sábado, 29 de octubre de 2011

Vias sensuales



Este trayecto que inicio,
encima del tren me alojo,
mis pensares a manojos,
recuerdos de lo vivido.

Este camino de hierro,
me lleva y me trae a diario,
a lugares que por uso
no valoro ni resguardo.

Ha presidido mis citas,
viajes, vivencias, encuentros. Mi vida.
“El Carrilet” apodado
que me ha traído y llevado.

Lo revivo de mi infancia,
cuando el viajar era esperanza.
Escapada de mi casa,
aunque después regresara.

Aventuras personales calla,
algunas dejaron marca,
cuando a ella acompañaba,
con mis manos reubicaba
en su cintura escuálida.

Momentos buenos me diste,
sentado o en pie por tus pasillos,
dibujándome en tus cristales
la juventud a raudales

La caricia que esperaba
noche tras sombras, en tus barandas.
luces del vagón, tenues, flojas.
Disimulaban pasiones locas.

Ahora entre sus vías estrechas,
circulan otros vagones
que por nuevos son mejores
más modernos. Menos flores

En los andenes el amor no espera.
Acorralan sus caricias. Ellas,
sin tanto pudor, sin escenas, sin esperar,
sin dilemas, a pura luz con linternas.

El túnel ya no es excusa,
para besarla en penumbra,
ahora es ella y alumbra.
Apúrate, ¡no estoy sorda!
No te cortes ¡Es la blusa!

Esencia tiene el trayecto,
llevarte de un sitio a otro,
con destinos a tus citas
que por normal, ni te fijas.

Ferrocarril, presente y vivo
que vencéis las distancias,
con traqueteo dormido,
agradeceros los mimos,
aún y cuando ni atino.

Hoy me percato y te admiro.
Agradezco tu sentido,
por tantos años de olvido
que no supe compensar.

Eres calzada de acero
eres secuencia vial
tienes el santo decreto
de llevar al personal

Ahora me atrevo  y te digo,
tras ser desagradecido.
Llega por fin el instante,
registro tu auxilio impagable.

Unes dos puntos continuos
que todos van a tomar,
o  te subes en la plaza
o te apeas al llegar

Gratifico tu servicio
con frecuencia puntual,
si quieres llegar a tiempo
“El carrilet” usarás.

Con mi puro sentimiento
de tantos años sentarme.
Acomodado en tus butacas,
de la estación del empalme.

El tiempo no pasa en balde,
ni en jofaina y palangana.
Por ello,  te condenamos
a que sigas adelante.

Innovando ese favor
de traerme y de llevarme,
en ese trayecto y pasaje,
hasta que Dios nos reclame.





jueves, 27 de octubre de 2011

Fantasías


Emilio Moreno. Firmando libros en Libreria Serret

Nublada mi mente
en la mañana, no lo consigo.
Al clarear despierto sumido.
Sueños inciertos y  diluidos.

Soñaba con  tramas pasadas,
el conseguirlas no fueron nada.
Si las comparo no se asemejan
a las que aspiro por estar densas




Deseos no materiales,
trances de fe y principios.
Sin ellos imposible, ser digno.
Dudo en dar la talla, tener juicio.




 
Entre tantas mentiras
y alguna bravata,
vivo mis días sin que haga falta,
escuchar ciertas historias a desgana.

Riamos sin tregua,
aunque carezca de gracia,
solo por mostrar al ajeno
su falta de magia

Cuan espeso me siento.
Cuanto quiero decir y no puedo,
no por falta de medios ni proverbios.
Es debido al talento, del que carezco


Presentacion del Libro: Tren de Val de Zafán



Siete estrofas, anónimas dejo.
Enunciar algo más seria imperfecto.
Ya sabes que pienso del ritmo. 
Cadencia y simetría, son equilibrio


Leyendo poemas de E.Moreno

martes, 25 de octubre de 2011

Sin regreso.



Altas montañas,
bajos silencios,
ocultan misterios,
a los ojos del viento.

Soy residente
del infinito universo,
vine traído,
en cortejo siniestro.

Es un alarde,
en afines alturas.
Ver los detalles,
heridas y dudas.

Como te extraño
eres mi luna,
siempre he sabido
que sin ti, la duda

Desde la cumbre
veo tus fallas.
Percibo las mías,
nadie reclama.

Serenidad la tuya,
apagas conflictos.
Inciertos caminos,
de polvo expandido


Sabes de cierto
lo que refiero.
No eres divina,
ni yo regreso.

El esplendor me ciega,
en mi cima dorada.
Colinas  benditas,
de estampa soñada.

La brisa en su calma
besa mil caras.
Eres tan clara,
verdad enjuagada.

Conversa en silencio
no pronuncia palabra,
a menudo  es bobada
hablar y, no decir nada.

Estos Collados
de abruptas rocas.
Riscos silentes,
distancias muy cortas

Miento si expreso,
no creer en el cielo.
Cuando de noche
rondan deseos.

Sueño despierto,
arrullo mis celos.
Fantasías  atadas.
¡Ya no soy nada!

A fe que lo sabes,
finges y ríes,
para que,  si no,
tu llamada en el aire.

Rozo el paraíso
creyendo que soy cuerpo.
Soy apariencia desnuda,
¡Quizás ya esté muerto!





sábado, 22 de octubre de 2011

5º Festival de la Tardor

El día 29 de octubre, día de San Narciso, el Patrón de las moscas, se celebra el  quinto Festival Benéfico de la Tardor (otoño) en el paraninfo del Teatro de Can Masselleras.
Las Actuaciones son variadas y pintorescas por su contenido, otras, las conocidas y divertidas estan al alcance de los que quieren pasarlo genial. 


Aqui dejamos el cartel anunciador con todos los detalles, dia de celebración, hora de comienzo y ¡Atención ! La venta de entradas ya está puesta en las taquillas de la Asociacion Vinyets Moli Vell, en horario de tarde, de 18 a 20 horas de lunes a jueves.

Recordar que es un Festival Benéfico con destino a la Cruz Roja Española

  

Entre el Elenco de Variedades, figuran el Ballet de baile del BAOBABS, Academia de la ciudad, donde estan aprendiendo a bailar centenares de personas. Las cuales vemos en todos los encuentros de música que se celebran. Esos movimientos sexis de cintura que nos regalan, el bolero bailado con esa atención a los pasitos, sin perder ni uno de ellos, fenomenal  tarea la que desarrolla esta academia




El Ballet de Maria Luisa Fernandez, con sus bailes extraordinarios, hace del arte un fluir de sensaciones, que llegan al publico, con músiscas de autores españoles reivindicando la buena música española y el buen momento por el que pasa.




El aforo del Teatro de Can Masselleras, es amplio y moderno, con mas de trescientas cincuenta butacas, comodamente instaladas para que el público se sienta a gusto y en perfecta comunion con los artistas que desde el escenario proclaman su trabajo




El Cantante de Boleros Mario Manuel, residente en Sant Boi, venido de Perú, canta boleros y es muy apreciado y conocido en estos sectores del bajo llobregat. Interpreta sus canciones con ese apasionamiento tan sublime y le pone el acento a sus melodias, haciendolas del todo románticas. ( Fuente Retalls D'Art )



La Poetisa Ana Otero, rapsoda creadora de poemas, ha participado en numerosas revistas de poesias y de arte, es pintora y expone cada primer domingo del mes en las Ramblas de Sant Boi, sus cuadros y creaciones. 




Humor a cargo de Chevalo un ventrilocuo de prestigio que recorre los mejores teatros y escenarios de media España, con sus personajes, creados y dándole vida a pesar que esten hechos en madera. Un humorista acreditado que expone y dramatiza los mejores gags en los personajes del momento. Domina el escenario como pocos y se entrega tanto que el público, le acoge a los segundos de su presentación. Varios personajes son los que lleva en su mochila y a cada cual le sabe dar el temple y la voz necesaria para arrancarnos la risa y entregarle el aplauso fácil y sin complicaciones.









El grupo de rumbas de Free Style llamado Grup la Banddarra Rural también aportará esa luz y ese ritmo tan apreciado por nuestros semejantes, como es la rumba. Ese ímpetu maravilloso que le imprimen a sus canciones, esas guitarras flamencas que se avienen con la esquisitez de la rumba y esas voces entrelazadas que demuestran la categoría del Grup haran que los espectadores de Can Masselleras disfruten de toda magnificencia repartida entre las butacas, haciendo olvidar los problemas más acuciantes y llevandoles a gozar de ese arte que ellos colocan en los auditorios.

Para cerrar el espectáculo, nos tocará la guitarra como él sabe y nos cantará Antonio Morales, el "Chiclanita". Guitarrista consagrado, y cantautor de prestigio. Hombre sereno, sencillo, artista bueno y divinizado, su dominio de la guitarra es palpable y su música es penetrante y perfecta. Lo mismo toca una "soleá" que una "taranta". Es el cantante andaluz, que le hemos escuchado en una composición de Joan Manuel Serrat, cantada en catalan con más aceptación y con más crédito, con su pronunciación del sur y que mejor ha plasmado el sentir de esa preciosa canción. Antonio Morales, no hay que descubrirlo, porque ya se descubrió él solo hace muchos años, ahora nos toca agradecerle su concurso y escucharle, disfrutar de sus arte y de su presencia.

Raimundo Omella  Presidente de Avv Vinyets Moli Vell. foto E.Moreno



Las autoridades de la Cruz Roja locales y Comarcales haran acto de presencia. Así como el Alcalde de la ciudad Don Jaume Bosch. Contamos con el apoyo de todos, queremos veros a todos que atestéis el aforo del teatro para esta buena causa que presenta la Asociacion de Vinyets Molí Vell, que con su junta al completo capitaneada por Raimundo Omella, su presidente, sabe y hace disfrutar a los que le siguen. Por su entrega, por su generosidad y por su dedicación en cuerpo, talento y alma a la causa de la entidad que preside. Si no fuese por estas personas que lo dan todo a cambio de nada, no serían posibles estas representaciones, ni otras muchísimas cosas que estan consiguiendo para la ciudad, para la comarca y para la entidad que gobiernan.

¡Amigos sacad vuestra entrada!  y pasad a recibir un poco de felicidad que repartiremos a granel el próximo dia 29 de Octubre en la sala de Actos de Can Masselleras




El aroma de Teresa

 
Cuando asistes a un acto de esta envergadura, te das cuenta de lo que llegas a estimar a ciertas personas que pasan por tu vida sin hacer ruido pero que dejan ese surco penetrante tan agudo que siempre recuerdas. 
Les tomas ese aprecio y cariño. Ya es imposible dejar de contar con ellos y en cierta forma, esperas esa palabra que siempre guardan de apoyo y de soporte cuando la necesitas. Son como los terapeutas sanadores que sin previa cita, solo llegando a su mesa, a su puesto de trabajo y les dejas caer tu suplicio saben convencerte de que no es tan grave la cosa para que sigas penando, te tocan el hombro, te hacen un gesto de comprensión y es como si la situación mejorase, a pesar de seguir teniendo la misma enjundia. 
Es por ello cuando nos separan por cualquier causa, por desplazamiento del puesto de trabajo, vacaciones, cambios, jubilaciones, por las miles de circunstancias que podría enunciar y contrariamente por mucho tiempo que pase, hay un momento en el que tu sentimiento se aloja y les recuerdas tan cercanos, como cuando los tenias cada día en la oficina, en el tablón, en el trabajo, en la tienda, en la fábrica.

Compartiendo risas y explicaciones de los defectos que le vemos al jefe, riéndonos de las guasas de nuestros hijos, conversando de lo que les dijo la vecina del cuarto, de la opinión que nos merece tal programa de esos del corazón que nadie ve, pero que todos miran de reojo, relatando las argucias que hemos de hacer para llegar a final de mes, de todas esas tonterías que no lo son y que nos ayudan en nuestra cotidianidad.

Con Teresa en su XXV Aniversario en la empresa ha sucedido lo que intento explicar en las líneas que preceden.
Ella es una mujer, alegre y simpática con un corazón extraordinariamente fuerte y comprensivo, de las que saben escuchar y decirte aquello tan socorrido de: “Tranquilo” y te mira y comprende y a veces te alejas sin das las gracias, por lo cercana que siempre la hayas.


Hoy le ha tocado a ella, que los que la rodeaban rindieran esa adhesión autentica que le ejercemos. Los más agraciados la siguen localizando cerca, otros ya han de recurrir a ella, por medio del teléfono, de la carta o del pensamiento, porque ya están en otro plano. Todos a la llamada de su homenaje hemos acudido, desde distintos lugares y nos hemos encontrado perfectamente acogidos por su talante cariñoso y su mirada de amistad y de sincera persona que es. 
Desde el director de la división, con su cordialidad de jefe y guardando esas estrechas márgenes que imagino la dan los poderíos y soberanías del mando, hasta los compañeros, amigas, y personal más allegado, han sabido hacerle llegar ese fervor que se le tributa, que siempre se le ha guardado como cosa natural y que solo poseen aquellas personas que por su carisma lo ganan día a día.

Teresa, amiga, compañera,
los que ya alejados recuerdan.
Sabemos de tu amistad abierta,
del valor de tú mirada escueta.

Demostrado queda
con distinción delicada,
tu verdadera esencia
de persona alabada

Orgullo fue conocerte,
compartir trabajo y  ver,
como las cosas difíciles
contigo pierden el ser. 

Eres faro en la familia,
estrella que marcas rutina,
nexo de unión y concordia.
Planeta. ¡Ella es Teresa!


Que cumplas muchos más años, en la empresa y en la vida. No cambies jamás a pesar de los avatares que la supervivencia te regala y no todos son de tu gusto. A veces el cielo nos pone a prueba y estoy seguro que a ti, te ha puntuado con una nota muy, pero que muy alta.
Todos te queremos.  ¡Igual es por algo!





jueves, 20 de octubre de 2011

Una chispa de ternura

Nadie decía nada, todo lo llevaban en secreto, era como algo que no se comentaba para que quedara en el más absoluto de los enigmas. Ellos dos, amigos de toda la cuadrilla, tan confiados como siempre, con sus distracciones y sus paseos.  Sus llamadas frecuentes, sus risas y venturas y siempre esa buena amistad que se nota y se percibe en las primeras de cambio. La única variación habida en lo rutinario, es que ambos habían entrado por derecho propio del paso del tiempo en la veteranía del hombre maduro, del espíritu veterano, del cabalgante sesentón, de entrar en el inicial sexagésimo. La diferencia en el día de nacimiento era justo de un solo día. Signo de Leo los dos, abiertos, trasnochados, alegres, sentidos y confiados.
Los demás amigos del embudo, buscando una excusa, intentando disimular la verdad, a espaldas de los dos veteranos, decidieron reunirse una vez más y hacer un puchero comida, con la coartada asumida. Con el delito de ocultación y de sorpresa a ambos sesentones. Así que aquella cofradía de amigos, tras haber regresado de las vacaciones, volvía por sus fueros. ¡Nada del otro barrio!  ¡Detalles de cariño a granel!  Aprovechando la coyuntura, dijeron de montar un encuentro para sorprenderles gratamente.

¡Cómo iban a sospechar! Para nada, ni pasárseles por la imaginación. ¡Una leche!  ¡Oigan que no son adivinos!  Que cuando las cosas se quieren disimular, ya lo creo que se consigue. ¡Además! Estos son unos especialistas el silbar y mirar hacia la izquierda, como si fuesen músicos y se acostasen en la escala ocho del pentagrama.

Un buen día aparece Sebastián y dice por teléfono a todos los del grupo, que se ha montado una comida, que está mirando fechas para buscar restaurante.  ¡No pudo ser!  Alguien tenía compromiso para esa fecha. ¡Desechado!  ¡No se hable más!  O, todos o ninguno. ¡Hasta ahí podríamos llegar!

¡No pasa nada! se traslada al  8 de octubre, que no hay excusas, todos a un mismo grito ¡Viva la vida! ¡El plato espera! Han de saber ustedes, que todos son de buena boca, con lo que quiero referir, que no le hacen ascos a la comida. “¡Que too está güenoooo!”
El ambiente entre ellos, es estupendo. No son los Mosqueteros de Dumas, porque son demasiados y además no usan espadas afiladas. Esta gente solo usa la lengua para debatir, hablar, discutir, agradecer, piropear y porqué no, para dejarse de tanto en vez alguna indirecta, que si la abuela fuma, o el perrito se mea en la alfombra del pasillo. Entre esta tropa, se cuece la buena armonía, las buenas maneras, los buenos deseos y vibraciones. Estar con ellos, es reír a mandíbula batiente, se cachondean hasta de su sombra, se meten con el alcalde, con el artista, con el tendero, con su suegra, con su yerno, con el consorte de la Duquesa. ¡Eso sí!  Cuando hay que ponerse serio, son más graves que un plato de arroz hervido blanco y sin sal.

Dos de los allegados del grupo, fueron los encargados de buscar el restaurante para esa comida fraternal. Sin problema, salieron en busca de la sala y tras andar, caminar, deambular por la población. Llegaron a la conclusión y decidieron que el restaurante era la “Trocha”. Tiene guasa el nombrecito ¡Eh!  …Había que pasar esa decisión por el tamiz de los demás, para ver si era del gusto de todos los Patriarcas,  o de la mayoría de ellos. A los pocos días, la decisión estaba tomada y se formalizó la reserva del local. El Restaurante la Trocha, ya era conocido por ellos, lugar donde se come a placer, puedes expresarte sin cortapisas y hay licencia para disfrutar sin parámetros inducidos.

No quedaba más que esperar al día de autos para que se abrazaran y disfrutar de la reunión.  Entre ellos, se llamaban por teléfono y la verdad, algo suspendido en el ambiente hacía sospechar que ocurría algo raro, que todo no se había comentado, que posiblemente habían capillitas y que alguien de todos ellos, no se estaba enterando de lo que ocurría entre bastidores.
El día de la celebración llegó, como está mandado y estas buenas gentes se abrazaron con el mismo gusto, que si hiciera mil años, que no se veían. La distribución en la mesa, es según llegaban, iban ocupando plaza. Como en las películas de Western. Mesa para catorce. Los mandamientos de la Santa Madre Iglesia son doce, pero estos amigos son algo más que un simple mandato. Así que tomaron asiento y el disloque de conversación fue por derroteros conocidos. Las fotos de niñez de Eduardo, que muy solícito fue sitio por sitio explicando, que y como. Los nietos de Paco, que ha sido abuelo por segunda vez, ya merece más que un respeto, ya son dos los acatamientos, es desde ya, el abuelo más cariñoso del bajo Llobregat. Además el próximo que llega a la pornográfica edad de 60 añitos. Las risas entrecortadas de Sebastián, que ha estado mucho tiempo apretando los labios sin respirar ni soltar aire contenido, para no descubrir nada de lo que se cocía y ya; era el momento del hervor. Se le notaba en su expresión y en su risa apasionada que alguna cosilla ¡Sí!  Se le escapó y dejó filtrar sin luces ni taquígrafos.
Juan; fue el primero que los cumplió. Con su bondad indescriptible, quería matizar el porqué de las secuencias de la progresión matemática en los desplazamientos urbanos. José aterrizado a poco y sentado para que no se escapase en el centro de la Santa Comida, como si alguien le fuese a pedir de un momento a otro, bendijera aquel encuentro de colegas que no paraban de hacer ruido. Soledad, nombre de canción popular, pululaba con ese nervio como ya es habitual en ella, sin parar de hablar de cosas interesantes de la cocina tradicional de su ciudad textil. Antonia, Ana y Carmen, charlaban de los remiendos caseros para la cocción de las carnes de aves silvestres. María José, escuchaba y ponía mucho interés en el desarrollo de toda aquella magna reunión. Isabel y Encarna, pensaban en el color de un pijama que habían comprado para un obsequio que debían hacer al acabar la temporada veraniega. Juan José, con sus explicaciones decimonónicas, atraía para de si, el concentro de aquella mesa, mientras el camarero, esperaba saber que le apetecía de segundo plato. Todos ellos en un sinfín y susurro de la llamada diversidad de emociones.  
Fue cuando llegó el pastel del postre, cuando se desvelaron todas las incógnitas a todo ese movimiento de palabras cruzadas, de miradas de conspiración y de gestos irreverentes, que se venían sucediendo desde hacia unas semanas. Sendos pasteles iban coronados por dos velas encendidas con las cifras. En el lugar de los decimales el seis y en el de unidades el cero. Lo cual estaba significando esos aniversarios que se habían sucedido en el periodo vacacional. Cuando todos estaban separados por mucha distancia física, porque la otra distancia, la emotiva, es imposible desapartarla, es indivisible. No podían faltar esos relojes “Viceroy”, que todos los amigos de esa “Peña” al llegar a la indecente edad del sexagenario han de poseer, todos iguales, con la dedicatoria grabada en su reverso, con el esfuerzo de todos ellos, con el cariño de todas ellas, con una gratitud que se queda a vivir y a residir  en el alma:
“Feliz 60 cumple. Tus amigos”

martes, 18 de octubre de 2011

Visitando Francia



Habíamos madrugado mucho para emprender el viaje, pero prometía ser de los que dejan ascuas. A las siete de la mañana, partían dos autocares, con destino en un principio a Malgrat de Mar, donde hicimos un alto para el desayuno. Comenzamos llenando el buche con un buen almuerzo, que acompañado de una compañía inmejorable, aún hacía más grata la degustación del mismo. El tiempo que hacía, se asemeja al de verano, a tenor de que ya estamos a mediados de octubre y por aquí, normalmente, en esa época las temperaturas son del todo más fresquitas.


Una musiquilla, sonaba al fondo del restaurante, para agradar a los allí concurridos. Hubo valientes, que ya se pusieron a bailar, y no eran más que las diez de la mañana, dada la alegría que existía y el ambiente festivo, era lo que incumbía. Se reemprende el viaje y divinamente llegamos al hotel donde alojaron al personal, en sus respectivas habitaciones dando una hora libre para que cada uno hiciese aquello que se le antojara.

Paseamos por la Ciudadela de Roses, donde antiguos pobladores pasaron por estas tierras dejando su cultura, su sello impregnado en la zona. Maravilloso el trabajo que se está haciendo al respecto, en recuperar todo ese legado precioso, que los arqueólogos estan dándole luz, para que todo aquel que quiera disfrutarlo pueda hacerlo. Salas de exposiciones dan cabida a todo el turista que pasa por el centro de Roses, y frente a su bahía, se encuentra con la Ciudadela amurallada, con su espacio público, sus salas de exposiciones, el Museo de Historia y como no, su espacio escénico.



La desbandada organizada se disipó y los más esforzados tuvieron que desenterrar el recurso del descanso para encontrarse mejor y más fuertes  antes de la hora de la comida. Otros, salieron a dar un paseo por las calles de la ciudad de Roses, que brillaba como el propio sol que la bañaba. El mar no estaba nada lejos, se percibían los olores marinos y las gaviotas volaban a baja altura, en los canales de algunas de las calles, permanecían apostadas aquellas embarcaciones que lucían y enseñoreaban la parte alta de la ciudad, donde se notaba el alto poder adquisitivo de sus moradores. Demostrado físicamente por los yates, veleros, lanchas  y demás barquichuelos varados.


Las dos y un poquito más, el comedor del hotel San Marcos, estaba abierto para los recién llegados. Un amplio espacio, repleto de bandejas de comida, debidamente colocadas y con una limpieza ejemplar, todos y cada uno de los comensales, hicieron su respectiva espera y fueron pasando las veces que necesitaron frente a aquellos recipientes del buffet libre del restaurante. Las caras habían cambiado el semblante, todas satisfechas y conformes, esperando la hora de partida hacia la frontera Francesa, para ir a visitar la ciudad de Collioure, en la costa mediterránea. Los autocares fueron siendo abordados por los excursionistas y en marcha se pusieron para poder arribar a buena hora a la población costera, donde tantos artistas han residido por lo bello de la localidad como: Picasso, Matisse, Derain, Dufy Chagall, Marquet y Machado, este último insigne escritor, donde yacen sus restos en un mausoleo del cementerio, siempre hay flores frescas y toda clase de detalles que las gentes que suelen peregrinar hasta esa tumba depositan.


Un pueblo de postal, una playa de ensueño, alberga un castillo y una iglesia preciosa, sus calles ingenuas dejan transitar a las gentes, extasiadas por todo lo que encierran aquellas esquinas, sus tiendas, el turismo y la propia luz de ese lugar hacen de forma impensable, trasladarse a otro quicio de la tierra. No hubo momentos para el bostezo, para la queja, para el desconsuelo. Faltó tiempo y me atrevería a decir, que a la hora del regreso, todos miramos hacia atrás, pensando aquello de: “algún día volveré.”
El retorno hacia el hotel en Roses, se hizo, sin darnos cuenta, los entusiastas viajeros, hablaban, cantaban, explicaban batallitas y fue un alegro, poder sintonizar tantas emisoras originales, sin necesidad de radio frecuencias, sin trastear en ningún dial, sin molestarte en buscar aquello que era del interés figurado.  Todas ellas iban a bordo del autobús, pertenecían a los propios viajeros, no era más que sus conversaciones en voz alta, para que todo el que quisiera las atendiera y cada cual, escuchaba a placer lo que le convenía, ya que todas se enlazaban sin interferir entre ellas y a todas se le prestaban los oídos.
La cena en el hotel, abundante y sin prisas. El baile daba comienzo a las diez de la noche, los bailadores, ya preparaban sus meneos para saltar al tapiz y desmelenarse con esos pasodobles, tangos, bachatas y boleros. Noche  musical, oscuridad para conversaciones intensas, penumbra para pensamientos románticos, cerrazón para sueños volátiles.
Al día siguiente estábamos citados a las seis de la mañana, lo cual quería decir que se dormiría muy poco. Por lo que muchos, sobre las once y poco más, desaparecieron para ir a hacerle sangre a la oreja doblada, o a cortar madera sin sierra sobre la almohada blanca. Aquellas gentes desaparecieron y el silencio hizo mella en ellos, mientras cada cual, hacía lo que podía y le venía en gana.
Las cinco de la madrugada y una alarma de la 131, sonaba, indicando que la ducha esperaba, que el tiempo era justo para hacer maletas empacar y bajar al restaurante a desayunar.




En marcha, sin darnos cuenta, sin prisa pero sin pausa, estábamos de nuevo sobre aquel gigantón con ruedas que nos transportaba carretera adelante. El mismo episodio del día anterior. Ana; la guía turística del autocar, no hacía comentarios, no abría la boca, la clásica música del artífice del clarinete, el gran Kenny G sonaba sobre nuestras cabezas, sin dueño, sin relieve, sin atrevimientos.


El chofer, despierto, sereno, hacia las maniobras prudentes para conducir a buen puerto aquel grupo de personas que le habían confiado  aquella excursión. Tras unas curvas serpenteantes y unas calzadas estrechas, llegamos a Villefranche de Conflent, para visitar el Pirineo montados en el Tren Grog, ( Tren amarillo), visitando paisajes de la Cerdaña. Un viaje de 63 km, con una duración de tres horas, parando en las estaciones más sugestivas que nos podemos imaginar, con una velocidad, que no tiene  nada que ver con la que traen esos meteoritos, que vienen sobre nosotros hacia la tierra.


 El conductor del trenecito, se bajaba en todas las paradas para recibir información de buena mano del jefe de estación respectivo y a la vez saludarle de forma efusiva. Las mujeres, que no tienen aguante para conservar entre sus riñones el zumo sobrante del agua bebida, querían saber de buena tinta, si en la próxima parada podrían ir tranquilas a hacer “pipí”  No sea que nos dejen olvidadas._ Decía una señora, que se sentaba cerca de la ventanilla del Tren Grog, con mucha gracia._ Sabe usted, yo tengo el muelle muy flojo y en cuanto bebo un poquito de más. ¡Ala a mear!  Y no crea, que cuando viajo bebo muy poco, pero esta mañana como hemos salido del hotel tan temprano, pues casi ni me ha dado tiempo y antes de partir había una cola de mujeres muy grande haciendo cola en los retretes y he pensado: ¡Mira chica! ya vaciarás el depósito más adelante.
Al llegar a Mont Louis - La Cabanasse, bajaron las señoras en busca del excusado y alguno de los dignos señores que iban apretados y soplando de ganitas de ir a evacuar. Otros aguantaron hasta Font Romeu - Odeillo - Via, que fue la parada siguiente. Donde  ellos también tuvieron que cambiarle el agua a las olivas. En este punto ya estábamos a 1533,83 metros sobre el nivel del mar y aún nos quedaba un buen trecho hasta llegar a terminal. En aquel punto el maquinista había bajado de la cabina y esperaba en la oficina del jefe de estación a que el convoy que venía en sentido contrario pasara por aquel cruce, donde ¡Sí!, había dos vías y en la intersección del apeadero uno de los ferrocarriles esperaba, mientras daba paso al otro.



El Canario, llamado también al tren amarillo, iba subiendo por aquellas laderas del Pirineo, resoplando en las subidas a una velocidad muy baja, para entre otras cosas que los pasajeros disfrutaran de los desfiladeros y de los puentes y pasos estrechos del trazado de las vías. No tardamos demasiado en llegar a la Tour de Carol – Enveitg, que era el punto final del trayecto.
Nuestros vehículos terrestres de transporte que habían hecho el camino por las angostas carreteras, ya esperaban al grueso de los pasajeros, que tras tres horas de camino, alguno ya tenía buena gana de pasar a otra nueva sensación y seguir conociendo lo bello de aquella tierra.
Marcos, que era el chofer del segundo autocar, muy serio y audaz, ya circulaba en sentido a Llivia, población española rodeada de terreno francés es un municipio español situado en la parte nororiental de la comarca de la Baja Cerdaña, en la provincia de Girona. Llivia está a 153 kilómetros de su capital de provincia, rodeado en su totalidad por territorio francés como resultado del Tratado de los Pirineos del año de 1659.
Tras la visita relámpago a esta villa, nos dirigimos hasta Puigcerdà, donde comimos tranquilamente en el Park Hotel.



Después de una sobremesa amena, con buenas personas, agradables y simpáticas, tomamos rumbo a Barcelona, tras haber pasado un fin de semana de auténtico placer en un territorio que estando cerca no solemos adentrarnos con frecuencia.