domingo, 12 de julio de 2026

Hijas y hermanas, que se superan

 





Honorato, era un hombre respetable a vista de sus semejantes. Hijo primogénito y favorecido del patriarca Don Germinal Mangones, el absoluto dueño de Confecciones y Bagatelas. Actual presidente de la corporación y todavía propietario de la firma, que regentaban desde quien sabe cuándo.

El señor Mangones, hacía años que había repartido los cargos de notoriedad de la sociedad entre sus hijos, el sucesor y varón de la saga: Honorato, que actuaba en calidad de manda más. Un gerente a la usanza de los años sesenta, serio, responsable y poco cristalino, a razón de las pocas explicaciones que daba de ello en las juntas habituales de empresa. Con escasez de detalles, y con nada de confianzas a sus hermanas, las que junto a él, llevaban la cúpula del negocio, y demostraban ser muy capaces.

Doña Primitiva la jefa de los Recursos Humanos y Doña Gertrudis Mangones y Fuencaliente que libraba como jefa de talleres y diseño.

Aquella explotación textil, contaba con doscientos dieciséis empleados, donde mas del setenta por ciento eran mujeres de todo tipo.

Productoras, tejedoras, hilvanadoras, planchadoras, tallistas de patronaje, exportadoras y transportistas. No había oficio, que no estuviera concretado en aquella: Garments and Trinkets. Nombre con el que quería renacer el gerente a la vieja fábrica de prendas interiores de bragas y calzoncillos.

Bajo su manto de decencia, Honorato, era simple y llanamente un tipejo de los que simulaba una esmerada caridad, educación y una misericordia y compasión fuera de norma. Un ejemplo de la sociedad. Un empresario respetable de una mediana sociedad textil, que fabricaba ropa intima para damas, caballeros y niños. Con lo que poco ejemplo daba a nadie

Heredada desde sus abuelos los cuales a finales del siglo XIX, fundaron con sus esfuerzos. Taller que en la actualidad sigue funcionando con todas las carencias que sufren este tipo de consorcios. Siempre a tenor y con exigencias de aquellos establecidos, de las magnas firmas y los grandes imperios americanos, con célebres cuños de la moda internacional, que arrasan con sus patrocinios y dólares, gastados en una cuidada propaganda, y rápida entrega.

Llegando fácil a todos los hogares con suma destreza. Por la cuidada tecnología actual, que desde que solicitas el encargo, y lo abonas, tan solo tardan tres días a lo sumo en recibirlo. Del mismo modo en caso de no agradar, no ser de la talla o desestimarlo, tienes un punto para poder hacer la devolución.

Todo iba como la seda hasta que Honorato, sin necesidad, se quiso complicar la vida y lo consiguió sin tardar demasiado.

Una confidencia le llegó al patriarca, con referencia a su hijo Honorato, al que habían visto muy de madrugada beber, y relacionarse con gente de baja estrofa que trataban de conocer los secretos de los diseños de la firma que tantos esfuerzos había costado, sacar hacia adelante.

El sabio Don Germinal, además de ser viejo era muy listo y siempre tenía un as, guardado en su poder, para defenestrar o granjear a quien lo mereciera. Así que convocó una junta extraordinaria. No sin antes hablar con sus dos hijas, que a ellas por otros caminos también les había llegado las malas costumbres de su hermano mayor.

Doña Gertrudis Mangones y Fuencaliente ya trataba en convenios viendo el futuro incierto y a petición de Don Germinal, la fusión de su negocio con una de esas potentes firmas para que la empresa de Confecciones y Bagatelas, fuera absorbida con la seguridad de respetar. Atribuciones y devengos a todos los empleados su puesto de trabajo.

Una vez reunidos los jefes del negocio. Exigieron explicaciones de los actos que últimamente estaba protagonizando Honorato, el que desconocía las órdenes que Don Germinal le había dado a su Gertrudis, para llevar a término. Ni sospechaba la clase negociaciones que a sus espaldas gestionaba la hermana menor. Siempre a petición de su padre y por las muchas anomalías que le detectaban al gerente.

Honorato alegó sin certezas que trataba de conocer los proyectos de las empresas rivales, que les hacían sombra, para mitigar posibles repercusiones en la generación de modelos actuales. Dejando a las claras que muchos hombres que se creen mesías, no le llegan ni a la suela de los zapatos de sus hermanas. Las salvadoras de cualquier empresa que dirijan.



















autor: Emilio Moreno

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