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martes, 15 de marzo de 2011

¡ Vivan los novios !

El sábado día 12 de marzo, a pesar de la lluvia, los que tenemos ganas de "meneo" fuimos al teatro Condal y a cenar al Hotel de  los Bruchs. Era una salida programada, donde no tenias que preocuparte mas que de tener apetito y poder pasártelo en "grande", todo lo mejor que se pudiera, dando rienda suelta a la maravillosa calma de los amigos y acompañantes que hicieron la misma travesía.

La tarde era de aquellas, horribles, caía agua para llenar un mar, no teníamos una temperatura demasiado baja, pero tampoco era agradable ir muy desabrigado. Todos llevábamos en la mente el suceso de Japón y ese terremoto con unos daños incalculables, seguidas del Tsunami que entró en la tierra unos cinco kilómetros, para dejar la destrucción más desbastadora del siglo en aquel archipiélago. Esperemos que Dios ponga de su parte y no lleguen más cataclismos a la tierra.

Al subir al autobús, pude descubrir que tampoco era uno de esos "trastos" grandiosos de última generación, que llevan televisor por cable y accesorios diversos  que le vienen de origen. Tres posiciones de descanso en los asientos, aire anticongestión para evitar el mareo de los más exigentes, ambientadores de parcela para acondicionar la zona ocupada y no seas agredido con las diversas amalgamas de perfumes mundanos. Espacios no demasiado amplios, para los que ya vamos teniendo una cierta dimensión. En resumidas cuentas, era un Omnibus de los de toda la vida, de los que puedes tranquilamente charlar con el vecino y de escuchar sus penas melancólicas, o aguantar sus gracias en estéreo. La verdad, como me placen a mi los viajes, con el contacto directo con las personas, viendonos las caras y riendo a mandíbula batiente si es posible, sin reirnos de nadie, pero reirnos con  todos y de cualquier insignificancia. 

Tras no demasiado tiempo de recorrido, gracias a que había partidos de futbol, las gentes no embotellaban la carretera y arribamos con tiempo suficiente como para echar unas charraditas, antes de entrar en la Sala principal del Teatro Condal, que nos recibía con la obra de: Vivan los novios, una comedia graciosa que nos tenía que llevar al mundo del desternille y la guasa.


No voy a extenderme en contar de carrerilla toda la relación de sucesos, el argumento y el desenlace de la mencionada obra, porque los más papistas, me tildarían como ya es habitual de "tio puñetitas". A parte que esta obra, muchos de ustedes... vosotros, la habreis visto, se escribió en el año 1951 y puedo imaginarme que; el que no  haya leído el libro,  la ha visto en el cine, o como es este caso la requete volvemos a ver en el teatro. Graciosa y jocosa forma de entablar las discrepancias de la pareja, en tono de chanza. No os la cuento por si os cae en vuestras manos esta Comedia escrita por Jan de Hartog, escritor holandés. Fueron dos horas de carcajadas en algunos, de medias simpatías en otros y en la mayoria de agradables sonrisas, con algunos pasajes que realmente, a todos nos recordaban nuestras propias vidas, esas que van en el zurrón de cada cual y que las solemos llevar en la mayoria de los casos, con mucha tolerancia y discreción.   Abarrotado el Teatro Condal. También es verdad, que los sábados bajan desde las comarcas más alejadas muchos autocares, con personas, que ya por la distancia, por la imposibilidad de acceso, por no tener al abasto esas posibilidades no frecuentan las salas de cine y teatro que hay repartidas por Barcelona y sus aledaños. Todos tenemos derecho y necesidad de cultura, de distracción y de disfrute.

De ...reojo, miraba a los amigos que siempre caminamos juntos y con sinceridad, algunos incluso llegaron a dormirse, pero ... la gracia, de estos queridos camaradas, es que se duermen hasta en la cola del sueño, antes de ponerse el pijama, en cuanto pasamos por un túnel un poquillo largo, ...al volver a la luz se despiertan de un mini espejismo y dicen desabrochandose la gracia... ¡Buenos días!.   No sé que me está pasando últimante que me quedo "roque"... ¡Estoy asustado, creo que me ronda algo!.
Al final del espectáculo, salimos y con el tiempo justo, ascendimos de nuevo al autocar y bajo la lluvia y los faros de iluminación de las avenidas, rondas y calles, transitamos haciendo un honor a nuestra ciudad que majestuosa y mojada por la tormenta y la playa, nos miraba con esos ojos preciosos que posee de encantadora de muchedumbres  y de Capital del bienestar. Los neones  de las tiendas y comercios, zigzaguean al pasar, como guinándonos ese ojito de pérfida que pone cuando quiere que nos enamoremos de las curvas que tiene la ciudad y los recortes que impone ese cuerpo majestuoso y vital. Fuimos dejando Barcelona por el sur para tomar la via del restaurante.


Tras no demasiado tiempo circulando, llegamos al  Hotel los Bruchs, nos esperaban en la puerta a toda la comitiva que ipso facto, sin demoras nos llevaron al gran comedor, donde pudimos degustar de una buena cena, que nos colmó los acaudales de repuesto, cubriendo las necesidades fisiológicas y dando semáforo verde al estómago que sin prisas pero,  sin pausas fue llenando de cuantas abundancias le ponían por delante.
Comimos, con mesura los menos, los demás... ¡amigos míos! que quieren que les cuente, sacaron sus almas de penas y probaron todo aquello que normalmente, no consumen. También es normal que el ser humano, cuando le dejan via libre, pues ...agarra carrerilla y se olvida de echar el freno, despues ¡Claro! Llegan las cositas, nada del otro jueves. Suben las tensiones arteriales a niveles desorbitados, marcando más grados, que goles marca Cristiano Ronaldo o Lionel Messi. El  colesterol en sangre, ni es de la verdura, ni es del agua mineral, es del vino de Rioja o del Cava Catalán. Se oían voces ya acostumbradas y perniciosas, que aclamaban aquello de... ¡Un día es un día! ... ¡Mañana vuelvo al régimen!... ¡Tampoco he comido ni bebido tanto, no exageremos querida! ... Los bailarines, se preparan para dar meneo a las caderas y hacer bajar esos gramitos que igual alguno queda entre tanto sudor y lamento. La música es para muy jóvenes  ¡y eso que importa!  Lo primordial es pasarlo bien. ¡Anda hermosa, vamos a bailar!
En la pista de baile, una azafata casi invisible por su delgadez, pretendía enseñar a bailar esos ritmos de otros mundos, a toda la parroquia de gigantes y cabezudos que iban llegando. Los jóvenes, se retuercen con esas músicas de ahora, que más que melodías son traqueteos a las guitarras y zambombazos a los tambores, de ¡swing nada de nada monada!  No sonó ni un bolero, ni una bachata, ni un Cha cha, ni siquiera un pasodoble que por aquí, tanto se lleva. ¡Gritos y chillos sensuales!  Expeditaban aquella juventud que frenética, loca y dislocada, trataba de llamar la atención entre ellos.
La noche finalizó cuando retornábamos, con una avería en el autocar, que nos " pispó " más de dos horas de espera, que tampoco fueron mal, ya que aprovechamos para charlar amigablemente y hacer una digestión sin ayuda del bicarbonato ni las sales de frutas. 








lunes, 7 de marzo de 2011

Carnaval en el Ateneo Familiar






Carnaval 2011 en Sant Boi, como todo lo que se celebra en Barcelona, el Carnaval es una imágen fiel de sus tradiciones y su alegría, ya la fiesta carnavalesca da inicio con la Rua del Carnaval.



Donde decenas de socios y  visitantes se dan cita en el popular Ateneu Familiar y es que el Carnaval del Ateneu ha ido cada año convirtiéndose en una cita de lo más colorida y alegre donde pasar unas horas de disfrute, agrada al más disfrazado. En  tradición ancestral que en  Sant Boi cobra su especial encanto. Por ser la Ciudad de la Salud, ....recordar aquel slogan que se está haciendo famoso: Sant Boi boig per a tu.
Un carnaval que no olvidarás.








Y este 2011 podrás  visitar el Ateneu Familiar. Cuando el Carnaval inicie el 3 de marzo puedes sumarte a la alegría y la convivencia, del que en Barcelona y toda Cataluña es llamado Carnestoltes. Una tarde de algarabía y creatividad con los disfraces y las máscaras de todos los que concurren dan la nota de especial colorido a la celebración. 










El domingo 6 de marzo domingo de Carnaval, en el Ateneo Familiar, con su ya prestigioso baile popular. 
Miércoles  de carnaval  9 de marzo, con el Festival de la Mujer/Dona en Cal Ninyo, son fechas que debes anotar en tu agenda para venir a disfrutar.





El domingo dia 6 de marzo, Primer premio de Carnaval fue para la Comparsa que se disfrazó de las señoras de la "Casa de la Pradera", antigua serie de televisión protagonizada por Michael Landon y Caren Grassle donde se narraban las peripecias de una familia Ingalls, llegada al Oeste Americano, como pobladores de una ciudad emergente dentro del llamado Oeste
 
 
 

El Segundo premio, fue otorgado a la Caperucita Roja, que a pesar que venía sin el lobo, fue la merecedora de tal premio. Se la ve en la foto con el Presidente de Ateneo Familiar, cuando le entregaban el obsequio. 
El Tercer premio, fue otorgado a la Brujita Encantada, que la vemos cuando recoje su obsequio de manos del Presidente y del Secretario de la Entidad Ateneu Familiar.
durante el baile, las parejas recorrian la pista del salón Rosa, danzando con la música de siempre, la que les lleva al paradigma del gozo. De todos es sabido que la música amansa a ..... Es una verdad palpable, ver como domingo a domingo pasar por el ya antiquísimo Salón Rosa, cantidad ingente de bailarines estupendos y otros que hacemos lo que podemos. Sin embargo, la música es la auténtica protagonista.
Las ganadoras del Certamen, en el ya mencionado Salón Rosa del Ateneo Familiar, el que dentro de poco cumplirá su Centenario. Os animo a que vengais a bailar cada domingo por la tarde, a ver las actuaciones periódicas de Cantos de Habaneras y a las diversas celebraciones que suelen producirse en este Majestuoso Salón.



fotos y crónica de Emilio Moreno


lunes, 28 de febrero de 2011

Festejo del día de Andalucia






El último sábado de febrero del 2011, el  dia 26 Se celebró en el Casal de Barrio de Casa Blanca:  El Día de Andalucía, con diversos festejos flamencos, coros y danzas. Intervinieron los artistas rocieros de las diferentes casas de la Ciudad. El Certamen dio comienzo a las 18: 30 horas, actuando los grupos infantiles de flamenco que cada día van superando esas trabas para un dia alcanzar lo que ya sus mayores realizan con ese arte que es único en la zona.


Las autoridades hicieron acto de presencia para dar soporte a estas iniciativas que llevan a cabo las Coordinadoras de Casales de Barrio, ofreciendo al publico en general muestras del Floklore Andaluz y detalles autóctonos de ese arte que tanto se aprecia por  el publico. Las "bailaoras" nos regalaron ese movimiento estilizado que demuestran al



bailar, con sus cadencias en el contorneo de sus figuras y acompañadas de los brazos que a modo de extensiones suntuosas, juntan lo imaginario con lo auténtico dejando esas estampas preciosas para el gozo del que lo disfruta.





La música de la guitarra española, siempre inmersa en los tributos de lo incondicional hace que el espectador sienta esa fuerza motriz que dispensa el embrujo que levita sin tocar suelo y te acarrea a esos instantes, tan llenos de felicidad que se percibe al ver este arte flamenco.


Los "cantaores" llevan su apasionamiento desde su alma al sentimiento ajeno y todo ello mezclado con lo antedicho hizo que hubieran momentos donde se rayaba la magnificencia.

Otro género musical hizo además gala en este Dia de Andalucía y no fue otro que el aportado por el amigo y cantante Mario Manuel, llegado de Perú y ya afincado en España.

Canciones, boleros, bachatas y algo de música ligera ayudaron a recalar en el puerto de las delicias, dejando al respetable con esa sonrisa que únicamente reflejan cuando han sorbido placidez a traguitos cortos y sabrosos. Más de dos horas estuvimos viendo el Festival que nos ofrecían los cuadros de baile de la Casa de Granada y de la Casablanca. Para terminar se unieron en una representación conjunta dando por concluido el Festival.



martes, 11 de enero de 2011

...me lo dijo Pérez

Juan Jose Pérez
... Me lo dijo Pérez; que estuvo en el Mundo y tantos sitios más. Si vieras me dijo como las letras se sobreponen por las nubes y yo que me muero, por ir a buscarlas con esto de Pérez empiezo a pensar en meter mis letras y lápices en una maleta y largarme ....pallaaá.    Me lo dijo mi amigo; ¡Sí mi amigo!  Juan José Pérez, que estuvo por Berja, Badalona, Santa Creu de Calafell y por el Vendrell, y vino encantado de toda la cultura que embebió  por allí, ¡¡ que te dijo Pérez !!  Si vieras me dijo, como la gente se agolpaba a la vera de la carretera para ver pasar aquel tropel de ilustres personajes salidos de la historia. De esas narraciones que cuenta con ese entusiasmo y con ese gusto que embarca en una travesía de dibujos culturales y te sobrellevan por ende los aires hasta
dónde e atrevas a llegar.  ¡¡ que te dijo Pérez !!


Pulsar en la flechita para escuchar la Música

Que estuvo en guateques bailando la cumbia, la yen ka y Cha-cha-chá. Con esa alegría que transporta y además regala con esa magnánima suficiencia que es una gozada, ver como disfruta al hablar de su pueblo, de sus cosas, de sus nietos y del mar. ¡¡ que te dijo Pérez !!  Que si quería entender el mundo de las aficiones me asomase a su balcón y aprendiera a disfrutar de las vistas que dirimen de la ilusión y de la cultura, de lo reconocido sobre refranes, de los ancestros y antepasados de las artes militares, del contar de los poetas del pueblo, del pensar de aquellas gentes que nos han precedido hasta en la forma de sufrír.  ¡¡ que te dijo Pérez !!  Comprende me dijo, como gozo haciendo y repartiendo detalles, de los que se hubiesen quedados anquilosados In Ethernum.

Perez y Moreno


Que la ciencia de la heráldica, suficiencia ínclita de los apellidos y descendientes es lo que ocupa mi ladera, que inscribo los nombres en piedra y lo facturo para que el mundo lo sepa. ¡Eso es lo que me dijo Pérez!  Observa me dijo... como la campiña se enrojece al llegar la tarde, cuando la brisa marinera de su ciudad le brinda serenidad completa y sin menoscabo finaliza su comentario para preguntarte sin dilación,si ya eras conocedor de la efemérides. A renglón seguido y sin preámbulo continúa con un recuerdo que de pronto le llega al pensamiento. Ha penetrado en su juventud, por la puerta de la esquina, aquel acceso abierto que se deja abierto los sábados en la mañana, está viendo al padre, en una de esas tardes labriegas que pasaban allí en la "Sierrecilla" Es una parcela propiedad de la familia, donde antaño faenaban, trajinaban y segaban el trigo con ayuda de los mulos. Siempre en trabajo para la propia hacienda, jamás trabajó para los señoritos. Su Padre, le dijo un día..._ Lo recordaba con la mirada perdida en el horizonte_ No trabajes nunca para nadie, hazlo siempre que puedas para ti, no tengas ni dueños ni mandatarios. Mi amigo estaba en una ensoñación, narraba su tesis desde dentro de sus tripas, la vista imperceptiblemente desdibujada ni quedaba encolada en ningún paraje ni quieta para reprocharse sus pensares. Hablaba seguido, haciendo sus pausas en los recuerdos más notorios pero sin prisa adelantaba en su imaginación a su verbo. Mientras le escuchaba atento, recuerdo que paseábamos por el Paseo de Gracia, bajábamos hacia la Rambla. Con seguridad al llegar a la plaza de Cataluña, haremos un "break" en el café Zurich, que es el sitio que solemos detenernos para descansar tras los trajines que nos damos de andar por la ciudad. Habíamos visitado el Palau Robert, que exponía un Gran Modisto _Monsieur Cullons_  moda femenina, vestidos de alta costura, como le llaman los franceses " Haute Couture" y como justo caminabamos frente a la Parroquia de San Raimuindo de Peñafort, entramos a saludar al sacristán que es primo de mi amigo. Volviendo a la historia que nos acomodaba, Juan seguía haciendo comentarios saltado de las preguntas que le hacía y entre respuestas y risas, llegamos al  Zurich.
Por ese motivo y gracias a Pérez, que además es el centro neurálgico de nuestro grupo de amigos, por su gracia, salero y tronío, todos vamos a ...¡¡todos los sitios!!  sin perder el norte ni el sur y siempre aconsejados por las directrices de nuestro bien querido amigo Juan José Pérez






martes, 28 de diciembre de 2010

la fuente de la esquina

En los “Años cincuenta y sesenta”, las comodidades no eran ni estaban al abasto de cualquiera, no se disponía de los servicios básicos que hoy en día se instalan.
Las familias obreras, se diferenciaban de las pudientes, eran de otro estrato y los contrastes se notaban de forma irrebatible.
Era ciclo de emigración y a la vez de inmigración en el país. Entonces las autonomías no existían, regiones todas perfectamente delimitadas en el mapa y con sus coordenadas establecidas. Una grande y libre, era el eslogan de moda.
Las gentes salían con sus sillas a la fresca, a la puerta de sus casitas, a charlar entre vecindad, los portones de las viviendas siempre permanecían abiertos, por si Maruja la vecina de la izquierda necesitaba sal, o la cercana de la derecha Isabelita, precisaba de un poquito de café molido.
En aquel tiempo, no había raterías ni timos, no había nada para robar, las puertas abiertas de par en par y el aire venteaba las miserias. El oficio de ladrón, embaucador, tramposo y estafador aún no se había inventado.

Escuchar la radio todas las noches después de cenar en vecindad. Era la meta de muchos de los sensatos de la época, se desconocían lo que es el Euribor, la bolsa de valores, los seguros de Vida y pensiones y el lifting de pechos o el cocolón de silicona dentro de los labios de las señoras.
Un telefunken de lámparas berlinés, que tenia la señora Paca, regalo de su cuñado que se la trajo de Alemania, una Navidad que volvía a visitarles, la orientaba en una de las ventanas y todos se acercaban a escuchar a Matilde Perico y Periquín y la noche de los jueves: Pepe Iglesias el Zorro, un humorista argentino que se había afincado en España, haciendo las delicias de los oyentes, los programas de concurso que dirigía Bobby Deglané, otro periodista llegado de Chile que tenía unas dotes especiales en su voz, encantando a los escuchadores.
En los cines, se veía: Lo que el viento se llevó, o la tan famosa proyección de “Esplendor en la hierba”, protagonizada por Natalie Wood, y Warren Beatty. Mientras se devoraban los cacahuetes salados y las pipas de girasol, en aquellas salas de sesión continua, con olor a humedad y a sobaquillos.

En los colegios las chicas estaban en clases separadas de los niños, se rezaba el rosario todas las tardes, se temía a los profesores por sus castigos y por sus regles de madera largos y engarrotados, que estrellaban en las piernas y espaldas a la menor oportunidad, Cuando no en los glúteos dejándonos el culito para un apuro.

En los talleres las modistillas seguían esperando a su “noviete”, que las iba a recoger a la salida del trabajo y en los comercios, llamados colmados o ultramarinos, se vendía el café el aceite y el petróleo a granel. La potencia de los contadores de la luz era de 125 watios, y aún existían restricciones de luz en cuanto caían cuatro gotas del cielo; ¡ale a la velita, que no se ve ni un pijo! No había problemas de circulación ni aparcamiento. La operación salida y retorno, no estaban inventadas. No existían segundas residencias ni fines de semana en la playa o en la nieve. Algunas personas creían que la crema solar, era para comérsela como si fuese mermelada.

De política no se podía hablar, estaba prohibido hasta pensar en ella y la democracia era una señora rubia y americana parecida a Marilyn Monroe que todo el mundo había escuchado hablar de ella pero nadie la conocía. Las mujeres no podían tener el carnet de conducir si no habían hecho el Servicio Social, cuando iban a bailar a los Ateneos, o salas de baile, las madres con las abuelas las acompañaban y se sentaban en el anfiteatro, para vigilarlas desde la altura. No fuera, que se escapara algún besito, o diesen algún apretoncillo al acompañante y fuesen pasto de la crítica. Las misa de 12, los domingos era obligatoria, las nenas con el velo, los nenes con los calcetines largos.
Estaba mal visto que fumaran y fueran simpáticas y agradables. No podían mirar a los chicos directamente a los ojos, era un pecado mortal y menos hacer insinuaciones naturales y humanas.

En las casas, se carecía de casi todo, en muchas de ellas aún faltaba el agua corriente. Las neveras de hielo, el infiernillo con alcohol de quemar, y el brasero para la calefacción de la sala, el sifón para el vermut a granel y el sobre de litines para disolver en la botella de agua. En aquel tiempo el agua mineral era de la marca: Mi grifo; era la que salía de las tuberías municipales, con un gustazo a cloro que tiraba para atrás, nuestras madres decían aquello de: lo que no mata engorda
Aquel vecindario era sutil, y auténtico, no habían demasiadas casas en aquel barrio, porque las estribaciones del terreno hacían que las calles, además de no estar asfaltadas, no hubieran aceras, ni farolas, ni desagües, ni entradas para las urgencias. El barrio y la fuente de la esquina.

 Dos docenas de viviendas las que conformaban el llamado “barrio Semper”, así se le llamaba entre la ciudadanía, dado el ambiente de medio pelo que se daba, auténtico y muy familiar tanto que nadie se ruborizaba por casi nada, viviendas de alquiler todas, allí no había ningún rico, millonario, o hijo de su papaíto que le sobreseía en los gastos. Allí se estilaba en la tienda aquella frase tan conocida de: “apúntalo, que a fin de mes te pago.”
Se compraba fiado, no habían sobras, la gente buscaba caracoles cuando llovía para comer, y boletos en los otoños, para saborear algo que lo daba la madre naturaleza y además de forma gratuita. A parte de ir a la llamada “espigolar” que no era otra cosa que ir furtivamente a requisar la fruta de los árboles frutales que lindaban con el canal. Siempre de madrugada o al anochecer para que el “Pagés” (agricultor), no les pillase.

Según se ganaba, se gastaba, y se derrochaba menos que nada, porque no se podía a penas subsistir, horarios en los trabajos interminables. El campo, la fábrica, el huerto, el tablón, la obra, el trapicheo. En los corralillos de las casas, se criaba el pollito o el conejo que después se vendía o se cambiaba, y el pavo navideño que se traía para engordarlo a finales de octubre.

Se acarreaba el agua a base de cubos, que se traían de la fuente de la esquina, los más avispados, colocaban una manguera por las noches y llenaban un depósito de cemento que habían situado encima de los tejados para suministrarse agua para la higiene y la cocina, otros se lavaban como los gatos, y en último extremo en la ferretería de la calle Mayor, la del señor Casado, vendían unas especies de regadoras que las llenaban y servían a modo de duchas cuando se tiraban el agua por encima. Un adelanto grandioso dado la tecnología del país.


El amigo del recuerdo se enfrascó en pensar cuántos y cuáles eran los habitantes más ardientes, necesarios, simpáticos y afines que tenía aquella barriada y el pensamiento salió de gira deteniéndose en tantos que le habían dejado huella en su recuerdo y en su niñez.
Desabrochando su fiel repaso mental y desempolvando unos posos, tan pretéritos, que jamás volverán, ni por turno, ni por épocas ni por casualidad; le llevó a estos resultados, donde sólo se podía dar en el sueño y la nostalgia.
Aquella mañana de domingo que salió de paseo, se ubicó bajo aquel chopo que aún hoy existe y dejó escapar sus recuerdos, pronto quedó inmerso en un tiempo, en un recuerdo a la vez que agradable necesario presto a derrocharlo a borbotones y no mejor que en esa mañana de festivo dejarlo salir para que aflorase…..aflójense los cinturones por favor: “Por aquellos tiempos y ……


En aquel suburbio había un barbero excéntrico, que tenía los clientes justos, tanto era así que, gozaba de tanto tiempo durante la jornada sin “pelar” a nadie, tan desocupado que el pobre Joaquín, pintaba el local de la barbería, con la brocha de afeitar de los parroquianos. La pintura que usaba era color verdoso, tan mala, que luego salías marcado del color de las paredes, porque al estornudar, saltaban los posos de la pintura al aire, y te manchaba la ropa.
Un día afeitando al vecino, le corto una patilla más que la otra, y este al llegar a su casa y darse cuenta, volvió a la barbería a retocarse y tuvieron una discusión muy acalorada, porque el barbero, le decía que se había rascado tanto que se había hecho un “siete” en las sienes, dejando una patilla más corta que la otra.
Era un personaje pintoresco y gracioso, su carácter era cambiante como las temperaturas, se inventaba historias inverosímiles y saladas, era propietario de una moto de cilindrada media, Osa modelo 160 del año 1955, la cuidaba como a su propia esposa la Señora Moralina.
La tienda de la barriada, vendía absolutamente de casi todo, la bautizaron con el nombre de: los almacenes alemanes y estaba abierta veinte horas al día, sábados domingos y festivos incluidos. Boliche dotado para suministrar cualquier penuria, desde una aguja de coser sacos, hasta un purgante a granel para el estómago, vendido a litros, desde una cerveza de cebada hasta una lata de melocotón en almíbar sin fecha de caducidad y desde un litro de leche, en botella o a granel, hasta aquel vino rancio de la bota que se le mezclaba con (yuquet), hierbas para que tomara furor y supiera a Rioja.

Era un colmado de los de antes, con su máquina de medir el aceite, la nevera de puertas inmensas para guardar las barras de hielo, que luego se vendían a trozos, para las neveras caseras, con su bombilla de bajo consumo, por aquello del poco amperaje, y con las básculas de peso para los granos y forrajes. Se vendía tabaco suelto y en paquetes de picadura, hilos para coser rotos y agua de colonia para oler bien los domingos en misa de doce.
Como no recordar a Pepet, aquel albañil señor tan aficionado al futbol, que compraba vino a granel y lo escondía entre las hiedras de la casa del vecino. Con la idea que el relente lo refrescara para el día siguiente. Cuando lo iba a recoger, los niños traviesos se lo habían chupado y no le dejaban gota.
Uno de sus hijos llamado Esteve, era mofletudito y muy comilón, gracioso y bondadoso, en una ocasión el tendero le instó a comerse sin poder beber gota de agua, medio kilo de galletas de aquellas que son tan densas y pastosas, de las llamadas “marías” que dejan la boca tan llena de aditivos blandos, que parece tienes una lengua de cartón. El muchacho aceptó y comenzó a tragar bizcochos, uno tras otro sin parar, sin preocuparse y venga pa… dentro, ¡joer…con el nene! que tragaderas y dale que te pego, hasta que le quedaba una sola de aquellas cremosas marías, cuando se escuchó el silbido de su padre: Don Pepet; ¡chiiiiiiiiiiipssss! Y se volvió a escuchar el sonido claro del pitido: ¡chiiiiiiiiiiipssss!

Esteve, sin despeinarse y tragando aún el último de los bocados dulces de aquellas galletas tan gruesas, que se apalancaban entre la garganta y las campanillas de las anginas, dijo lentamente: He de apurarme a comer la última, que mi padre, me llama para ir a cenar y hoy no puedo perderme la cena, que tenemos farinetas con huevos y de postre mermelada de nabos. El tendero, aturdido le preguntó.

_ ¿Pero aún tienes apetito? _ Esteve le respondió con mucha educación.

_ ¡Señor Paco, si quiere, después de cenar, vengo! Y me invita a más galletas, que le prometo, no beberé nada de agua.


El tío Jesús, el animador, un follonero dispuesto a ser feliz a costa de lo que fuese. Famoso por sus grandes voces y discusiones, descubrió y aireó a todo el término con su tocadiscos, a todos los grandes cantaores de flamenco, de la rumba gitana y de los pasodobles en boga. Hombre sencillo, modesto y poco cultivado. Su familia para él, lo sagrado. Sus hijos lo primordial, los tenía de todas las edades. Su oficio peón albañil, gustaba de la cerveza fría y del trago fuerte y corto. Los domingos colgaba los parlantes en la calle y mientras preparaban la paella al aire libre, colocaba a todo trapo lo que daba el chisme del tocadiscos y dejaba sentir, aquella: “lágrima que cayó en la arena” y a: “Belén que no le llamen Belén” o al: “Toribio Carambola”.
Que eran tres rumbitas de Peret, muy en boga en aquel tiempo. Sin contar con los pasodobles de Manolo Escobar, que además acompañaba en su canto del: “mi carro me lo robaron, o la otra muy pegadiza de: Yo no quiero que te pongas la minifalda”

A media tarde del domingo, no había vecino que se preciara de tener oreja de no ir tarareando aquello de: “¡no estaba muerto, estaba tomando cañas!”



La Kols, la señora más quebrantada de salud, entrometida de toda la barriada, la habían operado mil veces, de todos los rincones del cuerpo, tenía más cicatrices que la barriga de “tarzán” pero sobrevivía a todas las dolencias, su marido el señor Xoakimet: un manitas de la reparación, buen hombre, culto; que obediente a ella sobrevolaba alucinando películas de colores para no alterarla. A falta de los periódicos de la época, y de los telecines o novelas interminables; ella; la señora kols: llevaba los chismes y milagros de la vecindad, granjeándose no muy buenas vibraciones por la cantidad de fardeles que montaba entre vecinos.

La casa de Moduño; Giuseppe, sobreviviente de la quinta del biberón, tenor templado y poderoso, aficionado a cantar ópera, de hecho con su potente voz, entonaba una sonata de la Zarzuela del: Huésped del Sevillano: La ¡fiel espada triunfadora …que ahora brillas en mi nano! Que siempre se la solicitaban los parroquianos, cuando estaban tomando el fresco debajo de las parras en aquellos veranos interminables y una vez que la radio dejaba de sonar. Personaje ilustre por su potencia personal, dureza y bondad allá donde la buscases, gran profesional del ladrillo, ilustre comedor en cantidad y degustador del buen trago de calidad y con mesura. Amenizado de tertulias con su potencia de canto, persona triunfal y afable
Los “Salva”, agricultores venidos del interior de la región, establecidos allí, jornaleros y trabajadores familia mediana no participativa, educados y labriegos no dados a las confianzas, debido a sus rudimentarias educaciones, desconfiados, nunca en la taberna, ni en la plaza, ni en la reunión, ni escuchaban, ni participaban. Siempre el campo, la azada y la burra para labrar, jamás se les vio reír y menos disfrutar. Ni siquiera aquella tarde de solana, cuando Salvador roncaba, haciendo su siesta, incluso antes de la comida y la chiquillería acercó al asno justo al lado dónde tenía parte de sus viandas y abriéndole apetito a la borrica, desatando el hatillo y preparándole el comedero a la bestia, se le comió toda la fiambrera que llevaba para pasar el día. Al despertar del letargo, buscó a los culpables de aquella fechoría y les cazó bien llevándoles de la oreja al cuartelillo, dónde quedaron prestos para ser recibidos por sus padres, con sendas correas y castigos varios.

La “Mantons”, una mujer enlutada, áspera, afilada, demacrada que decían era un poco maga y hechicera, que hacia premoniciones y semejaba realmente esperpento figurín de las que usan bola de cristal incluida. Mirada de dolor cadavérica o de temor contenido. Procuraba dar miedo a los chavales, que no los podía soportar y para que no la molestasen, les enviaba improperios e insultos varios y recios. Propietaria de cuatro docena de gatos que maullaban como la cantante María Callas, pero sin armonía.
Dicen los que la vieron, hacer pócimas benditas y realizar curaciones. Ahí queda eso.
Un día desapareció, sin mediar palabra y jamás se supo de la dama.

El •”Brillant” gordito y ramplón, personaje más de película de James Bond, que el caballero de un matrimonio sin hijos que no hacían el mínimo ruido, y el siempre iba en camiseta mostrando su gran panza voluminosa. A los chavales les chocaba puesto que no tenía ni un solo cabello de tonto en la cabeza y en la espalda parecía se le habían reproducido en cantidades exigentes. Podía tomarse un barril de cerveza de un trago, y no enterarse, debía tener un peso aproximado a los cien kilos y la estatura era la de un paraguas recogido, sus grandes ante ojos le hacían sobresalir por lo pequeños que se le quedaban los ojos. Explicaba historias penetrantes a los zagales, de amores imposibles y decisivos, de los cuales había siempre sido protagonista principal. Con ello se subía el caché de artista en ciernes que es de lo que presumía.
La “campeona”, señora Jacinta, mayor con mil hijos, mil sobrinos y una cantidad ingente de nietos, sobrinos y apadrinados. Cada uno de un carácter, de una fisonomía y de un temple. Sus labores y algo dada a sus refrescos y regodeos, con bataholas y noticias para los más curiosos del barrio. En su mundo, La más feliz de todos. Una de las más normales, iba cuarenta años por delante de las modernidades de la época. Persona que no tenía tiempo para perderlo. Alta morena, decidida, emprendedora y defensora de las causas más lesionadas que pudiesen imaginar. Fue campeona de todo y por todo, detalles arrogantes la mantuvieron mientras duró firme y serena. Se apagó como la velilla de un candil, solita y en silencio.
“Montse Clotas”, con su marido el mejor ciclista mellado de los circuitos y carreras de la región, presumía de tener una dentadura portátil, lo mismo le servía para comer el rancho con garbanzos que para sacarte de un apuro y abrir una cerradura atascada, desataba cordones de botas de la nieve y servía de abrelatas para conservas y para las botellas de cerveza, quitando la chapa que las cerraba, lo que se llama hoy una multiherramienta. Dejaba su dentición medio amarilla al relente para que le diera el aire encima de una ventana a no mucha altura del suelo y un gatillo chiquitín, la rechupeteaba sin cesar. No se inmutaba, decía con humor que al final, cuando se la encajaba entre las mandíbulas, esa descarga que dejaba Krispín, que era como se llamaba el gato, le hacía de pegamento para la fijación permanente.
Entre la iglesia y el cruce, vivían los del Auxilio; eran criados de unos adinerados, que los alojaron en unos aposentos, más bien cuadras para animales de acarreo, que habían apañado para que pudiesen vivir en ellas, más o menos decentemente.

La señora Socorro, con toda su plebe. Incluidos hijos, nietos hermanos y cuñados hacía de capitana de la familia, dando órdenes a diestro y siniestro, mandaba más que el pirata “pata palo”. Tenía dos nietos gemelos, o mejor dicho mellizos, más traviesos y movidos que el Mármara, un buen día los envío a comprar al colmado y jugando se echaron por encima un saco de harina molida, quedando níveos, parecidos a pescaditos prestos para rebozar. Al volver a su casa, la abuela al verlos como venían y el estropicio que la buena mujer veía le había caído encima, les daba tortazos de los sonoros que al golpearles, la propia velocidad del impacto hacia que la molienda que llevaban superpuesta en la cabeza, saltara al aire, provocándole una pasión por estornudar a la abuela a la par que también se iba quedando blanca y demacrada.

Los “zapateros”, José y Pacífica, con sus hijos el nene y MayCarmen, Se dedicaban a la reparación del calzado. Que a la postre eran los que primero tuvieron televisión.
Dejando que todo el vecindario pudiese asistir a los partidos de futbol, a los programas de concursos los miércoles por la noche. Eran tan buena gente, que al final tuvieron que decirles a según qué vecinos se trajesen la silla de sus casas, porque llegaban de tal forma y en bandada, que alguna de las noches que pasaban la serie de Perry Mason, los propios de la casa, se encontraron que no podían sentarse
 

En aquel momento y de empellón, el amigo de los recuerdos despertó bajo un estruendoso ruido que se produjo dentro de sí. Chocando dos tiempos el pasado y el presente.

Ya no estaba bajo el chopo verde del paseo, había llegado a la placita, taciturno y recordando parte de lo que en el vecindario era lo más sobresaliente y que su memoria le producía por las razones del recuerdo, nostalgia o encanto. Viendo sin estar dormido a todos aquellos personajes, que de un modo u otro le habían dejado cuño.

Se había trasladado sin más en el túnel del tiempo con la marcha atrás puesta en la memoria, cuarenta y tantos años hacia ese camino pero a la inversa, dónde por un buen rato, volvió a ser chiquillo, tornaba a recorrer aquellas calles en pantalón corto, con heridas en las rodillas de las caídas, tirando piedras y comiendo fruta verde hurtada y algarrobas de los arboles conurbanos, que estaban dentro de aquellas huertas, que más bien eran bandejas sustentadoras de los que pasaban si no hambre, penuria.
A todos ellos, un recuerdo, el mío personal, jamás serán olvidados, todo lo contrario han ayudado a forjar a toda la muchachada de entonces, en el carácter, en la forma de ser y en el comportamiento. La mayor parte de ellos, no nos acompañan en este valle de lágrimas, en la travesía del desierto de las excentricidades, porque un día fueron llamados a mejor hacienda y nos dejaron. Fueron reclamados para formar parte de la asamblea de sabios y felices que existen en una galaxia llamada SINRUIDO en el barrio de: “El Terrenito de los Callados” A todos ellos, hombres y mujeres de aquel tiempo el respeto más sincero y la gratitud, sin contar por supuesto todo el cariño que en su momento tuvieron de esta parte.

¡Gracias, algún día nos reencontraremos nuevamente y brindaremos por esta vida y por la otra!

De mi sombra ...cuelgas

 

Es cierto que te gozo cerca
verdad que de mi somba albergas
no exagero si aprietas mi ego
porque te noto a mi vera
siempre bordeas la derecha
o en la tasa izquierda


Te veo no muy lejana
tan cerca que me dan ganas
de abrazarte en la alborada
de sentirte en la mañana
arroparte en el relente
acariciarte y notarte


Vas en la substancia
engañas con esta calma
cierto es, no quedas lejana
estás en mi almohada
envolviendo muy cercana
eres perfume que sana


Sábana que yace para recibirme                               
mesilla de noche que soporta el ansia
lámpara que ilumina la madrugada
alfombra que evita desconfianzas
crucifijo que preside mi cabecera
sensación lejana que siempre espera


Inmersa de emoción
yace en aquel rincón
donde olvida el corazón
es brisa pasajera
presencia verdadera
perfume, es certera


Es cierto que te disfruto tanto
verdad que de mi cuello cuelgas
no aparento la fe que tengo
porque te veo en mi acera
te advierto en mi derecha si cabe
y si no cabe a mi izquierda







lunes, 22 de noviembre de 2010

Barrio de Sant Pere

Hace unos años se festejaba un "Encuentro con los vecinos y antiguos residentes del Barri de Sant Pere". Lo patrocinaba nuestro gran amigo y promotor del Evento Lluis Ortega i Amorós, que con su gran paciencia y su saber hacer, sufría las molestias de preparar año tras año el festejo y encuentro, añadir alguna diferencia a la edición del año anterior y dotarlo de toda la infraestructura en lo concerniente a diseño de placas conmemorativas, contactos con las autoridades del Ayuntamiento, planificación del menú para la Gran Cena en el Hotel El Castell, buscando motivos para hacerlo ameno, fácil y bonito. Fueron conmemoraciones muy celebradas y se hallaron los motivos y se encontraron a aquellas personas que por su trayectoria en el barrio, eran merecedoras de tales menciones, muchas de ellas a Título Póstumo. Reflejaban el recuerdo de todos aquellos años de escasez 1940 a 1970, que tuvimos que pasar y que tan fácil se olvidan cuando llegan "las vacas gordas en la economía".
Lluis; lo analizaba detalle a detalle, sin dejar absolutamente nada al azar, él mismo mantenia contacto con las entidades de la población para sacar patrocinio de dónde pudiese, haciendo más viable los costos y de esa forma, se pudiera casi sufragar los gastos de sostenimiento y representación. Algún voluntario cooperaba con él en momentos puntuales, para la colocación de todos los entresijos que llevaba la preparación del acontecimiento. Estamos citando lugares designados del barrio reales, que aún hoy existen. Lluis, solicitaba permisos y autorizaciones de personas y entidades para hacer oficial el acto y pudiesen acompañar a la Comitiva del festejo por la zona haciendo sonar las violas, flautas y tamborines, mientras todos en procesión disfrutabamos de la alegría de ver a las vecinas en sus ventanas y balcones, saludándonos y agasajando con sus presencias a todo el tropel y autoridades del Consistorio, como la Alcaldesa de aquel periodo Doña:Montserrat Gibert, y la Regidora de Cultura Elvira Camacho._en la foto__
Cuantos y diversos, vecinos fueron recordados con afecto, algunos de ellos la mayoría; ya no estaban con nosotros, sus familiares y sucesores recogían el presente otorgado y la cantidad ingente de cariño que todos les demostrábamos. Maestros de escuela, dependientas del colmado, modistillas, el carbonero, la tendera, profesionales, agricultores, amas de casa, personas que en el período más angustioso, se habían destacado sobre todo por dar aquello que buenamente podían sobre todo a los niños, a aquellos niños que en la actualidad son los veteranos, que con muy buen criterio, recuerdan sucesos y anecdotas que van transmitiendose de padres a hijos, de boca en boca unos a otros. Ahora que han pasado las décadas lo divisamos en pretérito y valga el recuerdo para escribirlo y dejarlo hecho mención. Los buenos actos, los favores y las dádivas de aquellos que quitándoselo de su haber, lo regalaban para mitigar la pena tan grande que se vivía en aquel período en el barrio. Aquellas celebraciones se hicieron mientras Lluis tuvo ilusión por llevarlas a cabo.
Quizás el tiempo que no perdona, los sin sabores de algunos con opiniones diferenciadas y las decepciones de otros que no valoraban ese esfuerzo, esas ganas y ese ímpetu, hicieron que aquello finalizara un dia del año 2004.
Aquellas ilusiones de reunirse una vez cada mes de mayo para la Fiesta Mayor, celebrando la misa en la parroquia de Sant Baldiri para abrazarnos todos en buena armonia y vernos un año más viejitos, pasear juntos por las autopistas de la dicha diciéndonos grandezas y exagerando en los mismos temas que hacíamos antes. En la noche y como colofón cenar todos como ministros en el Hotel El Castell, bailar hasta altas horas de la madrugada y en definitiva rememorar vivencias. Sin duda, todo tiene su final y nada dura para siempre y estas celebraciones quedaron en nostalgia; una de las que siempre perduraran en mi corazón y en mi mente. Por ello, quiero dedicarle mi admiración al que ahora se debería llevar esa canción, ese homenaje, ese respeto; nuestro gran amigo Lluis Ortega, por todo aquello que creó de la nada y que nos hizo vibrar a más de uno de emoción, con lágrimas, con la sensación que aún reteníamos la niñez, que todavía podíamos emocionarnos con detalles, con personas que algunas de ellas ya partieron hacia su destino definitivo.
El Barri de Sant Pere, siempre será aquel que acogió a sus gentes, venidas de los diferentes confines y orígenes, llegadas con aquella ilusión de vivir en paz en tiempos de escasez, esas personas que a fuerza de tratarlas y sentirlas influyeran en todos para que hicieran piña y hacernos un poco lo que somos. Supo educarnos en el trayecto de una vida, darnos aquel barniz que inyectó en nosotros y el ferviente respeto por las personas. Desde esta tribuna que es el vehículo que dispongo, quiero enviar un abrazo a todos los amigos, vecinos y personas que siguen en aquel bonito barrio, que le siguen dando vida en la actualidad y en especial a Lluis Ortega i Amoros, por haber sido uno de los eslavones más dinámicos y mejor dispuestos para abrazarnos todos en armonia y regalarnos esa lección de convivencia y de entendimiento.