viernes, 10 de abril de 2026

Ajada por el vicio.

 


Emilio Moreno

Glenda, ya está prometida. Sin que el designado novio esté al corriente.

Sus papás le han buscado un buen partido. Medido a conveniencia…

De hecho hacía años que lo tenían urdido, madurado y dispuesto.

El escogido no puede ser otro que el hijo del dueño del complejo del Matadero. Es un buen partido—pensaron con astucia. —Sin embargo no lo habían aireado, no fuera que se le escapara la oportunidad por imponderables y todo quedara en nada. Siendo entonces un fracaso que no se podían permitir, no fuera que les acogiera el mal fario del temido ridículo y las consecuencias mentales de ese desengaño perturbaran en el porvenir de la niña.

Los padres de los jóvenes, han preparado el bodorrio, sin contar con la aprobación de James, el que lleva una vida oscura y secreta que sus padres no conocen. El trueque del convenio ha sido económico.

Conveniencias familiares de haciendas, posesiones y cuentas bancarias existentes, hacen firme el tratado entre aquellos padres interesados.

Se trata de James, hijo del señor Germán. El apoderado del complejo industrial. Una gente muy seria y con hacienda, que a su Glenda, le viene al pelo, porque a Lake, como le llaman en su casa, es un mocetón afligido y sigiloso, cómodo de someter y con poca índole.

Por lo menos es lo que creían en familia, sin conocer la verdad del auténtico James, que las mata callando.

Por parte de Glenda, es la primogénita de la saga de los Zunzunegui.

Un desastre de muchacha. —la pobre no es más que lo que le han enseñado.

No entiende apenas de la vida, aunque dicen que se defiende con la plancha, la cocina y es sublime con los bordados. A poco que tenga suerte, lo caza bien cazado y serán felices.

Lake tiene actualmente relaciones secretas con una mujer casada, llamada Xiomara, con la que se encuentran una vez a la semana a escondidas.

Le está ayudando en las difíciles interpretaciones de su existencia. James se encuentra feliz, amado por Xiomara, diez y seis años mayor que él, y la que le ha dado toda la felicidad sexual que antes no encontraba.

Fue la llevadora que lo sacó del atolladero, cuando iba a las reuniones del psiquiatra, poco después que se notara las disfunciones que tenía el pobre Lake, con propensiones suicidas.

Tendencias psicológicas que la familia conocía y llevaba en el más completo secreto.

Aquella tarde, ni corta ni perezosa Xiomara, harta de la insuficiencia marital que soportaba, y viendo los deseos irrefrenables de Lake, se acercó al joven de forma lasciva, tras la interminable sesión de gestión de la conducta, que solían hacer en la consulta del Doctor Aguirre. Tras un deseo servil besó en los labios al desconcertado Lake, sin venir ni a cuento. Siendo recíproco el deseo y la avidez del contacto y la acción sensual entre ambos. Se besaron con desespero y las manos de Lake, fueron al pecho de la Xiomara obsesionada por el tocamiento acaecido.

Encuentros que mantienen al cabo de los meses. Xiomara es una dama madura, morena, alta y fina que le caen por el envés unas hebras preciosas, que distinguen su efigie de porcelana delicada. Su elegancia hace gala a una inspiración del Reducto. Sus ojos sobresalen de las esferas como aquella brumosa fantástica ilusión que envuelve el dilatado infinito. Resaltando de su faz, la nariz levantada sin llegar a ser incisiva, que hace juego con sus labios pulposos y rojos que emergen divinos.

Dejando vislumbrar una dentadura pétrea, alba y unida como si los dientes fuesen notas sobre una hechura musical. Las orejas grandes, quedan escondidas por las crines del bruno azabache, soportando unos pendientes de marfil que tintinean en sus movimientos.

Su delgadez exacta, a pesar de la madurez de su edad, hacía que las prendas íntimas femeninas le marcasen las formas de su organizada vía entre los tobillos y la espalda. Trecho exabrupto por los declives de su cuerpo, vadeando por las estribaciones entre las hendiduras de su talle y esos montes universales que toda hembra bien constituida tiene.

Los gustos de Xiomara son afines a los de James con lo que llegan a atraerse. Se juntan desnudos en un palmo de deseo y se succionan todos los vanos de su piel, que ajada por el vicio les proporciona un deleite corporal suficiente.

La dama es mayor que James, sin importarle a los dos la diferencia de los diez y seis años, que les separa. Ahora ella cumple cuarenta y uno y está maciza como una rocosidad lunar. En contra de los veinticinco que cuenta Lake en la plenitud de sus absorbencias.

La experiencia, el garbo, la suficiencia para entender dilemas, los contratiempos vividos y la claridad de conceptos, le dan ese aire de dama silente y recatada que impera en su presencia, mostrando detalles hacia su encantador amigo, con exquisita educación, que a menudo florecen con sinónimos de refulgencia y donaire.

Una mañana se escucha en la población que han asesinado a Xiomara, y todo apunta al esposo que conociendo el affaire que mantenía con un extraño, le quitó la vida sin pensarlo.

Aunque los vecinos dicen que no está claro ese cometido, ya que Hipólito el marido, lleva ingresado en el hospital mas de dos semanas por un ictus isquémico. Que lo llevó al centro hospitalario tras la urgencia médica.

Causada por la obstrucción de una arteria cerebral, coágulo que le sobrevino de buenas a primeras.

De momento nadie conoce la relación entre Xiomara y James, excepto Glenda, que en una de las visitas que por casualidad hizo en el nido de amor de la pareja los encontró desnudos, yaciendo entrelazados sin que ellos pudieran saber que los estaban espiando.




Emilio Moreno

 


miércoles, 8 de abril de 2026

Resisto...

 

Emilio Moreno.






 

 



Ya están detrás

los días Santos

Ya volverán

solo unos cuantos.

 

No tiene fin

el calendario

Es muy ruin

por ser breviario.

 

Rutina vuelve

ya la soporto,

y no resuelve…

yo no me corto.

 

A veces pienso…

en no pensar,

y no me atrevo.

¡No hay más que hablar!

  

Critico el modo

sin ser valiente…

Arriba el codo

no es pertinente.

 

De mí, me río

de ti también…

No tengo frío

me encuentro bien.

 

Es un descaro

bailar zumbón…

Ahí me amparo

Con mi bombón.

 

Aprieto el culo

sin decisión.

No disimulo

por prescripción.

 

Volver a verte

es un placer…

Y por mi suerte

poder yacer.

 

No estoy nervioso

al recordar …

Fui caprichoso

por ti… ¡Brindar!



.

Emilio Moreno.













domingo, 5 de abril de 2026

Estruendos del timbal

 










Agitación cutánea

estridencia sonora.

 

Rompida del general

estallido sistémico

emoción corporal.

 

Son por ebullición

los sonidos cortantes

que sufre el corazón.

 

Alternando en el pueblo

que lleva en tradición

Rasgando ese silencio

grato de soportar.




 







En Valderrobres, crudo

balanceo y timbal

por los bombos canoros

y el atabal que es tambor

 

Mermando mi tímpano

con el craso zumbón

que es la llama engordando

el dolor con pasión

de aquellos hechos

zurcidos por timbales

En Semana y Pasión




  

https://youtube.com/shorts/WCSED7cgbqQ

 

 


martes, 31 de marzo de 2026

Los márgenes del silencio.

 


Emilio Moreno.


Sosiego en la penumbra de mi noche

Silencio de mi parte hacia vosotros

Mutismos desde el alma a desencuentros

Evidenciando gran deseo y derroche

 

Dejadme en paz por mi Dios

que ilumina este recinto…

¡Os lo pido por favor!

Disminuir el marchamo

con vuestros marbetes píos,

pudiendo asir el precinto

del silencioso candor…

de un mutismo que proclamo.

 

Tanto os cuesta comprender

que no sigo vuestra vía

prefiriendo suponer

por qué el silencio extravía…

mi fase de pretender,

estar en paz cada día

sin penuria en imponer…

ni pensar que suponía.

 

Mi silencio es importante

necesario para amar…

Útil para concentrarme

obligado sin dudar.

Lo concibo en convocar

escritos y adversidades

quimeras a prohijar

y mutismos respetables

 

Desde mi orilla, taciturno…

te veo sin camisón

notando tu piel rosada

derrochando sensación,

como si fuera un Saturno…

El rey de la sumisión

que creó, verso diurno

con su tono y diapasón.

 

Para esa hora anunciada

la que propongo en nocturno,

disfrutando de la unción

de ese tu cuerpo; montuno…

salvaje y también urbano

tendido en lecho inflamada

por una unión de perturbo

en silencio, y tan ansiada.

 

Mudo, sin decir palabra

con sigilo, y en silencio

sin gesto tú; empapada…

Con el sudor de la calma

por tu descaro emboscada

con atisbo persuasiva…

Anhelando otro episodio

en el silencio de estancia

 

Rompe el silencio y ataca

aquí te espera mi ansia…

¡Aquí en esta Semana!

Que dicen… que es muy Santa

en la que se peca mucho

debajo de las sotanas

y procesiones ruidosas

rompiendo silencios granas.

 

No te quedes con las ganas

de hacer más ruido que nunca

soltando silencios vanos

y que tus gestos irrumpan…

Hiriendo el corto silencio,

ese que usas, muy denso…

En instantes que no encumbran

y que en silencio se pudran-


 

Quietud en el silencio de mi norma,

mutismo por las partes que me tocan…

Sigilos desde el ánimo dislocan

mis márgenes no valen. ¡Me conforma!

 

Dice el refrán;

Me guardarás un secreto amigo;

Mejor me lo guardas… Si no te lo digo.


Emilio Moreno



 


domingo, 29 de marzo de 2026

Sueño sin sueños...

 









 


Se durmió en sus brazos,
con perfume albo
al notar su aliento
de su boca ancha
de granados labios
que perfuma el rumbo
de un descanso tibio
 
Sueño que repara
descanso perdido,
cómo se prepara
y aun así persigo
cansancio aferrado.
es el que traslada
del cual soy mendigo.
 
Aromatizado,
con flor de laureles
que al poco sumieron
en quimera verde
la que procuraba
con perfume inerte…
engañar su ensueño.
 
Acaricia entera
sobre piel dormida
con su mano extensa
sobre el pecho y vientre.
Que agasaja llena
un dormir celeste…
Sacio de ilusiones.
 
Mis ojos se cierran
aún y sin quererlo,
por miedo al futuro.
Casi sin creerlo
y en caso contrario
imposible hacerlo.
Llegaré al averno.
 
Procuro sincero
mostrar mis afectos…
poco lo consigo
porque no lo invento.
Sensaciones mías
dichas sin pretextos
y así lo relato
templado y sereno.



 
Emilio Moreno, en
restaurante Angeleta
Valderrobres


sábado, 28 de marzo de 2026

Ambientes

 


 

 

De buenas a primeras; recuerdo…

Y tanto que recuerdo. ¡Sin peros…!

En ti, en aquel, en ella y más…

Cómo olvidar lo que fue mi día.

Se diría que el tiempo se escapa,

que la vida ingrata, se detiene

Sin exigir más explicaciones,

Cuando llega ese instante final.

Precipitando tantos vaivenes

alguno de ellos desagradables.

 

   

A que dedicas tu tiempo — preguntó el amigo Serafín a su colega Tancredo—, que normalmente debía soportar sus quejas desmesuradas.

Lamentos que no eran frecuentes entre ellos, sin embargo, aquella mañana mientras paseaban por el linde del río, se dio aquella contestación tan fuera de tono, antes de pararse en el kiosco y adquirir la prensa deportiva.

— Si quieres que te diga la verdad, ni yo mismo lo sé. —repuso Tancredo, en malos modos y con acritud. Demostrando sin quererlo, ser el más desalmado de los dos, dejando entrever su mínimo control.

Un silencio prolongado invadió aquella conversación que normalmente mantenían sin perder una serenidad establecida.

— No me hagas caso y perdona mi salida de tono. Adujo Tancredo.

Después de quedarse ambos observándose y comprendiendo que estaban faltos de alegría y de motivos para poseer la felicidad.

 

 

En otro punto de la geografía, y a la misma hora. Bastante más al este. Entre el norte y el mar, no demasiado alejado de la vertiente del Ebro, se reunían en el punto acostumbrado con Desideria, después de su llegada a la zona y encontrarse con un descanso que buscaban, por otra parte, merecido. —que tal has pasado el invierno —preguntó Hortensia a Rosaura. Esperando que llegara Desideria de un asunto inaplazable que tenía. Que no era otro que el adulterio que mantenía con Pascual, marido y esposo de Hortensia.

 

En el apartamento de la playa, aprovechando aquellas fechas y sin pensar en absolutamente nada más, sabiendo que del total de los amigos que se reunían a menudo, faltaban más de la mitad. Los que no habían muerto, estaban desunidos, o emancipados.

Fue entonces cuando se instalaban Ramón y su novia Graciela, en la citada residencia. La que recordaba en aquel instante a Tomás y pensaba en sus adentros— ya no está. —El muy cabrón se enrolló con la colombiana Meritén, la de las tetas saltonas, aprovechando el disgusto de soportar el engaño de Luisa su mujer con su jefe. Además, sus hijas no le paraban cuentas por los entresijos y líos ya que todas ellas se han divorciado de sus maridos. —Los han cambiado por dos chavales más jóvenes—seguía elucubrando Graciela.

De Luisa la adúltera, no sabemos nada más y de Tomás y Meritén sabían que disfrutaban en Benidorm, como dos enamorados. —Eso fingía Meritén—que la muy pícara le ha olido el número secreto de su tarjeta de crédito y se lo pasa pipa en el cajero de la esquina.

 

Mirando atrás; noto tanta ausencia

Sí… sé lo que me vas a decir…

Que ésa es la vida, y sí… ¡Se escurre!

Entre deseos e inclinaciones,

pensando en aquello que fallamos…

Dejando de hacer y sin decir,

detalles que mueren con nosotros…

deseos íntimos que ocultamos

sin saber el resultado dado.

Ocultos sin más… por conveniencia



autor del pensar:






 


viernes, 20 de marzo de 2026

Desconcierto...

 







 


Imposible discutir

hoy no me siento capaz

por lo menos resistir

y sin duda un lenguaraz

donde no debo insistir

notándome muy asaz…

Sin querer repercutir

en ese adverbio sagaz

que significa bastante…

Sin ser nada coloquial

por culto y edificante.

 

Es un delito mentir…

y del todo ineficaz

sí encima, si al disentir

te mientes tan contumaz.

Es modo de sucumbir

porque tú mismo te ensañas

deberías prescindir

por no ser muy suspicaz

y amante de las patrañas,

sin quitarte tu disfraz

porque tú mismo te engañas.


Sin duda me arrepentí

por el modo tan fugaz

de olvidar con frenesí

encima de aquel tapiz

la llamada inteligencia

aunque ahora artificial.

Que ensalzan como vivaz

y del todo carmesí

resolviendo muy tenaz

temas de gran consecuencia

y etiqueta de secuaz



autor: Emilio Moreno.



 

 

 

 

 

 


martes, 17 de marzo de 2026

Cuesta abajo y sin frenos...

 












Que deriva tomará la vida

con tantos inocentes que sufren,

después de tanta beligerancia

habida en el mundo sin el freno.

Existirá alguien competente…

que siendo humilde y real, exija

y ponga paz; cordura sin más.

 

No hace demasiado tiempo atrás

Veía; o creía en la sensatez,

y salvando tantas injusticias

que se dan a diario en el mundo

al final de ese fin y por fin

prevalecería la prudencia.

 

Pues craso error que lo tuve y tengo, —dijo Matías—. Al ver que en su pueblo seguían cayendo bombas de países que no hace tantos años, eran amigos. Más que eso; hermanos.

Produciendo entre ellos, desde hace pocas fechas la muerte entre vecinos, amigos y familiares, y destrucción de edificios. Dejando la ciudad donde vivían en un completo campo de agramante.

En una palabra sembrando la muerte.

 

Nada parece normal

hemos perdido los modos

y ya, no hablo de las formas.

porque no existen

y no se usan…

y no queremos…

y nos gastamos

en pequeñeces.

 

Aunque después algunos desaprensivos, sacaran pecho diciendo que han sido los creadores de la paz, después de no haber intentado evitar la guerra.











autor del pensamiento: