lunes, 6 de julio de 2015

El wáter cósmico_ Tanga transoceánico



Viene del capítulo anterior:




Tanga transoceánico

los equipos de sanitarios llegados a Perú, con destino al aeropuerto de Tacna, por ser punto colindante entre Chile y Argentina, fueron repartidos en la forma que los directivos creyeron oportuno y contando con la capacidad comercial de los tres destacados vendedores. Cien equipos fueron destinados a Managua, que ya los había recibido su responsable Manuel García. Otros tantos fueron trasladados a la capital de Costa Rica, donde ya se había realizado la gran introducción y que por cierto comenzaba a tener sus frutos de ventas y, de forma para la comercialización y cien mas, quedaban en Tacna otorgados para Ángel que ya perfilaba sus últimos detalles tras la reunión de trabajo mantenida con el contacto en aquella plaza; Glenda Romero, presta para dirimir fecha, actores y zona comercial, además de contactar con Fulgencio, su señor esposo y mecenas, el organizador y personaje comercial de aquella región.

Los doscientos equipos restantes, quedaban en los hangares de un almacenamiento que se había alquilado para aquel efecto, un stockage habilitado como consigna, para la custodia de aquellos pertrechos que esperaban ser distribuidos en el Cono Sur.  En países como Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, y alcanzado el momento ya se vería que vendedores, de los que llegaron de España, permanecerían allí, para proseguir con la divulgación del nuevo invento.


Natacha la ex de Cándido,  estaba a punto de salir de presidio, tras cumplir una mini condena por intento de tráfico de estupefacientes, y órganos humanos,  la que no se llegó a consumar, por las aportaciones de pruebas en contra de la sentencia y del juicio. Dejando a todos los implicados en libertad, sin cargos por las justificaciones que aportaron los abogados y padrinos de la banda para liberar de carcel a todos los traficantes, incluida la rusa de marras, madre de la hija de Cándido.
Los abogados que trabajaban para la empresa Jabansa, eran especialistas en la defensa de estos delitos _, Jabones Ansuátegui sociedad anónima_, era una tapadera de una imaginaria  compañía de jabones, quitamanchas, lejías y productos químicos del hogar para; lavadoras y friegaplatos que escondía sus realidades de negocio y pretendía suministrar sus productos prohibidos utilizando sus redes comerciales habituales, que abarcaba desde Badalona, como sede central, para distribuir al resto del país y repartir toda clase de encimas, de potingues, pastillas alucinógenas, mezclados con los detergentes, además del transporte relacionado con la trata de personas a pequeña escala.
Distribución de jovencísimas extranjeras sin papeles llegadas de donde fuese. Más allá de las fronteras, repartiéndolas por casas de lenocinio, salas de fiestas, cabarets y prostíbulos. Todo lo referente y con relación al sexo de compra venta y sus formas habidas de prostitución
Esta mujer_, Natacha_  una depravada sin corazón; que en un principio había engañado a Cándido y a toda su familia, y entre otros delitos engañosos, se quedó preñada a traición, dando a luz a una niña preciosa.

Olga, aún muy niña al cuidado de los abuelos, que residen en Sabadell; padres de Cándido, y como era menester ahora, que ella, la madre, quedaba en libertad, aprovechar el momento para sacar partido,  sin pretender recuperar a su hija, sin ningún apego a la cría, ni por amor de madre y para educarla como mandan los preceptos del interés de Natacha, pretendía mercar con ella chantajeando a la familia del humorista y sacar todo aquello que pudiese.

Sus condiciones ya las había hecho llegar a la familia bastante antes que la dejasen en libertad, puesta en contacto con los abuelos de su hija Olga para comenzar a especular con amenazas que no eran nada agradables.

La niña, acostumbrada a vivir desde la detención y arresto de Natacha, con los ancianos, llena de atenciones y de cariño, no quería adaptarse de nuevo a la vida de esperas, de olvido y de dejadez de su madre. Todos conocían que por ley, ahora una vez habían revocado la condena, recuperaba los derechos adquiridos y nadie podría impedirle a su madre fisiológica que la despojasen de su hija.
Ya bien para llevarla con ella a enseñarle el oficio de camarera, o para prostituirla si venia al caso de poder hacerlo.

Por lo que Cándido aquella mañana recibía un telegrama urgente, indicándole como estaban los acontecimientos y en una conferencia que hizo a España, le pusieron al corriente del menoscabo de la situación.
El padre de Olga; nuevamente nervioso por su niña, que la adora, pero que de momento ha de estar con los abuelos en Sabadell, pensó en las palabras que le dijo Cheo no hacía más de un día_, recordando con tristeza una docena de buenos consejos. Cándido, además, tenia pendiente aquella promesa que le hizo antes de partir a Olga_, la niña espera que su papá la venga a llevar al circo y se quede definitivamente con ella.

  

Ariel Petrowsky, el licenciado en historia, estaba al corriente de todo lo que sucedía en San José, con la promoción del wáter cósmico, así como lo relacionado con la guapa Elvira, que sabía de ella por las redes y por sus llamadas frecuentes, a la que felicitó por su éxito en la pasarela de Women's Signos Incites, celebrada en Cartago, Ciudad Costarricense.
Una pasarela con la flor y nata de las mujeres del país de la Nueva Costa Rica, y las damas selectas venidas de Nueva York, Montreal y San Francisco, invitadas todas por una cadena de maquillajes: la Max Forter, intentando promocionar sus ventas fuera de los lindes de Estados Unidos y para dar a conocer las nuevas líneas de productos; sus toilettes de low cost y las grandes "Tentations" de la misma firma.
Pintalabios, maquillajes, cremas faciales y el invento de: Sexy Gray, anabolizante que arranca a las mujeres las ganas de mantener relaciones íntimas inmediatas.
Producto buscadísimo por las damas menos inhibidas.

La firma de prendas íntimas Women's Signos Incites y la de productos de belleza para celebritys Max Forter, unidas idearon realizar aquel Congreso Mundial en aquel lugar paradisíaco, playas tropicales, hombres ardientes, y fiestas tórridas, como premio a las damas de postín adineradas de Norte América, regalándoles el viaje, la estancia y todos los caprichos y maquillajes que les vinieran de gusto. Con tal de llamar la atención a la prensa y divulgar la nueva línea de prendas y cosméticos. Las sugestivas ropas transparentes en la gama de fajas, sostenes, bragas y tangas de la más femenina, atrayente y seductora mujer.

En la nueva colección: “Every body for Women” acaparó la atención de medio mundo, donde se proyectaron las mejores modelos y las más fantásticas señoritas que demostraban como se lleva un sujetador transparente cuando las mamas son de tamaño medio, y como se desfila sobre unos zapatos de tacón de acero y de una altura de quince centímetros, acarreando únicamente un tanga transoceánico, y diáfano realizado en hojas de papel higiénico, de un solo uso y especial para viajes entre continentes. O sea, usar y tirar como las servilletas de los snacks. Braguitas de terciopelo negro, con sujetadores elásticos indesmallables, especiales para tetas fofas o de musculación potente. Una ropa íntima, que era un encanto, por su colorido y por lo "pret a porter" que parecía. Modernidad de las Sex Simbols.

Elvira, desfiló por la gran pasarela, ni una ni dos veces, la hicieron pasear por encima del rojizo armazón en media docena de oportunidades dado el cuerpazo que presenta, con esas medidas atrayentes que gustan tanto a hombres como a señoras, con ese donaire del Besós, que irradiaba y un espectacular mini body, hizo encandilar a todo el que la vio levitar por aquella carretera del éxito inmediato; la pasarela de la Women's y la Max.

Como broche final Elvira calzó zapatos al viento creación del artesano Napolitano  Franco Bertuccina, que se encontraba en la "promenade" y vistió un modelo vertiginoso del diseñador Mikel Cullones, modisto este último del Baix Llobregat, afincado en la gran manzana de Nueva York. Cosechando un rotundo y espectacular éxito.

Así explicaba Ariel, lo que le había llegado por la prensa, las cadenas de televisión y su contacto directo con ella misma, su gran amiga Elvira, que ya venía de nuevo a San José, una vez finalizó el Certamen Mundial de la Women's y la Max, en la ciudad de Cartago en Costa Rica. Donde esperaba encontrarse con ella, en otro plan, Ariel veía a Elvira, como una diosa, y se estaba enamorando perdidamente, a pesar de conocer, sus devaneos en la noche salvaje con Javier, en el apartamento de Coronado, y no dejar de pensar tampoco en su novio, aquel hombre, Robert, un joven enamorado que la espera siempre sin reservas y que Elvira no deja de darle motivos para esperarla, o el idilio ocasional que disfruta con su representante; “Xilí”; sin dobleces que además de llevarle los contratos profesionales, se acuesta con él, cada vez que le viene en ganas. La hace feliz cuando ella lo exige_ recordaba Ariel, sin pensar en todas las consecuencias que le podía acarrear todo aquello y la multitud de momentos sexuales que habrá tenido últimamente en Cartago, en ese Certamen de gente adinerada.

Ariel siendo un profesor más bien cauto y poco atrevido, que en contadas ocasiones ha visto a una mujer desnuda acercarse y besarlo desenfrenadamente en la boca, cobija esperanzas.
Un catedrático de universidad que está preparado para resolver cualquier asunto que le eches, pero que de experiencia sensual, no tiene. Cree en el amor por encantamiento y mimetismo.

Ha sido siempre un tipo empollón, que las niñas no se le acercaron, creyendo que tenía alguna tendencia diferente, cuando en realidad su timidez le creó complicaciones personales por no saber gestionar su perfil de macho ibérico.

Nacido en Alcañiz, de padres rumanos, que vinieron y se afincaron en Aragón con el meneo aquel de: Nicolai Chauchesku, _ Nicolae Ceausescu_, buscándose la vida arribaron al Ebro, y tras deambular de pueblo en pueblo, llegaron a Alcañiz, ciudad del motor, colocándose el padre, en la ribera del Guadalope, como ornitólogo, hombre entendido en las aves y la fauna, persona instruida, casado en segundas nupcias con una profesora, que al comienzo se pudo colocar haciendo camas en el hostal Meseguer de la ciudad de la Concordia, hasta que se establecieron y desde su casa impartía clases de ingles, y matemáticas.

Las oportunidades de la vida lo llevaron a la Universidad de Teruel, desde donde su cátedra despuntó por su magistral hacer, a pesar de la juventud y sencillez, en los temas de la enseñanza. Lo que le llevó a ocupar una vacante de agregado cultural temporal en una la Universidad hispano Americana.


Continuará....
To be continued...




sábado, 4 de julio de 2015

El water cosmico _ tan desnuda como puedas imaginar



Los preparativos se sucedían entre bastidores los delegados de la infraestructura de la empresa del Wáter Cósmico, la Schissen Lecker, ganaban tiempo y se firmaban acuerdos para poder hacer la demostración en Managua lo antes posible, contratando lugar, forma y fecha para aquella iniciativa única, por poseer todos los condicionantes de la magna demostración. Un lugar llamado el Gallo más Gallo, que se ubica bastante céntrico en el perímetro de la capital Managüense, cerca de la librería Angélica.

Demostración que además contaría con el concurso de Cándido y de Cheo, que habían sido contratados por la firma, para que actuasen tanto en Nicaragua, como en Tacna en Perú.
Estando todo ello patrocinado por el buen hacer de Manolo García de la Serrana, habiendo observado lo profesionales que son este dúo, por la actuación que había presenciado él mismo en compañía de Mechthild en el Teatro Nacional Rubén Darío.

Los directivos de la firma, Natalio, la frau Anguela y Jürgen, ya llevaban unos días en tierras americanas y ya se habían hecho con el horario, con las comidas y sobre todo con los néctares afrodisiacos que acaparan aquellas latitudes, encantados de aquellas bacanales libertinas con todo tipo de recreos poco conocidos por ellos y esos tragos cortos y duros que se metían entre pecho y espalda, hacía que pareciera todo, fuese sobre ruedas.

Lejos de su hábitat, ellos esperaban acontecimientos positivos y encadenar aquellas presentaciones en el continente americano, además de darse un homenaje a su cuerpo a costa de la empresa y de los vaivenes de la partida de ventas y propaganda, en base a expandir aquel invento que sin dura cambiaría la forma de ir al excusado.

Tanto se habían acercado las confianzas de los tres responsables, que Anguela, con la maestría de mujer que le caracterizaba, había seducido al que siempre fue su oponente en la empresa, al que jamás pudo convencer ni coaccionar en los negocios y estrategias. Al director  de materiales infraestructura y distribución, que siempre le discutía sus intervenciones y nunca pudo convencer en los despachos. Como por arte de fascinación en el altiplano y tan de repente, súbitamente estaban cambiando el riguroso Natalio y la displicente Anguela, querellas por caricias y desprecios por arrumacos, que les mantenían las madrugadas acoplados entre sí. Evitando levantar sospechas al marido que adormecido y achispado disfrutaba del pisco generoso de la zona.

Aquella berlinesa, se comía a Natalio, y este dentro de sus pensares no quería demostrar que todo aquello se le había escapado de las manos, y se le había ubicado en la hendedura junto a sus testículos. Aquel vigor inusitado en él, que ahora y con ella, se había transformado en fiereza y potencia, era algo que no notaba hacía años.  Estaba como un niño con un juguete, y su destemplanza era semejante a la de un  follamigas. Tampoco es que él por sus propios medios, y conclusiones pudiera discernir en nada y menos tan desnudo como lo agitaba aquella mujer, que sabía muy bien donde tenía que manosear, besarle y chupar.  Conocía de primera cual era su trabajo y lo que buscaba, además de sexo, dominio.

 La frau con sus relaciones íntimas lo había puesto extrafino filipino y más tensionado que las tetas de la famosa Chicholina, con las venas a punto de reventarle, sobre todo las del cuello, por los mejunjes que lo habían llevado al estado de potencia máxima. Por ello Natalio, no era dueño de sus actos, ni de voluntad lo masturbaba una y otra vez y no le dejaba sosegarse, mal traía una y otra vez sus deseos, sin dejarle pensar, sin que se pudiera vestir y sin dejar de gozar de un sueño inacabable y repetitivo.

Natalio, ensimismado por su placer extraordinario jamás vivido, disfrutaba de los destellos de aquellos inmensos pechos descolgados de la amiga, de sus grandes nalgas y de un especial mimetismo dado por los herbajes que le había hecho aspirar y por la intravenosa que le había suministrado para que no perdiera la fuerza sexual, la tensión en el pene, ni el capricho por amarla una y otra vez.

Al mismo tiempo y en consecuencia al vicioso de Jürgen, lo tenía bajo los efectos de una morfina sintética depravada, que la lista de la frau, preparaba por sus conocimientos adquiridos cuando estuvo dentro de las acciones y los planes de Lebensborn; que además le servía para mantenerse lubricada, mientras Natalio reposaba renovando impulsos. Ella la ninfómana suplía  y reemplazaba a Jürgen para que la montara, apagando así, su insuficiencia obsesiva de sexo permanecido.
Orgasmos controlados e incesantes, delicados y felices, saboreados con infinita placidez, desde la pura felicidad y por un desatado sexo, a la carta y con deleite de la propia frau.

Aquel documento que Ángel había dejado en la recepción del Hotel Princess, donde les indicaba el lugar de la reunión con la dama y virginal Glenda, para la concreción del lugar donde se llevaría a cabo la demostración, aún no había sido inspeccionado por ninguno de los tres directivos, ya que ellos estaban gozando del cuerpo de Anguela.

En la capital de Nicaragua, Mechthild quiso saber porque Carla no le había avisado a su mamá, aquella noche, que se quedaría con Manolo en el Hotel los Robles, y en uno de los descansos sensoriales entre ella y Manolo, fue disimuladamente a llamar por teléfono a su amiga. Intentando descubrir cuál fue la clase de olvido que tuvo su aliada de toda la vida.
Mechthild marcó el numero del celular de Carla y esperó a que fuese contestada la llamada. Al quinto tono, se escuchó una voz ronca de Carla, que salía del otro lado del fono, modulación conocida por  la amiga, después de tantas juergas habidas en el transcurso de su amistad.

_ ¿Carla, soy Mechthild estás bien? _ ¡Ah sí mi niña, de maravilla!, ahorita, no me falta nada.
_ Te ocurre ¿algo Carla?
_ No, estoy ok, dígame usted señorita enamorada, ¿me necesitas para alguna cosilla?, ¿Como fue la primera noche con Manuel? _ preguntó Carla, aun sin saber muy bien donde estaba.
_ Fue muy bien, se cumplieron todas las esperanzas, es un tipo de una pieza, y se me antoja, justo y señor. Con sus manías y sus celos. Como todos, pero con eso ya contamos_ dijo la dichosa Mechthild_. Te llamo ahora, precisamente ahora que hemos hecho un descanso en el joder, para hacerte una pregunta y ahora que te escucho tu pedazo de voz de juerga, serán dos las preguntas, a las cuales quiero que seas sincera y fiel como siempre_ hizo un descanso para escuchar su respuesta y si lo había entendido todo, su amiga, que parecía estar pasando por una embriaguez venial.
_ Dime corazón aromatizado, dispara que veo me has descubierto, aún y sin abrir la boca, a la distancia y tan solo por tu gran mente_, le dijo Carla después de carraspear un par de veces.
_ ¿Porqué no llamaste a mamá? Para decirle que no llegaba a casa, que me quedaba con Manuel en el hotel, que cenábamos y ya nos quedábamos a platicar de tanto que tenemos que contarnos.
_ ¡Mira, fue a cosa hecha!  No lo hice porque, no sabía la reacción que tendría doña Pajarita madre, y quizás sus preguntas, no estuviera capacitada para responderlas, sin tu aprobación. Sabes de los celos de los viejos, cuando conoces al tipo que nos ha de tirar encima de una cama. No lo asimilan fácil y no les llevan por senderos positivos. Les abordan dudas, turbaciones y recelos. ¡Lo sabes! de otras veces Mechthild, no te vengas haciendo la estrecha.
Son cuestiones que pensé debías comértelas tu sola. No puedo mezclarme con tus sentimientos, contigo, con tu querido y con tu mamá, soy tu amiga, pero a la vez la que saldría menos afortunada si hubiere lio entre ustedes ¡comprendes! Ya me ha pasado contigo y con tu madre en otras ocasiones.
_ Lo sé Carla, pero confiaba en ti y mi madre, ha estado penando toda la noche.
_ No digas eso, ¡Di que no ha podido controlarte! si hubiera sido así, ella misma habría marcado tu numero de celular y te hubiera descubierto, tan desnuda como lo imaginaba yo.
No quieras echar o derramar culpas a quién te ha hecho el trabajo oculto de toda esta relación, sin llevarse alegría alguna ¡Que digo alegría! Ni siquiera relación que me quitara las penas y dificultades económicas.
_No te enfades Carla, que no quiero ofenderte, todo al contrario, en su momento pretendo agradecerte tantas cosas que igual no soy capaz de aunarlas todas.
_ Bueno tampoco echemos las cosas a rodar_, dijo Carla, limpiándose el moquillo_, somos amigas y tantos secretos y vivencias no se borran porque te hayas encoñado con un español, que no sabes si te durará ¿no crees?_ dijo Carla, esperando la segunda pregunta y teniendo ya la voz un poco mas engrasada, con un color distinto al que poseía al comienzo de la llamada de móvil.
_ Carla amiga, quiero saber otra cosa y quiero total sinceridad_ No me preguntes por Manuel_ dijo Carla interrumpiendo la pregunta, y despidiéndose de ella con un lacónico hasta pronto Mechthild.

Cándido y Cheo, se habían unido en el ensayo diario en el teatro, esperando de un momento a otro el contrato escrito para poder firmarlo, y los billetes hacia Tacna para la demostración del famoso wáter automático como ellos lo llamaban en guasa. Cheo parecía distante e impreciso, sin aquella gracia inimitable que tenía y además mostraba unas recalcitrantes  ojeras, como si hubiera pasado mala noche, a pesar de no haber estado en contacto con el ron de caña.
Sin ser molestia para detectar lo que pasaba por la cabeza de su compañero de reparto. Un buen tipo, que no podía guardar nada en la faltriquera. El ensayo de la obra siguió hasta que, en uno de los recesos, sonaron estas palabras_: no me dirás que te vas a liar con Carla, sin haber resuelto el problema con tu mujer y la niña, ¿verdad?_ dijo Cheo sin contemplaciones y mirándole a los ojos.
_ Tío me gusta, esa mulata, tiene un cuerpazo de meneo, hablé con ella y le pedí el número de su teléfono portátil, y ella me lo dio, igual le pongo.
_ No será, que quiere ir a España, y este es el mejor billete, que se le puede dispensar, y el más fácil de conseguir. Solo bajándose las bragas y haciéndote una mamadita, te tiene en el bote, ¿No crees, ingenuo amigo mío que eres crédulo como tu propio nombre: Cándido?
_ No creo, la vi en la puerta de la Embajada Española, y ¡Sí! precisamente iba a pedir la "Visa", para ir para España, parece que aquí no tiene salida en su trabajo y la tía tiene según me comentó un hijo que tiene que alimentar, y no sé que mas.

_ Pero bueno Cándido, cuantas veces, hemos hablado de esto, cuantas veces te he de advertir que en tu casa, tienes unos jaleos del copón. Tus padres deben estar de vos, hasta el puto culo y no digamos tu hija, a caballo entre los abuelos y la rusa de turno, que hace las veces de madre. No sería mejor pudieras aclarar antes que nada los temas familiares que los tienes y bastante crudos.
_ Que sabes tú de ella_, continuó Cheo, preocupado_ dime amigo, que sabes de su vida, de sus relaciones, el que sea guapa, el que esté para comérsela, no es para que lo dejes todo y te dediques exclusivamente a ella. Mira por vos, que siempre te olvidas de lo que no sabes o no puedes resolver.

_ No mira, me contó Carla, que de jovencita en su tierra en San Rafael del Norte, en una esquina de este país, ejerció sus estudios y vivía una vida feliz en el seno de su familia, todavía tiene a su papa y mama y en una de las relaciones que tuvo de juventud, quedó preñada, no queriendo desprenderse del hijo que engendraba, para nada, al contrario, parece que aquí, en este pueblo ya de jovencitas follan como lobas y acarrean con las consecuencias. A su hijo al que adora, lo lleva siempre por delante y es ella la única persona que está trabajando por él_. Cándido siguió aduciendo reflexiones relativas a la hermosa Carla_. Ahora aquí en la capital, para ganarse la vida, tuvo un affaire con un tipo que la volvió a dejar en cinta y que tras mucho padecer, les nació una niña, la que murió a las pocas horas de su nacimiento y se quedó como muy sola y desamparada. ¡Está tocada la tía!
La única persona que le echó un cable de verdad fue Mechthild, que según parece esta pajarita está bien aposentada y tiene muchas propiedades. Me contó que su padre un alemán que huía de no sé qué, arribó al país de los Nicas_ tampoco sé si después de la segunda guerra; pero puedes imaginar que será así_, y se casó con doña Pajarita madre. La usufructuaria a la muerte del padre de Mechthild, es la doña y la hija, la pajarita joven es la que está tan buena como su amiga Carla. Que a su vez es la nena que ha cazado Manolo García de la Serrana, el vendedor que para en el mismo hotel que nosotros ¡Bueno, no sé yo quien fue de caza! De momento el gasto lo lleva Manolo.

_ Joder Cándido, pero tú de dónde te sacas tantas noticias, eres un putilla pilla y mas chismoso que un cordero gracioso. ¡Anda y céntrate! Aquí; en esta nación que nos acoge; si lo sabemos hacer, puede que salvemos el culo con el tema trabajo. ¡Ya ves!, como nos han aplaudido en el teatro y a mí personalmente no me ha desagradado. Si ahora con este nuevo rollo de la promoción de los wáteres, nos toca la graciosa fortuna, puede ser el filón que andamos buscando desde que dejamos el tablón de la obra.

_ ¡No vamos a enseñar el culo veces! _ dijo Cándido de forma guasona y sin importarle un pimiento_. y cuando te vean a ti amigo Cheo; la bemba, se van a escandalizar 


to be continued
Continuará...




jueves, 2 de julio de 2015

Los poetas lloran tinta _ episodio final


Viene del Capítulo anterior : Los poetas lloran tinta






Nacieron tres hijos, dentro de la rutinaria felicidad de su matrimonio, les puso nombres mitológicos a cada uno de ellos, en contra de Reme, que prefería fuesen bautizados, 
el mayor como el padre; Lucas y la pequeña Remedios como la abuela materna, todos fueron registrados a gusto del literato en conmemoración de algún Semidiós inventado.


El aislamiento del escritor le fue ganando, y la presencia física aunque estuviera en casa, era inexistente, por sus ausencias tácitas derivadas del libreto que atendía.
Detalles que le fueron separando de Reme, que llegó a verle como un mueble más de la casa, teniendo un contacto superficial y esporádico, ya que comenzó a vivir en su mundo y no solía descabalgar de él fácilmente, con lo que se perdió la niñez de toda su prole, que le veían tan raro como lo miraba su propia esposa. 

Aún y llevando los hijos al colegio, por aquello de compartir las tareas domésticas y por evitar que Reme, dejara su trabajo fijo. No supo hacer de padre y llegar al núcleo de los chiquillos, sin conseguir explicarles aquellas fabulosas historias que escribía y que hubiesen saboreado juntos con vivencias imborrables.

Reme tuvo que buscarse la vida fuera del mundo del marido a fuerza de ser fiel por falta de oportunidades y sin posibilidad de divertirse con amistades que le hicieran feliz. 
Todo a lo inverso le sucedía al cuenta cuentos, que sentado en estado vital de cesación placía de las más bellas mujeres y las más divertidas historias. Sin esfuerzo físico. Saciándose de imaginación, mojándose sin perder gota de gusto. Advirtiendo que su progresiva desdicha le ganaba la partida.
La deserción presencial iba ganando terreno fecha por fecha, y debido a los catálogos de vinos que brindaba y las gacetillas especializadas, con cobro a noventa días, los programas y planos de travesías didácticas, que dispensaba a las agencias de viajes, con el pago contra reembolso. Los programas educativos e históricos, para las firmas editoriales a las que prestaba el servicio, y sobre todo las indagaciones de sucesos que ponía en claro, le tenían muy alejado de su propia persona y llegado el ¡Boom! de la información masiva, ya le permitían cierta comodidad económica.

Emprendía al final de su madurez a casi ganarse la vida, con la abundancia que se regalaba en todos los ambientes y negocios. Nuevas publicaciones, libros de entretenimiento, catálogos que más bien parecían enciclopedias por su calidad y su buen gusto, trípticos anunciadores de grandes rutas veraniegas, charlas de expertos en los diferentes locales culturales. Ese desasosiego, hizo que repuntara con sus novelas y ponencias en la ruta del turismo, de la erudición, de la cocina y esparcimiento. 
El excesivo meneo y el poco reposo al que se veía sometido, le tuvo ensimismado al ver que en sus bolsillos, por fin se llenaban con algo que no fuese solo esperanzas y deseos. Comenzaban a florecer los duros tan esperados por Lucas. 
A menudo por las charlas o convenciones le concedían además de cierto premio en metálico, el menú para él y su acompañante y el alojamiento compartido con su pareja.
Sin olvidar las efemérides celebradas en lugares determinados, los viajes semanales, las invitaciones a presentar géneros literarios, promoción de sus obras, charlas sobre temas históricos, que le ofrecían unos ingresos no demasiado espeluznantes, pero sí, mucho mejor que veinte años atrás y nada desdeñables.

Ocasión que aprovechó Reme, para conseguir un despido negociado por exclusión anticipada, al padecer desde hacía bastante tiempo, de una enfermedad crónica, que trataba de ocultar y que le impedía movimientos normalizados en su sistema motriz.

Dándose de baja del taller de ensamblaje de rotores. Con todas las ventajas que llevaba la oferta. Manteniendo la paga, su cartilla del médico y todos los pormenores que producían esas consecuencias tratadas.
Acompañando desde ese instante a su enfrascado esposo a todos los eventos y descubrimientos que él hacía y patrocinaba. Transformándose en pieza vital de su negocio literario. Venta de volúmenes, control del gasto, compañías femeninas vigiladas, detalles de infraestructura que la señora administraba magistralmente sin necesidad de licenciatura que la instruyera.

Patrocinando sus trabajos, a base de simpatía personal y siendo ella, quien los canaliza en las librerías. Los sitúa en los estantes, los adecúa y los divulga para la posterior firma de Lucas, que los dedica con agrado transmitiendo esa sonrisa ya forzada.


Los años del ocaso llegaron, Lucas sigue bajándose los pantalones para publicar, tiene agotadas las bases de su conducta, está en el umbral de su pase a las vías del olvido y ni tan siquiera tiene claridad para dar ese paso. No ha pensado en cómo y cuándo será su entrada en esa senda, le cuesta asumir el adiós definitivo. Tampoco posee una paga que le sostenga en la vejez. No cotizó en la Seguridad Social, ni tuvo la previsión de pagarse un seguro de autónomos.

La relación con su esposa está obsoleta, es de puro trámite, ella le aguanta simplemente. Sonríe si es necesario en presencia de amigos y familia. Amor ya no les queda, aguanta estoica porque no puede canjearlo como un boleto de lotería premiado con la terminación, sin embargo le sigue cuidando y atendiendo, como lo hacía años atrás, cuando vivía de realquilado en casa de Doña Encarna, bajando la calle Montevideo.

El escritor lo sabe y no puede reparar el tiempo perdido, aquel que le ha robado a su familia, para regalarlo sin más a sus lectores, a sus seguidores y simpatizantes. En definitiva a su sueño, y su causa. Su meta ha quedado lejos para  conquistarla.
Gozando con el mínimo reconocimiento y agradeciendo las deferencias recibidas, se conforma. Prefiriendo que le besen el alma, que la piel.
Imposible abandonar su sueño, a pesar de tantas vicisitudes, tantas carencias y tantos desprecios. Hasta que la vida le ha regalado un inesperado fatal.

Lucas se encuentra solo, tras tantas historias vertidas, Lucas ahora está sumergido en un cuento, en el suyo propio, su Parkinson galopante. Aunque en su mirada, sigue aquella ilusión desmedida que le hizo soportar lo que generó su propia vivencia.

El cuentista ha muerto sin párrafos añadidos, el escribidor sigue comunicando, transfiriendo detalles, hechos, singularidades, simplemente con su mirada agradecida y con su obra escrita, que ahí queda para ser leída.