miércoles, 13 de abril de 2022

Pasión en el Calvario.




Desde mi ventanal, veo el calvario

y me da por pensar en mi destino,

mientras la lluvia, cae con manto fino,

calando el razonar, más rutinario.



 

Miércoles Santo y yo, tan solitario,

aunque rodeado estoy. Soy peregrino,

sin perder ese don del raciocino,

y al reflexionar, siento mi escenario.

 

Sigo llorando cual fiel y ordinario,

a los pies del Calvario y aglutino

toda ilusión y anhelo sibilino.

Desde aquel mirador tan literario.

 

Nido que quiero por ser milenario,

“Calvario” de mi pueblo, palatino.

Rincón de mi pensar muy coralino,

el que sabe aguardar mi santuario.

 

Tabernáculo, altar, es mi sagrario,

donde siempre al frenar gozo en declino,

Las penas que llevamos y adivino,

Que empaño en el olivo solitario.

 

Mañana jueves Santo, epistolario

Preámbulo cruel, de un viernes que me inclino.

Momento de dolor que no adivino,

retiro y pueblo que son relicario.





domingo, 10 de abril de 2022

Soñar es gratis.

 


Me gustaría ser equilibrado

un tipo formal y buen elemento, 

de todos ser amigo, ¡Es lo que siento!

Con toda convicción, yendo sobrado.


Decepciones las hay, y he soportado,

el desprecio de algunos, muy violento.

Con dolor manifiesto, que argumento,

por daño consentido y perdonado.


He visto caer a tanto engreído,

que, por presunción falsa, maltrataba,

con su ego linajudo, desproveído.


Gente infeliz nacida, simulaba

ser ombligo. Creyendo estar, poseído.

¡Procuro ser normal! Eso soñaba.






martes, 5 de abril de 2022

A que esperamos.

 



 

 






Por qué no nos quitamos la capucha,

y al fin paramos la guerra en Ucrania,

mucho presumir desde nuestra Hispania.

Sin poder evitar la muerte en Bucha.

 

¿Nadie tiene vergüenza? ¿Nadie escucha? 

¡Todos están enfermos por la insania!,

contagio de un rencor, por la “vesania”,

que disfrutan los fuertes en su lucha.

 

Parlamentos, políticos presumen,

mientras la guerra se ceba en la gente,

que fracasada sufre, y no lo asumen.

 

Donde está la cordura de la mente,

por los muertos citados sin que abrumen,

No me siento tranquilo, de repente.




 

 

 

 

 


lunes, 4 de abril de 2022

Una verdad, a medias

 



Érase una vez una niña muy observadora, inteligente, y simpática. Estaba educada, como lo suelen estar en el tiempo en que vivimos. Muy diferente a la preparación que se daba en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.

Harta de escuchar cuentos irreales explicados por los ancianos de la casa, decidió, al notar ciertas discrepancias entre los componentes de la casta, saber de las historias reales que en aquella familia habían precedido.

Entablando con su abuelo predilecto una especie de recóndito, para ir descubriendo los desmanes que habían pasado en aquella estirpe.

Desdichas que nadie afrontaba, por la dureza y el estupor que contenían, verdades que habían sucedido antaño y estaban a punto de caducar.

Así convenció al abuelo para que fuera él, actor de aquellos cuentos o vivencias y que, de ese modo, narrara con la precisión de su verdad, aquella historia oculta, que llevaba en su cabeza desde que tenía uso de razón.

Con la seguridad y la certeza, que el abuelo cambiaría su relato y dejara de referir mentiras dentro de unos cuentos irreales, que nadie se los creía.

Aquel veterano, poco proclive y no demasiado convencido, en airear bajezas vividas, engañó a la nieta, por no desairarla. Mencionó la historia, de un modo irreal. Teatralizando las experiencias, quitándole el rigor y realidad, maldad que escondida pretendía mantenerla ignota.

Una vez acomodado y dispuesto a dar inicio al episodio inicial, la nieta se levantó del lugar que ocupaba y fue a acomodarse próxima y cercana, haciéndole una cordial caricia, en el momento que comenzaba la confesión.

 <La mamá de Manuel, tenía otro hijo menor, que lo bautizaron con el nombre de Rafael. Se llevaban poco tiempo y ambos fueron muy queridos por sus padres y demás familia. Asistieron al colegio del barrio, en sus inicios, disfrutando de la alegría de la infancia. Cada cual iba formándose, tomando gusto por sus preferencias y asimilando su incidencia. Sus papás jamás hicieron la menor distinción entre ellos, y fueron criados de igual forma. Con una educación férrea para los dos, sin discusiones por no haber diferencias. Abordando con interés las dificultades, que iban surgiendo.

Cada hermano vivía con sus emociones y discrepancias, las que quedaban en aquel baúl impenetrable de cada cual, sin ser atendidas ni resueltas. Allegados distintos, que se diferenciaban por carácter, y personalidad.

Pronto aquella niña observó que su abuelo mentía, por los reflejos del lenguaje corporal y todas las excusas que presentaba en la locución. El cuento se inició con un mensaje real y seguro, y pronto lo adecuó a lo fácil. Mintiendo, para no verse metido en líos ni verse obligado al rigor de la certidumbre>.

Deteniendo aquella narración, de inmediato.

Por la falta de interés que mostró la niña, al ver que no coincidían las efemérides.

Con mucha gracia y esmero, supo frenar al abuelo en su historia, dejándole fuera de todo compromiso.

El tiempo pasó y aquellos relatos jamás se volvieron a suscitar. Siendo aquella estirpe un grupo enemistado de personas, mal avenidas y desencantadas.

Anidando envidias y desazones que jamás se erradicarían.

Pasaron cinco años y un día el abuelo, enfermo, citó a su nieta para explicarle algo que les había quedado aplazado en una ocasión, que ambos recordaban.

Referencias que quedaron diferidas por su falta de valor y de claridad.

Una tarde la mandó llamar con urgencia. Tenía el tiempo justo para declarar la verdad, aquella que en su tiempo quedó incompleta.

Tomó asiento al lado de su yayo y este, sin enmendar explicación alguna, como si ambos supieran de que iba aquella confesión comenzó a decir.

<Un detalle sobresaliente, que les diferenciaba entre ellos, era la voluntad para aprender y procurar ser mejor, poder corregir errores. La dedicación al gran compromiso y el poder de seducción.  A Manuel, le gustaba trabajarse los sueños y tener compromisos, y Rafael prefería se lo hicieran todo, se lo regalaran, o dejar de poseerlo con tal de no cansarse>

 

El silencio absoluto reinó, apagándose las palabras súbitamente. Dejando aquella historia a mitad de ser conocida.

Cuando la niña, transformada en señorita se levantó de la butaca donde escuchaba a su abuelo, ya no pudo hacer nada.

Le cerró los párpados y se imaginó perfectamente los motivos por los cuales aquella familia no se trataba.








 


jueves, 31 de marzo de 2022

Deprisa y corriendo.

 




 






Corriendo y muy deprisa escapa marzo

dejando despedidas y detalles,

algunos alarmantes. ¡No te calles!,

y otros inesperados que yo esparzo.

 

Se escapa el treinta y uno, así lo engarzo,

ya se fueron tres meses, sin desmayes

del dos mil veintidós, y no me ralles,

porque con estas preces me resarzo.

 

No sé, pero me da que habrá sorpresas,

todo el mundo alterado, por las huelgas,

que no nos asustemos, y si expresas,

 

procura no espantar, si no hay acelgas.

Arenques, pan y leches en sus mesas,

y Dios; nos guarde por si llegan pulgas.

 

 

 

Hoy 31 de marzo del 2022.



miércoles, 30 de marzo de 2022

Tres sustancias consideradas

 

 

¿Funciona el mundo?, ¿Puedo preguntarte?

Creí que todos éramos tratables.

Me equivoqué, estamos insaciables

Engañado, creí que todo es arte.

 

 

                    









 

El tiempo va con mucha moratoria,

retraso, que se nota en mi persona.

Hasta en campos y huertos y obsesiona,

la poca concordancia, por notoria.

 

En invierno calor, y ahora euforia.

Nada en concierto. Todo desentona.

Cuando ha de hacer calor, fresco y temblona,

y el frio volvió de forma ilusoria.

 

Los pantanos estaban secos de agua,

por la falta de lluvia en temporada.

Este mes diluvió y toda mengua.

 

Los frescos vuelven de forma abultada,

manteniendo el temblor desde mi fragua,

por vivir mi emoción, exagerada

 

            

     







Por si bastante no fuera, una guerra

Tras la pandemia, qué más consecuencias

Nos han de llegar hasta esta mi tierra.

 

Serán pruebas que llegan de la sierra

de políticos con sus deficiencias.

Igual, no nos queremos, y me aterra







sábado, 26 de marzo de 2022

Exaltación y rompida

 








 





Golpeo el bombo y el tambor un viernes

Mientras rompo el silencio por la plaza.

El fervor y la nube nos enlaza

Mientras tanto aporreo. ¡Sin que infiernes!

 

Sublevando mi honor, que dejo en ciernes,

sobre esa percusión, que es propia raza,

símbolo del linaje, que solaza,

y cada año. En tal fecha me gobiernes.




 







Fervor y tradición, creencia y “Rompida”,  

De un mutismo que aturde con estruendo,

notando exaltación muy compartida.

 

Al Ángelus el bombo ¡Percutiendo!,

al son del timbal, sangre enfurecida,

sin notar que el tambor, está cumpliendo.

 






viernes, 25 de marzo de 2022

El rabo de la manzana.


 


 

 







Prendido como el rabo a su manzana

disfruto despertando con tus besos

soñando pensamientos tan posesos

y esperando que a ti te venga en gana.

 

Sufriendo en una dicha, muy lozana,

queriéndonos morir estando ilesos,

y deleitarnos por mimbres y rezos.

Cuando el periplo nos toque mañana.

 

Enganchado a ti, por mi piel acuosa,

íntegro y seducido, por el brillo,

de esa fruta que trago tan jugosa.

 

Dejando como rastro gusto a millo,

néctar propio y almíbar, de uva hermosa.

Gracia que tú me ofreces. Cual membrillo





lunes, 21 de marzo de 2022

Poesía, hoy es su día

 




 






Hoy se celebra nuestra poesía,

y digo nuestra, por estar en todos

con más o menos gracia y acomodos

Legando al cosmos grata pleitesía.

 

Desde que el mundo es mundo es travesía

agradando más y más, con sus modos,

acepciones, variantes y recodos.

Distinguiendo verdad, de hipocresía.

 

Sin ir más lejos, con verso y poemas,

salimos de la esfera y no sufrimos,

y si lo hacemos, con menos dilemas.

 

Son bienaventurados los arrimos,

y el veintiuno de marzo con sus yemas,

festejamos al poema que incurrimos.





miércoles, 16 de marzo de 2022

Otra ausencia dolorosa

 











Juan; era un hombre muy cortés, y atento

dispuesto siempre a dar su “Do” de pecho.

Agradando a colegas, por derecho.

Lo que se dice: “Un gran bastimento “.




 






Era apreciado por los de su acento,

por su deje, y por otros, con acecho,

procurando una gracia con provecho,

que repartir sabía, siempre atento.




 





Con nosotros está, y desde el cielo

nos ve y aguarda, de nuevo el encuentro

que llegará sin más, como interpelo.




 





Tus amigos, guardamos todo tu centro,

la médula y el “Don” de terciopelo,

que sin duda “es” y lo llevas dentro. 




 

 




A Juan Rosa. Amigo, que notamos cada día,

su falta, por insustituible, cordial y afectuoso.

 

23 de marzo de 2022