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domingo, 11 de agosto de 2024

Pretexto.

 
















Es muy precisa la excusa
al pronunciarla a destiempo,
evita certeza infusa,
y te aleja. Es pasatiempo.
 
Y aunque me parezca obtusa,
al recordarla en el tiempo,
la evasiva, es muy difusa,
reprochando a mi talento.
 
Cuantas veces la he usado,
como mentira piadosa,
y después cuando ha pasado.
Recuerdo yo, aquella cosa.
 
Me pellizco fracasado,
y pesa como una losa,
sintiéndome trasnochado
por no enfrentarme a la prosa.
 
En ese momento dado,
cambiar pretexto por rosa,
dejar lo piadoso al lado.  
Sin hipocresía ansiosa.
 
Reconociendo mi lado,
mi parte mala alevosa.
Significo en este vado,
lo malo que se me adosa.
 
En este octeto incendiado,
por su oda calurosa,
que me disculpe Diosdado,
por esta ola ardorosa.
Presto, a ese calor ahumado.
Narro mi calor. Fangosa.






autor: Emilio Moreno
agosto, 11, del año 2024.
en la cuarta ola de calor.



miércoles, 16 de octubre de 2019

Pregunta por Renata.





Volvió de sus vacaciones más alegre y cansado que un sonajero, lo había pasado de mil amores con amigos, compañeros y otra gente que conoció en aquel viaje tan exótico a las islas Malvinas. Desconectado casi de la cotidianidad y la vorágine de Europa. 
Al cabo de las semanas del final de aquella andanza tan prolongada, el Ministerio de Marina y Pesca, le mandó una nueva invitación para el Certamen Anual, en Torrevieja, para que volviera a dar una charla de Previsión sobre las diferentes especies marinas.
Tuvo tal encanto en el viaje inicial, que jamás pensó fuera a disfrutarlo de semejante manera, y le quedara grabado de tal forma, que lo recordaba a menudo.
« Perdido entre la inmensidad del mar, quiso ir a parar a disfrutar de sus días de asueto, con la idea de recabar estudios para el proyecto que soportaba en España, y aprovechando el Simposio, que fue invitado, eligió el lugar sin dudar» 

Situadas en el Océano Atlántico—Las Malvinas—,a mas de quinientos kilómetros de las costas sudamericanas de Argentina. O sea, donde Cristo dio el último aliento, «Si lo comparamos desde, donde se encontraba, normalmente, que era en la Alpujarra Granadina Española»
Un paraíso aún por descubrir, perfecto para él, que se dedicaba como ingeniero de procesos y acciones marinas, al estudio de la fauna marítima y a la biodiversidad de los mares.
Desde Europa hasta Argentina fueron en avión, con las líneas regulares de la tierra de Gardel, y desde ahí, ya en Buenos Aires, viajaron como pudieron, con vuelos de cercanías, transporte por carretera y autobús, hasta llegar muy al sur de la nación, casi a la Patagonia, en la ciudad de Rio Gallego y cuando tomaron el descanso necesario y, se acopiaron de alimentos y de servicios de infraestructura. Ayudados por y con los marinos de la zona, y en sus embarcaciones de vela, llegaron hasta las Malvinas. 

Archipiélago dividido en dos grandes islas, «a parte de cuantos islotes puedas imaginar», y estas dos grandes dimensiones de tierra, rodeadas de agua por todos sitios, se llaman La Gran Malvina, la que bordearon por su costa sur sin detenerse, hasta llegar a la Isla Soledad, para recabar en su ciudad mas importante: Puerto Argentino Stanley.
Era noche cerrada, cuando desembarcaron en Stanley y pronto llevaron todos los enseres a un hotel rural, que estaba junto a la playa, que lo regentaba Renata; una joven y guapa mujer Cordobesa—nacida en la ciudad de la Córdoba, Argentina—, encantadora a la que en cuanto llego Graciliano, se prendó de ella. Por el porte y por el agrado al recibirle, al ser de una singularidad exquisita, que le llegó muy dentro al viajero recién llegado.
Bajaron todo el fato que llevaban y traían de la embarcación, los navegantes que le transportaron desde Rio Gallego, con el bergantín. Al acabar su cometido, los ayudantes del transporte, se despidieron de Graciliano, dejándole en Puerto Stanley a su suerte.
Una vez se acomodó en una de las estancias de aquella pensión, y pudo descansar de la fortísima singladura, bajó a cenar al cuco salón comedor de pescadores, ocupando una de las mesas que daban a las cristaleras quedaban al mar. 

El cenador, era una especie de vallado, de planteles autóctonos hechos de palos llegados desde el mar, atados entre ellos con ese tipo de plantas tipo hiedra, que abrazaban aquel cercado. Lugar donde estaban situados las mesas del comedor externo, donde sirvieron una abundante bandeja de pescado, que acabó con el hambre transportada por el español, que llegaba al Atlántico Sur.
Aquella residencia rural, no estaba demasiado ocupada, por lo que tan solo fueron tres personas, las que cenaron cerca del explorador licenciado.
El salón se vació a medida que pasaban las horas, y al cabo, tan solo quedó como residuo el recién hospedado, en aquella mesa con vistas a la playa.
Renata se acercó, interesándose por la cena y por su acomodo en el Argentino, que es como se denominaba el alojamiento.

Si, muchas gracias, estoy muy a gusto, después de la paliza de viaje que soporto desde que salí de mi tierra.
Viene para quedarse mucho tiempo—interrogó Renata, con sutileza
Pues, depende y verá; por qué lo digo, vengo a una Convención que se celebra en esta villa, donde hablaremos de todas las vicisitudes de la existencia de la vida marina. Para las diversas clases de cetáceos, y demás presencias.
Evitando lleguen a escasear estas protegidas familias marinas; en estas aguas tan frías y cómo; se las arreglan los cachalotes, las ballenas y los pingüinos, a la hora de fecundar. Dado que los estudios que poseemos, dan registros esquilmados, sobre la población de todos estos nadadores, que por lo visto, en alguna de las especies, ya suenan las alarmas, por el exterminio de la pesca sin control y por su escasa reproducción.

Algo he oído sobre el tema, y lleva usted razón, todas las camas de este sector han quedado ocupadas desde hace tres semanas—Sin más que decir, para entretener a Graciliano, Renata concluyó—Pues macanudo, si no desea nada más, le dejo descansar
Un detalle quisiera pedirle, mañana cuando lleguen las muchachas del servicio, quisiera entregarles el traje que he traído desde España, para que le den un lavado y planchado, porque con los avatares del trayecto, viene como si se tratara de un trapajo para el desecho.
No será dificultoso, yo misma se lo retiraré del armario y le daré tratamiento, aquí en este establecimiento, tan solo estoy yo, y tres hermanas que llevamos como podemos, el negocio.
¡Ah! Pues muchas gracias, por su amabilidad, aunque fíjese—le anunció con mucha cautela—que la miro a usted, y parece, como si la conociera, por haberla visto en España. No sé dónde pero—perdone, por favor—dijo, con educación. La observo y a usted la tengo vista, por mi barriada, en la Cope de Granada. Aunque igual usted tenga una doble, muy exacta que llega a confundirse.
Ambos rieron y Renata, se despidió del cliente, para entrar en las dependencias de la cocina del hotel.
A la mañana siguiente, cuando Graciliano se duchaba con agua helada venida de las instalaciones del complejo, notó que se abría la puerta de su habitación y entraba Renata, sin ningún tipo de precaución, abría el armario y recogía aquel traje negro de la talla 50, que miró detenidamente, hasta que comenzó a doblarlo para retirarlo y darle limpieza. Repasó las camisas y tomó una mal doblada, para retirarla además con el vestido para a su vez incluirla en el lote de lavado. 

Entre la rendija de la puerta del baño, Graciliano pudo ver como se afanaba la doncella, para recoger, aquello que habían pactado la noche anterior, y dejó de tener prisa, para observarla con detenimiento. Cómo olía la camisa retirada de la percha, y la americana del traje, cuando se la acercó a sus nasales.
Atraída quizás—pensó Graciliano—«por un olor intenso y desagradable»
Un ruido, o trepidación debió alertar a Renata, y darse cuenta que Graciliano, no había salido aún de su aposento y pronto, quiso ponerse en marcha.
Se había sentado a los pies de la cama, olisqueando la ropa, hasta que puso los pies en polvorosa.
Los días pasaron, la Cumbre de Asistencia a la Fauna Marina, se celebró, y todo fue como una seda, dándose circunstancias para los seres vivos del mar, que en próximos lustros, darían sus necesarias previsiones.

Graciliano, volvió a encontrarse con Renata, para la despedida, después de haber paseado por la playa una noche y reír hasta altas horas de la madrugada austral y entender que les separaba un mundo y una distancia.
A su vez, Graciliano, volvió a solicitar la ayuda de Renata, para que mandara de nuevo a lavar aquel traje y camisa, antes de partir hacia su país.
Se había manchado con cierta salsa, que le cayó en las solapas de la americana, y quiso llevarse la prenda limpia. A lo que la empleada del Hotel Americano, accedió.
El trayecto de retorno había sido, si cabe mas cansado que el de ida. Hasta que no llegó a Buenos Aires, le llegaron a ocurrir mil cosas, entre ellas, volverse hacia Las Malvinas y quedarse con Renata, para siempre.
El avión de Air Europa, aterrizó en Barajas, y desde ahí aún tuvo que tomar otro vuelo hacia su destino.

Los días de ocupación fueron ocupando el tiempo de Graciliano, hasta que el Instituto de Marina y Pesca, por mediación de su secretaria de asuntos oficiales, lo invitaron a la Convención Anual de Pesca en Torrevieja.
Invitación que acepto de buen grado.
Llegado el día, Graciliano, sacó su traje del armario y al ir a colocarse la americana, en uno de los bolsillos, encontró una nota, muy doblada que tenía escrito: Cuando llegues a Torrevieja, al Hotel Americano, pregunta por Renata Castagna Tintoretto, por si debes volver a mandar a regenerar tu traje.





lunes, 5 de octubre de 2015

Café con dos leches

Viene del capítulo anterior


 _ Imagino vuestra madre os lo ha contado al detalle. Todas mis andanzas de inmaduro fueron a dar con resultados desagradables y no fáciles de enmendar.
Me casé en extrañas circunstancias, con Ximena una persona a la que no deseaba, ni quería y ella jugó conmigo y sacó partido de todo lo que se ha derivado de ese enlace.  
De esa unión nació mi hija Estela, a la que adoro, y que en estos momentos está padeciendo la distancia y el abandono, como vosotras lo padecisteis.
_ Entonces _ interrumpió Cecilia_ papá, tengo una hermana un poco más pequeña que yo, ¿verdad? según estás contando.
_ Así es, Estela es tu hermana, tendrá más o menos la edad de Natalia.
El desahogo de Javier, quedó de momento interrumpido por Cecilia, la cual; viendo que la amargura se hacía amplia en las gargantas de todos y que ya imperaba en la sala, la amable farmacéutica; quiso romper una lanza en favor de la tregua del respiro y del sosiego.

_ Ahora vamos a tomar unos dulces y en todo caso, como veo que en una jornada no llegamos a explicar nuestras cosas, lo demoramos para que entre tanto, todos podamos digerir toda esta multitud de penas y emociones y nos encontramos otro día y así Javier_ una de las niñas Caterina; exclamó interrumpiendo con brusquedad_:  ¡Así no!_ La retórica fue escuchada claramente. No pudo acabar la frase Cecilia.
  
Caterina, no dejó proseguir a su madre evitando que el peliagudo asunto se dilatara más. De pronto preguntó a su padre con preocupación_. ¡Cuando has venido aquí papá es porque tienes una determinación tomada!  No podemos dejar que esto se resista y se enfríe_ continuó con la exigencia.
_ Sabes que mi madre te persigue y ha preparado todo esto para que no te escapes de nuevo y no la abandones más. ¡Lo sabes! No nos hagas más daño. Estamos en tus manos de nuevo ¿Nos vas a dejar caer nuevamente?
Ella te ama, a pesar del disimulo y no hace otra cosa que hablar de ti y de tus cosas hace días.
Mamá; es incapaz de decírtelo abiertamente. Pero yo si tengo la valentía de hacerlo. ¡Soy tu hija!, todas somos tuyas y no vamos a dejar que nos relegues otra vez. Es tu última oportunidad de ser feliz y la única que tendremos nosotras para evitarlo. Si la vida da dos ocasiones para encontrar tu camino, ¡Ahí está! ¡Tómalo!
Papá, quédate en casa, no nos dejes a la deriva. Te necesitamos mucho, tanto como tú nos necesitas a nosotras_ sin dejar de mirar a su padre, prosiguió con su lamento.
_ Nosotras sabemos que tu no estabas al corriente de nada de lo que hemos sufrido, ahora eres tú el que debes tomar decisiones.
Solucionar tanto los problemas de España como los de Costa Rica, pero tienes hijos allí y aquí y es duro, yo estoy segura que lo has pensado y tienes una decisión tomada ¿verdad papá?
Fue a contestar Javier, cuando Cecilia, le tapó la boca con un bizcocho de hojaldre y le dijo_: piénsalo Javi, no arranques sin pensarlo detenidamente.
_ Yo te quiero Cecilia, lo sabes_ alegó Javier_, no lo voy a ocultar frente a las niñas. He venido decidido a recuperarte, a que todo sea como hace años, todos juntos, que seamos una familia.



Elvira Había finalizado su tarea en Cartago y volvía a casa de Ariel, con el que había estado en contacto vía teléfono, durante todos los días que ella se mantuvo sobre las pasarelas de la exposición tras participar en la propia ciudad de Cartago, en un espectacular evento de la prestigiosa firma americana: Women's Signos Incites. Que había de reunir en esa pasadera las más atrevidas y vistosas prendas transparentes de la gama de ropa intimísima de ensueño, fajas indesmayables y simétricas, sujetadores tentadores para pechos relumbrantes y prendas interiores para las más femeninas y atrayentes mujeres del planeta. Dentro de la nueva colección: “Every body for Women.
Su amistad con Ariel había ido creciendo, tras haberse contado todo tipo de secretos, unos ciertos y otros no tanto. Aquellos que a la linda Elvira le habían interesado,  los cuales sabía fijo que cautivaban al joven historiador.
Dentro de su devaneo sensual ella sabía que lo tenía en el bote y que llegado el instante podría contar con él, con fines provechosos para el interés de la modelo.
Este joven y poco experimentado caballero, Ariel, celoso por el affaire que tuvieron sus acompañantes de viaje, en cuanto llegaron a Costa Rica, Elvira y Javier y del cual se sentía dolido por los celos enfermizos con la especie de seducción que sentía por Elvira, Pretendió corregirlo ahora que la ocasión lo permitía. Festejarla hasta el punto de enamorarla perdidamente y gozar de sus chichas prietas.
Habían quedado esa tarde en la capital San José, relativamente cerca de la catedral, en el barrio de Luján en una tortillería y cafetería muy reconocida con el nombre de:" Pani ", en la calle 21, de la capital, donde Ariel, hacia un buen trecho que esperaba a la guapa modelo.
La espera la había disimulado con un buen café con leche natural y leche condensada, además agregando a ese paladar un acompañado especial, las suculentas  quemadas muy ricas y sabrosas que hacen en ese establecimiento y además de una llamada telefónica para sus amigos, esos que habían realizado el viaje desde España hasta el continente americano y con los que había llegado a ceñir una amistad digna y de mucha valía.
Con unos más que con otros sin embargo, ¡Sí que Ariel!, persona correcta y muy medida, procuraba tener contacto con todos ellos por ser las personas a las que más cercanas tenía y de las cuales participaba desde su llegada a Costa Rica.
La llamada que realizaba en aquel momento, desde la tortillería "Pani";  fue a su venerada madre de la Congregación para la ayuda de mujeres aborígenes; la monja Sor Marianela, o como ella prefería la llamasen: Maruja; María Pinote, instructora sobre moral e higiene para las mujeres autóctonas de las zonas montaraces de Costa Rica.
Tras haberse enterado de forma fortuita que preparaba un destino fuera de la tierra de la "Pura Vida" y que le parecía muy anómalo, después de la ilusión que siempre había manifestado la reverenda madre superiora por la Congregación de las Madres Trinitarias y sus chicas más necesitadas. Las representadas por la CONAI, Institución de Estado, encargada para velar por los asuntos y pueblos indígenas.
Generosamente censurada por ser una institución, no solo oficial, además de no neutral y ser tutelada y conducida por hombres de raza blanca, desde la propia capital democrática de la república.

El teléfono pulsó cuatro veces antes que fuera descolgado por la monja, ésta al atenderlo sabía quien la llamaba, porque en su móvil estaba grabado ese número personal que por ella se preocupaba tan asiduamente y que atendía con gusto, desde un _break_ punto y aparte que hizo en su trabajo habitual.

_ Dime cositas jayuelo _ sonsacó directamente cuando descolgó Marianela_, que no sean penosas. ¡Cómo estás cielo!, que tal te tratan en estas tierras tus colegas y alumnos.
_ Hola Maruja_ contestando a tu interrogante te diré; acreditó el joven_: me tratan bien, y además con mucho respeto. No podía ser de otra forma, todos somos personas decentes, que sabemos lo que hay que hacer y ¡la verdad! que me encuentro satisfecho y soy afortunado, por poder trabajar en este precioso país, con estas personas tan educadas y tan amables_ hizo una pausa para respirar y saborear lo que catalogaba y fue interrumpido por Marianela, con una de sus intempestivas gracias.
_ Bueno chato ve a lo que te ocupa, cuéntame todo lo que sepas de nuestros amigos, ya sabes;  los del vuelo SJO502, de la compañía Spanweby Airlines, que por cierto lo de la demo, fue una maravilla, tanto que por parte de la curia ya han aceptado un buen pedido para muchas de las instalaciones en los conventos de esta plaza; pero cuenta y dime_ acabó su largo articulado esperando que Ariel no se aburriera, y se pusiera a puntualizar el contenido de sus deseos.
_ Pues te llamo ahora que estoy en el "Pani", una cafetería de la calle 21, esperando a Elvira, que llega de Cartago en breve y como las noticias vuelan, y me he enterado que pretendes marcharte de este país, te llamaba para saber más de eso, que de verdad me preocupa mucho.
Creyéndote aquí impartiendo sexología y nutrición a las muchachas nativas del norte, no puedo entender cómo puedes pensar en esfumarte de mi circulo de vida.


continuara
to be continued...






martes, 31 de agosto de 2010

Si la vida es un tango, ¿Que son los sueños?


Si la vida es un tango, los sueños deben ser boleros, por ello con lindo empeño te canto estos sonetos que sacados de canciones de amor, de anhelo, de deseo, quiero recibas empero, con mi nombre y apellidos, y los disfrutes completos.
Boleros de una vida, sonaron en mi memoria, cuando tu ausencia se hizo eco, cuando tu presencia fue historia.

Por el camino verde; pasea lozana mi dueña, cuanto quisiera agradarle con lisonja varonil y amarraditos, cruzar del puente a la alameda


Sabor a ti, llevo en mis labios, cuando pronuncio tu nombre, palpo tu cuerpo y sueño despierto tú enjundia, sabor a ti quiero y llevo.
Solamente una vez, tropecé con tu alma, robándole un beso, inundación y calma, me supo a gloria y así fulgura mi historia
Espérame en el cielo, después de aquel concierto, que interpreta la vida, tras notas de vivencias y detalles bellos, después que yo me muera y tú sigas en mi sueño.
Mar y cielo, tú eres mar, tu eres cielo, yo soy lluvia yo soy eco, tu eres vida, yo soy heno, tu revives yo fallezco.
Anoche hablé con la luna, le dije: conozco un camino, que lleva a feliz ventura, me dijo de un destino, que me arrastra con premura
Si tú me dices ven; lo dejo inacabado, lo abandono como esté, pretendo ser dócil, para aquella que sin saber, me siguió tras las fronteras, en peregrinaje también, tras tantos años pendientes de tu búcaro de miel.
La última noche que pasé contigo, fue larga, pesada y para el olvido, no por tu culpa mujer, si no por mi indigno, al saber, que ya no ha de haber, posada para entender

Adoro, el día que nos vimos, adoro esos cabellos rizados que vuelan al viento truncado, limpio hermoso y bello, que me incitan a sentir, tu alma, corazón y vida.
Dos gardenias para ti, con ellas te evoco a ti, con un nudo en la garganta, replico sereno, llevan mi corazón y deseo, para siempre vivo poseso, y con ese contorno que lleva tu meneo, gardenias siempre para ti, que eres un lindo reflejo
Júrame, que desde hace mucho tiempo, esperamos el momento para ser felices, para ser dichosos, para amarnos en los atardeceres, escuchando el susurro de un bolero, que nos lleve a recordar los tiempos primeros y nos ayude en los finitos postreros
Mira que eres linda; que preciosas formas tiene el dibujo de tu carácter, que me escolta tanto en mis triviales tardes, como en mis noches de oscuridad, tan sólo con tu asociación, sazona mi corazón para llenarlo con una maravillosa rebelión
Bésame mucho, como si fuera a derretirse el mundo, y solo pudiésemos vernos en esa única ocasión para que con los boleros que nombran las causas probables de los tragos amargos nos enreden a esa “Hiedra”; con su “perfidia”; el temor del “no me vayas a engañar” y sabiendo que “más daño me hizo tu amor”, seas por siempre: “la camarera de mi amor”.