domingo, 17 de diciembre de 2017

La voz de los Poetas "Veus de Poetes"




La pasada tarde noche del sábado 16 de diciembre del año en curso 2017.
Se celebró en el Centro Cultural de Sant Boi, una velada oral de poesías y representación visual, entre los componentes de las Veus de Poetes de la ciudad y dos de los más reconocidos oralistas de Europa, los auténticos Marçal y Pedtrals, a los cuales desde aqui les agradecemos su condescendencia y su gentileza, al venir a nuestro pueblo sin la mas mínima condición.

Como comprenderéis mis palabras y mis letras sobran, tan solo queda ver las fotos y disfrutar de todo lo que se regaló en el espacio y en el tiempo, por la sutileza y el buen hacer de los dos invitados. Agradecer a todos los componentes del grupo de Poetes, su arte y su presencia en tan magnifica velada.


Poemas de una exquisita composición por parte de mis compañeras de Voces, que normalmente hacen un trabajo extraordinario, siempre que recitan, dado que su clase su gracia y su experiencia son sinónimos de la gran clase que atesoran. Aqui las voy a colocar en el estante que les corresponde por su gran humanidad y por su entonación con el mundo del arte y del recitado.













Gracias a todas las poetisas, que con su arte riegan el ingenio a los amantes de las letras y que son las responsables de llevar ese sonido agradable que producen las sílabas bien unidas y que son equidistantes al oído para poderlas saborear de tantas y tantas formas como lo hacemos aquellos que el verbo, es un valor imperativo.



lunes, 11 de diciembre de 2017

Con una estrella soñando o, quizás fuera...



Me quedo con el gusto de tus labios__pensaba mientras conducía su Chevrolet Delivey, rojo del sesenta__Lo iba imaginando en su subconsciente creativo y diverso.
A la señora Martha no la conocía en persona.
Es cierto que había mantenido con ella, unas conversaciones por teléfono desde la lejanía y había nacido cierto “feeling” entre ambos.
Una relación amigable sin que entre ellos mediara posibilidad de verse, un repertorio de coincidencias entre aquellas dos personas que se caracterizaba por ser muy positiva, sin explicitar qué elementos intervinieron para trasvasar y convenir en tantos puntos de vista. 

Jamás la había tenido delante en persona, ni existía la posibilidad de verse desde lejos. Imposible, mediaba un par de Océanos entres ellos.
No fijaba su estatura, ni su enjundia, jamás había estado departiendo a su vera. El pensar que la pudiera sujetar entre sus brazos, era algo ficticio, tan irrealizable, como trazar una carretera entre dos islas.
Ni tan siquiera sabía como era el olor corporal que desprendía.


Para poder seguir leyendo todo el relato, pincha en el link de más abajo y podrás disfrutar de una histroia que te hará sudar, aunque no seas caluroso.


https://emiliomorenod.blogspot.com.es/2017/12/sonando-con-una-bellida.html





Soñando con una bellida



Me quedo con el gusto de tus labios__pensaba mientras conducía su Chevrolet Delivey, rojo del sesenta__Lo iba imaginando en su subconsciente creativo y diverso.
A la señora Marta no la conocía en persona.
Es cierto que había mantenido con ella, unas conversaciones por teléfono desde la lejanía y había nacido cierto “feeling” entre ambos.
Una relación amigable sin que entre ellos mediara posibilidad de verse, un repertorio de coincidencias entre aquellas dos personas que se caracterizaba por ser muy positiva, sin explicitar qué elementos intervinieron para trasvasar y convenir en tantos puntos de vista.

Jamás la había tenido delante en persona, ni existía la posibilidad de verse desde lejos. Imposible, mediaba un par de Océanos entres ellos.
No fijaba su estatura, ni su enjundia, jamás había estado departiendo a su vera. El pensar que la pudiera sujetar entre sus brazos, era algo ficticio, tan irrealizable, como trazar una carretera entre dos islas.

Ni tan siquiera sabía como era el olor corporal que desprendía.
Aún menos; la había mirado a los ojos de gacela bondadosa que mostraba en las fotografías.
Las risas nerviosas, los milagros imposibles, las ilusiones baratas, era quizás lo único que los acercaba, porque además no había derroche de malos entendidos, ya que cada uno vivía de sus días, de sus vidas y de sus cuitas, por lo que si en las charlas se emitían detalles no exactos o hipócritas, quedaban sin contexto.
Como no había rasero para medir, ni existía la comprobación metódica, todo quedaba deshilvanado como deslumbramientos irreales.

Torcuato la codiciaba cada noche en sueños. La tenía como si fuera suya, tan solo de su propiedad, sin compartirla.
Tan asumido tenía aquel laberinto amoroso sin salida, que jamás se había planteado contarlo. Ni tampoco a ella misma, le manifestó en momento alguno que bebía sus vientos.
No le apetecía tener prisa, quería saborear aquellas sensaciones anormales que le abordaban privadamente.
Cuando pensaba e imaginaba la curva de su cintura, la esbeltez de sus pechos, el jadeo en sus orgasmos, el aliento amanzanado que tuviere, o la redondez de sus nalgas sedosas, las que equidistaban no demasiado diferentes de sus piernas depiladas. Lo ejercía soñando, levitando y suspirando.
Tenía la convicción que ella, Marta a su vez también pensaba en él, y lo valoraba en grado sumo, por las palabras cariñosas y afectivas que le regalaba, cuando tenían oportunidad de contarse.

Detalle que solía ser de tarde en tarde y en condiciones poco esclarecedoras. Huía y no le agradaba desabrocharse el alma frente a ella y si no tenía tema, estuviera atareado y malhumorado, pasaba de seducirla.
Pretendía ser un querubín celestial frente a ella, todo lo contrario a como le consideraban en su barrio, sus amigos y contactos habituales.
Se conocieron hacía varios años en uno de esos foros catecúmenos, de personas neófitas en los millares de tipos de doctrina que existen.
Coincidieron en un sentimentalismo asertivo, que mantuvieron sobre la fe entre religiones y personas, comparando deidades y falsas beatificaciones.
De ahí, continuaron sus charlas su relación y su creciente amistad, por periodos indeterminados, siempre manteniendo aquella llama de curiosidad, sin dejar perder el contacto por desidia o por aburrimiento y sin descubrirse jamás los deseos personales en cuanto a atracción y anhelos.

Es verdad que habían aprehendido de pasada, partes de sus vidas emocionales, pero siempre dando a entender que todo estaba cubierto y que ninguno de los dos se necesitaba.
Marta es una mujer abierta, sin pareja y con dos hijos, que ya mayores de edad, se buscan la vida a su modo. Nacida de una familia humilde del Cerco Peruano. Con una infancia divertida, a veces graciosa y con unos cuantos hermanos, repartidos por todo el vasto país.
Así mismo su madre, ausente del suelo patrio desde ya unas décadas, por estar afincada y trabajando en los Estados Unidos, sin papeles, sin pretensión de volver a su tierra y que a su modo, en un principio les fue arrimando mientras tuvo memoria, de alegrías, ilusiones de retorno y unos cuantos presentes irreales.

Tan faltos de autenticidad como de necesidad de estar y vivir todos juntos en un mismo sitio.
Peculios escasos enviaba a la familia, que sacaba de su “nómina laboral con falta de documentos de residencia”.
Hasta qué como en el devenir de la vida, todo llega.
El olvido de la costumbre y el cúmulo del no recuerdo. Cuando el hábito deja de ser constancia y pierde fuerza ganando el descuido y la dejadez, más gris e imperfecta.
Llegando a la comparsa del Ni te conozco”, dejando de tener contacto con tus seres más cercanos y de reenviarles aquellos patituertos que disimulaban las necesidades.
Relegando perfectamente además del envío, el reembolso de los pocos pesos que les llegaban por Navidades y Pascuas.

Torcuato, era un tipo despistado pero afectivo, sin bondades conocidas y de nacimiento achinado de estirpe franco portuguesa, divorciado muchas veces y también con hijos mayores, que conocían a su padre, por haber asistido a todos los compromisos y festejos de cumpleaños y fiestas de guardar en casa de su ex mujer.
Sin querer comprometerse con nadie, por aquello de las responsabilidades, ni tener más ensayos y líos con señoras, a pesar de ser buenos partidos para él.

Siendo un tipo, complicado que acostumbraba más bien a ser una persona displicente e inaguantable, a pesar de querer disimularlo por las conveniencias y por querer y saber quedar muy bien, ante todas las situaciones, frente a extraños y desconocidos.
Un fulano astuto que todo lo quiere, pero que nada compromete.

Al aparcar el coche Torcuato, rió sobre el pensamiento mordaz e indecente que había tenido para con Marta, sin darle la más mínima de las importancias__ pensó__ Me encantaría poder desnudarte, sin prisas, con mis argumentos de reactor, sin complicaciones despojarte de tu camisa de seda y tus sujetadores de ballesta y tenderte sobre mi alma, para amarte mientras el cansancio permitiera. Deambular por la amplia cuna de tu cuerpo y afincarme en uno de esos valles que posees, junto a la fuente de tu vida, entre brazos y piernas, para siempre jamás.
Volvió al mundo después de regresar de la sonrisa echada tras el argumento sensual de sus inclinaciones amatorias.
Entró en su barra de bar preferida, aquella que le administraba su gran soledad.
La de la esquina de la calle de su barrio y pidió un medallón de merluza, con hojas de escarola y algo de embutido, para cenar.
Regándolo con una copa de buen vino de Rioja, banda ancha y azul.
No parecía estar dentro de sus mejores momentos aquella noche, ni de sus amplias cualidades. Al finalizar aquella frugal cena, se notó algo elevada la temperatura corporal, creyendo tendría décimas de fiebre.
Aquella indisposición que siempre le atacaba y encontraba desprevenido, por lo que se marchó a dormir sin ver aquel programa deportivo que le encantaba, ni echar en falta a la compañera, la última compañera que le aguantaba.
En un término de tiempo, apenas prolijo, quedó completamente con: la oreja arrugada sobre la almohada, cortando leña y suspirando por sus esperanzas.
Propinando sus acostumbrados ronquidos, que ya no perturbaban ni siquiera al gato de Marucha, la amiga, que no siempre llegaba a tiempo para calentarle la cama y el cuerpo. La amiga que lo abrigaba.
El silencio apareció en la estancia y los sueños, como dicen:deslumbramiento son”.
__ Hola Torcuato__ le dijo la dama de sus ensoñaciones__ que flojo te veo, abandonado en esas sábanas cutres de color calabaza, que más bien parecen las cortinas del baño de la asistenta del Doctor Jeckils.
__ Que tal Marta, tu siempre tan ingenua y sagaz. Te veo ojeriza y despeinada, como si vinieras de pelearte con la amante del guardaespaldas del presidente Donald Trumpas
__ ¡Pues mira no! Me han llegado bio ritmos raros, hace poco y provenían de ti y como sé que has estado fantaseando conmigo, durante todo el trayecto de retorno desde tu trabajo a casa, me he permitido el lujo de hablarte para que sepas como son las cosas__ Argumentó la imaginación del sueño transformado por la irrealidad del rostro de Marta.
__He notado tu alto contenido energético, el cual imagino es circunstancial, para conmigo, pero la verdad, si me gustaría poder medirte en un cuerpo a cuerpo, en un beso a beso, en un desespero emocional. Desnudos los dos, viendo como me regalas miajas de ese sexo que gastas a borbotones, entre tus lujurias.
Torcuato, seguía conversando en sus sueños, con una voz alta, reconocida, completamente sonámbulo. En su actuación placentera, chirriaba de su charla altibajos sonoros dados por la gran emoción, que notaba a lo lejos al ver tan clara a su Marta; su bellida amiga gramínea
En el final del pasillo, se escuchó de pronto una cerradura que abría la vivienda, por la llegada de Marucha, que volvía del tajo y viendo que Torcuato dormía, hizo el mínimo ruido, viendo que parloteaba en sueños queriendo entender de que iba el chocho. Enmudeció la propia Marucha, hasta que se metió en la cama, completamente desnuda con aquel hombre, que ni siquiera percibió que su fámula, le apartaba de su lugar de descanso para que tomara su espacio en aquel angosto jergón.
Sin decir ni media palabra, Marucha, le iba tocando entre espalda y nalgas a Torcuato, para calmarlo y él, prosiguiera con sus alegatos nocturnos.

__ Marta ¿estás ahí? __ en sueños pronunció Torcuato, tocando el cuerpo de Marucha, que a la vez ésta, le recorría las posaderas con suavidad.
Tanto era el entronque que suscitaba el aletargado con sus palabras bellas, que no pudo reprimirse por celos y expulsó toda la mierda que contenía en sus adentros, la impaciente Marucha.

__ Oye tío, que me ¿confundes? O es que estás borracho, yo me llamo Marucha.

__ Deja que te cuente lo que por ti siento, nena__ dijo completamente dormido el pánfilo de Torcuato, aún dirigiéndose a su musa.

__ ¡Anda y duérmete! Que eres un poca gaita__ despectivamente le conminó aquella especie de mujer desaliñada, que por comodidad del “Habla sueños”, permanecía a su lado.
Viendo que aquel hombre, no reaccionaba a sus peticiones siguió poniendo oreja a los comentarios sistemáticos que pronunciaba.

__ La otra tarde cuando te recordé, riendo, graciosa __ puso el oído Marucha para saber que decía Torcuato, en su febrada, que ya le había notado ella, al aproximarse con la intención de poder yacer.

__ Me quedé con el empaque de tu cuerpo, que eres ola extensa del Índico de los Océanos. Con una preciosa facción, en tu desnudez que derrota a las armadas más potentes de las mezquindades de tantas luchas.
Con ese cuerpo que ya le gustaría a la Cruz Roja poseer, sin cicatrices en tu lenguaje, limpia y fértil, como las alondras blancas del parque de los satisfechos, que alberga ese terreno corporal que le quita el sentido a más pintado de los deseos humanos__ seguía hablando hechizado. Mientras a Marucha se le descapitalizaba la reacción de protestar

__ Déjame acariciar tu cabellera, y besarte los labios, pasearme entre la plaza minúscula del ombligo. Entre tu andorga y los accidentes físicos y arenosos de tu monte venus y el bajo vientre.
Ese que se intuye a lo lejos de tu cuerpo, ese que vibra al reconocer mis gatunos efectos.
Déjame que pueda acariciar tus piernas y nos enrosquemos los dos como los churros cremosos de la mejor y más diversa pastelería celestial.
Que me pueda embriagar con tus perfumes y desgarrarme la garganta, por esos cantos de sirena que me atolondran y esos deseos irrefrenables que por ti siento me desbaraten.
Se detuvo Torcuato a respirar y en el inciso, ella no pudo más con los achares que comenzaban a emborracharle el sentido.
A sabiendas que para ella, no eran aquellos calibrados palabreos tan desorbitados y llenos de codicia envidiable.

__ Pero que dices ¡mamarracho! y a quien__ le gritó Marucha, despertando a Torcuato, con un susto de atajar el tic tac del marchoso corazón.
Dolida y vejada, encendió la luz de aquella cámara de los horrores, viéndose desnuda frente al espejo y desmotivada, por un acompañante, que la tocaba y confundía con una sirena especial que le tenía completamente desconcertada.

__ ¿Quien eres?, y que haces en mi cama__ Preguntó Torcuato, aún por despertarse de un sueño realmente comprometido, que le desquiciaría durante las explicaciones.
__ Pero tu eres bobo, o quieres hacerte el loco esta noche__ reprochó Marucha__ Mira que ya no me queda paciencia contigo, ¡Estas loco de atar!, y me asustas con esos ojos de criminal que pones cuando me miras.
Decirme esas pijadas enormes, en una noche fría, es como mandarme los yuyos del brujo Matías.
__ ¡Quien eres! ¡Quien coño eres!, no te conozco__ interrogó nuevamente Torcuato, con cara de recién despertado y sin contemplaciones.

__ ¡Soy Marucha! Me asustaste, me confundiste con alguna de esas estrellas de cine, con las que sueñas a veces.
Torcuato tan solo pudo pronunciar un corto diálogo, que no confundía a nadie, pero que tampoco fue contestado

__ Que pena, no poder soñar tranquilo.





domingo, 10 de diciembre de 2017

Tercer Certamen de Poesía y Villancicos Rocieros





Discurso Navidad:


Buenas tardes amigos, en nombre de la Hermandad de las Santas Alodia y Nunilón y la Asociación de Poetas de Cornellá, queremos dirigirnos a ustedes para desearles lo mejor en estas fiestas tan tradicionales, que nos alumbran en este mes tan atiborrado de diciembre.
Un Año, el venidero 2018, que sea si cabe mas repleto de salud, de coherencia, de paz y sobre todo de amor, que éste que ya dejamos escapar.


Este tercer argumento, tercer aniversario de Villancicos Rocieros y Poesía, está preparado especialmente para que todos ustedes se lo pasen a lo grande y les llene de satisfacción.
Así lo hemos dispuesto, con ese mimo y ese deseo, que sabemos ustedes recogen y a la vez nos retornan con sus sonrisas, comentarios y plácemes.

Estamos casi convencidos será de su agrado, que lo disfrutaran por el contenido musical poético y navideño que comporta y porque a cada uno de nosotros por estas fechas se nos enternece un poquito el alma.
Por ello les invitamos. Intenten disfrutar, hállense relajados, felices y condescendientes
En nombre de las autoridades de la ciudad de nuestro Ayuntamiento, de las Agrupaciones antes mencionadas, y por supuesto del Párroco de esta Diócesis, que nos presta la Sede, darles las gracias por estar ahí, como siempre para apoyarnos.
Reconocer el esfuerzo y dedicación de forma colectiva, de tantos y tantos como han participado en este encuentro, creyendo haber logrado alcanzar las metas programadas durante la previsión del ejercicio.

Nos despedimos del 2017, celebrando este artístico acercamiento con los grupos Rocieros y la Hermandad de las Santas Alodia y Nunilón de Cornellá, reto que compartiremos junto a los poetas de nuestra Asociación.
Sus actuaciones, entrega de placas y comentarios de los presidentes de las respectivas entidades.





De ahí la gran excusa para festejar este acontecimiento.

La Navidad, sintiéndonos orgullosos de contar con la presencia de todos ustedes, que de no ser así todos estos meneos serían estériles.




Intervención en escena





1.- Coro San Isidro Labrador.

CENTRO CULTURAL EXTREMEÑO DE CORNELLA


POETA

Carlos Fernández


Grupo Rociero del Vallés

2.- CORO SENTIR ROCIERO DE MOLLET DEL VALLES


POETA

Manuel Morales


Coro Rociero con residencia en Sabadell

CORO ROCIERO RAICES DEL SUR DE SABADELL


Poeta.

Carlos Oyague Pásara


Pastoral Rociera.

4 .- PASTORAL HIJOS DE ALMACHAR DE CORNELLA













diciembre de 2017
Asociacion Poetas de Cornella.




jueves, 7 de diciembre de 2017

De mis lazos






Nunca imaginé bello sentimiento,
orgulloso y extenso entre mis brazos.
descendiente preciosa de mis lazos
que me llora y me gime con lamento.

Dudé de mi confiado entendimiento.
Murmuré por mis miedos, a codazos.
Discutí sin tenerla en mis regazos
hasta que la abracé ¡Dios! Qué momento

Su amanecer recuerdo, fue con gana,
haciéndose rogar al rey dichoso,
por capricho al nacer, con brillo grana.

¡Ay hija de mi hija!, tan hermoso
encontrarme con dicha y orgulloso
abrazando y queriendo a mi niña Ana.














viernes, 1 de diciembre de 2017

Otro balanceo













Mujer que llenas de encanto
con tu meneo divino,
hurtándole el grado al vino,
para dormir como un santo
y en este instante me aguanto,
por no poderlo bailar,
al no saber menear,
las caderas como un tuno
delicado como es uno.

Así me voy a quedar







jueves, 30 de noviembre de 2017

Ella, es así














Qué fácil es vivir calleja abajo,
cuando vibran sonrisas y te “quiero’s
Huérfanos en disgustos ¡Tan sinceros!
Al disfrutar de ti, siempre a destajo.

Dejándome ir sin frenos por mi atajo,
desnudando perfiles menos fieros,
confundiendo de risa, los “prefiero’s
escondido en tu piel como espantajo.

Mezclada muy disuelta con sonrisas,
Me quedo de tu gusto contemplando,
atado con tu hilo, a tantas prisas.

Así te amo, sin normas, volando.
Soñando como hueles ¡Flores, brisas!
Sensato te acaricio, paladeando.