Honorato, era
un hombre respetable a vista de sus semejantes. Hijo primogénito y favorecido del
patriarca Don Germinal Mangones, el absoluto dueño de Confecciones y Bagatelas.
Actual presidente de la corporación y todavía propietario de la firma, que
regentaban desde quien sabe cuándo.
El señor
Mangones, hacía años que había repartido los cargos de notoriedad de la
sociedad entre sus hijos, el sucesor y varón de la saga: Honorato, que actuaba
en calidad de manda más. Un gerente a la usanza de los años sesenta, serio,
responsable y poco cristalino, a razón de las pocas explicaciones que daba de
ello en las juntas habituales de empresa. Con escasez de detalles, y con nada de
confianzas a sus hermanas, las que junto a él, llevaban la cúpula del negocio,
y demostraban ser muy capaces.
Doña
Primitiva la jefa de los Recursos Humanos y Doña Gertrudis
Mangones y Fuencaliente que libraba como jefa de talleres y diseño.
Aquella explotación
textil, contaba con doscientos dieciséis empleados, donde mas del setenta por
ciento eran mujeres de todo tipo.
Productoras,
tejedoras, hilvanadoras, planchadoras, tallistas de patronaje, exportadoras y
transportistas. No había oficio, que no estuviera concretado en aquella: Garments
and Trinkets. Nombre con el que quería renacer el gerente a la vieja fábrica de
prendas interiores de bragas y calzoncillos.
Bajo su
manto de decencia, Honorato, era simple y llanamente un tipejo de los que
simulaba una esmerada caridad, educación y una misericordia y compasión fuera
de norma. Un ejemplo de la sociedad. Un empresario respetable de una mediana sociedad
textil, que fabricaba ropa intima para damas, caballeros y niños. Con lo que
poco ejemplo daba a nadie
Heredada desde
sus abuelos los cuales a finales del siglo XIX, fundaron con sus esfuerzos. Taller
que en la actualidad sigue funcionando con todas las carencias que sufren este
tipo de consorcios. Siempre a tenor y con exigencias de aquellos establecidos, de
las magnas firmas y los grandes imperios americanos, con célebres cuños de la
moda internacional, que arrasan con sus patrocinios y dólares, gastados en una
cuidada propaganda, y rápida entrega.
Llegando fácil
a todos los hogares con suma destreza. Por la cuidada tecnología actual, que
desde que solicitas el encargo, y lo abonas, tan solo tardan tres días a lo
sumo en recibirlo. Del mismo modo en caso de no agradar, no ser de la talla o
desestimarlo, tienes un punto para poder hacer la devolución.
Todo iba
como la seda hasta que Honorato, sin necesidad, se quiso complicar la vida y lo
consiguió sin tardar demasiado.
Una confidencia
le llegó al patriarca, con referencia a su hijo Honorato, al que habían visto
muy de madrugada beber, y relacionarse con gente de baja estrofa que trataban
de conocer los secretos de los diseños de la firma que tantos esfuerzos había
costado, sacar hacia adelante.
El sabio
Don Germinal, además de ser viejo era muy listo y siempre tenía un as, guardado
en su poder, para defenestrar o granjear a quien lo mereciera. Así que convocó
una junta extraordinaria. No sin antes hablar con sus dos hijas, que a ellas
por otros caminos también les había llegado las malas costumbres de su hermano
mayor.
Doña Gertrudis
Mangones y Fuencaliente ya trataba en convenios viendo el futuro incierto y a petición
de Don Germinal, la fusión de su negocio con una de esas potentes firmas para
que la empresa de Confecciones y Bagatelas, fuera absorbida con la seguridad de
respetar. Atribuciones y devengos a todos los empleados su puesto de trabajo.
Una vez
reunidos los jefes del negocio. Exigieron explicaciones de los actos que últimamente
estaba protagonizando Honorato, el que desconocía las órdenes que Don Germinal
le había dado a su Gertrudis, para llevar a término. Ni sospechaba la clase negociaciones
que a sus espaldas gestionaba la hermana menor. Siempre a petición de su padre
y por las muchas anomalías que le detectaban al gerente.
Honorato alegó
sin certezas que trataba de conocer los proyectos de las empresas rivales, que
les hacían sombra, para mitigar posibles repercusiones en la generación de
modelos actuales. Dejando a las claras que muchos hombres que se creen mesías,
no le llegan ni a la suela de los zapatos de sus hermanas. Las salvadoras de
cualquier empresa que dirijan.


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