sábado, 25 de septiembre de 2010

Entre Cavite y tú, una milla marina.

Hablaba entre dientes, sin demasiadas ganas de contar, posiblemente ni tenia la certidumbre que fuese un hecho real.

Son de aquellas historias que se cuentan de padres a hijos, de las que se hablan en las noches de invierno, mirando al fuego, se desata la lengua y dialogas y discutes sin sentido mientras miras como se consume la leña de la chimenea.

-No lo he dicho nunca, siempre me ha dado un poco de cobardía explicarlo, pero mi abuelo era tratante de blancas: en la línea Cartagena, Cádiz, Cavite.

-Y tú ¿Cómo lo sabes? Preguntó el hijo, con esa mirada de misterio que suelen reflejar los curiosos, anhelantes de sensaciones fuertes.

-Digamos, que lo sé, por filtraciones de la familia. Aunque no se solía hablar del tema.

-Te quedaste sin padre muy joven ¿verdad?

-Sí, ni le conocí, creo que yo tenia tres años, y él 35. Cuando se mató

-Eso he escuchado en alguna ocasión; pero que hay de verdad en todo eso

-Dicen que circulaba por un camino angosto, en una bicicleta, una noche de lluvia, que por lo visto caían chuzos de punta, y se despeño, por el precipicio y quedó frito.

-¿Quieres decir que diluviaba? , ¿Dónde se dirigía? , y ¿en bicicleta?

-Esto debería ser sobre el año 1928, cuando ocurrió, regresaba a su casa, entonces vivíamos en Cartagena.

-Pero, mira: no lo encuentras un tanto raro, y ¿nadie le vio?, ¿nadie le echó en falta?, muchos enigmas. ¿No?

-No es eso, antes las cosas eran de otra manera, los padres no tenían esta confianza y este trato que hoy en día se les da a los hijos. Además hablo por lo que han contado los que vivieron el episodio.

-Pero, ¡qué me dices ¡ …ya está: punto y final; o sea, quiero entender que nadie le buscó, y os quedasteis tan frescos.

-Al cabo de un par de días le encontraron muerto; igual se desangró. O se dio un golpazo en la cabeza, y así quedó cocido en el momento.

-Bien, eso lo dices tú, pero también podemos pensar, que se tiró voluntariamente, que tenia algún problema, y quiso dejar de protegeros, porque datos reales, ¡no tienes!


Se miraron a los ojos; levitaba cierta pena, y una indudable desazón, una infancia a la usanza, de las que se padecían en aquel tiempo, un desconocimiento brutal de los pormenores familiares.

-Mira, no lo sé, yo según dicen era muy crío, no tengo conciencia de haberlo vivido nunca, y jamás supe los detalles, desde siempre en casa, han contado el suceso como una casualidad, pero no se más.

-Y porque me cuentas esto ahora. Así de sopetón

-No lo sé, no había tocado este tema, ni siquiera con mis hermanos, ni con tu madre

- ¡desde luego sois la ostia!
Me hago cruces, de cómo se llevan las cosas en lo que tú llamas familia, es que no teníais corazón, no os queríais, ¡erais una especie de salvajes!


Se abandonó en sus recuerdos, y dejó suelta la lengua, mientras el fuego consumía la madera, que astillosa y húmeda repiqueteaba, haciendo saltar chispas al crujir en su contacto con el fuego. Clavó sus ojos en las brasas y comenzó balbuceante…
fragata Sarmiento
“Mi padre era periodista: corresponsal de guerra, de uno de los periódicos de la época, y venía de una familia, que por lo visto tenían perras y campos. De hecho, parece ser que tenía algún hermano más, y todos ellos, estaban instruidos, eran bachilleres. Según me dijeron el tráfico y trata con mujeres, lo había comenzado el tatarabuelo, que se enroló en unos de los barcos, con trayecto a las Filipinas, y había llegado a ser un pirata de esos que cruzaban los mares.
Entiende; llamarle pirata es un modo; no imagino: llevara parche en el ojo, ni pata de palo. Sería uno de esos sinvergüenzas educados, que son los peores. Al llegar a las indias: se instaló en Cavite, y las juergas el mujerío, y los excesos eran lo acostumbrado, hasta el punto que llegaron a negociar con hembras indígenas, trayéndolas a España, para venderlas, cambiarlas. De ahí hizo el dinero.
No sé muy bien, si mi padre, vivió la infancia allá en esa ciudad de la provincia Caviteña;
junto a la bahía de Manila, desconozco si se educó en España, o si se casó con alguna aborigen o contrajo matrimonio con una muchacha española, ni tampoco se dónde hizo la carrera, ni mucho más. Al faltar tan pronto, y desubicarse la familia en tantos lugares distintos, se perdieron los detalles, la relación, y el contacto. Pero lo que es cierto, es que el abuelo tiene su partida de nacimiento en Cavite”
De repente, acabó la explicación, volviendo a la realidad.

-Entonces este relato que cuentas, no obedece a la pura verdad, parte de él lo has imaginado o lo disfrazas como te viene en gana. ¿Es así?

-Si… así es. Un cacho de lo que cuento, es ensueño mío, como yo lo he creído durante todos estos años.

-Tu padre quedo viudo, y se volvió a casar, según cuentas ¡claro!
Y de tu abuela paterna ¿quién habla?
¡Creo que sabes menos de lo que parece!


-¡Baahhh! Dicen que en su primer matrimonio, tuvieron una hija, que murió, pero tampoco se nada de la esposa, desconozco la suerte que corrió, la abandonara, muriera o hubo alguna historia inconfesable.

-Y que más me dices, de esa relación con su primera mujer, porque algo tendrás que ¿contar? ,
O… no conviene airearlo.

-No sé más de lo que te cuento.

-¿No sabes más, o no quieres hablar más?, Que…
¡Es lo más fácil!

-Entonces haces que me vea obligado, a sospechar, a intuir cuando yo deba explicar esta etapa de tu vida. Porque comprenderás que esto yo no lo puedo callar, tampoco quiero dañarte; puedo imaginar lo que habréis sufrido.

-Mejor no lo reveles, estas cosas es preferible dejarlas que mueran con uno mismo.

- ¡Esto es increíble¡ y el modo de ocultarlo, en el secreto que lo has llevado durante tantos años. Esa es la confianza que dices tienes con todos nosotros.

-Es una historia que me contó mi tía, en uno de los permisos que tuve cuando estaba en el Arsenal de Cartagena, cuando hacia mi servicio militar allá por los años cuarenta y tantos…. No lo había referido jamás, porque ni tengo certezas y además porque tiene demasiadas preguntas sin resolver.

-¿Nunca quisiste aclararlo con tu madre?
¡Qué opinan tus hermanos!, no puedo comprender tanta incomunicación.
¡ Qué me dices !



Siguió charlando entre dientes ya sin poder entender nada, mientras desaparecía tras el umbral de la puerta dejándome con una sensación agria y causal.




Un tiempo después buscando, queriendo conocer, intentando averiguar y comprender parte del pensamiento del modo de vida que llevaban sus ancestros encontré:


EL JUEZ DE PRIMERA INSTANCIA DE SANTIAGO DE CUBA AVISA HABER INSTRUIDO EXPEDIENTE PARA PROCESAR AL CELADOR DEL PARTIDO DE JAMAICA DON FRANCISCO de >>><>>>…… Y de ……….
Letrado: GRIJALVA ALCOCER, JOSE
Año: 1878. Número de Dictamen: 177977. Signatura: U-09080-04321.
Palabras clave: PIRATAS DE ALTA MAR - FUNCIONARIOS - REGIMEN DISCIPLINARIO - AUTORIZACIONES - GRACIA Y JUSTICIA - COMPETENCIAS Y AUTORIZACIONES - CUBA - SANTIAGO DE CUBA



ISLAS FILIPINAS; PROVINCIA DE CAVITE.


Plano Físico

Charlot y su propuesta

Cómo son las coincidencias, o las casualidades. Se han de juntar tres o cuatro circunstancias para que mezcladas con la chispa de un recuerdo, lubrique el pensamiento, y la maquinaria de la memoria comience a hacerte vivir aquellas vicisitudes …

Era una tarde de sábado, caminaba jugueteando al lado de mi hermano, y nos acompañaba una persona muy querida por nosotros. Dios lo tenga en la gloria. Diego. Como te añoro, cuantos momentos dichosos nos habías regalado, y la paciencia, a prueba de todo experimento, superaba a la de mis propios padres…

Recuerdo la ciudad. Aquel barrio, con que agrado se realza pasado el tiempo, y más dónde nos dirigíamos, algo excepcional. Ya lo había disfrutado en alguna otra ocasión; como no, gracias a Diego, que sabiendo nos encantaba, y además nos calmaba, o mejor dicho, nos sedaba, proponía la visita a la sala de cine. El vernos insertos en las historias con imágenes y ese deleite te hacía protagonizar muchos de los momentos como el mejor de los placeres vividos.

Por ello, conocía de su magia y del encanto intrínseco que adosa.
Eran sesiones continua, donde se llegaba con la merienda y la gaseosa, un sinfín, porque se entraba cuando igual estaban comenzadas las sesiones y te marchabas cuando habías visto el programa repetido por dos veces. Dejando el suelo lleno de cáscaras de las almendras que comprabas a granel, y que te envolvían en aquellas alforjas hechas con papel de periódico. Que tiempos aquellos, que edades, y que nostalgias.

Tal y como lo evoco ahora, se me escapa la risa nerviosa, de imaginarme a mi mismo, como un chiquillo que era.

La quimera del oro, Dios mío, que risa más sana, más límpia, más díáfana, propia de niños, como me hizo disfrutar ese tipo, con el bastoncillo y su bigote, que el sencillo de su caminar, ya me provocaba disloque de sonrisas, era diferente al humor al que estaba acostumbrado, era descubrir una nueva forma de llegar a ser oportuno por un momento.

Comiendo almendras y bebiendo gaseosa caliente, reíamos a carcajada límpia, nos iba socabando la intención, ese mensaje que entonces, no comprendía, pero que quedaba en el subconsciente, y cuando evoco momentos felices, siempre entran en juego las imágenes de aquella película, que se incorporó de forma natural en mi disección de lo que es gracioso y lo que deja de serlo.

Por esa razón, al cabo de los años, pude comprender que lo original, lo esencial, no es necesario lleve sonido, ni colores, a veces la mayor de las simplezas te hace reir, y disfrutar del instante para que consigas recordarlo a menudo.

De ahí, seguí la trayectoria del personaje y siempre encontré un recado que me enseñaba algo nuevo, un punto de vista diferente. Un gracejo para mis sentidos, una caricia, una congoja para el alma, siempre desenterré algo con Charly, sin palabras, sólo con la expresión de sus muecas, con el movimiento de su paraguas, con lo vacilante de su caminar, con la traza de su solemne postura.

En blanco y negro, dónde las cuestiones únicamente marcan dos caminos, dos alternativas, dos tendencias; o ries o piensas. Las dos constituyen, con las dos me quedo, me rio, y me hace a la vez pensar, es una realidad manifiesta, que si no precisas en ello pasa por alto, como tantas cosas de la vida.

La película finalizó, con las clasicas letras The End, y los aplausos de tantos como disfrutamos del mensaje y salímos de aquella sala de cine, con olor a moho, con retintines de felicidad, con sabor salado por las chucherías que habíamos devorado, con la impronta aún en las pupilas de aquellas imágenes que nos habían desternillado de la risa.

Hoy; aquí, entre vosotros mis amigos; mientras os narro ese instante de una vida, además; recuerdo a Diego, a mi hermano, siempre con el concurso o con la ayuda de aquel personaje entrañable de mi infancia que conocía con el nombre de Charlot.__

jueves, 23 de septiembre de 2010

Se llama Defun...

Transitaba desde Barcelona a Madrid, en uno de esos aviones, que más parecen salas de cines por lo grandes que son. Dónde todos los pasajeros se sientan alineados en sus butacas y despistados no hacen caso a unas muchachas que van indicando en cada momento, lo que marca el protocolo.
El trayecto estaba a punto de finalizar, llevábamos más de una hora de vuelo, no era normal que pasara el avión tres veces sobre el aeropuerto de Barajas y no le dieran permiso desde la torre de control, para efectuar el descenso y a posteriori el aterrizaje.
Nada ya era corriente, los latidos de mi corazón; a pesar de mantener el tipo, comenzó a tener una cadencia evolutiva a más revoluciones. En aquel instante salieron las azafatas, muy nerviosas y expeditas andando de puntillas con cien ojos, que todos los pasajeros llevásemos atado el cinturón de seguridad, y que los compartimientos anduvieren bien cerrados. Se acercaron a mi lugar el 29B, y me invitaron a cerrar la agenda, dejar de escribir y recostarme sobre mi sillón. Hice un gesto de disconformidad y cumplí con la exigencia
Reposado en mi asiento junto al pasillo observé a mi izquierda, iba sentada una mujer muy guapa: con un perfume muy atrayente, alta, rubia, con unas manos cuidadísimas.
Su cabello muy peinado en tono rubio clarito, dejándole la frente medio oculta, y marcándole las cejas perfiladas, dando paso a unos ojos grandes como semáforos.
En su gran escote lucía una gárgola de oro, simulando tuviera una vida autónoma, que ella lo tocaba con frecuencia, como para darle acento.

_Azafata, ¿pasa algo?_ Preguntó aquella mujer sin menear su cuerpo de la posición en que estaba.

La aeromoza, no quiso responderle y con una mirada de tremendo horror desapareció en busca de resolver alguna urgencia, dejándola con la palabra en la boca. La señora, acariciándome el brazo para significarme que se dirigía a mí, hizo que con educación volteara un poco mi cuerpo y atendiera su comentario. _ ¿Ya imaginas que algo no funciona como debe?
Me miró a los ojos mientras hablaba y observé, que estaba serena, que sentía verdadera alegría, la noté fuera de su precioso precinto, a punto de un suceso natural, al que pretendía ayudarme en una transición aguda.

_Es evidente que algo raro está pasando, no creo que tarden demasiado en darnos información y explicarnos lo que ocurre_ Le respondí sin creer demasiado en lo que le decía.

_Te lo diré yo, si me lo permites.
_ ¡Ah! ¿Pero tú sabes que ocurre?
_No te imaginas ¿Quién soy? _ Dijo la rubia.
_Pues… no sé quién ¿eres famosa?
_Piensa un poco y luego reanudamos la charla.

No tardaron en anunciarnos que el tren de aterrizaje, tenía una avería, esa contingencia hacía que el desplazamiento de ayuda que soportan las coronas mecánicas estaba bloqueado y no salían las ruedas para tomar tierra. Se apelaba a la buena conducta de los pasajeros, que nadie se levantara de sus asientos, que todo el mundo se sujetara debidamente con los cintos de seguridad. Añadían que en el aeropuerto a pie de pistas, nos esperaban los servicios de Cruz Roja, Bomberos, personal de Protección Civil, Sanitarios del 061, y además habían rociado espuma sobre el pavimento. El aeroplano continuaba dando vueltas en una misma trayectoria, para acabar el gasóleo que contenían sus depósitos.
Atenazados de miedo, agarrados a la esperanza en salir de aquella tragedia. Pasaron por nuestra mente imágenes de lo vivido, una película con las secuencias más destacables. El avión no podía pararse, las ruedas no saldrían y la panza del aparato tropezaría con el firme y a pesar de estar la pista preparada con deslizantes, no se sabía si el peso del Spantax se deslizaría sin estallar al tocar suelo



Aquella mujer, no pudo más y me dijo: ¡Sabes quién soy! Te veo tranquilo y no tienes sudores, mantienes el tipo, como concentrado, mientras los demás están en esquizofrenia colectiva, desencajados, desesperados, y en muy mal estado.

Con mi mejor sonrisa hipócrita y sin ganas, Le respondí:

_ ¡Señora usted sabe rezar!

Ella contestó; llámame Defun. Me llamo Expiración pero me gusta el apelativo Defun. En cuanto a las oraciones, no las uso, de dónde vengo, no son válidas.
_ ¡Vienes a por mí! ¿Verdad?
_Pues mira, todavía no lo sé, pero comprenderás que no puedo volver sin nadie.
_Me pillas raro, fíjate que siempre me pregunté, ¿qué haría llegado este trance? No sabía cómo iba a reaccionar y cuando llega estoy sin ideas. Solo te pido que sea breve.

_No te darás ni cuenta, será como cuando despiertas de sopetón, pasarás de la vida a la muerte. Lo único, es que no habrá despedidas.

_Defun; debe ser aterrador ir visitando a la gente, instantes antes de que se cumpla su Defun…ción y explicar que te los llevas en contra de su voluntad.
_Cada uno tiene un cometido en este mundo. ¿No crees? _ Contestó con acritud.

_Por lo menos, no has venido vestida de negro y con la guadaña, no aparentas ser vieja ni fea, parece algo por lo que uno deba agradecer Expi _rar.
_No te he visto en otros asientos informando, como lo has hecho conmigo.
_Por eso no te preocupes, todos los designados han sido instruidos y visitados en el mismo instante. El resto no sabe nada.
_ ¿Quieres decir que algunos se salvaran? _Le comenté con esperanza.
_Esto es muy singular cada cual es informado como merece, se le explica para que lo entienda. Recuerda, como ha reaccionado la azafata cuando le he preguntado ¿pasa algo?

_ ¿Ya lo sabía, cuando le hiciste la pregunta? _ seguí inquiriendo.
_Ella el piloto, dos compañeras y ciento setenta y tres pasajeros, ya lo sabéis.

_ ¡Espera, algo ha cambiado! Me están mandando un aviso desde el Rincón de los callados… ¡silencio es importante! Espetó Defun, muy seria. ¡Qué suerte vais a tener!
Cerró sus ojos, y quedó inerte, como si la muerte fuera ella misma. No sé de dónde le llegaba el recado, la verdad es que me miró y dijo:

_Me marcho, porque aún no os ha llegado el momento, a última hora, ese tren de aterrizaje saldrá, tomareis tierra muy apurados, pero dejemos esta despedida para otra ocasión. Tengo muchísima prisa.

_Oye; Defun, ya que eres tan generosa, dime cuando será ¿lo sabes?
_Es una de las mejores cosas, no saber nunca, o casi nunca cuando os he de visitar. No dudes que nos veremos, cuando… no puedo decírtelo.

En aquel instante, el comandante de la Nave, nos decía que permaneciésemos sentados en nuestros asientos, que se había subsanado la anomalía y se iba a hacer un aterrizaje normal, que el tren se había desatascado, y todo estaba bajo control.
Los vítores de ¡Viva! Al piloto, y la alegría de la gente hizo que entornara mis pupilas, me quitase los lentes para secarme el sudor y diera gracias al cielo.
Al colocarme de nuevo las gafas, aquel asiento el 29C, estaba vacío. Miré al lado opuesto, y el señor de la fila de atrás, dijo apurado: La he tenido junto a mí, creí estar muerto. Si le contara lo que he vivido, no me creería, nos dimos un abrazo y aterrizamos sin novedad.

martes, 21 de septiembre de 2010

La Luna es jueza de guardia

La luna es una princesa
que tiene cincuenta caras
no se le puede engañar
porque ella sabe y se guarda

La luna es muy caprichosa
sale en sigilo a la fresca
se maquilla y se perfuma
para sentir las estrellas

La luna es ilusión celeste
enamora a sus vasallos
en cuanto a ella miran
también seduce sin duda
a esos plebeyos que fingen
cuando les ilumina
ese deseo liviano
porque ella es adivina

La luna es revoltosa doméstica
pasea atrevida y brava
se muestra sabia y distante
camina por la misma playa
con visos de cosmonauta
y de mujer cautivada
La luna es libertina
expresa gozos y risas
celebra vida en los cielos
aplaude egoísmos, celos
aclama ternuras, miedos
pero nunca se perturba
ni transmite desaliento

La luna, gacela del cosmos
mantiene carita de hembra
ve las cosas como pasan
mostrando un silencio eterno

no ayuda con sus gestos
en los propósitos ajenos
sin importarle las causas
sin entender de consejos

La luna es una emoción
con música y melodía
partitura filarmónica

cantada de amanecida
en ocasiones ladina
siempre adivina el tono
el compás mantiene el tempo
cuando te engañas o finges
ella nota tu lamento

La luna trabaja de noche
en el tercer turno afincada
lleva tarea sencilla, muy clara,
aunque dice… no trabaja
permite cosechas agrarias
concibe hijos y amamanta
a los sin techo del mundo

a los que no tienen calma
a los que insultan la vida
a los que a ella se agarran
a los nacidos de oriente
a los que no merecen nada

La luna es jueza de guardia
con mayete de madera
que es el martillo que usa
para aclarar las tinieblas
que repica sobre el mundo
cuando una injusticia suena

La luna duerme ceñida
con pijama de franela
carga un gorrito de pico
para que la vean bella
descansa durante el día
para no perderse vela
y desde el suelo la vemos
mientras ella pavonea
desde lo alto del cielo
su majestuosa esencia
Prefiere dormir muy poco
en la alborada bosteza
disfrutando de la aurora
del soplo del viento y brisa
de los mares que circundan
y de su aliento que entrega

Que el universo rueda
y mientras aquí se duerme
en otro hemisferio despiertan
…¡cierto es!
cuando aquí la noche es negra
allá lejos luces vean…
ella los domina todos
con sus formas y maneras
ella es astro, milagro y espejo
resuelve y quita problemas



La luna es gran artista
y sabe actuar en plazas
se pone medias de seda
en sus piernas flexionadas
persuade con sus encantos
mientras su brujería enseña

Se dice por esos cielos
Los ocultos que ella alberga
enreda muy caprichosa
recoge su falda espesa
se desabrocha el corpiño
y espera la vida quieta
entorna sus ojos limpios
suspira linda, se peina
cuatro caras la luna ostenta
plena, creciente, menguante y nueva
así se precipite el designio
por ser de la naturaleza, reina.


lunes, 6 de septiembre de 2010

Travel de los sueños


Dejó su coche aparcado en la otra acera, cruzó la avenida, al llegar a la oficina Travel Club, tomó asiento en la zona de espera, cuando dejó caer su cuerpo observó lo cómodos que son aquellos divanes.

Esperó su turno, y cuando llegó el momento, se le acercó, una señorita invitándole a sentarse frente a su mesa para que hiciese su solicitud. Ella se dispuso a atenderle amablemente escuchando, lo que el tipo del traje dril exponía.

Aquella muchacha, tenía unas manos tersas, finas y cuidadas, sobresalían por lo limpias, haciendo juego, con el tinte de las uñas muy recortaditas y curiosas. En sí toda ella demostraba una pulcritud que alegraba con lo diverso y original de esos éxodos que patrocinaba

El interlocutor se fijó, por espacio de unos segundos, y sonrió abiertamente, porque, algo le sobrevino, y le cambió el rictus de la cara.
La señorita, prosiguió notando la contingencia y en deferencia al caballero, y para dejar más abierta la cordialidad de trato, cosa que favorece en el mundo de las ventas, se presentó:
Mi nombre es Avelina, soy manager del departamento de ocio, y diversión, y puedo ofrecerle todas las opciones de desplazamientos, ya preparados. Sin embargo son paquetes completos que se han de aceptar tal cual, y son ustedes los que han de encajar en ellos.


Le mostró unos catálogos de turismo con destinos diversos, pero aquel hombre pretendía viajar hacia un país, que él mismo inauguraba y que de momento no descubría.
Mientras el caballero hacía su exposición la dependienta, le miraba a los ojos, y sobre todo escuchaba el tono de voz, que sin duda, le recordaba a otro tiempo, quizás una experiencia que hubiere tenido allá en su otra dimensión

En el bufete de madera de nogal, de un diseño atrevido y moderno, que lucía tras de su figura femenina, destacaba apoyado sobre una rinconera, un aparato de radio, que servía en el instante las noticias que acababan de suceder en aquella ciudad, alternando con música renovada, y suplía con algunos spots promocionales, que anunciaban: detalles y curiosidades, de confort, mejor vida, turismo y seducción personal.


_Perdone, ¿su nombre es?_ preguntó Avelina directamente.

_Llámeme, Paolo_contestó y siguió escuchando la aclaración de aquella dilecta y experta comercial.

_No me ha dicho si ha de viajar solo, o acompañado,_Hizo una ceremonia en su exposición esperando respuesta de Paolo.
_No; no lo hice, pero tampoco te he comentado, dónde pretendo ir, y si me interesan todas esas maravillas de las que hablas _Adujo el respetable del traje claro, intimándola sin ambages.
Ella rió abiertamente, demostrando que su dentadura era escalonada, y refulgente.
_Más que nada; prosiguió_, yo daba por sentada, que usted se ha
ría acompañar de una…, perdone pero creí,_Dejando abierta la exposición para que Paolo, matizase definitivamente.

Evitó aquellas expresiones con mucha sutileza el hombre, complaciendo con la cabeza en señal de afirmación, para hacer ver a la morena, y espectacular proveedora que no iba desencaminada y siguió.

_Necesito viaje para Argentina, y desde allí, desplazamiento hasta Bariloche, y voy…mejor dicho vamos tres personas.-- Sentenció con gentileza el caballero.

_¡Che qué bueno! , yo precisamente soy de la Pampa, ¡¡que bárbaro!! ¿ no creés?, y además… tanguera. _Afirmó con énfasis Avelina

Yo a vos te conozco, ¿no sabés quien soy? ¿ No me has reconocido? ¡¡ miráme pibe!! , ¡¡no me seás boludo!! , ¡que carajo!


En aquel instante, y de repente:
Bunisiiiiiimmssss dies, son ara les sis del mati, y et despertem, am una mùsica molt bunica d’Hispano América, però avans gaudim del só autentic del mes adient, del mes ensiçadó
......por la esquina del viejo barrio, lo vi pasar, con el tumbao que tienen los guapos al caminar, las manos siempre en los bolsillos de su gabán; pa que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal…


La ducha ha sido de agua fría, como todas las mañanas, yendo desde caliente hasta recibirla helada. Hoy directamente congelación desde el comienzo, y más prolongada que de costumbre. En el pensamiento, aquello de Calderón de la Barca. Que recitó con profusión, dándole orgullo aquel recuerdo.

“¿Qué es la vida?

Un frenesí.

¿Qué es la vida?
Una ilusión,

Una sombra,

Una ficción,

y el mayor bien es pequeño:

Que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños
son.”


sábado, 4 de septiembre de 2010

No fueron seis meses...



Era la segunda operación a la que se sometía, se vivían de nuevo esos días dolorosos, en los que la garganta no te deja tragar con normalidad y todo se viste de tragedia, donde la tensión corporal muestra baremos altos y bien quisieras no tener que soportarlo.

Si; ella estaba dentro del quirófano, en una de esas intervenciones difíciles de asimilar. Un milagro reclamado al cielo; todo fuera un episodio pasajero, un sueño duro; pero no más. El deseo no corresponde siempre con la realidad; era intenso y las pretensiones por su mejoría fortísimas, sin embargo no dejaba de proyectar la metástasis temida.

La espera dentro del coche era inaguantable. Las rondas de la ciudad mostraban un aspecto circulatorio penoso. El sol, caía que abrasaba, y entre el trayecto tan torpe y los nervios que ofrecia el momento, todo se ponía infame.

_Parece que se arregla algo esta mierda_ Pensó Cecilio, sin dejar de mirar al frente, tras el parabrisas del coche, refiriéndose al maldito atasco; sin embargo, su esperanza y su confabulación con los buenos presagios, no ayudaban a dejar libre el camino.

Llegó tarde, nervioso, y encima de todo eso, transpirando veneno por lo dificultoso de la situación. Seguía en sus fantasías al detener el coche en el aparcamiento subterráneo, de aquel hospital grandioso y singular.

La mezcla de pacientes, enfermos y personal interno creaban un enjambre de disgustos. Imágenes deshilvanadas, divisadas desde la angustia, desquiciaban al más pintado.

Ascendió por las escaleras, subiendo los peldaños de dos en dos, desde el vestíbulo a la planta, pasando al interior del perímetro de espera, y allí se encontró con los allegados, familiares cercanos de aquel episodio.
La estancia fea, oscura, poco acojedora; sus paredes toscas, rectangulares, dando efecto de residencia del pánico; su iluminación precaria, hacía que los rostros tuvieran sombras y todavía más pudiera notarse aquella sensación de impaciencia y malestar. Delimitada por una hilada de sillas asidas en las paredes; en el centro un revistero y un par de floreros, con una especie rara de arbustos de plástico, trataban de decorar aquella periferia. Ventanales inmensos, que ofrecían vistas de los patinejos interiores, dejaban pasar limitadamente la luz diurna.

Sus caras eran de una dolosa e impaciente espera, y en alguno ya de una brutal aceptación. El más anciano; con lágrimas en los ojos, desgarbado, aturdido por el miedo, paseaba incesante; su vestimenta, ya no guardaba más que una desgana y una desilusión acuciante. La barba no era naciente, entre canosa y aislada, se dejaba ver a no mucha distancia. El cuello de su camisa abierto, como para dejar pasar con más licencia esa respiración abdominal. Las manos en los bolsillos del pantalón, demostraban el desconsuelo.
En el asiento frontal que daba justo a la izquierda de la puerta, un muchacho delgado, sin dibujo en sus facciones, permanecía ausente y sin importar quien había llegado; los codos apoyados en sus rodillas, y sus manos aguantándose el mentón por ambos lados, su contemplación permanecía perdida en el contraluz de la ventana. Desatento; inmóvil, en otro mundo. Su camiseta rayada en verde y su pantalón vaquero azul, le daban una lumínica irreal, sólo destacaba el brillo del calzado, que enlustrado resplandecía al tropezar con el centelleo de un fluorescente, que taquicárdico tartamudeaba con ritmo lento.


Al fondo, a la derecha, una mujer adulta: rubia, maquillada, con un corte de pelo a lo afro, mirada profunda y descarada. Su escote semi desabrochado, revelaba una medalla de la Virgen del Mar, que contrastaba con su perfil de rasgos durísimos y pálidos de dolor, al mismo tiempo que sus lágrimas inundaban sus retinas por el llanto. Erguida, descubría su estampa, el bolso en bandolera, estrujándole como si no quisiese que nadie se lo fuera a trajinar. La sostenían un par de zapatos de tacón de aguja, que le sobreponía en su altura, en la mano zurda un abanico, que lo hacía trabajar con bamboleo saleroso, que enérgico, venteaba de un lado al otro, haciendo circular el aire enrarecido de aquella zona y que se escuchaba junto con el sonido del luminiscente, como únicos murmullos del lugar.

Cuando entró en aquel recinto Cecilio, no pudo más que soltar el aliento, queriendo sobrecoger el que pudiera para regar su tórax, tras el esfuerzo por ascender de par en par, aquellos escalones, y asentir sin pronunciar, eso de “ por fin he llegado “. Se acercó al abuelo, y este anunció, lo que temían. Las lágrimas se acrecentaron en sus ojos, y soltó un sollozo ronco y desabrido.
Cecilio; no quiso disculparse por la tardanza, y dándole un abrazo, se fundieron en una trayectoria de dolor aguerrido y tajante.
_ ¿ Que ha dicho el cirujano?- Preguntó Cecilio.
_Nos ha dicho que la metástasis está extendida, que purgará en lo que pueda y volverá a coser _ Lloriqueó el abuelo obligado por la angustia.

_¿Lo sabe el crío? _ Siguió Cecilio.

_Claro; los cirujanos, no ocultan nada, preguntan quienes somos y a la familia, se lo sueltan sin preambulos, ni tapujos.
_¿ y el padre, dónde está?. No le veo. ¿Se ha ido?

_Sí; a reposar. Ha estado toda la noche y le hemos dicho que descansara; que fuera a dormir

_¿Entonces, qué me dices?
_Que no lo saben con certeza, pero le dan seis meses, con suerte.

Dejó en su penumbra al viejo, y se acercó al muchacho, sentándose a su lado y pasándole una mano por encima de la espalda, queriendo mitigar un poco esa pena, y tratando de ser cariñoso.

_¿Has comido algo?
No hubo respuesta. Aquel joven, sin turbarse masculló alguna palabra; sin perder la pose, balbuceando nominativos ininteligibles, del todo inconexos, que hicieron persistir al hombre que trataba de saber o sacarle alguna palabra y de esa forma, destilara un poco de secreción y rompiera ese trance taciturno.
Se levantó cuando la mujer se le acercaba, sin mediar palabra se abrazaron y ella, continuó llorando de tristeza, no podia contener ese quejido rompedor de almas, donde por mucho que quisiera, le era imposible evitar.

_La vida es injusta. ¿ Cómo estáis por casa? , ¿Y los nenes? _Se le entendió a la mujer.
_Pues mal. Cómo quieres que estemos. ¡Menudo trago! que crueldad, no se la deseo a nadie;
Siguió sollozando a solas en un rincón de aquella sala negra, mientras el hombre, hacía de tripas corazón.

No fueron seis meses, transcurrieron siete años de dolor, de resignación, de quimio y de rabia.


jueves, 2 de septiembre de 2010

Rutina; la usanza de un rito.




De vuelta a la ciudad



El verano remite, la fecha del calendario indica que los que más; ya estamos a pié de cañón para quemar la pólvora que traemos en las alforjas y sobrellevar nuestras circunstancias, atrás han quedado esos lugares que decidimos fueran los que nos acogerían en las vacaciones, pueblos que vacíos esperan de nuevo volvamos para relacionarnos con sus gentes, costumbres y festejos. Allá quedaron nuestras amistades, las de todos los años, los que nos ven llegar y partir con ese sentimiento de cariño y que nos esperan cada temporada. Cuantas risas y buenos momentos hemos pasado, sentados a la sombra de ese roble, castaño o de esa terraza, en la tasca, a la sombra nos hemos tomado el refresco acostumbrado. Las subidas calle arriba y calle abajo para ver ese mercadillo tan singular que colocan los sábados en la avenida principal, dónde podemos comprar desde un pollo asado, hasta unos calzoncillos largos color turquesa, una faja elástica para aguantar los excesos de la panza, o un par de kilos de melocotones de la zona para degustarlos en la mesa. Mientras, hemos saludado a María que por lo menos hacía que no la veíamos dos años, desde que se fugó con aquel saxofonista de la charanga de Can Xiringo. Nos ha contado una fábula sobre su afaire con el músico, pero hemos de intentar creer lo que nos dice, aunque la verdad en sus ojos, no muestra felicidad alguna. Silverio, dice que ya no vuelve a la ciudad, que se queda en el pueblín, que ...lo han jubilado y en la ciudad, no se le ha perdido nada. Quiere dedicarse a buscar caracoles con esa linternita que se ha comprado tan cuca, que se coloca en la frente y más parece un minero experto en hallazgos áureos. Detalle que no quiero pasar por alto es la atracción que nos llegó para Fiestas, unos mocetones que cantan y bailan flamenco con sonidos electrónicos, y que se menean en el escenario como si fuesen autómatas. Lo nunca visto en el lugar, escuchar cante "jondo" sin ser ni cante ni hondo. La puesta en escena es de lo más peculiar, los bailarines aflamencados nos entregan sus bailes semi vestidos, no llevan esas camisas de lunares rojos y blancos, ni esos zapatones con tacones de hierro para patear la tarima, van a pecho descubierto y con zapatillas de playa. Menos mal que se cubren con sombreros tradicionales y más o menos por ese detalle puedes seguir un poquito la actuación. De mujeres nada de nada, cuando hay una escena femenina, allá que van y se colocan un corsé, unas bragas y una peluca y se quedan más largos que anchos. Artistas son un rato y desde luego de esa manera, escenifican a placer lo que quieren sin menoscabo de personaje o vestuario. Se lo montan como en New York, con tres y una gamba, lo solucionan. Han arrancado la risa de todos, los aplausos han sido sonoros, y la clase de artistas la llevan en el emboque de sus personajes. Al final de sus actuaciones, nos han agradecido a todos la presencia y nos han despedido en la puerta uno a uno.

martes, 31 de agosto de 2010

Felicidades y qué...¡ Cumplas muchos más !




Hoy cumple 85 años. Aquel 31 de agosto de 1925 nacía en el seno de una familia modesta. 
La vida le ha propinado bastantes contratiempos. No eran épocas felices aquellas. Cada cual debía apañárselas como bien pudiera para poder sobrevivir. 
Ha sabido, ha podido. Se ha esforzado para realizar su travesía, hasta estos días. Como todo hombre habrá reído, gozado y disfrutado de momentos inolvidables. 
Sin duda también habrá tenido que aguantar los no gratos. Los dolorosos. 
En ocasiones, es necesario explicitar y declarar lo que sientes dentro del corazón,  puesto que estas cosas, son inmesurables. No existe proporción para evaluar el grado de cariño que tienes por las personas.

Con frecuencia, nos cuesta hacer un alto para reconocer en cuanto se aprecia y se les respeta. Lo primero que he hecho hoy, es hablar con él, para decirle ese modismo tan usado, que se suelta con tanta ligereza, pero que lleva tanta enjundia contraída. "Felicidades". 
En esas once letras van demasiadas vivencias y actuaciones, tantas como las de una vida. 
Quisiera que te llegara mi canto con estas letras, que supieran expresar todo aquello que inunda mi ser. 
A mi padre. Por muchos años.

Si la vida es un tango, ¿Que son los sueños?


Si la vida es un tango, los sueños deben ser boleros, por ello con lindo empeño te canto estos sonetos que sacados de canciones de amor, de anhelo, de deseo, quiero recibas empero, con mi nombre y apellidos, y los disfrutes completos.
Boleros de una vida, sonaron en mi memoria, cuando tu ausencia se hizo eco, cuando tu presencia fue historia.

Por el camino verde; pasea lozana mi dueña, cuanto quisiera agradarle con lisonja varonil y amarraditos, cruzar del puente a la alameda


Sabor a ti, llevo en mis labios, cuando pronuncio tu nombre, palpo tu cuerpo y sueño despierto tú enjundia, sabor a ti quiero y llevo.
Solamente una vez, tropecé con tu alma, robándole un beso, inundación y calma, me supo a gloria y así fulgura mi historia
Espérame en el cielo, después de aquel concierto, que interpreta la vida, tras notas de vivencias y detalles bellos, después que yo me muera y tú sigas en mi sueño.
Mar y cielo, tú eres mar, tu eres cielo, yo soy lluvia yo soy eco, tu eres vida, yo soy heno, tu revives yo fallezco.
Anoche hablé con la luna, le dije: conozco un camino, que lleva a feliz ventura, me dijo de un destino, que me arrastra con premura
Si tú me dices ven; lo dejo inacabado, lo abandono como esté, pretendo ser dócil, para aquella que sin saber, me siguió tras las fronteras, en peregrinaje también, tras tantos años pendientes de tu búcaro de miel.
La última noche que pasé contigo, fue larga, pesada y para el olvido, no por tu culpa mujer, si no por mi indigno, al saber, que ya no ha de haber, posada para entender

Adoro, el día que nos vimos, adoro esos cabellos rizados que vuelan al viento truncado, limpio hermoso y bello, que me incitan a sentir, tu alma, corazón y vida.
Dos gardenias para ti, con ellas te evoco a ti, con un nudo en la garganta, replico sereno, llevan mi corazón y deseo, para siempre vivo poseso, y con ese contorno que lleva tu meneo, gardenias siempre para ti, que eres un lindo reflejo
Júrame, que desde hace mucho tiempo, esperamos el momento para ser felices, para ser dichosos, para amarnos en los atardeceres, escuchando el susurro de un bolero, que nos lleve a recordar los tiempos primeros y nos ayude en los finitos postreros
Mira que eres linda; que preciosas formas tiene el dibujo de tu carácter, que me escolta tanto en mis triviales tardes, como en mis noches de oscuridad, tan sólo con tu asociación, sazona mi corazón para llenarlo con una maravillosa rebelión
Bésame mucho, como si fuera a derretirse el mundo, y solo pudiésemos vernos en esa única ocasión para que con los boleros que nombran las causas probables de los tragos amargos nos enreden a esa “Hiedra”; con su “perfidia”; el temor del “no me vayas a engañar” y sabiendo que “más daño me hizo tu amor”, seas por siempre: “la camarera de mi amor”.

viernes, 27 de agosto de 2010

Confesiones en Sol menor




__ ¿y ahora porqué silbo? Si hace dos minutos hablaba en voz alta y además sólo, cualquiera que me observara por un agujerito, diría: este tío es tonto, o le falta una arandela cerebral.


¿No me faltará; de verdad ese tornillito? _ ¿Se me habrá aflojado, y me he quedado un tanto, taradito? He de preguntarle a mi mamá, si al nacer, no me dieron ningún golpecito.


¡Anda mira! Voy a poder escuchar lo que he dicho en mi charla solitaria, se ha grabado toda la arenga.
__ ¡Lo que digo! , debo estar medio loco, porque hago cosas, que nadie hace, y que menos aún confiesa, pero a valiente no me gana nadie, y menos a irresponsable.


Sin más, presionó la tecla del grabador y al poco, se reconoció su voz, que comenzaba silbando una guarachita, y …


“Te buscaba sin saberlo; quería encontrarte, saber de ti, no imaginaba desde dónde aparecerías, podrías haber sido cercana, incluso amistad de la infancia, hallarte en la esquina, o como se produjo, una tarde que necesitaba descargar esos disfrazados pensamientos, que tenemos los humanos. Que nos escuchen, que nos comprendan, que nos quieran en definitiva. La simpleza de una charla amena.
No sé cómo eres, y lo más probable, es que jamás pueda averiguarlo. Imagino que eres un espejismo con figura de mujer clara, que me llega con un nombre y un supuesto perfume, con tono de voz cálido y acento precioso, de una latitud desconocida, de unas costumbres diferentes, de un clima estupendo, una persona digna, con una alegría inusitada, con unas medidas exactas, con una educación adecuada, con un cabello lacio y limpio, con una sonrisa expresiva, con la tez nítida, y con esa alegría que emana de ti, como las aguas en los manantiales.
El destino es caprichoso y las coincidencias, solo se dan en las historias de los pudientes, de los tocados por la varita del mago. A esa hora, en ese lugar, y en el instante preciso apareces, sola, silente, haciéndote eco entre el murmullo de las voces más bulliciosas, y disonantes, refugiada en un manto de incertidumbres, de casualidades que ni lo son, que no se aprecian signos ni del lugar de donde procedes, sin nombre, y sin identidad.
Por esa necesidad, de comunicarse, de hablar con alguien, de decir tu pensar y que el entorno pueda comprender, el significado de lo pronunciado, sin grandes excusas, ni justificaciones, decir eso que sientes en el corazón, tal y como aquel que piensa en voz alta. Sin que te juzguen, sin que piensen, más allá de lo que manifiestas, esté ajustado a término, o no lo sea. Con los errores y fallos, naturales, por soltar las palabras, a medida que van saliendo de la cabeza, sin previo análisis, producto de ese subconsciente, tanto tiempo preso y sujeto por las normas. Soltando a borbotones todo lo que piensas, los mensajes que tropiezan al salir con la lengua, y quedan dichos.
A muchos hombres, los colocan en la vida para presumir, no tenemos permiso para gemir, se nos planta en el mundo para que seamos duros, e incoherentes, no tenemos tampoco la opción de ser comprensivos, solo se nos entiende, cuando avasallamos y cuando somos más poderosos, que nuestros propios hermanos. Siempre ha de valer la competencia, y del medirse para sobresalir de entre los demás. Si no haces ese juego, estás perdido, no eres nadie, ni siquiera te valoran, no es lo que se lleva. Hasta que llega ese punto de inflexión y dices… ¡basta! Quiero ser imperfecto, que las aguas no me arrollen, que pueda mirarte tranquilo y mientras hablas, pueda pensar, para mis adentros… ¡qué guapa estás, esta mañana! Que estés conversando y te escuche con atención. No esperar a que descanse tu charla, para rápidamente cortarte, de forma ineducada, casi sin haberte oído, sin valorar tus palabras, para imponer las mías.
Por ello, el conocerte, ha sido, precioso, un enigma, una casuística, dentro del propio itinerario de las providencias, o del ya mencionado destino. Sé de ti, lo que tú misma has dejado translucir, y has querido destacar de entre tus cualidades, lo inteligible, lo que es venial, a los ojos del mundanal ruido. Las vivencias privadas, lo que debe seguir siendo reservado, debe seguir ahí, en el baúl de los secretos, dónde deben estar por siempre.
Para hablar contigo, de vez en cuando, en el mismo momento, que te necesite, no es preciso, ser un adonis, ni un artista hechicero, ni siquiera un poeta ilustrado, simplemente es tocar a la puerta de tus encantos y decirte:”hola, puedes atenderme un ratito ”



En ese instante el grabador se detuvo por llegar al fin, de lo que estaba dispuesto sobre sus pistas digitales, dando fin al pensamiento. Volviendo a la realidad del momento.


__ ¿Estas charlas a solas, serán normales?, ¿A mis amigos, les pasa de vez en cuando esto?
No es que me den sobresalto, ni por fuertes, ni por carecer de rigor. Han sido normales en mí. Desde que tengo uso de razón, suelo tener ilusiones fantásticas, con variedad de contenidos, quizás eso, sea válido para enriquecerme en el plano espiritual. De hecho, siempre he sido un cuentista, me han apasionado las aventuras y las vivencias exóticas. __ pensaba en su interior, mientras se anudaba la corbata.
Al punto, sonó su teléfono, con zumbador incluido, fue a tomarlo y sintió un estremecimiento al leer en la pantalla. Llamada Oculta
__ ¡Dígame! , ¿Quién habla?
__ ¿Puedo reírme de ti? __ le sobrevino su espíritu, sin más. Le susurró. ¡Soy yo!
No temas.
__ ¡Ríete, te doy consentimiento! . Con tanto miedo, no se puede vivir, ¡Ríete!

En parte te doy las gracias por granjearme estos momentos, tan graciosos en los que juego conmigo mismo, y hago y monto historietas felices en mis adentros. Dios nos libre de las aguas temerarias; que el agua mineral, la compraré en el súper.


__ La carcajada del auricular, le llevó a la realidad.






miércoles, 25 de agosto de 2010

la oferta fantástica




¡Está sonando el teléfono!
Parece que nadie lo quiere descolgar, al final, el caballero se acerca y levanta el aparato.
_ ¡hola buenos días! ¿Hablo con el señor de la casa?
_Buenos días; si soy de esta casa, que desea.
_Perdone Don Fernando, le llamo de la Compañía el Último Suspiro Empleado para ofrecerle nuestros acomodos y nuestras ofertas de viaje, que siempre le proporcionaran un beneficio en su último trayecto.
_ ¡Oiga, mire usted! No me llamo Fernando y estoy harto de ofertas, gangas y beneficios, hagan el puñetero favor de dejarnos en paz, que no me interesa nada de lo que venden, aunque me lo regalen.
Mire usted señorita. Perdone mi mal carácter. Imagino que usted se ha de ganar la vida de esta forma, pero se hacen ustedes odiosos, no hay un solo día que no me llamen para ofrecerme alguna ganga, y ya no les quiero atender, permita que le cuelgue el teléfono.
_ Perdonado caballero; ¡Claro que sí! ¡Faltaría más! Has sido elegido, para hacer el viaje al más allá.
Sin embargo, no creo que me hayas escuchado con atención, precisamente te llamo para que te de tiempo y puedas preparar tu ruta en paz, y sin prisas.
_ Encima de todo eres una desvergonzada, y sigues ofreciéndome algo que no me interesa, quieres que te lo deletree. “no me in te re sa, nada; de lo que ven das”.
Os dan una lista de clientes potenciales y a machacar. ¿Alguno caerá verdad? Qué importa si molestáis, no os interesa un rábano, a por la comisión, para enganchar algún ingenuo, que en cuanto dice: ¡Sí! Entendéis que está aceptando y queda otorgado. ¡Ha dicho sí; venta cerrada! Como toda la conversación la grabáis pues vendido queda y luego te encuentras con menudos problemas. No me convencerás.
_ Al final de todo, se me escapa la risa contigo, amigo no me estás escuchando, mi oferta es definitiva, la he llamado en esa forma, para no ser tan cruel, no habrá opciones, te irás y no volverás, por ello quería que tuvieras tiempo para hacer una despedida en regla, y dejaras esos asuntillos puntuales debidamente atados. Entiéndelo es el punto y aparte, no querrás decirle adiós a los tuyos.
_ Me vas a hacer creer ahora, a mí, a estas alturas de la vida, que este rollo que te marcas, es para regalarme un viaje al… como, le has llamado al: no volverás.
No serás la misma chica que llamó el martes pasado para avisarme que había sido agraciado en el sorteo del Apartamento chulón, y que yo, era el elegido, el agraciado, pero no piqué en el anzuelo la letra pequeña, la callabas. ¡Menudo atraco!
_ Si quisieras escuchar, verías que no te llamo para atracarte, comunico contigo para prepararte, que luego siempre vais diciendo, aquello de: con lo joven que era no tuvo tiempo de disfrutar; era una bella persona, y parecía tan sano; en la flor de la vida se ubicó en el huerto de los callados sin avisar.
_ Oiga señorita, cuando decido ir de viaje, siempre a mis allegados les doy toda clase de detalles, para que si es menester, puedan encontrarme y atenderles como merecen, imagina mal, si cree que desaparezco del mapa y me escondo de todos.
Como le digo voy a colgarle el teléfono y si puede encontrar a otro ingenuo, atrápelo, que yo no estoy para esos traslados tan excepcionales y prometedores que usted anuncia. No me convencerá, no me interesan sus tratos familiares como si me conociera de toda la vida, y se haga usted la agradable siendo una vendedora oportunista.
¿Me vas a decir que no me entiendes, y que desestimas mí oferta sin hacerme el menor caso? ¿Sabes que todo el mundo me teme y tú estás burlándote de la muerte?
_Yo no me burlo de nadie, y es verdad, que cuando no estoy convencido del asunto, paso la página y punto final a la cuestión. En cuanto a lo de que todo el mundo le… teme, es la primera vez que una telefonista que quiere vender sus cachivaches, amenaza a los clientes de semejante forma.
Adiós galana señora, no me llame más, que le seguiré diciendo que no me interesa ni su viaje, ni sus sueños. Voy a colgar, y piense lo que se le antoje de mí. Encantado y hasta nunca.

El caballero colgó el auricular, y quedó absorto y sin entender que… había ocurrido en el coloquio mantenido, en lo que significaban sus palabras, esas que salieron de sus labios momentos antes de zanjar un viaje a lo desconocido. Sin tiempo para arrepentirse, ni motivos para asustarse, se reclinó en la butaca, mientras se interrogaba a sí mismo.
_ ¡Ah… hola! Estás aquí, muy callado y meditabundo. Estás bien, te veo adormecido, como si hubieras despertado de una pesadilla ¿Quién llamaba, he escuchado el teléfono?


_ No sé ni quién era, ahora que lo mencionas, posiblemente era algún bromista, que quería asustarme, con esos cuentos de los traslados sin retorno, y les he dicho que no me interesaba nada, ya sabes te machacan con ofertas de precios bajos y estupendas oportunidades. No estaba interesado y la he despachado.


_ ¿Te ha llamado por casualidad Fernando y te ha preguntado si eres el dueño de la casa?
_ ¡Sí; creo que sí, ahora que lo mencionas!


_ Es una campaña de publicidad de una empresa de colchones, que está impactando con la gente de forma no grata.


_ ¡Cómo lo sabes!


_ Pregúntale al vecino del cuarto, el susto que le dieron, por poco le da un patatús y se queda en ese suspiro. Ha necesitado ayuda médica para superar el trago.


_ No me extraña nada, es inaudito.

dos años y cinco meses



Hola me llamo Elena; pero me gusta que me digan Beatriz Elena__ dijo la mujer, cuando le presentaron a un buen amigo lejano, para emprender un viaje sempiterno.
-¡Así! Cómo suena; tan largo, el nombre bien parece de novela televisiva __replicó su acompañante.
Ella, siguió con el uso de la palabra y argumentó sin haberle hecho ninguna gracia el comentario del sujeto.
No demasiada altura, clara de piel, despejada de frente y con un buen corte de pelo, que le favorecía a su carita de porcelana, ojos grandes, y sonrisa perenne, labios carnosos y dulzura general en grandes dosis. Su voz fina de institutriz, hacía que a medida que pronunciaba, dejaba caer ese acento tan gracioso, que tienen las mujeres de la ciudad de la Eterna Primavera.
__Dos años y cinco meses; es el tiempo que llevo vivita. No recuerdo casi nada, cuando regresé a la ciudad me tocó empezar de nuevo. Olvidé hasta lo referente a mi familia, no conocía a nadie. Perdí totalmente la memoria, y el pasado. _Decía Beatriz Elena a su interlocutor, con una tristeza manifiesta, pero al mismo tiempo agradecida por la fabulosa suerte, que Dios le había dispensado en volver; a sentirse mujer, ver a sus hijos y a emocionarse de nuevo al decir: este es mi tiempo; he regresado.
__No hace falta, que expliques lo que no deseas, tampoco es el momento para hacerte recordar tragedias, disfrutemos del recorrido y de la conversación, hagamos del trayecto un placer que nos tocó, gracias a la providencia y a ese sorteo que fue a sacar nuestras dos bolitas, y que jamás hubiere imaginado disfrutarlo a tu lado__ Respondía el caballero que sentado a su derecha, acompañaba en un inmenso autobús, que hacía el recorrido entre Medellín y Cali.
El silencio invadió la conversación de aquellas dos personas, como si estuvieran mudos. Atados a sus asientos, y con las miradas perdidas, viendo como el bus comenzaba su senda
Reinó una espera adormecida y sofocante, entre el traqueteo de la carretera y el rozar de los codos en las butacas; los ojos sesgados, y la cabeza reclinada en aquel cristal inmenso del autobús. Cuando comenzó…a relatar aquel brutal suceso que la tuvo en la frontera entre la muerte y el coma.
Circulaba en una moto de pequeño cubicaje, con su pantaloncito ajustado y su blusa de verano, el aire que le daba en el pecho, hacía henchir aún más la sublime presencia de su busto, el cabello al aire, dejaba translucir la belleza de su cara y el ángel que llevaba dentro, serpentín, a medida que tomaba o perdía velocidad, cayéndole de nuevo sobre los hombros que lo recibían como la playa recibe a las olas del mar. Sus manos asidas al manillar de la Suzuki, arbolaban y hacían una estampa fina, llena de lisura de aquella vertiginosa motociclista.
En contra vía; violando las normas de circulación, transitaba un camión de tonelaje medio, pilotado por un sujeto, con alcoholemia en la sangre, que fatalmente fue a arrollar a Elena, dejándola deshecha en el suelo, sin sentido, al borde del traspaso de la estación final, la llamada Mortis in Eternum.
Desgajada, ensangrentada, semi desnuda por el desmán del suceso, tendida en aquel recodo de la carretera, esperando los servicios de socorro, que la asistieran y la recogieran de una situación extrema.
Aquella blusa fucsia, que tan sublime le dibujaba el pecho, y aquel pantaloncito agarrado a su talle, que perfilaba sus ajustadas medidas; estaban despedazados como si un rufián carnicero, las hubiere esquilmado, con el cuchillo de la crueldad.

Su cabellera, desgreñada, deshilachada, mezclándose con el sanguinolento barrizal. De su cuello colgaba una medallita de la Virgen de la Candelaria, patrona de Medellín, capital del estado de Antioquía, que se entre colaba por las canalillas de sus senos, y que prendida de una robusta cadenita, parecía le daba ese ritmo al corazón, que no dejaba de acompasar su ritmo vital.

__Ha intentado esquivarlo ¡ella lo ha visto! Se le echaba encima- dijo un paseante, que había presenciado la tragedia a preguntas de la policía. _La mamita, iba como a 20 por hora, no corría mucho señor agente. Al que tuvimos que detener es al chofer del camión, que parecía trataba de darse a la fuga… el muy cabritito.

No tardaron en llegar los camilleros, y dentro de una ambulancia se la llevaron a la Clínica Bolivariana, hospital cercano, donde dilectos especialistas cirujanos plásticos, maxilofaciales, ortopedistas y de medicina interna hicieron una esplendida labor, salvando a Elena, de las garras de la última etapa.

Ocho horas interminables, estuvo dentro de los quirófanos, en principio para sofocar la angustia y asegurar su vida, luego vendrían muchísimas sesiones más, hasta que su rostro; que había quedado terriblemente dañado tanto interno como externo, diera ese esplendor que refleja hoy.

Al pronto, y en un santiamén el autocar, dio un frenazo muy brusco, y los pasajeros, dieron cabriola por el susto, para incorporarse a ver qué sucedía.

Ella, que revivía aquel escenario, volvió a la realidad, y se percató, que su acompañante, había escuchado toda la tragedia contada en voz alta, de lo sucedido hacía poco más de dos años.

__Cuando regresé de ese paseo en moto; no me conocía. No recordaba casi nada, fue colosal el miedo que pasé.
Me tocó empezar de nuevo. Por eso te refiero que tengo dos años y cinco meses.
Tengo miedo; ¡toma mis dos manos y bésame cinco veces!

miércoles, 11 de agosto de 2010

El corazón se guarda en un cofre, dibujado en Valderrobres



La vida de vacaciones parece que va más lenta, dejamos de darle gas a lo que creemos necesario y vital, reducimos la prisa inmediata por el despacio para saborear el dulzor de un tiempo ralentizado y sofocante. Aflojamos los corchetes de la personalidad y damos cabida al humor fácil de paseos bajo el sol, escondiendo tras las gafas graduadas esa silente preocupación que posponemos indefectiblemente. Truncamos la seriedad por el sosiego, la cara dibuja una incipiente sonrisa que induce a la duda sobre si lo disfrutamos o lo padecemos, en la respuesta del lenguaje corporal está el designio de lo veraz y auténtico, la mirada busca la senda del brillo reluciente de una felicidad manifiesta que con trazos solemnes nos regale la calma y nos reboce de una dicha infinita. Volvemos una y otra vez sobre nuestros propios pasos, y saboreamos ese detalle que reparamos y que nos sorprende como si fuese desconocido, ajeno a nuestra memoria. La plaza está ahí, anónima esperando certifiques su belleza con ese tributo enmudecido que rompa los silencios más inarmónicos de tu propio estruendo. Cuantas vivencias, sucesos, penas del alma, alegrías del cuerpo, inundaciones felices que estremecen de pleno, nostalgias pretéritas que no las agita el viento, se quedaron grabadas dentro de mis recuerdos . Si las piedras hablaran con lenguaje manifiesto, desnudarían verdades dejandolas al soplo de un aire fresco. Desentrañando mentiras para otorgarles un crédito.
La vida sigue y más parece sentirse en verano, cuando relajados y amplios paseamos disfrutando de la clemencia del buen tiempo, que nada nos distraiga que nadie nos abrume, que este mes es corto y que no se nos esfume.
Precioso lugar donde me encuentro, feliz y contento por sus gentes y por mi aposento, disfruto del paisaje de sus platos, sus calles y sus festejos, que como buen degustante saboreo.
Declaro y manifiesto que a este pueblo quiero y como hombre sincero, a las cosas por su nombre y como nombre llevo, forjado en mi deseo tu nombre fiero, que cualquier pueblo es precioso como este el primero y para más detalle publico y refiero que: el corazón en un cofre al pueblo de Valderrobres

sábado, 7 de agosto de 2010

Poetas y escritores de Retalls d'art

Retalls d'Art : Julio de 2010

Certamen en la Cooperativa

Como todos los años a principios de julio se celebra el Certamen de Retalls d'Art en las instalaciones del Casal de la Cooperativa, dónde se dan cita todas las manifestaciones artísticas del grupo, con algunas estrellas invitadas que suelen lucir por su luz propia y ya nos tienen acostumbrados al gozo, fruición y a derrochar alegría, emociones y gusto por lo que allí se expone. Por ello desde aquí, quiero reconocer el esfuerzo y el buen hacer de Diego y Anna que, de verdad son el alma de muchas entes corpóreas que dirigen y provocan esas reuniones habituales que sin lugar a dudas las disfrutamos de forma efusiva y real. Este año nos acompañaron Antoni Garcia el cantautor catalán, con todo su abanico de canciones y acudidos tan llenos de humor como de simpatía, que anudan ese nexo de artista con el de gran persona. Además contamos con el repertorio de Mario Manuel que a veces la técnica nos pasa una mala jugada, cuando no funcionaba el playback pero pudo interpretar esa preciosa música peruana, con boleros de amor y pasión.
Emulsiones sonoras desde el corazón, esas que escuchadas con su acento obligan a enternecer el alma y conjugar el cuerpo con la percepción para que la melodía y el ritmo te tranporte al vergel de nirvana, terrenito de la máxima felicidad. Mario con su temple capeó la situación y nos ofreció un melodioso bolero que llegó como preámbulo de la consecución del Campeonato Mundial de Futbol. Fabuloso, tras esta maravillosa intervención nuestro amigo y gran moderador del acto Diego Garnica, nos regaló una canción de un cantautor asturiano, que nos predisponía a llegar al cenit del Certamen con el disparo de las emociones más humanas, esas que te distorsionan los latidos del corazón para que se transformen en una carrera taquicárdica y no se detenga hasta el final de la velada. Todos los componentes de Retalls que desearon intervenir con sus poesías subieron al escenario y nos deleitaron con esos vocasílabos metrados y medidos que plasman esa realidad de las vivencias, ilusiones, decepciones o desengaños que consiguen con sus versos.

No podía faltar ya casi nuestra música de cabecera, ¡¡¡¡¡¡¡¡ Ohhh María !!!!!! interpretada magistralmente por la autora de la canción y por nuestro músico de portada. Que disfrute, que manera de pasarlo bien en un sábado tarde, sin más pretensión que la reunión de un grupo de poetas, músicos, pintores, artistas en general, que unen sus creaciones al cabo de una temporada de trabajo, en un broche más que precioso, en un: ¡ hasta siempre !

Cerró el Acto, el gran artista Chiclanita, todo arte, guitarra y salero, una actuación magistral, canciones de antaño y actuales, interpretaciones a Carlos Cano, el tronío del número uno. El Gran Chiclanita es un maestro, un guitarrista depurado dónde los haya. No vamos a descubrir en este escrito quien es Antonio Morales, ni sus comienzos, sus andaduras y sus éxitos, es una estrella contrastada que vive cerca del arte, nosotros le reconocemos su personalidad, valía y apoyo que muy a menudo nos brinda de forma magnanima, rumbosa, desinteresada. Ese arte, y esa presencia sobre un escenario hace que cualquier acto sea aún más grande y fantástico.
<"Ese toro enamorado de la luna que abandona por la noche la maná">

viernes, 6 de agosto de 2010

¿ La residencia es la felicidad para tí...?



Todos hemos pensado en el último tramo ¿Quien no lo ha hecho? ¿Seremos felices en la residencia? Porque no dudemos que muchos de nosotros, tendremos que ser usuarios de esas instituciones,...morada de fin de trayecto. Siempre contando con que la vida nos regale prórrogas y la salud, sea turista con nosotros, se asocie a nuestros cuerpos y nos brinde ese regalo en bonos de dias de suplemento, añadidura por saber cuidarnos y no haber tenido jamás excesos en nada, respeto con las comidas y el descanso, no haber sido un poco balas y habernos divetido en damasía, o sea dicho en castellano, habernos aburrido mucho tras de esa integridad físicomental que necesitamos para poder ver los toros desde la barrera. Quien puede responder a la pregunta hecha más arriba, sobre la felicidad en la residencia; da igual, en la que nos toque, ¡Si es que nos toca alguna! Porque estas instituciones no son gratuitas, y si nos ponemos a pensar, nuestros hijos, no se si tendran posibles para podernos colocar en una de tantas, porque bastante tendran con mantenerse ellos mismos. Por favor, si alguno de vosotros puede responder a la pregunta, que sea valiente y lo haga, siempre es bueno saber del sabor de la cosas desconocidas.