lunes, 25 de noviembre de 2019

Casimira la Adivina.




Felicitar a las señoras de la Asociación del barrio, que todas reunidas, y dedicando parte del tiempo que tienen para descansar, han montado un sainete de teatro, «más chulo que las pesetas» que de momento lo han paseado ya, por dos o tres locales de la localidad. Además del teatro de Casablanca, y a tenor de lo visto por mis propios ojos, que lo certificaron en la tarde de ayer domingo 24 de noviembre, in situ, reconociendo la valía de todas las actrices y la dedicación que han puesto para que esa «interpretación cultural» fuera una realidad.



El elenco de interpretación, fue de lo más directo, con una trama graciosa, que a más de uno, lo llevaban al pensar más allá de las propias convicciones. La frescura de la dicción y el lenguaje usado, ideal, puesto que es el que conocemos por escucharlo y oírlo a diario, en nuestras propias casas y el argumento, por supuesto que estaba al orden del día.



Lo interpretaron en los locales de su propio centro de reuniones, fue un éxito real. Comenzando por la afluencia de público, que aun y sabiendo que después no había refrescos, ni merendolas llenaron la capacidad del establecimiento, con un aforo superior a las ciento y pico de personas. Contaron con la grata asistencia de la Regidora de la Gent Gran, Doña Antonia Barragan Prieto, que siempre acude en apoyo de los que «peinan canas y se resguardan el coco con las gorras de lana».



Siete actrices sobre un decorado representando las peripecias de una:—Vidente Adivina—, la cual debía subsanar las dudas del vecindario, y darles solución a problemas, tan reales, como los que se están dando en la propia actualidad. Asuntos que a pesar de conducirse al «descuido con cuidado», se dan habitualmente en nuestra sociedad, desde que el mundo es mundo.





Con lo que me gustaría referir y destacar lo que de actual, muestra el mencionado “vodevil”.
Cada una de las señoras, encarnó su papel en la obra, siendo tan edificante, que a parte de la buena diligencia que mantuvieron encima del tablado, hicieron reír al respetable que a fin de cuentas era lo que ellas pretendían.



No voy a hacer un Spoiler de la obra, porque, igual alguno de vosotros tiene la oportunidad de disfrutarla y no quisiera yo, romper ese secreto en la realización de la propia revista graciosa titulada: Casimira la Adivina.




El segundo argumento de representación, fue un “resumen” un sketch de una obra escrita por los hermanos Álvarez Quintero, que lo llevaron a cargo a su vez, del mismo modo y tan aseado como lo ejecutaron las “divas” que les precedieron, respetando los tiempos de la comedia y los guiños y jeribeques que sabemos llevan implícitas las obras de los geniales hermanos antes mencionados.







domingo, 24 de noviembre de 2019

Nos dieron las cinco y las seis y....





Hacía un año, que no visitábamos Manresa, fechas no ajustadas entre las familias, gripes, alguna intervención que otra, con buenos resultados, la rotura del hueso radio de la mano de nuestra amiga, en fin que no se ajustaban los calendarios y esto se alargaba. Hasta que le pusimos fin.

Nuestros amigos nos esperaban y nosotros teníamos ganas de volver a estrecharlos en un gran abrazo fraternal, y ¡Decidido!, preparamos el viaje, sin más nos acercamos con el “carrilet” a la estación de Manresa Baixador de la línea L8 y allí nos encontramos. Para pasar un día fabuloso. Una temperatura ideal, entre 13 y 15º que para pasear en noviembre y además abrigados como íbamos, se hacia del todo perfecto.
Recorrimos la ciudad, y disfrutamos del buen sol que nos regalaba la naturaleza, una vez sentados frente a la cerveza, recordamos…

El modo en que nos habíamos conocido en el año 2017, fuera de la península ibérica, y alejados de la piel de toro, a bastante kilómetros, aunque siempre dentro del recinto español.
Fue un día 14 de noviembre, precisamente cumpleaños de mi amigo Antonio, que lo celebramos en el Puerto de la Cruz en Tenerife, en un restaurante que está en la calle de San Telmo, en el propio puerto de la Cruz, en el restaurante Rústico, donde por lo menos yo, comí una especie de pescado que no conocía ni había degustado.


El nombre del escamado marino, además de muy gustoso, “las viejas” que fue una delicia comerlos en compañía de Mari Carmen y Antonio, que como decía las casualidades de la vida y el destino fueron los que depararon que nos fuésemos a encontrar en aquel lugar, aquel preciso instante, del día anterior en una población de la isla Tinerfeña, llamada la Masca, por culpa de unas almendras que ya tuve la ocasión de reseñar en este frontal, que estáis leyendo.


Amistad que ha perdurado a lo largo de estos años y que se ha ido acrecentando día a día, con detalles y buenas maneras, risas y certidumbres allegadas.
Acabamos en el Spaguetti, de la ciudad Manresana y después de disfrutar del día, volvíamos en el transporte del L8, hasta nuestros domicilios, mas pinchos que panchos y desde el tercer vagón del Carrilet, recuerdo y escribo esto en conmemoración de la amistad, recordando sus nombres. Mari Carmen y Antonio.














viernes, 22 de noviembre de 2019

Castrando una grafía Helénica





Como es norma, nosotros nos juntamos a principio de mes, siendo felices y queriendo arreglar todo aquello, que sabemos; no lleva camino ni forma de reparación, y no es que no tuviera arreglo. ¡Es de lo más gracioso!
Es que no hay un mortal que intente arreglarlo. Con esas, las listas de mil millonarios españoles crece, sin parar mientras los más afectados pasan más hambre que el «perro de un churrero» Aquel pobre animal, que se tragaba las chispas de la muela de su dueño cuando afilaba, y así tomaba alguna cosa caliente. Según cuenta la tonadilla popular.
Gracias, muchas gracias, a los dedicados políticos, que nos han tocado por suerte, porque demuestran que no se avienen ni con el aire. Luego se abrazan y besan y se ríen del pueblo. Todos sabemos que muchos de ellos, simplemente no valen, para hacer política. No valen para representarnos.
Tampoco es que toquemos temas candentes. Ni mucho menos, quien tiene el valor hoy en día de estropear aun más la situación. Nosotros somos espectadores del sainete y por fuerza nos tragamos toda clase de noticias, la mayor parte de ellas exageradas o inciertas. Ahora están los humos muy encrespados y las opiniones, muy disparatadas. También ayudan estos politólogos, de nueva «horma», que según parece, son más agoreros que el “” abuelo del lobo de la «caperuza roja»””

Ha llegado el momento, amigos, que no sabes por donde tirar, porque no conoces demasiado bien, quien es el que te acompaña. ¡Miedo me da! Que vuelvan a retornar tiempos nefastos, que aún no se han olvidado completamente.
¡Bien pues dejado esta pincelada! Os diré que los primeros miércoles de cada mes, nos reunimos para tomar un café y un agua mineral y charlar de nuestras batallas, las de antes sobre todo, y las actuales, que son más escuetas.
Nuestro amigo Juan José, es el que ahora, por motivos de salud, se ausenta de estas tardes literarias, donde capamos a la “i”, latina y la transformamos en “y” griega. Rememoramos nuestras aldeas y pueblos, nuestros antepasados y personajes de los que descendemos y, cuando la tarde quiere comenzar a caer, nos levantamos, como si fuésemos de Alicante y todo nos lo llevamos por delante.

Por juntarnos con Juan José, hicimos un exceso en un jueves mañanero, con la excusa de verle, además nos metimos un pulpo entre pecho y espalda, que no se lo saltaba Viriato.
Ahí en la foto nos veis a todos los espadas participantes, gracias a un camarero de la Casa Bayo de Badalona, que tuvo el gesto de inmortalizarnos a los cinco.

Por no extenderme y para que quede como balada sonetista, les dejo esta pincelada sin pincel, la cual agradezco la acojan como vienen haciendo. Gracias






Badalona, la de la tasca Bayo
nos lidera tras bocado redondo
alrededor de un pulpo muy orondo
que sin poder chistar perdió su sayo.

Fue y dijo José, yo si me callo
prefiero calamares y respondo
a la pregunta de Luis y dispongo
que hable Eduardo, que en verdad es un rayo

y entiende de esto por ser el primero
que sacó lo del pulpo a colación
mientras que Emilio, pudo oler entero

viendo de Juan José su reacción
y el plato de fritangas tan certero
que engullían sin ver el atracón.








Un abrazo para Eduardo, José, Juan José, y Luis, de parte de Emilio, 














jueves, 21 de noviembre de 2019

Por gusto





Me confieso frente al mar. Son pecados
racionales que nadie entendería,
y sobrecogen, no son tontería.
Es cobardía en verdad, son humillados.

Los eclipso sin más, por descarados.
¡Eso diría mi amiga, María!
Supo de cierto, que yo pecaría,
obligada a juzgar, por mi manía.

Pecar con las palabras es injusto
pecar con pensamiento es muy obsceno
pecar con acto y hechos no es de augusto.

Mas injusto y obsceno, es. ¡Nada bueno!
¡No soñar! Aunque infrinjas tu disgusto,
pudiéndote admirar, con desenfreno.


















Tossa, de paseo y en Tordera, como y bebo





El punto de partida Plaza Cataluña, dos autocares, destino Tossa de Mar, con parada en Tordera, que es el lugar donde estaba el restaurante Les Ferreres, lugar recomendable por su buen yantar.





Adelante con el ir despertando a medida que iban corriendo los kilómetros, la gente, los viajeros, comenzaban a desperezarse, viendo que el tiempo corría y que el desayuno estaba más próximo.



Ya en los comedores del restaurante, las mesas estaban dispuestas, con su nombradía y los clientes excursionistas, bajo la tutela de los Omella, iban ocupando sus lugares reservados.
Como es natural unas rebanadas de pan de payes, tostadas y un embutido que daba gozo verlo, el colesterol andaba sumergido en ellos y los penosos clientes de las altas tensiones de la sangre, aquellos que pasan de los setenta años, iban pensando en la canción de Alberto Cortez: “A partir de mañana”


Nam... Nam…, y trago que te meto, ándele que las abuelas pintándose los labios después de haber tragado indefectiblemente aquellos líquidos, que no todos afrodisíacos, lo son y que yacían explícitos por encima de la mesa, «para ser engullidos», ¡Ya verás después!… pensaban algunos.



El autocar, los autocares, con los motores en ralentí, esperaban, el chófer de marras el amigo Félix, que no el gato, ni sabía, ni podía imaginar, lo que le esperaba en la pausa de la comida. Ni lo que se le había preparado al comprender que se jubilaba y dejaba de acompañarnos en las tantas travesías culturales a lo ancho y largo de todos los recorridos, que nos ha manejado ese gran auto Pullman, que no es fácil de domeñar. En agradecimiento, a Feliz, le habían dibujado un atardecer para que no lo olvidara nunca.

En Tossa, el tren turístico, nos paseó en el recorrido que le hacen a los turistas, a los extranjeros, a los venidos de cualquiera de las muchas latitudes, que convergen en la gran Tossa, endulzados desde los altavoces, por el flamenco, que se hacía extraño en tierras catalanas y con lo que está cayendo.



Aquel tractor, llevaba a un puñado de siglos encima, si contásemos la cantidad de años de los abuelos que en él íbamos, que alegría, que poca atención a las calles por donde nos paseaba, algunas y hay que decirlo… sin apenas gracia y sin querer agradar a los visitantes de la villa marinera, Hasta que llegamos a la playa donde el pensamiento particular de cada cual, se evade y ayudados por el olfato de las sales marinas, que nos llegaban a las pituitarias, nos reverdecían años de nuestro esplendor que por mucho que digamos; te retraen a épocas gloriosas, que todos pensamos por nuestros adentros y que disfrutábamos callados y cabizbajos, mientras escuchábamos al soporífero gracioso de a granel, explicando los mismos chistes que poco antes hemos leído desde Google.

De vuelta a la ruta, al punto de partida, para que le gran bus nos llevara al Ferreres, de nuevo a Tordera, para poner a prueba nuestras achuras gástricas, para deleitarnos con aquella “sopa de caldo”, que más que eso, era “cocido de San Esteban”, o el pucherito de la yaya, que entraba sin franquicias dentro de nuestros almacenes alemanes, los llamados stores corporales, el gran asistido “Esto Mago”, más reconocido en nuestros vulgares palabras, como “Estómago”
Después para el remate, el postre, el café y lo que no se come.



La presentación en escena de la Poesía a Félix, la entrega de diploma de recuerdo y la rifa de la cesta, que todo pasó como una exhalación, para dar cabida al baile de salón que los aficionados afrontaron con sus barrigas más bien repletas y satisfechas.






A nuestro Chófer



Ya ha llegado el domingo
elegido para la excursión,
ahí está nuestro chófer
conduciendo el autocar
el que dirige y compone,
con su elegancia puntual.


Se recoge el pasaje,
personas, bultos y demás,
y en los sitios indicados,
se montan los de detrás
que aguardan en las paradas
esperando el autocar.


Recorremos la Avenida
y la calle principal.
Llegamos hasta la Cope,
que es la parada final.


En carretera, el talento
que demuestra al controlar,
velocidad de crucero,
que las cumple de verdad y,
concentrado en las normas
en beneficio general.


Firmes manos al volante,
en el desenfreno sus pies,
que sumados al embrague,
Felix, "«conduce de diez».


Los ojos puestos al frente
intuyendo su tarea,
que aunque parezca muy sosa,
a más de uno marea.
Adelantan por la izquierda,
y también por la derecha,
nosotros no lo intuimos
porqué en él, ¡Va esa faena!


Es capitán del crucero,
es director de mi vuelo,
es quien dirige la ruta,
mientras viajo sin celo.
Profesional comedido,
muy serio y tan circunspecto,
el que nos acerca, el cielo;
mientras yo, me duermo; o leo


Algún trasiego tuvimos
por culpa del GPS
dichoso control garrulo,
en camino menos claro,
que al meternos en un zulo
nos hizo salir de espaldas
conduciendo el bus de culo


Cuando subimos pendientes,
o bajamos por montañas,
bien se escuchan los murmullos
y se viran las entrañas.
Escuchando, a los capullos
como hablan sus patrañas,
y en las curvas peligrosas
esas que son tan cerradas,
vuelven chillando muy suyos,
para que Felix, muy vivo,
les diga "¡ no pasa nada" !


Si en la rotonda se pasa
de la salida exigida,
sale la frase manida
como el que hace una gracia,
y entonando aquella copla
le cantan una guaracha:
«Olé este chófer... cómo mola...,
se merece una ola».


Así seguimos viajes
recorriendo toda España,
y por toda Cataluña,
Felix nos acompaña
con su porte comedido,
con la seriedad que entraña.


Todo tiene su final,
siempre te recordaremos,
por ser un hombre cabal,
y un conductor de los buenos,
y cuando estés jubilado,
nosotros siempre diremos
Felix, fue y es, especial.
El chófer de los senderos.
En el Grupo Muntanyeta
siempre te recordaremos.




Sant Boi a 17 de Noviembre de 2019