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domingo, 13 de octubre de 2019

Besos robados



Entraron en el Novedades, a disfrutar de aquellas sesiones dobles, cuando la película estaba comenzada. No había cosa que más rabia le diera a Regino, que ir al cine y entrar en la sala con el film comenzado. Odiaba llegar tarde a la sesión, acomodarse de prisa y corriendo, y no poder abrir feliz su paquete de palomitas.
Obviando, incluso los rótulos de los créditos y secuencias con los protagonistas, extraviando el hilo en la costura inicial, que es cuando comienza en la mayoría de películas el argumento. Perdiendo la trama de la película, que en ocasiones, llega a afectar al desenlace de la historia. 

Dispensaba cortés, las localidades al encargado del acceso a la sala, para que además de comprobarlas, les acompañara a él y a Judith, a sus respectivas butacas, alumbrándoles con la linterna, para evitar ocupar espacio no controlado. La iluminación ya estaba totalmente apagada y la sala a oscuras. La película que proyectaban era «Volver a Empezar», popularmente aquel film, por mor de la concesión del Oscar de Hollywood, se dispensaba en el barrio y las entradas en aquella ocasión no eran numeradas. 

Con lo cual, los dos últimos asistentes, deberían entrar solos y buscar acomodo donde mejor se encontraran, pero un billete azulado, que le enseñó Regino al acomodador, hizo que aquella circunstancia cambiara de inmediato.
Siendo escoltados Judith y Regino, hasta un lugar donde habían butacas alternas desocupadas. Cuando Regino, se volvía en un «santiamén» para darle aquel billete prometido, como propina al amable empleado, perdiendo de vista a Judith que ocupó un asiento, sin esperar ni hacerle señales a Regino, para indicarle que se sentara a su lado. En el momento que giró la cabeza Regino, algo despistado, intentando descubrir donde se había sentado su acompañante, bajó la iluminación de la pantalla, quedando casi sin visión, dudando un segundo, si a derecha o izquierda. Creyó verla y la descubrió por el chal rojo que llevaba sobre los hombros y se acercó pidiendo disculpas a los ya residentes, hasta llegar a la altura de aquella mujer que volvió la cabeza, al notar que llegaba.

¿Estás cómoda?—pregunto Regino y la mujer contestó con una afirmación muy femenina, hecha al mover la cabeza con delicadeza extrema—Dando por entendido Regino, que estaba satisfecha, ocupando la plaza libre junto a ella.
A renglón seguido y una vez bien asentado aquel caballero, en su butaca, pasó el brazo por encima del hombro de la mujer y esta se giró, para recibir el beso en los labios que Regino le daba. Notando una cierta diferencia en el perfume de Judith, pero no le dio la más mínima importancia, ya que igual, era más seductor que el que normalmente usaba. Volvió a repetir el «morreo», pero este, fue con mucha fragilidad. Más intenso y mucho más erótico que el primero al participar ella, con ahínco. Demostrando su apasionamiento y rodeándole con sus brazos el cuello a Regino, impidiéndole casi que pudiera respirar con normalidad.
Era una maravilla—pensó dubitativo Regino—vivir aquel momento con Judith, que jamás había estado tan libidinosa, y ferozmente sensual. 

Admitiendo seguir con aquel jubileo de amor, aún y permitiendo perderse la atención del estreno que se proyectaba en la sala Novedades.
Permutando la trama de «Volver a Empezar» por la hemorragia hermosa de aquellas carantoñas zalameras, no faltas de arrumacos y tocamientos corporales, que cuanto mas se repetían y repetían, mejor y más disfrutaba Regino.
Aquella sensación tan sensual, e inesperada, regalada por aquella mujer, le demostraba que Judith, no necesitaba de nadie que le diera instrucción, por lo menos en el arte del roce labial y en el delicioso abordaje de avalancha y aluvión a zonas sensibles.
La película «Begin The Beguine», osea «Volver a Empezar», Finalizó y las luces de la sala se encendieron, en un mínimo descanso para visitar los lavabos.

Para dar en breve paso a la segunda película «El beso de la mujer Araña», entonces Regino vio que le hacían gestos ostensibles desde tres filas por delante de la que él, estaba ocupando.
Era Judith, demacrada, que estaba a lo lejos, y se le veía exasperada, que le llamaba bastante compungida y molesta, para que ocupara el asiento libre que le guardaba, desde que habían llegado y que Regino, no ocupó. Perdido de su vista cuando le daba la propina al acomodador.
Regino miró a su derecha y allí estaba sentada una señora, guapísima, madura, con empaque y donosura, que le miraba con una sonrisa descarada y a la vez planteándole una interrogación, que preguntaba sin palabras, mirándole fijamente a los ojos— ¿Te vas o te quedas?
No fue necesario respuesta por parte de Regino, que con un soslayo respondió.
Se levantó sin rechistar, y delicadamente con una reverencia, tan solo pidió perdón a la dama, sin saber demasiado que pronunciaba—Ha sido un placer—le dijo Regino y salió huyendo hacia la izquierda, buscando el pasillo, para llegar a la altura de Judith. Al llegar no pudo dar explicaciones inmediatas, ocupando la butaca vacía, que debió ocupar al principio de la sesión. Mientras ideaba la excusa que le daría a su joven amiga, y a poder ser, ver con tranquilidad «El beso de la mujer Araña», que era la película que cerraba la sesión continua del cine Novedades











viernes, 13 de septiembre de 2019

Un beso de cine.



Entraron en el Novedades, a disfrutar de aquellas sesiones dobles, cuando la película estaba comenzada. No había cosa que más rabia le diera a Regino, que ir al cine y entrar en la sala con el film comenzado. Odiaba llegar tarde a la sesión, acomodarse de prisa y corriendo, y no poder abrir feliz su paquete de palomitas.
Obviando, incluso los rótulos de los créditos y secuencias con los protagonistas, extraviando el hilo en la costura inicial, que es cuando comienza en la mayoría de películas el argumento. Perdiendo la trama de la película, que en ocasiones, llega a afectar al desenlace de la historia.

Dispensaba cortés, las localidades al encargado del acceso a la sala, para que además de comprobarlas, les acompañara a él y a Judith, a sus respectivas butacas, alumbrándoles con la linterna, para evitar ocupar espacio no controlado. La iluminación ya estaba totalmente apagada y la sala a oscuras. La película que proyectaban era «Volver a Empezar», popularmente aquel film, por mor de la concesión del Oscar de Hollywood, se dispensaba en el barrio y las entradas en aquella ocasión no eran numeradas. 

Con lo cual, los dos últimos asistentes, deberían entrar solos y buscar acomodo donde mejor se encontraran, pero un billete azulado, que le enseñó Regino al acomodador, hizo que aquella circunstancia cambiara de inmediato.
Siendo escoltados Judith y Regino, hasta un lugar donde habían butacas alternas desocupadas. Cuando Regino, se volvía en un «santiamén» para darle aquel billete prometido, como propina al amable empleado, perdiendo de vista a Judith que ocupó un asiento, sin esperar ni hacerle señales a Regino, para indicarle que se sentara a su lado. En el momento que giró la cabeza Regino, algo despistado, intentando descubrir donde se había sentado su acompañante, bajó la iluminación de la pantalla, quedando casi sin visión, dudando un segundo, si a derecha o izquierda. Creyó verla y la descubrió por el chal rojo que llevaba sobre los hombros y se acercó pidiendo disculpas a los ya residentes, hasta llegar a la altura de aquella mujer que volvió la cabeza, al notar que llegaba.

¿Estás cómoda?—pregunto Regino y la mujer contestó con una afirmación muy femenina, hecha al mover la cabeza con delicadeza extrema—Dando por entendido Regino, que estaba satisfecha, ocupando la plaza libre junto a ella.
A renglón seguido y una vez bien asentado aquel caballero, en su butaca, pasó el brazo por encima del hombro de la mujer y esta se giró, para recibir el beso en los labios que Regino le daba. Notando una cierta diferencia en el perfume de Judith, pero no le dio la más mínima importancia, ya que igual, era más seductor que el que normalmente usaba. Volvió a repetir el «morreo», pero este, fue con mucha fragilidad. Más intenso y mucho más erótico que el primero al participar ella, con ahínco. Demostrando su apasionamiento y rodeándole con sus brazos el cuello a Regino, impidiéndole casi que pudiera respirar con normalidad. 

Era una maravilla—pensó dubitativo Regino—vivir aquel momento con Judith, que jamás había estado tan libidinosa, y ferozmente sensual.
Admitiendo seguir con aquel jubileo de amor, aún y permitiendo perderse la atención del estreno que se proyectaba en la sala Novedades.
Permutando la trama de «Volver a Empezar» por la hemorragia hermosa de aquellas carantoñas zalameras, no faltas de arrumacos y tocamientos corporales, que cuanto mas se repetían y repetían, mejor y más disfrutaba Regino. 

Aquella sensación tan sensual, e inesperada, regalada por aquella mujer, le demostraba que Judith, no necesitaba de nadie que le diera instrucción, por lo menos en el arte del roce labial y en el delicioso abordaje de avalancha y aluvión a zonas sensibles.
La película «Begin The Beguine», osea «Volver a Empezar», Finalizó y las luces de la sala se encendieron, en un mínimo descanso para visitar los lavabos.

Para dar en breve paso a la segunda película «El beso de la mujer Araña», entonces Regino vio que le hacían gestos ostensibles desde tres filas por delante de la que él, estaba ocupando.
Era Judith, demacrada, que estaba a lo lejos, y se le veía exasperada, que le llamaba bastante compungida y molesta, para que ocupara el asiento libre que le guardaba, desde que habían llegado y que Regino, no ocupó. Perdido de su vista cuando le daba la propina al acomodador.

Regino miró a su derecha y allí estaba sentada una señora, guapísima, madura, con empaque y donosura, que le miraba con una sonrisa descarada y a la vez planteándole una interrogación, que preguntaba sin palabras, mirándole fijamente a los ojos— ¿Te vas o te quedas?
No fue necesario respuesta por parte de Regino, que con un soslayo respondió.

Se levantó sin rechistar, y delicadamente con una reverencia, tan solo pidió perdón a la dama, sin saber demasiado que pronunciabaA sido un placerle dijo Regino y salió huyendo hacia la izquierda, buscando el pasillo, para llegar a la altura de Judith. Al llegar no pudo dar explicaciones inmediatas, ocupando la butaca vacía, que debió ocupar al principio de la sesión. Mientras ideaba la excusa que le daría a su joven amiga, y a poder ser, ver con tranquilidad «El beso de la mujer Araña», que era la película que cerraba la sesión continua del cine Novedades











jueves, 8 de noviembre de 2018

Un bacilo de amor











Ha llegado una esencia a la ciudad.
Es como un virus que reparte besos,
es una emanación dulce sin excesos.
Es una maravilla de verdad.

Me di cuenta por la necesidad
que ahora me dispone sin recesos,
por sentirme querido y tener presos.
Los placeres de la normalidad.

Es excusa vital para enrollarme
contigo y con tu cuerpo sin dudarlo.
Es un deseo práctico endulzarme,

en ti y disfrutar pudiendo alzarlo.
Ese virus tuyo hasta contaminarme.
Como infectas y puedes sin buscarlo.












sábado, 8 de julio de 2017

Huir de según que besos












Hablaban dos poetas intentando,
presumir de su lego sin rubores,
mostrándose los celos. Pronunciando
métricas ofensivas con ardores.

Los dos, creían ser Dios. Mejorando
tanto globo existente de sabores,
licencias y colores, y luchando
hallaron usufructo en sus errores.

Se da entre humanos tanta hipocresía,
tantos abrazos falsos y mentiras,
que cuando llegan reales, son poesía.

Huir del beso que te cita y no aspiras,
del que finge y, avala en demasía,
del farsante y después su cara miras.



                                                                                                    Soneto endecasílabo


lunes, 25 de junio de 2012

Verbena de San Juan




Los preparativos habían comenzado días atrás sin embargo, a última hora salen imponderables. Tras los nervios y la activación del plan de distribución de funciones, lo primero era resolver el orden de las mesas y la colocación de los refrescos, para que cuando comenzara el “jaleo” estuvieran fresquitas las cervezas y las limonadas.


 
El punto de arranque se marca para las seis de la tarde, un poco antes van llegando los protagonistas de la infraestructura mencionada, los auténticos maestros de ceremonia, los conectores de los actos de complacencia.

En total hay 192 plazas reservadas para la fiesta, localidades, que previamente cada usuario fue reservando para celebrar esa noche en compañía de sus amistades y familiares.



Los dispositivos de la organización funcionan a la perfección desde hace muchos años, la experiencia de los promotores es un dato fiel y eficaz, y todos o casi todos los de la junta de representación iniciaron los trabajos más duros que se puedan imaginar.

El transporte de los refrigeradores, montaje de las mesas de la cena, colocación de los manteles y numeración de las mismas. Traslado de todas las botellas de refrescos, utensilios de dispensación de bebidas, colocación de banderitas y guirnaldas, decoraciones entre farola y fanal de la magnífica plaza Catalunya, limpieza de las sillas, adecuación de los pasillos para dar ese toque de alegría en los callejones y filas del perímetro utilizado para la cena.


Las normas de seguridad establecidas, los servicios de sanidad alertados, las ententes con las autoridades del Protección Civil de fiestas, los músicos y orquesta, los servicios del Transformador de energía, las iluminaciones especiales, el arrojo, el brío y el apoyo de nuestra gente . No quedó a la suerte nada de lo que pudiese ser de relevancia en cuanto a la higiene y la custodia y seguridad del acto.

Aquel hombre se sumó al movimiento y traslado de utensilios y observaba a todos los que con más años en la entidad, gozaban de mayor experiencia. El esfuerzo físico no era demasiado grave, sin embargo, si es verdad que el calor y la decepción por lo que se pudiera escapar hacia más exigente el empeño de poner mayor esfuerzo.

 
El gasto energético finalizó con la última de las acciones repartidas entre aquellos hombres y mujeres que se empañaron en dar aquel toque de gracia a la verbena. Todos volvieron a sus casas para tomar un respiro, tras ese trasvase tramoyista. Bañarse, acicalarse para volver a la fiesta, además de mantener la organización y el servicio de atención al completo. (Estas personas, trabajan para las demás, a cambio de absolutamente nada. En todo caso el premio que se llevan es, el bienestar y la sonrisa de todas ellas).


Fueron llegando a ocupar sus espacios, muy alegres, desbordados otros, algunos con sus cenas, sus refrescos, y sus ganas de disfrutar de una verbena especial con baile y petardos. Con la seguridad, de perderse entre aquella posibilidad de ser feliz por un rato.
  
Cuantas historias impensables, que se podrían plasmar en esta narración, una por comensal, cada persona lleva consigo un bagaje de sentimientos difíciles de airear, ya que a cada cual nos han ocurrido cosas y vivencias, que transportamos siempre. Aunque esta noche 23 de junio, la primera del verano del año 2012, queda reflejada en estas letras, dentro de nuestro circulo de vivencia y compartiéndola con todos estos amigos que han querido sumarse a esta Gran Fiesta, patrocinada por la Asociación de Vecinos Vinyets i Molí Vell.
Uno de los amigos que asistieron a la cena, contaba en la barrita de la esquina, muy animado y alegre, después de haber consumido unas cuantas copas de cava y haber bailoteado con la Orquesta Adagio, que él, mucho antes de que la crisis nos afeitara, ya llevaba el dinero arrugado al banco para ingresar, ni se preocupaba de alisarlo. Tal como lo recogía del talego se lo entregaba al empleado de banca y vigilaba sus movimientos, que no se fiaba de nadie.

 A la pregunta del empelado de la caja de ahorros, de: ¿Lo tenía en el colchón? y tras mirarlo con admiración su respuesta fue dubitativa: ¡Como lo sabe, me ha visto! y reía a carcajada sonora, haciendo el espacio más divertido. Otro conocido, para no ser menos y dejar también su impronta adujo tener, refiriéndose a tiempos pasados, su dinero olor a garrofas, lo guardaba junto con los sacos de fertilizantes del campo, para que no sospecharan los demás y no se lo quitaran.

Ocultando todo su capital junto al grano para llevar a moler, mezclado con los costales de garrofas, de esa forma, nadie podía sospechar que su erario estaba al aire libre. Un día su hijo, que del tema no sabía ni media, recogió los sacos para llevarlos precisamente al Molino Viejo del barrio de Vinyets y  poco antes de que el “Hereu” produjese una debacle en el ahorro familiar, el padre detuvo la “moledora”  y pudo sacar y rescatar aquellas talegas cargadas de billetes de curso legal, que dentro del mismo saco del grano, había guardado por desconfianza al mundo entero. 


Otros narraban secuencias de sus  escarmientos con una gracia fenomenal. El del lado izquierdo de la mesa trece, un Alcañizano muy gracioso, refirió como un día 5 de abril del año 2010, casi en la espadaña de la torre de la iglesia se declaró a su tercera mujer, las dos anteriores habían sufrido sendos perjudiques domésticos muy desagradables.


La primera lo abandonó por un capitán de barco de Puerto Rico, que bailaba muy bien el mambo número cinco de: Pérez Prado. La segunda, se escapó con un recaudador de Hacienda al país de los placeres sensuales y nunca supo nada más de ella, que a la hora de perderse escondió una cartilla de ahorros del Penedés, con más números rojos que el de los amigos de la sangre.



Gracias a su llamado por él mismo, “motor de sangre”, refiriéndose a su corazón, asumía aquel tópico de: no estoy entre los que están, pero soy de los que son.

Qué bien se disfruta de lo mejor que nos regala la amistad y el compañerismo si lo sabemos administrar. Como gozamos de las buenas gentes, al acercarnos a ellas y escucharles. Todas tienen algo que decir, un mensaje que entregarnos y alguna complicidad inexplicable.

Entre todos unidos, asistentes, organizadores, músicos, personas actuantes, brindaron una noche agradable. La primera del Solsticio de verano del año 2012, que a la postre nos arrancó la risa y el deseo de seguir pasándolo bien.
Quiero nombrar a los responsables de esa Junta de Vinyets, además de algunos voluntarios, que siguen logrando esos momentos mágicos, que difícilmente podremos olvidar. Sin ellos sería menos posible comprender el paralelismo que existe entre la cordialidad y la servidumbre. A todos ellos, dar las gracias sinceras, en nombre de muchos de los que pudimos disfrutar de todo.
 Consol y Jesús, Raimundo Omella, Paco Moya, Paco Sánchez, Rafael Miro, Jorge Latorre, Gerardo y Miguel Cobo. Un recuerdo a Antonio Gómez que se pasó la noche en el hospital, asistiendo a un familiar.

Sin olvidar que después, se ha de recoger todo lo que se ha dispuesto en la plaza. Vallas, mesas, sillas, posters, banderitas, desechos y detritos a sus contenedores, desconexión de la parafernalia eléctrica, transporte hacia las dependencias y almacenaje de cuanto se ha usado.

Cuando la fiesta finaliza, comienza la tarea siempre para los mismos. ¡Seguro! lo hacen de mil amores sin una mala palabra y sin más que el recuerdo de haberte hecho pasar un rato inolvidable.

¡El lunes por la mañana a fregar todos los cachivaches!











jueves, 21 de octubre de 2010

Con los cinco me basta


Como podría contarte, ese ímpetu, esa emoción, ese grado, el propio deseo; la necesidad de besarte.

La mala fe de tener que robarte ese piquito, ...o ha de ser programado,

Permíteme, ser sincero y descarado, si así hemos de llamar a la naturalidad.

_Atrévete, a emocionarme, necesito tener un subidón, pero no seas grosero_ respondió la duda

No lo sé con certeza, llegado ese momento se vería, es cierto, pero a priori, sabes que los hombres proponemos y luego Dios, no siempre dispuesto, deja a la mujer disponer, y me pregunto cuando estoy a solas, en mi otro yo , ¿Dios eres tu?

O quizás eres empleada del cielo en su delegación de la tierra, y vas vestida como mujer, con esos ojos tan bonitos, ¡Sí ya sé! …a veces te pones lentes, aunque sea para leer, pero cuando hablamos, o nos miramos, te las quitas, cosa que yo no puedo hacer, en fin no quiero desviarme de lo que he venido a decir.

Había intentado levantarse aquella mañana, de hecho el despertador sonó y alargó una mano desde el interior de las sábanas, pulsando la tecla retardante, esa que alarga o engaña un poquito a los perezosos. Se cortó su soniquete quedando en manos de...

En este momento grisáceo de invierno, recién acabado mi café, con unas ganas locas de acariciarte, sentir aunque solo sea tu voz, pero vivir ese instante, sisarte el tiempo, y tu sabrás hasta dónde podremos llegar los dos, con esos deseos irrefrenables ¡Bésame sin prisas!

Igual nunca me lo dices, porque esa es otra cosa que tienes, que lo que yo pienso tu quieres saberlo, pero cuando se trata a la inversa, siempre envías el mensaje que incumbe, el que hurga, el que queda sin explicitar, el que nunca me da esa rienda suelta para decirte.

_¡Así es como te gusta! Volvió a asentar la duda.

Seguía sumido en sus sueños, se había vuelto a quedar en las profundidades del mundo de la alucinación, los neurotransistores de su cerebro le enviaban una especie de opiáceos naturales de su propio organismo, y se sentía químicamente amoroso. Su mente le iba racionalizando ese pensar.

Es como lo desean la mayoría de las mujeres. No voy a discutírtelo, sabes, que normalmente llevas las de ganar, y con esa premisa comienzo.

Hecho el preámbulo, y para que entiendas lo que quiero referir en este sentimiento son los puntos precisos de un beso, lo mínimo requerido para besar a una reina, a una princesa que eres tú.
A la diosa de los arenales de la playa y a la misma que gobiernas la inmensidad de los mares.

Dice la canción o el dicho español: "¡La española, cuando besa…es que besa de verdad!”
¡Espera que lo silbo para ti! Y sin más y aún estando dormido, se escucharon unos sonidos.

Sin embargo, jamás menciona al varón, debe ser una practica machista, heredada de los Griegos y que no es modoso, el que un hombre pueda sentir las mismas sensaciones que disfruta una mujer, o no es de recibo, el que podamos llegar a ser un poquito mas normales y directamente digamos en confianza, muy cerca de los oídos, casi rozándote con los labios en la redondez de tu tímpano, lo que sería una divinidad. En la forma que me gustaría me besaras….

Cuales serían mis cinco espacios al besarte; como prepararía si pudiera, ese instante, a pesar, que se de buena tinta, y no es que nadie me lo haya contado, que por suerte, llega sin aviso, y lo entregas, y ahí permanece. Cuando es recíproco el gusto, no hay más que decir... y cierras los ojos, y quedas con el embeleso delicado del paso de una nube celestial, que te roza con la pluma del sosiego, de la quietud, de la verdadera y absoluta complacencia ¿verdad?
Es la certeza mayor que conocemos.

Te preguntarás y éste tipo, como se atreve a decirme esto, cuando nadie le ha pedido opinión alguna, sabes que la singularidad de un beso, se mide por el inverso deseo del segundo, multiplicándole el porcentaje del ansia del primero con la hipotenusa al cuadrado del cateto del varón elevado por la gracia matemática de la fémina; es dato áureo de las sensaciones de la ternura y da como resultado un torrente de felicidad; ¡Un beso!

_¿lo sabías, verdad?

Voy a continuar con tu indulgencia, que es a fin de cuentas, quien provoca estas sensaciones tan normales en mí._ seguía hablando en sueños.

Resumiendo mi tesitura, basta con un roce de labios para que sintamos un estruendo de bienestar, podría instaurarlos en cinco puntos de los cuales, son de cosecha y denominación de origen. ¡Son tuyos! Tómalos

1. El deseo primordial.- químicamente amoroso; acción llegada repentina, o no calculada y siempre en proceso de elaboración, por la propia atracción hacia ti; y en mi mismo, irrefrenable y latente, ni más pero nada menos que lo esencial de lo que destilas a distancia, imagino la sensación de los trechos cortos.


2. Análisis Sensorial.- Sensual, visual, olfativo, táctil auditivo, incluyendo la del gustativo. Instantes previos a la ejecución, propiamente antes de pasar a la acción, consecuencia de lo pensado, y trascendencia de la actividad a emprender.

3. Matiz Geométrico.- Imaginación del itínere; cómo actuaré, y de no pensar en las consecuencias, sólo dejarme llevar por el instinto humano, ante lo que conozco de ti, sin importarme nada más que tu concurso, de tu ideal, de saber llegar a lo que está previsto, de llenarte el respiro, y tu; no hacer de esa descriptiva de nube, una transmisión concebida de dislate, hacerte llegar el deseo hasta los tuétanos.

4. Ejecución.- El mimetismo, el encanto, el dejar que las dos entidades, lleguen sin forzar, el instante del contacto, de ese rozar de labios, sin la fuerza el imán, en la comisura de las orillas de la liviandad, del compromiso en el mimo, del beso en su máxima expresión, del encanto divino vivido, de ese instante imperecedero e imborrable, de la casualidad no casual, de lo permitido sin permiso, del descuido con cuidado, de lo legal sin contratos, de lo verosímil, sin menoscabo, de lo insistente sin persuasión y dotado de hermosura, de mi avidez, de esa chispa de locura.

5. Regocijo de dulzura.- tras el acto, junto a tu piel vuelvo a sentir la pasión, como cuando bailamos de forma hipotética, sin música, y nos vemos reflejados en las sombras, como si fuera una batalla bonita vivida, abrochando mi cuerpo, viviendo de verdad, ese instante ansiado, llevando la impronta del sabor, ver perturbadas esas pasiones, que andan regalando misterio, siendo feliz por amor a la vida, viviendo afinado como las cuerdas de tu guitarra, regalando mi felicidad a granel.

La canción cubana de:"Carlos Puebla" diría cinco puntos, cinco son….Ni uno menos ni…uno más. Si quieres los aceptas y si no ¡¡ chirrín.... chirrán !!

Pero yo no llego a tanto, es simplemente una reacción personal, si no me conoces, cada uno es cada cual; normalmente soy un tipo bastante campechano, y lo que tengo es confianza en mí, para afrontar esto que me atrevo a declararte, estoy convencido que me comprendes... y así vivo: ¡¡ Voy a besarte… !!


Pasados los seis minutos, que regala el despertador musical, en su intervalo de alertar: interrumpe con estrépito en el instante, que iba a consumir aquel beso.

¡¡ Buenos días, son las seis de la mañana, hoy jueves Día de los enamorados, os despertamos con una Canción de Rubén Blades interpretada por la Orquesta Platería……. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. ¡Disfrutad de la música! ... del momento ¡ hazte un homenaje amigo !