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miércoles, 7 de agosto de 2013

El Wáter Cósmico, origen.







En tres vuelos diferentes de la compañía Spanweby  Airlines, que salen hoy desde el aeropuerto de Barajas, se encuentran tres hombres. Javier, Manolo y Ángel. Compañeros de trabajo y asesores de venta de productos sanitarios.

Todos ellos provienen de una gran empresa alemana, que está radicada en Zaragoza y necesita dividendos, mejores ventas, cash y resultados, intentando abrir frontera en varios puntos de la geografía mundial.

El departamento de Ingeniería,  idea una opción para la venta de sus sutilezas fuera del país y en sus agendas tiene previsto preparar a equipos de vendedores para que trabajen en distintos puntos del globo, con el motivo único de engordar su facturación.

Llevando su producto líder que consiste en un wáter automático, que ayuda en los esfuerzos, tira solo de la cadena, y limpia perfectamente los esfínteres del usuario, aseándolos con higiene pulcra, sin dejar rastro de mugre y sin hacer heridas.

Por tanto el producto ha de ser conocido en el mundo entero por su versatilidad. Ahorra cantidad de agua, detergentes, se auto friega perfectamente, aportando un mantenimiento sumamente barato, higiénico y desinfectado. Cada cinco segundos se auto gestiona activando una tarea de asepsia muy pulcra, sin dejar enzimas ni bacterias, debido a esa tecnología tan de vanguardia.

Quieren expandirlo a la vez en países, que por razones de mercado, estos inventos innovadores llegan algo mas tarde. A lugares donde tengan salida y puedan distribuirse sin demasiados problemas.

Enviando como prueba piloto a tres noveles y selectos vendedores sin experiencia, pero con unas dotes extravagantes según los test probatorios de profesionalidad, de cada uno de los comerciales, que sin duda les confieren unas capacidades excepcionales para el trato con la gente, la venta y el encanto.

Además, ¡claro! No tener vergüenza para hacer la demostración en cualquier situación. Bajarse los pantalones en escenarios impensables, para demostrar lo fácil y sencillo que es el acto de “hacer caca” en público, sin el menor indicio de vergüenza, dirigido a los humanos en general y más a esos pobres y sufridores estreñidos que les resuelve el problema con el disfrute del mejor sanitario inventado.

Han de abrir mercado donde les asigne la dirección de la conocida empresa: Schissen lecker, que traducido al castellano sería algo así como: “Defecar gustoso”.  Líder en el mundo de los sanitarios higiénicos.

Ahora que las ventas han bajado por la crisis y que fuera de las fronteras, parece verse mejor la luz  de los negocios y los tratos comerciales. Es el mejor momento para lanzar el maravilloso sanitario.

Javier,  lleva boleto para Costa Rica, Manolo ha de desembarcar en Nicaragua, y Ángel tiene que afianzar sus ventas entre Chile y Perú, para dar cobertura a los dos países. Con lo cual la salida de sus respectivos vuelos difiere en unas horas.

 Mientras, los tres vendedores se encuentran en el aeropuerto de partida y se alegran al poder departir experiencias, hacer apuestas de quien sería el que vendería más retretes, casuística y forma de venderlo, doctrinas en las demostraciones, y ganas de triunfar. Al mismo tiempo cambiar opiniones al respecto del producto.

Idea que han tenido los sabios del departamento de expansión, al intentar distribuir el producto estrella de la empresa. El autentico e irremplazable: Kosmische Wasser, en español conocido por: Wáter Cósmico.  

 

Javier lleva destino y ha de aterrizar en el aeropuerto de Juan Santamaría, a 18 km de la ciudad de San José, capital de Costa Rica. En Coronado le espera un departamento chiquito donde pernoctará y, desde donde viajará por todo el país y reportará las ventas a la Sede Central en Zaragoza.

Manolo hará lo propio en la terminal de Augusto C. Sandino a tan solo 11 km de Managua. Destinado en Nicaragua, con el propósito de vender en todos los centros comerciales, y con la indicación de proclamar a los cuatro vientos ese magnífico retrete, tan ergonómico y tan perfecto para llevarlo incluso a poblaciones cercanas a la selva, por sus prestaciones y salubridad.

Ángel, tomará tierra en el aeropuerto de Tacna el famoso y aclamado Carlos Ciriani, en Santa Rosa, no demasiado lejos de la ciudad peruana, frontera con Chile. Este mercader prefiere alojarse cerca de la ciudad del Comercio Tacneño, se hospedará en el hotel “Princess” que se encuentra a la vuelta de la feria "Caplina".  Desde donde desplegará toda su idea e ingeniería para el cometido que lo ha llevado a esa ciudad fronteriza, desde la cual servirá a dos países con su producto estrella.

El primer llamado a embarque es Javier, por los altavoces del aeropuerto Internacional de Barajas es el vuelo SJO502 de la compañía aérea de bajo costo Spanweby, que tiene su embarque por la puerta C14, de vuelos internacionales, con destino al geográficamente país mejor situado, Costa Rica donde dicen los entendidos y financieros que se explotan cinco fuentes de energía, en orden de importancia: hídrica, térmica, geotérmica, eólica y solar. Siendo destacable el gran potencial de la energía hidráulica en el país. Una de las primeras plantas hidroeléctricas de centro América y la primera del país ubicada en la ciudad de Aranjuez, muy céntrica a la capital San José y que entró en activo en el siglo diecinueve. Por tanto y fijándose en esos parámetros cabía en ese lugar conocieran el wáter más higiénico del globo, pretendiendo con ello, abrir sendero comercial.

Los dos amigos que aun esperaban la partida de sus vuelos quedaron en amigable conversación, disertaron que Javier, tenía una buena predisposición para las ventas, que además era capaz y gracioso y que posiblemente, consiguiera novia antes que una venta. Con sus artes para el baile, era capaz de encandilar a las Ticas con corazón. Contando además que si perseguía a sus clientes como lo hacía en su zona de origen, tendría pingües beneficios por la cuantía de las comisiones.

El minutero del reloj caminó corto espacio, al ser llamados los pasajeros con destino a Nicaragua, y Manolo que se las tenía todas consigo, se precipitó a ser uno de los primeros en embarcar. El más sincero y el mejor dispuesto a llevar a cabo su cometido, el menos embaucador, no mentía jamás a ningún cliente, ya que en su persona coincidían varios factores que le ayudarían a ir por el sendero más adecuado para sus conveniencias.

Un abrazo de categoría le ofreció a modo de despedida a su amigo Ángel,  quedando en que se llamaran vía teléfono y wasap, además se cartearan vía mail cada vez que fuera necesario y sobre todo al principio para poder departir sobre cifras, tecnología y quehaceres normales de la propia empresa.  Manolo, es un vendedor nato, siendo capaz de venderle un frigorífico a un esquimal.  Había finalizado su preparación de forma imponente, con unas cifras de mercado excelentes, lo cual tampoco significa que no le costara su trabajo, ya que el mundo de las ventas está muy complicado. La elección de Managua, no era por casualidad, es un país que está bendecido con dos largas costas, dos grandes lagos, volcanes, montañas, selvas y ríos, las que están poco descubiertas y desarrolladas. Lugar extraordinario para promocionar el Wáter Cósmico de la empresa. Siendo el diminuto país de la América Central, el lugar perfecto para los trotamundos comerciales en busca de además el eco-sistema,  la captación del mundo del turismo en tantos hoteles como albergan veraneantes de todos los países.

No habían pasado quince minutos cuando eran llamados los pasajeros que debían aterrizar en Tacna, y Ángel, que es el que tenía el vuelo más largo, debía casi recorrer América del Sur de punta a cabo, para arribar a una bella ciudad peruana, fronteriza con el país de los seísmos.

Ángel, es un rompe bragas de pronóstico, se las da de guaperas y además se cree con un influjo especial para enamorar a las mujeres, camelándolas con mucho estilo. Este vendedor es ágil y comedido, siendo un cerrador nato en negocios de interés, agudo con sus propósitos y siempre, mirando el poder de lo que regala una buena cifra de venta.




La dirección de la firma, le había dado a él, dos países grandiosos y fenomenales para que sus pobladores, llegaran a disfrutar del wáter cósmico, que gozaran tanto al cagar como al comer. Que compararan el antes y el después, ¡que ya no era necesario comprar papel higiénico!

Es el vendedor más joven de los tres y capacitado como el que más; porque además de ser un perfecto profesional, era un hombre convincente y decidido, que jamás se arrugaba por casi nada y a la hora de hacer esfuerzos era el que mejor los aguantaba dando unos copiosos beneficios a la casa matriz. Aventurero, buen jugador de cartas, deportista y además con dotes de cocinero aventajado.

Huía de Zaragoza, de su pueblo, de su novia y de los padres de ella, que se les había metido en la cabeza casarlo con Demetria casi a la fuerza, viendo que a la hija se le pasaba el arroz y Ángel, cada vez estaba mejor soltero.

Prevista la boda para ya, teniendo el restaurante, los invitados, el cura y el viaje de novios reservados para el mes siguiente. Él se marchaba a vender el famoso wáter cósmico.

To be continued…

Continuará….

 




 

jueves, 30 de mayo de 2013

Corre, corre... ¡Que me rilo!




Subieron en su coche, con mucha prisa, Manolo y Engracia, tras la visita que realizaron a unos conocidos de Caspe, unos piadosos y queridos paisanos, que están estupendamente situados y que ya, no tienen que preocuparse por nada, puesto que su futuro inmediato, sumado con venideros tiempos raros que aún pudiesen llegar, les da lo suficiente para vivir sin preocupaciones por perturbaciones del Euribor, ni caídas del principal indicador de Wall Street, el Dow Jones, aún y sobrepasando máximos históricos.

La única dificultad que ellos tienen, es que son demasiado mirados para malgastar el dinero, tanto es que rozan el: egoísmo, lo tacaño y avariento modo de vivir, proporción desmedida y practicada que les hace sobrepasar bastante lo estándar, no dándose cuenta, que no viven solos, que la gente les rodea y comprende que están casi enfermos de ese mal incurable.

Por si fuere poco, tienen muy cuidado el régimen alimenticio, sumo cuidado en no ingerir mas lejos de lo que el cuerpo permita, y sin pasarse de las calorías establecidas en unas tablas farmacéuticas de un licenciado amigo, que murió de inanición.  Siguen a raja tabla, sus indicaciones, y se mantienen delgados, más diría secos y marcando hueso_ siempre que estén en su casa, otra cosa es cuando devuelven la visita_. En ese caso, la memoria de los regímenes es parca.

Tanto es el caso, que esta tarde, a las visitas llegadas, de diversos lugares geográficos, les han preparado un potingue, llamado infusión nutritiva, con unas hierbas que dicen han encontrado en el Monte Costoso, y elaboradas con un agua que han ido a buscar a la fuente del pantano del Escarmiento, que les ha salido una brebaje en principio, anodino, pero que cuando ha comenzado a surtir efecto, la mayor parte de los convidados, han tenido que interrumpir, excusar y finalizar la visita a la voz de ¡Ya! Sin miramientos y cajas destempladas, han ahuecado la sala de estar de aquella gran casa.

_ Corre, nena, que no llego_ ¡ay, no será para tanto Manolo!_, aguanta un poco, que no estamos muy lejos del hotel.

_ Ojalá, no me entre tos, porque, como me agarre uno de esos ataques que me dan, cuando me pongo nervioso, no sé qué pasará_ que exagerado eres, desde luego tienes a quien parecerte_. Le decía Engracia a su Manolo, que corría, desesperadamente, tirando de su brazo, para llegar al coche cuanto antes.

El coche se puso en marcha, y el freno estomacal, funcionaba a pedir de wáter, solo le quedaban pastillas de fijador anal, para un ratito, ¡más no!_ pensaba Manolo, ¡ya verás!  El pastel que vamos a montar, con el coño de la infusión, y del agua esa que era de color churrete del pantano de los huevos.

En las curvas, Manolo rezaba, ¡Dios mío! Dame fuerzas en los esfínteres para no cagarme, que además de estrenar calzoncillos, los pantalones son tan blancos y claros, que no sabré como voy a disimular las manchas.

Engracia, hacia guiños con los morritos, parecía estaba inquieta, hasta que se sintió en la quietud y el esfuerzo del vehículo un ruidito, de cortinas sonoras que más parecía una ventosidad expelida por el ano, o sea un vulgar pedorro larguero_ ¡ay corre…!   Corre Manolo, que me mancho entera_. Asintió con vocecita desgraciada y poco alevosa la guapa Engracia, aguantando la respiración.

El coche, iba fuera de velocidad, tomaba las órbitas de aquella carretera peligrosa, la que baja hacia Maella, con un vertiginoso, que quitaba el hipo, sin embargo no impedía el tráfico intestinal desenfrenado de los ocupantes de aquel Citroën Saxo de cuatro cuerpos. El tufo vanidoso y pedante se percibida en cabina, no era de una travesía naturalizada, más bien, se olfateaba la tragedia a modo de percance inexcusable.

_ Manolo, deja de correr, y detén el coche, si nos para la guardia civil, encima de multarnos por velocidad, nos encontrará a los dos cagados. No sé que es peor_, dijo Engracia_, cuando ya no hubo tiempo y el mar de encimas, quedo bajo su vestido, manchando de marroncito su bajo vientre y por encima de la tapicería azul del Saxo.

Se escuchó un crujir de intestinos, que no dejó dudas_ ¿paro el coche? dijo Manolo, mirando a Engracia_, que roja como una amapola, descansaba en el asiento del copiloto, abatida y olorosa, mas cagada que una recién nacida de tres días, tras su biberón de frutas silvestres_ Mientras que Manolo, encharcado, no sabía cómo ponerse para seguir conduciendo sin que le resbalasen los pies del acelerador y el embrague, debido al engrase de su culata.