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viernes, 4 de enero de 2019

Campanada final





Amaneció el primero de enero después de festejar la salida del año anterior, con suma alegría entre amigos y colegas. Fue cuando le presentaron a Dulcinea Marinesku y quedó prendado de la calidad humana de la mujer y del conocimiento cultural que atesoraba. Tanto que lo dejó anonadado.
Perdió la noción de los sucesos tras del agrado de aquella fiesta, donde nadie le molestó ni distrajo, a pesar que siempre era él quien animaba las reuniones.
Anoche nadie quiso molestarle y se fue encontrando tan a gusto que llegado un momento ni siquiera recordaba, el cómo ni el cuando.

Se notó extraño y se despidió amable de los camaradas y conocidos, viniéndose a su casa.
Durmió sin interrupciones, se levantó y cuando salió de la ducha, se preparó su café de todas las mañanas y al ir a degustarlo,  -pensó-  Que raro que nadie me haya llamado siendo las horas que son y sin hallar respuesta volvió al sabor de la cafeína.

No acertó en precisar que su teléfono móvil no lo tenía situado donde normalmente lo dejaba cuando llega a casa.

Apareció de madrugada y venía con las fuerzas justas para llegar y echarse sobre sus sábanas. Su pregunta era:

—¿Venía solo, anoche? Quizás me traje a Dulcinea conmigo. No supo contestarse y se echó otro terrón de azúcar en aquella taza de café.

No tenía el mismo gusto de siempre, amargaba.

Le daba vueltas a su cabeza, preocupado sin poder recordar y se acercó a la bandeja de mimbre, que es -donde guarda sus pertenencias al llegar a casa- y vio que el teléfono no estaba, ni su billetera. Ni siquiera las llaves que debió utilizar para poder abrir la puerta de su casa.

Al levantar la cabeza y mirarse en el espejo mural que permanece asido al tabique que resguarda la mesilla de centro, situada justo en el pasillo de acceso a la casa ¡Se sobrecogió del susto! No se reflejaba.

Estaba situado frente al luna de su espejo y no se reflejaba en él. Su figura no se mostraba, como si fuese invisible.

No quiso perder la serenidad y fue al salón, se acomodó en el sofá analizando que es lo que le estaba sucediendo y comenzó a hilar desde el inicio de la noche, cuando... llegó al restaurante La Despedida y se encontró con Mónica y Raquel, que le presentaron a Dulcinea…

—¡Cómo puede ser! Mis amigas Mónica y Raquel, hace dos años murieron camino de la playa—pensó para si mismo.



lunes, 11 de junio de 2018

Ausencias inesperadas




Nadie apareció en la Sala Victoria
en la entrega del premio al Gran Poeta.
Tanta alabanza, votos y saeta,
que al final sucedió, siendo una gloria.

Cuántas ausencias dentro de ésta historia,
celosos execrables sin careta,
envidiosos cruzaron la moqueta,
para significar su alma notoria.

Luego se quieren, se abrazan tan ruínes,
compartiendo mentiras deleznables.
Fingiendo que se aprecian, con mohines.

Recitan bellos poemas admirables,
demostrando así, su clase de afines
y cuando no les ves. ¡Son indeseables!























domingo, 18 de febrero de 2018

Desleal

















Ahora tu carnaval ha regresado
después de disfrutar a todo trapo,
de ser el más brutal, el mejor capo.
Harto de un desvarío exagerado.

Disfraz innecesario y ajustado,
que luces a diario como harapo,
pretendiendo fingir tu gran guiñapo.
Tu indecencia moral, de acobardado.

Más tarde en el tablón se disimula,
escondes tu doblez, sembrando envidia,
entre aquel que te adora y estimula.

Creyendo en tu alevosa y gran perfidia,
hasta que te descubren tú película.
Tu representación. Tú cruel desidia









lunes, 30 de octubre de 2017

Sucedió en el burdel



Calixto si se atrevió a pedirle relaciones a la joven Xarme Ruzin, encontrando una frialdad extrema.
Empalizada, que entre ellos puso la joven, con argumentos formales que distanciaba a los dos definitivamente.
Con una sencillez diáfana. Cuando le dijo:

__ No siento nada por ti. Ni antes tuve la mínima atracción y con seguridad tampoco la tendré en el futuro__ apremió aquella joven, intentando quitarse de encima a semejante intrigante, que tan solo pretendía conseguir el favor de la hija de Saturio, para hacerse de un afianzado unilateral, sin importarle otra cosa. Dado que Xarme, no buscaba en un hombre.
Aquello que se alude como, “un poco más de lo mismo”. Del percal que tuvo que soportar en su infancia aunque fuera dirigido hacia su madre. El desprecio, el olvido, la infidelidad. De aquella mentira e inseguridad que había aguantado siempre en su padre.

La bondad y la timidez engañosa que Calixto simulaba al mundo siendo mentira. Disfrazando una apariencia amable, cuando era brutal.
Pretendiendo demostrar ser un cordero, cuando era un desviado.
Xarme volvía de muchas batallas acaecidas en la oscuridad del silencio, experimentadas en el rincón de los invisibles, sufridas por sus progenitores y soportadas por su empeño.

__ Olvídame__ le dijo Xarme a Calixto, una tarde que tomaban una horchata juntos en la avenida del río, para matizar ampliamente, sobre la seducción que decía tenia el joven por la hija del boticario.

__ Eres un conocido del pueblo y un tipo escrupuloso, siempre me has perseguido sin dar la cara. Dejando huella para que supiera que se trataba de ti, pero hasta ahí.
No te hagas ilusiones en conseguir una relación íntima conmigo.
Somos muy diferentes y no eres mi tipo.

__ Tu camino está fuera de mi entorno. Es mejor que no intentes traspasar la línea que te impone mi padre. Sabes muy bien como las gasta__ asintió de nuevo Xarme.

__ Respeta la fina frontera entre la razón y tus conveniencias, que nuestra familia es especial y Don Saturio resuelve los asuntos de su casta y de su incumbencia con el sable que tiene colgado tras la mesa de su despacho__ matizando además__ Si te pasas, se las pagarás.

El joven quiso encandilarla, con detalles varoniles de mucha enjundia y Xarme, le paró en seco la conversación con referencia a algún detalle que le había contado su padre, sobre una visita que hizo Calixto al prostíbulo de la Madame Rosalinde.

__ En este pueblo se sabe todo y no quisiera referirte, que es lo que te ocurrió cuando tuviste relaciones con la veterana ramera, en el congal de Doña Rosalinde, ¿Verdad? __ Una servidora que se hacía llamar Rafatella de Lelos. La prostituta que te atendió y a la que agrediste, ¿Vas recordando, ahora?

__ Fui porque tu padre, me preparó y me regaló la visita__ que lo sepas le dijo Calixto.

__ ¡Si claro que lo sabía! Todo andaba urdido para pillarte y para que yo; me enterara y supiera con quien me jugaba el futuro. ¡Lo hizo para que picaras! y tener un “as” en la manga, por si te atrevías a pedirme relaciones serias, a mi, o a mis hermanas, que padre padecía más por esa opción que por la primera__ siguió alumbrando la papeleta al joven.

__ Además de querer que te engatusaran aquellas mujeres de la vida, para conocer tus gustos y preferencias. Mujeres agradecidas, que le informaban de todo a Don Saturio y de todos los clientes que pasaban por sus sábanas.

__ Puedo contarte lo que ocurrió, aquella noche en aquel burdel, no tengo ningún reparo en hacerlo_ dijo un Calixto, desorientado.

__ No es preciso que lo hagas. Es más; si tienes algo de caballero, omítelo y yo te lo agradeceré. Sabes que conozco los hechos y ahora no vamos a discutir si fueron falsos__ siguió reaccionando Xarme ante aquella situación para acabar diciéndole.
__ Toma otro camino y olvidate de mi y mis hermanas. No pretendas encuentros, sensuales, bailes exóticos, enamoramientos pasionales, ni nada que luego te pese.
Te repito que no eres mi tipo, nunca lo fuiste.

Acabó la charla amistosa, dicho en la más estricta educación para que Calixto no entrara en venganzas, complejos, amenazas, ni traumas y pudiera buscarse la vida sin fastidiar a nadie.

Una mañana de abril, la señorita Constancia desapareció, sin dejar más rastro que el haberse marchado el mismo día que el meritorio de la tienda de tejidos y pieles para la exportación.

El padre cuando se enteró de la noticia, no quiso dar parte a nadie, creyó que Constancia, ya tenía la mayoría de edad.
Pasaba de los veintiuno y prefería que se fuera, antes de tener que despacharla él, por disconformidades continuas.
Por informaciones creíbles, que Saturio siempre poseía de buen grado, la niña había recalado también en Zaragoza, en la casa de la familia del fulano con el que se marchó. Parientes todos de su difunta Concha y con ello siguieron adelante.
Fue entonces, cuando Xarme, viendo la parsimonia de su padre y notando que hasta la hermana menor, podía arreglárselas sola.

Cuando le participó, que ella también decidía bisecar, hacia una gran ciudad, para comenzar su vida desde el principio, sin tener que soportar tareas que a ella no le agradaban.
Evitar a personas insufribles de las cuales se encontraba insatisfecha y evadirse completamente de una localidad, donde todo se reprochaba y se malvertía por el capricho de hacer daño.

Se acercó a la puerta de su despacho, la abrió menos de un palmo y sin más suplicó la atendiera.








jueves, 12 de octubre de 2017

La presumida y su trato




Expuso con decisión, la caporal de los mossos, al abnegado Edwin, que atendía muy cordial y ya comenzando a no dar crédito a tanta bajeza venida desde la actitud vejatoria de la hermana de Irene.
Por el poco afecto y el escaso amparo, que ésta le negó en sus últimas necesidades, en esta tierra.

Estando ya muerta su hermana menor, en condiciones poco claras y con un lapso de varias semanas, a la espera que algún familiar quisiera hacerse cargo de sus restos mortales.

Ruindad mostrada por Soledad, que parece increíble y que es veraz, dándose como real en familias ordinarias, que se han criado bajo un mismo techo y una misma batuta.

Por unos padres muy normales, que amamantaron a sus hijos a la vez y que nadie hubiese imaginado, llegaran a nutrirse como hermanos carnales, con tanto odio, desprecio y desarraigo, como se daban en los componentes de aquella saga.
La mujer policía retomó de nuevo el relato y siguió narrando aquel episodio a un hombre, que no sabía ni tan siquiera donde mirar, para disimular sin embozos la vergüenza que sentía al admitir aquellas manifestaciones.

Haciendo un gesto venial para que Edwin prosiguiera atento a lo manifestado, tras un acceso de tos inoportuno.
Siguió arguyendo amablemente la caporal, mirándole a los ojos sin pestañear.

__ Personados en la mencionada dirección, llegaron nuestros agentes para informar de la situación.
Ella misma Soledad Delapeire, les atendió con desfachatez y desvergüenza. No queriendo en ningún momento de la exposición; saber absolutamente nada de lo ocurrido ni como sucedió.
Ni de la muerte, ni de todo lo que pudiera repercutir o representara a la ya occisa Irene.

Con claros efectos de repudia y fastidio, sin querer admitir desasosiego, ni amparar a su propia hermana en la última hora. La de su muerte.
Notándose mucha aspereza hacia la difunta, cuando menos indiferencia y desdoro.

Detalle que nos causó hilaridad y desconcierto__ comentó la agente__ sin que nos diera ella misma, una excusa aceptable, ni cuando menos defendible.
Solo afirmaciones y negaciones, sin disponer de un fluido argumento con nosotros, con una sensación de amargura que no era propio en una mujer de su edad.

Usando el más pobre de los diálogos, que pudiera esclarecer los motivos, por los que negaba la atención a su hermana.
Al final después de mucho rogar y mantenerse en sus convicciones, nos ofreció un teléfono, que corresponde al de uno de los dos sobrinos, que a la vez; uno de nuestros equipos de investigación habían descubierto con antelación en el registro, de una parroquia de Horta. La Iglesia de San Francisco Javier. De donde averiguaron los datos que después nos hubieran valido para proseguir con las pesquisas.

El primer ítem hallado fue el de Ambruas, apadrinado y bautizado por Soledad, siendo ésta su madrina, según constaba en el censo del iglesia.
Dato que ya, nos había dispensado la hermana de la difunta. El de su sobrino Ambruas__ respiró la caporal Esmirna Custó, para seguir exponiendo, con una sonrisa astuta y nociva.

__ Un año antes, y en el mismo índice de la misma Parroquia, reflejaba la anotación del oto sobrino, que acristianado también en la misma diócesis, constaba con detalles revelando a un tal Edwin.
Sacramentado por poderes, de sus padrinos afincados en la Ciudad de México, y que Soledad fue una de las autorizadas para tales fundamentos eclesiásticos.
Ya teníamos suficiente base para proseguir__ dijo contundente la agente de los mossos__ y como más allegado, por ser ahijado decidimos, fuera Ambruas el primero, en darle aviso.

Asimismo coincidía con el que fue designado en primera instancia por la propia Soledad, para que fueran a resolver el asunto.
Agentes de la policía autonómica, viendo el poco arrebato que provocaba aquella noticia y además imaginando el percal de lo que sucedía entre todos ustedes__ añadió mirando al desencantado Edwin.

__ En lugar de visitarles la patrulla en persona y en su domicilio, le llamaron al número de teléfono móvil, que Soledad nos había suministrado.
Evitando en tal caso, hacer un viaje sin respuestas o fuera sin efecto el éxito de la visita__ respiró la señora Esmirna Custó.

Refiriendo con una negación visible de su cabeza, el anuncio que tampoco, el sobrino de Irene y Soledad, el señor Ambruas, quisiera atender a la llamada de cooperación para que fuese el tutor, que se ocupara de los despojos y detalles de su tía Irene.

Sin atender en modo alguno, el planteamiento y la urgencia propuesta por la policía, Ambruas, directamente nos desviaba la causa con excusas indolentes sin enjundia citando__ la nula relación que mantenía con Irene, desde hacía muchos años.

No teniendo relación ni contacto familiar y que no sabía, ni quería nada de ella.
Sin tener relación personal, ni familiar en los últimos veinte años, por lo que declinaba absolutamente el hacerse cargo del aviso, de las costas y de los menesteres que derivaran de tal concepto__ Se detuvo la caporal, riendo y diciendo descarada a Edwin, aquí es donde entra usted como concreto responsable.

El que realmente iba a asumir los efectos y el que tomara las decisiones para darle incineración.
Hizo la caporal un gesto gracioso con las cejas que servía para solicitar la continuación del relato sin interrupciones.

__Dándonos el teléfono y dirección de usted, y diciéndonos de forma literal__: con este sobrino, ¡Mi hermano Edwin! Era con el único que esa presumida tenía tratos.
Se veían de cuando en vez, celebraban alguna fiesta de familia y solían llamarse muy a menudo para departir alegrías y comer en familia.










lunes, 25 de septiembre de 2017

Amor bordado










Se que aun y sin ser tuyo te quiero
porque en la propiedad ya no hay dominio
y aun y así queriéndote en silencio,
sin ruidos, con el alma siempre espero.

Somos libres de un mundo placentero
de aquel que nos juntó con su bullicio,
en el mismo barbecho junto al quicio
de la vida y nos dio su fruto entero.

¡Sí! ¡Soy tuyo!, paciente, al completo
con tus noches y días sin recelos
con tu guía robusta y yo tu objeto.

Y con tu amor bordado en los pañuelos,
de mis cielos, a lomos de un soneto,
vivimos en postreros terciopelos












lunes, 4 de septiembre de 2017

Juramento agonizante



__ Los dos retozando como dos puercos ¡Que digo! Los gorrinos tienen más plasticidad a la hora de copular__ Avergonzada relataba Marina, a su madre, no sin aquel bochorno que proporciona la exigua experiencia juvenil, por el episodio presenciado.

__ Como chucho frenético por eyacular en la vagina de la peluquera, sin importar las formas ni las poses__ Continuaba contando la jovencita.

__ Absolutamente asquerosas y ofensivas. Ella con unas pintas de ramera delirante, era la que llevaba el tercio de los irreales meneos carnales. Sometiendo a padre como si fuera un desgraciado lazarillo. Con una vejación y ultraje, que ya me hubiera gustado la vieras__ Siguió delatando a su padre con cara de infamia, sin retener ya escrúpulo ni respeto. Mientras la madre agonizando a chorros, desoía casi la explicación de Marina, por conocerlas y haberlas soportado durante años.

__ Así es como engatusa a los hombres. Con razón ninguno se le escapa a la zorra de Lola y no me hagas caso, pero igual se han cargado al idiota del Broncas, los dos juntitos.
La madre quedó petrificada, con la noticia, sin embargo, no le vino de nuevas.
__ ¿Segismundo está muerto?__ preguntó Xon a Marina.
__ ¡Claro cómo te ibas a enterar! si te tienen en el olvido. ¡Sí! ¡Lo mató papá!, aunque digan otra cosa__ Marina, se desquitó deliberadamente con aquella confesión a su madre.

__ Si supieras la de historias que ha montado padre, con el policía, con el juez, con todos los que le podían echar el guante y acusarlo de asesinato. A todos los ha amenazado. No hay ninguno que se salve de la corrupción habida en este pueblo. Todos le deben favores y no solo eso, los tiene pillados por las pelotas, y por los grandes desfalcos dinerarios que han cometido estos llamados hombre de las leyes.

Suavemente, sin alertas, solo dejando caer, el detalle de las grandes deudas contraídas por los respetables prebostes de la ciudad, gastadas en los burdeles, con las putas de Logroño, las apuestas en la ruleta, la fornicación con esas casi niñas que importan de quien sabe donde. ¡Ya sabes mamá! Como en las historias de los libros de andanzas, o los episodios de lance y aventuras. Hazañas increíbles ¡Peor aún!

__ Marina, por Dios te lo pido ¡Hija! Ayuda a Xarme, que te necesita mas de lo que piensas. No me moriré tranquila si no me lo juras.
__ ¡Mamá que dices! ¡Es imposible! Me pides demasiado, Xarme y yo no somos compatibles. No nos llevamos nada bien y; yo no estoy capacitada para seguir con tanta mezquindad, tanto embuste y tanta maldad.
Rogando mucho a su hija desde la gran cama matrominial, pudo aquella moribunda quedar en paz con su conciencia. Consiguió que en su lecho de muerte, su Marina. Jurara por ella, que ayudaría a su hermana
__ Te lo juro mamá, ¡te lo juro!
__ Marina cuento con ello. Me lo has jurado, en mi lecho de muerte poco antes de fallecer y eso es ley ¡Lo sabes!__ repitió la agonizante condenada a su hija mediana.

__ Vale ya mamá, no quiero llorar y me pones frenética.
__ ¡Has de cumplirlo hija mía! No me beses, es peligroso y quiero que viváis las tres para quereros y respetaros. Sin envidias ni celos, hemos venido a este mundo a sufrir.
Hoy serás tu la desdichada, pero mañana le tocará a una de tus hermanas, y no hay más. Así es este mundo, quiero que os ayudéis__ acabó la madre.
__ Llama a Xarme rápido hija mía. No te entretengas, que me queda poco. ¡Adiós hija, cuidaros!

Salió Marina, con un crucifijo en las manos, sollozando y tocando a su hermana mayor, diciéndole con apreturas.
__ Entra es urgente, quiere que seas tu la que cierre sus ojos. Le queda poco tiempo.

Xarme, accedió a la cámara y se acercó a su madre. La besó en la frente, diciéndole
__ ¡Madre, reponte, que te necesitamos!
__ Xarme, querida mía. Menudo pastel te dejo. ¡Se fuerte!, y cuida de tus hermanas, sobre todo de Marina, que la veo muy decepcionada con todo. Sin hacer pausa, de repente preguntó __ ¿Es verdad que Segismundo, está muerto?
__ Sí madre, ¡Es verdad! Ni así hemos podido evitarte, otro dolor.
__ ¿Han sido tu padre y Dolores?, ¿Verdad?
__ Él seguro, ella ya no lo se tan de cierto, porque además de ser ramera, sirve a demasiados señores.
El marido ya sabes__ dijo Xarme__ un desgraciado, que Dios lo tenga en la Gloria.

El amante, tu marido, mi padre; un sinvergüenza sin remisión__ siguió hablando a su madre, mientras veía las boqueadas de angustia, a las que se iba resistiendo Concha.
__ Creo que Lola, o finge o es tonta y se deja llevar, tan solo por la supervivencia__ Palpó a la madre, observando que hervía de fiebre.
__ Cómo le mató__ pregunto Xon

__ Pues tan sencillo como hace padre, todas sus fechorías, con la espada, que tiene detrás de la mesa de su despacho y esperando fríamente su oportunidad.
Se le apareció “Segismundo” “el Broncas”, con media borrachera, pidiéndole explicaciones de manera ineducada y le amenazó__ siguió argumentando Xarme apretando las manos de su moribunda madre.

__ ¡Ya sabes que clase de chulería gasta tu marido!
El gran y desalmado ¡Don Saturio!, y quien tose al dueño de las vidas de ¿todos los “mandamases” del pueblo? ¡Paga con su muerte!
__ ¡Cómo no me dijiste nada! __ replicó con un hilo de voz la desahuciada
__ Deja de pensar y descansa un poco, a ver si te mejoras ¡Anda mamá!
Poco convencida le dijo Xarme, estimando que su madre había llegado a su fin y que igual un milagro, no se daba, para salvarle la vida a Concha, una víctima más de aquella familia tan extravagante.

__ No te vayas__ arguyó Xon, ya ultimando.
__ Quiero que seas la última que me veas con vida__ pero papá está esperando fuera

__ Pues déjale que se pudra. Con ese cabrón, ya no quiero nada, que se refugie si es que tiene remordimientos con sus putas que ya le darán para el pelo cuando le llegue la hora.








miércoles, 23 de noviembre de 2016

El misterio de Irene



El recuerdo de Edwin saltó por los aires yendo a recaer unos cuantos años atrás queriendo perpetuar a la Irene; que él había conocido.
Eliana, le miraba y sabía que Edwin se encontraba ausente; ya no estaba allí en el salón de la casa y queriendo saber le incitó a que le explicara.
_ ¿Cómo llegó a esos extremos la desconocida Irene? _ sondeó Eliana con mucho tacto y casi en silencio, para dejar que fluyera la palabra.
_ Pues imagina, la cantidad de secretos que suceden a lo largo de una vida, y ella misma ha sido un completo secreto_ dijo Edwin, continuando su charla_ tampoco podemos decir que ha vivido demasiado, que se ha marchado con setenta y tres años. A pesar de haber falsificado los papeles y las fechas de su nacimiento_ afirmó contundente Edwin, entornando los ojos y comenzando a relatar a Eliana, aquello que él conocía.

_ Así fue aquella mujer presumida y elegante apreciada por algunos y denostada por otros y tan sumamente extraña y suave.
Era la quinta hija del matrimonio formado por Antoine Delapeire y Charme Ruwi, matrimonio que tuvieron un hijo varón y cuatro niñas, y que habían conseguido una vivienda en el año 1934. En la zona de las casas baratas Ramón Albó, en el barrio de Horta, junto al Turó de la Peira.
Cuando las cosas estaban tan difíciles en Barcelona, con la proclamación del fallido Estado Catalán dentro de lo que era la República Federal Española.

Fue el tiempo cuando se produjeron las revueltas en las calles de la ciudad, hechos insurrectos provocados por las consecuencias y libertades entre partidos políticos que entonces estaban en la pomada de la actualidad. Haciendo efervescencia y mella en muchos obreros y buenas gentes.
Todo obedecía al desengaño que el pueblo soportaba, harto de apreturas. Estalló de forma inconexa produciendo una serie de vicisitudes, a cuál de ellas más sonora y todo derivado de las secuelas que trajeron las elecciones generales de noviembre del año anterior.
Hechos afamados en la historia nacionalista de Cataluña, y conocidos como los “Motines del 6 de octubre”.

Eliana, escuchaba atenta aquel relato desconocido para ella, interpretado por Edwin, en la forma que él argumentaba sus narraciones, casi como si fuera un cuento explicado con unos matices y una voz que embargaba el entorno y hacía entrar a vivir lo expuesto sin percatarse. El pensamiento de Edwin, iba de un lugar a otro, y la propia inercia le llevó a recordar, como se iniciaron los prolegómenos de la familia de Irene.

<< ((Antoine y Charme, estaban casados hacía varios años. Ocupando siempre viviendas modestas, todas ellas de alquiler que anidaban unas veces solos y otras compartiéndolas con algún familiar. A medida que se les iban cumpliendo los contratos de arrendamiento, iban adecuándose según su escaso presupuesto, recorriendo la ciudad y procurando en el último tiempo, acercarse a lo que era la urbe, en tanto en cuanto iban naciendo hijos.
Entonces residían en un piso no demasiado amplio en la calle Sepúlveda, y ya contaban cuando entraron en aquella vivienda cerca del Mercado de San Antonio, con cuatro de los seis hijos que a la postre tendrían.

Thiago de ocho años, Charme de seis, Xita de cuatro. Todos ellos malviviendo y pasando calamidades, como era normal para según qué obreros no cualificados, de aquella época.
Antoine, era un hombre sin energía, venido de la Andalucía rural, de la parte de Linares en Jaén. A la postre cuarto hijo de la saga Pageo, que no quiso ni quedarse en la tierra, ni trabajarla, ni tan siquiera pudo conseguir un trabajo de los que se regalaban por designio de amistad en la zona.
Con lo que se hizo Guardia de Asalto, en cuanto estuvo licenciado de su servicio militar obligado en la zona africana de Guinea.
Volviendo a su Linares natal, ya con los correajes y el uniforme de la policía gubernamental. Destino marcado en la gran Barcelona, que era donde se necesitaba mano de obra tirana, por tantos avatares y tantos cambios en la política española.
Así que entró de lleno, en la vorágine de la ciudad, en un tiempo muy revuelto, pero con grandes expectativas, para hacerse con un trabajo estable, por todo lo que acontecía y por las expectativas que se daban de futuro, como era la cercana Exposición Universal, que se celebraría años más tarde.

Fue cuando conoció a Charme, en uno de los quioscos de las Ramblas de Capuchinos, un domingo de mañana. Se acercó a ella, por un flechazo inminente, al verla tan clara y lozana, para preguntarle sin más; si era recién llegada a la ciudad y ofrecerse para guía y acompañante de paseos. Alucinada por la planta del joven y por el uniforme que llevaba, se dejó acompañar.
El desamparo y la soledad obra los milagros más inauditos y mezcla aires, pasiones y como no a las personas, que andan solas sin saber dónde caerse muertas, aunque pertenezcan a diferentes estratos. 
Ella, una señorita hacendosa y cultivada, llegada desde Castilla la Vieja, huyendo de su familia. La primogénita de tres hermanas, hija de Saturio; barbero y practicante en oficio, con plaza fija en Embid de la Ribera y Chon, hija de unos potentados valencianos, que se dedicaban al comercio y mercadeo de pieles y tejidos de exportación.

Antoine, era un hombre bien puesto y además de guapo, muy perezoso, llegando a rayar la vagancia y fue despedido del cuerpo de Asaltos por unas faltas cometidas adrede para que lo defenestraran. En su tiempo había accedido a esa ocupación creyendo que en el cuerpo no se padecía ni trabajaba, ni siquiera se corrían riesgos para la integridad física.
No fue el destino de su vida y pronto vieron en la Dirección Provincial de Seguridad, afecta al Ministerio del Interior, que era un inútil el pobre Antoine, por lo que cuando acabó su prestación contractual, y teniendo pendientes algunas faltas leves; le hicieron renunciar y dejar el uniforme. Colgado para que lo luciera otro varón más atrevido y con más sangre que él. Así que, poco después de conocer a la que sería su esposa, por más de sesenta años, dejó de pertenecer a los guardias de asalto.

No tardaron demasiado en preparar sus arreglos nupciales, tan solo les hicieron falta, noventa y tres días desde que se conocieron en aquel cuchitril, para contraer matrimonio.
Un casamiento sencillo y solemne, en la llamada Catedral del Mar. Oficiando el cura párroco de la Barceloneta, que tenía amistad con Charme por ser un compañero de la escuela del pueblo. Amistad de la niñez al haberse criado juntos y haber jugado por las calles de su natal Calahorra.
Doce invitados asistieron a la ceremonia, contando el oficiante, que aplaudieron y disfrutaron en una merienda en el Siete Puertas, de la plaza Palacio.

Ya por aquel entonces Antoine, recién ocupaba un oficio mucho más tranquilo y sosegado, también conseguido a dedo por las amistades de la familia radicada en Linares. La nueva faena sería la de cobrador de línea de transportes ciudadano, en la Compañía de Tranvías de la ciudad Condal. Línea 24 que funcionaba desde el Paralelo hasta El Carmelo.  ))>>


Edwin, reaccionó súbitamente, tras la huida de su balance, de su pensamiento, que se había mudado en muchos años hacia atrás, tantos, que él mismo ni siquiera había nacido y, sin embargo, por comentarios de sus antepasados y por su propia imaginación le llevaban de la mano a explicar aquellos pasajes a su compañera Eliana