sábado, 30 de abril de 2011

la esquela de Marcelo

Era una mujer joven y triste, sin demasiadas expectativas de futuro, algo delicada sin llegar a estar enferma, que había resignado su vida a recibir mal trato primero de sus padres; hasta que les dejó de lado al llegar a la mayoría de edad y después, reanudar la infelicidad con un marido de conveniencia, que los pocos años de compartir hogar, no fueron un mundo idílico de ilusión amor ni compromiso, hasta que todo se acabó. Fallecido hacia meses, después de un exceso de consumo de alcohol, fue a tropezar con una velocidad inadecuada mientras conducía su coche contra un muro que allí mismo le hizo pagar su tributo permanente. Lo único que no fue lamentable de aquella pérdida, fue la mísera paga mensual que le quedó por viuda y el tiempo exiguo que tardó en conocer a la persona, que podía llevarle a ese mundo de tranquilidad y sosiego.

Conoció a su nuevo compañero una tarde de espera en la academia los “Cachivaches de la cocina”, una escuela para principiantes. Marcelo, un hombre demacrado, también acababa de salir de un mal rollo con su pareja, que le llevó prácticamente al desenfreno y al desinterés. La casualidad quiso, que él fuese el peor alumno y ella la instructora paciente que debía enseñarle a freír huevos y a prepararse la sopa instantánea. Esas coincidencias, les unió hasta que sin darse cuenta llevaban viviendo en pareja, el tiempo necesario para disfrutar de la felicidad. Sin grandes pretensiones, pero manteniendo las constantes de sensatez y de cariño precisas para que ambos se acoplaran como matrimonio enamorado. Poco a poco, a Angélica, le fue retornando su forma característica de sonreír por las cosas más insignificantes y, contar con el amparo y concurso de su compañero. Estaba conociendo lo que era ser dichosa sin plazo de caducidad y con amplias miras en que ese júbilo se prolongara hasta los confines de sus días. Su desposado había vuelto a saborear el suspiro de tranquilidad manifiesta y orden, que fue trucado por aquel sollozo de pena y amargura que a menudo debía soportar. Ahora, cerrando los ojos y aspirando se encontraba en el mundo celestial de ángeles que le proporcionaba aquella mujer que un día conoció, cuando aprendía a cocinar.

Hasta que la enfermedad hizo acto de presencia en su persona y la delicada salud forjó que tras varios meses de resultados, de análisis, pruebas y de achaques con entradas y salidas de los hospitales, hiciera que fuese dado de baja de forma permanente por problemas derivados de ansiedad, nervios y de la detección de una enfermedad crítica, con prisas de liquidación. Al conocer con exactitud que les esperaba en un plazo inminente, el desánimo quiso entrar en la antesala de sus cerebros, sumando a las consecuencias del enfermo, los gravosos días que llegarían, dado que les quedó una paga mínima, con la que debían vivir y abonar aquellas facturas de farmacia que eran constantes.


Imperativo es; ir tirando con las costas de la casa, esos gastos que agravan las familias tanto que hacen que los meses parezcan años y no se llegue nunca a poder alcanzar el cenit, amén de afrontar diversos gastos del hogar y de servicios domésticos implícitamente anexionados a todo el general.

Angélica, antes de reunir su vida con Marcelo, cobrara un subsidio que le había quedado a la muerte de su marido. Además de las pecunias que cobraba dando clases en aquel “Cachivaches” enseñando a los iniciados en las artes culinarias. Con todo ese montante y, lo poco del sueldo de Marcelo podían afrontar las vicisitudes de la vida.

Toda la ilusión de Marcelo es casarse con Angélica, sin embargo esa salud de pronóstico reservado que tenía no acompañaban a sus gustos ni a sus fuerzas.

_ ¡Angélica, hemos de casarnos! No quiero morir sin ese capricho_ Le decía Marcelo a su compañera, mirándola con tristeza y no comprendiendo que las cosas, no eran como él las planteaba. Ella, no atendía de buen grado su petición dado que las cosas románticas dejan de serlo cuando aprietan los disgustos y el propio impulso de la incertidumbre. Sin embargo, el cariño y el respeto tampoco se pueden aparcar en la esquina del boulevard y cerrar los oídos, convirtiéndote en piedra de sal.


_Yo te cuidaré siempre, por eso no sufras_ le decía con complacencia._ Angélica.

_ No quiero, que en la comunicación mortuoria, conste tu nombre, como: compañera, frente al resto de mi familia, de mis hijos, que jamás han estado a mi lado_ decía Marcelo, sin pensar de forma egoísta en él mismo, sin rumiar más allá de una ilusión, ni en el motivo por los cuales sus hijos le habían dado la espalda.

_ Ese capricho tuyo, no sé dónde quieres llevarlo, ni si es por amargar en algún momento a alguien que no alcanzo a comprender, pero no me parece buena idea. Ahora, no creo estemos ni en trance de afrontar gastos y menos poner cara de alegría. Que pensaran tu familia, tus hijos, tu ex mujer, que lo haces por cabezonería, por darles un disgusto más._ Dijo la mujer entristecida.

_ ¡No, por eso no es! Quiero que seas mi esposa con todas las consecuencias y frente a todas las personas físicas y jurídicas_ Dijo con convicción Marcelo, dejando caer una lágrima que no detectó su compañera Angélica.



Por circunstancias que pasan, por leyes “murphianas”, por detalles que no se tienen en cuenta, por dejarse cómodamente llevar por la ignorancia, sin pensar en más, que en el amor; se celebró una boda, sin demasiados chirridos ni grandezas. En el juzgado estuvieron ellos y sus testigos, unos amigos que había conocido mientras hacia el nuevo esposo, su curso de cocina. Después de la boda, un refresco rapidito en el bar del paseo y cada cual a sus cosas.

Ambos vivían del amor. Sencillos en los planteamientos, bajo el devenir de las cosas, de afrontar los malos momentos tan juntos y compartiendo lo que tenían, viendo la realidad y contando los días. Estaban solos, sin embargo, se les notaban muy felices.

Aquella mujer resignada, recién casada, por el hecho de contraer nuevas nupcias, dejó de percibir por Ley; el subsidio de viuda, que le había dejado su primer marido al fallecer en tremenda tragedia.

_ A partir de ahora, querido; hemos de apretarnos el cinturón, nos han retirado la paga que yo tenía_ Anunció Angélica a su esposo

_ No te preocupes “Cosita”, que el dinero, no lo es todo, podremos salir con mi pensión, que a pesar de todo, nos cubre bien los gastos habituales. Verás como llegará el día que todo sean risas_ decía Marcelo confiado en el milagro


Aquella enfermedad no detenía el tiempo ni el padecer, los tratamientos de quimio comenzaron a dejarle huella manifiesta. Con aquella fuerza y ganas de vivir, iban sobrellevando la rutina, con aquel amor limpio que solo se da en las personas equilibradas. Él, no se dejaba vencer por la adversidad, y volvía a recibir cada nueva sesión de terapia, como si ésta fuera la que le diera el definitivo toque de curación.

Un semestre y una semana habían pasado, cuando se le daba sepultura a Marcelo, tras haber sufrido un cruel y rápido desenlace, quedándose todas las expectativas aparcadas, sin haber cumplido fecha de inicio. Excepto una de ellas, que en la esquela de defunción, señoreaba claramente: su esposa Angélica le llora.


Además de quedarse sin compañero, sin esposo, sin ese amor que tanto y tanto disfrutó en un periodo tan exiguo, al mismo tiempo, se quedó también sin la mísera retribución mensual, dado que hasta que se lo dictaminen las normas y pueda cobrar la infortunada paga de viuda, Angélica, deberá seguir enseñando a cocinar en los fogones de los “Cachivaches”



jueves, 28 de abril de 2011

Otra ...Semana Santa


Semana Santa pasó
año que escapa, tambor que suena
lluvia perenne que moja y condena
alma que aloja empapada silueta


Procesión del silencio
sin palabras me encuentro
prefiero callarlas
disimulo lamento




Calles oscuras, penas rodando
te miro en silencio, te noto escapando
tenerte tan cerca, tenerte a mi lado
saber que te siento, aunque estés llorando


Saeta que cantas, sin voz sin hablarla
lo mismo la expresas, aun sin cantarla
le pides al cielo, a la virgen Santa
que su mano ponga, y gratifique el alma




Es llanto, es rabia, es amargura innata
es tiempo de indulto, de dolor que amarga
las calles recorro, con saya morada
azoto mi cuerpo, flagelo mi espalda




Por ello te pido, silueta sagrada
controles mi aspecto, reduzcas mi saña
perdones al mundo y con él mi alma
que he sido injusto, al decirle basta





 

Mira aquel niño en la ventana
como reza a su virgen en pos de su mama
para que la cure, para que esté sana
que a la pobre le queda, solo esta semana.


Ya no hay medicina, que cure su alma
solo hay despilfarro por querer sanarla
que somos humanos, a todos nos falta
fingiendo consuelo en Semana Santa



 

Procesión del Silencio
en el cruce parado, está Cristo muerto
prefiero callarme para estar exento
del martirio que llevo por eso le ruego


Señor de los cielos, si es verdad que cantas
entona conmigo, esta pena amarga
muéstrame la música feliz que espero
descubre el camino, que te soy sincero









Sin ruido





Con pocas palabras
apenas dos frases
te nombro a lo lejos
disfruto el recuerdo

Siento que he llegado
al mundo sublime
noto tus regalos
despierto y soñando





Es tiempo de gozo
es hora precisa
para vivir sereno
paladear tus risas

Si vieras que pienso
al estar alejado
sabrías que el cielo
también es regalo

El tiempo ha pasado
yo no me he quedado
mirando las nubes
de brazos cruzados




Que vida más dulce
tenerte en mi paso
aunque signifique
estar alejado

Te veo en el cielo
te siento a mi lado
recuerdo palabras
que has pronunciado





Si cierro mis ojos
apago mi vida
enciendo mi mundo
de oscuras medidas

Alegre me encuentro
sabiendo que aspiras
desde aquella playa
mis dulces caricias

No puedo expresar más alto
lo que he pronunciado
de dentro confluye
para que quede claro.

lunes, 25 de abril de 2011

Procesión: Noche Viernes Santo

                 PROCESION del SANTO ENTIERRO

No podemos decir demasiado sobre la Semana Santa, que ya no se haya reflejado en diversas y diferentes crónicas de tantos y tantas personas entendidas sobre el tema. Que irradian a las claras, las tradiciones de muchos de  los pueblos de Aragón. Recorriendo calles y avenidas, paseando sus veneradas procesiones. Con sus tambores y bombos rememorar la crucifixión de Cristo en la Cruz, con las vigilias y penitencias en su iglesia de Santa Maria la Mayor, donde las mujeres hacen "la vela", que no es más que la Custodia al Cristo y a las Vírgenes de sus retablos e imagenes, durante los dias llamados de dolor. La Rompida con el estruendo de los tambores y bombos a medio dia de Viernes Santo, alterando con ese tremendo ruido la monotonía de las cosas y llamando a la gente a su participación y penitencia.

Valderrobres, se une a estas ceremonias de la Semana Santa y desde hace decenios escenifica con ese agasajo y esa devoción su "Semana" de respeto y de dolor, acogiendo a los diferentes visitantes, que desde todas partes llegan a presenciar estas tradiciones de la villa.

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En este Año del 2011, el tiempo no ha sido excepcional, pero si ha permitido se celebren los actos más memorables y significativos. Las lluvias no han faltado, sin embargo todo se ha podido sustentar, dado que el tiempo se ha serenado en los momentos más carismáticos  e insignes de la Semana. Vaya este mensaje al mundo en general para significarles a sus gentes que les esperamos para próximas ediciones, en la Semana Santa y en cualquier semana del año. Con la seguridad que seran recibidos con la amistad, la alegría y el gusto que solemos repartir a las personas.

sábado, 23 de abril de 2011

Procesion del Silencio y la ROMPIDA


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Este dia de Jueves Santo. A partir de las 23 horas, salen en Procesión los Cofrades de Valderrobres llevando un fervor entrañable,  a ...Cristo, una vez lo han crucificado. Las calles del casco antiguo se engalanan con muestras de dolor, con banderas y pendones en sus balcones, para ver discurrir por sus callejas y plazas la Comitiva del Santo Entierro. Tanto la población, como los visitantes se colocan en los bordes de las aceras para ver pasar en silencio a ese séquito que lleva tanto encerrado en la síntesis. Es notorio, que las personas vuelvan una y otra vez, año tras año a rememorar esa Pasión y muerte de Cristo y que además de eso, hace las veces para recordarnos otros pensamientos, que igual no saldrían facilmente sin el recogimiento de estos días. Porque a pesar de quien no sea creyente, que tiene el mismo respeto que aquellos que lo sean, todos nos significamos por nuestros pensamientos internos. Aquellos padecimientos que no es fácil los desvelemos a nadie, los que van dentro de nuestra forma de vivir y que permaneceran por siempre en nosotros. Devociones intactas se ven a lo largo de las calles de la villa, gentes que han inspirado una plegaria y que con el más reverentísimo de los credos esperan ser loados. Algunos, más escépticos, llevan la Semana Sagrada  a su manera y con esperanza o sin ella, respetan a los que si, la celebran. Los niños, como en todas la épocas siguen siendo críos y son los que se lo pasan "pipa", corriendo entre las sotanas y las túnicas de los componentes de las diversas Cofradías que van de un lugar hacia otro, portando sus bombos, tambores y cornetas, con el recogimiento y la esperanza, que todo les salga bien, que no llueva y que todo sea un lucimiento. Teatralizado está para conformidad del turista, que aclamado por estas tradiciones visita la zona y trata de acomodarse dentro de estas sociedades por un tiempo con fecha de retorno a sus ciudades. La noche, ha sido fresquita y a pesar de todo, los entendidos meterólogos han acertado en esta ocasión, ha llovido con ganas de mojar, con ansias de dar de beber al campo, con fuerza para animarte si es que tenías pensamiento de ir a buscar caracoles. Amanece con ella, ...lluvia pertinaz. Peligra la celebración de la ROMPIDA, los bombos calientes y los tambores ardiendo, esperan con impaciencia, las doce del medio día, que es la hora, cuando han de comenzar a rugir, a retumbar desenfrenadamente anunciando la Pasión y Muerte del Señor. Comienza la pre_entrada, son las doce y amenaza de nuevo el cielo con ese llanto que vierten las nubes. Estruendo desde el balcón del Ayuntamiento. El Alcalde da el primer encontronazo con su mazo en la piel de su bombo y ¡ROMPIDA!, suenan todos, retumban estridentes, golpean con fuerza y sin miramientos, los mazos rebotan una y otra vez, sobre el estómago del bombo resistente, que suena, alardea de ruido, de feroz rugida. Para darle más merecimiento, desde el cielo se escapa el llanto, cae de nuevo la lluvia, ahora nadie puede frenar los zarpazos de los clamores del bombo y el repiqueteo del tambor. Entran en la lonja del Ayuntamiento y sigue el feroz y fascinante ruido. La gente, abre sus paraguas y sigue de cerca ese bendito ruido que traslada a los tímpanos ese maravilloso y penetrante "Escándalo"  del medio día del Viernes Santo.
PULSAR en la FLECHA para ver la ROMPIDA

Presentación del Matarraña a New York



El dia 16 de abril, fue presentado en la Libreria Serret de Valderrobres, de la colección Mandoble, un libro titulado: Del Matarraya a New York. Escrito por Fracisco Javier Aguirre y Angélica Morales. Argumento que merece la pena leer, dado su contenido y su desenlace. ambos estaban en la Libreria Serret firmando a todos aquellos que se acercaban a comprar el libro. Por supuesto como siempre el mecenas del lugar Octavio Serret, en las presentaciones y la organización. Os adjunto su direcciónn web, porque merece la pena entrar y disfrutar con todo lo que hay en su contenido. http://www.serretllibres.com/
Cartografia, Lengua y Literatura, senderismo, libros de historia, temas aragoneses y foráneos, historia de España y de Europa. Merece la pena que lo conozcais por si hubiere necesidad y claro está si queréis estar al tanto de cuanto se publica y se pretende en el mundo de las letras.



Los autores de la novela arriba mencionada, firmaban ejemplares y eran entrevistados por la emisora de la radio local, Francisco J. Aguirre y Angélica Morales, tuvieron a bien firmarme el número que adquirí. Comentamos sobre futuro, que es lo que tienen ellos previsto, intereándose por lo que yo estaba haciendo como autor. Fui invitado a participar en varios trabajos que se van a editar desde la librería Serret que está promocionando Octavio, dentro de su constancia, como ha hecho con otros autores y poetas de la zona y del límite nacional. Cambiamos impresiones sobre temas relacionados actuales en la franja y frontera entre Cataluña y Aragón, sus gentes, sus hombres y oficios, sus características y emociones, sus artistas, profesionales, labradores y habitantes, inclusive salieron a colación sus antepasados, llamándome la atención sobre un detalle que hace pocos días estoy preparando y recolectando noticias sobre un famoso bandolero que hubo en la zona a finales del siglo XIX y principios del XX, llamado popularmente El Floro, de dónde ha de partir interesantes notas y anecdotas y por supuesto alguna obra literaria saldrá, de los comentarios populares contados por los ancianos de la zona del Matarraña y del propio Maestrazgo.

En la foto vemos al escritor Aguirre, con el promotor Octavio Serret y la escritora Angélica Morales, autora junto con Francisco Javier de la historia Del Matarraña a New York.
En breve tiempo participaré con ellos en sendos trabajos que me han interesado mucho y que por supuesto estoy encantado, con que me hayan invitado a participar en ese viaje literario. Agradecer a Octavio, todo lo que hace, ha hecho y seguirá haciendo por la Cultura, literatura y poesía y ese amparo que siempre dispensa a los autores noveles que tan bien sabe mimar. Gracias Octavio, mi más ferviente admiración

martes, 19 de abril de 2011

Exaltación del Tambor y del Bombo

XXIII  Edición de la Exaltación del Tambor y el Bombo en Valderrobres.

El domingo de Ramos de cada año, el conocido día de la Palma, es cuando se enaltece al tambor y al bombo en Valderrobres, precioso lugar de Teruel, dónde se disfruta de la vida al mil por mil, con todo lo que de extraordinario lleva ese paraiso natural.  Esta jornada además nos ha regalado un tiempo excelente y un día soleado, para que aún podamos gozar más si cabe de todas las ventajas que nos brinda la primavera en este esenario original.

Preambulo a la Semana Santa y a su celebración, dónde se amalgaman sabores distintos y variados, en lo artístico y religioso con sus Procesiones recorriendo la Villa, con sus congregaciones de turistas y de visitantes, a parte de los ya consolidados e impenitentes habituales y de tantos y tantos amantes de la zona.
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Después de hacer entrega de diversos premios y menciones a distintos participantes y de la actuación del grupo invitado: Cofradía del Salvador de Belmonte de San José de Teruel. Despues y para cerrar el Certamen; actuó  la Banda de Cornetas de la Cofradía del Santo Entierro, que en esta edición celebra su 25º Aniversario.

lunes, 18 de abril de 2011

Vidas Mundanas.

A un  gran pintor


Rodó el virtuoso , un pincel por excelencia                        
la calma, el arrebato, la esencia
no dado a excesos ni a prebendas
comedido en el trazo, en su experiencia.

Nacen sus rasgos allá en la tierra
donde se erige como dilema
entre dibujos, tapices y bohemia
le llueven sus méritos, recoge prebendas.

Nacen sus trazos y emergen al cielo
desde el pincel al tapiz con suave velo
donde toman camino los colores neutros
y los matices chillones reclaman su celo.

Pintor de Santos, alcobas y paisajes
retrata el misterio a solas y píntalo
artista de vidas mundanas, cercanas
plasma para mi, amigo en mi alma, tu recuerdo



A : Joan Rodó i Vidal


Recuerdo que conocí a Joan, en la tertulia de Retalls d’Art una tarde que me incorporaba al grupo para escuchar a los poetas a los narradores y pintores, persiguiendo una ilusión, mejorar en mi forma de decir mi inspiración y mi relato. Estaba seguro, que dentro de aquellos trovadores y virtuosos, aún se me despertaría más el deseo de poder expresar todo aquello que llevamos dentro y no acabamos de encauzar. Joan apareció, con su talante de distancia. Impresión transmitida por él, cuando no le conoces, con su impronta y su certidumbre de “convicción y cinismo”. La sacudida que da al principio, cuando es desconocido y te lo presentan es equívoca.

Crees que frente a ti, tienes una persona fría insensible y distante. Sin embargo, al poco de tratarle, observas su sinceridad a prueba de los más expresivos y valientes “Mercaderes de la realidad”. Detalle que no a todo el mundo encandila y a no pocos desagrada. No te regala un calificativo, si no lo mereces, no ríe una gracia que no tenga chiste. No elogia ni alaba a ningún anodino, no pone sobre las estrellas a cualquiera que no se lo gane. En definitiva no aplaude ni emite lisonjas si no es de justicia. Dado que él, tiene una elocuencia, que sabe salir al paso de todo trance. Por ello, le reconozco como un hombre artístico, en su obra y en su proceder.
En su originalidad actúa sin favorecer a nadie, se deleita en aquellos instantes, dónde alguien pretende venderse como fantástico, entonces se regodea entrañablemente, aunque sea el mismísimo “Señor de los Vientos”.



Su carácter es fuerte, debido a las vivencias que ha sostenido, teniendo que emigrar a un país foráneo en tiempos difíciles, por motivos obvios. Dónde tuvo que abrirse al mundo para poder subsistir, para crear su obra pictórica y para satisfacer su propio ego, que es el que le sustenta desde que en su infancia tomó el primer pincel para plasmar esa Obra, con mayúscula que ha generado desde hace muchos lustros. No se rinde jamás, no se aturde por simplezas, tiene unas miras amplias, dada su preparación y abolengo. Es posible, que en su más estricta intimidad, en el trato con familiares y amigos, pueda mostrar el lado más tierno de la persona, que lo tiene muy desarrollado, pero le cuesta airearlo. Quizás para no perder aquel encanto que tienen los Autores.
La pintura de Joan es nítida y clara, con trazos profundos y serenos, que emiten esa sensación de realidad de los detalles, transportados al lienzo con una fuerza sutil aplastante, haciendo que la vista se recree en el arte singular del artista catalán. Ha expuesto en lugares alejados y cercanos, en todos ellos labrando aptitudes preciosas y dejando una huella y un sabor del arte manifiesto. “El pincel de los sueños cercanos”. Dentro del ámbito relativo a las relaciones con sus colegas, los poetas. Se comporta como uno más dentro del colectivo artístico, respetando las tendencias de aquellos, que en su caminar, deambulan fuera de las normas estrictas, en sus momentos literarios, afronta su poesía de forma personal, ajustándose a un criterio tan original como el que utiliza en la pintura. De ahí, de ese buscar cada día nuevas ilusiones, es la forma como nos va expresando, mostrando, recitando y aclamando su calidad de autor y de persona.
Vayan estas letras en tu honor: Amigo Joan, con mi más estricta sinceridad y el mayor de los respetos que pueda ejercer a digno protagonista.

Al ... amigo




Habla, se altera, fija pasiones
combina silencio con la sonrisa
mira de frente en sintonía
tiene madera perfeccionista.

Es natural en el porte  
es especial con su gente
es primordial y clemente
es singular y vehemente.


Sabe que lleva su melancolía
escucha sereno no tiene prisa
intuye que el tren no para, ¡Siga!
atiende y sosiega a los simplistas.

Pintor que pintas iglesias
dice la canción de la esquina
píntame recuerdos bellos
que los tengo cercanos y tiernos.


Quiero ser como tus lienzos
vidas cambiantes, noche y día
es imposible, Rodó y rodó
los pintó sin nombradía.

Sabes que Dios dispone
dicen que el hombre compone
con esa magia que llevas
el arte sin ti, no parte, tú llevas la más grande.



domingo, 17 de abril de 2011

Jactancioso equivale a presumido

Es más bonito ser normal y sencillo. Cuando se tienen esas virtudes, no hace falta ser elocuente para que el prójimo valide tu llaneza y te aprecie simplemente. _Le decía un viejito a un joven engreído que presumía de todo y no veía nada_


Es imposible engañar
a los astros ni a la gente
sin embargo, de que vas
que pretendes simular
no confundes suficiente

Hasta tu nombre alteraste
para ser más prominente
quieres ser tipo normal
sin llegar a la medida
ni das relieve exigente

Te miramos con paciencia
aguantamos tu indolencia
aunque quieras dibujar
ese halo de grandeza
no supera tu flaqueza

O pretendes esconder
tú falta de sencillez
un deterioro impregnado
que luces sin percatarte
y los demás señalamos



Excusas a mil confirmas
al enunciar tu carisma
profesas de iluminado
como alguien ha pensado
ya estás vacio y cansado

Es difícil defender, una valía
si no se tiene talento
hiere como un sufrimiento
simular ese sustento
fingirlo es además, lamento

Si gozaras sencillez
destacarías grandeza
si bien con eso se nace,
al no poner de tu parte
te amargue la prepotencia

Dices palabras preciosas
llenas de clamo y sollozo
rebozadas de armonías
frases que son utopías
poemas que son deliciosos



Ya no basta con querer
ser imponente y sagrado
si no lo traes muy cogido
o lo llevas bien atado, ¡confórmate!
con lo que Dios te ha dado

Hazte un favor a ti mismo
mírate en ese abismo
de los espejos mundanos
rebaja ese engreído
no te lleva a ningún lado

La presunción que te acoge
daño le hace a tu paso
quítate la venda fatua
que obnubila el sarcasmo
y vuelve a ser espontáneo

La vida es travesía
con repechos y declives
procura estar en humilde
al transitar con la gente
que las manchas se disipan
si le pones detergente




lunes, 11 de abril de 2011

Festival de Vilapoética


Para ver imagenes del reportaje de la TV de Viladecans,
pulsar sobre la flecha indicativa.




El Festival de Vilapoética, ha sido un exito maravilloso. Parece que todo estuviera previamente dispuesto y ordenado, con una Coordinación fantástica, todo posible gracias a Noemí Trujillo, directora y organizadora del Festival y de la Asociación ANCEO. Todo fue como un reloj en lo relativo a cuantos temas puedas imaginar.




La afluencia de público, los poetas y escritores que hemos participado, la organización, el contenido, las instalaciones. Añadiendo la urdimbre del protocolo, la cortesía de los participantes y el concurso de plumas muy reconocidas, presentaciones de diversos libros, actuaciones de diferentes autores, poetas, rapsodas. Hace pensar ya en la próxima edición, todo y que aún estamos saboreando y  relamiendo la felicidad que nos ha proporcionado ésta. El tiempo además, ayudó a sumar temperaturas corporales con las ambientales y todo cuanto ocurrió que fue mucho y de calidad. Tres escenarios eran los que acogían la gran manifestación de la Cultura. El Polivalente y principal, la Sala Com, que hacia las veces de segunda escena y por supuesto el Paraninfo de la Biblioteca de Viladecans, que con amplitud y diversidad mantenía actos paralelos perfectamente identificados para que el público asistente, pudiese elegir a su gusto y preferencias. El acto comenzó con el Pregón hecho por el escritor Santiago Tena, que venía desde Madrid. Al que le damos las gracías por su aportación y sus poemas, su voz y su embrujo al recitar. Un lujo disfrutar de la magia de su alocución y sus versos.
El ballet  Auladanza, abriendo escena y arranque reflejaron su actuación en referencia y haciendo eco a lo que refleja el Vilapoética, la palabra y la esencia,  brindandonos toda la plasticidad y lo majestuoso del acto. www.vilapoetica.org  En los tres escenarios comentados se iban sucediendo las presentaciones, los foros y reuniones de ponentes que delimitaban los diferentes temas.  Ver el link de:   http://www.vilapoetica.org/
Dónde podéis apreciar la programación al completo, autores de Vilapoètica, que además se han recogido en otro libro, también editado y presentado.   Iª Antología, coordinado por Micaela Serrano. En la web se puede apreciar por apellido, todos y cuantos autores han participado en este macro Festival de doce horas de duración.
 La primera mesa redonda formada fue la de ¿La poesía está en crisis? dando paso a los ponentes que presentaron entre el público asistente en las butacas, la idiosincrasia de la llamada crisis en las letras.


Jep Cardona actuó, diciendonos que en:  la luna no se fuma, dando una pincelada de brillantez a esa música que trata tan maravillosamente y que te mantiene prendido del mensaje de sus letras.

La primera manifestación general fue cuando se dió la ronda de poetas en la sala polivalente, a pesar del retraso que ya se llevaba en ese instante, pasaron todos y cada uno de los poetas previstos por la organizacion. Durante una hora, recitando, declamando y haciendo gala de sus poesias y sus experiencias. Sobre las trece horas y treinta minutos comenzó la presentación del libro El Crack 2009, que era una de las joyas del Festival, ya que participabamos muchísimos autores en él, haciendo hincapié en el tema tan agudo que es esta crisis mundial que nos está atacando desde hace unos años y que de momento, no se le ve la cola.



Los ponentes comenzaron a destacar todos y cuantos relatos se cuentan en este libro que vale la pena leer y que acerca desde muchas prespectivas y diferenciados puntos de vista, el modo como se acepta o rechaza esta situación. Despues, de finalizar esa presentación algunos de los autores fueron pasando por el escenario, leyendo una síntesis de cuatro o cinco lineas sobre el contenido de su microrrelato y de una forma efectiva haciendo que el personal allí espectante, tomara conciencia y adquiriera el libro que no deja de ser una constatación de nuestra realidad. En el escenario de la Biblioteca se desarrollaba en esos instantes otra ronda de poetas que daban constancia de su creatividad y de su compromiso con las letras. Siguiendoles la actuación del cantautor Toni Pozas, que interpretó una composición personal llamada: Nada tuve, nada dejo.







Despues de la comida y reanudando las labores festivaleras del turno de tarde, se fueron desencadenando emociones y el vibrator de nuestros estremecimientos ya estaba en el punto más algido, porque además la gran cantidad de público asistente nos regalaba su presencia y aportaba aquel calor enfervorizado que dan las conmociones alegres. Quiero agradecer como lo han hecho otros amigos y compañeros, a la "Mujer Motor", a la creadora de este fenomenal y acertado encuentro que no es otra que: Noemí Trujillo Giacomelli, escritora, poeta y ademas de una larga lista de calificativos positivos, la poseedora de gran parte del éxito de Vilapoètica. Viva Vilapoetica y que siga y perdure a lo largo de los años venideros.

jueves, 7 de abril de 2011

Me bajo en Triunfo... Capitulo y Desenlace Final

Todo tiene su final; nada dura para siempre 

Me bajo en Triunfo


Se asemejaba por su genio a una guerrillera montada en yegua jerezana. Golpeando el martillo contra el sufrido paragolpes con aquella fuerza hacía temblar los tímpanos de los allí presentes, que no rechistaban ni siquiera cerraban los párpados cuando sonaba aquel ruido sordo y penetrante.
El abogado defensor había estado atento, o por lo menos así lo parecía, puesto que no había pestañeado, en el concurso de la fiscal y el testigo.
Sentado con su toga negra, en uno de aquellos sillones palaciegos, su pierna dañada un poco más estirada hacia adelante que la otra, las manos cruzadas bajo sus axilas. No sabía ni que preguntar, o tal vez le resbalaba tanto el asunto que después de tantos intentos que había hecho por encontrar por los pasillos a su representado sin éxito, se le habían agotado las fuerzas y se le había secado su fuente de inspiración. Tras unos titubeos puso sus manos sobre el pliego de papeles que esperaban frente a él, apostados en la mesa y alzó la mirada contra el testigo. _ ¿A qué hora aparcó el coche? _Preguntó el defensor_ Quedándose de una piedra el testigo, parecía que el mismo interrogatorio tonto que había sufrido pocos minutos antes, lo iba a tener que repetir de nuevo para el picapleitos. Poco faltó para que aquel hombre interpelado se pusiera a reír a mandíbula batiente. Miró a la juez y se dio cuenta que aquel leguleyo no se había enterado de nada, o quizás quería hacer saltar de nuevo al tipo, para que fuera amonestado por desobediencia.
_ ¿Cómo dice? _Replicó el declarante haciendo un gesto poco ortodoxo.
_ ¿Le pregunto: a qué hora estacionó el vehículo?_ Recriminó el abogado, repitiendo la pregunta.
_ Oiga, acabo de manifestarlo, hace un rato, lo aparqué sobre las tres de la tarde del día anterior.
La señora magistrada volvió a increpar de nuevo con su martillito de madera _ Le recuerdo por última vez, que conteste a lo que se le pregunta, estrictamente sin más comentario. _Dándole la venia de nuevo al abogado de turno que representaba al malhechor no presente.
_ ¿Cuándo lo encontró a faltar?_ El abogado
El manifestante, no rió, ni hizo el mínimo detalle de desprecio, comprendió que posiblemente era una táctica de viejo profesional, el poner encrespado a la parte afectada para sacar con todo aquello algún beneficio para su defendido.
_ Me alertó la Guardia Civil, en la madrugada del domingo, serían entre las cuatro y media y las cinco de la mañana_ Respondió sin dilación
El anciano abogado quedó satisfecho con la respuesta dada por aquel hombre y conminó con otra pregunta que poco antes le había formulado la fiscal, que tenía sentada frente a él y que se miraba con guasa a su colega, esperando que de un instante a otro volviera a replicar el testigo a destiempo, para que fuera corregido por el martillazo de la Señora. La que se estaba aburriendo de tanta farsa.
El hombre que confesaba, había controlado un poco toda aquella comedia y estaba dispuesto a llegar al final de la misma, sin tener que ser interpelado ni requerido por insubordinación.
_ ¿Tenía algún cristal roto el coche cuando lo encontró?_ Preguntó el anciano, con guasa.
_ No, señor, los cristales estaban íntegros, sucios, pero sin roturas, el coche había sido forzado por la cerradura de la puerta del conductor, puesto que estaba rota y allanada_ Contestó amablemente, siguiendo el jueguecillo a que estaba siendo sometido
_ ¿Cómo puede aseverar, eso que manifiesta tan seguro?_ Insistió el abogado
_Puedo concretarlo, ya que me lo comentó la propia Guardia Civil, cuando me hacía entrega del vehículo y me limito a repetir sus palabras, ya que coinciden de lleno con las mías_ Sentenció con educación
_No tengo más preguntas que hacer Señoría_ El abogado, dirigiéndose hacia el hemiciclo principal.
La Señora Jueza, con su música de percusión, la producida por la madera, daba por finalizado el interrogatorio al testigo, que como no reclamaba daños, daba por sentadas las conclusiones aducidas.
_ ¿Tienen alguna pregunta más? _La mediadora, hizo la conjetura mirando a la fiscal, para comenzar repasando a todos los allí presentes con la vista. Nadie habló y con armonía y mucha energía, daba gracias al hombre, que permanecía en el centro de todas las miradas, invitándole a que se retirara de la Sala y aguardara fuera.
La oficiala se acercó a rescatar al hombre que no se había movido del lugar en donde fue colocado. Posición erguida y viril mantenida a lo largo de su declaración, cuando aún sus piernas enteras soportaban el peso de su cuerpo, ayudado por el beneficio de la alfombra mágica que guarnecía cariñosamente, acariciándole con su felpa, los zapatos.
La puerta se abrió y salieron sin hablar. Una respiración abdominal, abordó al testigo, como descargándole de un peso ficticio que contenía desde que había llegado al Palacio de Justicia, llegando a la antesala donde los dos agentes de la Benemérita aguardaban.
Nombró en voz alta, la oficiala al primer testigo policial: Antonio Carlos. Al que se llevó dentro de la Sala de Enjuiciamiento. Plácido, el otro gendarme quedó en compañía del testigo recién salido de la misma, iniciando una especie de tercer grado personal.
_ ¿Cómo es el juez? _ Plácido, preguntó directamente_ Es una mujer_ El testigo respondió con un regodeo nervioso y siguió argumentando_ No es que tenga nada en contra, ni crea que el hecho de ser mujer, debilite la capacidad en la profesión. Todo lo contrario, en muchos casos nos superan a los varones; pero me he sentido casi humillado, me han sometido a unas preguntas pueriles y sin sentido.
_ ¿Pero en general, como ha ido, ahí dentro, bien? _El policía quería saber el desarrollo del interrogatorio.
_Creo que se acabó, a pesar de no estar el acusado_ Respondió el testigo, indicando con expresiones que el delincuente no estaba presente.
_Estas preguntas tan tontas que lanzan, machaconas… son una técnica para ver, si su declaración corresponde a lo que ya había manifestado _Dijo Plácido, comprendiendo que todo aquel sistema, era desconocido para los no habituales.
_ ¡Bueno pues! …fue lo que pasó, aunque si te sales de lo que quieren escuchar, la jueza con la canción del martillo, corta y reprende, como si fueras el delincuente_ Siguió arguyendo el testigo, no sin mostrar su cabreo palpable
_Eso siempre es igual, usted no debe estar acostumbrado a estos meneos festivos…_Añadía Plácido, con experiencia y profesionalidad. Se quedaron unos segundos sin parla, para tomar aire y seguir preguntando.
_ ¿Son todo mujeres? _ Gimoteó Plácido
_Todas, menos el abogado del tunante_ Dijo el testigo, colocándose un pitillo en los labios.
_No durará mucho, con nosotros no pierden el tiempo demasiado y van al grano. ¿El abogado es el lisiado que le guió el día del robo? _Argumentaba Plácido
_ ¡Sí, creo que está en lo cierto! _Matizó el hombre. El inalterable policía tenía ganas de hablar, de lo que fuera y jocosamente invitó a su interlocutor a que finalizara la frase que estaba a punto de manifestar.
_ No me han dejado mostrar mi queja. Cuando quería explicarles con detalles mi sensación, que realmente es como yo lo veo. Daba la inquisidora unos redobles, semejantes a los herreros contra la fragua. Igual pretendía asustarme.
Comentaba el hombre de la agenda, comprendiendo que todo llegaba al final y si no se remediaba todo quedaría en agua de borrajas. Plácido quedó satisfecho con las respuestas dadas por el testigo y haciéndose eco de las palabras que había manifestado su interlocutor, comenzó a relatar con lujo de detalles y gestos, lo que les ocurrió aquella noche.
“…. Serían las tres de la madrugada, se había montado una redada en la carretera de la zona este a la altura del extrarradio, frente a una discoteca juvenil que los fines de semana se llena a romper, noche calurosa de fin de la primavera, el tiempo acompañaba a los noctámbulos y a los bebedores de tragos sólidos, apostamos una patrulla para sofocar a los que no aguantan más de dos sorbos y que manejan el coche estando cargados en mas de cero con cuatro grados en la sangre. Cuando apareció el pasmoso automóvil blanco. Por una cadencia que se impone, tres pasan uno se revisa, por fortuna le tocó, además llevaba la música altísima, recuerdo que sonaba la canción de moda …Macarena. Detuvimos el carro y le hicimos bajar el volumen de la radio, sometiendo al chofer a la prueba de la alcoholemia. Registró positivo, se le invitó a bajar del vehículo y a que tomara un poco el fresco, para que se oxigenara y poder seguir su marcha siempre en caso de que se repusiera y le bajara la borrachera. El tal Morral accedió a descender y a quedarse sentado al borde de la calzada, a cuatro o cinco metros del coche, mientras nosotros comprobábamos a los que iban saliendo de la discoteca y los que circulaban por aquella ruta nacional. Al cabo de una media hora, volvimos a hacerle soplar en una nueva trompetilla y el pajarraco, no había bajado ni un solo grado de presión en la sangre.
Relataba aquella vivencia el policía como si estuviera viviéndola en aquel momento, se denotaba la dignidad y el empeño que ponía en la gestión de sus quehaceres, con cara de circunstancias siguió apostillando. _Le dije que me acompañara al coche y me entregara los documentos del vehículo, para ponerle una denuncia en regla, le acompañé al lugar, ya digo… Unos cinco o seis metros de dónde estaba sentado tranquilamente y entonces detecté algo rarísimo, como si no supiera donde guardaba los papeles del seguro y de propiedad del cacharro. En definitiva, se encontraba como si fuese un forastero dentro del habitáculo.
El deponente, propietario del vehículo, que le escuchaba atentamente, increpó en aquel momento preguntándole.
_Y este tío, estaba tan tranquilo. Esperando al lado del coche, que no era suyo, sin pensar en que ustedes le podrían poner en cualquier aprieto, ¿Sin intentar escapar y dejar allí todo lo que no era suyo? _Ya verá usted, la cara tan dura que tiene_ Al iluminar con la linterna en el interior del coche, vemos un amasijo de cables que colgaban debajo del volante. No era nada normal y ya empecé a sospechar, un coche no se lleva en ese estado, la llave no estaba puesta en el contacto. Entonces lo detuvimos, sin condición. Al esposarle; me decía que el coche se lo habían prestado, pero no encajaba nada, ya que se contradecía y a pesar que estaba borracho, no daba sensación de persona honrada, ¡ya sabe! Los jóvenes como son. Sin embargo este, no tenía pinta de ser un tipo legal, que había tenido un desliz con las cervezas en un fin de semana. Por eso le llamamos por teléfono aquella madrugada. Desde la matrícula, buscaron su dirección en Jefatura y dimos con sus datos, al individuo le colocamos dentro del furgón policial y lo llevamos a comisaría….”
La cancela que permanecía cerrada se abrió y como en el caso anterior, salía en primer término la oficiala y la secundaba Antonio Carlos, con cara sonriente, como era en él habitual. Indicativo que no había tenido problemas con la Jueza de Instrucción. Llegó a la altura de sus compañeros y la oficiala se llevó a Plácido, interrumpiendo el relato que estaba confesando.
_ Bueno, ya se ha acabado este rollo_ Habló Antonio Carlos, encogiéndose de hombros y con su pertinaz sonrisa miraba al hombre que, permanecía esperando junto a él.
_ ¿Cómo han ido las preguntas de la Señora Jueza? y compañía _Dijo el testigo, con ganas de enterarse y saber más o menos que le iba a responder el guardia simpático
_Bien, yo no complico el asunto, respondo sí o no y basta, si no quedan conformes, vuelven a preguntar, para que afirmes o niegues_ Repuso con gracia y tiesura.
_Me estaba, relatando su compañero, como atraparon al mocetón_ Dijo el atestiguante, con ganas de tirarle de la lengua, para que explicara su versión.
_ ¡Ah Va! Si fue por pura casualidad, tiene este tipejo unas pelotas. Podría haberse dado a la fuga tranquilamente y nosotros no le hubiésemos echado a faltar_ Afirmo Antonio Carlos.
_ Pero, el coche… no _Volvió a interrogar el caballero.
_ ¡Nada poca leche! El coche hubiera quedado con nosotros, pero el estropicio estaba hecho_ Dijo el guardia, mirando alrededor de él, interesándose como estaba aquella sala tan repleta de gente, que alborotaba tan y tanto _Estos bárbaros siempre salen bien parados y nunca les pasa nada. ¡Es un descaro! _Seguía hablando aquel hombre, ya casi entre dientes y sin esperar respuesta alguna por parte de nadie.
_Piense que si hubiera bajado algún grado de alcoholemia, de lo que llevaba en la sangre, le hubiésemos dejado libre y habría pasado el control, desapareciendo con su coche, hasta que se hubiera quedado sin gasolina, o hasta que se pegara un ostión por ahí_ Asintió nuevamente _Veremos, que es lo que le cae de condena a este “hijoputa” _Matizó _ ¡Nada! Oiga, dentro de dos días está con la libertad, haciendo otra. Estos van y vienen, entran y salen de la penitenciaría, como Pedro por su casa_ Acabó su parla el policía.
El gentío que había allí, hacía insoportable mantener una charla comprensible, por tanto ruido, calor y sudor. El olor de las fritangas sobaquinas era insoportable, a algunos les había abandonado hasta su agua milagrosa.
Al fondo del corredor, se veía ya a Plácido que llegaba sin la compañía de la oficiala, que se quedó dentro de la Sala de Proceso, cerrando el asunto. La cara del policía recién llegado era de normalidad y cuando estuvo a la altura de su compañero de profesión, le puso la mano sobre el hombro.
_Acabó, otra menos, por lo pronto este tema creo que quedará claro _Le comentó Placido a su compañero.
_ ¿Te has fijado, en la Juez? _Antonio Carlos_ La tuvimos en otro juicio, aquel que pájaro que robaba a su suegro, que de una paliza lo llevó al hospital
_ No recuerdo_ Plácido
_ ¡Sí, hombre! Aquel chulo de putas que le daba unas palizas a su mujer y a su suegro le robaba_ Confesó con ganas Antonio Carlos
_ ¡Ah Sí! _Después de pensarlo por unos instantes y recordarlo vagamente Plácido y volver a la realidad.
_ ¿No sabes que le ha caído? _ Antonio Carlos, preguntaba a su colega, volviendo al asunto por el que les había hecho ir aquel día al juzgado.
_ Ni idea, le caiga lo que le caiga, en cuatro días, lo tienes en la calle _Placido
_ Hemos de esperar mucho _Preguntó el perjudicado, haciendo un inciso en la conversación de aquellos agentes.
_Usted si quiere ya se puede marchar, nosotros veremos a la oficiala para que nos extienda el justificante y la hoja de dietas, que si no es así no cobramos y yo vengo de bastante lejos _Le habló Antonio Carlos al hombre, como invitándole a que no se preocupara mas, siguiendo de nuevo con su charratina.
El hombre, encendió un pitillo, esperando le retornaran el documento nacional de identidad y el certificado de asistencia, por si alguien lo reclamase.
Las manecillas del reloj, se encontraban juntas en el mediodía y el pescado estaba vendido. Al poco apareció la oficiala retornando los documentos crediticios a los agentes y al testigo. Sin abrir la boca para comentar que clase de sentencia le había sobrevenido, quizás por no saberla, ya que la señora Juez, podía guardarse la potestad de sentenciar mas tarde.
Nadie preguntó y entraron con ella al despacho donde los teléfonos seguían bullendo y las máquinas de escribir dando tela y consumiendo formularios.
Solicitaron a una empleada los documentos necesarios que requerían aquellos caballeros esperando un poco más, para quedar liberados de aquel trance. El destino los había reunido temporalmente, conocerse fugazmente y departir de temas relacionados con la injusticia. Eran distintos unos de otros, cada cual en su personalidad y en su perfil.
Se despidieron con un apretón de manos, un deseo de suerte y un adiós. El hombre del traje dril, de la agenda, se iba abandonando la primera planta, descendiendo la escalinata, a la vez que abandonaba aquella dantesca vivencia. Recordando la frase que había pronunciado uno de los policías _ ¡Nada! Oiga, dentro de dos días está con la libertad, haciendo otra.



Pasaron cinco años y dos meses, cuando una tarde aquel hombre del traje dril, que actuaba de testigo, leía una información de la prensa nacional muy ilustrada en las cadenas de televisión del país. Dónde se explicitaba que un delincuente llamado Morral Silla, había sido detenido por los delitos de asesinato y robo a mano armada en una oficina de la Caja Rural de la provincia_ El hombre pensó súbitamente… En unas palabras que al fin fueron una premonición.




Fin del relato Me bajo en Triunfo
novela escrita y registrada, reservado los derechos de autor
Todos los personajes, escenas y comentarios, corresponden a la ficción
cualquier semejanza a los hechos, personas y entidades, seran fruto de la coincidencia



martes, 5 de abril de 2011

Me bajo en Triunfo... Capitulo 10º

Me bajo en Triunfo... Capitulo 10º  lo sucedido

Me bajo en Triunfo


El reloj iba corriendo en su lento pero inagotable compás, haciendo de aquellos instantes una pesadumbre agotadora y añadiendo mas adrenalina negativa en el cuerpo, porque no era posible solucionar aquello en un santiamén. Respiraba profundamente llenando los pulmones de aquel aire rancio y viciado que junto con las succiones de su cigarrillo, debía ensuciarse los pulmones más que si estuviera en el estercolero de la ribera de Chernóbil. Los dos holgazanes que merodeaban hacía poco por el pasillo habían entrado acompañados de sus abogados en la Sala de juicios y parecía que el magistrado les encontraba mucha miga para poder dejarlos libres como pajarillos silvestres.
Sus cataduras personales invitaban a no tener relación con ellos, o cuando menos a no cruzarse en sus escarpados caminos. El rostro es el espejo del alma, esta máxima no siempre cumple, como todas las reglas tienen deficiencias de bulto y no son exactas, pero a menudo se acercan a la veracidad.
Plácido, el guardia Civil que se había retrasado en su llegada, se mostraba inquieto como todos los demás, pronunciado por el cansancio de su último servicio, jugaba con sus gafas de sol, mordiendo una de sus patillas y cambiándolas de bolsillo, en un devenir nervioso y torpecino. Semejaba tener mucha y estrecha relación con su compañero Antonio Carlos, o por lo visto habían tenido muchas vivencias profesionales en común, no parecía en lo absoluto fuera agente de la ley, más bien recordaba a un repartidor de productos de cosmética, a tenor de lo cuidado de su cabello y de sus manos, muy aseadas y diminutas, pulido en su vestido, sencillo pero acompasado con el color y el rasgo de sus facciones, de carácter dúctil y comprometido con sus creencias.
La funcionaria hizo otra aparición en escena, llamando al testigo, que esperaba tranquilo mirando a los agentes, sin prestarles demasiada atención, solo correspondía a sus intereses por educación y corresponsalía, el sujeto no estaba muy distante y utilizó su zancada para presentarse ipso facto al requerimiento, se anunció a la mujer que desde que comenzó a andar ya lo miraba atentamente y esta lo hizo pasar a un reservado previo al lugar donde se iba a celebrar el encuentro con la interrogación. El lugar no era precisamente un paraíso pero tampoco era espeluznante ni horrísono, allí estaban esperando personas todas ellas prestas a intervenciones frente a las tan traídas y llevadas leyes. Acompañados de sus representantes legales de turno, justo a la diestra, unos despachos con los funcionarios del juzgado, encargados de los archivos y pliegos, sus máquinas de escribir funcionando con la quinta marcha, los teléfonos mordiendo el silencio por no ser descolgados, daba sensación de efectividad y de concentración en el trabajo, carpetas de dosieres por todas partes, soportadas por un mobiliario bastante nuevo, en color crema colada.
Al observar aquel movimiento, pronosticó que no se demoraría por más tiempo su comparecencia, la iluminación era más poderosa y efectiva y los detalles quedaban más denunciados. Después de los pasos del hombre que debía atestiguar, la oficiala que con la sombra de su figura delataba su persecución en la corta distancia, no sin antes haber invitado a los agentes a que estuvieran prestos y caminaran hasta donde se encontraba el primer nombrado.
Volvían a permanecer de nuevo juntos, esperando solo penetrar por el umbral de la puerta que cerrada permanecía y que tras de ella, se escuchaba el golpeo de algún cuerpo contundente sobre una base sorda, amén de murmullo de voces y ruidos provocados por la supuesta gente que allí se encontraba en la Sala de Instrucción.
El comentario de los agentes fue que no habían visto al acusado por ningún sitio, que era probable estuviera cumpliendo la sentencia. Allí sólo estaría su abogado. La oficiala, tomando del brazo izquierdo al testigo lo introdujo antes que ella frente a los magistrados.
Estancia grande y perimetralmente cuadrada, iluminada por uno de los ventanales situados a la izquierda dónde penetraba la luz del día, ayudada por los focos potentes que del techo pendían, amueblada con los clásicos pupitres creados por artesanos, con gusto y clase, propios del sitio dónde se hallaban, el estrado en alto y aposento para la estancia de los ayudantes magistrados, adornada la madera con torneados en las patas y dibujos incrustados en los fondos, engalanados y grabados a mano, los típicos de la balanza ponderando la palabra LEX, con sus características grafías en latín. Una decoración portentosa de auténtica valía.
Las paredes blancas, estucadas con gotéele grueso pero a tono y deslumbrantes por el lumínico de uno de los focos que la golpeaban con su luz indirecta, haciendo que las sombras no existieran, como imperativo a que prevaleciera únicamente la verdad y la autentica claridad. En el suelo, extendida una gran estora morada, gruesa y molluda, dando un placer regenerador a los pies, que de tanta espera soportando el peso del cuerpo, necesitaban de un relajo confortable. A la izquierda bajo los miradores, un estrado más reducido, dando cabida a la parte defensora, construido en madera de roble con un par de peldaños grabados a la usanza y barnizados en tintes caobas. Frente a esta, otra tribuna de dimensiones y de estructuras exactas, dando ubicación al fiscal. Entre el estrado principal y los dos más reducidos, un área dimensional decorada con balizas de bronce entrelazadas por cordones de blonda a modo de balaustrada. El cuartil central estaba fúlgido, esclarecido desde una imaginativa araña cenital, que con sus hercúleos faroles de luz directa, indicaba el punto dónde debían situarse los exhortados. El techo decorado con adornos de escayola, resurgía y llamaba la atención por el buen gusto. En el suelo otra gran y mullida alfombra bermeja, esperaba inerte recibir las pisadas de cuantos allí testificaban. En los laterales del recinto, con una visión optima, de cuantos allí estuvieren, los asientos en madera lucida, para los asistentes a juicio, permanecían desiertos al ser causas sin magnitud y sin concurrencia.
Presidía la Magistrado oficial, acompañada de dos jueces auxiliares también féminas. La Juez, una mujer oronda, provista de una enjundia personal sobresaliente, entre rubia y pelirroja, con un toque de maquillaje sutil y los labios pintados en color rojizo, los ojos ribeteados por una mano hábil al distribuir el rímel negro, miraban atentamente sin pretender perder detalle y con la seguridad que veían mas allá de las presencias personales de cada cual. Las orejas le quedaban disimuladas por la gran cantidad de cabellera que contorneaban su cara. Nariz egipcia larguideforme, con pabellones respiratorios amplios, un tanto desviados hacia la derecha. Sus manos pequeñas e inquietas, jugueteaban con un lapicero. Ornamentada con aquella toga negra zaino, limpia y planchada, todo lo tenía bajo el control de sus ínfulas. A su diestra, la ayudante con el pliego del juicio, leyéndolo y tomando notas en papel separado, pelo muy corto y grandes hombros. Sus movimientos eran de ser una mujer nerviosa e insegura, trataba de no ser observada ni si quiera descubierta, como si la hubiesen puesto allí como pieza decorativa, para que no pudiese quedar menoscabo. Por su postura debía ser de mediana estatura y pies pequeños, no resaltaba por sus cualidades de belleza, pero tampoco era una calamidad, ni una desilusión. Tímida y cortada, siguió tomando notas sin levantar la cabeza y mirando por el rabillo del ojo. A la izquierda, la ilustrada que restaba; una mujer descarada y por su aspecto simpático, sin demasiados alardes de buena educación, pero directa y eficaz, no cesaba de mirar con fijeza y curiosidad, a cualquier movimiento o a indeterminada persona, que allí permaneciera. Sus ojos pequeños y punzantes lo recorrían todo, grandes orejas, soportaban las patillas de unas gafas ridículas, teñida de una coloración entre violáceo y mostaza, barbilampiña y boquigrande.
En el banco de la defensa esperaba el abogado renqueante, el que defendió en primera instancia al ratero, el día del delito y en el pedestal de inculpación otra mujer; la fiscal. Malcarada, seria y locuaz, con predisposición a pocas bromas y amiga de soluciones rápidas, no muy agraciada en lo físico y feminidad escasa. Todas ellas con su toga negra colocada, con el rebosa mangas blanco y el alzacuellos desabotonado. Al entrar el testigo acompañado de la oficial, lo situó en el cedido central, quedándose ella en el lateral justo tras la puerta. La mirada del testigo chocó con la de la Magistrada principal, la cual observó desde los pies hasta la cabeza, al hombre que en posición cuasi de firmes esperaba el comienzo y sólo miraba a la Presidenta a la cara, el resto de letrados estudiaron visualmente al hombre que fue interpelado por la juez.
_ ¿Sabe usted que no se puede mentir? _Preguntó la juez con rotundidad.

_ ¡Si, lo sé! _Contestó el testigo, mirando fijamente. Ordenando en aquel instante que jurase que sus declaraciones fueran verídicas y que debía ajustarlas a la más estricta realidad, sin mediatizarlo con el ritual de levantar la mano derecha y hacer el juramento sobre una Biblia.
_ ¿Conoce usted al acusado?_ Volvió a inquirir la jueza
_ No le conozco de nada_ Sentenció el hombre, ya un poco más relajado, haciendo un repaso visual sobre la sala, los letrados, ayudantes y como estaban dispuestos los detalles. Era la primera vez que se encontraba en un lugar semejante. No le había pasado jamás por la imaginación, una cosa similar, no estaba contento, pero tampoco apesadumbrado, ni temeroso, se hallaba ágil para responder a las preguntas del interrogatorio, e incluso para analizar la situación si hubiese sido pertinente.
Pudo comprender que aquellas magistradas eran de la misma guisa humana que cualquier otro mortal, de los que trataba en la vida. Intentaban desarrollar su trabajo lo mejor que podían, no sin querer implantar una seriedad al más puro estilo del que se ven en los telecines.
La juez le recordó que estaba bajo juramento y que se atuviera a las preguntas del gabinete fiscal. Girando la cabeza hacia donde se encontraba aquella mujer de mirada aguileña, que en todo el transcurso, desde la aparición del testigo había dejado de observarlo profundamente. El declarante siguiendo las instrucciones recibidas volvió la cabeza a su derecha y allí, sentada, elevada por la altura que tenían los estrados, esperaba que sus miradas se cruzasen.
_ ¿Era usted, propietario del vehículo en cuestión en la fecha de autos? _ Preguntó releyendo en sus registros y anotando mientras esperaba la respuesta a la pregunta que había manifestado
_ Si, lo era y lo soy _Contestó, con voz uniforme, sin titubeos y mostrando seguridad y veracidad.
_ ¿Cuándo denunció la desaparición?_ La fiscal
_No pude denunciar absolutamente nada _El testigo con aplomo.
_ ¿Por qué, no lo hizo? _ Siguió aquella mujer
_No advertí el hecho, hasta que me alertó la Guardia Civil de tráfico _Dijo el hombre sin ambages, queriéndose quedar con todos los detalles y sensaciones del momento
_ ¿Cuándo le alertaron a usted? _ Preguntaba la fiscal, ya mas metida en harina y escuchando con una profunda atención. Había dejado de tomar notas y su mirada estaba fijada en aquella persona que tenía de frente contestando de manera cristalina.
_Serían entre las cuatro y media y las cinco de la madrugada de aquel día, cuando sonó el teléfono y me dieron la noticia_ Asentó, no con un esbozo de sonrisa cáustica, intentando seguir argumentando el hombre en su locución con manifestaciones personales y de quejumbre, cuando la magistrada principal, haciendo uso del mazo, golpeándolo tres veces interrumpió el parloteo del declarante.
_Ajústese a las respuestas sin opiniones personales _La jueza. El hombre quedó mutis y mirando a la magistrada, vio que se le comía con su mirada desorbitada, demostrando no estar dispuesta a dejarse desautorizar por nadie y menos con verbos de lamento que no aclaraban nada.
_Prosiga la fiscal_ La soberana dirigiéndose a la parte acusadora.
_ ¿Usted había prestado el vehículo al encausado? _ Preguntó con guasa la representante del Ministerio Fiscal.
_Oiga, si le hubiera prestado el coche, le hubiera dejado también las llaves, para que no tuviera tanto problema en llevárselo_ Respondió el testigo, con indignación a la pregunta formulada. De nuevo abortó la jueza, con aquel repiqueteo sordo del mazo al estamparse contra el círculo de corcho que servía de paragolpes.
_Limítese a responder, lo que se le pregunta_ Arguyó aquella mujer oronda que trataba de encauzar la declaración sin altercados, atisbando a la fiscal y sin mediar palabra, con la mirada, recriminaba el tipo de preguntas que estaba haciendo.
El testigo, volvió a callar y a esperar nueva pregunta por parte de la fiscal, la que sin menoscabo, se le denotaba una sonrisa de hipocresía.
_ ¿Cuándo vio, el auto por última vez?_ Preguntó
_El sábado, anterior cuando lo estacioné, sobre las tres de la tarde. _Contestó el hombre, llenándose los pulmones de aire.
_ ¿El sábado que usted menciona, era el día anterior al suceso? _La fiscal.
_ Así es, justamente_ Contestó
_ ¿Comprobó al estacionar, que estaba bien cerrado su vehículo? _La fiscal
_Naturalmente, lo hago siempre que estaciono _Respondió el hombre con genio.
_ ¿Dónde dice usted, lo tenía estacionado?_ La fiscal, repitiendo el mismo tipo de preguntas, cansinas que no resolvían nada. _ Frente a mi domicilio habitual_El testigo
_ ¿Cómo encontró el coche?_ La fiscal
_ El coche cuando lo volví a ver, lo habían hallado los agentes de la policía de carreteras y lo tenían en depósito en las dependencias de su acuartelamiento _Contestó con un gesto de pesadumbre y de lamento. A punto de reenviar a cierto lugar a la interrogadora.
_ ¿Tenía desperfectos? _La fiscal
_ Estaba que daba pena, tenía violadas las cerraduras y las puertas, la dirección rota y deterioros y abolladuras en casi todo el chasis_ Contestaba aquel hombre, recordando la imagen de su vehículo, con desilusión, viendo que encima de ser el perjudicado, toda aquella trama de preguntas, iban encaminadas a beneficiar al sinvergüenza y ladrón, para encontrar en todo aquello alguna atenuante a su falta y así no castigarle tanto.
_ ¿Reclama algún detrimento?_ La fiscal
_ No quiero, interponer absolutamente nada. Es así y me han calentado la cabeza, perdiendo tiempo y dinero y….
Fue nuevamente interrumpido por aquel mazo de la jueza, siendo esta vez la sonoridad, más audible.
_Le repito al testigo, que se limite a contestar a las preguntas que la fiscal le hace, sin entrar en valoraciones personales_ La Instructora ya un tanto molesta por los desaires que ofrecía el interrogado. Cerró nuevamente la boca el declarante, con ganas de enviar a sitio célebre a alguien, al tiempo que miraba tras de sí, donde vio a la oficiala muy atenta a lo sucedido.
_ No tengo más preguntas Señoría _Se dirigió la fiscal a la Magistrada, dando por concluida su actuación y perorata de tontas preguntas, pueriles todas ellas y sin transcendencia.
No entendía absolutamente nada, por las referencias que el testigo tenía de lo que era una vista de juicio, o quizás por el cine. Esos famosos juicios, donde se imparte siempre la verdad. El que es inocente sale resarcido y el acusado por culpable paga su delito con equidad. Mirando a la Señora Juez, se diría que el declarante testigo era el infractor del mayor escándalo mundano y el insolente que no había aparecido, era tratado en la distancia como un pobre desvalido, que la sociedad lo ha maltratado, que no trabaja porque nadie le da empleo y por eso se ve obligado a desvalijar y a delinquir.
La Magistrado mirando a su derecha manifestó si había preguntas por parte de la defensa. Alegando el abogado que sí.
_ Por favor, conteste a las preguntas del Defensor_ La togada, dirigiéndose en un tono sosegado al hombre que ya estaba un tanto impaciente e impotente por no haberle dejado expresarse a su forma y así encontrar un desahogo. Con cara de malas pulgas encarnaba su papel. Quien quiera que viere a la tal señora en su cometido de impartir justicia, no podría asociarla jamás a una casera sencilla y humilde mujer.



Capitulo 10º de la novela Me bajo en Triunfo
Todos los personajes, escenas y comentarios, corresponden a la ficción
cualquier semejanza a los hechos, personas y entidades, seran fruto de la coincidencia
...Continuará