jueves, 6 de mayo de 2021

Cuando tantos amigos se van.


La otra mañana salía Bruno, de las puertas de su casa, cuando le sonó el teléfono móvil y quiso atender la llamada allí mismo en el hueco de la planta, entre el ascensor y todas las reactancias de seguridad que tienen ahora las comunidades de vecinos. No escuchaba lo suficiente el mensaje, pero sabía quién llamaba, prorrogó la contestación hasta que salió a la calle y allí reanudó. __ ¡Perdona! Dime. No te escuchaba. 

Aquella voz, no era la del amigo que marcaba en el teléfono de su colega, por lo que intuyó, pasaba alguna cosa de importancia y, antes de poder interrogar la tenue voz preguntó

 __ ¿Eres Bruno? 

Noté por el tono, que era aún más grave, que intentaban dar una notica dura. En síntesis que, estaba pasando algo, y de pronto Bruno, preguntó

 __ Pepe Luis, eres tú, y aquella voz gimoteando, contestó__ ¡No!, soy su hija Patrice.

Bruno quedó entre cortado y difuso, esperando algún irremediable dolor, que en breve conocería. Dejó que se explayara, aquella muchacha, sorteando todo el dolor que mantenía, inspirando la mucosidad junto con su jadeante respiración y dijo. 

__ Anoche, el papa se fue.

__ ¡Pero ¡cómo! ¡Dios!, si hace menos de una semana, hablábamos __ < pensó Bruno, volviendo a certificar que no somos nada ni nadie >

Reaccionó a bote pronto, con cierto retraso, para poder seguir atendiendo a Patrice, sin poder llegar a entender. No supo preguntar el motivo por el cual, su amigo emprendió la marcha sin retorno. Fecha que de un modo u otro hemos de principiar todos sin saber, instante, ni el momento. Con el disgusto, no supo decirle más; que lo sentía y perdonara que se había quedado de una pieza. ¡De hielo!, sin gesticular, sin reaccionar, sin entender como mi amigo, y mis tres vecinos, en una semana partían sin poder solicitar ni siquiera, una dispensa. Tantas personas de los que no conozco, de esos que están dentro de los números de las estadísticas, quedan sin un adiós.

Para mi amigo José Luis, mis vecinos y los demás, que han emprendido ese viaje.

D.E.P.

 


domingo, 2 de mayo de 2021

Goteo incesante


Estaba estacionando en su plaza de aparcamiento, cuando el amable caballero de la voz especial le hace un gesto de saludo. El mismo señor agradable, que a pesar de congratularse y darse todas las mañanas los buenos días, desde hace tantos años, aún desconoce su nombre.

Un tipo estupendo, con cara de buena gente. El que en esta ocasión se le acerca y le comenta, desde la distancia y con mascarilla, que José, el amigo de la plaza tres, ya no lo hará porque ha sido también víctima del Covid19. El gesto de dolor del recién llegado se refleja en su cara y comenta con desaire

 __No sé, cuando va a acabar esto __ anunció tocándose la frente en señal de preocupación y hablando con pena

__ ¡De verdad! __ Se frenó tres largos segundos para proseguir

__ Estoy preocupado no por mí, sino por tanta gente que me rodea y que veo que, de un día para otro, desaparece. Sin poder siquiera despedirse.

Aquel hombre de la voz sonora, quiso seguir expresando, porque notó; por la impronta del que aparcó reciente, que no sabía la última de las noticias sombrías llegadas el día anterior a la vecindad y tomando la palabra le comentó.

__Veo que usted, no se ha enterado del recién fallecimiento de la dama que dejaba su Jeep, en la plaza ocho.

__No me diga que la rubia, agradable Transi, creo que, así le llamaban, ¡ha caído por el Corona!, pero esto es de locura.

__Se ha marchado la buena de Tránsito, y su marido Toño. Afirmó el señor, con el don de aquella voz diferente y añadió __Ambos con tres días de diferencia.

Fue la gota que faltaba para desbordarse al vaso, y quedó atónito y sin saber que decir, se apoderó de él un sentimiento de pesar, que le dejó sin comentarios. 

Se despidieron aquellos conocidos en el aparcadero, sin rechistar. El señor de la voz de trópico, desapareció por una de las puertas de acceso y el que recibió las noticias, quedó muy triste, pensando en lo que es el instante de la vida.

Comprobó que el coche estaba dentro de los límites y bien cerrado y salió al exterior, sin casi resuello, distinguiendo que la muerte, ha pasado por su derecha y por su izquierda, en un instante.

Ascendió a su casa por el montacargas y al llegar al salón leyó los mensajes y correos que tenía pendientes en su teléfono móvil, donde le marcaba que le había llegado el turno de inmunizarse. Por ello había de presentarse de inmediato, en el vacunódromo instalado en las instalaciones del Palacio de Deportes Comunal, para recibir su inoculación.

Sin dejar de pensar, en aquellos y otros amigos, que igual que estos, no pudieron decir ni adiós, personas a las que las tenía bien presentes, gentes de trato amable y sencillo, que le ayudaban a cruzar el sendero de la vida, que probablemente se encontrarían en la otra dimensión.




 

 

 

jueves, 29 de abril de 2021

luz para el desconocido

 


La boda había finalizado, aquella ceremonia se daba por concluida y los invitados llegaban paulatinos al salón de Actos del Ateneo Zamorano, se iban acomodando según la entrada y el etiquetado de las mesas. Todo el mundo se miraba al tipo del traje marrón, bastante atrayente, y significativo por su porte y don de gentes. Un tanto engreído pero muy educado, y atento con las personas que le abordaban para entablar conversación. Ya había destacado en el ceremonial, a la hora de recitar aquel poema, que nadie esperaba y que tan bien venía por la similitud con los novios, sin embargo, nadie le conocía o, eso creían.

Unos decían sin apenas llamar la atención, con un interés llamativo, que era familia de la novia, y otros decían lo contrario.  Nadie sabía de dónde procedía, ni había sido invitado por la pareja de esposos, ni por los papás de ellos. Sin embargo, todas las mujeres, le tenían visto de, no sabían cuándo. Los matrimonios se arremolinaban entre risas en el salón, las esposas dichosas de tanto millonario buscaban su plan fuera de las franjas familiares. Tanto caballero adinerado y sus amantes, esperaban la oportunidad de visitar a sus agasajadas, siempre, disimulando.

Aquellas señoras atractivas junto a sus maridos, mirando a su vez, que no se despistaran sus ligues, los que ellas seducían durante la semana y que en su nombre habían invitado, como el que quiere la cosa.

Quien iba a saber que se entendían, con tanta bebida y tanto talco blanco, imposible hilvanar.

La madre de la novia se atrevió a acercarse al invitado sorpresa y ladeándole un poco, preguntarle con mucha amabilidad

__ ¿Quién eres tú?, que no te conozco y me caes tan bien. ¡Cuál es tu nombre!, le abordó Amelia, con aquella mirada de mujer fría, y cínica.

El invitado anónimo, le saludó con mucha familiaridad y cariño, diciendo __Hola Amelia, soy Richard, ya no te acuerdas de mí, con lo que me hiciste disfrutar el pasado jueves, en la 734, del hotel Washington. Soy tu guardaespaldas, así me llamabas el pasado jueves, además de ser el secretario de Don Nicanor Tejada, el otro amigo íntimo que tienes los viernes.

No ves cómo nos mira disimuladamente, para evitar que su esposa le descubra. No le vayas a poner celoso, que luego las paga conmigo y me dice que a todas me las llevo de calle.

Nerviosa, siguió preguntando de forma desenfadada, para no delatarse

__, y quien te ha invitado a la boda, porque aquí nadie te conoce, sonrió “Meli” con ese disimulo que aportan las mujeres habituadas al ardid y al recelo, esperando una respuesta.

Richard, contestó muy amable y enjundioso

 __Me ha invitado tu hija, la recién casada, soy amigo suyo. Bueno yo diría que más que eso, llevamos liados año y medio más o menos. No lo has detectado en la poesía que he recitado.

Aquella mujer, sin saber que camino tomar le propuso a Richard en voz casi difuminada

 __Pídeme lo que quieras, pero, vete pronto, mi marido puede enterarse y la armamos hoy.

Aquel hombre dicharachero, con parsimonia le contestó

 __No tengas miedo, tu marido hoy está muy encaprichado con su amiga. No le ves, como se tocan disimuladamente __Siguió en su charla__ Es una celebración muy amena la de hoy, además de ser la boda de tu hija, ellos. Tu marido y tu peor enemiga, hace tres años se entienden perfectamente y están coladitos el uno por la otra. Sin dejar que Amelia, pronunciara palabra argumentó.

__Anda guapísima, ve y disfruta de lo que puedas que, en vuestra sociedad, no se salva nadie.

Todos habéis venido con vuestras afectuosas y vosotras, por supuesto traéis a quien os interesa y no pasa nada. ¡Llámame cuando me necesites!

Richard levantó la copa de cava y gritó al cielo ¡Vivan los novios!

No tardó en escucharse la respuesta de tanto agradecido. __ ¡Vivan!

 




viernes, 23 de abril de 2021

Sant Jordi - San Jorge 2021, Día de la rosa y el libro.



Nuestra andanza comienza la tarde anterior, con la reunión de los autores locales de Sant Boi, en el entorno de la Torre del Sol, lugar emblemático en la ciudad, y muy adecuado para reunirnos en los jardines. Al aire libre, evitando contagios y mil historias que se pudieran derivar de ese concilio.

La ocasión no es mas que un contacto entre colegas, juntarnos todos para conocernos mejor. Después de la edición del video, que nos facilitó el propio Ayuntamiento. 

Con idea, de reforzar esos vínculos de cooperativismo, entre los escritores, pintores y dibujantes de la ciudad. Todos aquellos que les guste y disfruten con esa suerte tan enjundiosa y poco visible que es la CULTURA. Además preparar un poco, el día de mañana San Jorge -Sant Jordi- Con todo lo que el propio Consistorio ha preparado para este reseñado día. En la reunion estuvimos arropados por el Consejero de Cultura y la Alcaldesa de la ciudad, los cuales, se pusieron al abasto de los allí presentes, ofreciéndonos aquello que nos hiciese falta. siempre y cuando nosotros sepamos como encauzar todas las ideas que salieron en conversación. Establecer una serie de encuentros para poder crear, un a serie de eventos literarios, que podrían ser desde el tipo de concursos, pasando por antologías literarias, creación de poesías y narraciones, y todo aquello que ensamblado debidamente diera al conjunto de los responsables del departamento de cultura, un compromiso para con el pueblo y se tomaran las oportunas decisiones para llevar a efecto las buenas intenciones habladas por el grupo de autores de la villa.

En la mañana siguiente, la Diada de la jornada festiva del día 23, jornada de la Rosa y el libro, se presentaba con un sol despampanante, dando alas para emprender el camino del ferial y revisar cuantos títulos están expuestos en los estands de venta de las diferentes librerías. Este año con la particularidad de no poder firmar ninguno de los ejemplares que vendían, por motivos de seguridad. Estando muy controlado por la policía local, en hacer pasar a los visitantes por los pasillos adecuados y desinfectarse las manos con ese alcohol hidrológico, que te reviene más la piel, que si te lavaras las manos con bencina. Allí me encuentro a los agentes responsables de toda la buena labor que han hecho, capitaneados por Marta Broncano, la que ha dispuesto en todos los tenderetes, el logo y el QR, para que los libreros situaran las novelas de los autores locales, en sitios preferenciales.

Pudiendo mezclarme con las gentes, conocidos y visitantes que hacían su recorrido por el pasillo central de la Rambla de Rafael Casanovas. Donde la gente poco a podo, se iba animando y a eso de las doce del medio día. Daba gozo, poder rebuscar por entre los mostradores de las carpas, el libro, o el autor preferido. Las autoridades culturales de la ciudad, también iban disfrutando de toda la gran y variada amalgama de títulos expuestos. Placer para los amantes de la lectura. Allí mismo se podían adquirir  las rosas, rojas o del color que mejor fuera con el gusto de cada cual. Teniendo preferencia las rojas, de toda la vida. En situaciones como estas, te das cuenta, que valoras lo que tenías. Una vez lo pierdes, y es el caso que nos ocupa. 

Otros años donde las circunstancias eran otras y tenías la costumbre de enredarte con la gente, perderte sin precisar entre la muchedumbre, riendo, charlando y disfrutando de la cercanía, lo echas a faltar, sin embargo gracias a Dios, por lo menos esta anualidad, se ha podido celebrar. Si nos remontamos a la pasada fue imposible, ya que todos estábamos dentro del brutal Confinamiento. Un cafecito, bien tomado en una de las terrazas de esa preciosa avenida, da el punto para el regreso a la rutina y de vuelta, cada mochuelo a su olivo.








Sant Jordi, año 2021. día 23 de abril.



jueves, 22 de abril de 2021

Día de San Jorge, -Sant Jordi- Felicidades



El Ayuntamiento de la ciudad de Sant Boi, en vista que la pandemia no ceja y todo esta medio frenado, que las prescripciones no están del todo en semáforo verde. 
Ha confeccionado un video, de presentación de todos los autores locales. 
Sea cual sea su trayectoria, paseo y dedicación por la cultura. Simplemente con estar radicados en Sant Boi.
Buenísima idea, por parte de los responsables de la cultura de este ayuntamiento, que de vez en cuando nos regalan con una promoción  de las que se agradecen, por ser fantástica. Parece mentira que un detalle de cuarenta segundos escasos, pueda llegar tan de lleno al abasto del que está interesado en la cultura, porque de forma eficaz, rápida y sin preámbulos, conocen un poco más de cerca, al vecino, que escribe cuentos, o dibuja comics, en su mismo barrio.

Una idea extraordinaria que beneficia a todos los que nos dedicamos a escribir, dibujar, pintar, y hacer cualquier tipo de ARTE, en la localidad. Por favor no dejéis de leer, y de consumir libros, es una vitamina para el alma.

Emilio Moreno.mp4 - Google Drive


Tan solo con pulsar el Google Drive, obtendrás un video, en el cual explico mi trayectoria. Cuya traducción adjunto al escrito, para aquellos que leáis esta publicación fuera de Cataluña.

Traducción:
Soy Emilio Moreno, soy escritor y vivo en Sant Boi, mi línea de trabajo es escritura variada: Poemas, relatos, narraciones y novela.
Novela contemporánea y a la vez social. Mi ultimo trabajo es Crimen Dudoso. Espero os guste mi obra.

Aprovechar en felicitar a todas las mujeres con esa rosa que se regala el Día de San Jorge, y para los caballeros ese libro, que reciben por parte de sus novias, madres, amigas, hijas y demás féminas que les envuelven.

Yo desde aquí, envío a todas mis conocidas y, amigas, esa rosa virtual que se les encanta y cómo no podía ser de otro modo también la hago extensiva a las mujeres en genersal, aunque no tenga el gusto de conocerlas, también se la envío y dedico con un beso.


Sant Jordi, 23 de abril de 2021,
Año de las Vacunas.





martes, 20 de abril de 2021

Aquel secreto era: Lullaby of Birdland

                   




Entonces era un chiquillo. Sometido a los caprichos y normas de los mayores. <Como debe ser. Cuando te están educando. Aunque entonces no lo comprendes> Aquella melodía provenía de la radio de casa del abuelo.

 

Un programa y una emisora que no sabría cuál era, pero cada mañana a la misma hora, cuando nos comíamos las tostadas escuchaba, y así un día tras del otro.

El pobre abuelo tenía la responsabilidad de vigilar que nuestra higiene cumpliera con lo obligado y meter prisa para que consumiéramos el desayuno lo más pronto posible, para llevarnos con calma y no llegar tarde a la escuela.

 

La musiquilla era pegadiza, así se me antojaba a mí. La canción no la entendía porque era extranjera, y la cantante la entonaba en extranjero, que era la forma de nombrar aquello que no entendía.

Siendo tan chiquito apenas ocho años o menos, era vocabulario habitual que tenía yo para identificar el idioma, inglés, francés, o el que fuese, no inteligible para mí, lo catalogaba como extranjero.

Fue remachando mi cabeza, todas las mañanas de lunes a sábado, porque ese día era lectivo hasta la hora del Ángelus.

Pacto que resolvía mi abuelo, viniendo a casa y nos levantaba para emprender la jornada. Estando mis padres trabajando.

Creo que mi hermano estaba en otra onda, porque jamás mencionó conmigo detalles de la época, habiéndola vivido conmigo a la par.

 

De vez en cuando la silbaba, era un blus, (ahora lo sé, pero antes, bastante tenía yo, con tantas obligaciones ordenadas), pasaba horas silbándola, y además creo que la calcaba, pero al no ser un pasodoble, de Carmen Morell o Pepe Blanco, ni un bolero de Antonio Machín, pues quien naranjas la iba a reconocer, si provenía de la sintonía musical de un programa de radio. “De vaya usted a saber” de cuál de las dos emisoras entonces existentes en la parrilla española.

Radio Nacional o la Sociedad Española de Radiodifusión, que es lo mismo que la Cadena SER. Emitían en aquel tiempo y en aquel lugar. Una, era como indica su nombre, la cadena del sistema estatal, y la otra pertenecía a la empresa privada. (Esos detalles los conozco ahora, antes; imposible se me pasara por la mente)

Cuando me venía por mi instinto musical y en ocasiones de forma simpática, sin esperarlo. Volvía a silbarla, se me había quedado grabada a fuego, y el día que me daba por "chiflar" la desconocida musiquilla, no había forma de cambiar de tono y seguía pitando con mis labios arqueados al silbar, dándole forma al "jazz and blus" incrustado en mi encéfalo. 

 

Estoy completamente convencido que, ni mi hermano, ni el bueno de mi yayo, habían prestado atención, ni al silbido, ni a la melodía interpretada. ¡Qué va! ¡Ninguno de los dos me prestaba atención!  Ahora sonrío al recordar, aquel tiempo bisoño y gris, en el que si tenías una ilusión tenías que callarla, y tratar de disimular o, te enfrentabas a ser tildado de " Este chiquillo es un viejo y le voy a quitar las tonterías de un pescozón” Tanto es; que cuando me parecía y les deleitaba con la sintonía, incansable. Llegó mi abuelo a decirme, con aquel talante que denotaba, y con su inconfundible tonalidad.

<Nene, échale mierda al pito> Proponiendo, que cejara de rechiflar.

Acabé el colegio, crecí, y cambiamos de domicilio. Viajes de estudios, de trabajo, la defunción de mi abuelo, trazándose caprichoso el destino desbocado cuesta abajo, sin detenciones, ni frenos. Olvidé hasta silbar aquella música, que tanto me evocaba en una edad, la mía, y tan temprana para procrastinar.

 

La verdad, es que cuando quería recordar aquella sintonía del programa de radio, me era meramente imposible. Mi mente tan solo la reproducía por casualidad, en algún sueño celebrado y festejado, pero, cuando me placía recordarla o entonarla, por motu propio, era imposible.

Me costaba tanto que me enfadaba conmigo mismo, siendo imposible y teniendo que desistir, porque mi mente me impedía ocurrir, en detalle. Pormenor tan sublime, que tanto me marcó.

A inicios del año del confinamiento, o quizás no tan al principio, podría ser en el tiempo de las restricciones. A mediados del curso, y viendo en casa una noche, las tantas defunciones habidas, tan solo, sonó la flauta, mientras comenzaba a ver una película.

Instante para que sucedieran los avatares, los misterios, los encantos y las apariciones impensables.

El film, titulado: Green Book, interesante por el argumento que disponía. El tan llevado y traído racismo. Contando la vida de un pianista afroamericano, que contrata a un chofer descendiente de irlandeses, que lo pasea y ampara, en sus conciertos por todo el sur de los estados de la unión. 

El que en su repertorio interpreta un jazz que me retro llevó con mi abuelo, y con aquellas mañanas desayunando con aquella música pegadiza que se quedó conmigo, para siempre y que destacó, por permitirme perfeccionar mi silbido y porque, fue uno de los recuerdos carnales que tuve, con mi abuelito. Esperé al final de la película y como era de las contratadas, tuve la santa paciencia de aguardar que se reflejaran en pantalla los créditos del film, y averiguar, al cabo de sesenta años, de donde venía la súper desconocida y anónima melodía. ¿Qué nombre acarrea la canción?, ¿Quién la cantaba?, y cuál era el tema que ofrecía, que significó dentro de mi circunferencia vital, tanta evocación y añoranza.

Lullabry of birdland, es el título de la melodía.

Cantada por Sarah Vaughan.                             

No duden en que a veces, las interrogantes de toda una vida, se resuelven, cuando menos lo esperas


sábado, 17 de abril de 2021

Cuidado con las recetas.

Llegó a la consulta de su médico y esperó su hora de visita. Pronto le atendió el facultativo de cabecera. 

Mirándole a la cara, le preguntó que le sucedía y antes de explicarse el enfermo le hizo una señal, indicándole, que ya sabía que le dolía y porqué se quejaba. Que esperara fuera, y ya le darían sus documentos y prescripción farmacéutica.

Aquel doctor, era de los poco amables. Como también existen y los hay.

El colegiado tenía el carácter de un estreñido. Despectivo, agrio y áspero con los pacientes, lo que se conoce como una persona insolente y engreída. Poco amable con la humanidad.

Una vez le visitó el enfermo, no quedando satisfecho, con la conclusión, quiso darle ilustración de lo que padecía, y el medicastro, le instó con malos modos y con urgencias, a que saliera fuera del despacho, que la enfermera, ya le entregaría las recetas de cuanto le había recetado. Así funcionaba el licenciado, sanando con las prisas de un bandolero.

En la sala de espera, diez o doce enfermos aguardaban su tarjeta sanitaria, y las recetas o fórmulas que el displicente sanitario, creía convenientes, para lo que él detectaba padecían aquellas personas.

A la par la enfermera, iba rellenando las papelas para entregar a los pacientes y pudieran retirar de la farmacia, los remedios prescritos por el “prisitas”. Haciéndolo a la velocidad del “gamo herido”. Sin pausa, sin poder respirar y, sobre todo, sin errores en causas tan delicadas, como podían ser las pócimas, para cada una de las enfermedades.

Apareció la señorita, también con premura, apretando en sus manos, un montón de documentos sin las debidas precauciones, que no eran más que las tarjetas médicas, y los legajos para la farmacia. Nombrando por orden de visita a todos los que había visitado el Doctor Conrado Corriendo. Entregando a cada cual sus credenciales y el boletín farmacéutico.

 Al llegar a la botica, el enfermo le dio a su buen amigo Pepe, dependiente de la apoteca, aquella fórmula que debía curarle el gran catarro, que llevaba sobre su cuerpo, y al leer lo que disponía aquella pauta, le preguntó, con muchas dudas al cliente y amigo.

__ Que síntomas tienes, para que te haya enviado una crema vaginal tu doctor__ le preguntó el boticario, a su vecino y cliente de toda la vida. El paciente respondió, sin dilación__ Ah no!, yo he ido para que me diera un jarabe antitusígeno, algo para la tos y la fiebre, pero él es de esos que lo adivinaba y no me dejó hablar.


__Pues tómate esto que te aconsejo yo, y ve a devolver las recetas, que hay un grave error, en la tramitación.

__ ¡Pues menos mal que te diste cuenta Pepe __ ¿¡Que me hubiera pasado de tomarme ese mejunje!?

__ ¡Seguro que te hubieran tenido que hacer un lavado profundo, no de vagina, ¡Que tú no tienes! ¡Pero otro y cojonudo: de estómago!









 



lunes, 12 de abril de 2021

Microrrelato lato.




Déjame que hable, antes que lo hagas tú, sin discutir y sin alterarnos. 

De lo contrario no nos entenderemos __. Se decían dos colegas por teléfono, que se consideraron en un tiempo, para finiquitar sin más, sus relaciones. En una discusión agria, tensa y corta.

 __. Mira veo que llevas más de un año, enviándome, coletillas de mal gusto, puyas fuera de tono y críticas que no te acepto, aunque vengan de forma sublime

__ Oye …oye, quiso interrumpir el escuchante, que quedó mudo, tras el respingo maleducado del ofendido, que resoluto volvió a dejarse oír 

__. Te he dicho que primero me dejes hablar, y luego si cabe tu opinarás, como te decía, antes de tu costumbre por interrumpir

 __. No estás de acuerdo, de cuanto digo, y hago, y quiero que sepas que soy demasiado educado y mayor para soportar tus modos y formas, que ya no aguanto, ¡porque no me da la gana!, y además no te soporto.

Dicho esto, me quedo satisfecho y digas lo que digas, me lo pasaré por el forro de mis caprichos, y si has de decirme algo, habla después de escuchar la señal.

El afectado colega, colgó el auricular del teléfono, y se escuchó la clásica señal del tuu tuu, tuu




Spot publicitario a: escritores locales

La festividad de San Jordi _ San Jorge ­­_ De nuevo quedará suspendida por motivos del virus que nos ataca y el Consistorio de la localidad ha querido ofrecer una plataforma a los escritores locales, de cuanto están haciendo y presentando. Incluyendo, además, sus trabajos antiguos y actuales. Por lo que, dentro del departamento de Cultura, trabajaron desde inicios del año para poder realizar esta idea, con la inclusión de una grabación oportuna y genial para ofrecerla al abasto de las redes. 

Siempre es un acicate para los esforzados de la pluma y el tintero. Verse recompensados, aunque sea de forma virtual, por sus trabajos y novelas.

No imaginaba dónde harían el encuentro, de los tantos escritores. Ni dónde sería la sede del rodaje de la película y cuando supe la dirección; la reconocí desde los tiempos pretéritos de mi infancia.

Una casona de payeses, situada en la calle de Sant Pere, frente a la famosa y popular fuente de agua potable. Esquina con otra casona de una potentadas y gran familia. La reconocida y denominada de Cal Caragolí, que por una de sus paredes laterales se ascendía a la parte abrupta de la también típica calle Alta de Sant Pere, _ carrer de Sant Pere mes alt _, donde había unas viviendas colgadas en un nivel muy diferente al que plantearon los expertos arquitectos, y aparejadores, diseñadores de aquel tiempo. La butiga de colonials_ tienda de coloniales, regentada por la señora Carmen y Paco, vecinos de los Marín Fernandez y los Conesa, la Nati y el Quimet.



Nada que ver con lo que pervive en la actualidad. Nada de la nada. Entonces daba gozo ver y  comprar en la butigueta dels queviures” (Tienda de coloniales), de la Teresina, y la de “les Noies”.  Tienda minúscula de dos hermanas, muy vinculadas a esa calle Sant Pere.

Negocio familiar desaparecido a finales de los setenta, que tuvo su origen en la encrucijada de la glorieta de la fuente y la ascensión a la desnivelada calle de "Sant Pere mes alt". Fuente, que suministraba el preciado líquido a tantas y tantas viviendas del contorno que no tenían servicio de agua corriente y además potable.


Sin olvidarnos de la carbonería de la esquina, y de la casa que hoy nos cobijaba para proyectar el ensayo. Llamada entonces Cal Germés.

Un poco más hacia la zona de la iglesia, estaba la vivienda del Doctor Llenas el veterinario del pueblo. La peluquería de la Pepita y mucho más hacia la plaza de la parroquia Sant Baldiri, la Barbería del tío Patiño, casi al lado de la casa de la familia Ortega, el que después don Luis, sería fundador de la Agrupación de la barriada Antics veins del carrer Sant Pere.

Sí amigos, todo esto existía en esta zona, una de las más tranquilas en la década de los cincuenta y sesenta. En la actualidad el barrio ha quedado triste, y sin apenas actividad. Donde el “meneo” de antes y la efusiva actividad, el trasiego del negocio y la diversidad del pequeño comercio, se ha trasladado a otros barrios, más modernos, más amplios y mejor comunicados.
Hace ya muchos años este barrio ha quedado como una melodía nostálgica, para aquellos que jugamos en sus calles empedradas, con relieves durísimos sin asfalto, sin aceras ni apenas farolas, que daban paso por esa ruta hacia el Moli Vell _el Molino viejo_ el Gato negro, lo que es ahora los Vinyets y las Marinas camino del Prat y de Viladecans.

                       
                      






jueves, 8 de abril de 2021

Nada es como antes, o me equivoco


La semana Santa del 2021 acaba de agotarse. Viernes Santo fue el pasado día 02 de abril, ayer celebramos la Pascua, el lunes tradicional y pascual, siendo día miércoles 05 de abril. 
El carnaval también pasó sin disfraces, y antes San Antón Abad, patrón de los animales y nadie hizo intención de llevar a su gato, su chucho a la bendición. 
El futuro inmediato está servido en bandeja. Este mismo mes,  el día de San Jorge, festividad del libro y la rosa. Siempre se había festejado con la rosa para la chica y el libro para el caballero, pues está amenazado, otro año más de suspenderse.
Luego en junio San Juan. Ya en 7 de julio San Fermín, y así podría seguir relatando las festividades hasta fin de diciembre y me pregunto ___¿Para qué? 

Si conectas la cadena nacional de tv, solo hablan de contrariedades, infamias y mentiras. Edulcorados con los clásicos concursos, ahora en las franjas de horario más vistas. Imagino que para distraer a tanto personal, que no se airea con nada, y tenerlo bien desinformados. Así los que están acostumbrados a montar líos políticos, o escándalos nacionales tienen libre la campiña para poder emerger. No nos podemos olvidar de esos "programazos",  tan repetidos, como son los espacios de baile, y otros semejantes que intentando distraer, llegan al insulto. 

Nos ponen con las manos en la masa, frente a las cocinas de la marca de moda, las que ellos quieren anunciar y nos abundan con recetas de cocina. Siendo protagonizadas con artistas famosos, venidos a menos y sin trabajo, que pretenden medirse delante de los fogones,  demostrando que ellos hacen mejor los huevos fritos que nadie, además de poner su mejor carita. La de los domingos, la benigna y agradecida, para entretener a unos cuantos indocumentados que se tragan lo que les echen. Una cara desconocida, muy dispar, ahora de amigos, tan diferente a cuando estaban encima de la popularidad, que casi era despreciativa. 


Al sintonizar la segunda cadena, de las mil que existen. También emisora gubernamental, dedicada al arte, y a distracciones raras. Entre reportajes de cocodrilos, enfermedades exóticas, y nostalgias de los españoles que viven en el extranjero.  Creen que cumplen y suavizan la gran impaciencia de tantos afectados. 
Usando para tales fines a los pobres compatriotas que se han visto obligados a dejar sus dichas, familias y pueblos. Los cuales, muchos de ellos, han emigrado como en los años cincuenta para encontrar un trabajo digno. Podría seguir con tanta tribulación pero me niego. De otra forma, también me transformaría en un adivino y "Siete Ciencias", como ellos.


 Yo tan solo quería quejarme y decir, que NADA es como ANTES y eso es lo que noto en falta, y no me conformo. 






 

domingo, 4 de abril de 2021

Las tranviarias



Lo habían acordado hacía días, se trataba tan solo de un simple paseo por una franja muy agradable. Un distrito donde había nacido aquella persona que, acompañado por su hijo, decidieron disfrutar, aquel Jueves Santo, de una caminata feliz, donde ellos se acertaban tan felices.

Al padre, el contorno elegido, le evocaba crónicas gratas de infancia. Vivencias que no había podido compartir con su hijo, porque hacía décadas, se habían visto forzosos a realizar un éxodo repentino y obligado, pero que ahora, pasado el tiempo, le venía muy en gusto intervenir para traspasar momentos y recuerdos, con su descendiente más apegado que, aunque, estaba crecido, le dosificaba detalles de sus días de niñez y de la infancia que le tocó vivir.

Así como otros instantes, no tan agradables, que también pertenecían al propio índice de su vida.

Bajaron del metropolitano y aquel hombre, al notar aquel barrio tan cambiado, tuvo que darse una vuelta alrededor de su figura para situarse. No era igual, tampoco ayudaba el progreso que admitió la barriada. La presencia local, difería de la que presentaba en los años sesenta. El gran cambio, cuando la recorría con su abuelo, siendo él un mequetrefe y su yayo un verdadero anciano.

Comenzó sus pasos acertando la orientación, pero aún y siendo certero, le preguntó a la empleada de la Once que, dentro de su cubículo, esperaba clientes para vender sus décimos de la suerte. Aquella muchacha, no supo informarle, pero los oídos de las personas, permanecen libres y expectantes y en ocasiones, como fue en esta, las orejas del jubilado, que aguantaba la correa de su fox terrier, de pelo duro, informó de repente.

Tan solo, porque lo escuchó y él lo sabía, y dirigiéndose al desconocido, sin permiso y sin “vela del entierro”. Con educación, facilitó al desorientado que pretendía certificar por dónde debía doblar para llegar al barrio.

El denominado Turó de la Peira, por donde escapaba. Fue un DEJA VU, todo estaba tan moderno, tan diferente. Se había transformado tanto, en los últimos cincuenta años, que no daban fe a lo recordado del itinerario. Cuando le confirmaron, que no se había olvidado de donde estaba ubicado el distrito que buscaba. Se alegró y justificó con dulzura a su hijo que por allí había pasado la modernidad, el dinero, la urbe y todo estaba con otra sombra de urbanismo, y era mucho más ciudad que cuando se marcharon del coto.

Iban gozando los dos, como normalmente tenían costumbre, aquel padre con su hijo, y pronto las imágenes iban concordando, con la memoria del no tan joven papá, que iba recordando en voz alta, las esquinas de las calles, los negocios que habían cerrado sus puertas. Los árboles que aún vivos, permanecían en las aceras, y encrucijadas. El colegio Ramiro de Maeztu, que ya no lo era, siendo en la actualidad un Ambulatorio del barrio. El cine del turó ya no estaba, la Sociedad de Palomos de la calle <Travau> tampoco, Por eclipsarse incluso se había esfumado la “aluminosis” de algunos de los pisos afectados del mencionado Turó de la Peira.

Al llegar a la esquina de la calle dónde iban, subía un vecino, paseando con su perro, un precioso ejemplar parecido al galgo, y sin más preguntó, después de mirarles desde lejos y reconocerles __ ¡Qué hacéis por aquí! Por qué hacéis fotos.

La respuesta educada del padre, fue sencilla y sin pensar dónde iba a llegar su voz

__ Yo, de joven había vivido en esta calle, respondió recibiendo como respuesta una inesperada asertiva

__ Ya lo sé, te he conocido

__ pero cómo vas a conocerme, con la mascarilla puesta y después de tanto tiempo que ha pasado. 


La imaginación del hombre, se disparó, sin freno y comenzó a flotar en el aire, a levitar, como si desde algún punto invisible, alguien estuviera siendo cómplice de las palabras del amigo Juan Carlos, el hijo de la Montse y de Quimet, el que se les apareció y les recordó que ellos eran familia de las tranviarias.