domingo, 22 de febrero de 2026

De la sed, al ahogo

 




De mañana vi llover

y con viento huracanado

mezclé un primitivo augurio

fuera de toda ilusión

distinguiendo el padecer

de esa gente que agarrados

pretenden permanecer

en pie, desencadenados.

 

Que dolor verlos sufrir

Se han quedado sin su casa,

Sin recuerdos, sin historia

Sin la manta que les tapa.

 

Por la tarde vi sufrir

ya igual lo he mencionado,

y no dejo de sentir.

Aunque a veces he dudado

por mantener el vivir,

que siempre me ha respetado

despachando el devenir,

y notarme regalado

 

 

Sin dejar de interceder

al cielo de las tormentas

rezando siempre amarrados

queriéndome convencer.

Sin referir, “no escarmientas”

Que el fin del mundo ha llegado,

y nadie quiere entender,

que sin aviso aparezca.

 

Me pregunto atolondrado

esta noche que vendrá

sin mantenernos mojados.

Alguien lo detendrá.

 

Porque estamos desolados.

la tierra no tiene sed

con los litros que ha calado.

Que no llueva, que no llueva

por la gracia de la cueva,

Las avecillas no cantan

y esas nubes nos espantan.

Evitemos mortandad.

 

¡Si es que… Llega tu bondad!






autor: Emilio Moreno.




 




Antídoto, la risa.

 










Hoy toca reír,

Así decidimos

con mucho valor

y apenas sufrimos.

 

¿De quién nos reímos?

Tan solo de mí,

y así lo admitimos,

¡Quien lo va a impedir!

 

Me pongo de ejemplo

sin más que decir

me calmo y me tiemplo,

¡Es poco pedir!

 

Solemne me río

sin mucha vergüenza

de este mundo impío

y apenas paciencia.

 

Las cosas que pasan

ya sin trascendencia

pero, las mezclamos

con menos conciencia.

 

Reír o llorar

tan solo nos queda,

he de soportar

por poco que pueda.

 

Después sufriré

de ti, de aquel otro

aunque fingiré,

¡Debo estar muy loco!

 

Hoy toca reír,

mejor que llorar.

No te preocupes

¡Nadie nos verá!



autor: Emilio Moreno



 


lunes, 16 de febrero de 2026

Emociones usuales...

 









Los hombres no lloramos. Eso dicen

los refranes que arrojan su sentencia

mostrando su valor y la sustancia

del llanto emocionado que predicen.

 

Será por las vivencias que maldicen

quizás por el furor de su apetencia,

por sus gozos alegres y arrogancia…

¡Que no me apaguen ni me ruboricen!

 

Poseo sentimientos… ¡No lo oculto!

A veces se me escapa una lágrima,

súbita, repentina que sepulto.

 

Disimulando sin que me comprima

evitando inquietud del propio exulto,

y dejo derramar sin subestima.



 

Dice la canción:

… Que una lágrima cayó en la arena…

Las mías desembocan en el alma.












Autor: Emilio Moreno.

 


domingo, 15 de febrero de 2026

Causas repetidas

 













Una decena fueron en época

Las afamadas plagas de la Biblia

excluyendo al Egipto que concilia,

dejándolo sin causa... ¡Así se apoca!

 

Conocidas como plagas de Egipto

que infligió con dureza al Faraón,

y así liberó a la tropa: Aarón

Siendo Moisés el último conscripto.

 

El cielo y aquel Dios, o las borrascas

las diez que desde enero hemos sufrido.

Vuelven a recordar lo acaecido

imitando aguaceros, y hojarascas

 

Hoy las plagas son todas inclemencias

con nombre propio de mujer o efebos.

Ingrid, Kristin, o Nils. Siendo placebos

haciendo daño real con consecuencias.

 

Me pregunto si es mal, o son castigos,

porque bueno es: que llueva, y no sofoque.

Que sople el viento, sin su desenfoque

Notando la desdicha con testigos.


Naturaleza, que expone su precio

ante la violación inhumana.

Faltando a la biosfera, por desgana

atendiendo advertencias con desprecio.

 

Los ríos se desbordan sin renglón,

los árboles desploman su ramaje.

Causando daños por el desquebraje,

sin corrección humana y contrición

 

Interés habrá y sin corregir.

La última borrasca: es Oriana

de momento novísima sultana,

asolando imposible impedir.

 

Cuando no haya remedio, como siempre

preguntaremos a Dios, por la causa,

queriendo encontrar el medio y la pausa,

y diremos aquello: ¡por costumbre!

 

Afamadas las plagas de la Biblia

siendo siete las que se dieron.

Los motivos que aducen no pudieron

evitar ni tragedia ni homilía.














autor: Emilio Moreno.


martes, 10 de febrero de 2026

Efemérides de liberación.

 









 

Se procuraba en tiempos adaptarla…

A las necesidades tan políticas

dejándolas sutiles y muy tácitas,

casi creíbles, y sin descifrarla.

 

Era un dislate: ver e interpretarla,

la gente no confiaba. Tan verídicas

fue tiempo de recelo con armónicas

con diferencia y su efecto: ¡Zanjarla!

 

Todo era oculto, con su anonimato,

en pecado mortal. Muy asustada.

Aquella libertad era un sustrato.

 

Inviable que ya; no es muy recordada.

Por efectos que son y que constato

Debiendo preservarla enamorada.




 








autor: Emilio Moreno

sábado, 7 de febrero de 2026

Todos llevamos careta.

 



Es eterno el vacío que me engloba

no valen quejas, ni reclamaciones

nos atacan las mismas decisiones

y el artificio falso, a mí me emboba.

 




Ustedes perdonarán

Pero leo y lo refiero,

Noticias que no he de dar

Porque yo ni me las creo

 

Comentaba un locutor por antena, desesperado por las consecuencias

que estaba sufriendo debido al tener que seguir las instrucciones de la emisora.

 

Las noticias de este mundo

son casi todas manidas

las peinan y depuran

y cuando llegan al pueblo

son irreales… Impuras.

 

Quien no conoce, no hace

Ni perturba menos cabo.

Siempre ha sido un satisface

y meneamos el rabo,

del caballo cuando pace

 

Somos mediocres sufriendo.

queriendo no ser burlados,

creyendo que lo sabemos,

y todos somos usados.

 

Con el mazo están pegando

Sin dudar. Están mintiendo

y nosotros soportando.

 

Aquella emisión se cortó sin ruido y contemplaciones, poniendo música de rock para sus escuchadores.

Al locutor delator despidieron de inmediato, aunque el tipo se llevó secretos muy timoratos…

—A la calle—. Le dijo su inspector, viendo que sus directrices no seguían. Despido poco legal, como todo en la emisora, que sin tener legalidad, el interventor disponía.

 

Diciendo no digo nada

Es preferible callar

Que poner boca y palabra

y mentir sin más piedad.

 

Aunque si callo no hablo

y si hablo te descentro

¡Así mejor ahí lo dejo!






 

 





autor: Emilio Moreno

jueves, 5 de febrero de 2026

Clamor

 










Si observáramos las causas

de lo que realmente hacemos

cuando nadie nos observa

y quedasen con sus pausas

registrados para verlos,

Los gratos y los que enervas

Nos servirían de ejemplo.

 

Cabrían muchas excusas,

rehuyendo el no “<solemos>”

Que fue un impulso en reserva,

sin merecer lo que acusas

Brindando un justifiquemos.

que simula su caterva,

por culpa de tantas “musas”

 

Si un tomavistas hurtara

en un modo clandestino,

nuestras andanzas oscuras,

y sucesos vespertinos,

reacciones tan obtusas,

y no pudieran borrarse.

Se verían desventuras.

 

Que lata el justificar

acciones inapropiadas

que hacemos sin más ni más.

con ese instinto animal

que a veces forjamos todos

cuando sé que no me ven

y no pueden condenarme.

 

Así: nos llaman humanos

con maldita imperfección

atesorando inmundicias

y envidias que soportamos.

Siempre la misma canción

no se ven nuestras malicias

por como disimulamos.

 

En nuestra mente se fija

aunque nunca lo pensemos

todo aquello que licita

con lo mucho inapropiado

Los defectos no se esfuman

por mucho que pretendamos.

Clamo al cielo. Soy profano


Autor: Emilio Moreno




 


domingo, 1 de febrero de 2026

Mensaje ficticio.

 




Mantengo mi viveza releyendo

escritos y poemas muy queridos,

aquellos nominados y escogidos

que surcan en mi mente, proveyendo.

 

No sabría avanzar sin ir sufriendo

sin derramar vocablos como aullidos,

cuando surgen de poemas preferidos

que me alegran el cuerpo seduciendo.

 

Debe ser perversión, libertad, vicio.

Pasear por los escritos, con respeto

sustanciar de sus letras sin más quicio.

 

Bañarse en tanto gozo, muy discreto,

evitando el caer en precipicio.

Por la fruición que deja un buen soneto

 

 

   Emilio Moreno:


















autor: en fecha de 01-02-2026

jueves, 29 de enero de 2026

La última balada de Dean - Dean's last song.

 

Después de su actuación en el escenario del Teatro de la Ciudad de Minneapolis, Dean Martinelly se preguntó sin más. Inmediatamente sufrido el acceso brutal dispensado por su psiquis. Sin venir a cuento. Tras una visión misteriosa. Un sopetón expelido por su mente, que tuvo mientras interpretaba una canción compuesta para todos aquellos indiferentes, reaccionarios a lo que sucedía en el mundo. La letra de la canción quedó reflejada con la armonía melodiosa y la música que llevaba intrínseca aquella balada que decía:


Quien es el mortal que no especuló
aunque lo imaginara de pasada.
el instante del fin y despedida. 

Quiso pensar en otro estrato, pero debía seguir con aquella pieza que a su vez era tarareada por su público. Pensó mientras la cantaba en todo su pasado relacionado con la gente a la que trató. No pudo cambiar el pensar, y en paralelo iba cantando aquella dulce y triste balada que no siempre ni por costumbre interpretaba. No con demasiada frecuencia —pensaba en ello, elucubrando los posibles escenarios a los que sin duda se tendría que enfrentar.


El intervalo del adiós. ¡Del Fin!
Cuando será, y cómo llegará.
incógnitas que siempre nos planteamos.

No le causaba demasiado desasosiego, pero sí, le dejaba exhausto después de aquellas reflexiones, que su cabeza y su mente le sometía, queriendo descubrir sus pensamientos más ocultos.

Llegado al tercer estribillo de la balada, líricamente miró hacia donde estaba su público y enardecido y apasionado encendía las luces de sus teléfonos y los mecheros para que se viera la llama del fervor de entre todos los asistentes. Mientras canturreaba así:


Un santiamén que ni siquiera avisa
Llega así, y te preguntas con reparo,
cuando menos esperas y molesta.

Se auto convencía mientras avanzaba en aquella melodía cantada, en la que tendría calma, si es que llegado ese instante tuviera la posibilidad de controlarlo y no fuese demasiado agónico. Aunque se preguntaba para sus adentros.

 —¿Tendré valentía? 

Continuó cantando la siguiente tonadilla, el cuarto poema que decía y planteaba dilemas sobre su piel. Explícito en su letra. Todo aquello que le pasaba por su cabeza en aquellos instantes. Emocionado transmitía su pasión en aquella representación a los forofos que desde el patio de butacas embebían su actuación.


Pensar en ello, te aja así la piel
Planteando preguntas que ni sabes
Contestar por ignoto y vil recelo.

Sereno aceptó toda clase de gratitud del respetable, saludando con cariño a todas las muestras de acato que recibía sin dejar de pensar en lo que le había sucedido encima del escenario. Una vez se agotaron los aplausos, necesitó de un mínimo descanso y entró en los camerinos para sofocarse, tomar la medida de lo sucedido y volver a enfrentarse con el espectáculo.

Salió de los vestuarios y queriendo especular en cuestiones crematísticas, pretendió dejar ese conato radical al margen. No pudiendo, como si la hora de su final, estuviera en el dintel de su puerta.

Los seguidores; en cuanto pisó de nuevo el tablado, comenzaron sin más a cantar y a canturrear y repetir parte de la canción que acababa de interpretar, vocalizando y tarareando a viva voz la letra de una parte de las variadas cantinelas de la balada, que les había llegado nuevamente al alma. 

  

En aquel lugar que tan ignorado
Conocemos por muchas referencias
El más allá. El grande Paraíso.

Se preguntaba con denuedo. Iré yo a ese lugar tan dichoso. Al cielo, al más allá de las tinieblas. Lugar del que habla la gente, sin saber si es cierto.

Si existe, ciertamente.

Tan solo descrito por aquellos que tienen fe y nos la inculcan.

Llegada la última parte de la canción. Donde predicaba que no había vuelta atrás, que seríamos humo. En aquel lugar de color turquesa, donde ya no cabe la maldad….

Y finalizaba la canción, con el final sonado:


De donde nunca. Se vuelve jamás.
enclave donde dicen es azul
paraíso celestial, lugar de fe.

Dicen tantas cosas, —elucubró Dean.

Mirando a sus fans sumisas como gacelas, dispuestas a rasgarse las vestiduras impregnadas por Dean. A lo que él dispusiera.

Concibiendo y recordando el lamento que dice el pueblo.

Frases y detalles que pocas, debes creerte. Menos de la mitad.

Aunque Dean Martinelly. El cantante de música country, ya caminaba hacia ese “Paraíso Celeste”. El mismo que mencionaba en su cantar, sin saberlo.

Los pensamientos que tuvo en el escenario, no eran inclinaciones en sí.

Era la letra de su última canción.

Actuación interpretada con su banda. Trabajo memorable que quedó registrada en los anales del más puro Rock and Roll.  

Parte de la letra la cantó en inglés, y decía así:

 

Who is the mortal who didn't speculate,
even if they only imagined it in passing?
The interval of farewell. Of the End!
When will it be, and how will it arrive?
Questions we always ask ourselves.

 

La traducción al castellano es así:

 

Quien es el mortal que no especuló
aunque lo imaginara de pasada.
el instante del fin y despedida.
 
El intervalo del adiós. ¡Del Fin!
Cuando será, y cómo llegará.
incógnitas que siempre nos planteamos.
 
Un santiamén que ni siquiera avisa
Llega así, y te preguntas con reparo,
cuando menos esperas y molesta.
 
Pensar en ello, te aja así la piel
Planteando preguntas que ni sabes
Contestar por ignoto y vil recelo.
 
En aquel lugar que tan ignorado
Conocemos por muchas referencias
El Más Allá. El grande Paraíso.
 
De donde nunca. Se vuelve jamás.
enclave donde dicen es azul
paraíso celestial, lugar de fe.














autor  Emilio Moreno