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jueves, 29 de junio de 2023

Aparento ser normal.

 









 



Nos gusta. Presumir a todos, sin más fundamento.

Lo que importa más, es figurar. Aunque no haya causa.

Debe ser mal endémico, y la vanidad; una excusa,

usada en fines poco humanos, que traen su lamento.

 

La cuestión es estar en onda, en su justo momento,

que critiquen para el mal, o para el bien. Ya no se usa

la probidad, el qué dirán. La moral ciencia infusa.

Esto es un chollo. Ser descarado por reglamento.

 

Creer en algo por ser ingenuo. Ni es, ni lo frecuento,

En redes, leo lo que publicas; y eso te acusa

de gran artista. De lo incunable, de ser la musa.

Con esas trazas las que limitas, por gran invento.

 

Mi deseo espontáneo, lo cifro al ciento por ciento,

procuro ser fiel a mis principios; mi luz me acusa,

cada vez que me paso en vanidad; ella me pausa

riñendo a mi jactancia, y obviando lo que no ostento.

 

Acepto los reproches que me canaliza el viento,

la brisa temporal que saca nuestra voz intrusa,

presunción que llevamos todos tenue y difusa.

Rezo a menudo, por ser más normal, formal y atento.







miércoles, 29 de noviembre de 2017

Teñir sin tonalidad












Observo desde el quicio de mi abismo
van pasando recuerdos agradables
pensamientos ingratos detestables
y expresiones datadas por mi mismo.

Cuestiones vanas, llenas de cinismo,
actos y comentarios reprochables
que maldicen mis pálpitos deseables,
por las veces que erré con mi simplismo.

Enterrarlo sería algo más cómodo.
Tachar y juzgar brillos que existieron,
teñir mi realidad de cualquier modo.

Son mis remordimientos que trajeron
el malestar causal sin acomodo,
y absolver mis errores permitieron.



viernes, 22 de marzo de 2013

¡Que critiquen!


 
Si no estás de acuerdo
descifra el punto de vista.
No critiques tan a prisa,
aquello que tu imaginas.
 

A cualquiera saca defecto,
aunque nada tenga que ver.
Ese asunto no te atañe,
reprochas,  sin conocer.
 

Es maña y pericia gastada,
querer siempre criticar.
Aquello que hacen otros,
malversarlo por detrás.
 

¿Ellos son casi perfectos?
No hay casi nada fatal.
Lo que hagamos los vulgares.
¡Sin dudar; estará mal!
 

Entre la envidia y el decoro,
existe un límite digno.
Que rabia le da a esta gente,
el éxito del vecino.
 

Todo el mundo no es igual.
Gracias al Dios justiciero.
¿Te gustaría ser normal?
¡Inténtalo!  Sé más sincero.
 

A veces vemos la cola,
a los necios criticones.
Aunque por delante pongan,
gesto de pulcros bribones.
 

Padecen mucho y se afectan,
por la envidia que les da.
Ver al afín radiante,
sin esa causalidad.
 

Detectan la brizna en mi ojo.
En el suyo, no tendrán,
si se fijaran verían.
¡Qué feo!, su malestar.
 

La murmuración y los celos,
la mano se pueden dar.
Son dos conceptos hermanos,
que andan por un igual
 

Proverbios hablan y dicen
todo se podrá soportar.
Otra cosa son los actos,
las injurias obraran.
 

Reprocha amigo; ¡critícame!
Déjame vivir en paz.
Igual no te ves la joroba.
¡Imposible de alisar!