domingo, 7 de julio de 2024

Cofrade del Comisario.

 











Sabía que de un momento a otro se iba a desencadenar una tragedia venial.

Aquella gente, no respetaba a su prójimo y se permitía el lujo de hacer comentarios poco edificantes de cualquiera de las personas componentes del Círculo de Artesanos.

Como siempre, la envidia presidía aquella desventura, y los afectados, los últimos en enterarse de las cuitas de los llamados amigos y compañeros. 

Había presentado su nueva novela al certamen de la ciudad, y aquella tesis prometía. Ya que antes de tomar aquella decisión, había pasado por las manos de alguno de los mejores editores de la zona. Los que querían hacerse con los derechos del relato. 

El autor, sin la diligencia que normalmente se tiene, al publicar los resultados de cada uno de los ensayos. Prefirió esperar y no precipitarse.

Mandar su manuscrito a ese concurso, que parecía ser de los más abiertos y de los que llevan la blancura y limpieza por bandera.

Con la seguridad de competir en buena liza, y de entender, que este tipo de competiciones, siempre alberga alguna redacción, que supera lo que con tanto esfuerzo se presenta.

Sin calcular, porque no venía a cuento, que el jurado de aquella convocatoria lo dispuso el delegado de aquel concurso.

Interlocutor atento y a simple vista, parecía ser un tipo delicado y competente. Demostrando después, con su actuación y decisiones, ser el prototipo carente de escrúpulos y decencia.

Cumplidos los plazos establecidos de presentación, todo estaba en manos del Tribunal de Enjuiciamiento, de las crónicas que cada autor presentaba.

Se concedieron los laureles y coronas. El que resultó ser ganador y destacado del ensayo, fue elogiado.

Con el trascurrir del tiempo. Supimos los afectados y concurrentes. Que el ganador fue el prosista que presentó la obra más laxa y la menos orquestada.

Sin detalles retóricos, falta de coherencias y sin exponer alegatos, ni tesis que se pudiera ratificar como obra ficción.  

Aquella situación anómala que se dio en el palacete permitió intuir el tongo.

Por los despropósitos que resultaron en la entrega de galardones, y la poca sintonía de la autenticidad.

Dejando el teatro y al conjunto de espectadores que presenciaron el desarrollo, desmarcados y sin entender nada.

Por la poca certidumbre habilitada, permitiendo una vez más el atropello y la falacia.

No se celebró jamás, ninguna edición de aquel exceso desconsiderado, favorecido por el Círculo de Artesanos. 

Pasados los años, se descubrió que el ganador y el comisario, eran conocidos y residentes en plaza. Auténticos amigos. ¡Dios los bendiga!

La tragedia, si es que se le puede denominar así. Con el tiempo se transformó en jocosa y alegre.

La opereta “Non troppo”. Fue la risa que se desató en todos los ámbitos literarios, y de cuantos habían participado en aquella acción. En favor de las letras, que resultó ser otra patraña de organizadores maculados. 





 Julio de 2024, 
día de San Fermín,

 

 

 

 

 

 


jueves, 4 de julio de 2024

Punto de partida.

 













El pasado miércoles los que acostumbramos a reunirnos, entre nosotros y nuestras letras, una vez al mes, pusimos un paréntesis. En un rincón de una acogedora cafetería de la ciudad del Prat, para comentar nuestras letras, hazañas y desmanes pretéritos y actuales.

Situamos un punto y seguido y nos despedimos hasta que llegue el mes de octubre y si tenemos salud, reemprender con esa máxima que nos complace.

Retornando a tropezar en el mismo lugar, como es costumbre los miércoles primeros del mes.

En aquella mesa. La que da justo al ventanal de la mampara, tres amigos, de los cuales dos de ellos, comentaban sobre la publicación de una novela de recopilación de relatos, en la que estaban implicados.

Referente a sus propias incidencias, acaecimientos y júbilos de un grupo de ex alumnos del San Juan Bosco de la ciudad de Almería.

De hace ya casi media vida. Entre los años sesenta y setenta y tantos del siglo pasado.

Comentaban que no todos los camaradas habían participado en la confección de aquella prometedora joya, pero si fueron bastantes los implicados en la novela de la citada corporación colegial de estudios.

Los que querían decir algo y a fe de Dios, que los plasmaron en aquella edición de una editora de la zona. Los que pusieron su máxima entelequia en los pétalos de aquella antología.

El tercero que estaba presente en el lugar. Amigo de ellos, pero no nacido en aquellas latitudes, los escuchaba y disfrutaba a la vez de como se les hacía la boca agua, al comentar sobre las consecuencias habidas al preparar todo lo concerniente al ejemplar que tenían en las manos.

De esa publicación de momento no pudo decir nada. Puesto que aún no la había leído, pero sí, podía explayarse en los méritos de sus dos acompañantes.

Del amigo Eduardo, decir que está en la brecha, con sus ideas, siempre buenas y sus principios ideales para cualquier proyecto. Sin duda, son de una bella persona y de una calidad extrema.

De Pedro, pues tan solo dejar aquí uno de sus cuentos cortos para amenizaros.

 

NO TODO ES VERDAD.

 

AUTORÍA de Pedro Locubiche

Se dice; ¡Lo que mis ojos han visto, es cierto!

 Bueno, a veces sí, pero otras no.

Lo cuento como lo cuento y valga la redundancia . Así matiza antes de comenzar el relato.

 

Un día dos matrimonios, se encontraban en un bosque buscando setas. Un hombre que también lo hacía, conocido de uno de los matrimonios, pero que no iba con ellos, se extrañó al escuchar los quejidos de una mujer. Le pareció que estaba en otra tarea muy diferente a buscar setas y pensó. Ésta, está buscando otra cosa.

En vez de acercarse y preguntar si le pasaba algo, se escondió detrás de unos matojos, para ver si podía ver lo que imaginaba.

Le era complicado porque una gran planta verde le impedía ver con claridad lo que sucedía.

Solo veía lo que su mente quería ver.

Movimientos obscenos de un hombre encima de ella.

Cuando aquel hombre la cogía en sus brazos, ella se agarró a su cuello, dándole en la mejilla un sonoro beso y le dijo

 —¡Cuánto te quiero! 

El mirón se quedó boquiabierto al conocer a la mujer y en vez de pensar que le podía haber sucedido algo, contempló en que se la estaba pegando a su marido, un buen amigo suyo.

 

La falsa noticia corrió por el barrio y medio pueblo.

Más rápido que una traca en las Fallas Valencianas.

­­<La mujer de Pedro se la está pegando con otro>, …y que no diga qué es mentira porque lo he visto yo.

Cuando la comidilla llegó a los oídos de Pedro.

Gracias a la valentía de un gran amigo que no lo creyó. Se dio cuenta que desde hacía unos días la gente lo miraba con mohines y risitas. Preguntándole quien había sido el <hijo de su madre>, que había difundido la gran calumnia.

Pasados los días Pedro invitó al divulgador de la patraña, y haciéndose la victima le preguntó haciéndose el dolido.

— Me han dicho que sabes algo de lo que estoy intentando averiguar y me gustaría fueses testigo para divorciarme.

Pedro, amigo me sabe muy mal, pero, ¡Sí! Seré testigo si me necesitas, porque lo vi todo. — Apostilló el mirón creyendo su certeza.

 

En aquel instante Pedro se sintió muy mal y pensó hacer algo para que no pudiese decir más disparates. — pero lo pensó bien y le dijo. — ¿Por qué no me lo dijiste a mí, antes de pregonarlo? Has humillado a mi esposa y de paso a mí también. — lo que realmente pasó fue que mi mujer se cayó torciéndose un tobillo. Yo estaba lejos y al que viste que la estaba ayudando ¡Es su hermano!

 

NO TODO ES VERDAD.

 

AUTORÍA de Pedro Locubiche.



Emilio Moreno

julio 2024.


domingo, 30 de junio de 2024

El baúl de los conflictos.

 







Suele pasar con frecuencia. La gente somos como somos. Cada cual hijo de sus padres y descendientes de nuestros ancestros, de los que por supuesto no todos tenemos referencias dignas.

Cada cual con su pensamiento y muy diverso. A la hora de defender causas ajenas, que quizás nos afecten de cerca, las obviamos por costumbre.

Preferimos mirar hacia otro lugar y no entrar en batalla.

Suele costar, ya que has de salir de tu zona de confort y eso no es nada fácil.

Preferimos seguir sin meternos en problemas y atenernos a aquello que decían los Cartagineses. “Que cada perrico se lama su pijico.

Sabiendo de cierto y si habláramos. A más de un sinvergüenza dejaríamos con el culo al aire.

Hoy quiero contaros una historia que dicen, pasó hace mucho tiempo. Tanto que quizás, me pondría en un brete tener le que poner fecha. Ya que a mí también me la relataron de chavalín y quedó grabada, para que os la pudiera narrar ahora.

 

Aquellos vecinos del río Pinto, afluente del Anchuelo del gran Valle de los Pendejos, tenían una rivalidad infundada. Tan solo porque en una de las familias de aquella villa, la de los Morunos, sobresalía uno de los componentes. Por su versatilidad y concepción de las cosas y por su justicia. Tanto era así que los que pertenecían a la familia de los Canos, esa condición les hizo tomarle una envidia tan grande que se transformó en odio.

Un día paseando por el puente de la Esperanza, uno de los hijos de los Morunos, agredió a otro de la familia contraria harto de ser insultado y vejado por sus rivales. Provocándole sin querer una herida letal, y en lugar de atenderlo tras la disputa lo echó vestido al caudaloso río.

El miedo que le atenazaba, lo dejó sin cohesión y sin el deber de asistencia para con los necesitados y se deshizo del cuerpo sin socorrerlo. Arrojándolo a la corriente desmedida del Pinto.

Perdiendo la vida el hijo de los Canos.

Aquella noticia de la muerte de Serafín trascendió a lo largo de la comarca. Incluso traspasó las fronteras de la región y llegó a la capital.

Nadie podía entender como ocurrió aquella tragedia. Al encontrar su cuerpo entre un cañizal curso abajo y con heridas no propiciadas por las aguas.

Mas bien eran fracturas provocadas por una fuerza externa. Daños en su físico, y magulladas visibles que provenían de las manos de algún descerebrado. Se concluyó que fue un asesinato.

Nadie daba razón ni al hecho ni al suceso y entre los habitantes de la villa se preguntaban quién podría haber sido el causante.

Casualmente en las viviendas colindantes a la ribera del Pinto, aquella tarde estaba mirando Angélica, desde su balconada el meandro que dibuja el río. Resistiendo bajo el soportal de su ventana la ira del cielo y el modo de caer agua por la tormenta. Que descargaba en aquellos instantes furibunda. Divisando sin más la senda por el puente, de Serafín, y el como fue agredido sin más por su agresor. Al que desde lejos conoció con claridad. El que le asestaba la muerte en circunstancia caprichosa y lo arrojaba al río.

Cuando la muchacha alertada explicó a la familia, lo que había presenciado, su padre le ordenó cerrara la boca y no acusara a nadie. Para no buscarse problemas, ni tener que ir de juicios y sobre todo para que las gentes del poblado no les marcaran con el dedo por delatores.

Jamás se acusó a ningún humano, por la muerte del muchacho que encontró su fin en el puente. Aquella tarde bajo los truenos y los rayos que volcaba la naturaleza.

El pueblo en general murmuró durante décadas. Sobre aquel incidente, que enconó todavía más a las dos familias en litigio.

Angélica mantuvo en secreto por orden de sus padres lo sucedido aquel día, por miedo a las represiones de aquella familia poderosa, por cobardía y porque en esta vida no existe la decencia. Intentando olvidar todo lo que vio aquella tarde desde su balcón, que fue además el origen de su infelicidad.

Mordiéndose la lengua y camuflando al remordimiento, sin jamás levantar la autenticidad. A pesar de tener que relacionarse con el asesino toda su vida.

Al único que se lo había comentado para purgar sus pecados era al señor cura Don Policarpo, que por secreto de confesión también lo depositó en el baúl de los conflictos humanos.

Hasta llegada la hora final de aquella mujer.

Cinco minutos antes de partir. Con el tiempo escaso, y que nadie le pudiera recriminar su acción. Sin tiempo para dar explicaciones.

Le confesó a uno de sus hijos, ya en el lecho de la muerte, que se había desposado con una mujer estupenda, limpia y generosa, pero el padre de Consuelito, con la que estaba casado era un criminal.





 final del mes de junio. 30-6-2024

 

viernes, 28 de junio de 2024

No lo niegues. Es mejor.

 










Desde que le dimos pasaporte a Margarita, parece que ha vuelto la paz.

—No lo crees. —Preguntó la señora Adela Martínez a su criada.

Apolonia, no quería dar su opinión a la señora, por aquello de que pensara que se metía en temas que no le correspondían y con un gesto y un mohín replicó.

—Doña Adela, yo no la conocía apenas. Siempre me dio la impresión de ser poco reservada y muy displicente.

—¡No me digas! Siempre creí que os llevabais estupendamente.

Como a cada momento te decía amiga esto y ¡amiga lo otro! Y se prestaba en tu auxilio, diciéndote… ¡Ven que yo te ayudo! ¡Que esto carece de importancia! — Le recordó la señora a la criada.

—Es muy lista. —dijo Apolonia. — Es de esas que aparenta ser servicial y lo que hace es apretarte la cuerda del cuello. Sabe tirar la piedra cuando hay quien la escucha. Y esconde la mano en el momento del sostén. Cuando se trata de fingir, lo borda. Todos son buenas gentes y estupendas personas. Así consigue que la inviten a celebraciones, a cumpleaños y demás. Va sacando conclusiones de estos y aquellos y después nos pone a caldo, en cuanto le viene en gana. Adujo la sirvienta y siguió comentando.

Yo la calé, en cuanto me topé con ella. —Finalizó su comentario Apolonia, queriendo cambiar de tema.

—Entonces me estás diciendo que ¿no era de fiar? —Argumentó la madame

—¡Ay señora! No me ponga usted también en apuros y se me suelte la lengua más allá de lo prudente en una servidora como lo soy yo.

—Que significa. <No me ponga usted también>. ¡Dime!  Quien ha habido que te pusiera antes que yo en apuros. —preguntó Adela, con mucho cariño y poca comprensión.

La sirvienta de la casa Martínez comenzó a ponerse impresionable por el cariz que estaba tomando el coloquio. Ya que la señora, quería llegar más allá de lo que la empleada le estaba contando. Entonces fue cuando Apolonia descargó.

—Mire usted doña Adela. Margarita y yo, no nos entendíamos en absoluto.

—Adujo con templanza la ayudante.

— Tenía una forma especial de tratar lo que escuchaba y lo reproducía a su modo. Muchas veces, la mayoría, fuera de contexto. Y en no pocas ocasiones, nos había puesto a mí. Como al resto del servicio en tesituras delicadas. Por ello. Como usted dice.

Desde que no está parece que ha vuelto la paz.

 


jueves, 27 de junio de 2024

Un confidente, quiso ofenderte.

 







 





No es bastante decir; cómo lo sientes

después de cometer la tropelía.

Sé que tienes costumbre cada día.

Ofendes. Siempre por envidia y mientes.

 

Imposible cambiar, aunque lo intentes

somos cautivos. Es frenopatía

y nos vejamos sin más cortesía.

Excusas que lo son. Insuficientes.

 

Igual crees que ignoramos el pecado

que no sabemos quién lo ha difundido.

Tus soplones también, te han calumniado.

 

A traición por la espalda te han vendido

Sin testigos no debes ser marcado.

Aún acato la norma. Fui ofendido




Autor: Emilio Moreno.

Cuídate de los que dicen ser amigos.

27 de junio de 2024.



lunes, 24 de junio de 2024

Felicidades para ti Juan y para Juana también.

 













Te llamas Juana. O quizás te llamen Juan.

Es igual. Para el caso es lo mismo.

Quiero referirme a los que celebran su onomástica en San Juan.

En la noche más ruidosa y abrumadora del año, en la del petardo, el riesgo y el fuego. La de la coca de chicharrones o de la crema dulzona y por supuesto del cava.

Nocturnidad para quemar todo lo malo que nos ocurre y bendecir las ilusiones. Glorificar los deseos, y el inicio del verano.

¡Vaya por delante mi felicitación en fecha tan señalada a todos vosotros!

Para mis amigos, conocidos, familiares, compañeros. Para todos ¡Felicidades!

No voy ahora a hacer distinciones, ni discriminar a nadie. ¡Levanto mi copa por ustedes!



No puedo olvidar en ningún caso, aquellos amigos, y algunos familiares que ya no están con nosotros. Recordarles y mirar al cielo para brindar con mucho respeto, cariño y el recuerdo que llevaré de ellos toda la vida.

Sin embargo, los que estáis vivitos y coleando, podréis apreciar de una forma sublime en la forma que os agradezco la amistad y el respeto.

Estoy seguro que muchos de vosotros ni siquiera sabréis que os mando este piropo. Porque no leéis nada de nada y si lo hacéis es de pasada. Desde las plataformas de redes, y sin complicaros en gastar más allá de cinco líneas. No obstante, igual alguien que esté cerca de vosotros os hace llegar mi mensaje y os enteráis de mis deseos.

 


El primer recuerdo que tuve con un Juan, fue precisamente poco antes de una verbena, y en una edad muy temprana, donde nada sentaba mal y podíamos con todo. Habíamos quedado en ir aquella noche de alegría a bailar al Ateneo, y pasar allí con el resto de colegas, la noche de hogueras, de cubatas y de bailes.

La debes recordar, porque fue la noche en que tú conociste a Manuela, que al cabo te supo llevar a la capilla, acompañado de amigos, colegas y familia y hacer que le pusieras un anillo en uno de los dedos de su mano. El que te ataría a la sensatez.

 Juanas, y Juanitas he conocido pocas. ¡La verdad!

En el tiempo que podía saber de ellas, en buena tinta. Todo estaba prohibido y con la única que tuve relación y me dedicó su agrado fue con Juanita Banana.

Una canción de los años setenta que bailé hasta aburrir y que fue la delicia de tantas tardes de cachondeo. ¡Pues también felicidades!

Rememorar a Doña Juana, mi profesora de literatura, que entonces la veía tan guapa y tan lista. Aquella que me suspendió un curso la asignatura de gramática y de latín y me las aplazó para el examen de septiembre.

Forjándome a clavar los codos todo un verano, con la morfología de palabras y las declinaciones. Que después fue un placer y un gusto haber sido alumno suyo.

 Otro de los amigos que marcó mi sendero fue, y digo fue, porque un maldito cáncer se lo llevó y lo arrancó de nuestro lado. Cuando le tocaba disfrutar de sus hijos, de los amigos y de los nietos. Te recuerdo “Roqueta”, y quiero que recibas allí donde estés mi abrazo y mi amistad. Sabes que vas en mi recuerdo.

 Además, como olvidar al Juan de la Rosa, aquel tipo y aliado, que veía las cosas siempre de color azul, que no le tenía miedo a nadie y era el primero que ponía paz entre los tantos y tontos que se dicen ser amigos y por detrás te joden.

La puñetera pandemia del no menos criminal Covid-19, se lo llevó una tarde de forma inesperada para todos.

Te expreso lo mismo y lo sabes. Quiero que recojas mi amistad, la exacta que guardo yo de ti. Sabiendo que por tu carácter, fondo y gracia te has ligado o convencido al que mande en ese sitio donde creo estás.

Por cierto, disfrutando de lo lindo ya que ni llamas ni vuelves.

Sin olvidarme de los llamados “Juan” que aún me acompañan y suelen disfrutar conmigo de lo que nos gusta. Por citar alguno de estos truhanes, nombrar a Juan Carlos el banquero, con el que disfrutamos una temporada en Ibiza.

El bailarín Juan Hidalgo, que por mucho que intentó enseñarme a bailar en línea, no consiguió que olvidara el gusto por bailar “pegados” en nuestras galas. Y el distinguido Juan José Pérez, aquel que deja a menudo detalles, filiaciones, descripciones y pormenores que tanto valoro.

El mismo que año por año refiero. El que dejó en este auditorio aquella cita tan antigua y trasnochada y sin embargo que no olvido.

Un abrazo para todos y ojalá os pueda felicitar el año próximo.

 

 

Lo que siento, ...lo escribo: Felicitaciones en San Juan (emiliomorenod.blogspot.com)



El gusto es mío, por ello te escribo.

E.Moreno

lunes 24 de junio de 2024

 

 






año 2024

sábado, 22 de junio de 2024

Mucho cuento.-. Reparto de proyectos literarios. Capt. nº 13

 









Capítulo 13. Reparto de proyectos literarios.

 

El primer equipo propuesto; el dirigido por Almudena, se había aglutinado en pocos instantes con la suficiente confianza como para llegar al final del trayecto con ciertas posibilidades. Dos personas juiciosas a simple vista serían sus pupilos, que necesitaban de aquel concurso para auto confiar en ellos mismos. Tras varios fracasos e intentos fallidos de éxito, en sus publicaciones.

Rechazados por las editoras de la ciudad. A ambos les dio las oportunas señales.

Advirtiéndoles que no iba a ser fácil transitar por aquella experiencia. Insinuando que existían presiones por parte de gente poderosa, queriendo favorecer a según que concursantes. Sin embargo, no lo podía certificar, porque no tenia pruebas. Por lo que les exigió un imposible.

Comedias de calidad, ya que sería el modo de brillar ante el mundo

Se dirigió a la adjunta más joven del equipo que parecía nerviosa y la llamó por su nombre.

—Tu eres Clemencia Pérez. Mucho gusto. Y tras un par de requiebros la invitó a crear un cuento singular, amplio, que debía versar sobre la muerte. Tema que plantearía con todo rigor, amplitud y veracidad.

 

Al segundo de sus protegidos, Raúl Locastro, el que fue añadido a su tropa desde el hemiciclo del teatro, con un mando pulsado por el auditorio.

Igualmente le abrazó y tras los mismos pasos lo dispuso a escribir sin ataduras temas entre el amor y desafecto de parejas. Manifiesto escrito con desgarro y toda la acrimonia existente. Comparando grupos humanos opuestos, con relación a la interacción entre sexos.

Al que concedió para que se luciera, con un episodio espinoso y se explayara con su aptitud, sobre El desengaño.

El segundo grupo conducido por Camilo Martin Celades, se reunió brevemente para el saludo protocolario y la presentación de credenciales. Dos aspirantes que prometían y que pronto entraron en materia, dejando las florituras aparte. A la primera que trató el entrenador fue a la mujer distante. Por su entrada en el escenario y negarse en ocupar el perímetro más próximo a la presentadora. Dejando a propósito entre ellas, una más que respetable distancia. Quizás, porque le rebatió la forma de trato al ser llamada al escenario. Tal vez por notar por parte de la locutora su falta de tacto con las razas. Su presunción por la falsa clase social y procedencia. Con preguntas hechas hacia ella, sin sentido. Realizadas por una actriz de medio pelo. Venida a locutora por enchufismo y con poco bagaje en literatura y mucha mochila llena de comedia barata.

Además de intentar pasar desapercibida en los instantes iniciales del formato. Davinia Sert, a la que tan solo con miradas supo entender el guía del grupo y porque recordaba el episodio sufrido con la Gatypum. Le instó a crear una versión sobre el Amor y el sexo.

Al otro aspirante, el recalado por el mando a distancia, y adjudicado en último lugar. El amigo Nando Algarbe, aquel poeta que comparaba sobre preferencias en las obligaciones. El que dispuso sobre el tapete los deberes y voluntades entre los hijos adolescentes y los padres despreocupados. Le propuso tras un par de objeciones, escribiera en su libreta, para competir con garantías sobre la tan manida Falsedad

 El tercer conjunto, estaría conducido por Gloria Fuentes del Pazo, siendo la instructora una chismosa feroz sobre el tema en cuestión. Queriendo y de hecho se apandilló sin miramientos con sus dos protegidos. Intentando averiguar en lo posible, los milagros de sus vidas. Antes de comenzar con el reparto de protocolos y de tareas.

Tras un saludo tan largo como efusivo, pretendió que sus dos discípulos le hicieran un plano de lo que pretendían y del futuro del espacio, que esperaban en el caso de salir ganadores de aquella competencia.

Paco de Cádiz, demostró ser un personaje que propagaba ser el siete ciencias de lo impensable. Retirado a la vida contemplativa, excomisario policial y que en la actualidad se ganaba unos euros extras. Con los barullos del adulterio entre jóvenes y maduros. Le rodeó de frases huecas que no decían nada y se llevó a Gloria, al mundo de los imponderables.

Haciéndole creer y gracias al concurso, cumpliría su máxima aspiración. Por ello y por la simpatía que le proporcionaba el bueno de Paco, le adjudicó la tarea de escribir sobre la Pobreza.

A su segunda apadrinada Micaela Martos Roble, la gacetillera que presentó el proyecto sobre los sucesos criminales sucedidos en la ciudad. Todos ellos ocurridos y auspiciados por la oscuridad de la noche. Delitos que se quedan esperando años la justicia. Aquellas causas que quedan al margen del conocimiento del ciudadano. Le estipuló escribiera un gran reportaje sobre La fortuna.

 Los vinculados en el cuarto despacho, los dos noveles del equipo ligados a Arturo Pérez, tuvieron la posibilidad de conocerse en el descanso del espacio, y entre ellos nació una simpatía desbordante. Auspiciada por el mecenas de Arturo, que sabia muy bien como dirigir a tropeles y masas. Con la naturalidad de un Mesías, ayudado quizás por una guedeja de pelusa derivada de su verbo fácil y contundente.

Con la empatía que tienen los privilegiados y la gracia de los elegidos. Por lo que, a la guapa gambiana. Aquella que se echó al mar en una barcaza de madera endeble, atada a sus hijos de corta edad. Llegando empapada y agonizando al archipiélago de Canarias, en una travesía de muchos días y noches.

La conocida y ya famosa superviviente Birkana Foz, le concedió el privilegio de escribir sobre El crimen.

Al participante segundo de su complot, Rosendo Bailén Grañón, el intérprete del mensaje que brillaba en la disputa que se vive entre los falsos políticos. Historia llena de amoríos, y desvelos entre la pareja con dos tendencias disparejas.

El esposo de la Diputada burlada. Para perpetrar un delito sin levantar sospechas, intentando hacerlo coincidir con el recuento de votos en las elecciones.

Al ínclito Rosendo, en su humor perfeccionista le atribuyó la concesión de la presentación a competir con un libreto que tratara sobre la nada despreciable acción de Las mentiras

 El quinto módulo, el que administraría Julia Navarrete Yepes, fue el más normal en su promoción, ya que la veterana Julia, entendía muy mucho sobre la exploración de personas y tenía un duplo sentido para adivinar por donde podían llegar las buenas leyendas.

Con sus dotes de crítica de arte, redactora de la revista del corazón Melón Maduro y empresaria editora en una firma dedicada a cuentos infantiles.

Los dos adscritos a la articulista, carecían de contendientes, por tan solo existir cinco equipos y el sorteo había arrojado la suerte de la competición entre el primero contra el tercero.

La segunda tropa contra la cuarta, quedando por tanto segmentado.

El último grupo que no podría competir contra nadie. Estando adecuado por norma y por el régimen del concurso, que la quinta terna opositaría entre sí.

Decidiendo como en los casos anteriores. El elegido, o designada pasara de fase para seguir compitiendo.

 El cargo de máximo árbitro del programa de pasatiempos, recayó sobre el ínclito Don Miguel de Cercano Salavedra, que era a su vez el Couches principal de aquella carrera.

Julia reunió a sus dos misarios y con mucho apego les iba a dar el boceto del proyecto que deberían defender.

El sorteo y sus destinos jugaron con aquella posibilidad y deberían enfrentarse con sus trabajos. De nuevo al público que sería el juez que determinaría el poder continuar con el progreso, hacia la final de los prestigiosos premios que ofrecía aquella competencia.

 Sixto Pervers, aquel concursante que tenía por costumbre, escribir para exponer cosas. Aquel que no lo hacía por confrontarse con nadie, ni siquiera pretendía lucirse como contador de historias, el que pretendía hacer cavilar a sus leedores y cautivarlos con relatos increíbles.

Le asignaron el encargo que versara sobre La soberbia, que se derramara en derivaciones literarias sobre el orgullo. Tan poco dado en su persona y por la arrogancia que posiblemente la tenía desterrada desde siempre. Drama en el que debería poner todo su empeño y sus dotes para poder ser elegido por aquellas personas que llenaban el anfiteatro.

 Lucia de Xinzo de Lima, la candidata que entró en segunda opción, y que trataba sobre el arriendo de mujeres para la fecundación. Destacando el mal traer a las matronas que quieren dar a luz y la naturaleza no les premia. Con diversidad de casuísticas para los recién nacidos, que en ocasiones no son del todo amparados. Por sus madres biológicas, y en algunos casos por el repentino deseo de no seguir hacia adelante, porque han cambiado de opinión aquellos que juegan a ser padres y lo que son en realidad, unos irresponsables. Dejando a su suerte a las barrigas que esperan dar a luz, sabiendo que el fruto llegado, no es bien recibido y ha de ir a la inclusa.

Criaturas que llegan a un mundo tramposo, sin protección ni amor, por parte de nadie. Sin que se puedan tramitar su adopción, a personas que lo desean. A la misma Lucia, le endosaron quizás la más prolífica de las fantasías. Concediéndole el lujo de escribir sobre Los sueños.

Entregadas las obras a defender, los escritores se fueron por un periodo de dos semanas a sus respectivos domicilios, a escribir sobre lo que tenían encomendado.

Mientras en la cadena se quedaban con el anuncio a todo tren del espacio dándole la máxima publicidad y vendiendo noticias tanto de los Couches, como de cada uno de los participantes.

De los cuales, sacaban a relucir detalles de sus proezas, de sus vidas y milagros y de todo aquello que fuera fructuoso, en beneficio de Teleadoro.

Pudiéndose vender y expandir a cambio de la elevación de interés en la parrilla de emisiones.

Entre bastidores los monitores se quedaron preparando sus estrategias y a la vez a espaldas de los que concursaban, poner de su parte las bases para que el interés no decayera y todo surgiera como en un principio decía el reglamento.

Dejar que la gente disfrutara con los escritos llevados a película y que sin presiones y con la convicción de estar disfrutando de un programa además de educativo estupendo por la inicial idea de su productor.

Votar según sus criterios.


continuará.