lunes, 15 de enero de 2018

Homenaje a Gloria


Gloria a Dios en sus cánticos, que fuertes
y a la vez dulces letras, llenan mi alma,
de apreciadas tonadas con tu calma,
exaltando mis sueños mas inertes.

Fuertes son, las certezas que tu inviertes,
regalando baladas de tu colma,
con esos arabescos de tu palma,
que embriagan, todas las clases de suertes.

Gloria pues y en mi cielo retenerte,
con agudas y fuertes oratorias,
de tantos versos amplios, escogerte.

Fuertes y a la vez, trinos de mis glorias,
porque son bendición el entenderte,
retornando a leer tus amatorias.






Homenaje a Gloria Fuerte, poetisa madrileña
Emilio Moreno, en el centenario de su nacimiento






martes, 9 de enero de 2018

Imposible olvidar














Dos años que marchó y no parece
que el tiempo haya pasado tan aprisa
no es que fuera mujer de mucha risa
pero si mi memoria se estremece.

A menudo recuerdo y no carece
de pena mi mención con esa brisa
que se instala conmigo muy sumisa
diciéndome al oído lo merece

Que bien me conocías sin mostrar
cuando hablabas conmigo intencionada
con miradas de madre y sin citar.

Hoy que se cumple la fecha sonada
el día en que dejaste de arrastrar
escucho tu voz clara y dulce de hada.







lunes, 8 de enero de 2018

Equivocada, usted



Es una historia, de alguien que se cree vivir
por encima de las nubes, del firmamento
y de las constelaciones, lástima no darse
cuenta de semejantes barbaridades.
Llegas a tocar el puro ridículo.













Es superior a ella,
el escenario le encanta y no se da cuenta
que es guata, lo que declina y congrega.
Sin arte, porque le falta y
ni siquiera enmienda.

Va loca por destacar siempre es ella,
aunque tenga que pisar, que ni se entera.
Su angustia es tal, que ya no es ella
y el ansia es tan igual, cuanto exagera

Siempre hay alguien que la alienta y aclama,
se deja llevar por las ramas,
sin fruto porque no hay grana.
Sin arte porque quedó en la nada.

La gente no tiene traza y azuza,
la incita a que siga en plaza y ella,
tan empeñada en recitar sus alharacas
que no conducen a nada, redunda.

Nadie le dice, nadie la para,
nadie conoce su idea amalgamada,
solo quiere que la alienten con miradas
de esas que son bastardas, como soflamas

Va por delante de la esencia.
No se da cuenta ¡Que pena!
No percibe su angustia vital,
mira con vehemencia,
que pretende demostrar,
se cree la gran carencia

Pena me das chiquilla,
esa calle está cortada
nunca fuiste una diva
aunque creíste ser el alma..

No estás en la edad del pavo
la traspasaste con creces,
y aún te crees que eres algo
mirándonos con escaseces.

Igual tendrías que serenarte
y aflojar en tu triste engaño,
que nadie deslumbra a nadie
cuando menos con apaños.

Deja que el mundo de vueltas
y vive sin hacerte daño,
fíjate por un momento
ahora que se acabó el año.

Que hay muchos normales,
de esos que brillan,
más o menos solitarios.

Mírate por un momento
y deja tus escenarios.



No hay cosa peor, que creer ser superior a los demás.
Ya seas hombre o mujer, se nota una barbaridad y si
nadie te pone freno, pues que Dios nos coja confesados










viernes, 5 de enero de 2018

Exigencia a las Alturas


Para ti, ¡Como no puede ser de otra forma!
Deseando que los Magos de Oriente, repercutan
en tu alegría y en tu satisfacción.
                                                

Al cielo solicito en este año,
mucho amor y salud, indispensables
ingredientes, materias entrañables,
que el cielo colmará con gran apaño.

A tanto ser humano del rebaño,
de familia, de amigos indudables,
que por su cercanía son amables
y me rodean siempre sin extraño.

Dándome calor cuando tengo frio,
desviando los apuros si hay sofoco,
lo mismo que hago yo; si falta brío.

A ti, que igual conozco yo, tampoco,
también te mando mi caudal, mi río.
Afluente de amistad; que ni revoco.











jueves, 4 de enero de 2018

El regalo



Lo deseaba con toda su alma, soñaba con aquella fortuna desde hacía años. Era como un gran regalo que no se había podido hacer todavía. Comprendía que nadie en su sano juicio se lo regalaría sin más. Por otra parte, (se lo preguntaba para sus adentros); como me van a conceder semejante obsequio, sin haberlo manifestado, sin saber absolutamente nadie, que bebía los vientos por aquel objeto invisible de deseo.

La noche de reyes estaba próxima y por esas fechas, aún pensaba más en ello. Llegó casi a ser enfermizo ese espejismo que ya era impertérrito.
No se diluía ni siquiera con los años. Milagros se producen y siempre están dentro de la espera paciente del que sufre por la causa.

Esperando que sonara la flauta, muy tranquilo con la convicción de que llegaría ese gozo.
Que expresión más barata, decir que “sonara la flauta”, como si fuera la aventura de Melinka, imaginó momentos antes de dormirse sobre el sofá molludo del salón, dejando caer la copa de vino ya, vacía sobre su regazo

__ Tenga la amabilidad de pasar, la duquesa le espera en sus aposentos Don Melquiades.
El caballero dejó su capa de armiño, en manos del mayordomo, en una acción displicente y se dirigió tras del disimulado y petimetre ayuda de cámara de la gran señora hasta la puerta de su alcoba.
Al llegar al umbral de la puerta, aquel servidor bajito e insignificante pidió permiso con dos golpes de nudillos en la puerta y se escuchó una voz agaitada de mujer que decía.

__ Deja pasar a Don Melquiades, tu puedes retirarte sin entrar. No estoy visible para ti.
Ayudó a entre abrir la pesada puerta y sin mirar al interior dejó que el caballero accediera a la “chambre de la Madame”.
Estaba erguida frente al acceso, esbelta y completamente desnuda, la duquesa a pesar de ser octogenaria, no tenía un gramo de grasa, todo eran huesos. Lo cual tampoco le daba concesión para pensar que no era una imagen bella.
Esqueleto sin calcio, disimulados por su rugosa dermis sin ni siquiera un atisbo de garbo en su postura.

Su piel se había transformado en un pliegue permanente, mostrando realmente su edad. Lo que distraía y desviaba a las duras miradas de aquel cuerpo, era una almeja de gran opulencia que pendía de la cintura y quedaba enclavada en el triangulo corporal de sus “Bermudas”.
A pesar del medallón de oro macizo que portaba sujeto en su bajo abdomen y que sobresalía por su lujo y por estar semejante tesoro mal atado a una anatomía tan engurruñada, decrépita y distinguida.
Los pechos de la duquesa, chiquitos, sin chicha muy trémulos no podían caer negligentes sobre la cadena ornamental y fabulosa que sujetaba el gran medallón, porque les faltaba enjundia.

Melquiades mintió al decir__ ¡Que guapa estás!__ Él caballero atisbaba con vehemencia el medallón rebozado de esmeraldas y diamantes y prosiguió aduciendo__ No es necesario presentes esa joya tocando tu desnudez.
Posiblemente es demasiado pedirle a un organismo que ha sido tan activo durante toda su trayectoria profesional, la anatomía de la mejor actriz austriaca de todos los tiempos.

__ Eres un embustero adorable, has esperado este momento durante toda tu vida, durante toda tu carrera, poder interpretar esta obra magnifica.
Ser el protagonista de la representación del Tío Vaina de Antón Chéjov.
La interpretación que te falta y te dará fama mundial en todos los escenarios del planeta cultural, aunque para ello hayas de hacerme el amor todas las noches de función sin descanso. Por ser yo la protagonista desde hace veinte años y no hay ninguna actriz con categoría para suplantarme.

__ Sabes que soy actor y una vez estás metido en el rol, en ese papel, no ves si tu “partenaire” es rubia, morena, fina o gruesa.
__ Eres un fariseo astuto y gatuno. Tragarás lo que te echen con tal de interpretar esa gran obra en el Music Hall de New York ¿Verdad?
El movimiento de su postura al ir a tomar a la duquesa y besarla sin contemplaciones se contorsionó y aquella copa vacía de vino que había quedado entre él y su sofá, cuando quedó dormido cayó al suelo haciéndose añicos.

Despertó al momento y se vio sumido en el final de aquel sueño.
Su sueño deseado, en la víspera de los Reyes Magos.
Una alucinación que el actor andaba interpretando precisamente en sueños, desde hacía ya; muchos lustros










domingo, 31 de diciembre de 2017

Los Magos traen_Un delantal, un lapicero y una flauta_



En aquella familia, como en muchas otras; no podían gastar en juguetes y presentes. Ni tan siquiera despilfarrar la fantasía más natural, que tienen los chiquillos en los orígenes de sus ilusiones. Justo les llegaba para mal comer. Impensable invertir en chirimbolos y trebejos para las fiestas navideñas y los Reyes Magos de Oriente.
No podían abastecer ningún capricho con los caudales que disponían, más allá de lo que era preciso y necesario para alimentarse. Dos adultos y tres chiquillos en edades de su mas tierna infancia.
Sólo existía un sueldo mísero en aquella familia y a pesar de los milagros que conseguía la madre, con los diez peniques que el marido le entregaba los sábados. De ningún modo se hartaban en las viandas reglamentarias, ni mucho menos se satisfacían en los nutrientes.
La comida justa para los niños y los mayores pues a verlas venir en tantas ocasiones.
Tanto era así que los zapatos pasaban de hijos mayores a los más pequeños y la ropa de vestir la hacían durar hasta que se transformaba en un símil de papel de seda, por la pérdida del grosor de las fibras.
Rezando a Dios, para que les conservara la salud, ya que de ponerse enfermos, todo se esfumaba. La felicidad, la alegría y en ocasiones hasta la vida.
Aquellos padres, seguían enseñando a sus hijos con devoción dentro de las dificultades, sin perder las tradiciones y enseñándoles los valores que debían asumir. Inculcándoles motivos y razones para que ellos conservaran intactas sus emociones, ilusiones y anhelos.

Aquella tarde el papá y la mamá de los niños, se sentaron junto a ellos y les propusieron con mucho amor que, entre todos escribieran la carta a Papa Noel y a los Reyes Magos.
Manuela de siete años, la niña mayor solicitó a Papa Noel, o en su defecto a los Reyes de Oriente; un delantal de color rojo, con grandes bolsillos para poder usarlo, cuando ayudaba a mamá en las labores de la casa.
Críspulo de cinco años, el único varón y el mediano; quiso dejar claro en la carta, que prefería un balón de fútbol, pero si se les agotaba en el reparto y se quedaban sin existencias, que le dejaran a los pies de su cama, un par de lapiceros y un cuaderno, para poder dibujar imágenes bonitas, escribir cuentos de hadas, y plasmar viñetas de los tebeos.
Paquita la más chiquitina, la de tres años, apenas sabía lo que pedir, sin embargo siguiendo los consejos de su mamá, solicitó a los Reyes o a Papa Noel, le regalaran una flauta mágica para hacer todo el ruido posible y así seguir llamando la atención de sus hermanos. Después de muchas deliberaciones y deseos llevaron la carta y la depositaron en el buzón de la plaza, aquel rollizo de color amarillo que haciendo esquina con las tres calles, servía para recoger el correo de la zona.
En la noche de la Navidad, cuando llegó el trineo arrastrado por el Reno y el barbudo de cabello blanco y su saco medio lleno, aquella chiquillada dormía plácidamente, esperando que no pasaran de largo los regalos que habían soñado.
Encontrando al día siguiente, sobre las mesillas de noche de cada cual, dos caramelos y una nota de parte del barrigón del traje rojo, llamado Sant Klaus, que les decía:

No habéis sido los únicos niños que se quedan sin obsequios en esta fecha. Hemos dado preferencia a los enfermos y a los huérfanos, todos los demás, deberán esperar al día 6 de enero. Festividad de la Epifanía y celebración de la llegada de los Magos a Belen.
Los muchos niños__ seguía diciendo la nota del Santa__, que habían pedido lo mismo que vosotros, se han quedado también sin felicidad por la falta de existencias. Todas repartidas a lo largo del camino que tenemos establecido.
Por lo que yo mismo, vuestro Santa Klaus, dejo nota clara a Melchor, Gaspar y Baltasar, para que el día de Reyes, podáis recibirlo en el lugar donde lo habéis solicitado sin excusa__

Manuela, Críspulo y Paquita, cogieron las golosinas y mirando a sus papás hicieron un disimulado gesto de insatisfacción, al mismo tiempo que suspiraban y se comían uno de los dos caramelos.
El papá le preguntó a Manuela, que les había parecido la decisión que tomó Santa Klaus y la niña sin cortapisas contestó__ Cada año nos pasa igual, papá, siempre se les agota lo que nosotros pedimos, pero también entendemos que hay muchos niños más necesitados y no siempre se pueden conseguir los detalles que deseamos.
__ Así me gusta Manolita, que seas buena niña__ le comentó su papá, mientras le besaba el cabello y la animaba a esperar hasta enero.
Críspulo, se acercó a la madre y le ofreció el segundo caramelo, para que ella lo pudiera saborear, viendo que no le habían dejado ni un dulce y diciéndole__ Manuela, también le dará a papá la chocolatina que le sobra.
Paquita, que se coma las dos, es muy chiquita y no se entera__ aquella mujer, abrazó al hijo con extraordinario cariño.
Desde esa fecha hasta la noche de Reyes, la mamá cosió de un retal de tela roja, un delantal precioso con grandes bolsillos, que dejó preparado para el momento por si los Reyes quedaban nuevamente sin cachivaches.
Con grandes esfuerzos, el papá explicó en el taller donde labora, a sus jefes, la situación que tenía y éstos le suministraron al Santa Klaus, un lápiz de dos colores y un cuaderno con el logotipo de la alfarería donde trabaja, para que lo cargara en el trineo con destino al niño.
Además de construir para la menudita Paquita, con sus propias manos una flauta de caña, a la que tan solo le sonaban tres notas y que el anciano del cabello blanco y el reno potente, dejarían sobre el camastro de la chiquita Francisca.
Cuando llegó la noche del cinco de enero, aquellos mozalbetes, dieron las buenas noches a sus papás y se retiraron a descansar, pensando: en el caso de Manuela__
Melchor al que había solicitado los regalos Críspulo, se haría el despistado y Gaspar tampoco traería la flauta enigmática para su hermana.

Durmieron amparados por los Ángeles Custodios y en la mañana siguiente, los tres vieron que sobre la colcha de sus camas, tenían sus regalos, perfectamente visibles.
Con una nota el delantal de Manuela que decía__: Ha de ser el comienzo de tu futuro, persigue siempre lo que deseas. Es la única manera de lograrlo, persistiendo y creyéndolo. Lo firmaba el rey Baltasar. Dándole las gracias a todos los hermanos, por haber dejado pan duro y agua para sus camellos.
Sobre la cama de Críspulo, estaba el lapicero reluciente y el cuaderno de tapas amarillas, con unas letras del Mago Melchor de Alejandría__: Balón no ha podido ser, excusas no te pongo__ siguió escribiendo Melchor__, pero los lápices y el cuadernillo, ahí los dejo. Implementalos de claras letras y cuenta todo aquello que veas y, a los demás se les pasa por alto. Igual ahora no me entiendes, pero llegará el día que comprenderás el por qué, no tienes el esférico y si una palanca en forma de lápiz, con el que habrás de mover tu mundo.
A Paquita, la tuvieron que despertar. Ya no se acordaba que había pedido una flauta mágica. Cuando reaccionó, sopló por aquel instrumento de caña y sonó la nota “Do” y entusiasmada, dio las gracias al Mago Gaspar, el más rubio de los tres orientales.

El tiempo transcurrió y el destino trabaja sin excusas ni zarandajas. Aquellos niños sencillos tan bien educados, son hoy personas de bien, que siguen recordando a sus papás y aquellos misterios de la noche de los Magos.

Manuela, fue galardonada con el gran premio de cocina y tiene mil estrellas “Pucherín”, regenta su propio restaurante y siempre recuerda aquella noche mágica, y el delantal con grandes bolsillos, que la hizo tan feliz, junto a sus padres y hermanos. Ahora es una persona que además de ser sencilla es una excelente cocinera, dando de comer unos platos extraordinarios y suculentos.

Críspulo, con aquel lápiz de dos colores y el cuaderno de la Alfarería, ha llegado a ser uno de los periodistas más encumbrados de Latinoamérica y además sus novelas policíacas son reconocidas por los grandes amantes del gremio y entusiastas de la novela negra.
Reconocida su valía en todas partes. Apoyando al equipo de fútbol alevín de su barrio y siempre explicando el maravilloso milagro de aquella noche de los Magos, que vivió junto a sus padres y hermanas.

Paquita, ahora Doña Franceska, cursó la carrera musical, llegando a tocar en la Orquesta de violines y clarinetes de Macedonia en el Este Europeo, licenciada y reconocida de fama mundial, fue profesora de canto de una soprano exquisita que tuvo este país y reconocida persona amable y precursora de una entidad que vela por los niños.
Todos ellos conservan en un lugar privilegiado, el delantal , el cuaderno y la flauta de caña. En el corazón y en el recuerdo.











viernes, 29 de diciembre de 2017

Tan desnuda me visita



















Leyendo, escribiendo pensando.
Es como puedo desnudarte.
Todo el tiempo desgranando,
presintiendo por ti, amándote.


Con sencillez, toda hermosura,
imaginarte tus achaques
en mis momentos de ternura.
Amando todos tus ataques.


Tan esbelta y tan caprichosa,
a veces vestida de rubio
o tan desnuda, muy dichosa.
Eres así, con mi disturbio.


Voy a llamarte y no te asombre.
¡Es toda mi declaración!,
y quede tu agradable nombre,
declarándolo: ¡Inspiración!










martes, 26 de diciembre de 2017

También hay tristeza en Navidad

                   
Aquel hombre se marchó. Abandonó a su familia. Desapareció como si se lo hubiera tragado la tierra. Solo y sin decir nada, sin despedirse de su mujer ni de sus hijos y el tiempo borró su imagen. Los meses y años consiguieron un destierro final, consiguiendo olvidar todo su vestigio, el recuerdo de su estampa.
Sus hazañas si las tuvo, nadie quiso hallarlas y para todos quedó derogado como la indiferencia disipa las agrias acciones. Nadie le nombraba, muriendo en la reflexión y en la cotidianidad de las gentes de aquel lugar.
La distancia y los años transcurridos hicieron que la memoria se debilitara definitivamente, quedando aquella tragedia de niños pequeños abandonados en el baúl de las incidencias.

Los hijos crecieron con el cariño de la madre, y siguieron establecidos en la villa, como buenos individuos. El mayor se hizo dependiente de la ferretería y la menor, cuidaba los chiquillos de la única guardería que existía en la zona. La madre serena, siempre acompañada de los suyos; siguió viviendo de su trabajo, como hacen las mujeres comprometidas y capacitadas.


                      


Fue aquella Navidad, la del año 1980, una vez todo estaba dispuesto para celebrar esos días de encanto, que normalmente acaudillan esas fechas, cuando llegó el misterio.
Las luces de las calles dispuestas y luciendo, los comercios repletos de gentes que compraban los regalos que aún faltaban, para regalar a todas aquellas personas queridas, que todo el mundo reserva.
Cuando en aquel pueblo, se escucharon las primeras voces, sobre la llegada de un conjunto de artistas flotantes, que amenizarían con sus saltimbanquis, contorsionistas y domadores de fieras, a toda la comunidad.
Un circo extraordinario, famoso en el mundo entero, venido de la ciudad más prestigiosa de la comunidad portuguesa.
En ella y en el ámbito de la agrupación, viajaban grandes figuras de la farándula, de la canción coplera, humoristas con números muy chistosos.
Un bufón muy triste y a la vez muy hilarante, con alto poder de convicción y maestría, que tanta había sido su fama artística que, todos querían disfrutarle en su magnifica actuación.
Un charlatán amaestrado por un mono muy peludo, que dejaba entredicho, quien era más cauto, si el simio o el que lo amansaba y un domador de tigres y leones, que invitaba a su pareja a entrar dentro de la jaula desnuda completamente, para dejar a las fieras agresivas sin carácter, desvanecidas ante la belleza de la dama que accedía dentro del enrejado.
Todos los del lugar tenían sus entradas para poder disfrutar de semejante representación. Abarrotado estaba el circo, en la tarde de aquella Noche Buena.
Los elefantes, las cebras y gacelas recorrieron por la pista central haciendo cabriolas para cuantos les veían. Los trapecistas volaron por los aires dejando un halo de valentía y destreza jamás pensado y aquellos leones no tuvieron que desnudar a las damas adiestradoras en su devenir, puesto que ellas ya accedían sin un solo trapo dentro del vallado para las fieras.
Se hizo un mutismo antes del preludio musical, para recibir al gran Lucio, el bardo que iba a hacer disfrutar a tantos y tantos espectadores que se encontraban en las gradas del circo. Se acercó al micrófono y comenzó presentándose con su nombre artístico, para acaudalar si cabe más la atención y sin más preámbulo dejó atónitos a los oidores.
__ Quiero contaros hoy una historia real, un suceso que me pasó hace ya unos cuantos años. Una de tantas hazañas nefastas de las cuales me han seguido a lo largo de mi escarpada vida. De la cual jamás me he podido recuperar, ni he podido atinar por la repercusión de mi conciencia.
Abandoné a Luisito y a Charo, en una fecha como ésta, Noche Buena, poco antes de bajarles del árbol de Navidad, aquellos regalos que les habíamos preparado con sumo cariño; Ataira, mi mujer y yo.
Sin mediar palabra, sin decirles el por qué; me marché y no tuve la valentía de decirles ¡Adiós!__ hizo una pausa, en el relato, porque parecía que el rodar del mundo se había detenido y continuó desgranando aquella perorata.
__ He esperado hasta hoy, desde aquí para intentar explicarles el motivo de mi sedición y cobardía y veo que tampoco tengo valor, ni excusas para poder alegarlas en favor de mi persona. Solo les diré que sigo pagando la condena de su ausencia, de sus caricias y de sus personas. Imaginando que a ellos no les importa nada, tras las dificultades que habrán pasado en tantos lustros de abandono y desinterés y porque no podía ser de otra forma__ sereno, comedido y atrevido miró alrededor de las gradas para acabar su actuación diciendo:
__ Hace unos años, un día como hoy, en el día de Nochebuena, abandoné en este pueblo a Mairata, Luisito y Charito ¡Que Dios me perdone!













lunes, 25 de diciembre de 2017

Hoy vuelve a ser Navidad








Hoy es navidad
otra vez llegó
con puntualidad
no me sorprendió.

la prosperidad
que siempre auguró
en privacidad
te la cuento yo.

Mi sinceridad
y su flor pasó
en la inmensidad
ya no prosperó.

Hoy es de verdad
mi dulce canción
es simplicidad
mi interpretación.

La felicidad
es una ilusión
llena de bondad
e imaginación.

Pasó Navidad
otro tren marchó
no es casualidad
sigo en la estación.







lunes, 18 de diciembre de 2017

2017 Felicitación de Navidad y año 2018





Creo que no lo recordáis, todo aquello que os departía el pasado año, en mi dedicación de diciembre.
Es muy normal. Vamos con una velocidad punta que escandaliza. En ocasiones nos hablan y no atendemos, con dificultades escuchamos, no queriendo perdernos, la noticia que dan por radio, o el comentario, que desde la ventana intentamos advertir, sin suerte. Pero que más da. Si encima, creemos que podemos rebobinar en cualquier momento. ¡Eso es lo que creemos!

De pena es la vida que nos ha tocado llevar, pero nadie. Ninguno ponemos la alarma, ni tratamos de ponerle fin. No nos da tiempo, esto va que se las pela ¡Vaya mierda! Si voy a llegar a mi vejez mas acabado que el biberón de tarzán.
De nuevo veinte y tantos de diciembre, y cómo me ha pasado el año, que no me he dado cuenta, que poco he pronunciado la palabra “te quiero” Igual no la he dicho en todo el año. Igual me equivoco y, ¡Sí! la he dicho, tan a lo distraído que no sé bien a quien la dirigí. ¡A esto le llaman vivir!
Tanto es el desquicio, que igual vas al cine de estreno, y al tiempo lo vuelven a pasar por televisión como película de estreno. Sabes que la has visto, pero ¡joder! No sabes de que va la trama, ni como acaba.
Tu recuerdo te envía flashes de reconocimiento pero, si te interesa, has de quedarte frente al televisor para verla acabar.
Salvando las interrupciones que mientras se suceden a lo largo de la proyección.

__ Hemos sufrido este año__ pensaba para mis adentros.
Al mismo tiempo que me re contestaba a mí mismo
__ ¿Y los momentos de risa y alegría que hemos disfrutado?
__ quise convencerme a mi mismo. No es posible, que se me haya escapado el diecisiete como lo ha hecho. Me quedan más de la mitad de proyectos en la cartera, pendientes de resolver y a la vez que me pregunto

 __ ¿ Qué es lo que he hecho durante estos meses? ¿Dónde he estado?

__ Si no me he enterado, ¡algo me pasa!, puesto que hacer las cosas las he hecho. ¡Vaya por lo menos noción de que las he llevado a cabo, sí lo tengo. Me da miedo.
__ Podría preguntarme de nuevo, sin la posibilidad de errar.
¡Como lo hace el gran compositor Conquense, mi amigo Perales en su canción!
__ ¿y cómo es? ¿Qué hice a finales de enero?, ¿A quien conocí este enero? Y en los meses siguientes, que alegrías tuve, que las tuve y además no las cambio, que lugares visité, con cuantos amigos departí con alegría y lo disfruté…

Me quedo dormido en cualquier sofá, entre las dos y media y las tres de la tarde, tras la ingesta, sea frugal o sea cuantiosa. Nada me hurta el cerrar los ojos, y pasar de quien esté conmigo. Es más vigoroso ese sueño, que yo mismo. Luego llega la hora de dormir y nada de nada.
Ojos abiertos como platos y de sueños, los que llevo en el subconsciente, sin cumplir y cada día con más dificultades para que se me concedan.



A parte de todos los disturbios que os he contado, que si nos ponemos a despejar prioridades, con seguridad me quedaría sin apenas quejas, dado como ha sido el devenir del año.
Reconocer que lo que más necesito y lo que más demando al cielo. Es salud. ¡La salud que no falte! Cualquier otra cosa puede ser más floja, si cabe pero el que estemos buenos, que Dios nos mande la salud a todos nosotros es algo que no echamos en falta hasta que no la tenemos.

Por ello os felicito en estas fiestas tan aparatosas y que cada año se hacen más débiles por las leyes de la vida.
Os deseo las mil y una ilusiones y que acompañadas de un paracetamol, aspirina o pomada de las rozaduras podáis llegar al diciembre del 2018, que para entonces ya me encargaré yo mismo de que esa dicha continúe por tantos años, como Dios disponga.