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miércoles, 22 de junio de 2022

Actos insoportables.

 





 







A veces por subsistir

ni siquiera soy afable.

Despierto y al inquirir

no me siento favorable,

por ello quiero pedir

comprensión inalienable.

 

Hoy no quiero discutir

por motivo razonable.

Prefiero evitar reñir,

sin notarme insoportable,

mirando de perseguir

un bienestar destacable.

 

Olvida y deja vivir,

me examino, deleznable.

Imposible mi sentir,

sigo siendo reprochable.

No quisiera diferir

por ser incalificable.

 

Yo no acostumbro a mentir

ni por mi falacia estable,

no me obligues a elegir

y hacerme tan responsable.

Es preferible fingir,

y no ser tan miserable.  

 

Creía en mi proseguir

siendo mi pausa probable.

Por todo mi disentir,

contra tu persona amable.

Craso error al distinguir,

y por ello impracticable.

 

Debo dejar de sufrir,

y mostrarme agradable.

Si me dejo consentir,

flaco favor censurable,

que no puedo permitir,

si busco dicha viable.






 


jueves, 30 de mayo de 2013

Corre, corre... ¡Que me rilo!




Subieron en su coche, con mucha prisa, Manolo y Engracia, tras la visita que realizaron a unos conocidos de Caspe, unos piadosos y queridos paisanos, que están estupendamente situados y que ya, no tienen que preocuparse por nada, puesto que su futuro inmediato, sumado con venideros tiempos raros que aún pudiesen llegar, les da lo suficiente para vivir sin preocupaciones por perturbaciones del Euribor, ni caídas del principal indicador de Wall Street, el Dow Jones, aún y sobrepasando máximos históricos.

La única dificultad que ellos tienen, es que son demasiado mirados para malgastar el dinero, tanto es que rozan el: egoísmo, lo tacaño y avariento modo de vivir, proporción desmedida y practicada que les hace sobrepasar bastante lo estándar, no dándose cuenta, que no viven solos, que la gente les rodea y comprende que están casi enfermos de ese mal incurable.

Por si fuere poco, tienen muy cuidado el régimen alimenticio, sumo cuidado en no ingerir mas lejos de lo que el cuerpo permita, y sin pasarse de las calorías establecidas en unas tablas farmacéuticas de un licenciado amigo, que murió de inanición.  Siguen a raja tabla, sus indicaciones, y se mantienen delgados, más diría secos y marcando hueso_ siempre que estén en su casa, otra cosa es cuando devuelven la visita_. En ese caso, la memoria de los regímenes es parca.

Tanto es el caso, que esta tarde, a las visitas llegadas, de diversos lugares geográficos, les han preparado un potingue, llamado infusión nutritiva, con unas hierbas que dicen han encontrado en el Monte Costoso, y elaboradas con un agua que han ido a buscar a la fuente del pantano del Escarmiento, que les ha salido una brebaje en principio, anodino, pero que cuando ha comenzado a surtir efecto, la mayor parte de los convidados, han tenido que interrumpir, excusar y finalizar la visita a la voz de ¡Ya! Sin miramientos y cajas destempladas, han ahuecado la sala de estar de aquella gran casa.

_ Corre, nena, que no llego_ ¡ay, no será para tanto Manolo!_, aguanta un poco, que no estamos muy lejos del hotel.

_ Ojalá, no me entre tos, porque, como me agarre uno de esos ataques que me dan, cuando me pongo nervioso, no sé qué pasará_ que exagerado eres, desde luego tienes a quien parecerte_. Le decía Engracia a su Manolo, que corría, desesperadamente, tirando de su brazo, para llegar al coche cuanto antes.

El coche se puso en marcha, y el freno estomacal, funcionaba a pedir de wáter, solo le quedaban pastillas de fijador anal, para un ratito, ¡más no!_ pensaba Manolo, ¡ya verás!  El pastel que vamos a montar, con el coño de la infusión, y del agua esa que era de color churrete del pantano de los huevos.

En las curvas, Manolo rezaba, ¡Dios mío! Dame fuerzas en los esfínteres para no cagarme, que además de estrenar calzoncillos, los pantalones son tan blancos y claros, que no sabré como voy a disimular las manchas.

Engracia, hacia guiños con los morritos, parecía estaba inquieta, hasta que se sintió en la quietud y el esfuerzo del vehículo un ruidito, de cortinas sonoras que más parecía una ventosidad expelida por el ano, o sea un vulgar pedorro larguero_ ¡ay corre…!   Corre Manolo, que me mancho entera_. Asintió con vocecita desgraciada y poco alevosa la guapa Engracia, aguantando la respiración.

El coche, iba fuera de velocidad, tomaba las órbitas de aquella carretera peligrosa, la que baja hacia Maella, con un vertiginoso, que quitaba el hipo, sin embargo no impedía el tráfico intestinal desenfrenado de los ocupantes de aquel Citroën Saxo de cuatro cuerpos. El tufo vanidoso y pedante se percibida en cabina, no era de una travesía naturalizada, más bien, se olfateaba la tragedia a modo de percance inexcusable.

_ Manolo, deja de correr, y detén el coche, si nos para la guardia civil, encima de multarnos por velocidad, nos encontrará a los dos cagados. No sé que es peor_, dijo Engracia_, cuando ya no hubo tiempo y el mar de encimas, quedo bajo su vestido, manchando de marroncito su bajo vientre y por encima de la tapicería azul del Saxo.

Se escuchó un crujir de intestinos, que no dejó dudas_ ¿paro el coche? dijo Manolo, mirando a Engracia_, que roja como una amapola, descansaba en el asiento del copiloto, abatida y olorosa, mas cagada que una recién nacida de tres días, tras su biberón de frutas silvestres_ Mientras que Manolo, encharcado, no sabía cómo ponerse para seguir conduciendo sin que le resbalasen los pies del acelerador y el embrague, debido al engrase de su culata.

jueves, 8 de marzo de 2012

Y se marchó,

No podía creerlo,
¡Pensaba que estaba hecho!
Que los médicos cortaron,
todo lo malo de aquello.

Por Navidad me enteré,
tú mismo lo comentaste,
que entrabas en el quirófano,
así podrías curarte.

Mi pensamiento voló,
entrando en un cielo negro,
los resultados dijiste,
fueron más que dilectos.

La reflexión retornó,
a verte siempre estupendo,
asi nos acostumbraste,
por eso, ya no comprendo.

Desde lejos seguí tu salud,
que daba síntomas de gracia.
Tanto es así que
fuimos a celebrarla.

Nunca llegas a pensar…
Un día, todo se acaba,
los problemas no son tuyos,
y las desgracias te embargan.

El domingo me llamaron,
con una prisa nefasta,
me dieron la noticia triste,
que aún no puedo aceptarla.

Caspe ciudad, está de luto.
Todos recuerdan tu traza,
el amigo Tomás no vuelve,
se lo llevó la amenaza.

El lloro no siempre aparece,
cuando a uno le viene en gana,
el dolor que me ha dejado,
la triste ausencia en el alma.

Amigos que se nos marchan,
gente que quiero abrazar,
unos parten de repente,
deprisa y sin avisar.

Que sepas amigo mío,
tu ausencia no se podrá
por muchos días que pasen
suplirla con los demás.

Allá donde reposes,
bien será sitio especial,
aguarda a tus amistades
que todas han de llegar.

No quiero secar mis lágrimas,
por si acaso, un regresar,
pudieras amigo mío
y te pudieras ¡Quedar!




lunes, 28 de noviembre de 2011

Soplo a la vida

Había abierto el correo como de costumbre, esperando leer y como no; resolver todos los derivados del día a día, sin esperar una noticia tan dura y tan directa. En un principio y acostumbrado a las tantas bromas de Tomás, creí que se trataba de otra prueba más de su aguda forma de entender el humor. Cuando acabé de visionar el fichero que adjuntaba, para proporcionar aquel disimulo y que la noticia no fuese tan directa, volvi a leer su Post Data y tras leerlo dos o tres veces. ¡Adiviné!




ESPERO  QUE  TE GUSTE
Recibidos de: TOMAS  
18:42 (Hace 1 hora)
 Cargando…
TOMAS G….. H…….. maildedemostra@joteromail.com
18:42 (Hace 1 hora)  
Para destinatarios no revelados:

P.D: hoy he terminado las pruebas preoperatorias para operarme de un tumor en el colon. Este jueves sabré el día que me ingresan ... después de la operación QUE ES MUY FACIL con laparoscopia tener la seguridad que seguiré mandando mensajes y también recibir de tu persona tu correo que hasta hoy me llena de alegría.... si tardo un poquito en mandate algún mensaje ya sabéis porqué.
UN BESO MUY GRANDE Y UN FUERTE ABRAZO DE ESTE AMIGO 
TOMAS


A parte de quedar destrozado por la noticia, y a la vez confiado en que todo irá bíen, pude extender titubeante mi aprecio por el amigo que con su fuerza y su carácter, volverá a reir con todos y nos alegrará la vida como habitualmente lo ha hecho.


Querido amigo Tomás.
Hoy me he emocionado profundamente y no me da vergüenza en reconocerlo. He sentido tu amistad bastante más cerca que de costumbre. Sabía que te llevaba en un pespunte de mi corazón, por diversas razones que ahora no vienen a cuento explicarlas. Sin embargo cuando he leído tu mensaje, he repetido su lectura tres veces y se me han encharcado los ojos, recordando todas las ocasiones que nos hemos reído de la vida y de nosotros mismos. Cuando hemos tenido puntos de vista discordantes en el deporte, en la política y en las minucias. Todos se difuminaron sin más, haciendo gala de eso que le llaman: Amistad.
Estoy acostumbrado a recibir de tu parte mucha alegría, esos ficheros de vistas preciosas, chistes magníficos, estampas y fotos despampanantes que los dos sabemos y guardamos en semi secreto, (Secreto a voces), hemos compartido mesa y mantel, juegos de azar y tantas y tantas cosas.
Has querido darme esa información y has encontrado la forma más suave y más graciosa para hacerlo, para evitar que todos aquellos que la han conocido y te rodean a pesar de la distancia sufrieran y no hubiese ápice de padecer por ti.
Se que te todo va a ir muy bien, no tengo dudas. Estás en muy buenas manos médicas, que van a solucionar esa contingencia y muy pronto volveremos a la risa y al despliegue de los encuentros graciosos. A pesar de haber charlado contigo por teléfono hace menos de un cuarto de hora, quiero constatarlo para que cada vez que lo leas, sepas que todos tus amigos, que somos muchos estaremos pendientes y que no hace falta que exponga más detalles porque todos van contenidos en este abrazo que te mando y que quiero repetir en persona muy pronto.
Mi abrazo y mi amistad
Emilio.