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martes, 27 de septiembre de 2011

¡Espéranos!

Era un hombre sencillo, con una voz privilegiada, entonaba los poemas como canciones del alma. Abierto como el mar, expresivo, amable y sobre todo persona en calma.
Una enfermedad cruel, se lo ha llevado, para que recite sus poemas en aquel paraiso desconocido, que debe ser una maravilla de donde nadie retorna, ni reclama. Todos se quedan, todos se apañan, todos consiguen que el regreso no se haga. Camino desconocido hace que nadie llegue antes de la hora de la "Llamada". Sin embargo, le lloramos, por detalles que son imperceptibles, que parecen no valgan nada.  El hueco que deja, sin duda nadie podrá ocuparlo. Nosotros, los compañeros de Retlls dArt/ Retazos de Arte, siempre te llevaremos en el recuerdo y porqué no decirlo, ¡Allí donde hablan las almas!
Ante el sentimiento, sobran las palabras, por bonitas que sean, aunque salgan desde el dolor y se pronuncien desde las entrañas.



Amigo Antonio, trovador y rapsoda.
Has ido a buscar la esencia,
dónde sabrás esperarnos
con tu impronta de poeta y tus odas


Tus amigos que te extrañan,
recordaremos tus sonetos y alharacas
con un respeto tan digno
como tu devoción a la Cruz de Caravaca


Esta oración va para ti, ¡amigo!
La rezaremos a menudo,
 como tu recitabas exiguo,
en escenarios del mundo.


Esta plegaria que elevamos
los poetas de Retazos
queremos te llegue intacta
con nuestro recuerdo y mácula


                                    In Memoriam        
                                                            Retalls d'Art, Septiembre de 2010.






jueves, 28 de julio de 2011

Reflexión sensible




Al verte pude juzgar,

como te trata la vida.

Tu indolencia manifiesta,

distingue por las intrigas.



Nos quejamos de la suerte

cuando esta no se encuentra.

Es más fácil, lamentarse

que provocarla y que venga.



Por no exigir se hace esquiva

si no la tientas no viene,

al incitarla despierta

y se hace persuasiva.



Que te encuentre despejado

y en la cara una sonrisa.

Si cuando llega te escondes.

Se esfuma con muchas prisas



La placidez no es perenne,

según enseña la prosa,

en tus días de abandono

no eres dichoso, ni gozas



Has vivido sin trabajo,

comiste sin dar un palo,

te quejas de desgraciado.

Motivo injustificado

 



Elegiste ser cigarra ingenua,

en lugar de laboriosa hormiga.

Ahora con los años y fatigas

prefieres que no se diga

 



No te quejes que no debes,

no tienes crédito abierto.

Si hablas con desconcierto,

pronto se te llevara el cierzo




No interesan las verdades.

Huyes de remordimientos.

¿Sacudir memorias rancias?

Ya se pasó aquel tiempo.



Si pudieras regresar,

una treintena no más.

Sabiendo recuperar

lo que dejaste escapar.



Sin duda he de pensar

que en tus noches soñarás

con una oportunidad de,

Volver a recomenzar.





sábado, 12 de febrero de 2011

La fuerza del viento



Advierte y declara este verso
atrévete a cruzar mi huerto
en la frontera del drama y el cuento
quedo silente esperando consejo




Estos sonetos que llevo dentro
se expelen en soplo al viento
los sitúo en bandeja, a tu criterio
cederte mi letra, mi voz… mi aliento




Es arduo tocar sutilmente tu cuerpo
si no se intenta, … en nada quedará muerto
al asustarte deliras con ansias
cumplir el deseo, ¡eso quiero!




Es imposible no sentir dolor
cuando te hieren sin piedad
punza mas la sin razón
por ser condena penal




Difícil lo tengo si pretendo presumir
los defectos salen sin llamarlos
nacen para persistir
insertos en la vanidad de lucir




Me gustaría ser trovador
con licencia singular
gritar al mundo cercano
lo que debo regalar



Es más nutritivo ser discreto
que decir lo que te viene
prefiero el infinito silencio
y dejar al mendaz si conviene




Si lo intuye o lo descubre
agranda aun más su mentira
parece no darse cuenta
de que la gente lo mira




Pretendo ser relator
me encantaría llegar a rapsoda
no digamos ser poeta
y cantarte en mi alcoba





Saber llegar a tu huerto
quedarme por el momento
difuso con ritmo lento
pensando si sabré hacerlo.









jueves, 10 de febrero de 2011

¡Feliciano en el Palau!



Ayer noche, estuve disfrutando en el Palau de la Música Catalana, en plena ciudad de Barcelona;  del "Recital" que nos ofreció dentro del programa Mil.lenni; el grandioso cantante José Feliciano. Su música; jamás pasará de moda. Interpreta como los ángeles y canta con ese chorro de voz templando los boleros y bachatas como solo él sabe hacer. Acompañado de un gran elenco de músicos, hizo disfrutar a las personas que nos encontrábamos dentro del Palau. Además de regalarnos pasajes de sus memorias o vicisitudes pasadas en su propia persona. Las casi dos horas que estuvo en el escenario, pasaron veloces como los cometas. En cada lamento, en cada estrofa de su canto deja ese sabor que endulza el paladar de los buenos catadores de la ecala musical. Sin mencionar su talento natural con la guitarra, que la rasga con pasión a la vez que con dulzura, con un domino extraordinario y una técnica que en él, es virtuosismo. Toda esa magnificencia añadida al lugar dónde nos encontrábamos, que es una preciosidad arquitectónica, que enaltece las ganas de encontrarte, relajado y feliz oyendo aquella música que sin lugar a dudas nos transportó a todos los asistentes a nuestros años de juventud volviéndonos a retrotraer a la realidad más


Palau de la Música

evidente. En los palcos, la platea y en las localidades en general, se escuchaba ese murmullo cada vez que comenzaba una nueva interpretación. Se colocó al respetable en su bolsillo sin el menor esfuerzo, solo con su voz, guitarra y su melodía, que realmente aturdian de bienestar auditivo. Después; desde su taburete, haciendo una pausa se dirigió a los   presentes con su acento "Borinquen" y con un superlativo humor, arrancando el aplauso cada vez que hacía una pausa en sus frases. El Palau de la Música, no lo vamos a descubrir ahora, acompañaba y amparaba aquel ambiente tan irrepetible. Hizo alusión a Ricky Martin, Julio Iglesias, Lola Flores, comentando de todos ellos alguna situación graciosa y comentó que lleva cincuenta y cinco años de profesón. Nos conversó de su descencencia española y que su nombre de pila es: Jose Monserrate y por apellidos: Feliciano García. Al finalizar su actuación, tuvo que volver al escenario en dos ocasiones por la llamada insistente de la gente, haciendo petición a voz en grito de: ¡Otra! y así sucesivamente hasta que retornó de nuevo a sentarse en el taburete y tomar su guitarra, para cantar aquellos bolerazos tan románticos algunos y,  otros que hablan del desamor, desafecto, aversión y odio.

En su interpretación con la guitarra eléctrica
Entre un torrente de aplausos dejó el escenario y los fans de toda la vida, quedamos en paz con nosotros porque mereció la pena volver a disfrutar de sus canciones y de su sencillez. 
 
Cuando se despedia tras la actuación
















lunes, 7 de febrero de 2011

Se esfumó enero....

Hablan sobre el mes de enero como si fuese un periodo no tan "llevadero", como el resto de meses del ciclo. Será porque salimos de la Navidad y del Año Nuevo, habiendo gastado más de lo que podemos, o en todo caso, hemos de volver a la rutina de siempre: El trabajo, las responsabilidades, que se habían quedado un tanto ocultas con la variedad de  turrones, el cava que entra muy fino dejando cierta felicidad y  tantas nieves, ( ilusiones por arribar),  en el árbol de Santa klaus. Nuestras obligaciones se dispersaron un poco y habíamos vivido por unos días sin pensar demasiado, en todo lo que indefectiblemente nos vuelve.



Que fácil es a menudo pronosticar a "ojo de buen cubero", o aplicar el famoso cuento de la "lechera", esperando un milagro que jamás llega. Por ello, la ilusión no podemos perderla, es lo único que nos gratifica y nos cuesta poco edificarla en nuestras neuronas. Es bastante sencillo cerrar los ojos y montarte una película a tu gusto, además siendo el protagonista. El primer plazo del lapso 2011, ha concluido y nos ha dejado en brazos de la rutina que ha vuelto gracias a Dios.

Escuchad la estupenda melodía de Beguin the Beguine, cantada por esta maravillosa intérprete Dionne Warwick y os volveran las ganas de emprender aquello que estábis dejando para más tarde. Amigos de: Lo que siento, ... lo escribo. Recibid mi más sincero abrazo y mi reconocimiento.

P.D. El cuento de la lechera, para quien no lo sepa, lo contaré próximamente.



sábado, 5 de febrero de 2011

Inauguracion de Armand Tarragó

Como se anunció hace unos días en este mismo foro. El dia dos de febrero, se inauguraba la exposición pictórica de nuestro amigo Armand Tarragó, en las instalaciones del Hotel d'Entitats de la ciudad de Sant Boi. Mostrando pinturas en esta ocasión relativas y con motivos deportivos, las cuales son del todo detallista, expresionista y cuidadas hasta en la más mínima pincelada. En el acto estuvieron las autoridades locales, representadas por la Regidora de Cultura, Doña Montserrat Mirabent, que tuvo unas palabras de elogio para el artista, haciendo hincapié en su plasticidad y resaltando la personalidad y el arte que Armand, mantiene en su trabajo haciendolo extensivo de forma natural con sus expresiones inmersas en sus lienzos.

                                                                                    
Montserrat Mirabent, Armand Tarragó y Joan Rodó
 Por otra parte, Joan Rodó, también gran pintor reconocido y amigo de Armand Tarragó, le hizo en esta ocasión de avalador y mecenas, loando la exposición presentada con grandes enaltecimientos y exaltaciones todas referentes a su trayectoria tanto profesional como personal. Armand, dio las gracias al respetable, por el calor con que se había acogido su trabajo y tras unas palabras llenas de agradecimiento, los componentes de Retalls d'Art entraron en acción. Ana Otero y Manuel Bravo, recitaron sendos poemas y el gran guitarrista y cantor Antonio Morales "Chiclanita" cerró el acto y los preámbulos de forma magistral, interpretando una excepcional canción de Joan Manuel Serrat, _Paraules d'amor_  Palabras de amor, al estilo y con acordes de flamenco 


Pulsar flecha y escuchar a CHICLANITA
video filmado en la sala del Hotel d'Entitats de Sant Boi. por: E.Moreno

Deseamos a Armand Tarragó, un éxito fulgurante. El que se merece.  Los componentes de Retall d'Art, que le seguimos y admiramos, además de todo el personal que allí se encontraba, seguimos disfrutando del encuentro y celebrándolo con unas copitas de cava catalán y unos canapés que dados los parámetros y la hora que era, se agradecía toda aquella mezcla de arte pictórico, música precisa, poemas al uso y el calor que todos sus amigos y acompañantes brindaron al pintor Armand Tarragó.


Armand Tarragó
 
cuadro expuesto
 
La Regidora de Cultura con Armand y Joan


Cuadro Expuesto

Texto y fotos de
Emilio Moreno

miércoles, 2 de febrero de 2011

¿Que no me ves?

Aquella mujer tomaba el relente en el pórtico de su casa, tenía desde el nivel de la calle a su porche seis escalones que se debían franquear al entrar o salir del domicilio. Todas las mañanas a la misma hora, sale a su puerta a tomar la brisa marina y escuchar el sonido de un jilguero que hace ya algún tiempo la visita.

Mientras que Braun, su pareja, la acompaña tiernamente hasta el umbral y la deja cómoda sentada para que reciba toda esa naturaleza, entre tanto él, adelanta las labores diarias, los enredos del mantenimiento del hogar.

Una mañana, Egeria, escucha, un saludo. Venía desde la otra orilla de la acera. Justo en las lindes del jardín divisorio. Era una vocecita joven, que trataba de hacerse ver

_ ¡Hola!

Egeria, no hace caso, cree que no va dirigido a ella y al poco vuelve a escuchar, en un tono más álgido.

_ ¡Hola!

_ ¿Es a mi?

_ ¡Sí! Claro, ¿que no me ves?

_ Pues, no te veo. Yo no puedo ver. Acércate un poquito más, sube los escalones.

_ ¿Has ido al médico, a buscar medicinas?

_ ¡Sí! ¡Claro que he ido!

_ ¿Y qué te dijo? ¿Es que no puede curarte?

_¡Me encantaría curarme! Pero creo que no pueden

_Que te pasó señora, ¿naciste así, sin vista?

_No, muchacho, fue un accidente, el que me dejó, sin poder ver a nadie

_Entonces, como haces para andar y poder hacer las cosas.

_Braun; me ayuda mucho, es mi guía y… ¿Tú cómo te llamas?

_Me llaman Shamir

_Que nombre más bonito. Espera, voy a presentarte a Braun

Al momento, extendió su brazo y apareció un hermoso perro blanco tiznado de manchas marrones, que se acercó a la señora, quedándose acurrucado entre sus piernas. Ella, con mucho cariño le dijo: Goss, ve y dile a Braun que venga, que le quiero presentar a Shamir. Al poco apareció un señor que saludó con mucho cariño al niño, sentándose junto a ellos y participando de la charla infantil que llevaban.


Aquel hombre, delgado y serio llevaba una pena profunda en su rostro, de la clase de castigo, que no se mitiga fácil, con los días, ni con las buenas noticias.

_ ¡Hola, compañero! Me llamo Braun y soy el compañero de Egeria,

_ ¿No tenéis familia? Señor Braun, ¿Estáis solos?

_ Pues, tenemos poquita y encima viven muy lejos. Tú si debes tener ¿verdad?

_ ¡Sí! Vivo en las afueras del poblado dentro del gueto con mis padres y mi hermana

_ ¿Quieres merendar? O quizás ¿Tomarte un refresco?

_ ¡Bueno… pero yo no puedo comer de todo, dice mi mamá! Beberé un poquito de agua, muchas gracias señor

_Faltaría más, que un muchacho tan simpático como Shamir, pasara sed en nuestra casa. De ningún modo, espera un poquito, mientras voy a traértela.

Egeria, haciéndose y ayudándose de sus manos recorrió la cabeza de Shamir y palpó frente, cejas y ojos, lo que le hizo idea de cómo era ese hombrecito. De su presencia, de su fisonomía y de sus facciones que le llamaban poderosamente la atención

Mientras Braun, preparaba pizca de alimentos para que comiera y bebiera aquel mozalbete tan cordial.

_ ¿Porqué me palpas… es que así, te imaginas como soy?

_ ¡Sí! Shamir, te acaricio, porque ahora mis ojos son mi tacto y quiero saber cómo eres, a quien te pareces que yo conozca y quedarme con tus rasgos para siempre, porque nosotros también tenemos vida, es una existencia diferente a vosotros, los iluminados, pero que también nos llega a complacer y por eso damos gracias a Dios.


Al cabo, Braun, llegaba por el pasillo, con una bandeja, en la que no faltaba nada para un buen tente en pié, o una mejor merendola. Habiendo conectado una musiquilla para que hiciera aquella estancia mucho más acogedora.

Shamir con muy buenas maneras y educación, consumió únicamente lo que necesitaba, mirando fijamente a Egeria que estaba disfrutando de aquel ensueño. Braun, imaginándose que el tiempo se escapa entre los recuerdos y los deseos, preguntó a Shamir si no lo esperaban en casa.

_ Mi madre, nos espera a todos muy tranquila, ella no puede salir a la calle

_ ¿Está enferma? Preguntó sin preámbulos Egeria, volviendo la cara hacia donde estaba Braun

_ ¡No lo sé! Mi padre, dice que está delicada y que si sale a comprar puede perder el equilibrio y caerse. Como no somos de aquí, la gente pasa por nuestro lado sin hablarnos, como si fuésemos diferentes

_ Entonces, ahora está ¿Sola? … En casa, o le acompaña alguien durante el día.

_ Mi hermanita Lydia, se encarga de cuidarla. En cuanto sale de la escuela, va muy deprisa a casa y le ayuda en las labores de la cocina. Mi papá, tampoco tiene amigos y sale todas las mañanas al trabajo. Si no encuentra ocupación, vuelve enseguida con mi mamá.

Un silencio pesado se extendió por aquella zona, dejando pensativos a Egeria y a Braun, como si aquella mini explicación de niño, les llevara a algún lugar, dónde quedaron recuerdos o vivencias diferidas.

_ ¡He de irme! Ya es tarde y me esperan en casa. Gracias por los dulces

Shamir se levantó expedito y saltando del bordillo donde estaba sentado, comenzó a alejarse de aquella casa, dejando un sabor entre afligido y jubiloso.



Aquel domingo de Ramos, Egeria y Braun habían ido a loar misa a la parroquia de San Francisco Javier, mientras estaban sentados en las bancadas de la iglesia, Egeria, notó una mano que de forma sutil quería estrecharse a la suya. Ella, supo de quien era aquella caricia que temblorosa trataba de asirse a ella.

_ Shamir, eres ¿Tú?

_ ¡Si, Egeria! Os he visto y me colé, sin que me vieran. Quiero estar con vosotros.

_ Gracias, ¡cosita! Quédate a mi lado.

Braun había visto como se acercaba el chaval y sintió un escalofrío por su cuerpo, agradeciendo en aquel instante de recogimiento el detalle de Shamir hacia ellos.

Sumergido en sus penas, le llevaron a vivir de nuevo en su ficción, el suceso por el que Egeria, está sin vista y él sin su hijo; Oriol…
Aquella mañana trataban de ir a pasar un rato agradable en la feria de San Roque. Hacía mucho calor, todos reían y se divertían en las atracciones feriales. Oriol, hijo de Braun, de tan solo seis años, quiso montarse en las altas Montañas Rusas, que automatizadas por la tecnología del momento subían aún más alto y bajaban si cabe más rápido. Braun; disconforme con estas actividades, no quiso acompañar al muchacho en su paseo por las nubes y convenció a Egeria, para que subiera con él y disfrutara de la velocidad, del tránsito y del efecto del miedo extremo.

No fue de final feliz, mientras volaban a gran velocidad en el interior de las capsulas de una atracción aérea, se rompieron las bridas que aguantan la caja de enganche del habitáculo haciéndola caer al vacío, desde una altura de veinte metros con cuatro personas en su interior, de las cuales únicamente, salvó la vida pero no la vista Egeria”.





domingo, 30 de enero de 2011

Trino y esencia

 
La partitura no falsea               
 
refleja gloriosas notas

tropiezan unas con otras

en pentagrama especial



Esa obra musical

cuenta y atisba quimeras

apunta lo que no se espera

es sublime y pasional



El atril que inerte aguanta              

la batuta no cesa ni cansa

invade el preludio, la pauta

soy director de mi causa



De mi funda, la guitarra

de mi alma el violín

en mi mente los compases

de la canción baladí



Ando buscando ese broche

que permita derrochar

embellecer la armonía

puesta en solfa y disfrutar                



Tiene cadencia exquisita

lleva tempo de canción

es música para la danza

es melodía de amor



Por ello la música es vino

es caldo, jugo es trino

esencia de lo antedicho

almíbar casi divino





sábado, 29 de enero de 2011

El péndulo




Si supiera retrasar las manecillas del reloj
volvería a recordar los días felices
que sin comer perdices fuimos dichosos
como describe el poeta iluminado



Si pudiera retrasar años en el reloj
estaría en mi plenitud y en la tuya
te diría me gustas, como solía
atándome a tu talle como sabía


Pulsar obre la flecha, para escuchar bolero)



Si el reloj se demorara caprichoso
besaría tus privanzas tembloroso
urdiría mi ingenio preciso y hermoso
que lujo, que época, aquel tiempo glorioso


Si el reloj se atrasara por imperativo
haría esfuerzos por arreglar el desatino
reparando el tiempo perdido
por seguir en tu brecha y en tu destino

Si el reloj de la vida, rezagara época
caería en los mismos vicios
toparía en las mismas rocas
y me liaría contigo y con tus cosas

Si tu reloj se dañara por la usanza
florecería como péndulo en alza
para sonarte celeste en la calma
reteniendo tú apego en mi alma


El reloj de mi muñeca
lleva muchas cicatrices
unas son del propio uso
otras de roces grises

Reloj marcando las horas
dice el bolero triste
revélame con manecilla exacta
el instante y la eternidad que insiste

Si supiera demorar las horas del reloj
tornaría a caminar por mis huellas
sin olvidarme de ti, llevando tu crédito
cantando de alegría por tu mérito eterno










sábado, 22 de enero de 2011

El recado de Margot


La familia Pageo, se dedicaba a criar a sus hijos lo mejor que Dios le daba a entender, dadas las circunstancias de la vida y la época. Tras la etapa de represión y de carencias, era bastante difícil formar a los hijos, porque por entonces se necesitaba de casi todo. Sin embargo, en aquel seno familiar, se seguían ciertas normas establecidas, dónde los valores esenciales eran los que se procuraba llevar a “raja tabla” y con la ayuda de sus creencias religiosas, sus conocimientos y la disposición de aquellas personas, iban sobresaliendo ante tanta turbulencia.

El padre, Don Aniceto, estaba empleado en la Notaria del Ilustrísimo Don Erasmo y la madre la señora Juliana, maestra de enseñanza primaria del pueblo. El matrimonio además de desempeñar las funciones que les correspondían, debían educar y alimentar a sus dos hijos, que ya comenzaban a tener edad suficiente como para tener sus propias inquietudes. Manolita, la hija mayor, una pelirroja muy blanca de piel y muy ingenua, ya preparaba los ajuares para llegado el día oportuno, tenerlos todos planchaditos y preparados.

Pascualin, ha de estudiar para ser un hombre de provecho. Del sur y artista decía él, cuando se le preguntaba en comentarios y charlas con los amigos. Imbuido por colosales fábulas que explicaba su madre Doña Juliana, sobre geografía e historia, de los ocho siglos de dominación musulmana en nuestro suelo y las no menos instructivas referentes a los Suevos, Vándalos y Alanos, primeros pobladores de la península.

La niñez desfiló de forma sencilla, querido por la familia, que le permitía todo lo que se podía y lo que estaba más allá de lo viable. Jugando con sus amigos, enfrascándose con leyendas, intentando acumular conocimiento y estar con las botas puestas para que; llegada su hora fuera a estudiar a la ciudad.

Los padres gente campechana y honrada vivían con la preocupación de instruir a Manolita, de todas las artes de la casa, en la estricta educación para que fuera una señorita completa y hacerla contraer matrimonio con algún muchacho de buena familia que además de ser trabajador, le aporte felicidad custodia y amparo. _Por aquellos tiempos no se podía casi ni elegir con quien te habías de embarcar para toda la vida, te venia ex profeso y madurado desde el natalicio_

Pascual obedeció la decisión de sus padres en dejar su Linares natal y acceder a una Universidad para hacer carrera. La familia soñaba con que llegara a ser boticario, como un tío materno que tenía una farmacia en Berja, sin embargo, a él le encantan las pinturas, las artes y las letras. Ser pincel de retablos como Goya, Murillo, o Miguel Ángel, para ataviar otras capillas a modo de la Sixtina, que tanto le emocionaban. Mostrar y airear su arte literario y crear poesías pudiéndolas recitar por los teatros más importantes del globo.

Para ello en Granada, acudió a la cátedra Apostólica, becado por los curas de la Salle, ayuda que solicitaron Don Aniceto y Doña Juliana para sufragar el cuantioso dispendio que significaba estudiar y pernoctar fuera de casa.
Una vez afincado en la ciudad y en su ir y venir por calles y alamedas, visitar la Alhambra, pasear por sus jardines, aspirar aquel embrujo penetrante de azahar, asistir a las clases, conocer más posibilidades, poder elegir futuro, el trato con estudiantes de la residencia, las salidas nocturnas, el buen divertimento, el inhalar de la cultura morisca; es lo que le decide a instruirse en Bellas Artes. El ideal de una vida nueva, entre muchachos diversos, le llevan a vivir una etapa que no había imaginado pudiera sucederle. Todo le parecía fantástico, como un sueño hecho realidad, que se cumplía en aquellos días.

Por mediación de un colega, se inscribe y se enrola en un grupo de dramáticos aficionados, desde donde tras los ensayos y pruebas pueden actuar en el teatrillo del complejo. Avista muchos derroteros y facetas donde poder alcanzar y dar pábulo a sus cualidades de comediante aficionado.

Actuar ante el respetable, desentrañar obras como: Las hijas de Bernarda Alba, Platero y yo, y clásicos del repertorio de Dostoievski. Le alteran cada vez más hasta que llega a ser parte de sus días el ensayo, el estudio y la vocación teatral.

Mientras los meses pasaban, los estudios avanzaban y las idas y venidas a su casa se hacían cada vez más tardías. Sus padres veían que su Pascualito, se estaba abriendo al mundo y eso les reconfortaba de manera notoria, a pesar de perder su proximidad y apego.

La hermana; Manolita, ya está prometida, sus papás le han buscado un buen partido, de hecho hacía años que lo tenían pensado, pero no lo habían aireado, no fuera que se le escapara la oportunidad y el ridículo y el mal fario entraran en el camino de la niña. Se trata de Fidel, hijo del señor Raúl, el practicante, una gente muy seria y con hacienda, que a su Manolita, le viene al pelo, porque es un pimpollo triste y callado, fácil de domeñar y con poco genio. Ella, entiende la plancha, la cocina y se defiende con los bordados. A poco que tenga suerte, serán felices.

Conoce a una mujer, llamada Margot a la que su mirada siempre tropieza con la suya. Le está ayudando en las difíciles interpretaciones del autor Víctor Hugo, fue la intercesora de él en un atasco interpretativo, que le saca del atolladero cuando sobre el escenario, quedó en blanco, sin poder pronunciar el panfleto que debía. Ella, se acercó y besándole en los labios sin venir ni a cuento ni en el guión, hizo que el protagonista de la tragedia saliera reconfortado y tan restablecido que el respetable que no conocía la obra, le pasara el detalle por alto, sin adivinar que se habían salido del guión original.

Es una morena, alta y fina que le caen por la espalda unos cabellos preciosos, con una cara de porcelana delicada, su esbeltez hace gala a una musa del Acrópolis, sus ojos resaltan de las órbitas como aquella nebulosa excéntrica que circunda el vasto infinito, la nariz respingona sin llegar a ser afilada hacía juego con aquellos labios carnosos y rojos que poseía, que dejaban vislumbrar una dentadura pétrea, nívea y armónica como si los dientes fuesen notas sobre las partituras del vergel. Las orejas quedaban tapadas por las crines del negro azabache. Su delgadez exacta hacía que las prendas íntimas femeninas le marcasen las formas de su estructural carretera entre los tobillos y los hombros, camino exabrupto por los declives de su cuerpo, vadeando por las estribaciones entre las hendiduras de la cintura y esos montes universales que toda hembra bien constituida tiene. Los gustos de Margot eran afines a los de Pascual con lo que llegan a atraerse.

Mayor que Pascual; seis años. Ahora cumple veintiocho. La experiencia, el garbo, la suficiencia para entender dilemas, los contratiempos vividos y la claridad de conceptos, le dan ese aire de dama silente y recatada que impera en su presencia, mostraba detalles de exquisita educación, sinónimos de refulgencia y donaire. Pascual; se enamora de ella inútilmente no pudiendo mejorar ni cumplir ese deseo. Existen normas que prohíben el acceso al libre albedrío y acotan las formas y reglas del amor aunque este sea libre. Ella tenía pareja

En uno de los ensayos de la compañía, se refina una noticia procedente de Linares que llevaba sello de angustia traída por el conserje del complejo en un cablegrama; donde se adivinaba una enfermedad surgida a Doña Juliana. Le informan de lo sucedido pero le calman a la vez, para que se mantuviera alerta dado que el carácter de la dolencia parecía remitir. El mensaje venía firmado por su hermana Manolita, ofreciendo tranquilidad e información cumplida al hermano y que le mantendría alerta a posibles cambios en el estado de salud de la madre.

Una noche de intimidad, juerga y repasos. En el transcurso de una cena con velas, en la taberna del Buda, llegaron las ansias y excesos amorosos de los actores, que a pesar de estar ambos cuadriculados por sus respectivos compromisos, el deseo y la avaricia carnal hace que la memoria se seque y se obnubilen los recuerdos y las promesas se desvanezcan.


Hasta altas horas de la madrugada bailaron y bebieron, la embriaguez desató sus lujurias y se perdieron en los solaces de la infidelidad y el adulterio. Era un callejón sin salida, a pesar de los débitos íntimos de cada cual estaban presos de una pujanza que los llevaba al delirio. Ella, sabiendo que perdía los papeles, parecía no importarle echar a rodar su relación, dando pie a él, a que interpretase la danza de los locos y enajenados por pasión

Una voz apitada y feroz que se escucha desde el acceso al Buda, rompe el puchero de los embelesados, llamando a voz en grito con severísima urgencia a Pascual. Justo cuando aquella pareja se iba a perder dentro de sus plenos y quedar narcotizados bajo los efluvios del placer. El Buda de la taberna les interrumpía el baile del cisne.

Partió urgente, quedando aplazados aquellos agites, mimos, ardores; todo quedó en el ambiente. El trance y la angustia del momento rompe toda fuerza, todo gancho y la desilusión brinda con Margot como una maldición externa, como una pedrada brutal, sorda y seca aflojara todos los esfínteres y los tradujera a nada, sentando aquel instante y haciéndolo inacabado.

Tras la llegada a su ciudad y todo el devenir de aquella tragedia familiar, han pasado dos años que el estudiante de Bellas Artes, replantea su vida en Paris. Al llegar a la capital de la Luz, se encuentra perdido y desolado quiere continuar con sus estudios que dejó pendientes y se instala en Monte Martre, va con lo puesto y se instala en una buhardilla con cuatro españoles artistas que lo acogen como invitado hasta que pueda airear las telarañas de sus pestañas y emprender un camino con rumbo dirigido. Una tarde conoce en la esquina de la rue de la Concorde, a Chichí, negrita esculpida de grandes ojos y labios prominentes con la que pronto entabla amistad. Diecinueve años mayor que Pascual, pero nada se interpone entre los calendarios de las personas cuando la atracción de los vasos sanguíneos fluye en sentido desorbitado por la autovía del deseo. Chichí, lo rescata de las calles de la hambruna y de las camisas sucias, malolientes y fritangueras, llevándoselo a su apartamento que no es más que el trastero de un burdel enrojecido y húmedo.

Margot, con su compañero de siempre viven en Granada, justo en el barrio de Sacromonte, una vida rebozada de ocultación y escasa pasión, sin más alegría que la rutina de la propia naturaleza y el divino estar de la ciudad. Ella es dependienta en una droguería y él, Jacinto; trabaja de celador en las márgenes de un cortijo propiedad de los Marqueses de Ziricrujo.

Paris no se queda con nada de nadie, es una ciudad amplia y libre, la luz es la presencia de todas las manifestaciones artísticas y en ese enclave solo resurgen los buenos artistas, a los mediocres la propia existencia los gasta, hace enclenques, los devora de raíz dejándolos en sus propias cepas.

Dos años han pasado desde que Pascual se deja alimentar por Madeimoselle Chichí, pintando y haciendo recados en el boulevard “la Rouge de Paris”, ella se encarga de llevar el dinero a casa mientras él divaga en sus elucubraciones artísticas. Escasos detalles cariñosos y pocas ambiciones existen entre ellos, lo consume la vida. No está feliz, la mezquindad aflora y un buen día retorna sin más preámbulo a España.

En estos años Pascual, se hace un mediocre pintor. Al regreso se instala en Oviedo, tras haber recorrido todo el Cantábrico, sin encontrar su medio. Han sido unos años de dulzura por parte de Chichí, que lo ha tenido sobre lienzos, esperando milagros y que dejara de ser un amante a medio gas, sirviendo de mozo de estoques y de lavandera, además de atender la cocina y la cama por las noches que ella no salía a ganarse el pan.

La ciudad de Granada, también despachó a una vecina por falta de ganas de continuar en la brecha, de cumplir lo que tenía estipulado y por no aguantar más a Jacinto, un pobre obrero, sin pretensiones, más que de tomar su cervecita tras el trabajo y perderse en casa alrededor de la lumbre, contar sus batallitas a los amigos y excitarse en la intimidad con Margot. No eran los mismos deseos los que Margot deseaba y una mañana lo abandonó sin contemplaciones marchándose a la ciudad de Barcelona.




Residía en la zona de Sant Andreu del Palomar, muy cerquita de “los quince”. Ocupando temporalmente la casa de una prima suya. Encontró trabajo en una cadena de montaje de una empresa de obtenidos de papel en rotativo usados para los billetes y boletos de trenes y autobuses de cercanías. Está sola, tranquila y algo más suelta y feliz que en su ciudad natal, sin contacto de familias ni allegados.



Oviedo, tiene otro estudio de Pintura, en la calle Bermúdez de Castro muy cerquita de la plaza Luis Ruiz de la Peña, es regentado por Pascual, que tras contraer matrimonio, hace algunos meses con una señorita soltera guapísima, un tanto delicada de salud, llamada Matilde que conoció como interna, en uno de los centros de recuperación que visitó en una indisposición personal.
Con los esfuerzos de ambos y algo de ayuda de los padres de Matilde, han podido montar este cuchitril para mirar de ir tirándole a la vida tejos, telas y óleos para ofrecerle al estómago algo más que agua mineral de Santa Engracia. Ella; Matilde antes de caer enferma y durante toda su juventud, ha trabajado de dependienta en una tienda de motivos religiosos, por lo que el trato con el público, no le es problema y menos con su porte de resignación contemplativa.

El tenderete les daba para ir viviendo y darse de vez en cuando el capricho de esos viajes a lugares Venerables como son los Santuarios, en busca de ese amparo espiritual que necesitaba la salud de Matilde, para rogar por la robustez y por la suerte de ella, haber encontrado al Pascual compasivo, que siempre había soñado y le había invocado a San Antonio de Padua, le brindara para desposarse y comer perdices durante largo tiempo

Habían estado en varios países, en Fátima en Portugal, en la propia Asturias con su Santina la Virgen de Covadonga, Di Orona en Italia, Santuario de Fauna y Flora de Riohacha, Santuario de las Lajas en Medellín, ambos en Colombia, El Santuario Guadalupano de México, Lambayeque y Santuario de la Virgen de Pallagua en Tacna, de Perú.
Fue en este Oratorio en: Pallágua, de la ciudad de Tacna, en Perú cercana a Chile. Tropezó con una referencia que le volvía su reflexión a España y al recuerdo de su juventud, en algo que no quedó zanjado. Esperaba ser descubierta en esos lugares benditos de reencuentro justo al lado de un templete, en un altar de la ermita de reposo.

Recintos de plegaria y jaculatoria, dónde los devotos hacen sus ofrendas a la Santísima, sobre un deseo, una promesa o alguna necesidad del alma que se almacena y que no es capaz de salir por su propio peso. En ese podio, le esperaba.

Allí en la capilla de esa Virgen, mientras Matilde rezaba en el reclinatorio de aquella ermita, él revisando y leyendo las peticiones y los deseos escritos en diferentes pliegos, fue a tropezar con una postal escrita por Margot, la reconoció enseguida. _ ¿Fue casualidad? ¿Sería destino? ¿El grado de las circunstancias actúa en esa forma cuando menos las esperas? ¿Había sido un designio del cielo?_

Llevado por el misticismo de Matilde y dejándose arrastrar por la esperanza de su curación, rebuscando aquel milagro del cielo, para endulzar la salud raquítica de su mujer, lo arrojó al vacío, como si tuviera que purgar ciertas deudas de su pasado.

Pascual, había hallado un mensaje personal a miles de kilómetros de dónde tenían su residencia. Era una postal, ya salpicada y raída por las humedades y el tiempo, en su cara principal, mostraba una imagen de Nuestra Señora de Pallágua y al dorso un mensaje con estas letras:

_ Busco a un ser que me dejó incierta, he soñado cada día de mi vida con él. Pascual, tengo la seguridad que jamás leerás estas líneas, sin embargo, aún tienes algo pendiente conmigo. Creo en la Virgen y ella fue la que me indicó el camino que debía seguir para intentar que pudieras leer este mensaje. Te espero, tu hermana tiene mis reseñas. Desde que el viento no sopla a mi favor, no duermo. Tengo ganas de verte._    Septiembre 1978 _ Margot.




Aquel hombre, no sabía dónde mirar, el corazón le dio un vuelco, en sus manos tenía una tarjeta escrita por Margot, estaba desconcertado. Miró alrededor y por el soslayo vio a Matilde rezando fervorosamente de rodillas y además de implorar, por sus cuencas bajaban dos lágrimas en recorrido hacia el mentón. Volvió a depositar la misiva de dónde la había tomado para leer y sin pálpito se acercó a los reclinatorios y quedo postrado frente a aquella Virgen, que le miraba sin descaro.


Tras una durísima enfermedad y un desagradable padecimiento, Matilde murió una mañana de invierno en su Oviedo natal, en brazos de Pascual, que le acompañó hasta el último de los suspiros, fue muy dolorosa esa despedida y sin más quedó solo y desbaratado.

_Buenas noches, es miércoles primero de diciembre del año 2010. Les habla Consuelo Horcajo.  Ese Horcajo mío se escribe con hache.    Desde la emisosa  TeleGlobo en la 89.0 de vuestra frecuencia modulada, Radio Carambita…carambola_

Comenzamos el programa nocturno dete indago y no te hallo

Esta noche parece que tenemos muchas llamadas, no les vamos a hacer esperar. ¡ Comienza el programa !   Nos llaman desde Asturias en España.

_ Hola, son las 03 y diez de la madrugada; buenas noches ¿Con quién hablo?_
_ Buenas noches Consuelo, ¡Me llamo Pascual! _
_Dime Pascual, que quieres contarnos. ¡Te escuchamos!



_Mira Consuelo, estoy nervioso y enfermo, no tengo costumbre de llamar por estos medios._ Trinchándosele la voz, comenzó a llorar en el silencio y en aquella oscuridad…

_Tranquilo...  Me has dicho que te llamas ¿Pascual? ¡Adelante te escuchamos!

_ Sí. Verás, yo estoy buscando a Margot….


El hipado, no le dejó expresarse, interrumpió el habla, un nudo en la garganta le dejó sin hilo de voz; por mucho que Consuelo Horcajo. la locutora y conductora  del programa  Indago y no te hallo  ... intentó consolarle no fue posible; hasta que Pascual colgó el auricular.