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sábado, 17 de mayo de 2014

Bailas conmigo



Llegadas estas fechas de mayo del año 1968, hace más de cuarenta y cinco años, recordaba nuestro amigo sus andanzas por el Ateneo de Sant Boi, cuando las muchachas esperaban todas, tan peinadas y preciosas, con la espalda pegada en la pared, para no perderse nada y para divisar de primera mano y de cerca todos los solteros que entraban buscando baile.

Otras que reservaban mesa en los jardines, sentadas en los acomodos de la gran pista veraniega, a la espera de la actuación de Antonio Machín, Andrew Castel, Dyango, Formula V, Los Brincos, quizás un poco más tarde Juan Pardo, o cualquiera de los conjuntos estupendos que estaban de moda aquella temporada. La década portentosa para muchos abuelos de ahora. El movimiento llamado actualmente Época y música Vintage.

Para sacar a bailar a una señorita debías ser un tipo formal, simpático y si podía ser cuanto más guapo mejor, ellas eso lo consideraban muy mucho en la intimidad, con sus amistades, lo comentaban_, has visto ese tío tan bueno, que ha entrado con esos zapatos de charol, y esos ojazos negros_, nunca lo reconocían pero era una preferencia que ellas meditaban y para los hombres un pasaporte para poder bailotear _ arrimar el apio_ toda la tarde si tenias esa suerte.

Si solo eras simpático y te conocían de otras tardes, y tenías coche pues a lo mejor te comías un rosco. Las llaves debían verse o por lo menos escucharse en su sonido dentro del bolsillo de la americana.

Siempre que a ellas no se les acercaba su príncipe, miraban al que se hincaba frente a ellas_ esperando el nene que les gustaba, al que le tenían el ojo echado y con el que se hubieran pasado la vida abrazados.
Como notaran que se escapaba la tarde sin poder salir a la pista central, para por lo menos bailar una pieza, dejarse ver entre sus detractoras, que todas tenían, buscaban un plan sustitutorio y accedían a bailar con el que llegara, sin verificar todas las condicionantes.

Sus amigas tenían que verlas bailar y disfrutar, y que sus conocidas murmuradoras  las notaran, mostrando su nuevo vestido comprado en la tienda de la Sra. Amelia, o casa Clariana. Los zapatos de Yves Sant Laurent, que compraron en calzados Mari Carmen, o el pañuelito del cuello adquirido en la Riteta.


Había otras condicionantes para tener una tarde completa de ritmo, sin embargo entre los normales, los que no eran bellos, lo más crucial es lo asentado. Detalles que llevaban a raja de tabla y algunas, preferían volverse a su casa sin bailar, que hacerlo con cualquier tipo

Era imperativo fueras con corbata, sin esa prenda colgando no entrabas en el salón. El que llevaras los zapatos enlustrados y brillantes, y por supuesto afeitado del día y limpito, oliendo a agua Brava de Puig, o aquella loción famosa que existía marca Floid, preceptivo y concluyente. Buenos modales aparentes y visibles, destacados, y siendo un caballero, o por lo menos intentando parecerlo.

Los varones debían ir al encuentro de las damas y solicitar el baile, con adiestramiento, sin gestos lejanos, muy de cerca, sin pasarse. Ellas debían escuchar el tono de tu voz, y a la vez oler tu fragancia, con sus ráfagas de enfoque y sus pituitarias perfiladas.
Darte el visto bueno necesario para que después, según y cómo algunas que iban acompañadas de sus padres, te vieran formal, generoso, galante, educado. A la vez los padres y con un gesto corporal casi invisible, mandaban a sus niñas, el beneplácito y sabían ellas, si tenían un aprobado para que su pretendiente pudiera cogerlas por la cintura o despacharlo sin más y se fuera a vestir Santos.

Si los solicitantes varoniles, comenzaban a pedir baile a la primera muchacha, que estuviera apostada o acompañada en una hilera entre diez o quince jóvenes,  si ésta decidía decir ¡No!, las demás por el efecto dominó te negaban el abrazo y deseo de danzar, y te quedabas con dos palmos de narices, haciendo la pregunta a las demás, pero sabiendo que tenias muy pocas probabilidades de saltar a la pista con alguna de las mozas indagadas, porque te negaban el baile incluso antes de mirarlas y solicitarlo. Normalmente daban razón a la que juzgaba primero.

Aquella tarde noche verbena del veinte de mayo. Fiesta Mayor, Juan y Elio, amigos de toda la infancia, entraron al baile, tras pagar la entrada de cincuenta pesetas, accediendo por aquellas anchurosas escalinatas a la gran y esplendida pista central de verano. ¡Qué gozo! ¡Maravilla para la vista! Tanta chica guapa, tanto bálsamo Chanel número cinco distraído de la botellita de perfume de sus mamás, para la atracción de aquel incauto que cayera en sus redes. La música que sonaba sugerente y al aparecer por la bocana de entrada, todas, y digo ¡todas! te veían asomar incluso aquellas que estando ya en la pista bailaban sin interés y sin estar concentradas con algún bailarín de esos llamados eventuales que algunas jovencitas tenían en reserva por si su preferido no aparecía.

_ ¡Dios mío! cuanta monería de chicas, que sensación te entra en el cuerpo al ver tanta lozanía_ decía Juan presupuestándose la noche con alegría y encanto_ No lo ves Elio, qué de chavalas guapas y con ganas de meneo que esperan. Ya veo a Manuela, se hace la despistada, pero ya me ha visto. ¡Fijo! que esta verbena, bailo y me aprieto a ella si me fallan las previsiones.

_ No seas impaciente que esto no hace más que comenzar y aun no sabemos cómo nos puede sorprender, yo no veo a Ángela, igual no ha venido, con lo cual tendré que apretarme en los bailes con alguna otra amiga que se preste. Ya veremos, que caldeado está el ambiente_ Asintió Elio, sin preocupación, dado que la noche comenzaba entonces y se sabía sobrado de posibilidades de gasto de zapato en la pista.

José Guardiola, cantaba con su voz acaramelada la canción de las “dieciséis toneladas”, un fox trop estupendo que en su voz aun se hacía más seductora y tanto si tenias bien abrazada a alguna de esas guapas chavalas, que te marcaban el paso y de vez en cuando. En ocasiones y, a su entender, te frenaban con las manos en los hombros para que no te apretaras tanto, no traspasaras la línea “Maginot”, o como escusa para que siguieras apretando y no perdieras el tiempo.

Sin palabras, solo fuerza de tanto en vez, pero tampoco sin que fuera una pelea por conceder o denegar  terreno corporal. Eran humanos y la música amansa las fieras, y un abrazo bien llevado consigue que la efigie más helada, se derrita entre gozos y suspiros. Un perfume bien guiado, hace milagros de tan cerca, una piel bien acariciada y en tan excelente ambiente, permite que te mueras a chorros por espacio de dos minutos y te quede fuerza para sobrevivir y seguir bailando.

La vista de Elio, subió los escalones y allí estaban esperando las dos gemelas, rubiales y de mediana altura, con unas piernas que de momento no divisaba, pero que imaginaba fácil, su cara álgida, su cabello sobre los hombros, sacando dos pechos, que parecían duros como un yunque, al rojo vivo. Descollando un algo en aquel escote “palabra de honor” que no se podían resistir los ojos de cuantos tropezaban con aquel dibujo.

Los dos amigos, vieron la estampa al unísono y Juan incluso quiso dejar a Manuela, para más tarde por si las cosas le salían mal, solo se miraron y resolvieron entre ellos la única duda_ ¿Derecha o izquierda? _ Izquierda para mí, aclaró Elio y los dos amigos fueron a cazar al anfiteatro superior.

El estribillo de la canción se escuchaba y muchos de los asistentes al ser una melodía tan pegadiza, la tarareaban o silbaban entre dientes, mientras los dos amigos ascendían jadeantes y directos para llegar a la altura de las dos estupendas señoritas, que esperaban concedieran baile y a su vez ellas poder elegir en pro o quedarse con la silueta y escolta de sus padres y abuelos que resguardaban a sus rubias y eran divisadas ya por los dos aliados desde la lejanía.

Las dos mellizas, que a la vez estaban cazando al descuido con cuidado, sin llamar la atención, pero sin que la atención les traicionara, notaron el movimiento de los linces que con rapidez  subían desde las localidades más bajas en busca de cobrar las dos gacelas expectantes y dispuestas. Un movimiento sexy de ellas, las traicionó, se cambiaron el peso del cuerpo de pierna y ese detalle frenó algo a Elio, que sujetando a Juan, apaciguó en su ascenso imparable_. Déjalas que nos miren, que ya nos han visto. Frena un poco y llegamos con el aliento normalizado, que no se nos note, lo salidos que vamos, las ganas que tenemos de ligarlas_, apuntó Elio, y mostrando una sonrisa Juan, aprobó la idea de su colega.

Aquella inclinación sexy adoptada por las señoritas, no les pasó desapercibida a la madre y a la abuela de las mismas que estaban bien sentadas tras de ellas, y serenas, viendo el cerco que pronto iba a suceder en cuanto al perímetros que ellos ocupaban_. ¿Has visto Herminia, lo que yo estoy viendo?_ preguntó la abuela a la madre de las chicas.
_ Depende madre, de lo que usted esté mirando, yo he visto tres o cuatro movimientos de ajedrez, que acabaran en jaque a las reinas. Aunque desde aquí veo, son los dos muy bajitos y parece visten con ropa muy sencilla, ¿No cree usted madre?

_ Déjalas elegir a ellas hija, que ya tienen edad para tener acompañante, a ver si con tus idioteces, de la clase y del dinero, se van a quedar mis nietas, sin hombre que las baile y las brinque.

Los dos respetables que flanqueaban a las gemelas, el padre y el abuelo, tras las dos féminas, iban mirando a las chicas de otras mesas saboreando del puro que estaban fumando y relamiéndose de todo el espectáculo musical, que escuchaban y que veían.

De pronto, las dos hermanas, dejaron de ver a Elio y a Juan, se habían perdido entre la muchedumbre y parecía se los había tragado la tierra. Otra inclinación de desolación repitieron las dos a la vez, mirándose entre ellas y chasqueando los labios, pensando que fue una ilusión, la llegada de aquellos bailarines en su verbena de fiesta mayor.

Iban a comentar el detalle de lo ocurrido, cuando de pronto y por detrás de ellas, aparecieron los dos aspirantes para conquistarlas, Elio según habían previsto se dirigió a la izquierda y Juan a su derecha, instando el baile, después de presentarse debidamente. A la vez que ya estaban a punto de derrocharse las diez y seis toneladas. Título de la canción escuchada entre los compases finales.

_ ¡Hola buenas tardes! Soy Elio y quiero preguntarte, si querrías bailar conmigo la próxima pieza.

En paralelo semejante pregunta ofrecía Juan a Giovanna,  hermana de Gisela, que se miraba a su amigo, provocativa y echaba los tejos sin tapujos para que la viera a las claras.
_ ¡Buenas tardes rubia!  ¿Salimos a bailar la próxima canción?_ interrogó Juan con una sonrisa atrayente_. ¡Sí! pero tú bailarás con mi hermana, si no te importa y yo lo haré con tu amigo. Por cierto, ¿cómo te llamas, lo has dicho? _ preguntó Giovanna, remirándolo desde arriba abajo y sin dejar de examinarle todo lo de bonito encontrado.

Elio escuchó la conversación al estar tan pendiente y cercanos los cuatro, que no pudo aguantarse y preguntar con una risa hiriente y evitando que Juan respondiera sin pensar_ ¿Qué diferencia, podría encontrar Juan o yo_ soy Elio_, en elegir a una de vosotras, cuando sois dos gotas de agua? Refulgentes y tan guapas_, remató sus palabras Elio, con simpatía.

_ Por eso, la preferencia de Giovanna, es que la acompañes tú ¿Elio? Dijiste, ¿te llamas?_ quiso afirmar Gisela el haber entendido el nombre del joven y si somos tan exactas_, ¿Juan; es tu gracia? No ha de encontrar diferencia en nosotras.

La canción que cantaba José Guardiola, finalizó y las hermanas habían decidido quien las sacaba a la pista.
Los amigos dispuestos a dejarse llevar por ellas, con tal de bailar y de disfrutar de sus cuerpos. Lo que fuera, como si se hubiera puesto a tiro la madre de ellas, que además estaba para coger pan y mojar. Nada desdeñable y muy hirviendo.

Se enredaron en la pista central, entre el ritmo y voz de Guardiola, el roce de sus cuerpos y  el ambiente, los apretones, los besos robados, las manos que subían y bajaban por la espalda de las gemelas que permitían ese tráfico lento y en total acepción, sin importarles que sus familias les esperaban en el palco de aquel coqueto paraninfo.

Fue para ellas una aventura más. El tiempo pasaba y cuando se encontraban en el Ateneo, solo se miraban y sonreían, sin llegar a bailar de nuevo, aquella canción preciosa de las “Dieciséis toneladas”


Hasta que encontraron a los maridos que tenían diseñados desde su cuna. Ellos, siguieron conquistando a todas las que se dejaban seducir, igual hasta que un día tropezaron, con las mujeres que los llevarían al compromiso. Les harían felices a su manera, engordar unos kilos y aguantarse durante décadas los defectos.



Marcada quedó, como premonición  para los cuatro aquella canción llamada “Diez y seis toneladas, que cantaba aquella noche José Guardiola. En el Ateneo.
Dieciséis años de matrimonio le duró la seguridad de una familia feliz a Elio, tras ser despachado por su mujer, por putero, alcohólico y ludópata. Acabando en el Psiquiátrico de la carretera que va a la Colonia Güell. Hasta encontrarle colgado de una ventana con su propio cinturón.

A la guapa Giovanna la detuvieron en el aeropuerto de El Alto de la capital de Bolivia, La Paz, con diez kilos de cocaína,  cayéndole diez y seis años de condena, los cuales no llegó a cumplir por morir en extrañas condiciones en una reyerta entre presos.

Juan entró a trabajar en las filas de El Corte Inglés de Barcelona y se casó con una de sus compañeras, teniendo su primer hijo a los diez y seis años de matrimonio, cuando ya no esperaban descendencia. Ahora son felices en el barrio de Sant Andrés del Palomar de Barcelona.


Gisela, sigue feliz casada con un vendedor de automóviles de la marca Opel, viviendo en su casita en los “Canons”, con sus cuatro hijas y sus diez y seis nietos.

A sus sesenta y cinco años, aún tiene en su Smartfone el sonido de aquella bonita canción de las “Dieciséis toneladas”

domingo, 8 de enero de 2012

Trova de Reyes Magos

Recuerdo hace unos años,
este día como hermoso
los Reyes Magos venían
con regalos luminosos. 

De enero pasaron seis,
de Oriente vinieron tres,
de casa recibo dos,
ofrendas y una canción. 

Papa Noel fue en diciembre,
dejando en el árbol siempre,
tres deseos Navideños,
lo veo, parece un ¡Sueño! 

Que ingenuidad la mía,
tan solo un lustro tenía
los deseos se cernían
con la carta que escribía. 

Hoy era el ansiado día,
fecha de Reyes Magos,
el carbón te lo traían
si habías sido muy malo. 

Ahora yo, hago de paje,
de chambelán y ayudante
no quiero que a nadie falte
un detalle semejante. 

Tiempo apenas me quedaba
para abrir tanto regalo,
a veces me emocionaba
por los nervios y por lo extraño. 

A todos deseo ¡Salud!
Como detalle importante,
pues sin ella nada vale
aunque te sobre el sonante. 

Chiquillo lo sigo siendo,
pues me excita mucho aún.
El recuerdo y las ganas
de abrir el paquete azul.


Desde mi casa envío
a todos los Reyes Magos,
repartidos por el mundo
un abrazo muy fecundo.


El cariño y  el afecto,
que por ti a menudo siento,
lo exporto con el remite
tu amigo: en todo momento.



viernes, 9 de diciembre de 2011

Concierto y Feria de la Purísima

En fechas cercanas a la Navidad, la Feria de la Purísima, ( Fira de la Purísima), se festeja en toda la ciudad llegando personas de toda la comarca, aprovechando el gran puente que ha habido este año 2011, los días 6, 7 y 8 de diciembre. Acompañados del buen tiempo, las calles de Sant Boi, se han llenado de gentes venidas de muchos lugares. Los feriantes han soportado con alegría la avalancha de personal que visitaba los diferentes tenderetes y stands de la feria. Dónde se vendía practicamente de todo y a todos los precios. Esta edición ha sido superior a otras, por varias razones, por la organización, por la diversidad y por el buen clima que hemos tenído. Dónde el frío no se ha hecho notar, salvo en las noches y madrugadas. Se ha constatado la gran crisis que pasamos. Detalles demuestran que la alegría en el consumo han descendido de forma drástica, sin embargo, la gente está haciendo un esfuerzo grandioso para paliar estas dificultades, saliendo a la calle, festejando y alegrando los ambientes y donde no puede llegar; "Alabado sea el Señor" en otra ocasión se dará. Es bien verdad que siempre se solicita del pueblo llano, sea el que ponga el sacrificio y ayude. Así se hace, de otra manera  las calles de la ciudad hubiesen estado vacías y desiertas, y realmente han presentado un ambiente estupendo y ferial. Concurso y animación no han faltado gracias a todos los ciudadanos, visitantes, transeúntes y asistentes.

Nuestra asociación de Retalls d'Art ha tenido como cada año, su pabellón y quioscos repartiendo al plantel de pintores y de artistas orfebres que han expuesto en sus habituales lugares, cercanos al carrer de L'Alou, que es la subida de la Iglesia y en la propia plaza del Ayuntamiento. El ambiente ha sido fenomenal, flores, árboles, semillas, frutos, plantas de Navidad, figuritas del Belen, Papas Noel, los Reyes Magos del Oriente, un sin fín de variedad.
Ferreteros, profesionales, agricultores, marchantes de ganado, figurinistas, vendedores de globos inmnesos, panaderos, forjadores, vendedores de tortillas y creppes, puestos de jerseys de la famosa lana boliviana, sombrereros, quiromantes, embelesadores, payasos, músicos callejeros, flautistas, y cuantas profesiones más que dejo de inscribir en este escrito, más que nada por no agotarles la paciencia.
El recinto exclusivo para los caballos, burros y poneis, ha hecho deleitar a los pequeños, pudiendo este año, ver más de cerca a todos ellos, incluyendo a gallinas, cabras, conejos y demás fauna llegada. Los turrones, dulces, mantecados y golosinas no han faltado y buena cuenta han hecho de las mismas, pequeños y mayores, que las iban relamiendo por todo el recinto ferial. Las madres jóvenes tirando y empujando del cochecito de sus bebes, padres despistados buscando y arropando a sus hijos, abuelos que miraban todo lo que se mostraba. Unas buenas jornadas para todos.
En cuanto a la diversidad de atracciones para aquel público que busca mas bien el divertimento que el paseo por la Feria, también ha habido mucha amplitud de oferta, tanta que quizás no fuese lo mas adecuado relatar todo aquello que se ofrecía por lo prolijo.



El miércoles dia 7 de Diciembre, coincidiendo con la Feria de la Purísima, que precisamente este año cumple su 65 Aniversario, se celebraba en el Ateneo Familiar, un Concierto Extraordinario dónde actuaba el Grupo Què Tal junto con dos sopranos estupendas y con unas voces como los propios ángeles. El acto fue bonito y el poco público que acudió pudo disfrutar de la música con mayúsculas. Normalmente el Ateneo Familiar, para estas fechas trae festejos de calidad, obras de teatro, comedias con artistas reconocidos dentro del mundo del espectáculo. En esta ocasión han venido a actuar en Concierto unos músicos excelentes, que nos dejaron piezas de la música autóctona, cortes de zarzuelas, habaneras y música navideña, que desde el escenario nos deleitaron y emocionaron a momentos. Aquí dejo un trocito de actuación, cantando una preciosa canción: paraules d'amor que nos evocó a todos momentos de nuestras vidas.

                         


Deseando paseis una maravillosa Feria, y para aquellos que, no hayan pasado nunca por sus instalaciones, invitarles abiertamente.

Fira de la Purisima 6-12-2011, foto: Emilio Moreno



martes, 15 de noviembre de 2011

Flecos tormentosos






Por el gozo de hallarte
llegaría a detener  mi huella,
pudiera estrujar mi estrella,
sueños y conquistas,
ese mundo de mi esfera.

Consiguiera  descifrar  la leyenda,
siempre a bien lo tuviera,
atraerme donde placiera y,
echar raíces en tu acera.

Vendería en el cielo parcelas
para los pecadores que carecieran
de crédito y de frontera.
En el fondo de las nubes negras pintaría
siluetas y alegres cenefas,
para disimulo de las tormentas.
Bajaría al paraíso de tus cueros y recitaría
líricas bellas, como si fueran
delirios  y trinos de tu piel bermeja. 

Fantasías  hermosas  de mis noches frías,
almacenadas en escenas delicadas,
desnudas, descalzas, descobijas
temblarían  en tus laderas corporales,
de miedo, vibrando y sin risas.

Orientadas en hileras trenzadas y sumisas,
junto al hechizo de tu mirada lasciva.
Vertiendo  gozo en tu cama taciturna.
Sensualidad nocturna,
repartida  en  cuerpos  desolados.

A Júpiter  arrendara el planeta para
celebrar tus actos.
Cantarán las estrellas en el Universo alto.
Musitando  partituras  excelsas de
aquellos  santos,  que descansan
en el cielo, por ser venerados.

Perla del mar eres morena,
más aún eres negra.
Sin embargo por tus besos yo muriera.
No eres de aquí, ni de cerca.
El mar entero atraviesa,
separando dos verbos,
impide celebrarlo,
 juntando los cuerpos,
embrujo y atracción son eternos,
frente a los espejos del lamento.

Antes de morir quisiera
conocer tus siluetas y palpar tus riberas,
atascarme con la luz de tus estribaciones bellas.
Quedar atrapado entre tus montañas esbeltas.
Ahogarme con el aliento que tu boca desprenda.
Intoxicar mi sangre con tu capricho de sirena,
permanecer  dormido y tu pudieras
arropar los flecos de mis vergüenzas.



Acariciar entera mi sombra guerrera
peinar mis fibras de formas diversas.
Arañar  mi cutis con uñas aguileñas,
entrar por mis poros y salir eterna
como lo hacen las causas con sus flaquezas.

Dejar los sentidos abiertos y que yo viera
esas pestañas armónicas y esa melena,
que  pende  hacia tu espalda tersa
como tú la peinas y sobre mi cayera.
Aterrizando en mi pecho como quisiera,
ser el aeropuerto secreto de tus miserias
y consiguiera suprimir la fiebre portada
en mil quimeras, abrasando mi piel
cual vulgar candela.

Todo es un cuento de hadas buenas
revelando  tus sueños de lentejuelas.
Yo creía ser más cuerdo que la decencia
acallando de pronto estas miserias,
mutando mis antojos en divergencias
sintiendo  en tus pechos y el mío, la diferencia.

Desenfreno mitigado por la conciencia
de esos falsos caprichos que no son ciencia,
fuerza brutal  intrínseca y espesa
que saliendo de tu escote busca una senda.

Todo es como un cuento que revelo
yo me creía mas cuerdo y más sereno,
callar mi parla no puedo,
afloro expedito signos de exceso.

Callar  veloz mis sentimientos,
no debo tampoco ser incompleto.
Si por ti parto,  seguro acierto,
caso contrario me azucen
como a los vientos.

Si ventilo estos versos es porque puedo
daño no hago al decir lo cierto.
Así escribo mi prosa de macilento
declamando estos  fragmentos,
muy poco ofendo.
Ni suenan feo ni muy obscenos.

El miedo lo borro por ser adverso
que sepan muy claro, lo que expreso.
Aquellos  que no siento y  espero.





miércoles, 9 de noviembre de 2011

Incisivo

Fue al sacamuelas le dolía demasiado una encía y no podía resistir ese martirio tan agudo que se clava en las sienes. Le dieron el numero de turno 73,  o sea que antes que él, habían setenta y dos personas con parecidos padecimientos.
No podía tener prisa, lo que tenía era miedo, terror a abrir su boquita de piñón frente al dentista. Es algo delicado que te extirpen cualquier cosa y además esperar que el señor doctor no sea gruñón, no produzca dolor y no se equivoque, que tenga buen día y acierte ¡Eso también se ha de valorar!
¡Qué dolor! No podía ni vivir con estos aguijonazos, era demasiado soportar para el cuerpo, aguantar esas punzadas tan profundas, que zarandeaban hasta las ternillas del organismo haciendo flaquear las piernas.
Aquello iba rapidito, el doctor no perdía el tiempo, en chistes ni en circunloquios, tal como entraban salían. Desenfreno total, rapidez en el desarrollo del fin del dolor, extirpación de los problemas bucales. Tanto era así que se ilusionó en recuperar la calma y el sosiego tras la exigua espera. Aquella consulta, era un encanto, se accedía con sufrimiento y se despedía verdaderamente sanado.
_ Buenas tardes. ¡Qué le pasa!
_ Pues, que debo tener una muela careada, que me trae a carajo sacado.
_ Siéntese, abra la boca. ¡Nada!  Eso no es nada. Verá que pronto, finaliza este penar.
Antes de desaparecer los efectos anestésicos, empezó a molestar algo. Ya en presencia del doctor, mientras le cortaba la hemorragia bucal.
 _Es normal que tengas molestias después de una cirugía. Debes guardar reposo, no hablar, no masticar de ese lado, no enjuagar la boca con nada, no escupir._ Dijo Don Cipriano._ Traga la saliva, no escupas. Si no eres paciente y te da aversión la sangre en la boca, usa una gasa estéril para limpiar la sanguinolenta saliva y límpiate con frecuencia._ Seguía esgrimiendo el Odontólogo, con cara de pocos amigos._ Luego ponte otra gasa estéril, doblada varias veces encima de la herida, muérdela y quédate sentado, una hora, quieto, mordiendo, estacionario, muy inactivo, ni caviles, déjate ir dentro de tus corrientes, verás como a medida que pasen los minutos ganarás en tranquilidad y en confianza.

Salió del Ambulatorio con una serie de consejos que el propio Don Cipriano le regaló para que fuese menos complicada la recuperación. Después que la anestesia no actúe, que se marchite el sopor del cloroformo, evitando molestias previsibles.
Habían pasado unas cuarenta y ocho horas, de morder la gasa, de estar sentado de no tragar, de no comer, de no dejar de dolerse de su dentadura, de tener unos revolcones excepcionales, de   ¡No vivir!
¡Dolor profundo!  Hiere aún más. Ha seguido tomando el antibiótico. No fue una extracción laboriosa ni complicada y saliste del médico, sin más que los consejos dados por Don Cipriano, pero a pesar de haber hecho absoluto reposo, es posible que aún tarde en mejorar. _ Pensaba el desafortunado Jaume. _  He respetado los cuidados iniciales, desde que salí de la consulta. Son fundamentales, pero no encuentro mejorías. Es posible que la herida esté infectada. Es probable que no tenga un coágulo adecuado, que no cubra el hueso. Es factible que el cuajo esté desprendido e infectado. Se halla retraído la encía habiendo quedado un trozo de raíz al descubierto y se hayan emponzoñado las paredes del alveolo dentario._ Todos estos pensamientos pasaban por su cabeza cuando ya se dirigía a la consulta de Don Cipriano._ Acompañado de Carmela, su compañera, una mujer sabelotodo que además entiende de leyes, de medicina, de asuntos fiscales, puericultura, finanzas, cardiopatías, medios para el adelgazamiento, en fin una mujer lumbreras, una siete ciencias. Además, ¡Claro!  Ser, la persona más higiénica de la ciudad.
Al llegar a la puerta del consultorio, fue recibido por la enfermera, que al verles, con aquella urgencia y a Jaume, con un semblante tan mofletudo, tan rollizo, tan exageradamente inflamado, le dijo que esperara, que no tardaría en ser atendido por el doctor.
Mientras Carmela, iba haciendo praxis y teoría de lo que le podía haber sucedido a la muela de Jaume y le refería no sin, entonación adecuada, de lo que seguramente sería y de donde le vendría la aparatosa infección.
Él, se la miraba inmisericorde y no pronunciaba palabra, primero porque no podía y después, con seguridad hubiese sido  corregido por la innata lucidez y el conocimiento tan enorme que poseía aquella dama.
Don Cipriano, les hizo pasar y sentó a la víctima en la butaca del martirio, la  odontológica, haciéndole abrir la boca como pudo. No tardó en saber qué es lo que le ocurría.
_ Jaume, ¿Así se llama usted? _ preguntó el dentista._  Ummziii _ balbució manifestando ese ruido gutural, intentando decir ¡Sí!   Mientras tenía aparcados dentro de la boca una cantidad de artilugios metálicos, propios de la función.
La compañera, que estaba a pocos metros de la butaca profesional, quiso dar a don Cipriano, su opinión. _ Verá Doctor _: Se le ha infectado porque no ha llevado a cabo todas las prescripciones facultativas que usted le indicó, poca profilaxis y además, los analgésicos prescritos en su consultorio, tampoco los ha tomado, debe tener una viral contaminación, que le proporciona esos dolores tan agudos ¿Verdad?
_ Además de todo eso que usted apunta señora, ¡Que es cierto! Le suprimí un diente sano, en lugar del que tenía afectado y que debí haber sacado, puesto que la muela que le daba martirio, la sigue teniendo._
_ ¿Y ahora, que hacemos?
_ ¡Begin the Beguine!  
_ ¡Volver a Empezar!