jueves, 7 de marzo de 2013

Descarga YSYP Aplicación del Amor: Capitulo: 12

... Viene del capítulo anterior.

Se puso una ropa habitual, la que primero encontró del revuelto armario ropero del paradero. Peinó su pelambre hacia atrás y se colocó una diadema en la frente. Pasó carmín por sus labios y se tizno los ojos con un rímel negro, saliendo de estampida.


No sabían a qué altura del Paseo habían de encontrarse, ninguno preguntó ese detalle, el espontáneo ya comenzaba a guiarles y de alguna manera les haría tropezar.

Comienza el último capítulo. Nº 12

Se conocieron allí, exactamente en el Paseo Marítimo de la ciudad isleña. Frente a la discoteca Titos. Tan solo bastó pasear.  

Aquella llamada desconocida le desvió a los dos de sus habituales quehaceres a Nicasio: del camino del bareto, cambiando el cuchitril y la golfera por presentarse puntualmente frente la discoteca de Titos y a Virginia, aquella ducha tan sólida la dejó en franquía para que se conocieran con quien sería a partir de ahí su amante perdido.
_ ¿Te llamas Virginia?_. ¿Y tú eres Nicasio, quizás?

La aplicación ha sido un éxito, se decía y auspiciaba por toda la sala de juntas de la empresa Makinword Electric, ha sido un verdadero triunfo, __ celebraba el director general de la firma,__ que se anotan los ingenieros de la compañía encabezados por Eudaldo. Los ensayos pertinentes se han resuelto, tal y como estaban previstos en los análisis exhaustivos del grupo de creadores de la multinacional.

Las felicitaciones emanan por los pasillos, las alegrías inmensas, las consecuencias salvadas y el fruto que se deseaba, obtenido gracias a la tecnología punta del momento, que a base de los teléfonos de nueva generación, combinados con el satélite inteligente YSYP, se podían hacer cosas impensables. Ahora adaptadas al conocimiento de sensaciones íntimas entre personas, pero más allá, en un futuro inmediato, usadas por la sociedad civil haran con diferencia, mejorar en las  consecuencias, en pro  de la ley, el orden y el ensamblaje del futuro de las gentes y de la observación de las mentes poco honradas.  Esas que carecen de poca generosidad, las que son poco leales.

Esas técnicas evitaran desestabilizar empresas, familias, pueblos, juicios sumarísimos, decisiones de políticos poco honrados, negocios fraudulentos, fallos y estrategias con consecuencias millonarias para aquellos que se nutren del egoismo y se aprovechan de los pactos, haciendose millonarios engañando a los demás.
Banqueros codiciosos y transacciones negras, evitando comisiones a escondidas a políticos corruptos, prevaricaciones y fraude de capitales de terceros, corruptelas pactadas entre dirigentes, malversación de fondos públicos, desestabilización de países, arbitrajes que desmoronan al tercer mundo. Podrán ser perseguidos, con y desde el propio sistema.

Control de las fronteras, persecución en la distribución fraudulenta de la droga, desmantelamiento de los cárteles, encarcelamiento de los ilegales mercaderes de estupefacientes y de órganos humanos para mercar con la desgracia de los pobres y tantas y tantas diligencias para la mejoría del ser humano. Eso conseguirá el aplicativo YSYP.

¡Gracias al Satélite! La empresa Makinword Electric, conseguía un éxito sin precedentes, con la ayuda de su producto estrella, y a la nueva generación de aparatos telefónicos super inteligentes que ayudaron al desarrollo del nuevo hallazgo de la ciencia.

El Trismartphone tablet particular, de Eudaldo, sonaba aquella madrugada mientras dormía, tras haber pasado una noche de ilusión y de festejos con la dirección y la cúpula distinguida de ingenieros de la empresa. Le estaba enviando una señal rara, que no entraba dentro de los protocolos previstos por el YSYP, los celulares maestros con los que habían realizado las pruebas, ya estaban todos a buen recaudo, todos retornados al servicio de infraestructuras de Makinword, para que los técnicos lo inventariasen como material sensible, para poder protocolizar todas las acciones realizadas desde esos equipos, y para que en breve pudiera comercializarse la aplicación y hacer las correspondientes campañas publicitarias a nivel mundial. Todo aquel que quisiera tener la YSYP; pudiera descargársela en su móvil, sin la menor incidencia.

Le mandaba unas sentencias, que le obligaron a despertar, y a salir de sus habitaciones, la llamada no reflejaba más que “Failed  Unknown”, y no traducía la queja, detalle poco usual ya que se habían probado todos los posibles cálculos y vericuetos del cuantioso logo matemático de posibilidades existentes, en tamaña puesta a punto.

Recordó que con el éxito del experimento, no veía a ninguno de los colaboradores de campo, personales y allegados que le habían ayudado tanto, en la consecución del aquel memorable éxito. Hacía más de tres días que no contactaba con ninguno y se fastidió por no haberse despedido del grueso del equipo original, personas que ya habían retornado a sus lugares de procedencia, y pensó en congregarlos a los que pudiera, cuando el día ganara en horas, para no despertar su sueño y al resto proceder a citarlos en fecha cercana para agradecer la colaboración de todos ellos.

Fue tras los pasos de su propio teléfono que le indicaba, la dirección del aeropuerto, pensando en que había algún comando que no funcionaba del todo bien, y algo se había quedado en el tintero de las probaturas, el satélite no se había desconectado una vez concluyó el test y que gracias a que él, en uno de esos días de exigencia, se había instalado en su propio móvil privado el YSYP, pudiera descubrir aquello que no entendía pudiendo subsanar de qué forma reprogramar las sentencias y codificación de la aplicación que aún no habían bautizado de forma comercial. Al llegar al aeródromo lo situó frente a la ventanilla número 073, de facturación de los vuelos directos hacia Managua,  fila tercera, señorita con vestido azul marino, y lentes amplias de sol.

La distinguió a lo lejos y no necesitó gritar, ni hacer una función desnaturalizada. Al llegar a su altura, la llamó_. ¡Pajarita!  No creerás que es tan fácil y permita que te vayas sin mí.
_ Eudaldo, ¡Que haces aquí! Mi trabajo ha terminado y según parece todo ha sido un prodigio, por eso aprovechaba el tiempo y volvía a mi tierra a visitar a mi hijo.
_ ¿Crees que es tan fácil, que no soy de carne y hueso, o es que tú, no sientes ni padeces. Desde el principio había algo que me atraía hacia ti, después tuve que refrenar para no echar a perder el proyecto, pero ahora que todo el mundo disfruta del YSYP, te diré que: ¡Yo soy! Eudaldo. ¡Yo Puedo!, hacerte feliz sin necesidad de ningún cacharro.
 
 
 
Fin de la narración. Titulo para bloguer: Descarga YSYP Aplicación del amor
autor: Emilio Moreno. Derechos reservados.

 

 

miércoles, 6 de marzo de 2013

Descarga YSYP Aplicación del Amor: Capitulo: 11

Viene de la entrega anterior...

La persuasión debió ser mayúscula, puesto que sin más preámbulo, dirigió sus pasos hacia aquel lugar, que preciso le indicó su desconocido comunicante, aquel satélite que ya estaba trabajando a oscuras y sin que la gente pudiera detectar.
Nicasio un redomado y creído guaperas de barrio, sin llegar a serlo. Un aceptable mequetrefe, sin oficio ni beneficio, que se machacaba los brazos en el gimnasio, y que a base de ...

Comienza el capítulo 11

potingues, le iban engordando cada día más, sin pensar que aquellos anabolizantes, le estaban pasando factura en su propio cerebro, dejándole sin criterio ni cordura la cabeza y sin erección en sus nobles almacenes. Hombre, que no sabía envejecer, engañado con presunciones baratas de barrio y cuentos inexistentes de salvadores del pueblo. Creyente a pies juntillas que la edad, no desproveía su piel, dejándola ajada. Ayudado por las copas de más que tomaba y la cantidad de brebajes que disimulaba al cabo del día; precisamente, para poder mitigar aquel poco criterio que aún el subconsciente le suministraba. Negándole la naturalidad de sus hechos.

Proezas y consecuencias,  las cuales daban pie a que toda la vecindad, supiera de sus cánulas y se mofara de él en su propia espalda, ya que hacerlo en la cara, sería asunto de pelea y de golpes, detalles que a él le encantaba, tan solo porque vieran la última llave de taekwondo, que había practicado tanto, en el tatami de su balcón. Añoso, teñido y tocado con gorra de paño, al estilo de “Harrison”, pantalones ceñidos mostrando un culin, que más parecía de sidra, que de glúteos normales, zapatos más pequeños de lo normal, _ aunque se jodiera los pies_ para no dejar ver la medida que tenían sus andariegos, súper desarrollados y enormes. Estatura media y cabeza gorda, espalda y antepecho tatuados y en las orejas sendos pendientes de la abuela de tarzán que lucía para darse aquella necesidad de presunción que solo poseen los descalabrados.

Virginia,  nacida en el seno de una familia numerosísima, una mujer alejada de las guapas modelos brasileñas, ésta más rasa, sin grandes pechos, sin estatura de princesa de las pasarelas, sin el color de las estrellas refulgentes de la noche, con mucha necesidad de papeles oficiales para quedarse en el país, con las uñas cortas de tanto fregar lavados y quitar mierda a terceros, con deseos de tener un patio para regar sus flores y con el ansia de poseer al fin rincón donde vivir sin aquellos sobresaltos y consecuencias de estar en falso en una nación que no era la suya de nacimiento, para poder hacerse un hueco en la sociedad, mal llamada del primer mundo y conseguir un trabajo estable para mantenerse y poder cada cierto tiempo enviar algunos euros a sus familiares del otro lado del mar.

La vida le había llevado de fracaso en disgusto y andaba un poco tiesa, de ganas de sobreseer su mala suerte, venida desde su país con la intención de hacerse con un hueco en esta sociedad y si le eran factibles las “Diosas” de su religión contraer matrimonio con un ciudadano adecuado, para poder adquirir nacionalidad, uso y disfrute de las bonanzas del lugar. No es que buscase un tipo en especial, sin duda, le venía bien quien primero se pusiera a tiro, las querencias ya llegarían si habían de hacerlo con el tiempo. El amor _ pensaba_ “se pasa y quedan los euros”. Por ello, frecuentaba la “Gallina Ciega” cuchitril donde se practica la samba, el tango y el trago corto. Lupanar de misticismos cariñosos y de historias tremebundas, asidero de mentiras y de pecados informales.

Una hermana le regaló aquel precioso teléfono móvil, que usaba para poder hablar con su primo Mateo, que cambiaba la protección que le daba cuando la necesitaba, por la cama y por dispares distracciones sexuales al uso de sus gustos. Además con ese celular llamaba a su mama, allá en su tierra, lugar que a pesar de que pasara el tiempo añoraba.
Estaba dándose una ducha completa, encima del barreño azul que tenían en la pensión “Rejas” donde compartía habitación con su prima “Chiya” y esta la ayudaba a tirarle por encima del cuerpo el agua, previamente calentada y suministrada por un cubo de zinc. Que era la formula de baño que tenían las dos primas, a falta de un cuarto de aseo completo, como suelen tener las viviendas normalizadas de la ciudad.
_ ¡Ay… ahora suena este trasto! _. Apuntó Chiya, dejando en el suelo el cubo con agua caliente, que usaba como aplique de dos brazos, yendo a buscar en el bolso de Virginia, el Trismartphone tablet, mientras que su prima quedaba desnuda sobre el barreño, tapándose la entrepierna con las dos manos arrugándose en su corta estatura para evitar la corriente de aire que pudiera producir aquella impertinente interrupción.
_ Es para ti, Virginia. Un tal YSYP, que te pongas, que es urgente y muy importante, dice que es transcendental para ti_. Virginia, que esperaba terminar con aquel lavado, le infringió una mueca, queriéndole decir que pasaba de la llamada_.  A lo que Chiya sin pensar respondió_.  …¡Yo me pondría!
_ ¡Dile que ahora no puedo, que estoy en el baño! ¡Bueno ya sabes dónde estoy! ¡Caramba!  …Que llame mas tarde.
_ Oiga, que dice mi… _. Fue interrumpida sin paliativos de forma inminente, quedó callada Chiya, sin poder justificar el recado que le daban desde el barreño, volviendo a obedecer a aquella voz, que le exigía pasara el celular a Virginia.
_ ¡Por Dios atiende! _. Le acercó el celular a la prima, entregándoselo en su desnudez con tal decisión que la mojada Virginia, en pelotas tomó el celular para escuchar mostrando su diminuto cuerpo desguarnecido.
_ ¡Bueno! ¡Dígalo ya!  _. El mensaje que recibía por la línea de teléfono, la iba encogiendo hasta que sin más, cedió la enjundia de su humanidad, hasta un nivel mínimo y menguado quedando sentada dentro del perímetro de la jofaina, que recogía el agua de su baño. Escuchó el mensaje y colgó estremeciéndose a la vez. Volvió a entregar el aparato a su prima, para poder empinarse y ponerse tiesa. Diciendo… He de ir, no puedo faltar, he de apresurarme, me espera y es vital para mí.

Virginia acabó su baño ayudada por Chiya_. ¿No me preguntas nada prima? __, exigió la aún mojada Virginia
_ Sé lo que te ocurre, y para dónde vas a caminar ahora, no hacen falta preguntas, puedo entender lo que ha sucedido sin más__. Alegó Chiya, educada.
_ No puedo explicarte nada; porque ni yo misma, se donde voy, ni que hago ni con quien he de encontrarme__. Previno Virginia
_ Eso me ha parecido cuando he descolgado tu celular para atender la llamada. Sin casi hablar, he sabido todo lo que después te ha notificado y por qué y hacia dónde vas__. Chiya, expresó preocupada por su prima
_ Entonces si lo sabes, que te hace estar muda. ¡Explícalo!  Y me dejas más sosegada__. Exigió Virginia de la joven.
_ ¡Virginia!, perdona pero creo que es bueno para ti. Sólo puedo decir eso. Te quiero y lo sabes, sin embargo, será mejor que no faltes a la cita__. Acabó su alegato Chylla; estremecida.

Virginia; casi sin tragar saliva resaltó con un miedo palpable__. Temo por mí, ¡Estoy maldecida! y lo mismo debo saldar algún comportamiento pendiente que tuviera.
_ ¡No digas eso!  Dentro de unas horas será el principio de tu bienestar. Algo me lo dice  ¡Ya me contarás!

Se puso una ropa habitual,  la que primero encontró del revuelto armario ropero del paradero. Peinó su pelambre hacia atrás y se colocó una diadema en la frente. Pasó carmín por sus labios y se tizno los ojos con un rímel negro, saliendo de estampida.

No sabían a qué altura del Paseo habían de encontrarse, ninguno preguntó ese detalle, el espontáneo ya comenzaba a guiarles y de alguna manera les haría tropezar.
 
... Continuará en la próxima entrega.
 
 

lunes, 4 de marzo de 2013

Descarga YSYP Aplicación del Amor: Capitulo: 10


En el capítulo  anterior... 


Quedó callado Martín sentado en la silla de la farmacia, en un rincón del perímetro de atención al público, justo en un lateral del mostrador. Mientras no dejaba de observar a la doctora Cecilia, como despachaba a los pacientes que esperaban recoger sus pócimas y recetas. Ella calculaba mentalmente el tiempo que necesitaba para poder administrar de nuevo la medición al ....

Comienza el nuevo capítulo ¡ Que lo disfruten!


hipertenso, placentero que esperaba sin perderse detalle. Sin dejar de notar ciertas anomalías en su estado de persuasión. Parecía no transcurrir el tiempo y Martin embelesado apuraba cada segundo consumido, hasta que de nuevo volviese Cecilia, le colocase en su brazo izquierdo, la manga opresora ajustable del equipo medidor y a su vez volviera a palpar su piel con sus diminutas manos.

En la botica, entraban y salían clientes que eran atendidos por los diferentes empleados del centro de específicos los cuales no percibían lo que estaba sucediendo entre Martín y la boticaria.

Cecilia se acercó a Martin indicándole presentara el brazo, como él mismo había supuesto, para dispensarle el control, sentándose en silencio frente a él, una vez colocado el manguito y apretando aquella pera que llenaba de aire el conducto de las gomas de transmisión del equipo. Al pronto comenzó a escucharse el sonido del aire producido por el inflado del tensiómetro, presionando cada vez más el ante brazo y haciendo la presión sobre la piel, mientras las agujas del aparato se volvían locas buscando interpretar la exacta presión hallada. El sonar de aquellos corazones palpitaban al unísono. El tic de Martín combinaba con el tac de Cecilia y entre tanto se mezclaban ambos en un suceder de sonrisas indispensables. Sus manos palpándose y el placer del momento se hacía dichoso.

_ ¿A que se dedica usted señor?  Preguntó Cecilia, mientras favorecía aquellos palpes en el brazo del paciente.
_ Martín me llaman. Mi dedicación; es una buena pregunta hecha a estas alturas y por una doctora  tan amable_. Prosiguió hablando sin dejar de mirarla y encontrándose a gusto mientras ella se mantenía asida a su brazo y sosteniendo su codo para la mejor auscultación_. Acabo de recalar como el que dice a este simpático país. Huyendo del mío por mi mala cabeza y por indicación divina de mi nuevo teléfono que me ha indicado entrar en su farmacia para que usted me asistiera. He sufrido unas palpitaciones muy enérgicas y no he tenido más remedio que solicitar ayuda en esta botica. Le juro a usted señora, que no se qué me ocurre, tanto es así que estoy convencido que voy a morir en poco tiempo. Estas reacciones tan dolorosas de mi cuerpo jamás las había padecido.
_ Martín; y tú_, ya tuteando y perdiendo aquel riguroso protocolo entre licenciada y enfermo, le volvía a preguntar de nuevo_. ¿Por qué me cuentas todo esto? Realmente es raro, no puedo recordar en tantos años de profesión, dispensando atención a pacientes de todo tipo, un caso semejante, tan inusual. Que tuviera que recibir_, continuó la titulada_, a un hipertenso tan al límite y que ni siquiera haya perdido la noción del tiempo. ¡Estás súper alto!  ¡Más que eso! ¡Altísimo! Sin embargo en tu rostro se refleja cierta suspicacia. Tu pulso es extrañamente rápido, como si estuvieras sufriendo un ataque, que no padeces y, tus ojos reflejan una dimensión bonita.

He de confesarte, que hace diez minutos, mi celular, el nuevo Trinaphone, me ha informado de cierto encuentro feliz, que al recibirlo no he sabido comprender, por ser algo que siempre había imaginado pero, que jamás lo había explicado a nadie, era una reflexión muy mía, que incluso no sé ni por qué te lo estoy contando a ti. Detalles que han sucedido en estos últimos minutos y sensaciones que no me ocurrían desde una vivencia muy grande que tuve hace muchos años y que de una forma simple me llena de ilusión, como lo estuve en aquellos momentos_. Finalizó su comentario la farmacéutica observando que el registro del tensiómetro, como del pulsímetro habían vuelto a lo normal de un hombre de la edad de Martín_. ¡Ya ha pasado todo! Ha sido un susto, pero vuelves a tener las constantes normales establecidas.

_ Cusetta; ¿Estás segura? Respondió Martín sin haberse incorporado del reclinatorio de su taburete.
_ ¿Por qué me nombras con ese sustantivo?  Quién te ha suministrado…  ¿Ese detalle es muy íntimo? ¿Quién eres? y ¡Qué quieres!

Entretanto en la farmacia los clientes eran atendidos por los mancebos y era una práctica habitual que la jefa, atendiera personalmente a alguno de los pacientes conocidos, detalle que a nadie alertó por la costumbre de la buena praxis de la licenciada.
_ Soy Martín Valleros, vengo de Venezuela, y no me preguntes cómo pero parece que te conozco de toda la vida_. Convencido y legal, le hablaba con aquella convicción y agrado que ella misma percibía, sin menoscabo_. Te he llamado “Cusetta” por una clarividencia, una provocación que me ha suministrado mi cabeza sin poder frenar. En el pasado, alguien que te amaba, te nombraba Cusetta. ¡Quizás fui yo! Alguien que ni conociste, pero que bien sabes a que me refiero_. ¡Íntimo dices que es el detalle! _, siguió argumentando sugestionado_. Tú conoces pasajes de mi vida, que nadie te ha revelado. Que es lo que me ha ocurrido, lo desconozco, pero de lo que estoy seguro, es de que tú eres lo que estaba buscando, aquello que era incapaz de atinar, mi espejismo esperado. Creo que nos entenderemos, congeniaremos y, cuando menos estamos destinados, a por lo pronto escucharnos.

_ No me llamaban así: Cusetta, desde hace muchos años, era un nombre cariñoso que me regalaron, sin pedirlo pero que me hacía mucho bien, todo en la distancia real de la lejanía, un sueño que no pudo consolidarse, todo se esfumó. ¡Igual, fue por mi exceso de carácter! Por no saber adaptarme a las circunstancias del momento. Fue un tiempo, que me sentí realizada, una temporada mágica. Estaba radiante de cariño, la vida me sonreía, la música me envolvía y me llevaba a vivencias preciosas. Nadie supo de estos detalles tan personales, ni siquiera mis hijas, ¡Nadie!  Más que él y yo, por ello no comprendo como el destino y mi gran Señor de los cielos, me pone estas pruebas claras y traídas por alguien que aún y no sabiendo quien es, ya estoy comenzando a prendarme. Poseo numerosos detalles como para intuir, que puedes ser el amor que esperaba. Conozco de tus problemas con el Fisco, por ello huiste de tu país, y todos los desaguisados que te han adornado a lo largo de tus correrías. Sin embargo, en la vida siempre queda tiempo para remediar los errores y es un camino que si quieres podemos andar juntos.
 

La empresa promotora del invento Makinword Electric, en su test de probaturas había llegado con sus amplios tentáculos a Nicasio y a Virginia. Él; español de la zona mediterránea, ella brasileña tocando a la frontera de Bolivia. Ambos residían en Mallorca, jamás habían coincidido a pesar de caracterizarse por  su afición al baile de salón. Aquella noche Nicasio, recibió una llamada de un tal YSYP,  y a pesar de que jamás contestaba a personas desconocidas, el dedo fue directamente al botón verde de levantar la llamada, indicándole donde debía estar en veinte minutos. La persuasión debió ser mayúscula, puesto que sin más preámbulo, dirigió sus pasos hacia aquel lugar, que preciso le indicó su desconocido comunicante, aquel satélite que ya estaba trabajando a oscuras y sin que la gente pudiera detectar.
Nicasio un redomado y creído guaperas de barrio, sin llegar a serlo. Un aceptable mequetrefe, sin oficio ni beneficio, que se machacaba los brazos en el gimnasio, y que a base de ...



Seguirá en el próximo capítulo  
To be continued....


 


miércoles, 20 de febrero de 2013

Descarga YSYP Aplicación del Amor: Capitulo: 09

El episodio anterior finalizaba con estas conclusiones....

Partidaria de no prohibir nunca a la gente que disfruten de lo que gozarían los demás si pudieran. Creyente en Dios como el Ser Supremo que gobierna las vidas, pero nada puritana. Muy abierta en la forma de pensar, tolerante como la que más, pero también cabra loca cuando se arranca
Mal carácter, desordenada, olvidadiza, perezosa a ratos, de vez en cuando deja las cosas para después, todo para lo último como los templados....  
lean el capítulo siguiente a continuación.


Comienza la entrega nº 9

Se levanta con el pelo despeinado, deja los zapatos tirados, a veces se aúpa con los ojos cerrados porque no quiere despertar, y se cabrea con ella misma, entra en la ducha completamente despistada, desnuda, recorriendo un largo pasillo que le lleva bajo el grifo de agua helada.

Gritona, después ríe, procura que los demás rían también. Pretendiendo que lo que hace, quede en el trastero, dejando parados a los demás.
A los caballeros que le ceden el campo en la carretera les tira un beso y se quedan todos extrañados, pensando que está loca.

Ha aprendido de la existencia, que es ella y sus circunstancias, y así como ha tenido que partirse la vida trabajando para velar por sus hijas y por ella, ayuda a todo el que puede y Dios le bendice, porque siempre tiene dinero para poder ayudar a los demás.
Todo lo que auxilia a sus hermanos o a su familia, se multiplica, no es apegada a las cosas materiales.
Persona refinada, consentidora, halagadora, le encantan los abrazos apretaditos, los que hacen sentir los latidos del corazón del “contrincante” sea hombre o sea mujer.
Martin un venezolano, despierto e inteligente, que tuvo que saltar de su país, por problemas con el fisco, debidos a los dos últimos negocios, que gobernó. Siendo necesario, o pagar las deudas en su tierra natal, o echar tierra y mar por medio y perderse a lugares ignotos, para que la ley le dejara en paz y volviera a comenzar, su singladura desde otra perspectiva más adecuada. Regentó un negocio de carpintería de aluminio, que lo levantó de la nada y llegó a ser tan alta su facturación, que pugnaban por el negocio, varias de las empresas potentes y con envergadura de Caracas. Hasta que le reclutaron para ganar dinero fácil con promesas, esas entidades que utilizan ese rebuscado ingenio de la “estructura piramidal”. Con azafatas estupendas y con aplausos a lo americano. Solo tuvo que invertir unos miles de dólares para vender, participaciones a parientes y amigos, haciéndoles un lavado de cerebro estructural, por la venta de productos de belleza de una firma Hollywoody of Moovi. Consiguiendo trainers-entrenadores  y vendedores, que estos a su vez, repetían de nuevo el ejercicio. Por una cantidad de dólares no demasiado exorbitada. Se triplicaban los ingresos en cuanto reclutabas interesados para la legión de venta domiciliaria de cosméticos, jabones íntimos de señora, delicados perfumes para la belleza, crece pelos para los que no tienen un cabello de tonto, cremas corporales que daban moreno a la piel y nutritivas totalmente naturales, hechas de papaya y de mangos, todos afrodisíacos y frutos del paraíso terrenal, que facilitaban al cuerpo humano absorber todas sus propiedades.
Con ello, perdió a su mujer, su casa y su negocio, dedicándose en nueva singladura a la venta de seguros también en una Aseguradora Multinacional, en la que hacía pólizas sin clientes para cobrar las primas y comisiones. Multirriesgos de vida a conocidos, familia y amigos, colocándoselos casi a la fuerza y obligándoles a firmar el contrato con el denominador de dar pena. Harto de engañar a sus colegas, a sus amigos y conocidos, le cerraron las puertas y para guinda, el fisco encontró unos capítulos impagados de sus anteriores empresas. Saliendo de la casa de su madre, que es donde radicaba en el último tiempo, para hacer fortuna en Costa Rica.
Martin la conoció el día que entró en su farmacia a tomarse la tensión, después de recibir un mensaje muy raro, con remite desconocido para él, un tal YSYP, que no lo tenía en su agenda, pero que indefectiblemente tuvo que dejarlo todo para sin perder tiempo, entrar en aquella farmacia de la capital San José. Siendo Cecilia quien le prendió el tensiómetro en el brazo.
En aquel instante se miraron a los ojos y se dijeron sin hablar un requiebro que les llegó al alma. Fue como una llamada instantánea, una alerta del estado del bienestar, un gozo recibido sin esperarlo que les hizo temblar con un trastorno  inusual. Una especie de dulzura contenida que a uno y otro les agradaba el espíritu, sin saber ni cómo ni por qué. Algo que les superaba como una fuerza atrayente les ofreciera un camino agreste y labrado de bondad y bienestar, difícil de no reconocerle. Cecilia invitó a Martín Valleros a tomar asiento simplemente usando el lenguaje corporal, indicándole con su mano derecha que se acomodara en aquel taburete de la consulta y ayudándose de una suavidad extraordinaria le empujó suavemente de los hombros para que reclinara su espalda sobre el reposadero espaldas del asiento.
Le tomó el brazo y con suavidad le desabotonó la manga sin dejar de mirarle, casi era un misterio los dos estaban en un trance vivencial, que solo ellos apreciaban, una atracción sublime que valía la pena disfrutar.
Aquella tensión estaba desbocada, galopaba por sus venas a punto de descorche, con una sedimentación extraordinaria y un tráfico anormal y deforme. Ella hizo la lectura de de las pulsaciones y no quiso comunicarla al paciente, era de hospitalización inmediata y la enfermera con mucha clase, pronunció mirándole directamente a los ojos, que chocaron agradablemente con los suyos_. Tranquilícese unos minutos, que le ha salido una lectura no propicia. Quédese sentado sin más, que vuelvo a tomar el pulso y la presión dentro de nada.
_ ¿Estoy mal, señora?_ Ha puesto unos ojos que por poco le salen de órbita, preguntó Martín a la licenciada.
_ Pues no crea, que si no se tranquiliza, tendrá que ir al hospital más próximo sin remedio.
_ ¿Y esto de que puede ser?
_ Pues de muchos factores_, respondió Cecilia_.  Nervios, si es usted bebedor, si ha comido en exceso, si acaba de tener un disgusto, por tener una alegría de repente. Ahora, haga caso omiso y silencio durante un ratito y tranquilícese.
_ ¡Escuche enfermera! No se ausente
_ Le repito que se mantenga callado, respire tranquilo y desinhíbase durante unos minutos. ¡Hágame caso! _. Replicó sonriente llevándose el índice a los labios en señal de silencio total.
_ La conozco a usted de algo señora...
_ ¡Ah sí! que yo sepa, es la primera vez que aparece por mi farmacia, sin embargo, si no tranquiliza su estado, no reconocerá a nadie, puesto que perderá la verticalidad.
_ Cecilia, ¡perdone un segundo!_. Pronunciando aquel nombre de forma majestuosa.
_ ¿Cómo sabe que me llamo Cecilia?
_ Lo he leído en la solapa de su blanca bata sanitaria, Doctora Cecilia. No es así.
_ Oiga caballero, ¿Quiere serenarse? Le atiendo en cinco minutos, pero le ruego obedezca, es por su bien y el mío. Me veré obligada a llevarlo personalmente al hospital y no quisiera tener que hacerlo.

Quedó callado Martín sentado en la silla de la farmacia, en un rincón del perímetro de atención al público, justo en un lateral del mostrador. Mientras no dejaba de observar a la doctora Cecilia, como despachaba a los pacientes que esperaban recoger sus pócimas y recetas. Ella calculaba mentalmente el tiempo que necesitaba para poder administrar de nuevo la medición al ....


Seguirá en el próximo capítulo  muy pronto
To be continued....




 

martes, 19 de febrero de 2013

Descarga YSYP Aplicación del Amor: Capitulo: 08


Viene del capítulo anterior:

_ Mi vida es un poco larga de contar_, poniendo cara de circunstancia y simulando su padecimiento, dictó Marino a la atenta Alta Gracia_. He tenido pareja, mujer y tengo hijos desperdigados por Perú, pero ahora he salido de un affaire muy delicado con una dama, donde las cosas no han ido nada bien. Estuve viviendo con ella, por más de dos años, ella me ayudó a establecerme en el país, me ofreció su casa, su amparo y su tarjeta de la seguridad social, mientras yo buscaba mis trabajitos. 


  Capítulo 8

Amaba a Tilde, aunque ella es una persona muy celosa y siempre me seguía a todas partes, viendo historias increíbles, en cuanto me acercaba a cualquier falda. La amaba, pero me pilló en una mentira tras otra y la existencia te pone  trabas, desenmascarando las mentiras, como digo, ella es muy suspicaz y sospechó. Al final, acabé en juicio y tuve que volver a emigrar a mi país, hasta hoy que te he conocido a ti. Que no sé ni porque te lo cuento, ¡Acabo de conocerte!

_ Fíjate, que imaginaba lo que me ibas a contar_. Antepuso Alta Gracia, antes que él, prosiguiera con su explicación_. Como si alguien me lo hubiese dictado al oído, y lo bueno es que te creo. Cuando a mi me cuesta, confiar de buenas a primeras en alguien. Además, recién te conozco y debería poner tus palabras en cuarentena, porque en verdad, no sé ni cómo eres, ni si tratas de engañarme, como has hecho con algunas otras. De lo que si estoy segura, es que tú la respetaste de verdad mientras duró la historia y aún y ahora, que ha pasado todo ese juicio, con todas las consecuencias que de ello se derivan, tu salida de aquel país. La sigues queriendo_. Parece, que nos conozcamos de antes y de verdad, no lo entiendo… 

Habían pasado un día de campo en la Bahía precioso, contrastaron parte de sus deseos, Alta Gracia, le había contado a Marino, sus grandes deseos de poder ser una mujer deseada, dejar atrás la vida de la ciudad pequeña, donde se veía obligada sin aspiraciones a cuidar de su familia, sin tener una vida propia de agrado, de sexo de amor de sutilezas y de sentirse dichosa, al encontrarse acariciada por un hombre.

Aquel  aplicativo mediante el satélite YSYP, les regalaba información sin percatarse, de que estaban recibiendo impulsos creativos y descubriendo los valores de Alta Gracia y de Marino,  ayudaba a que se dieran aquellos certeros envites, con sensaciones de realidad y certeza, atrayéndoles mutuamente a pesar de las disuasiones salvables que habían de realizar juntos. Coincidían en todo, hasta en los detalles más inverosímiles, gustos, ideas, practicas, anhelos, deseos.

El subconsciente de ambos, había engullido, toda clase de información al respecto, guardándola en el cerebro de cada cual. El hipotálamo, por otra parte, se encargaba de segregar distintas sustancias y de cumplir diversas funciones vinculadas a la secreción de hormonas hipofisarias. Glándula de tipo endocrino que les desarrollaba  un conjunto de acciones y gracias a las cuales conseguían que el organismo de cada cual, y su medio interno, se auto regularan para, conseguir que tanto las propiedades de atracción, como su composición física se mantuvieran en parámetros constantes.

Además de liberar hormonas, el hipotálamo generaba otras adrenalinas de acción directa;  la oxitocina vinculada a los genitales en el caso de Marino y a las glándulas mamarias y al útero en Alta Gracia, les despertaba aquella necesidad de contacto in situ, que procuraban disimular gracias a un estoico y pertinaz aguante entre ambos, detalle que les ayudaba a la regulación de la sangre y a la contención de los deseos frenéticos de sus cuerpos.

_ Marino, donde estabas, hasta este momento, que no he sabido reconocerte. Llévame contigo, donde tú quieras ir, que te seguiré hasta el fin del mundo, pero hazme tuya, esta misma noche, no puedo perder el tiempo después de lo vivido contigo hoy mismo.

_ ¡No!   …Prefiero no engañarte, iré a tu territorio, afrontaremos la vida y  el trabajo que posees, y la casa donde habitas, y yo comenzaré de nuevo contigo sin perder tiempo, buscaré empleo, allá donde residas y estés tú y formando un dúo inseparable que sea un solo ente. No puedo explicarte, que reacción he tenido hoy contigo, has desenfrenado todas mis defensas y necesito yacer contigo esta misma noche, sin perder el tiempo que ya hemos dejado escapar.

El beso, fue interrumpido por la guía de la excursión, que comprendió como aquella historia había llegado al puerto ideal, cumpliéndose fielmente el cometido de unir por afecto indestructible a Alta Gracia y Mario por medio del satélite. YSYP, que volvía a ser un éxito.
 

 

En otros lugares muy alejados, se probaba la YSYP, con protagonistas diferentes. En América Central y en Europa, con la diferencia horaria que existía entre los tres lugares del test, contando con la excursión que ya caminaba hacia la preciosa Bahía.
Cecilia en Costa Rica y Martín radicado también en San José, capital del citado país, recién llegado y procedente de Caracas. Ambas personalidades, sin conocerse, ni haber tenido trato alguno. El mismo caso obedecía con  los intérpretes del último término Virginia y Nicasio, ambos en España, en la zona Balear.
Cecilia Cerruti, farmacéutica de la ciudad de San José, jefa de planta en uno de los Centros Médicos, más relevantes de la ciudad, mujer atrevida y agradable, con dotes de mando y voluntad férrea, carácter algo duro y circunspecto, pero con un alma grandiosa y una capacidad para amar descomunal. Sin suerte en su primer matrimonio, del que nacieron dos hijas, a las que adora y cuida con denuedo. Alma en busca de amor estable, con necesidad de ser admitida en el paraíso de los enamorados. Estudios cursados en su carrera con unas calificaciones excelentes y con una beca en Barcelona, España, para que hiciera su tesis en el Hospital de San Pablo, allá por los años ochenta y cuantos. Calificada para desarrollar los nuevos antivirales, y al cuidado de la planta de investigación de fármacos del país. Enamorada de la música, con preferencias por José Feliciano, que la transporta a momentos de placer y de bellas estampas de su existencia. En el último cumpleaños, le habían regalado uno de esos teléfonos celulares, los de la última generación, que además de contener las últimas invenciones alcanzadas y descubiertas, llevaba implícito el desarrollo de la tecnología que daba curso al proyecto YSYP.

Mujer de media estatura, piel blanca, muy guapa, además de atractiva y de ser tradicional y singular, pelo corto teñido a castaño. Le gusta pintar, coser y hacer esas manualidades excepcionales que hacen las artistas.
Maternal, teniendo un corazón potrero donde cabe todo el que quiera entrar.  Persona desenfadada, para actuar frente a los demás, no le importa poner su grano de arena para beneficiar la fiesta. Le encanta la música. Un ciclón por donde pasa pone la gente a bailar
Amplia de pensamiento en el sentido sexual. Con inclinaciones cercanas a que el sexo es un regalo de Dios para sentirlo, vivirlo y disfrutarlo, pero con responsabilidad siendo esa su función en sus relaciones.
Partidaria de no prohibir nunca a la gente que disfruten de lo que gozarían los demás si pudieran. Creyente en Dios como el Ser Supremo que gobierna las vidas, pero nada puritana. Muy abierta en la forma de pensar, tolerante como la que más, pero también cabra loca  cuando se arranca

Mal carácter, desordenada, olvidadiza, perezosa a ratos, de vez en cuando deja las cosas para después, todo para lo último como los templados.


To be continued....
Continuará en el próximo episodio. 

lunes, 18 de febrero de 2013

Descarga YSYP Aplicación del Amor: Capitulo: 07



Capítulo Nº 07

Narración entregada en capítulos secuenciales


Viene del Capítulo Anterior

Marino; un hombre dado a la artimaña, que había visitado varios países, haciéndose pasar por cantante de una orquestilla trasnochada, con menos ganas de abrirse camino en la vida, que un caracol paralítico. Solo un objetivo tenía: que lo mantuvieran, que le dieran cariño y afecto y sobre todo techo, pan y cama.

De cuantos trabajos y ocupaciones había encontrado, normal era no finalizar la prueba de admisión, por algún inexcusable motivo, ....
 
Comienza el Capítulo 07

no era duradero en los quehaceres remunerados. Siempre buenas palabras de excusa, buenos modos y miraditas del buen devoto de Martin de Porres, pero flojo, muy blando para el trabajo. Fue elegido de entre tantos miles de candidatos, al casting de YSYP, por precisamente sus pocas cualidades, sus desmadres y engañifas, sus medias verdades, sus cuentos chinos con finales trágicos por la llamada “mala suerte”. Siempre al filo de lo inverosímil.

 Don “Juan” de vodevil, de a granel, de chirigota y aspirante a “rompe corazones” sin saber romper más que la paciencia a tantas y tantas señoritas engañadas, por sus artes deficitarias y por su pocas ganas de doblar el lomo y mantener un trabajo más allá de dos semanas, además de las ya añadidas de buscador de hidrocarburos  en las alcobas de cuantas se pusieran a tiro.

Dos personajes distintos, muy diferentes en sus costumbres pero, muy válidos para el ensamblaje de YSYP. Ambos estaban en el campo de atracción con sus aparatos móviles y dentro del entorno adecuado. Solo que en esta ocasión el control de los afectos no pasaban por sus conveniencias, ni siquiera sabían estaban sometidos a unos vigiles afectivos, directos y que desde un punto desconocido les estaban estudiando el nivel de ternura y sus sensaciones más personales.

La casuística no tuvo nada que ver en su primer encuentro. Estaban rodando una película, siendo Alta Gracia y Marino los protagonistas, sin que ellos lo supieran. Era parte de la estrategia que ajeno en esta ocasión, el destino sería  su promotor, se relacionarían de aquel modo preparado por unos ingenieros, sociólogos, psicólogos, especialistas nutricionistas, neurólogos y una gran lista de profesionales para controlar sus reacciones más intimas.

El guión estaba escrito de forma muy sencilla. Simular que se conocieran Marino y Alta Gracia, en un viaje de bus con las plazas numeradas a la Bahía de San Francisco y al llegar al merendero nuevamente estarían ligados por la coincidencia que preparada de antemano por los promotores hacía que a cada paso, en cada situación ellos se vieran abocados a relacionarse de forma cercana. Dando los resultados necesarios para aquellos analistas que desdoblaban el proyecto “YSYP”

El bus esperaba repleto a falta de la presencia de dos personas que debían acomodarse en las butacas número nueve y diez, tercera fila de un autocar grandioso, y serían ocupadas por Alta Gracia y Marino.

Los motores del ómnibus en marcha presto para comenzar la marcha. Al punto que llegó Marino saludando al entrar a los pasajeros que esperaban, distraídos en su amarre con los cinturones de seguridad. Ocupó su plaza y se distrajo, viendo a lo lejos las personas como paseaban por aquella alameda. No se demoró tanto Alta Gracia, que un par de minutos retrasada, no fueron obstáculo para llamarle la atención por parte de la guía, que sabía de la historia de las plazas de la tercera fila. Ya que pertenecía a la empresa promotora.

Al ascender al transporte, la responsable le indicó donde debía sentarse, detalle que hizo levantar de su acomodo a Marino, para dejar situarse con amplitud y comodidad a Alta Gracia, recién llegada, al bus y a su vida. El viaje comenzó su marcha después de la explicación que dio Mary, la simpática animadora de la excursión, destino a la Bahía de San Francisco.
Una vez acomodada, Alta Gracia en la plaza del convoy, al lado de la ventana, se miró de soslayo a Marino, que estaba estudiando la forma de entablar conversación, sin parecer un tipo desagradable, intentando ser amable y buscando la forma para caerle simpático y atrayente.
Ella tampoco iba a hacer esfuerzos por ser mal educada, ni timorata, propiciando un suspiro de deseo, para que Marino tomara la iniciativa.
_ Me llaman Marino, permita que me presente, si hemos de viajar aquí juntitos, creo sería bueno charlar para amenizar los espacios de vacío.
_ Hola Marino, mi nombre es Alta Gracia, y quizás lleve usted razón, tenemos un desplazamiento largo y no pretendo dormir ni leer. Mejor será que charlemos y disfrutemos de este viaje tan precioso.
_ ¿Eres de aquí? _ ¿Alta Gracia dijiste te llamas?
_ ¡Sí! me llaman Grecy, pero no soy de aquí.

_ Yo tampoco, vine por una muy buena oferta que me surgió, desde un concurso de esos llamados reality, que además de la estancia en un hotel de lujo, y una vacaciones pagadas a todo estar, cabía la posibilidad de que encontrara ese trabajo que estoy deseando. Además y como ando con ganas de sacar la cabeza definitivamente, acepté y aquí estoy, esperando mi oportunidad_. Matizó Marino con esmero, mirando a los ojos de Alta Gracia y siguió porfiando_, ¿De dónde eres Alta Gracia? y ¿Cómo en esta salida a la Bahía de San Francisco?

_ Soy Mexicana, de Saltillo. Parecerá frívolo, pero yo gané ese concurso, en mi país y el premio era de un viaje a la zona, en un buen hotel con días a todo confort y me merecía este homenaje. Sin pensarlo vine a disfrutarlo. Por ello, todo lo que acontece lo agradezco a la suerte. Estoy en el gran hotel Santa Clara Marriott, y de momento precioso, de ensueño. Por ello, en esos días felices, están programadas varias salidas y una de ellas, para ser precisa, la primera es esta; a la Bahía de San Francisco_. ¿Usted, no parece ser nativo de los Estados Unidos?, lo digo por el color de piel, morenito, más bien como el mío.

_ Así es_, pero puedes tutearme_. Tampoco dice nada el tono de piel, aquí en esta gran urbe, los hay nacidos de todos los colores y matices. Soy peruano, de Puerto Chimbote_, dijo Marino con dulzura, la que él gastaba cuando había de enamorar a una mujer madura_,  también estoy en el hotel que mencionaste el Clara Marriott, un lujo, no había estado jamás en una cueva como esa_, rieron los dos, como dando gracias, por la suerte acaecida_, como te decía he andado por muchos países del mundo, dedicándome a lo que ha sido mi ilusión. La música, todo está muy achuchado con esta situación mundial, que no tira ni adelante ni deja templar gaitas y ya ves, aprovechando como tú el golpe de suerte.

_ Y habiendo salido_, volvió a interrogar Alta Gracia_,  de tu tierra y visitado tantos países como dices, en ninguno tuviste suerte y encontraste tu felicidad y ¿poder echar raíces?
_ Chatita, andaba en esas, cuando recalé en Lima para ver a mi familia y me brindaron este chollo, que no pude despreciar, no más.
_ ¿Tienes pareja? o ¿estás comprometido? _  Inquirió Alta Gracia, de forma explícita y con interés en su respuesta.
_ Mi vida es un poco larga de contar_, poniendo cara de circunstancia y simulando su padecimiento, dictó Marino a la atenta Alta Gracia_. He tenido pareja, mujer y tengo hijos desperdigados por Perú, pero ahora he salido de un affaire muy delicado con una dama, donde las cosas no han ido nada bien. Estuve viviendo con ella, por más de dos años, ella me ayudó a establecerme en el país, me ofreció su casa, su amparo y su tarjeta de la seguridad social, mientras yo buscaba mis trabajitos.


To be continued....


Continuará....... en breve será publicado el Capítulo 8
 
 

viernes, 15 de febrero de 2013

Descarga YSYP Aplicación del Amor: Capitulo: 06



Capítulo Nº 06

Narración entregada en capítulos secuenciales


Viene del Capítulo Anterior

 Por eso, no voy a poner ni problemas, ni cortapisas a todo aquello que necesites, tanto en lo referente a lo íntimo, físico y sexual. Además me apetece incluso me pidas extras porque no imaginas la cantidad de recursos propios que tiene esta Nica guapa, para tus íntimas ensoñaciones.

Salieron al finalizar la cena del exclusivo restaurante tras haber disfrutado más de los secretos y confesiones que de las... 

Comienza el Capítulo 06


...bondades de aquellos manjares. Al llegar a la puerta de su casa, Adela, sin menoscabo invitó a Eudaldo a que subiera a sus habitaciones.
_ Sube conmigo, esta noche será mágica_, le dijo Adela con una especie de fuego en su la mirada y asiéndole las manos para que comenzara a notar la fuerza febril del deseo.
_ ¿Crees que será buena idea?_. Dijo Eudaldo, sin ser sincero y deseando que ella, lo exigiera, sin mirarle a aquellos ojos felinos para no descubrirse su ansia de comérsela. Mientras la avidez de Ingrid, acariciaba el riesgo de un apasionado devenir, sin más excusa que la atracción que le turbaba por un fuego original desbocado.
_ Voy a quitarte además de la ropa, tu poder, tu miedo y tu falta de seguridad. Voy a enseñarte todo lo que te gusta. Eso que sueñas, pero que hasta ahora no has catado. Vas a aprender lo que te exijo para que sin pedírtelo me lo suministres sin necesidad de falsos permisos o prebendas.

Se lo llevó abstraído, domado seducido y muy caliente a sus dependencias. Falto de todo trato carnal anterior, se fundió rápidamente, sin embargo ella, con esa paciencia, con su belleza, con una experiencia sobrenatural y con alguna añagaza indígena, lo tuvo funcionando hasta que ella quedó complacida y él agradablemente manejado y poderosamente sucumbido ante tanto sexo sutil y placentero.
 

Aquella aplicación se iba desarrollando de forma vertiginosa, todos los componentes estaban programados y comenzaban a dar mucho éxito en las primeras pruebas. Se acercaba la fecha de su puesta a punto para ser presentada al mundo. La descarga de este aplicativo seria gratuito, por lo que cada individuo que tuviera un teléfono móvil de la era moderna,  lo podía instalar y ya… comenzar a utilizar las ventajas del nuevo invento. Más que hallazgo, adelanto de la tecnología social que, sin más que los sentidos de cada persona, o los impulsos, de sus deseos mezclados con esas ciencias aplicadas modernas recién estructuradas y con la mediación del satélite emisor, podían descubrirse infinidad de intimidades positivas, razones de atracción entre entes humanos y seres afines. Habiendo conseguido la ingeniería social, una herramienta que mezclada con los millones de combinaciones posibles, beneficiara a los diferentes tipos de personas de esta tierra. Las cuáles se podrían asociar con una garantía muy superior a la media actual. Sin el temor de que el emparejamiento fracasara. Éxito, traduciendo esa amistad, quedara al cabo de los días o meses, en permanente y que la  sensación o atracción temporal fuese inexistente. Detección si la necesidad fuese pasajera, para disfrutar de un capricho de sexo, ya fueran homo, como heterosexual, sin tener que atarse de por vida. Poder disfrutar de un encuentro carnal sin ataduras, en el momento, por capricho y sin tener que mediar presentaciones o excusas. El milagro del satélite ya ofrecía todas las opciones inimaginables que pudiesen exigírsele. 

 Al poco, llegó el momento de probar ese ingenio, en otra de las variantes que ofrecía la amplitud de la propia posibilidad de la aplicación “YSYP”  Se habían seleccionado dos concursantes en ciudades distintas, ambos con móviles android Smartphone, con los parámetros establecidos y con las opciones activadas. Se procedería a probar si funcionaba a nivel emocional, y los actuantes en este caso eran dos jóvenes maduros, que no se conocían de nada, que nunca tuvieron ningún contacto, ni opción de relacionarse entre sí.

Ella provenía de Saltillo, Estado de Coahuila en México, invitada expresamente, sin que Alta Gracia, supiera nada de la prueba. Ideado todo de forma muy creíble para que la concursante, no sospechara. Se había inventado una fórmula para que los participantes de la acción, creyeran que todo era fruto del  patrocinio de una nueva elipse, una loción deliciosa, creado por una de las firmas más poderosas parisinas de perfumes. Proporcionando un premio amañado que se entregaría en Silicon Valley, por tanto el viaje y el hotel estaban dentro del premio, aparte de las ventajas que el propio catálogo les anunciaba. De esa forma ella, Alta Gracia, pasaba las pruebas sin levantar sospechas ni presunciones, que pudieran pensar en apaño o fraude.
El viaje a Estados Unidos y la estancia a todo trapo en el gran hotel Santa Clara Marriott, ya era un lujo perceptible y una distracción para poder investigar todo el aplicativo de los resultados.
Alta Gracia es una mujer soltera, de una edad madura, que aún cuida de sus padres y un hermano divorciado, en su ciudad de nacimiento. La señora, es profesora de inglés y lleva una vida muy apacible sin demasiadas rarezas y sobresaltos. Dedicada a su familia en alma y cuerpo, haciendo los domingos la clásica visita a la parroquia de su barrio, y encontrándose con una hermana casada y sus sobrinos para departir y pasar los instantes. Una estupenda mujer que siempre estuvo al servicio de su familia. Un ser delicado y excepcional.
En un programa radiofónico, supo del concurso de perfumes y mandó el formulario completamente lleno de datos y de detalles concretos, que luego fueron los que resultaron más apropiados para poder entrar en el doble juego de la nueva estructura a probar del “YSYP”. Mujer maciza, con un tipazo extraordinario, que no lo había ensayado, ni degustado aún absolutamente nadie, por no haber tenido relaciones sexuales con ningún ser humano, a pesar de su edad. Sus creencias religiosas le habían llevado por aquella avenida del sucumbir a la felicidad de los tocamientos, flirteos y paladeos sensuales. Religiosidad pura envasada en aquel cuerpo precioso, que pedía a gritos feroces, descubrir el cielo producido por el ensamblaje de dos cuerpos cuando se apetecen, se acarician y se  ansían. Estupenda por hacendosa y serena, bello carácter y mejores intenciones con el prójimo, admirada por su vecindad por detalles que revierten en el bien para los demás. Persona encantadora y sutil, deseosa de esos orgasmos brutales, que le regalen el éxtasis en sus sueños. Deseos que le rebasen y accedan vía física haciéndole mujer completa, por amor y sosieguen sus orgasmos eyaculativos fisiológicos. A la espera tranquila de su príncipe encantado, que no precisamente azul, desea llegue sin perder la paciencia. Hombre que todavía no se ha presentado y que en sus oraciones solicita sin duda, como buena cristiana.

El aspirante buscado para Alta Gracia, un hombre que también se había elegido mediante el mismo concurso, versión hombres.  Viaje ofrecido como premio a la zona de San José, muy cerquita de Silicon, con una oferta de diversión amplia, rebozada de las mejores sensaciones y oportunidades laborales.
Marino; un hombre dado a la artimaña, que había visitado varios países, haciéndose pasar por cantante de una orquestilla trasnochada, con menos ganas de abrirse camino en la vida, que un caracol paralítico. Solo un objetivo tenía: que lo mantuvieran, que le dieran cariño y afecto y sobre todo techo, pan y cama.  
De cuantos trabajos y ocupaciones había encontrado, normal era  no finalizar la prueba de admisión, por algún inexcusable motivo,


To be continued....

Continuará....... en breve será publicado el Capítulo 7