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sábado, 11 de junio de 2016

Consu, con su estela consumada.

La Poesía es un misterio, que si llega al corazón se transforma en una necesidad, en una adicción, en una constante perfecta, que une el alma etérea con el romántico y espectacular cielo. Hoy viernes he asistido con mucho gusto a un acto precioso, donde han comulgado distintas pasiones y virtudes en compañía de nuestra amiga Consu Jiménez.              


                                       



Llegó el día de la presentación en la biblioteca ""Mercè Rodoreda"" sita en la calle de las Camelias de Barcelona. Segundo poemario de nuestra amiga Consu Jiménez.


Un viernes, por la tarde, en hora punta de salida de fin de semana, mediados casi del mes junio, una temperatura ya de pronóstico menor, pero ya abastecedora del clásico 

¡Uff!... por la presión atmosférica.

En un lugar precioso, acogedor y muy céntrico del centro de la ciudad, alejado de lo que es la molicie del frecuente; en visitar y atender en estos simposios de "Poesía" el bautizo de una nueva colección de versos, recogidos en el misticismo de un cuidado libreto.



                     





Con ello lo que pretendo referir son todos los motivos atenuantes y resonantes, para asistir o declinar el asistir al acto.




Muy bien, la presencia de público, amigos y familiares de la poetisa, compañeros de trabajo, amigos comunes y extraordinarios, vecinos y demás amantes del verso, asistieron al recital que se dio, porque además de la mencionada puesta a punto de la publicación, hubo micrófono abierto y todo aquel que quiso, pudo declamar uno de los poemas que contiene: Palabra duende sin final, que es como se titula el poemario de Consuelo Jiménez.


Sin olvidarnos de los compañeros de la Asociación de Poetas de Cornellá, a la cual además, pertenece Consu. Autora, que estuvo presidiendo la mesa junto con el editor de la obra, Albert Ribas y de Ana Isabel Perez Pizarro, Secretaria de la Asociación, además se contó con la colaboración de Jordi Subira, speaker y también poeta de la asociación de Poetas de Cornellá, que fue el encargado de presentar el acto.





Texto y fotos:
Emilio Moreno





jueves, 10 de diciembre de 2015

Arriba el telón, abajo las bragas



Proviene del capítulo anterior:   Acuerdos entre sábanas



Las personalidades se iban acomodando en el patio de butacas del improvisado y espacioso teatro que se dispuso en una de las amplias salas del área comercial del Gallo más Gallo.
Vendedores del ramo, gestionadores comerciales, técnicos especializados en trámites de aseo generalizado, instituciones, hospitales y hoteleros de prestigio, Patronos de Hoteles del país, Institutos de la mujer, Acuartelamientos militares, Aeropuertos.

Por parte de la iglesia y con invitación preferente, representada por el Obispo de la Archidiócesis Monseñor Leopoldino José Vienés, que delegó a última hora por indisposición de salud, en un acólito; el  presbítero Don Alejandro Pérez Martínez, que realiza trabajos pastorales en seminarios menores y es mano derecha del mismísimo prelado. Presentes por no poder faltar en tal magno espectáculo.

Todos ellos ocupaban las mejores localidades y esperaban expectantes y acomodados perfectamente con una visión esplendida para disfrutar de todo el desarrollo dramático. Además; el presbítero vino acompañado de dos sacerdotes de la Arquidiócesis de Managua, que mezclados con el numeroso público se insertaron en los distintos anfiteatros previstos y libres de las miradas ajenas, fusionándose con el resto de las personas que esperaban aquella interpretación tan anunciada por los medios de comunicación.

Mucho entendido del ramo de la higiene, que dadas las circunstancias y el amplio refrigerio que, abundante se ofrecería al término de la demostración del ingenio, invadía el acomodo de las más de doscientas butacas que se habían dispuesto en aquel salón de Actos de la Instalación Comercial de Bello Horizonte. Dentro del Recinto del Gallo más Gallo.

Cuando llegaron las autoridades departamentales y los guardaespaldas de Doña Daysi Cumbres del Bosque, alcaldesa del Poder Ciudadano de Managua, que se habían retrasado como suele ser costumbre y una vez hechas las salutaciones, se dio comienzo al acto, el que iba a ser presentado por el ingenioso comercial de la Schissen Lecker.

Manuel García de la Serrana, dio las gracias al respetable y comentando un par de graciosas anécdotas de la magnífica ciudad y capital de Nicaragua, comenzó el acto dando paso a la música como intersticio y continuó con su palabra.
Exteriorizando a las distinguidas autoridades y mandatarios de la metrópoli, directores, expertos y ejecutivos presentes, las bendiciones que daba el accesorio que se iba a presentar.
El regidor del espectáculo iba de un lugar a otro coordinando el inminente comienzo y tras los últimos acomodos, comenzó el follón

Se habían montado tres escenarios para la ejecución de tres posibles ensayos entre los muchos que se le podían solicitar al excepcional equipo sanitario. Cada uno defendido por los actores del reparto que se había establecido.

En primer término_ explicó el speaker _  Cheo Callejas, replantaría la opción inicial; la número uno: orinado común y aguas menores, además de la posibilidad de lavado e higiene, en las zonas más escondidas del cuerpo humano. Aquellas que se usan para las funciones más ocultas. El lugar de las vergüenzas. Las que nos dan el mayor placer y felicidad, las conductoras y evacuadoras de lo sobrante y además; las que más y mejor delectación nos brindan_. Continuó con las primeras referencias, mirando a todos en general y mostrando una sonrisa amplia, expuso_: Veran detenidamente aquellas franjas erógenas de los individuos, que serán las protagonistas en la actuación del cuidado e higiene. Partes del organismo que presentan una mayor sensibilidad y cuyo estímulo tiene como finalidad evacuar los detritos del organismo y las que a su vez, dan el resultado de activar sexualmente a las personas.

Mientras hizo la presentación, el respetable comenzaba a situarse en su poltrona, escuchando aquellas frases que el presentador administraba a medida que por el video, se iban sucediendo primero, como era el accesorio en cuestión y después, mostraba de forma didáctica, esos perímetros corporales que eran aludidos por Manuel.

Continuó hablando, siguiendo con el orden de actuación de los actores y actrices, que en el reparto y a continuación intervendría: Cándido Rondeles, el rubicundo y gracioso actor, con la secuencia número dos del cósmico que es: Defecar plácidamente, con la supletoria del lavado e higiene que ésta elección, es a decidir por el usuario.

Por último intervendría y haría suya la número tres: Cinta Vergaray para realizar el total y cumplido; que es la denominación que la compañía le daba al acto de lo que vulgarmente se conoce como: Cagar y mear. Defecar y orinar.  
Expuesto en los paneles virtuales del magnífico wáter cósmico. Esta praxis u opción, lleva incluida la asepsia delicada, la que incluye esterilización, higiene, desinfección y profilaxis.
En el margen inferior de la sala, otro lugar preferencial, atendían curiosos todo lo que de sí dejara el meollo: Mechthild, su madre doña Clara, más conocida por Patxarin o pajarita, el administrador  Don Lucas Lizardo y en el borde de la hilera de butacas la enjundiosa Virtudes Malena, que entretenida esperaba disfrutar en compañía de René; de la ternura de aquellos actores en un acto tan cotidiano como es; el ir al lavabo a hacer de vientre, pero escenificado. Visto desde un tablado. Todos ellos, en faceta de espectador, ajenos a la urgencia necesaria y visto, desde una butaca cómodamente sentado, para más disfrute y encanto. Visualizando aquellos pasos que se suele hacer de puertas hacia adentro en un excusado, por cualquiera y que no imaginamos, si no se da un caso como el que iban a presenciar en breve.

Jamás nadie en ese lugar había disfrutado de una comedia tal, como la que se iba a proyectar sin tapujos a la ciudad, pero también al mundo. Una historia, de las más secretas y ocultas que se conocen, ya que nadie escenifica su propia acción de defecar, de obrar, de rilar, de descomer.

Su postura, su rictus, cuando aprieta sentado en la taza de un retrete, para dejar salir todo el acopio sobrante de detritos desde el colon, para tomar el recto en su salida exterior. Verle la cara de sufrimiento al actor, y los gestos estresantes en el apretado y la canalización de los torpedos, camino hacia el océano de las cloacas.

Esa mirada de desprecio que se le echa a la letrina una vez has soltado el paquete rollizo y la ojeada imperceptible al centro del sumidero, pretendiendo ver el color o textura, el grosor, la mesura, el gramaje y la tonalidad de los excrementos expedidos brutalmente desde el vientre hasta su deyección. Lo que se le llama vulgarmente: giñar, o “hacer caca”.

La música de Begin de Beguine sonaba; tras el entreacto, una vez se habían planteado los prolegómenos de la comedia, dejando sonar agradable aquella pieza maravillosa de Cole Porter; que situaba el placer en una marcha lenta pero imparable. Todo estaba dispuesto, y mientras el telón central se iba alzando, y todos los espectadores esperaban una suntuosidad; apareció de nuevo Manolo García de la Serrana, vestido apropiado con su traje de algodón impecable y su parla castellana más pulcra que un cervantes de escuela.

En esta ocasión iluminado por los focos cenitales del salón, que lo perfilaban de forma clara, tomando los espectadores medida de quien les iba a disertar durante el tiempo que durara el espectáculo y agradeciendo de nuevo a todos los presentes, aquella oportunidad que le ofrecían para demostrar ante tan magna audiencia semejante avance de la ciencia de la higiene.
Los primeros aplausos florecieron, mientras él, de soslayo miraba desde el escenario a su cortejada la señora Mechthild, que desde la tribuna preferente se le hacían los labios jugos frescos pensando en su última relación con aquel locutor que se disponía a mostrar algo delirante.

_ Distinguido público bienvenido a la demostración del wáter más fabuloso del mundo, un sanitario que nos va a cambiar la vida, un equipo higiénico que nos merecemos las personas;  por su limpieza, ayuda y trasiego posterior en lo que concierne al aseo, a la pulcritud.
Enfrascado en la presentación con gestos comedidos y marcando los principios de una exacta publicidad. Hablaba Manuel con ese gracejo rítmico que tienen los buenos vendedores a modo de poemas, para seguir argumentando.

_ Te deja limpio y aseado tras las defecaciones, las micciones y si se le solicita algo más, suele ocuparse de la desinfección de las partes pudencas de los seres humanos. Un ingenio para las damas en sus periodos de puerperios, y para los aseos profilácticos de las menstruaciones de las señoras, pero amigos_, siguió diciendo_ dejaré de hablar para pasar a los hechos y que ustedes lo puedan disfrutar cómodamente sentados desde sus butacas. El primer actuante que les presento se llama Cheo y él tiene una necesidad que aquí les presento.




Continuará
To be continued




viernes, 4 de diciembre de 2015

Acuerdos entre sábanas

Proviene del capítulo anterior: 


Fulgencio estaba emocionado con el futuro del nuevo fregado de bajos. El nuevo quita mierdas del culo. Por su comodidad, por su eficacia y sobre todo por la garantía que ofrece el sistema tras una urgencia orgánica.

La indemnidad que supone realizar estas labores fuera de casa, con la suficiente calma de quedar nítido y pulcro, sin manchas ni olores abyectos,  tras cualquier visita a los lavabos por una premura inaplazable.

Equipo sanitario al que le daba mucho futuro, desde los estudios de mercado que había realizado la Schissen Lecker; porque proporciona comodidad y privilegio al tener que realizar esas labores tan íntimas, muy a menudo fuera de tu ámbito y en el momento más inoportuno.
Para Fulgencio era un producto estrella, porque le redundaría pingües beneficios en el momento de su comercialización, en su país de procedencia y en todos aquellos a los que llevara este moderno retrete para su mercadeo.

Asimismo, y al margen de otras ganancias, la notoriedad que le ofrecía para entrar en otros terrenos productivos más discretos y con mejores perspectivas de mercado. Sin contar con el baremo implícito en comisiones, tan  suculento y favorable que daba la Schissen Lecker a sus delegados y representantes oficiales fuera de Alemania.

Añadidos a otros servicios y contratos de negocio derivados del mismo, como son: las instalaciones de fontanería necesarias para su colocación en hogares y demás centros repartidos por la ciudad. Puestas en funcionamiento, mantenimiento y reparación, gestiones y demandas para disímiles lugares, garantías y promociones diversas y solución de averías.
Mercado ampliamente significativo, contando con hoteles, domicilios públicos, oficinas, hospitales, cuarteles generales, aeropuertos, y demás lugares que son del conocimiento de todo aquel que en algún momento corre para no descomerse encima.

Contando con ese subidón de energías, tras haber probado el artilugio y auto convencido de la versatilidad del equipo higiénico y previa insinuación hecha antes incluso de partir hacia Nicaragua, Don Fulgencio estaba disfrutado de la llegada aquel mismo día desde Tacna; de su esposa la señora Glenda Romero y de su ingénita secretaria, la dinamista Rosalía, que deseando estaban además; en probar directamente el milagroso ingenio. Incluso antes de que este fuera comercializado en Perú y dado que ambas damas ya conocían, lo benefactor y lo cachondo del lavatorio vaginal, quisieron estar presente en la demo que se celebraba en la ciudad más antigua de Centroamérica.

Tanta propaganda, tan milagrosa experiencia y el súper privilegio de lavarse los genitales y el ano, las hacía felices.

Con esas palpaciones de agrado erótico extraordinario, que ofrecía el lavatorio y por oídas hasta la saciedad, conocían de boca del comercial y acompañante en el último retorno que hicieron en viaje desde Europa, del ínclito Ángel de la Rosa, presumiendo que aquel acto, además de vistoso sería absolutamente sexual y atrayente.
Un Ángel vendedor de humo, que las había seducido y deslumbrado en su momento y que por ello decidieron ambas viajar a Managua a lavarse esos lugares de la entre pierna, aprovechando además la insistente invitación por parte de Fulgencio, en recorrer la ciudad de los volcanes y lagos.

Viaje que hicieron con mucho agrado, llegando a tiempo para vivir la exposición y no perder la oportunidad de conocer asimismo, a tanto personaje guapo e interesante en la distinguida sociedad Managüense. Además de gozar de todas las venturas implícitas en esos días de asueto, ayudar a su señor esposo Don Fulgencio, por si acaso las necesitaba para acabar de rematar alguno de esos negocios redondos, que se firman entre sábanas; desnudas sobre un colchón o dando alguna de esas friegas que ellas ejercían sobre ciertos miembros, para vitalizarlos como simulando muy de lejos al nuevo wáter. Servicios que solían ejercer en pro de los esfuerzos y facturación de Fulgencio.
Los jefes de la delegación hasta allí desplazados Don Natalio, Anguela Kronen Müller, y su esposo Jürgen Otto, todos ellos responsables de producto. Estaban ufanos y viviendo unas fechas divinas. Por lo de inusual en sus vidas.
El primero de la nombradía. Natalio Rupérez, Jefe de distribución en España, desde la sede de fabricación en Zaragoza.

Seguido por La frau _  señora en alemán _ Doña Anguela Kronen Müller, delegada para Europa de producto y; el jefe de Ventas, el más alemán de ellos, ya disfrutaban del ponche, de la música y del clima de Nicaragua; así como de su cocina y de sus atractivos siempre generosos por ser tierra de gentes muy honradas y agradables.
Pertrechados y al loro, hacían las veces de tutores del melodrama que se le quería dar al acto y orgullosos estaban sentados en lugares preferentes, protagonizando como gerifaltes de la empresa expositora y garantes de todo lo que allí se disgregara.
Tampoco podían faltar en el acto reseñado Elvira Martínez Rastrojo la modelo de ropa interior femenina y Ariel Petrowsky el licenciado de Alcañiz, que acompañaba a la señorita. Ambos procedentes de Costa Rica, y muy interesados del transcurso de la demostración, por no haber podido disfrutar Elvira de la promoción en San José, al estar luciendo cuerpo y ropa interior en un evento en la ciudad de Cartago, mientras se daba aquel acto. Petrowsky le hacía de acompañante, aprovechando un permiso en su embajada.

El día había amanecido muy triste, no lucía el sol extrañamente en aquellas latitudes pero el ánimo no decaía gracias a la maestría de Manuel García de la Serrana, vendedor de la Schissen Lecker que defendía la plaza de Managua, para la puesta de largo del innovador ingenio de la técnica, para con la higiene íntima, el curioso y cósmico lavaculos.
A su vez por parte del departamento de relaciones públicas de la Schissen Lecker, se había procedido a la invitación al acto de muchas personalidades de Managua, políticas, comerciales, y destacadas personas de cualquiera de los ámbitos de la ciudad, todo dispuesto desde hacía bastantes fechas, para que nadie se diera por olvidado y que todos ellos, pudieran ajustar sus agendas y presentarse al espectáculo en la zona comercial del Gallo más Gallo, de la capital Nica.

En primer lugar estaba citado e invitado, el director del complejo comercial Bello Horizonte, en la rotonda que le da también nombre al centro de servicio: Un área amplia de mercados y franquicias de marcas mundiales, componían aquella superficie en: Bello Horizonte, cerca de donde se encuentra uno de los muchos establecimientos del Gallo más Gallo.
Su director y presidente el licenciado Don Ambrosio Guzmán Fernández y su séquito administrativo. Directivos de empresas instaladoras y los responsables de producto de los fabricantes de accesorios higiénicos, delegados de compañías punteras como: Servicios de Higiene y Seguridad del trabajo SERPER en Managua. Ocupaban sus respectivos acomodos
Fabricantes del nuevo papel higiénico de la marca Encanto, empresa reconocida por su efectividad en la distribución de productos y por la calidad que llevan sus elaborados. Patrocinio que se conoce en toda América Central: Jamás se desgarra el tisú cuando te friegas el ano.

E responsable de la ley General de Higiene y Seguridad del Trabajo del propio país, Don Prudencio Navales del Prado, legislativo del gobierno de Nicaragua. Gran conocedor del mercado europeo de la Desinfección y vicedirector del: Tajo Británico en Honduras.
El director y fundador de Quiminsa. Don Amalio Magullón Angulo y sus secretarios.

El licenciado en Harward: Doctor Froilán Maeztu. Responsable del gobierno en prototipos químicos para la industria, y consejero adjunto de varias empresas de capital estadounidense.
El ejecutivo principal de Diinsa, Don Dionisio Millán Isús; empresa encargada de la neutralización de malos olores. Sentados esperaban también el gran jefe de American Standard en el país, y apoderado de la empresa que fabrica inodoros, bidets, lavamanos y sanitarios, Don Eutiquio Lázaro García.




continuará

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Demostración en Managua

Viene del capítulo anterior: Muda y sujeta




_ Warren, tiene trece años para catorce, es un niño muy agudo y muy listo, cerebral como su progenitor, y con tendencias a ser un desapegado, pero con el amor y el cariño que le damos, espero conseguir que sea un buen hombre, que respete a los demás y que sea un hijo estupendo_ dijo Carla, no sin algo de remordimiento y no creyendo lo que decía_ Sabes que pasa_, continuó alegando_  nosotros; mis padres que lo están criando, no le dan libertad para hacer lo que realmente le viene en gana. Lo sujetan, como lo hicieron conmigo, pero a estas alturas de la vida, Warren no soporta estar oprimido por los abuelos.
Le debe venir de los genes, pero veo a mi hijo algo descarado y con tendencias a buscar líos.
Entre los amigos que son todos unos niños_ siguió apostillando_, no les veo demasiadas ganas de labrarse camino, no les gusta estudiar, mienten, fuman, se masturban más de la cuenta y creo que tontean con drogas, se están malcriando.
Dicen los abuelos, que ellos no están aquí para instruirle, que ellos tan solo lo mantienen mientras yo, me dedico a mis sucesos_ calló con picardía e hizo un mohín. Disimuló algún detalle más que sus padres le echaban en cara; y que evitó reproducir. <“No le dedicas ningún cariño ni atención a Warren, parece sea huérfano>”_ pensó para sus adentros_ y siguió argumentando de carrerilla mirando a Cándido con remordimiento_. Me dedico a mi trabajo, mis amigos y apenas le brindo el tiempo que debiera_ Se detuvo pensando en las palabras que había pronunciado y extendió con una sonrisa amarga en los labios_.  Además yo ese pensamiento y actitud de,” criarlo como dios manda”; lo apruebo, por su edad y porque aún no está preparado para campar por sus fueros como a él le venga en ganas. A menudo me siento culpable de no ser una madre como lo fue la mía para conmigo y eso me destroza_ Sin detenerse más que para tomar aire, siguió diciendo_. No tengo ninguna queja, de momento, pero ¡ya me entiendes!_ miró a Cándido como queriendo buscar complicidad_ es muy joven para dejarle tan libre como pretende.

_ Vamos a ver, yo quizás sea el menos indicado para dar consejos a una madre, preocupada, que ya entiendo está en la labor de corregir esas tendencias de su hijo, pero de ello depende que el día de mañana sea persona con principios y gente de bien. La tarea que hacen tus viejos, es de mucho valor, aunque él; tu hijo no quiere entenderlo, ¡además que no está para esas cosas!, es muy joven y creo que hasta el momento tú no puedes cambiar las normas de cómo están_ Cándido en el uso de la palabra, argumentaba_: Tal cual me pasa a mí, cuando estoy con mi  Olga y paso días en su compañía, hay detalles que no me  parecen del todo bien, sin embargo no puedo ni quiero modificarlos, sería desautorizar a mis padres y dar una razón a la niña que aún no está capacitada para autoabastecerse.
Es bien verdad, que nuestra ausencia, a nuestros hijos les afecta, y además con esos cambios de enfoque que sufren a lo largo de su infancia les llega a perturbar.
Una temporada estuvo Olga, viviendo con Natacha y sus vicios, sufriendo la clase de madre que era. Las compañas que tenía y además con quien y como se jugaba la vida, pero yo no estaba allí para corregir esos desmanes y permitía que mi hija viviera en esas condiciones_ anunciaba con amargura y resentimiento y dejando vislumbrar una lágrima en sus ojos sollozó diciendo_: Notando la niña con los hombres que se mezclaba la madre y se follaba en cualquier parte de la vivienda. Soportando las borracheras de los tragos que bebía y la poca dedicación que le daba a la casa y se daba ella misma.
Olga, vivía en prácticamente la indigencia. Pusimos medios rápidamente_ se escuchó sus argumentos resignado y reseñó_. Digo pusimos remedio. ¡Cómo me excuso!, ¿lo ves?  
Yo no estaba allí para implantarlo, lo hicieron mis padres y sigo diciendo: que pusimos remedio_ apuntó apenado_  fueron mis viejos, los que han tenido que lidiar ese y tantos asuntos tan jodidos, mientras yo, estaba fuera.
Aunque quiera suavizarlo, yo tampoco soy un buen padre, disto a mucha distancia de lo que fue mi viejo para conmigo y del valor que tuvo y lo que hizo para que yo por lo menos no me faltara el afecto familiar.
Cuando imagino lo que debe pensar de mi proceder mi madre, me da mucha vergüenza. Ella, se quitaba de la boca el pan para dárnoslo a mí a mis hermanos y nunca se marchó a buscar nada que no pudiera ganarlo cerca de sus críos. ¡En cambio yo!, con menos complicación, ¡Que hice! Pues lo fácil; ausentarme de casa, renunciar a mi deber y fallarles otra vez, abandonando a mi hija bajo su tutela, despreocupado de todo y creyendo que les estoy dando de comer.

Carla, ¡Mi vida es una burrada! Sabes qué, nos han dado la noticia de que Natacha, mi ex compañera, sale del presidio en breve y nos reclama la niña con exigencias.
Quiere que Olga, vuelva con ella, ¿para qué? ¿Cómo me puedo fiar de una prostituta que no se quiere ni a ella misma? ¡Quien se fía en que no ponga a la niña en una esquina!  ¡Imagínate como está de humor el abuelo!
Un tipo mi viejo; que no sabe resolver las cosas si no es a golpes; qué puede pasar en Sabadell, cuando aparezca la rusa, con esa pestilencia a perfume barato y con ese aliento de vodka que tira para atrás, intentando separar a la nieta de los abuelos. ¡Te imaginas!
Ni siquiera me han dicho que el problema es mío; que vuelva a resolver el entuerto. Estoy seguro que ellos, lo sabrán hacer de la mejor manera, para que a Olga no le falte de nada y además no se la lleve la madre.
Comprendes ahora mi padecer, por eso no puedo volver a fallarles de nuevo, no podrían resistirlo, están criando a mi hija mientras yo estoy haciendo chistes y hablando de cosas que no van a ninguna parte.




El día de la Demostración en Managua, había llegado.
No faltaba detalle, nadie estaba desinformado de cuál era su ocupación en el embrollo. Los encargados de las diferentes acciones de infraestructura esperando la hora marcada, los artistas de la representación tan nerviosos como si se tratase de un estreno en el Coliseo, en una función de renombre, que fuera a cambiarles la vida.
Los directivos de Schissen Lecker puestos de largo. Más presumidos que las propias artistas de un Women match club.
Manuel García de la Serrana, con el timón de mando y en las instalaciones del Gallo más Gallo, mandando, ordenando y resolviendo detalles de última hora.
Ya estaban instalados los bártulos para que la demostración se hiciera sin el más mínimo incidente.
Los mecanismos del wáter cósmico dispuestos en tres ambientes distintos.
Tres escenarios separados. Instalados sobre una corona volante, plana y móvil del diámetro del entarimado.
Sujeta desde el eje en el suelo a modo de carrusel, soportando el peso del mobiliario, decorados y anejos del conjunto del retrete sanitario.
Ajustándose ese espacio al frontal a las butacas de la sala de proyección del espectáculo.
Calculado simétricamente entre los cortinajes de la grada principal. Como en los magníficos y extraordinarios teatros, que en lugar de desmontar los decorados en cada acto por parte de los tramoyistas. Con la simple rotación del engranaje desde un mando a distancia, gira en sentido a las agujas del reloj y soportando los ornamentados, aparece un nuevo ambiente frente al patio de butacas de la sala.
Presenta otro escenario distinto, con otro wáter dispuesto para que entre también otro actor y represente otra modalidad del wáter cósmico, dentro de la higiene y limpieza de los genitales humanos.
Otra opción dentro de las variantes que posee el gran artilugio lavaculos, para una nueva y diferente escenificación. Otro adornado que definía la siguiente escena. Con mobiliario diferente, dispositivo desemejante del escenario anterior, con otra peculiaridad para no mezclar ambientes.
Amplio y anchuroso aquel entarimado con la más avanzada tecnología para representar un espectáculo no habitual y ni mucho menos imaginado.
El wáter que limpia el culo tras la deposición. El sanitario que sanea las partes pudencas sin el más mínimo esfuerzo, tras una micción_ o sea; después de mear, para ser más claros: sanea, sacude y seca el rabo.
El amable lavatorio que no deja mácula infecciosa, ni detritos ni bacterias tras una sana y rápida desinfección, actúa eficaz  una vez acabados los actos fisiológicos a los que están obligados los humanos por razones funcionales.
Los actuantes concentrados, nerviosos y preparados para escenificar su papel dentro de aquella película demostrativa de cómo serían a partir de un tiempo aquellos momentos privados dentro de un retrete.
Cheo, Cándido y la guapísima Cinta, que ya lo habían ensayado suficientemente esperaban el momento de salir a escena a mostrar cómo se actúa frente a un artilugio que te sacude el glande después de mear.
Limpia el culo después de cagar y asea;  y desinfecta, además de enjuagarte la vagina después de cualquier función fisiológica requerida, con el cariño de un robot sanitario.





continuará
to be continued...







lunes, 26 de octubre de 2015

El estetoscopio del yesero



Proviene del capítulo anterior de la serie: El Gallo más gallo


Todo cuanto necesite la sociedad o un paisano de la capital y de la periferia, lo puede encontrar en la superficie de tiendas "El Gallo más Gallo" en Managua, muy cerca de Rotonda Bello Horizonte 11/2C arriba dentro del Parque Comercial Bello Horizonte.
El guión lo había preparado Cheo Callejas, a petición de Manuel García de la Serrana, tras ver la forma de fingir las bromas y los chistes en el Teatro principal de la capital el: Rubén Darío.

Zona donde cosecharon un éxito rotundo y la prorroga de sus días de revista, ahora compartidas con la puesta en escena del “retrete sideral”.
A su vez el interesado y capitalista don Fulgencio, daba y solicitaba detalles del próximo evento por estar muy interesado.
Venido expresamente desde Tacna y responsable entre mil detalles de la grabación del patrocinio del Schissen Lecker y de unas difusiones publicitarias llevadas de forma privada, para la emisión en todas las televisoras del cono sur. Dinamizando así el producto y su propaganda, por su interés futuro llegado el momento de realizarlo en Tacna, contactaba con sus empresarios de Argentina, Uruguay, Chile, incluyendo Perú y Colombia para una distribución equitativa y con el impacto publicitario como a este personaje y magnate Tacneño le gustaba hacer sus negocios.
Equipo de filmación y edición cinematográfica contratado en la propia Nicaragua, para la creación de las mencionadas proclamas televisivas y todo el boato necesario para darle una difusión extraordinaria, trabajo que llevaba a cabo él y sus adláteres que habían llegado de su ciudad.
De las que por lo menos media docena ya se habían realizado bajo la dirección de uno de los directores publicitarios más destacados del mundo promocional. El insigne Moncho Iñárritu, llegado desde California.
Fulgencio el empresario Peruano, esposo de Glenda Romero de Sástago, había confiado en Cheo Callejas, el que le había  dejado un sabor profesional y personal sobresaliente, en su último encuentro de negocios.
Dado que este negociante no tenía por costumbre dejar las cosas para hacerlas más tarde o, mañana; ultimaba detalles y puntos indispensables para la buena propaganda del accesorio junto con su equipo de profesionales.
Se conocieron Fulgencio, Cheo y Cinta, una noche en los salones del hotel Los Robles, presentados por Manuel García de la Serrana, responsable comercial del equipamiento y por mediación exclusiva para ese encuentro entre ellos de Javier Martos Díaz, su compañero y amigo, destacado en Costa Rica, donde ya se había presentado el producto en cuestión con la colaboración de la vedette Vergaray.
La guapa modelo y actriz que le dio vida al wáter cósmico en aquel Convento de las Hermanas Trinitarias.
En su recordatorio Javier había aconsejado a Manuel, que se conocieran los protagonistas que habían de desempeñar el cometido de la “demo”, por lo que este aprovechó una noche, para que se vieran y dándose la circunstancia que todos ellos residían en el mismo hotel, los instó a conocerse y ya de paso disfrutar de una cena copiosa y una mejor velada, con los chistes de Cheo, los desaires de Cándido y las muestras de humanidad precisa de la guapa actriz porno.
Así fue como Fulgencio entró en contacto especialmente con las dulzuras de la modelo Vergaray y con el talento de Cheo, del que pretende aprovecharse una vez este negocio haya finalizado, por su carisma, por su preparación exquisita y por su cultura extraordinaria. De ella, de la actriz Costarricense, el magnate consiguió lo que pretendía, tras las risas y los néctares afrodisiacos, una noche de placer en su habitación con cargo al wáter cósmico y mil promesas futuribles adeudadas.
Cheo Callejas, un doctor en medicina venido a menos en España, por haber llegado después que la crisis se destapara y no hubiese lugar para encontrar un empleo fijo que le permitiera establecerse en la ciudad que él siempre había soñado. Madrid preferencialmente o,  Barcelona y su perímetro, sus  costas y playas y como no su cultura. En busca de un futuro profesional destacado.
Aún recogió los restos de las iniciativas, antes del gran Crack económico y pudo emplearse como médico pasante sin plaza fija en un centro de la ciudad dormitorio de: La Satélite, que secunda la gran urbe catalana. Sumado a las suplencias médicas que iba ejerciendo esporádicamente en los diversos ambulatorios de la zona del Maresme y el Bajo Llobregat de la provincia de la ciudad Condal.
Eran en definitiva los que le permitían mal vivir, con estrecheces pero sobrevivía. Ocupación interina que desarrollaba en fines de semana y fechas de guardar.
Todas ellas festejadas, en las que los galenos con plaza fija de la zona preferían disfrutar del festivo y el asueto del día libre. Captando guardias y haciendo horarios extraordinarios con el fin de no perder la onda y estar metido dentro del mundo de la Seguridad Social Española.
Aprobó tras su preparación y sus estudios el examen del conocido entonces como "MIR" donde pasó con aprobado el examen, pero con una nota relativamente baja. Dado que Cheo era extranjero y como criterio y patrón tienen preferencia los clínicos del país a igual preparación y conocimientos.
Por intentar ganar un asiento oficial más ventajoso en otra ciudad más grande que la que le fue a recaer en un principio: Castellón, para desarrollar su labor con más coyunturas, dejó pasar la oportunidad y desestimó la opción, para presentarse a un nuevo examen al año siguiente y conseguir aquello que se le resistía.
Su especialidad médica es la Psiquiatría y estaba ilusionado en conquistar una vacante en Madrid o Barcelona, que son las dos ciudades punteras donde se dirimen las mayores infraestructuras de esta especialidad.
Por méritos de examen Cheo, había conseguido disponible, para ir a ocuparla de inmediato, opción que desestimó y cuando reaccionó, ya no había vuelta atrás, la “crisis” entraba por el ancho umbral de las vidas de los españoles, quedando el bueno de Cheo sin trabajo momentáneo.
Pasados unos meses interminables en los cuales debía comer, pagarse la pensión y vivir para mantenerse, tuvo que echar mano de lo que primero surgiera, que por cierto ya no era demasiado. La bolsa caía y los bancos cerraban sus créditos, el desánimo cercó la economía y todo daba señales de endeudamiento. El paro creció y dejó de tener consistencia, sin pensar casi nadie las repercusiones nefastas que de ella se derivarían. Las cuales trajeron muchos contratiempos a personas y empresas, entre ellos Cheo que no imaginaba lo que se le avecinaba.
Entre tanto le surgió un trabajo para suplencias en una Mutua de accidentes de trabajo, empresa adjunta a una importante firma de seguros globales de capital español, delegación situada en la ciudad de Caspe. Por esa razón tuvo que modificar su padrón de residencia y trasladarse a la villa zaragozana caspolina, encontrando una vivienda diminuta pero que dadas las cuantías dinerarias que ganaba, es la que le venía de perillas al doctor.
Trabajo que impartía con plena solvencia en guardias y reemplazos médicos. Hasta que se agravó la crisis y se finiquitó el miserable contrato que le hicieron. Siendo despedido y sin trabajo quedó en la calle. Mucho recorrió por el mundo de la medicina en la provincia de Zaragoza y los aledaños ya pertenecientes a Teruel, sin procurarse la oportunidad de ser asalariado como médico suplente, enfermero, asistente, aun y necesitando tanto, cubrir esos oficios por carencia de mano de obra titulada.
Nunca llegó a desmoralizarse. José Trinidad Callejas Martínez Recadero, un licenciado competente, con unas ideas amplias y una moral de león, supo adaptarse a los tiempos y a las dificultades.
Fue entonces cuando cambió las recetas y el estetoscopio, la bata blanca y las interminables guardias en los ambulatorios, por el pico, la carretilla, el tablón y el cajón de yesero y fue donde tuvo que echar mano y engancharse en labores para la construcción y chapuzas varias.
Conociendo en aquellas fechas a su gran amigo Cándido, que con el devenir de las fechas y siguiendo depauperándose el trabajo en Aragón y España entera, también fueron despedidos de forma improcedente de la compañía de construcciones donde trabajaban.
Aquella crisis se quedaría en el país por un periodo indefinido.
Tampoco se arrugaron y se echaron ambos al espectáculo,  no quisieron esperar como borregos en las colas del desempleo, ni pedir caridad a la salida de los mercados de abastos. Así que se presentaron al concurso de Aragón Televisión, llegando a ganarlo, para desde entonces dedicar su esfuerzo artístico por baratos pubs de copas, espectáculos en teatrillos, restaurantes y casas de putas de las carreteras. Hasta que el empresario mexicano con descendencia del bajo Aragón les vio actuar en el Teatro Principal de Alcañiz y les contrató para cruzar el charco y llegar a Managua.



Continuará

To be continued...








miércoles, 2 de septiembre de 2015

El wáter cósmico_ Imaginación carnal


Imaginación carnal

Cheo y Jürgen, se entienden a la perfección en todos los puntos del contrato, han adquirido cierta confianza y según ellos no existen trabas en poder representar el detalle plástico en el escenario designado. Tanto es así que el alemán da rienda suelta a Cheo para qué aporte con su profesionalidad contrastada y su elegancia manifiesta, su gusto al completo, por ese don que tiene de la ternura mística y de lo delicado para corregir detalles y engrandecer el espectáculo.
Endulzar comentarios y agradar a cuantos pretenda convencer. Clase y principios de mucha distinción y elegancia posee el refinado Cheo, que todo eso sumado con los estudios superiores que cursó en su Santo Domingo natal, hacen de Cheo; bautizado como: José Trinidad Martínez Recadero, un baluarte en la consecución exitosa del wáter cósmico, en la plaza de Managua.
  
Cuentan en el equipo con Cinta; venida de Costa Rica y además con Cándido, otro componente del grupo los “Caniche” y asociado de Cheo desde los inicios en aquel programa de televisión local, en el que participaron, y que además serán los que escenifiquen ese gran wáter al mundo de la América Central.

Glenda estaba dispuesta a cobrarse la factura de empresa por favores y clemencias, que le había preparado su amiga Rosalía, a costa de los cortejos de Ángel, y ya en la suite de aquel bunker, tras haber entrado con toda la seguridad que su chofer Sócrates le proporcionaba, sumado a que los mínimos detalles estaban soportados por las doncellas ayuda de cámara, parecía estar absolutamente todo controlado.  Todas las señoritas en sus lugares, y siempre prestas a la llamada de su jefa; esperaban por si era necesaria su práctica concursal.

Glenda volvió a preguntar a Ángel, si le apetecía tomar algo, por si hubiera cambiado de opinión y ahora necesitara un trago corto y duro. Mientras tanto, de improviso la tonalidad de las luces ambiente iba descendiendo quedando no en penumbra pero si, en un estado tan sensible que todo, llamaba al amor, a un sexo exquisito y poco vulgar.

Al mismo tiempo un perfume discreto y aséptico sensacional se notaba al inspirar y olfatear, dejando la pesadez de la maquinaria corporal tan relajada que parecía de un momento a otro iba a aparecer frente a ellos algún querubín celestial dejándoles inertes uno frente al otro. Del mismo modo una música doliente de saxo y piano sonaba, sin reservas ni dudas; se conocía al pronto el encanto  de: Kenny G, y se trataba de la composición “Forever in love”.
Todo dispuesto y concreto, alrededor de un encanto ecuatoriano más propio de una casa de lenocinio que de una residencia diseñada para gente tranquila y discreta que busca la serenidad y la reserva antes de fornicar con un buen pibón.

Momentos íntimos, delicados, atrayentes y sexuales que transportaban a un mundo imaginario para que la delicada y sensorial Glenda comenzara a despojarse de sus zapatos y desnudar sus piernas de aquellas medias indesmayables, dejando los muslos sueltos y al aire y  aquel vestido tan ceñido que le bordaba todas sus curvas, y pomposidades aparcarlo en el perchero. Aireando sus carnes prietas que pedían ser tomadas de la forma que fuere.
De pronto quedó a la vista de Ángel, admirable y natural, chiquita como era después de bajarse de la altura de aquellos borceguíes de diseño, de una altura supina, que la hacía dos cuartas más alta de lo que realmente era.  Únicamente tapada por sus sujetadores mínimos y por un tanga que le dibujaba sus genitales sin desenfoque alguno.

Esbozándose allí mismo una situación figurada, la más normal, dadas las circunstancias del encuentro y la más candente y abrasadora; llegados a un punto de excitación brutal que como un imán seducía aquellos polos. Atrayéndose sin parangón.
Jadeos inconcebibles ininterrumpidos, deseos lascivos inmediatos buscaban delicadamente tocarse, amarse y por imperativo condicional de la guapa ecuatoriana: ser cogida por el amigo Ángel, que ya se le hacía la boca agua, al verla que comenzaba a contornearse al ritmo de la música de Kenny y que le pedía sutilmente con bramidos de gata en celo fuera a por ella y la montara.  
Glenda se contorneó jugando y desabrochando la cazoleta de los sostenes, deshaciendo el nudo y despechando tan solo uno de los senos. Se marcaron sendos pechos que ultimaban a la altura de sus hombros. Duros pezones redondos, amarronados, sin cicatrices. Tetas que ni siendo excesivamente grandes ni, tampoco como esos senos publicitarios de propaganda, eran normalizadas por su naturaleza, lindas y pujantes se enseñoreaban  sobre su ombligo a la altura de los omóplatos y tan álgidos como un globo que emerge hacia arriba.

El jadeo de aquella preciosa mujer madura y bella se había entrecortado por la necesidad de contacto, al ver que Ángel, iluminado por la codicia de su cuerpo y entusiasmado, estaba más tieso y parado que un urbano en un semáforo rojo. Ella fue la que comenzó la danza, reduciéndolo todo al olor del placer y a la imaginación carnal, que a propósito lo estaban alargando para que nunca finalizara. Tomó a Ángel por las manos y se las situó sobre las tetas para que las palpase a placer. Le arrancó la elástica de un tirón con el que saltaron todos los botones de aquella camisa perfumada con su olor corpóreo.

Fue lo que hizo reaccionar al vendedor, desatando una fuerza furibunda y pasando a las armas, que no eran otras que sus manos, a los besos y a las caricias lentas y prolongadas que requería aquella mujer tan experta y tan promiscua.

La música no finalizaba, ni siquiera la podían apreciar dadas las destemplanzas de aquellos exagerados amantes que de forma mimética, se había entrelazado bullendo descalzos sobre la mullida alfombra, dejando que sus membranas excitadas se tocaran adrede para ir realzando el deseo de unión, en una estrategia de cuerpo a cuerpo, y dejar resuelto aquella necesidad fisiológica que se les ponía frente a ellos.

Los brazos masculinos de Ángel, bajaban al cobertizo de Glenda, los de ella, estaban afinando un escroto repleto que balbucía de placer. Una y otra vez, confundiendo los labios entre sus bocas, dominando un idioma mudo y rudimentario, consistente en mordiscos cortos insensibles cíclicos y a poquitos, sin querer herirse pero consiguiendo ese gozo al mezclarse las diferentes salivas de ellos.
El cabello de la mujer, casi transpirado, estaba ya desacompasado con la suavidad que había mantenido durante toda la jornada, rojeces en su cara de la necesidad de desaguar con prepotencia controlada.
Ambos bailaban al ritmo carencial y soporífero de un saxofón que se quejaba de toda la falta de brío en ellos y volvía a repetirse el mismo arpegio una y otra vez.
Consumieron sus instantes con el placer que da la seguridad oculta y la clandestinidad, Glenda miró con deleite a su acompañante y Ángel, saboreó un último suspiro de su amante, concediendo sin ruidos un plácet de gozoso momento vivido junto a ella, aquella mujer tan sexy y a la vez tan original.

_ Me has hecho vivir unos momentos divinos Glenda.

_ No ha estado nada mal, dada tu falta de iniciativa, es que creías que me ibas a enseñar algún truquito ¿salvaje que no conociera?

_ Todo ha sido tan suave, tan ligero, tan delicioso que volvería a repetir todos los instantes que se han sucedido de nuevo. Eres genial, una mujer de verdad, sin estrecheces, sin memeces, has sabido regalarme lo que quería, un placer sensacional.

Glenda, se acercó de nuevo a Ángel, y lo tomó por sus glúteos hasta llevarlo al umbral de su actuación, volviendo a sofocarle el miembro y tensándoselo hasta que de pura energía emergió como un obús, perfectamente adiestrado y con la necesaria dinamita como para echar un nuevo lodo dentro de una vagina amplia y  depilada, sobre aquel tálamo tan sutilmente decorado.

Ella se volvió a reclinar sobre su sombra dejando que el hombre se motivara al ver aquel cuerpo divino y laxo que lo esperaba, se subiera sobre ella y la penetrara, despojándola del brillo aceitoso que la cubría de nuevo, del calor del deseo. Abriéndose para él sus recovecos y hendiduras en todas sus vertientes y formas, todas ellas diversas y por ello tan sublimes para cualquier amante que se precie. Ella lo llevaba, ella le mordía, ella lo follaba a placer, regalándole aquello que igual, jamás había percibido de una mujer cuando la gozaba en la cama. Lo llevó al país de las callejas corridas, dejando que sintiera un gozoso placer en su cuerpo, que le dejaba semiparalizado sus propósitos. Haciéndole partícipe de un regalo sensual incomparable y a la vez disfrutado.



to be continued
Continuará