lunes, 29 de junio de 2026

Un soplo de esperanza.

 


Fátima demostró tener una inteligencia fuera de lo común. Era de la clase de niña que nacen con un nivel de conciencia y un grado de razonamiento natural y superdotado. Con una memoria y un rango dentro de la comprensión verbal extraordinario y una eficiente capacidad en la resolución de los distintos avatares y dilemas que presenta la vida.

Aquella niña de diez años, destacaba a simple vista, no por su vestimenta ni calzado, sino por la frecuencia de asimilación y por su grado de concentración inusual en personas de esa misma edad.

Su mirada a menudo y muchas veces imperceptible, reflejaba estados de ánimo al someter aquellos análisis por ella desarrollados en un escrupuloso devenir del momento. Siempre con su par de soluciones posibles que emprender.

Sin esfuerzos sabía recoger las medias palabras que escuchaba en su entorno y como no, llegaba incluso a saber cuál era el pensamiento del que las emitía para dado el caso, ser atendidas. Conociendo de pro las consecuencias futuras y los inmediatos caminos para abordarlas.

Distinguía de buena tinta de qué iban las conversaciones de sus mayores y de la falta de rigor en los mismos. Conociendo del pie que calzaban aquellos quienes fueran protagonistas.

Descubriendo de todos, cuáles de los participantes, ausentes o presentes, acusados o mentados, quienes eran los que falseaban la realidad. Aquellos que les era fácil mentir, al hablar y trataban de confundir siempre.  Normalmente eran aquellos que tenían por lo que callar.

Los cínicos y embaucadores, que en todas las familias existen.

Fátima, era una niña delicada, un portento en la escuela y una bendición no reconocida en su familia.

Era inexplicable su entender, y su análisis inmediato en lo que se propusiera. Aunque ninguno de los cercanos a ella lo había notado.

Tenía cognición y conciencia suficiente para expresarse como una persona adulta, sin titubeos, ni tartamudeo al decir.

En su casa la ninguneaban como caso extraordinario y más que eso, apenas le hacían caso por tenerla como un bicho raro.

Nadie se había parado con ella a concernir, interesándose por qué hacía aquellas manifestaciones de persona adulta y descubrir que aquella preciosidad de niña, era algo sublime.

Al inducir con sus alegatos, los que mostraba e inducía sin proponérselo. No le prestaban la mínima atención, ni ella de momento la requería. Abuelos y madre, pusieron curiosidad jamás.

No les llegaba su mensaje, eran demasiado turbios y analfabetos para haberlo detectado, intuido o aún más fácil, visto.

Excepto su hermanastro Jadiel, hijo de su misma madre, pero quizás de un papá distinto. ¡Nadie lo sabía! Eso decían en sus momentos de charlatanería cuando comparaban los muchos amores que habrá gozado la madre de ellos. Sin embargo Fátima sabía que Jardiel, le era muy cercano y al niño le sucedía un tanto de lo mismo.

Su madre jamás lo comentó, aunque tenían demasiados puntos de conexión divina aquellos chavales. Ellos sabían que eran hermanos, y no lo dudaban.

Cuando Fátima presumía y opinaba, como una mujer desarrollada, la miraban con desprecio sus propios amigos y reían como descerebrados, sin poner atención ni cariño a su persona. Ninguneando su cordura y sensatez. Eran demasiado lerdos para poder entender semejante axioma.

En cambio sí que incordiaban a los chavalines exigiéndole esfuerzo para traer algunas monedas a la casa, como era la norma en el clan.

No importaba el modo, ni la forma de engaño esgrimido. Incluso ni la patraña que usaran, para conseguir algún dinero que llevar a la casa.

Una casucha medio derruida del último barrio anejo de las afueras de la capital indiana.

Todos aquellos chiquillos, los seis hermanos y ella misma. Cada día salían al mercado a exigir dádivas, y afanar cuanto se les ponía por delante.

Nadie de aquel entorno, madre, abuelos o primos, procuraban en darles instrucción, cariño y alimento. Eran la clásica gentuza que no merecen concebir hijos, por la absoluta falta de interés, y sin embargo eran los que procreaban como conejos en cautiverio. Dentro de una saga que tan solo vegetaban para yacer constantemente con quien fuera. Lo llevaban en el adn, lo mamaron desde mil generaciones pasadas. Era una norma el consumir vicios y adquirir cuantas inmundicias existan.

De los seis niños, tan solo Jadiel y su hermana sabían leer, y nadie se explicaba como podían haber conseguido aprender. Nadie lo sabía ni tampoco les interesaba.

Fátima muy pronto y sin destacarse, supo y quiso, dentro de sus posibilidades ayudar a todos aquellos niños. Sus hermanos.

Con el ingenio que tenía preparó de forma inteligente su plan, a escondidas de los demás. Con una reserva importante, hecha en favor de Jardiel, muchacho despierto como Fátima, con el que contó para desenvolver la ejecución del tema.

Aprovechando aquella magia que habían aprendido de sus mayores, que no era otra que hurtar, engañar y substraer al más pintado y desde donde fuese el lugar, con pocos y escasos medios materiales idearon entre los dos, un plan maestro. Procedimiento que les sacaría, no tan solo a ellos de aquella vida, sino a todos los paridos por Crescencia.

La que siendo tan promiscua, no tenía forma de identificar el padre real de cada uno de sus alumbramientos. Ni conocía el primer apellido de cada uno de sus hijos.

Detalles que Fátima, a pesar de su edad fue atando los cabos necesarios, por los comentarios de su mamá y su yaya, con fechas, efemérides, glosas y detalles que les unía en aquel tiempo con este o aquella pareja.

De los seis hijos que moraban en aquella barraca del cerro Contreras, salvados los abortos habidos a lo largo de la vida de Crescencia y sus veintiséis años de existencia. Dos de ellos fueron gemelos, aunque la madre no recordaba cuales de ellos lo eran, y sin demasiadas averiguaciones Fátima, supo que se trataba de ella y de Jardiel.

Nacidos después de Jorgina, y Genaro, y antes que Manuela y Marcelo, dando la cifra de seis hijos en diez años.

De los cuales no habían empadronado a ninguno, tan solo estaban bautizados gracias al padre Benito, que cuidaba del barrio y en lo que podía de sus feligreses.

Con lo que Fátima, haciendo cálculos y pensando en todos los datos que había recopilado. A ella igual la había fecundado Magín.

Un estudiante caribeño, que había estado un tiempo haciendo una tesis doctoral en el poblado y buscando alojamiento. Se lo dieron al completo. Alojamiento, comida, lavado de la ropa y el cuerpo serrano de Crescencia, para los ratos de ocio y las noches iluminadas por las estrellas. A golpe de traguitos cortos y frecuentes de lima y de ron, aderezados con meneos y bailes donde gozaba el cuerpo de la joven kres, Que así la llamaba el doctor Valleros. Cuando creía que sería su musa en la eternidad, a cambio que la amara para siempre y sin costuras.

Crescencia, era una hembra potente y muy promiscua, un tanto desentendida de cualquier tarea que no fuera la sociosexualidad.

Poseía un cuerpo precioso y bien modelado. Lo que hacía no tener que hacer grandes esfuerzos para gustar y ser amada.

Sin estudios ni posibilidad de crecer como mujer educada. Era ni más ni menos parte de aquello con lo que se había criado. Ya que su madre, la abuela de Fátima y de Jadiel, siempre se ganó la vida en el prostíbulo, manteniendo a su hombre, que a tenor de ser flojo, admitía que a su mujer la midiera cualquiera que le concediera un billete de veinte dólares, al finiquitar su lenocinio.

Los dos hermanos tuvieron la seguridad que eran los gemelos. Gracias al padre Benito, que es el que resolvió el enigma, releyendo el libro de bautismos.

Con todo aquel bagaje, ellos prepararon la estrategia.

Una noche entraron en las instalaciones de Cáritas, regida por las monjas Adoratrices, y sin pensar en pedir los permisos necesarios, fueron donde guardaban toda clase de formularios, lo de las denuncias graves, aquellos de solicitud de concesiones con su detalle.

Normas de consecución de ciertos privilegios para el pueblo necesitado, amparo a los huérfanos o niños mal tratados y demás cuartillas y pautas necesarias.

Aquellos dos mocitos eran de lo más listo del pueblo, con lo que montaron una estrategia y unos escritos de denuncia como si estas acusaciones graves y las consecuencias de sus imputaciones, las hubiera tramitado un equipo de los abogados más prestigiosos del país, ideando además y dando fe a las diversas cadenas de televisión para que estuvieran al loro de cuanto se cocía en el barrio y fuera noticia de portada en los partes diarios.

Descifrando y relatando delaciones y soplos referentes a la no educación, a la precaria alimentación y al mal trato de los menores, tuvieran el sonido y repercusión, que las llevaron al juicio inmediato.

Dispuestas todas las denuncias, con todos los detalles y comprobaciones fidedignas para inicio de procedimiento. Exigiendo además que agruparan a los niños Fátima y Jadiel juntos, por el hecho de ser gemelos y sería un inconveniente separarlos.

Lo dispusieron todo y lo reconvinieron como si hubiera sido cosa de la vecindad, que aquel derroche de justicia lo hicieran las gentes de la barriada, o incluso de la cercanía de la parroquia.

Dando lugar con aquellas imputaciones fehacientes a que la Dirección General de la Infancia pusiera medios y les desposeyeran de inmediato a la media docena de criaturas de las garras de Crescencia, y fueran dados a unos padres adoptivos para su cultivo y educación como personas de bien. 

Apartándolos a los seis de su custodia inmediata y cuidado. Pudiendo ser adoptados por gentes que en realidad querían y podían educarlos y hacerlos mujeres y hombres de provecho.


autor: Emilio Moreno.



domingo, 28 de junio de 2026

Dicen... del favor del verano.

 








Que ganas tenía de dar fin al invierno—Decía Constanza—, subiéndose y meciendo hacia arriba las tetas, y pensando en sus tatuajes hechos en el bajo vientre, un poco por encima del puente de venus.

Aquella mujer no descubría sus estampados internos en su piel a nadie, ya que los llevaba en zonas que tan solo los mostraba al quedarse desnuda. Y aunque solía quedarse en pelotas bastantes veces, tan solo descubrían aquellos grabados los que la acariciaban, excitaban y montaban.

Se había divorciado por segunda vez, siendo en realidad muy joven para ostentar aquel desamparo de forma repetida.

No tuvo hijos en ninguno de los matrimonios legales por los que pasó.

Con tanta desgracia fingida y asemejando su padecimiento vivía, y con un falso disgusto supuesto demostrado al mundo, para que se notara.

Bregaba en favor de ese patrocinio. En todas las ocasiones posibles aireó la desgracia que según ella acumulaban sus pieles, sus escaseces y como no aquella desgracia persecutoria que decía le perseguía.

Notaba que no enseñaba desde hacía días sus tatuajes, señal de poco tránsito sexual en su alcoba, y recordó…

 

Aquel verano, estación calurosa que no volvería con facilidad a disfrutarla.

El primer enlace oficial le duró tan solo cuatro años, cinco meses y tres semanas.

El último no llegó a los nueve meses y tres días. Se diluyó el primero de la saga… en un verano tétrico para ella y sus intereses.

Bien es verdad que a los diecinueve años, se enlazó muy enamorada por primera vez con don Ataulfo Pertierra Garcigrande, plenipotenciario y embajador en Costa de Marfil, treinta años mayor que ella, y divorciado de Merlón Pichincha de Dorondón, hija del jefe de la tribu Akan.

La etnia más numerosa del país. Aquella doncella aborigen, incluía como residencia de nacimiento y de estadía a su pueblo. La villa de Baoulé, de donde procedía la guapa esposa del emisario.

Ambos se fijaron de inmediato. Ella, en las posibilidades de salida de aquel vasto, austral y paupérrimo territorio. Don Ataulfo en las caderas y el cuerpo dibujado de la mulata que relucía a través de la luz de aquel diáfano día de verano. Se enamoraron de inmediato. Sin más, y sin menos precaución que las adquiridas. En cuanto el don… su eminencia don Ataulfo la vislumbró emergiendo del gran río Bandama, como su Dios la trajo al mundo. Viéndola de sopetón… se tensaron sus deseos y la presión sanguínea ascendió un par de enteros, presionándose la muslera de sus pantalones al haberle bajado la sangre de golpe a los testículos.

A la preciosa Marly como el político la llamó desde aquel instante, los ojillos le hicieron “yufa”.

Fue fulminante la atracción de ambos, tanto fue así, que se acercó a la morena y la acomodó con sus ropajes para que ella dejara de mostrar su sello a todos los allí presentes y pensó—. Esta nena será mía. ¡Está como un pastel de nata! —y tan pronto como pudo, hizo preparar el protocolo de tenencia a su secretario para entrar en tratos con el jefe de la tribu.

El padre de Merlón Pichincha de Dorondón … para hacerla su esposa. Dando vía a la tramitación de los documentos de divorcio con su primera cónyuge la guapa Constanza.

Con la que llevaba cuatro años, cinco meses y tres semanas, de falso y nefasto matrimonio.

A la preciosa Constanza, legítima esposa, oriunda de Olite en la provincia de Navarra, no le causó molestia ni altibajo alguno, ya que hacía años que practicaba el adulterio con uno de los potentados del gobierno del reinado de Navarra. De Olite procedía toda la saga Rendueles, como los Pertierra. Varón que ahora solicitaba el divorcio.


 

Entonces la curtida Constanza Rendueles, recordó nuevamente el último de sus matrimonios aquel que tan solo batió el récord de lo breve. Por durar tan solo nueve meses y tres días. Tuvo que por lo menos entender a marchas forzadas, el nuevo idioma del reciente y breve esposo. James de Morituri agregado canadiense de la embajada en la capital.

A marchas forzadas y en nada de espacio de tiempo, lo solucionó. Todo lo concerniente al ministerio y a la servidumbre y deseos de su nuevo enamorado. El respeto y su honorabilidad matrimonial, su emergente figura por la embajada y todos los requisitos de la nueva tarea que se le venía encima, precisamente y de nuevo en un verano que no le hacía favores.

Ayudada por su secretaria, doña Constanza Rendueles, sacó a relucir sus encantos que además de los físicos tenía otros que procuraban por su descendencia, su futuro y su economía.

Previendo lo que le podía pasar al diplomático de su esposo, como en su momento hizo con Don Ataulfo, los convenció para que testaran a su favor, disponiendo de lo que a ella le era interesante. Por si llegado el caso, otro verano caluroso e inhóspito la dejara fuera de posesión, y no pudiera mostrar sus tatuajes a caballero potentado.

Ahora se divorciaba por segunda vez, siendo en realidad muy joven para ostentar aquellos tatuajes en un cuerpo oculto bajo sus ropajes, con lo que aprovechando el caluroso verano, con esas temperaturas extraordinarias, lanzó sus redes que por casualidad fueron a caer en….

¡Menudo descaro, el de Constanza!

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Autor: Emilio Moreno.


viernes, 26 de junio de 2026

Los años sucedidos...

 









Aquel pájaro vivía a costa de su mujer. Era un vago de conciencia y de esfuerzo. Siendo poco trabajador y esforzado cuando se vino de su tierra, creyendo que en el país que lo acogía ataban los perros con morcillas y viviría a costa de cualquier tonta enamorada.

Recaló sin oficio ni beneficio en aquel término y cuando era observado por la gente que lo descalificaba por su ociosidad, se veía en la creencia de mirarlos por encima del hombro y despreciarlos.

Como si él fuera el único desgraciado de la tierra y que en esta vida, su diosito lo había abandonado. Sin darse cuenta de la realidad. Ya que tan solo miraba su ombligo. Sin percibir que era el tipo más gandul y borracho de la creación.

Lo único que aportaba era su juventud. Un cabello de león, a lo James Dean. Negro azabache que enamoraba a las mujeres necesitadas de sexo. Especialmente a las oriundas del país de llegada, que eran las que notaban más la diferencia con los hombres del barrio.

Su misión era conseguir a una guapa señorita, a poder ser con caudales, hija de, o apadrinada por… enamorarla y vivir de ella hasta que le durara el éxtasis a la nena y diera fin a una ilusión insostenible. Finalizando el desliz que había cometido, tras la pasión de un calentamiento sexual.

Desbaratando aquel fracaso si aún estaba a tiempo y no albergaba la barriga buscada por Próspero.

En su país de residencia había dejado a una familia bastante numerosa y desencantada. Infelices donde los hubiera y sin apenas ganas de alzar la cabeza.

Una mañana sin dar aviso a nadie, Próspero, más conocido por Pros se montó en un crucero que además portaba mercancías, con la compañera del momento. La novia de toda la vida. La educada y obediente vecina, que lo caldeaba cuando era preciso.

Natividad, a la que llamaban Nati, se aventuró a escaparse con él, sabiendo que aquella aventura duraría nada y menos pero, de esa forma ella se ausentaba de la miseria de su familia, de su casa y del distrito.

El costo de los pasajes fue atendido gracias a un conocido de esta que los embarcó como tripulación y pudieron viajar sufragándose el trayecto, dentro de ciertas garantías.

El barco Navarlast, un buque completo de peregrinos que huían de la miseria y de contenedores llenos de materias fósiles para el reparto los acogió dentro del personal de limpieza y control. Poniéndolos a quitar mierda desde la mañana hasta la noche.

Trabajo que para Pros, era de muy costosa ejecución, por el esfuerzo que debías imprimir durante doce horas cada día.

De ese modo pudieron a medias sufragarse los costos del viaje y su manutención, durante los tres meses que duraba la travesía.

Nati huía de su pueblo, de su gente y de su novio el flojo de Pros. Al que plantó como una flor sin excusas y sin remordimientos, saturada del tipejo. Una vez estuvo segura que nadie la bajaba del barco y que sola se podía arreglar sin los cuidados del chulito.

El motivo interno, que alegó la joven muchacha para desterrarlo, fue… que estaba hasta la vulva… que viviera a su costa. Ese guapete engreído de la pipa dura, cada día molaba menos.

Buscando una nueva forma de vida, ganada con el sudor de su frente y no estando a rebufo de nadie y menos esclavizada a un tipo cabronazo, que no tenía ni oficio ni beneficio.

Natividad no era timorata a penas, y su buen ver le permitía miradas de todos los que iban sobre aquella inmensa balsa de acero sobre el Atlántico, sin darle pábulo a ninguno de ellos para no tener dificultades en el Navarlast.

Pronto se granjeó simpatías entre los compañeros, cosa que procuró para garantizarse un viaje cómodo y sin peleas. Departiendo con todo aquel que lo mereciera, ya fuera hombre o mujer. Personas que no la quisieran para aprovecharse de su cuerpo, y sin más la llevaran a una cama, desnudarla y tomar el placer que ella les pudiera ofrecer.

Próspero, acababa la jornada sin fe y bastante muerto de cansancio y de futuro, al no estar acostumbrado a doblar la bisagra por el eje, y ver que ninguna muchacha del barco después de la ruptura con Nati, se le acercara a su bragueta.

El control de los tragos fuertes que estaba acostumbrado a meterse entre pecho y espalda, y dormir las borracheras a la luz de la luna sin que nadie le molestara, le había cambiado la existencia y no le agradaba.

Su nombre el de Próspero… no correspondía a un individuo que buscaba prosperidad, que se amoldara al momento vivido, saber sufrir cuando tocaba y solucionar con esfuerzo las dificultades presentadas.

Era un tipo que no le habían dado educación desde la barraca donde se crio con sus abuelos. Un tipejo flojo y débil dado a lo fácil con lo que intentaba conseguir un chollo en el buque donde navegaba.

Reuniones clandestinas con alcohol, fumaditas de cannabis, y pinchacitos de coca, es lo que le procuraban la dicha si lo conseguía.

En el primer puerto donde recababa el buque previsto en las costas de Chile, fue en la famosa Tierra de Fuego, intentando una vez realizado el desembarco de mercancías, darle la vuelta a la famosa América del sur y desde el cabo de Hornos, subir por el Atlántico hasta llegar a la segunda escala, Montevideo.

Desde donde irían una vez descendido el pasaje y cargado el nuevo material seguir hasta Brasil. Donde debían trasladar el cargamento de frutas y verduras y además llevar al zoológico de Rio de Janeiro toda la fauna salvaje que esperaba procedente de las selvas amazónicas.

Una vez realizadas las tareas en la capital brasileña seguir hasta la zona europea y acabar la senda de aquel trayecto.

Al cabo de las semanas de ruta el navío llegó a Lisboa donde se quedaron la totalidad del pasaje y de la carga, como fin de trayecto que era. Donde recalaron entre los marinos y viajeros, Nati y Pros. Cada uno por su parte.

Buscando una ciudad abierta donde pudieran establecerse y ser felices.

Habían pasado dos meses de estancia en la capital portuguesa y Pros, aun no se había preocupado en buscar ocupación, y con ello conseguir documentos que lo acreditaran como habitante lusitano. Intentando volver al refugio de su exnovia.

En un arranque de ira Natividad discutió con su ya expareja de forma acalorada. Ella estaba hasta las narices del tipejo. Poco trabajo, menos esfuerzo, mucho alcohol, demasiados engaños. Un asco tener que compartir con Pros, sus vicios asquerosos e improductivos. Así que lo botó.

La poca imaginación del tipo, al principio ni echó en conciencia lo que le sucedía y lo que le iba a echar en menos.

Nati lo había apartado de sus faldas y de alimentarlo desde que comenzaron a travesía.

Siguiendo su vida sin el concurso de Próspero, que claudicaba volver a su vida como la canción mexicana de … y volver, volver…

Llegando a separarse de forma evidente. Cada cual hizo su vida, ella en Portugal y él, ni se sabía.

 

Habían pasado la friolera de una década, diez años.

Nati había conseguido estabilidad, un amor y dos niñas al lado de un extremeño radicado donde ella frecuentaba, en la ciudad de Braga.

Pros, había tenido en Portugal tres relaciones fracasadas, todas con un fin repetitivo. Seguía buscando una tonta que lo alimentara, y no daba con la tecla.

Un año de principios de siglo XXI, para navidades Nati volvía con su familia a su terruño. A saludar a los pocos familiares que quedaban, hermanas casadas y sobrinos, primas y demás, alojándose en un hotelito de la ciudad.

El día de la Natividad, precisamente en el santoral de la mujer, tropezaron Pros y Nati, en la calle donde habían pasado su infancia.

No se saludaron siquiera. Pasaron justo al lado sin decirse ni una palabra.

Ella preciosa con su vida encauzada, sus dos niñas de ocho y seis añitos y su esposo. Pros, viejo arrugado y bastante enfermo. Alcoholizado y viviendo de la caridad.







autor: Emilio Moreno


miércoles, 24 de junio de 2026

Ausencia en el alma...

 




¡¡Pérez. Que sepas que te echo a faltar!! … y mucho.



 

Te lo dejo por escrito, porque ya sabes… lo que siempre hablábamos, ¡Seguro que lo recuerdas!… Para mí, aquellas efemérides son indisolubles. Las frases y discursos, el viento se las lleva…

Aunque estoy seguro que desde algún sitio me sigues.

Igual que te seguiría yo a ti, de no haber tomado la delantera en el abandono de esta cruzada.

Recordarás que en los últimos años, en fechas como las de hoy, siempre dedicaba alguna línea para felicitarte. Bien fuera en poema, de relato o incluso de alguna de las aventuras que disfrutamos al unísono. ¡Qué fuerte!

¡Como comprenderás! Este año; el primero de tu ausencia no iba a ser menos.

No he podido quedarme quieto sin felicitarte. Y como dónde estás, no llega el WhatsApp, y aunque; si llegara. Eras de los que pasabas de estas mierdas, y preferías hablarlo.

Te felicito. ¡Eso intento Juan!… Hacerte llegar mis deseos terrenales.

 

Verbena de San Juan. Noche de truenos, de fuegos, de celebración del verano, de cava y coca. De aquellas charlas amenas a la luz de la luna, de vísperas y de ilusiones por llegar.

Esas que se sueñan y sabes a ciencia cierta que no llegarán jamás.

Noche de recuerdos, de ausencias y distanciamiento fatal de aquellos que se han ido.

Familia o amigos que nos esperan en la finca de los deletéreos, esa que dista a tan solo unos segundos; del ser o no ser.

De esta existencia que conocemos y que normalmente creemos que la hemos de sitiar siempre. Aquella que tú y yo denominábamos en plan de guasa, y en broma como el “terreno de los callados”, 

Es curioso lo que se llega a echar en menos a una persona que apreciabas, y que sigues apreciando aunque no estés. A ese tipo que te acercaba a lo real, con agrado y sencillez. A ese ser tan cercano, a veces un poco exagerado y gracioso, que llenaba tu espacio de alegría y de conformidad. A ese amigo que un buen día sin esperarlo, se marcha sin decirte apenas aquello de…Ya nos veremos en el jardín celestial.

Como las recuerdo, aquellas tertulias habidas tan minuciosas, algunas incluso celebradas desde el teléfono. Un modo del que normalmente huíamos por no acercarte lo suficiente a gestos, miradas y sentidos figurados.

Juan, puedo decirlo porque así lo creo y podría jurarlo. Fuiste mi amigo, y lo serás siempre. Un auténtico camarada, quizás el más completo que conocí. Al que considero, y por ello lo suscribo: por ser amigo sincero. Amigo que por cierto; fue en las postrimerías de nuestra juventud.

Es curioso lo que son a veces las cosas. —Pienso de habernos conocido en la niñez o quizás en la juventud, no hubiese llegado nuestra confianza tan lejos. Esa que pretendo continuar, mañana, luego; no lo sé: cuando me toque a mí, ir a encontrarte, allí donde habíamos hablado tantas veces, que sé que lo recuerdas.

¡¡Pérez… No arrugues el bigote, y que sepas que te echo a faltar!! … y mucho.

  

Voy a dejar alguna constancia de años anteriores, en este día celebrado de tu onomástica, cuando nos reíamos de todo lo que se movía y dábamos nuestras opiniones privadas sin hacerlas extensivas a los que siempre se han creído más inteligentes que nosotros.

¡¡FELICIDADES¡¡



 






En memoria de Juan


Lo que siento, ...lo escribo: Felicidades para ti Juan y para Juana también.




martes, 23 de junio de 2026

El Edén de Tilín. - Segunda parte.-

 

Segunda Parte de :  El Edén de Tilín.





Las reuniones entre los cuerpos de seguridad estatal comenzaron a dar sus frutos y a aportar todos los datos conocidos. Desde donde se iniciaban los procedimientos y cuales les pertenecía o tocaba a cada uno de los grupos de seguridad del ciudadano.

Pudiendo comenzar a desempeñar la resolución del enigma desde ese mismo instante.

Las diversas compañías de telefonía entregaron el historial de las llamadas entrantes y salientes de las abonadas que habían desaparecido. Todos los teléfonos afectados y pinchados debidamente, por órdenes del juez, y bajo la férrea atención de los analistas del tribunal, de momento no se activaban.

Las cámaras de visionado instaladas a lo ancho y amplio, ya no de la zona, sino de toda la ciudad. Revisadas con lupa y minuto a minuto para llegar hasta donde comenzaban aquellas violaciones y raptos. Iban ofreciendo suficientes imágenes, algunas alarmantes. Que hacían pensar que en algún instante aparecería un dibujo de persona conocida, actuando de forma improcedente. Quedando el caso para un sumarísimo juicio, que sin duda sería escandaloso por el daño hecho a las jóvenes de aquella comunidad.

Así mismo los bancos hicieron su trabajo. Sobre las cuentas de las tarjetas de crédito expedidas a las desaparecidas. Ofreciendo sus movimientos con el detalle que se requería. Teniendo en cuenta que aunque no todas aquellas jóvenes tuvieran un crédito activo, se extendió a los padres de las mismas para que sin levantar polvo, la policía supiera que clase de tendencias inhabituales o gastos extraordinarios sospechosos habían cubierto en el último tiempo las familias de las desaparecidas.

Se le abrió un control discreto al showman de la sala “Edén del tilín”, Gregor Stivenson, del que se conocía su trayectoria como guardaespaldas de algunos pudientes y artistas.

De sus cambalaches y desde que había salido del presidio comarcal, que fue en el último trimestre. De su reconocida regeneración gradual, después de haber cumplido dos años a la sombra, en los pabellones médicos de la prisión, reponiéndose del rastro dejado por los excesos, narcóticos y mierdas que se había metido entre las venas. Extractos bancarios que fueron aportados a la policía del ínclito Gregor, para el análisis de gastos y de haberes, por si hubiere caso.

Tampoco se había dejado sin analizar al delincuente conocido como Hipól. Abreviación a su nombre de bautismo del forajido de Hippolyte Insane.

El amarillento y engreído timador amoroso.

El falso instructor de luchas marciales. El presumido rompebragas de las playas. Engreído delictivo, que a casi todas las jóvenes incautas las eclipsaba mostrándole sus atributos y que ellas soñaban con aquellos cuentos eróticos que les explicaba, antes de eclipsarlas y llevadas de la mano hasta el parquin de la discoteca Péndulo, para ser raptadas.

Sujeto al que se le abrió un procedimiento de indagación, dadas las consecuencias que presentaba en su hoja militar de servicios con sus superiores.

Acusaciones realizadas por la Coronela, directora del cuerpo de élite de las Aspas Voladoras. Que lo llevaron a la expulsión con un expediente lleno de arrestos y sanciones, por desacatos y demás alegrías.

Hippolyte Insane, resurgió de nuevo con sus desquicios y barbaridades. Ahora por pertenencia a la clandestina secta de los Guerreros de la fe. Que estaban siendo inquiridos en algún que otro país. Conjunto de trastornados, vilmente dedicados a la inmolación de niñas, como ofrenda a un dios emergente del inexplorado espacio.

Una de las primeras acciones dadas por la politóloga, la ínclita especialista Susanna Slim, fue socavar desde las estadísticas policiales, las denuncias de género habidas y no resueltas. Todas ellas en waiting o standby. Sin estar atendidas por ninguno de los agentes.

El número y las causas coincidentes con lo que se analizaba y derivados fehacientes ocurridos quedaban en la sumisión, como si alguno de los responsables no le diera el tono de salida.

Todo aquel ritmo cambió con la llegada de la doctora, que impulsó las causas poniéndole plazo.

En un margen y con una antigüedad de veinticuatro meses, que se creía era el intervalo del comienzo de las desapariciones fortuitas. Las que no habían sido relacionadas con el incremento de los delitos disparados en el último tiempo se atendieron.

Contactó también por medio de sus colegas y ayudantes con la Dirección General de Desaparecidos, del Ministerio de Humanidades, para lograr descubrir detalles en el contacto, con todos los padres afectados.

Estudiando incluso los casos resueltos de las menores aparecidas, que sin dudar había. Las menos, pero aportaron sus impresiones, y suposiciones, que a la señorita Slim, que normalmente sacaba trigo de las cañas, usó para el procedimiento que se iniciaba.

Intentando establecer detalles, recuerdos y pesadumbres de las que tuvieron la suerte de volver a sus casas.

Se investigaron los accidentes de tráfico, peleas entre jóvenes, robos y menudeos, habidos alrededor de la discoteca, sumados a reyertas entre borrachos, abusos habidos por celos, y trifulcas entre bandas por drogas, que sin dudar ofrecieron un espejo de lo que sucedía en aquel sector.

Programando una batida con agentes de paisano, disimulados que hablaban con empleados, con vecinos y asiduos a la zona, por si había detalles que pudieran ser tenidos en cuenta. dando pocos frutos ese movimiento, ya que la gente del barrio no quería verse envuelta ni mezclada con aquella gentuza.

No se dejó nada al azar, aunque todo no dio el resultado que se esperaba, y la criminalista Susanna, estaba atenta a todo el desarrollo de cuanto habían planeado.

La disposición entre los comisarios y agentes, estaba decidida.

La letrada Susanna, estaba preparada para entrar en acción en cuanto se diera el pitido de salida.

Aquella tarde, sin esperarlo, la gendarmería se activó con una alarma. Se dio un movimiento en una de las tarjetas bancarias de una de las ausentes. Había sido en una población aneja a donde estaba residida la boîte del Péndulo, comenzando a revisar la cámara de aquel cajero de inmediato.

Los teléfonos estaban pinchados. Silenciosos de momento. Como si hubiera un chivatazo desde dentro de la organización que iba por delante de las acciones de la criminóloga Susanna. Era muy raro, un topo desde dentro, pero se habían detectado indicios. Indicios demasiado patentes para declararlos.

Las familias alertadas, con toda la batería de la tecnología al abasto dispuesta, esperaba alguna llamada. Reclamando alguna especie de rescate. Era raro que ninguno de los padres de las liberadas hablara y mostrara pruebas de que habían pagado esta o aquella cantidad por la libertad de su hija. Algo estaba ocurriendo muy tétrico que no llegaba a entender la profesora Slim.

En el aparcadero del rio, se encontró un cadáver, el de Teodora O’Jhara, una de las desaparecidas más jóvenes. Con señales de violencia sexual, desmembrada de brazos y extremidades inferiores y sin ningún respeto por los despojos de la muchacha. Unas manchas en el pecho que más que manchas eran tatuajes desconocidos que mostraban dos hisopos religiosos dentro de sus recipientes. Dos vasijas anchas y rasas semejantes a los clásicos orinales o bacinas.  

Hallando detalles que los están confrontando y preparando para dar con el Maestro de los Guerreros de la Fe, y todo el escuadrón de afiliados.

 

Han pasado cinco años de los hechos ocurridos. La discoteca El Péndulo está cerrada desde el comienzo de las investigaciones. La doctora criminalista Susanna Slim, fue asesinada al salir una noche de la prefectura de la policía. Un franco tirador desde ni se sabe que distancia acertó a encontrar su frente y dejarla tirada en la calzada.

En la última semana los periodistas de investigación del Serial Murders, tirando de un detalle que en principio no tenía la más mínima repercusión, han llegado a un descubrimiento importante, que podría llevar a la dirección de seguridad del ministerio, a la resolución del caso.

En las noticias, del mencionado rotativo Serial Murders, se publica la foto del que podría ser el Maestro de la Secta: Guerreros de la Fe.

Según se dice, se habla y se comenta, podría tratarse de un alto cargo eclesiástico que dirige los destinos de la religión profesada en la nación.



autor: Emilio Moreno




domingo, 21 de junio de 2026

El Edén de Tilín -parte uno-

 


Hacía meses que desaparecían niñas muy jóvenes de aquel barrio de la Metrópoli de las culturas. No había explicación a lo que venía sucediendo desde hacía tres o cuatro meses. La policía local, no daba con la solución y la necesidad obligaba a pasar las investigaciones a los especialistas en secuestros, violaciones y trata de blancas.

Científicos especialistas y sabuesos de la nación deberían acoger a trámite aquella incertidumbre que le estaba socavando la tranquilidad al barrio.

Dado que los que iniciaron la causa, no adelantaban en sus pesquisas.

Tan solo tenían un hilo conductor, una rutina que sin duda habían descubierto: y era que las chavalas, estaban entre los dieciséis y los diecisiete años.

Morenas, altas, y distraídas por las ilusiones del placer. Sin atisbos de miedos y sin resguardar su cuerpo frente a las adversidades de los criminales.

Casi todas las eclipsadas dejaban de dar señales de existencia y sus tarjetas de crédito quedaban sin servicio ni actividad. Sus teléfonos móviles recibían las muchas fotos, selfis y comentarios de las amistades y familia, sin el más mínimo resultado de respuesta.

Además de haber descubierto que su último lugar de aposento, era la discoteca del Péndulo. Famosa y organizada, en festivales y conciertos. Con absolutamente todas las autorizaciones y permisos habidos y por haber en regla, y que para mayor inri; constaba del más completo registro de entradas y salidas.

Examinados y acaparados por cámaras en todo el recinto. Con lo que sin dudar esas filmaciones de registro quedaban precavidas en cuanto aparecían los clientes por las puertas de acceso y despedida. Asimismo de cuantas habían desperdigadas por las instalaciones de la discoteca.

Sobre todo y muy disimuladas a los ojos de los mirones, se había instalado una batería de objetivos por si hubiere necesidad de echar mano de ellos, instalados a lo largo del prolongado pasillo de la salida del espectáculo.

Quedando patentadas imágenes con diversos recovecos de toma, añadiendo detalles entre ellos la hora y pormenores que consiguieran ser constatados por la seguridad del centro o a petición de autoridades locales. Caso de averiguación de infracciones habidas sin haber sido notadas.

Equipos de infrarrojos de calidad y de grabación natural, daban buena cuenta en la hora que dejaban aquel recinto musical, tanto grupos de individuos, catervas de amigos enlazados, como personajes solitarios.

Aquella institución de divertimento, era una sala de baile muy atractiva que llevaba años dando alegría a la mocedad, a la juventud y cómo no, a todos los maduros y carrocillas que solían ir al local. En pro de escuchar música, tomar algún que otro cubata o porque no, socializar y a la vez intentar “rozar el apio” … Si fuera posible, con alguna atrevida y sueltecilla jabata, que quisiera ligar y permitiese el roce corpóreo entre humanos.

Sin despreciar la posibilidad de intercambiar con algún alma de las tantas que bailaban en aquella pista redonda tan iluminada y con aquellos destellos de flash que existe en el púlpito cenital del escenario.

De un escenario portentoso que concurre en aquella zona de fiesta. Salón denominado con alardes grandilocuentes como La “Cúspide”

Si las condiciones se daban positivas y alguna valiente dejaba que brotara el frenesí de la lívido con alguien que las enamoraba, pasaban al salón más oscuro y sombrío, para empaparse del efluvio del amor súbito, pero controlado.

Decía el cartel de forma irreverente: Reservado el derecho de admisión

Aquel aposento con sofás de fieltro marino y una discreta barra de bar en la cúspide del córner izquierdo, esperando las consumiciones y los tragos que se sucedían uno tras de otro, controlado por un showman. Evitaban las posibles escenas punibles.

La barrita de tragos situada en un ángulo, servía y refractaba las gargantas según necesidades.

Aquella impar zonita la denominaban con la referencia del “Edén del tilín”, donde todos gozaban, todos retozaban y casi todos se excedían, sin saber que disimulada una cámara les grababa de manera ilegal. 

Según el parte de desapariciones del tribunal, denunciadas con más de veinticuatro horas de ausencia, correspondían a cinco hembras menores de edad, entre los quince y los diecisiete años.

Morenas, con una estatura que pasaba el metro setenta, con estudios casi acabados o en el último curso. Bien relacionadas y de familias encumbradas y con cuentas corrientes relativamente substanciosas, eran las escogidas.

Todas, hijas de pudientes personajes de la zona, que de forma clara podían si cupiese enfrentarse a cualquiera de los abusos que se conocían. Incluso el rapto.

Ninguna de las desaparecidas tenía amistad entre sí, ni tampoco residían en la misma franja.

Lo que les asemejaba era el color de su cabello, su piel y la estatura apreciable. Parecía habían sido escogidas además por los caudales de las familias todas religiosas y sin dudarlo por su incipiente belleza.

El quinteto de jovencitas desaparecido, gracias a las grabaciones de salida, atestiguaron que iban acompañadas de un rubio galán muy apuesto, con tipo de embaucador amoroso. Entrenador personal o deportista de artes marciales, que a todas las acompañó en su última despedida de la discoteca Péndulo.

Detalles que no pasaron por alto los investigadores en cuanto tuvieron al abasto toda la información por parte de las familias, como por los dueños de aquel centro de diversión musical.

El tiempo corría en contra de hallarlas en buen estado, que no las hubieran llevado fuera de las fronteras para prostituirlas, o fuese el guaperas un asesino en serie que las raptaba para destrozarlas.

A esa conclusión habían llegado los agentes de la gendarmería, ya que desde la desaparición de la primera a la última había transcurrido mes y medio de paso. Con lo que se montó una estrategia adecuada para cazarlo en cuanto fuera posible.

 

La criminóloga Susanna Slim, fue la escogida para por sus condiciones corporales, su físico y su edad, la más aproximada a la de las desaparecidas, y pudiera entrar quizás en los gustos del posible inductor del delito.

La experta y versada Susanna, además de cerebro joven del cuerpo del ADF: Anti Delitos Femeninos.

Era una preciosa mujer, que no sobrepasaba los veinte años y bien pudiera ser con algunos retoques físicos, confundida con una menor de edad. Valiente y arrojada, no dudó en admitir su rol en la aquella busca y se sumió en el trámite de la maniobra policial.

 

La identidad del rubio atractivo, era de un combatiente retirado del ejército por demencia y el intento de agresión sexual a su jefa.

La capitana coronela en las fuerzas del A.V. I, en el cuarto batallón, del denominado: Aspas Voladoras Indesmayables del cuerpo de paracaidistas del aire, destinado en Bosnia.

Hippolyte Insane, que a su vez pertenecía a una clandestina congregación de guerreros de la fe, los que estaban siendo investigados en varios países europeos. Gente que se dedicaban al sacrificio de seres humanos como ofrenda a un Dios emergente del inexplorado espacio.

 


Seguirá…

To be continued…