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lunes, 12 de junio de 2023

Susurran, las piedras

 






 

 







La luna plena nos luce, se divisa en el jardín

encima de olivares, y sobresale sin mentir

es el Calvario del pueblo, y que puedo, yo decir.

Antiguo cementerio humano, con trayecto de fin.

 

Sereno y muy paciente, nos prorroga sin retintín,

bañado con influencias de iglesia no quiere impedir,

que disfrutemos de lo que nos queda, sin restringir.

Alegrías, gemidos, miedos, alardes; de postín

 

Si susurraran las piedras delatarían trajín

revelando efemérides y consejos a seguir.

por tránsitos sufridos sin entender ni reprimir

A caballeros y damas que yacen sin paladín

 

Ando por mi Calvario imaginando ser querubín

y me paseo por su tierra, dejando de resistir.

Si es de noche; aún se escuchan los gemidos del vivir

imaginando sus almas de otra época en fortín.

 

Ese Calvario, es del evangelio de Getsemaní,

Que lo tenemos muy cerca para poderlo fluir

El huerto que diviso cada día sin impedir

Que llena como la luna mi gozo como un festín













junio, 2023

 

 


lunes, 22 de julio de 2019

Estaba en Bavia y desperté, en la Luna.




Ahora en estas fechas, se habla mucho y bien; de la llegada del hombre a la Luna, y según exhuman y dicen aquellos, que apuntan y todo lo recuerdan, que justo ahora es el aniversario.

¡Tan solo ha pasado medio siglo! ¡Se dice fácil!

Mi memoria me lleva de nuevo, al advertir tantos comentarios, a revivir aquella época, un tanto caducada. Remontándonos media centena de años atrás. Fue un mes de julio del año 1969, cuando comenzaron, a publicitar con orgullo y éxito, que unos americanos pisarían la Luna por primera vez.

Una hazaña, casi increíble, que sería uno de los comienzos del gran cambio que la sociedad iba a emprender.
Creo que cuando el cohete se posó en la superficie lunar, fue el 21 de un caluroso julio, del año sensual del sesenta y nueve. Cuando sonaba la popular canción de los The Archies: Sugar Sugar
Cuando medio mundo quedó anonadado por la noticia y, a muchos de nosotros, nos costaba creerlo, por la inmensidad de limitaciones que teníamos en este país. «¡Han llegado a la luja!»
Comenzando por la tan añorada «democracia», que de momento aún, no la conocíamos muchos de nosotros. Ese era uno de los retrasos de nuestro pueblo, cuando otros ya pisaban la Luna.
Realmente y es penoso decirlo. No sabíamos que era ese vocablo. “democracia”, que significaba, y en que medida a nosotros nos afectaba.
Aquí todo era más cuadrado, más pecado y menos sincero.
La mitad de los habitantes de la nación, entre las muchas privaciones, que soportaban, carecían de teléfono y televisor en sus hogares, y tan solo unos pocos podían darse el lujo de poseer un modesto automóvil utilitario.
Otros sin remedio; abandonaban sus pueblos, a sus familias y sus casas; muy a la fuerza, para ir a buscarse la vida fuera de nuestras fronteras, para poder comer. Encontrar un puesto de trabajo.

¡No lo invento! Es realidad.

Es por ese motivo, que a muchos de nosotros, nos «chocara», tanto la “Hazaña”. Esa de llegar a pisar la luna y que nuestras vidas siguieran tan grises como antes.
«En este tiempo y, en ese caso», comenzaban a despuntar, tantos jóvenes, como el que suscribe este relato, y a entender; lo que es en «Sí» el propio Rock and Roll, —por llamarlo de alguna manera—que nos venía encima, para no poder frenar a partir de ahí, todo el ritmo de cambio que se avecinaba.
Se iniciaba, una etapa preciosa. ¡La juventud!
A suspirar por sus momentos y ambiciones, «muy pequeñas en aquel tiempo», pero agradables.
Comenzaba, despacio pero soterradamente la libertad. Para nosotros; casi todo estaba prohibido o, era pecado mortal.
De ahí, que me dejara una huella tan marcada, esa efemérides. Por lo que tenía de sobrenatural en aquellos momentos y más; por la repercusión que tuvo.
Aún recuerdo con agrado, la cara y los gestos de mis abuelos, que lo encontraban como un mal presagio, un atrevimiento, una barbaridad, y repetían que «seríamos nosotros, los que provocaríamos el fin del mundo»
En mi pensamiento profundo, he de reconocer que, imaginé en mi ilusión y no; en pocos momentos, que era yo el astronauta.
El que pilotaba aquel Apolo XI, y que hubiese cambiado mi vida por la de Neil Armstrong.

¡Bendita ilusión!

Que osada y agalluda, era la muy ingenua fantasía. La propia, la personal, la del soñador incipiente, que fui.
Dada nuestra juventud, quedamos anonadados con el logro, considerando héroes a los tres hombres que pisaron el satélite femenino por antonomasia.

Mi Luna.

« ¡Bien; lo sé!»

Fueron tan sólo dos humanos, los únicos que pisotearon aquel suelo lunar.
El señor Michael Collins, se quedó en la nave por si no pasaba ningún taxi para la vuelta.
Después han pasado muchas cosas, que repercutieron también en nuestros destinos, pero quizás, no con tanto encanto, como el dejar «Como dice el refrán» —de estar en «Bavia, completamente despistados; para llegar a la Luna de Valencia»


Un abrazo para todos los lunáticos, que creo; somos muchos.






jueves, 6 de septiembre de 2018

Lunática sensual








Desnuda vi a la luna en un descuido
mientras bañaba su cuerpo en mi playa
ajena y muy prudente sin su saya
me mostró su avidez y amor diluido.

Jamás te encontré sin ropa y sin fluido.
La acaricié sin más, ¡Usa la toalla!
solo es disimular tu suave raya
que separa tu sexo mas intuido.

Ella creciente y tan llena destapa...
las vergüenzas ante el sol que la acecha,
para darle el fragor que se le escapa.

Durante la alborada, ella aprovecha,
que el propio sol con sus rayos la tapa,
la monta con su luz, muy satisfecha.














jueves, 19 de abril de 2018

Para mi luna

















  Decir que se adora a la luna es comprender lo que lleva de implícito el sentimiento. Al asentir que el nombre es el de quien cada uno elija. Es un demostrativo. Nombrar a
las noches y al arrullo, es un sentimiento muy tuyo que lo has de llevar a tu metáfora. Así continúa mi soneto liado en mis dunas, ligado  a tu piel.







Yo a la luna la adoro por su piel,
el nombre con que la llamo es el tuyo,
y no hay noche que no piense en tu arrullo,
en tus dunas de lianas gusto a miel.


Eres la hermosa estrella del gran riel,
del telón de mi noche que destruyo.
Al llegar la alborada y que no influyo,
por despertar con voz de luna infiel.


Por qué te quiero tanto luna nueva,
será quizás, que me pides a cambio,
que mi recuerdo no mude y, se mueva.


Persistir en mis besos labio a labio.
Aunque entre tu y yo, puede que llueva,
siendo tu la luz de todo mi agobio.





Persisto en mis besos, labio contra labio, boca contra boca, aunque sepamos que entre tú y yo, es posible que llueva a raudales y jamás 
nos podamos ver. Siendo tu y sólo tú mi luz. La que ilumina sin dudar

todos los minutos de mis días.





miércoles, 18 de abril de 2018

Reflejo lunar


















Yo a la luna la adoro por su piel,
el nombre con que la llamo es el tuyo,
y no hay noche que no piense en tu arrullo,
en tus dunas de lianas gusto a miel.


Eres la hermosa estrella del gran riel,
del telón de mi noche que destruyo.
Al llegar la alborada y que no influyo,
por despertar con voz de luna infiel.


Por qué te quiero tanto luna nueva,
será quizás, que me pides a cambio,
que mi recuerdo no mude y, se mueva.


Persistir en mis besos labio a labio.
Aunque entre tu y yo, puede que llueva,
siendo tu la luz de todo mi agobio.




miércoles, 31 de julio de 2013

Lilí... la Luna


A mi amiga Lilí Alborada, no se le puede negar absolutamente nada, y darle de beber, si es posible en la palma de la mano. Es una sensación positiva, persuasiva y convincente, aparece y desaparece como su propio nombre indica.

La forma o el efecto  boreal, me atrapa… __ por favor señores, mantengan la cordura, no hablen demasiado fuerte, pues: podría despertarse y pretendo que siga descansando.

Es por eso, que la música la han de mantener en tono bajo, ¡sí!,  por favor esa pieza, que estoy escuchando, que sea sólo para el narrador de la historia, y para Max, el protagonista irreal, confesando con la imaginación__. Gracias, a todos por su comprensión, dijo el propio Max volviendo a su mundo.

Cuando ella, lea esta presencia, se habrá pasado toda sensación musical, y los destellos de la melodía se habrán transformado, como la mariposa, en su devenir de metamorfosis.

Ha ocurrido tan sólo hace unas horas, ¡sí!, realmente fue este pasado fin de semana, o quizás sea el próximo viniente...  ¡No me hagas caso, estoy en duda!

Amanecía el sábado, luminoso despuntar, casi de día en mi ciudad de adopción que es donde paso las vacaciones estivales. ¡Por Dios!,  qué maravilla de naturaleza, las calles huelen a piedras milenarias, que bendita costumbre, los ciudadanos de este rincón de la tierra, disfrutan en silencio  de estos instantes del temprano. Muchos de ellos, sin apreciar lo que poseen.

La suerte que tenemos de vivir estos instantes, absorber estos olores, entre minerales y vegetales perfumes.

Ha llovido en la noche, algo de tormenta cayó, pero ahora el sol, nos regala sus rayos, y ese calorcito que abre las esperanzas de las gentes.

Los guapos porque carecen de problemas, y los feos, porque esa luz nos beneficia, en su fuero interno nos vemos agradables, y sensitivos_ seguía pensando Max, mientras aspiraba y caminaba en solitario.

Había comprado la prensa en la esquina de la carretera, además el tiempo invitaba a pasear a ritmo cadencioso, como si de un fox trop, se bailara en esa calle tan pendiente, que tiene nombre de Virgen, en la que ahora las señoras Asunción y Carmen parten almendras, mientras ven pasear, mejor dicho: casi bailar a la gente que deambula frente a su portal, buscando la iglesia, o el castillo.

Se detuvo a saludar y a preguntar por sus hijos_ Doña Asunción contesta_: este fin de semana no vienen, se han ido a Ámsterdam, a pasar un par de días solos.

En la forma que lo dice es que algo pasa entre ellos, su mirada no es tan brillante como en otras ocasiones, su pena calla y su comentario lo explica el lenguaje de su cuerpo de anciana.

 Distraído pudo ver pasar bailando a una muchacha, vecina; muy consumidita, y con poco apetito de agradarse a ella misma, derrotada ¿Quién sabe por qué?

¡Ah perdón!  Suena el móvil, ¡Sí!,  preguntan por él,   …pero decide no estar, y así lo aplica, deja que la alerta del aparato declame al aire, y en el ruido de ese timbre excitante la gente advertía que estaban tratando de ponerse en contacto con su persona, y con claridad estaba pasando de ellos.

_ No será urgente, ni preciso_. Pensó mirándole con desprecio un traficante de baratijas, un turista de esos que parecen saberlo casi todo, que resbalaba por la calle.

En la esquina, se detuvo a saludar a una persona, que hacía un mundo no veía, y le cuenta sólo desgracias y penas, ¡claro!, así le va a ella, con esa actitud,… le apunta, muy afable, con tono suave, para que no se derrita_: el día en que dediques algo más de tiempo en tu cuidado las cosas, te irán mejor.

 Va esa mujer descentrada por el mundo, con una expectativa negativa y en realidad, solo le falta amor, cariño, dedicación y que alguien se preocupe por sus comentarios, que le escuchen, que le discutan el punto de vista de esos pensamientos agrios que lleva.

Sabes que le pasa_ le explico_, pues muy sencillo, no eres feliz. Queda pensando en las últimas palabras que ha oído y no dice ni media. ¿Será que lo acepta?

Se le nota a la legua.  Lo advertí porque dos o tres veces, que se le fue la vista a sitios indistintos muy sensuales y hablaba su lenguaje corporal, pedía a gritos, roces, relaciones íntimas, mimos, raspes, beses, y eso que no digo y que piensas.

Está como un trueno su cuerpo, un estrépito sin explosionar, que a la más mínima será un estruendo espectacular, para ella misma. Será cuando ya no aguante más esa comedia con la que actúa.

Recordó Max,  la estrofa de aquella canción que dice: “El poeta que deja de cantar, disipa su reír y se satura de tristeza.” Pues casi es adaptable a esta chavala de cincuenta y muchos, porque no deja de ser eso… una autentica chiquilla falta de amor.

La que fue ninfa, en otro tiempo, (quien la ha visto, y quien la ve).

Hizo un comentario mirando con frescura y pidiendo a gritos incítame al pecado _: siempre te veo alegre, nunca he notado una tristeza en tu cara, veo que lo tienes todo, estás fenomenal, me das envidia sana, ¡Quien te pillara y nadie pudiera ponerlo en antecedentes!

Casi le trata de irresponsable, aunque solo era un decreto valiente e irresistible, necesidad, obligación de hablar, sinceridad de expresión, ganas de publicar al aire para matarse en reproches.

__ Por ti no pasan los años, o yo te sigo viendo tan galán. Llevo tiempo observando tu cuerpo, nunca cuentas penas, ni siquiera has pedido nada.

__ A que se referirá cuando dice que no le pido nada__, sigue diciendo__: que ella está para lo que necesite, y yuxtapone__ ¡Claro esto no se lo digo a todo el mundo!

Max responde sin ningún tipo de vergüenza ni cortapisas_, ¿me estás echando los tejos, o ya vetusto que estoy, me lo parece?

__ Piensa, aquello que mejor te venga, es gratuito la libre reflexión por ello dejo caer mi deseo, por si alguien como tú lo recoge.

Viendo por donde quiere dirigir la conversación y no creyendo nada, porque nada puedes creer del planteamiento de las ilusiones o de los sueños, le digo_: ah claro, faltaría más.

Hace un gesto y me toca en el brazo, más que tocarme, me palpa para ver si mis carnes han aflojado o se mantienen en su musculatura. ¿Será la fuerza del rezo practicado?; acaba de salir de misa de doce.

Nos despedimos con un beso imaginario y subliminal, y sus últimas alegaciones, son__: siempre hueles a limpio, ¡uuuyyy! …_. Todo queda pendiente hasta la próxima alborada. ¡Qué lunática que es!    ¡Mi luna!

lunes, 5 de diciembre de 2011

Virgitanos y celtíberos


Este sábado día 3 de diciembre 2011, la comida anual que celebran los amigos de Berja ha sido festejada desde el restaurante La Trocha, donde todos los comensales han disfrutado del placer de comer, beber y reír a discreción.

El relato no ha de ser como el de todos los años, déjenme que les cuente:



Amigo volviste a venir
a la llamada del plato,
ese que nos sirven harto
y que no renunciaremos
a pesar que estemos llenos
de risas, pan y sustrato.

De todos sitios llegados,
nos juntamos sin chistar,
andaluces, catalanes,
de la Mancha
del Roncal,
los de Berja a
la izquierda,
los demás si quieren juerga
se la tienen que ganar.

Madrileños, salmantinos,
de Valencia de Don Juan,
los murcianos cada año
nos sorprenden más y más,
con sus gracias pertinentes
se hacen dueños del local.

De Almería mayoría,
Mediterráneo nuestro mar,
con ellos comparto mis días
para que voy a contar.



Castellanos, leoneses,
asturianos,
con la sidra en el morral,
su morriña la trasladan
por encima del diván,
levantinos, extremeños,
con cariño fraternal,
todos juntos levantemos
esos vasos rebosantes.
¡Sintamos nuestra amistad! 

Virgitanos, samboyanos
de Beninar, muchos más
como ríen condenados,
vaya abrazos que se dan.

Se conoce son amigos,
son personas como tal,
que gusto verles riendo,
alegría sin dudar.

Abogados, leguleyos,
repartidores del gas,
chapuceros, jubilados,
encargados y demás.





Financieros, empleados,
de la hacienda el mayoral,
funcionarios, jefecillos
que presumen además,
de sus rentas muy loables
¡Lo mejor es ahorrar!

Disfrazamos las excusas,
en dulzura, quedaran,
no se rompa la cordura,
siguiendo la vida en paz.

Tengamos más risa audaz
y sintamos felizmente,
esa amistad del presente
pueda durar y durar. 


No permita estar ausente,
en esa comida excelente,
acompañen a mi gente,
y con ellos disfrutar.

Una dicha que sorprende
año tras año, se entiende
en fechas de  Navidad.

El restaurante la Trocha
les ofrece deleitar,
con su menú pertinente
para que puedan gozar,
mientras comen todos juntos
esas delicias del mar,
o esas carnes tan sabrosas,
llegadas del buen corral.

Los entrantes serán cuatro
distribuidos sin más,
platillos de buen gusto
para dejar de esperar.

Canelones gratinados
en su punto bechamel,
chúpese usted los dedos
que yo le sigo después.

Una ensalada apaisada,
mixta le llaman aquí,
échele mucho picante
luego excítese a mil.




Piña con jamón al horno,
puchero para los dioses,
másquela con mucho agrado
que luego vendrán las poses.

Sopa de picadillo,
es un plato muy nutriente,
tan sabroso y suculento,
que deja huella en los dientes.

De segundo gustaremos
si usted así lo prefiere,
este menú de la carta
que ahora le pongo enfrente.



Codillo de jamón al horno,
cocinado con mondongo
es un beso una ilusión
en el estómago lo pongo.

Butifarra con all i oli
menuda farra del cuerpo,
si toda la meto dentro,
no sé como irá el invento.

Bacalao a la vizcaína,
es un plato, una delicia
por ser manduca  del mar,
cátelo  en este momento,
seguro repetirá.

Bistec de carne ternera,
deleite de buen corral,
buena chicha, que chuleta
que nos vamos a alcanzar,
buen provecho si la comes
te vas a quedar en paz.



Rebaña el hueso,
apura el plato,
bebiendo el vino,
concluye el vaso.

Que buen momento,
estoy pasando,
mi amigo Juancho
está cantando.

Aquí a un lado
está Florina,
la muy hambrienta
se está pasando.

Como disfrutan del todo,
nadie se entera de nada,
el ruido, atormenta el tímpano,
ya llegará la calma

En la mesa los encuentras,
son aliados perennes,
todos con sus alicientes
son mis amigos,
¡Qué suerte! 

Lo ocurrido fue más o menos lo explicitado en las líneas de arriba. Aproximadamente setenta personas, pudieron reencontrarse, algunas hacía muchos años, ni se veían ni se llamaban, otras ciertamente tienen costumbre de visitarse y relacionarse. Al restaurante, las gracias por la acogida  y sobre todo la atención dispensada sin mencionar lo suculento, a los organizadores un abrazo. Su seguro servidor: 

Aquí lo dejo lector,
que me sigues en destino,
espero no haber sido espino,
ni cardo de otro costal,
solo intentaba contar
como fue la otra tarde,
de comidas y demás.

La crónica de la alegría
entre colegas y amigos,
aprovechando que llega
este mes la Navidad.

No sea que el año próximo
no podamos disfrutar
por aquellas cosas del destino
que no dejan de pasar.


Agradecer a mis amigos
los que quiero de verdad.
Juan José, Eduardo y Sebastián
Paco, Juan, Eusebio, José
y al hijo de don Jonás,
que sepan que le agradezco
su amistad sin parangón,
a Dios elevo mis rezos
para que tengan vigor,
trabajo muy poco reclamo
y ninguno es gandul,
tan solo ruego cosas terrenas,
sobre todo la salud.

Y para usted que me lee,
por norma o casualidad,
desde la carta, desde su acomodo
en su ciudad.
también quiero enviarle
mi abrazo, mi respeto y amistad,
agradecer su comentario,
gracias por todo y por aguantar,
a este cronista que solo quiere agradar.