Aquella
noche diluviaba con rencor. Caía agua desde el cielo de forma exagerada.
Parecía tuviera que acabarse el mundo—Explicaba Norbert Daynain, el preludio de
una historia a su hija Rosita, mientras la acostaba.
—Ahogados le decía: —estábamos
por la extraordinaria lluvia que abatía sin compasión el suelo. Desde unos
nubarrones poco comunes en la zona.
Los avisos
de urgencia en el teléfono habían avisado que el río Jawalwones, venía con una
crecida muy superior a lo que podía soportar el cauce normalizado y se daba la
orden de abandonar las plantas bajas de edificios y de locales. Aleccionando a
la gente, en que llevara toda la precaución del mundo, para evitar desgracias.
Todos
aquellos que pudieran ayudar, les echasen una mano a los más débiles o
ancianos, y que les socorrieran a ascender como mínimo a la primera altura de
sus edificaciones.
Aquellos
que vivieran en plantas bajas sin posibilidad de escalar en altura, fueran
esperando en los puntos indicados para ser recogidos. Y trasladados a las
instalaciones del gimnasio Arena Berinweg Dowgap de la localidad, donde se
habían preparado todo lo necesario para el albergue de los afectados. Camas, y demás
condicionantes acomodaticios para alojar a cuantos llegaran.
Aquella
franja del país parecía ser de las más afectadas por el cambio climático que se
había presentado sin dar aviso.
Aquello de
que viene el lobo… ya pasó a mejor cuento.
Ahora ya se
soportaban sin interés y sin cautelas los excesos meteorológicos de lo que la
naturaleza nos regalaba, tras la cantidad ingente de barbaridades atmosféricas sucedidas
en los últimos lustros.
Con ello los
muchos habitantes de <Miranda’s Balcony>, se habían vuelto
extraordinariamente atrevidos e incluso agresivos. Sin dar trámite a los cambios
sucedidos en las temperaturas, en la agitación de las inexplicables neblinas,
en el retardo de los amaneceres y en la ausencia de frío.
Dando paso
a la sequía, en un periodo de humedades. Aquella brusquedad volvía a la gente
muy imprudentes belicosos y delincuentes
Todos los físicos entendidos en la meteorología lo venían advirtiendo, pero nadie lo veía proclive y se creía que aquellas previsiones y augurios jamás llegarían.
Volviendo a
la leyenda del lobo—pensaba y dijo Rosita.
—Me encanta esta historia, parece irreal y pensó: <la abuelita ya era la que asesinó al zorro, y este viendo la irritación de la vieja, optó por ser su chucho de compañía en cuantas barbaridades dispusiera>
—Perdona papá
continúa. No quería interrumpirte. ¡Lo siento! —Volvió a matizar la niña—quedando
ensimismada nuevamente disfrutando de manera angelical.
Tan solo hacía dos meses. En la época veraniega—siguió Norbert, en su relato.
—El vecindario había soportado un incendio
brutal de muchos miles de hectáreas quemadas, que les había dejado señales en
sus propias carnes.
Muchos lo perdieron
todo, y en alguna que otra familia, dejaron entre las brasas sus vidas. Las llamas
y el humo negro se los llevó para siempre.
Encontrando esa muerte agresiva sin esperarlo.
Sin
embargo, parecía que nadie recordaba de aquellos setenarios infaustos
sucedidos. En los cuales todos estaban sufriendo de algún modo los rigores de las
deflagraciones provocadas por el pirómano de turno.
Incendios sucedidos
en la zona, que al cabo resultaron ser de las más lacerantes, hirientes y
destructoras, las que por desgracia lo arrasaron todo.
Asemejaba
como si la gente estuviera al cabo del precipicio y nada les llegara a importar
en demasía. Detalles escrupulosos, que los políticos de aquel alejado e ignoto
país veían con preocupación.
Sin duda
porque la gente lo había perdido casi todo y algunos de los estadistas y
responsables de los cataclismos, únicamente estaban para salir en la foto.
O sea, la
misma canción de siempre.
Posturas que
todos conocemos. Hipocresías interpretadas mientras dura el siniestro.
Fingiendo
un dolor falso y una pena adulterada, a tenor de esas caras compungidas con que
se retratan.
Prometiendo
inmediatas soluciones rápidas, que dicen solventan un presente y que toman nota
en la experiencia de futuro, para preverlo y que no vuelva a suceder.
Reconociendo
como zona catastrófica la franja, y atestiguando que los seguros atenderán como
es debido.
Dejando a los afectados sin rumbo, sin medios y sin futuro, viéndolos a muchos de ellos como prueba del botón… ese popular que lo significa el refrán.
Se denotaba
un aire de insolidaridad acuciante en la población. Era inaudito por no tener
costumbre. Parecía como si los habitantes del <Miranda’s
Balcony> que traducido es el Balcón de la Miranda, sufrieran de una
agresividad insólita y poco grata.
A todo esto y por si no fuese poco…
En el mismo
<Miranda’s Balcony> justo a esas horas cundió el despitote, o sea un
desenfreno antinatural. Perdiéndose la compostura y faltando incluso la <Ley>… y lo que es peor, sin que
nadie supiera poner el mínimo compromiso con la sociedad.
Aquella
mañana entre las once y media más o menos, y las catorce horas se había
cometido en el centro de esa ciudad, dos atracos salvajes:
El primero,
un robo en la joyería de don Melquiades mas conocido por el Small Gang, que
traducido es Rondilla. Palabra que daba nombre a su primer apellido y que
además es el alcalde de la localidad. La máxima autoridad.
Unos desaprensivos
en su establecimiento habían cometido atraco a mano armada. Según testigos
presenciales se trataba de unos encapuchados, que todos imaginaban quienes eran
y de quienes se trataba, pues sus voces eran del todo conocidas y no era la
primera vez que cometían ese tipo de acciones.
Ya estaban
por parte de las autoridades en busca y captura.
Habían
descerrajado la caja fuerte central, donde se guardaban todos los relojes de muchos
quilates y la custodia y el asiento de los lingotes del mismo mineral, dejando el
bazar como si hubieran pasado los “tártaros del noroeste”.
A las dos
dependientas, las hallaron maniatadas y semi vestidas, como firma.
El segundo saqueo
cometido en el barrio, fue en el banco de la Invicta Bank. Atraco a mano armada.
Sin víctimas.
Se llevaron
el efectivo que pudieron y además el desvalijo de las cajas reservadas de los
clientes.
Amedrantando
a Melody Brianson, la directora de la entidad y obligándola a que abriera todas
las cajas reservadas de los parroquianos.
Detalles
poco usuales en la villa dormitorio de <Miranda’s Balcony>, que está a
caballo entre la capital de la República y la ciudad más dinámica de la nación.
Las
autoridades ya habían colocado un control a la salida …
Norbert, hizo
una pausa… Se miró a Rosita, y viendo que se había dormido y descansaba plácidamente,
apagó la lamparita del nochero, le dio un besito y la dejó descansar
autor: Emilio Moreno
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