jueves, 16 de mayo de 2024

Menuda prole.

 













Enredan sin piedad, con persuasiones

mirando de engañarnos sin clemencia.

Creyendo que nos falta esa conciencia

variando con astucia mis mociones.

 

Después entre ellos. Con mis ilusiones,

pactan con los que alcanzan, sin decencia.

Esclavizando al pueblo en decadencia

y engañarnos vilmente sin nociones.

 

Y una vez que se van las elecciones

ríen a costa nuestra, disfrutando.

Cacareando mentiras e invenciones.

 

Sin abandonar su chollo. Engañando

al pueblo, sin justicia y corrupciones.

Mientras el desempleo nos va ahogando.

 

 

A veces pienso en voz baja, y me da vergüenza.

 

 

Después se quejan de todo lo que les conviene

Y si no están conformes, repiten los sufragios.

¡Qué mala suerte que tienen los pobres!

Se hacen fotos con sus aliados sin desmelene

Y siempre le echan la culpa al bobo del naufragio.

¡Si no fuera por ellos, estaríamos con la cuerda al cuello!

 

Si tuvieran vergüenza, no serían actores

ni farsantes, ni se dedicarían a la política.

¡Qué mala suerte que tienen los pobres!

Igual cuando ya no haya remedio lo subsanan,

siempre nos queda aquella ilusión de resurrección.

¡Si no fuera por ellos, estaríamos con la cuerda al cuello!

 

Si estos políticos se dedicaran a la medicina

nos matarían a todos, por falta de acción.

¡Qué mala suerte que tienen los pobres!

Si fuesen banqueros, nos quedaríamos arruinados

por palta de acción y reacción.

¡Si no fuera por ellos, estaríamos con la cuerda al cuello!

 

 

Es mejor que se dediquen a no hacer casi nada,

porque aquello que tocan se rompe, y si no  se atasca.




























miércoles, 15 de mayo de 2024

Curioseaba para censurar

 





 

 







No me puedo extrañar. ¡Lo imaginaba!

Su forma al respirar, era engañosa.

Regalando su amparo de afectuosa

a todos traicionó, cuando injuriaba.

 

Pronto se descubrió, con su andanada

en charla de muy fiel y cariñosa.

Descubrió su papel de ponzoñosa

quedando en falsedad, y muy dañada.

 

Hola amiga; decía, y así ver

que detalle sacaba; y por detrás

te clavaba la daga, a placer.

 

Por mil acciones tú comprenderás,

te has delatado sola al ofender

y los que en ti confiaban, no hallarás.



 

  • Dedicado a
  • Todos conocemos una persona que por detrás nos raja
  • sin cuchillo ni navaja, que disfruta trayendo y llevando
  • trapos sucios, que muchas veces hasta los inventan.



 


 

 


martes, 14 de mayo de 2024

Ese brío, tuyo.

 












 

 

Me da alegría

verte lucir.

Con energía

sin seducir.

 

 

Por simpatía

eres así,

y cada día.

Seguir, seguir

 

 

Es melodía

y es un decir,

que no podría

ni consentir

 

 

Que algarabía

el asentir.

Tu sinfonía

y sin mentir.

 

 

Si no se agría

el predecir

descubriría

todo el fluir




E. Moreno

mayo, 2024

 

 


viernes, 10 de mayo de 2024

Secreto no revelado.

 









Imposible que me guardes

mi honda privacidad.

Mejor se queda en reserva

si no doy publicidad.

Pedir que no lo divulgues

y tenga exclusividad.

Es jugarme y no retengo

la plena seguridad.

Porque si no te lo cuento

jamás nadie lo sabrá.

 

Si por presumir revelo

y cuento por aliviar,

puede caerse mi pelo

sin poder escarmentar.

Al ser un bocazas lelo

que nada puede callar.

Porqué conozco tu celo,

no tardaría en llegar.

Se lo dijiste a Consuelo

y volvemos a empezar.

 

Creemos que al contar secretos

la gente valorará

nuestras penas y decretos

y nos compadecerá.

Porque si te explico aprietos

tú también me contarás

y entre los dos tan discretos,

lenguas largas clamarán.

Hasta que por desacatos

La música se sabrá.

 

Así concluyo y predigo

teniéndolo muy previsto

que no quiero ser testigo.

Y aunque lo jures por Cristo

Lo narrarás sin hostigo.

Por eso yo no rechisto

prefiriendo un vil castigo

y si me fallan, ¡Resisto!

Con ello, mejor mi amigo.

Mas y mejor, me lo guardas.

 

El secreto que no digo.





 autor: Emilio Moreno

mayo, 10 de 2024.


miércoles, 8 de mayo de 2024

El bolero de papel.

 

No se puede confiar en aquellos que nos dicen ser amigos y a la mínima <Te ponen a caer de un burro>. Mal va estar en medio de dos fuegos. Entre dos ardores que se tienen celos, envidias y malestares y que entre ellos pugnan por descollar por encima, incluso de la sencilla razón.

 

Recordando aquella canción de:

Willie Colón y Héctor Lavoe.

Titulada, Quítate tú pa' ponerme yo, quítate tú.

 

Se me ocurre decir ahora, — abría su alegato el artista invitado —. Procurando no molestar, ni pretensión de ofender a nadie, que se vea reflejado por la pura casualidad de los acontecimientos, que la vida es más sencilla, gozando de un bienestar humilde.

Quedó mirando al público y sin atender ni escuchar los ruidos grotescos del aforo siguió.

— El relato podría comenzar así, en modo llano — y prosiguió con su alocución sin más demora.

— El personaje principal cuando nota que se ha pasado en su condición y costumbre y observa que falta a la realidad, corrige su aptitud. — y continuó alerta a las manifestaciones que pudieran darse. Usando el lenguaje fuera de norma. Se arrepiente, pero a veces no hay vuelta atrás.

— Lo mejor que puede hacer es poner distancia y olvidar. Dejar que el tiempo lo cure y esperar a que llegue la calma y la comprensión a base de usar el entendimiento.

Dicen las leyes de la física—matizó seguro y muy ágil—:  <Polos iguales se repelen y los diferentes se atraen>

Dulce; la protagonista de la obra, se vio humillada por sus amigos que esperaban la ocasión en que estuviera ausente para criticarla y denostarla.

Sabiendo ella que ocurría ese hecho, por tal que uno de los promotores de las ofensas, hacía el papel de <Judas> y traía y llevaba las noticias, agregando insultos y miserias de su cosecha.

Harta de tanta escoria, compuso esta oda y la lanzó al mar, para que la recogieran los vientos y las olas—y sin más la recitó desde la tribuna de la existencia.

 

 

Que peligro tiene Dulce

cuando te soba la espalda

y con su falsa desgracia

te acaramela la falda.

Así con ello seduce

te torea y te introduce

con invenciones infaustas

para prender fuego, escalda

a todos los que perturben.

Con un sabor agridulce.

 

Amenazan con marcharse

del tono que los acoge

y lo afirman convencidos

sabiendo que no lo harán.

Creyéndose bendecidos

que nos brindan el maná

y sin ellos no funciona.

Igual se acaba la sal,

nos quedamos tan desnudos

que no tendremos ni pan.

 

Deben cumplir y fugarse

y dar paso a otros venidos

que a su modo cumplirán

sin esfuerzos ni sudores.

Encima conseguirán

y sin tanto discutir

arreglarán lo pendiente.

Procurando no quemarse

ni espectáculos asir.

Que no queremos romances,

ni milagros resistir.

 

Si mientes por hacer daño

infringes todo principio.

Criticando al que no está

O al que no ríe contigo.

Puedo apostar que lo haces

conmigo y con los demás.

Ya luego me contarán

Ese insulto propelido

agregando mucho más.

Así también te traicionan

creyendo que ponen paz.

 

Si escuchas al que nos vende

que miente más que su par

te equivocas muy de pleno

dando credibilidad.

Cuidado que todo sale

descubriendo irrealidad.

Está de moda el grosero

el liante con radar

el que se cree muy decente

visionario del altar.

Cuidado con quien se acerca

No le brindes voluntad

 

Me llegaron los rumores

y procedían de ti.

Creía fueras más lista,

presintiendo tus ardores

de valiente y no fingir.

Siempre dudé de tu pista

de tu esencia con sudores.

Por eso siempre advertí

que con tu gracia de artista

me ponías a parir

sabiendo que estás provista

del veneno, que es mentir.  




Autor: Emilio Moreno

mayo 2024.

 

 

 

 

martes, 30 de abril de 2024

Gente como tú...

 




Aquella mañana cuando llegó al taller su jefe le mandó subir al despacho con un aviso dado por el encargado de la planta. No era lunes por lo que no era momento de despidos. Así que mientras se dirigía hacia el lugar, no pensó en el motivo por el que el dueño de la empresa le requería de inmediato.

Subió las escaleras hasta el altillo dónde tenía el despacho el gran capitán y pidió permiso para entrar en aquel recinto donde únicamente se repartían noticias dolientes. De inmediato y con muy buen humor le dieron la venia para poder cruzar aquel umbral tan claro y reluciente. En el que estaba la secretaria Manolita y Don Eleuterio, el amo de todo aquel berenjenal.

— Buenos días Don Luter— dijo Lucas, — me ha mandado llamar por algo que le incomode o quizás por algún tema de ¿urgencia? 

—Pasa dentro y siéntate; le ordenó Don Luter. — Clamó con voz de gaita el empresario mirándole de arriba abajo.

— Quiero participarte de una alegría que imagino sabrás disfrutarla con tu familia. Se regodeó del hecho y ordenó a Manolita, les sirviera una taza de café bien cargada.

— Acomódate y relájate que no va para nada en contra de tus intereses. ¡Faltaría más!

Inquirió con alegría aquel señor robusto con su puro en los labios, y siguió disfrutando al mirar a su empleado. Cómo le iba cambiando el tono y el color de la piel, sin saber el porqué de toda aquella amabilidad repentina en tantos años de servicio, jamás había tenido para con él.

Manolita mientras les servía la taza humeante, sonreía disimulada al advertir la inquietud de Lucas, y notar que le comenzaban a temblar sus manos de forma notoria. El gerente le volvió a participar que estuviera sosegado que no se trataba de ninguna queja. Más bien de todo lo contrario, y le preguntó como si no lo supiera con certeza. 

—Cuantos años hace que trabajas aquí con nosotros. Lucas sin entender de que iba aquella parodia le respondió.

— Mañana Don Luter, se cumplirán treinta y dos años.

—Lo sé bien —. Dijo el patrón. He estado repasando tu hoja de servicio y veo que no has tenido apenas absentismos al trabajo, que has estado muy pocos días de baja en todos los años que llevas con nosotros, siendo un ejemplo con el comportamiento que has mostrado y muy respetuoso con compañeros, jefes, y demás personal de la firma. Por ello, quisiera recompensarte de la forma en que tú me lo pidas.

Sin más, hacer contigo lo que mereces desde hace una barbaridad de meses. Por ello el consejo de administración te ha propuesto como mejor asalariado de la sociedad y reconociéndotelo ante tus compañeros, familia y los habitantes de este tu pueblo. — y le preguntó sin más su opinión don Eleuterio a Lucas. 

Este ni corto ni perezoso, y tomando la palabra le manifestó con mucho sosiego y toda la calma que aglutina un sufridor de la subsistencia, cuando lo resiste en silencio.


— Pues mire usted Don Luter. No quiero que me reconozca absolutamente nada que nutra mi orgullo—. y llegó aún más lejos.

— Cómo usted, siempre ordenaba cumplí con la tarea de mi compromiso. Cada vez que lo he necesitado a usted por temas personales, jamás lo encontré para que me echara una mano, sabiendo de mis necesidades y por todo lo que estaba sufriendo para poder sufragar el pago de la hipoteca de mi casa. Doblando turnos de festivos a mis compañeros y brindándome a cubrir todas las horas extraordinarias que podía soportar mi cuerpo, para que mis hijos tuvieran una mínima educación.

Hizo un inciso y siguió—. Recordará usted don Eleuterio que siempre me daba como respuesta y que ahora me permito en repetirle.

— Aquí se viene a trabajar, que por ello te pago. Tus temas privados me importan un pimiento. Los solucionas tú solito y en caso de no estar satisfecho, pide la cuenta y te esfumas.

Con un desmán despectivo indicó la puerta, repitiendo el gesto que hacía entonces el apoderado.

Proponiéndome que me fuera del obrador, gritando, — <que gente como yo le sobraba>. Para proseguir amargamente exponiendo.

—Quizás recuerde la de veces que he llorado en este mismo despacho implorándole las migajas que otros despreciaban.

 

Don Eleuterio, muy serio escuchaba impertérrito a su empleado como desgranaba con dolor aquellos acontecimientos acaecidos durante tantos años; sin interrumpirle y el empleado añadió.

— Ahora me llama porque intenta sacar beneficio para su empresa, puesto que los medios de comunicación, el sindicato y la patronal lo han escogido como super empresario del año y cree usted que colocando una medalla al primer tonto, frente al pueblo, queda como si fuera nuestro salvador. Gastos que con seguridad lo sufraga con algunas aportaciones y subvenciones inventadas por los políticos, que ahora andan faltos de credibilidad.

He cumplido todos estos años a cambio del sueldo que me ganaba. beneficios poquitos. también he de decirle que por mi parte estaba obligado a cumplir y lo he hecho, pero hasta aquí. Se detuvo mirando a Manolita que no daba crédito a lo que estaba escuchando y adelantó.

— No prestaré la solapa de mi casaca para que usted coloque medalla alguna. Igual se presta a ello cualquiera de mis compañeros. El equipo de infelices que tiene usted subyugados y amedrentados por las cadenas de montaje. los mismos que le regalan los oídos con esos chivatazos que diariamente recibe.


La única pena que me llevo es que estas palabras no las haya podido pronunciar en el reportaje que le hacen por sus méritos. Sin embargo, quedo contento que esté presente Manolita.  Su secretaria, y será ella, aunque lo niegue, quien se encargue de difundirlas.

Se levantó de la silla y ya en pie, muy sereno finalizó.

— No me voy a tomar esa taza de café y sabe Dios, que no es por hacer un desprecio. Si no porque esta mañana ya me tomé un cortado que expedí en la máquina del pasillo con la gente que siempre nos hemos ayudado. De todos modos, me parece normal por su parte que lo haya intentado.

El pretender quedar como nuestro protector, igual alguien se lo llega a creer.

Si no tiene nada más que pedirme, vuelvo a la cadena de montaje a ver si puedo conseguir ganar la prima que he perdido al estar dedicándole a usted el tiempo que solemos tener cronometrado. 




fin de abril, 2024

Emilio Moreno.

 

 


domingo, 28 de abril de 2024

Descubriendo aguiluchos



 

Cuál es su realidad, ¡La mentira!

Por ello, a ti te observo y escucho,

en silencio. Tu afonía inspira. 

Cuando te disfrazas de aguilucho.

 

No confío de aquel que conspira

del que disparando sin cartucho

y sin motivo se ancha y estira.

Falseando certezas sin achucho. 

 

Harto de oír lo falso, ¡Con ira!,

y engañado confié, por el mucho

hartazgo, al mentir cuando suspira.

¡Quebrado quedé!, y por ello lucho.

 

Cuando indagues ¡Si es capaz y mira!

Abre los ojos. ¡Verás lo ducho!

De la doblez que siempre respira,

¡Dañosa como rasgo que embucho!








abril, 2024.