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domingo, 26 de julio de 2020

A quién le echamos la culpa.













Te suponías dueño de este mundo.

Llegando para el crimen del amable,

con tu cuerpo de bicho, desechable.

Dañino, cruel, procaz y muy rotundo.


Trazado, ¡Cómo! ¿Por quien?, cierto inmundo

que esquilmó la vejez al adorable.

desde laboratorio indeseable.

Erradicando historia en un segundo.


Los geriátricos sin citas, ni abuelos,

los esconden, por si están contagiados.

Ya sobran, se hacen viejos, sin anhelos.


Criba en el hospital. ¡Son desechados!

Abandonados por todos sus cielos.

Murieron sin su gente. Vejados.


P.D.


Alguien debe tener mucha vergüenza

Fueron nuestro pasado. ¡Así actuamos!

¡Todo se paga aquí, ¡¿ Y si llegamos ?!

y nos tratan con la misma templanza.






miércoles, 31 de julio de 2013

Lilí... la Luna


A mi amiga Lilí Alborada, no se le puede negar absolutamente nada, y darle de beber, si es posible en la palma de la mano. Es una sensación positiva, persuasiva y convincente, aparece y desaparece como su propio nombre indica.

La forma o el efecto  boreal, me atrapa… __ por favor señores, mantengan la cordura, no hablen demasiado fuerte, pues: podría despertarse y pretendo que siga descansando.

Es por eso, que la música la han de mantener en tono bajo, ¡sí!,  por favor esa pieza, que estoy escuchando, que sea sólo para el narrador de la historia, y para Max, el protagonista irreal, confesando con la imaginación__. Gracias, a todos por su comprensión, dijo el propio Max volviendo a su mundo.

Cuando ella, lea esta presencia, se habrá pasado toda sensación musical, y los destellos de la melodía se habrán transformado, como la mariposa, en su devenir de metamorfosis.

Ha ocurrido tan sólo hace unas horas, ¡sí!, realmente fue este pasado fin de semana, o quizás sea el próximo viniente...  ¡No me hagas caso, estoy en duda!

Amanecía el sábado, luminoso despuntar, casi de día en mi ciudad de adopción que es donde paso las vacaciones estivales. ¡Por Dios!,  qué maravilla de naturaleza, las calles huelen a piedras milenarias, que bendita costumbre, los ciudadanos de este rincón de la tierra, disfrutan en silencio  de estos instantes del temprano. Muchos de ellos, sin apreciar lo que poseen.

La suerte que tenemos de vivir estos instantes, absorber estos olores, entre minerales y vegetales perfumes.

Ha llovido en la noche, algo de tormenta cayó, pero ahora el sol, nos regala sus rayos, y ese calorcito que abre las esperanzas de las gentes.

Los guapos porque carecen de problemas, y los feos, porque esa luz nos beneficia, en su fuero interno nos vemos agradables, y sensitivos_ seguía pensando Max, mientras aspiraba y caminaba en solitario.

Había comprado la prensa en la esquina de la carretera, además el tiempo invitaba a pasear a ritmo cadencioso, como si de un fox trop, se bailara en esa calle tan pendiente, que tiene nombre de Virgen, en la que ahora las señoras Asunción y Carmen parten almendras, mientras ven pasear, mejor dicho: casi bailar a la gente que deambula frente a su portal, buscando la iglesia, o el castillo.

Se detuvo a saludar y a preguntar por sus hijos_ Doña Asunción contesta_: este fin de semana no vienen, se han ido a Ámsterdam, a pasar un par de días solos.

En la forma que lo dice es que algo pasa entre ellos, su mirada no es tan brillante como en otras ocasiones, su pena calla y su comentario lo explica el lenguaje de su cuerpo de anciana.

 Distraído pudo ver pasar bailando a una muchacha, vecina; muy consumidita, y con poco apetito de agradarse a ella misma, derrotada ¿Quién sabe por qué?

¡Ah perdón!  Suena el móvil, ¡Sí!,  preguntan por él,   …pero decide no estar, y así lo aplica, deja que la alerta del aparato declame al aire, y en el ruido de ese timbre excitante la gente advertía que estaban tratando de ponerse en contacto con su persona, y con claridad estaba pasando de ellos.

_ No será urgente, ni preciso_. Pensó mirándole con desprecio un traficante de baratijas, un turista de esos que parecen saberlo casi todo, que resbalaba por la calle.

En la esquina, se detuvo a saludar a una persona, que hacía un mundo no veía, y le cuenta sólo desgracias y penas, ¡claro!, así le va a ella, con esa actitud,… le apunta, muy afable, con tono suave, para que no se derrita_: el día en que dediques algo más de tiempo en tu cuidado las cosas, te irán mejor.

 Va esa mujer descentrada por el mundo, con una expectativa negativa y en realidad, solo le falta amor, cariño, dedicación y que alguien se preocupe por sus comentarios, que le escuchen, que le discutan el punto de vista de esos pensamientos agrios que lleva.

Sabes que le pasa_ le explico_, pues muy sencillo, no eres feliz. Queda pensando en las últimas palabras que ha oído y no dice ni media. ¿Será que lo acepta?

Se le nota a la legua.  Lo advertí porque dos o tres veces, que se le fue la vista a sitios indistintos muy sensuales y hablaba su lenguaje corporal, pedía a gritos, roces, relaciones íntimas, mimos, raspes, beses, y eso que no digo y que piensas.

Está como un trueno su cuerpo, un estrépito sin explosionar, que a la más mínima será un estruendo espectacular, para ella misma. Será cuando ya no aguante más esa comedia con la que actúa.

Recordó Max,  la estrofa de aquella canción que dice: “El poeta que deja de cantar, disipa su reír y se satura de tristeza.” Pues casi es adaptable a esta chavala de cincuenta y muchos, porque no deja de ser eso… una autentica chiquilla falta de amor.

La que fue ninfa, en otro tiempo, (quien la ha visto, y quien la ve).

Hizo un comentario mirando con frescura y pidiendo a gritos incítame al pecado _: siempre te veo alegre, nunca he notado una tristeza en tu cara, veo que lo tienes todo, estás fenomenal, me das envidia sana, ¡Quien te pillara y nadie pudiera ponerlo en antecedentes!

Casi le trata de irresponsable, aunque solo era un decreto valiente e irresistible, necesidad, obligación de hablar, sinceridad de expresión, ganas de publicar al aire para matarse en reproches.

__ Por ti no pasan los años, o yo te sigo viendo tan galán. Llevo tiempo observando tu cuerpo, nunca cuentas penas, ni siquiera has pedido nada.

__ A que se referirá cuando dice que no le pido nada__, sigue diciendo__: que ella está para lo que necesite, y yuxtapone__ ¡Claro esto no se lo digo a todo el mundo!

Max responde sin ningún tipo de vergüenza ni cortapisas_, ¿me estás echando los tejos, o ya vetusto que estoy, me lo parece?

__ Piensa, aquello que mejor te venga, es gratuito la libre reflexión por ello dejo caer mi deseo, por si alguien como tú lo recoge.

Viendo por donde quiere dirigir la conversación y no creyendo nada, porque nada puedes creer del planteamiento de las ilusiones o de los sueños, le digo_: ah claro, faltaría más.

Hace un gesto y me toca en el brazo, más que tocarme, me palpa para ver si mis carnes han aflojado o se mantienen en su musculatura. ¿Será la fuerza del rezo practicado?; acaba de salir de misa de doce.

Nos despedimos con un beso imaginario y subliminal, y sus últimas alegaciones, son__: siempre hueles a limpio, ¡uuuyyy! …_. Todo queda pendiente hasta la próxima alborada. ¡Qué lunática que es!    ¡Mi luna!

martes, 23 de noviembre de 2010

El banco de la placita




Anoche: ¡Más bien de madrugada! Soñaba que te despedía, te notaba triste, como nunca te había detectado, tanto que inclusive pensé __que lo estabas pasando mal__ preferí dejarlo, no recabar en tu pena y renovar mi sueño.
A veces es peor __quieres arreglar con gracia una situación__ y lo que haces es empeorar el ambiente.
Me acerqué a la ventana, veía la avenida, las aceras mojadas por la humedad, las luces amarillentas en su emulsión difusa dibujaban un panorama silente y poco acogedor, los arboles ya sin hojas, ladeaban y se mecían debido al viento, las estrellas allí arriba en el firmamento, lucían brillantes y lejanas. Una de ellas, centelleaba como un lucero, tanto que me sedujo con ese resplandor como si una fuerza me absorbiera con tanta fuerza que hizo temblar mi equilibrio sensiblemente.
Por la hora, la vía estaba vacía, ni un alma paseando, todos los portales y ventanas cerradas, con sus luces asfixiadas oteé el despertador digital de la mesilla y leí, un guarismo corto y conciso, las tres y despierto. Volví al tálamo y me arropé, es tiempo inclemente y solo puede regalar algún achaque, si no precisas en resguardarte del relente. Tumbado mientras me llegaba el espejismo, quedé atolondrado con los entresijos de la reflexión. Hasta que por fin…
“Recuerdas el paseo de la rambla; cuando quedábamos para hablar, ¡si claro! ya sé que hace muchos años, tú tenías aquella luz que sin duda ha permanecido
_ ¿y yo? ¡Ay yo! _

Siempre tan escrupuloso, tan expresivo y tan queriendo ser más atrayente.
_Si es que lo fui_ A veces lo dudo, porque al cabo de una vida, cuando haces recuento de vicisitudes, te preguntas tantas cosas, distingues tantas otras, comprendes lo que entonces hubiera sido improbable y recuerdas consejos recibidos y no aceptados.

La esperaba en el paseo y juntos caminaban hasta el banquito de la plaza de la iglesia _Aún parece que te veo, tan alegre y tan guapa_
Ella como lo sabía y en el fondo le encantaba, que todo el mundo participara de su alegría, saludaba a todo el vecindario, hasta el vendedor de helados les iba a increpar para que le comprara el helado de vainilla. _Sin embargo, así es la vida_ Tras aquellos días de felicidad, dónde lo bueno parece no puede durar más allá de lo soñado llegó la primicia del desenlace.


Todo mudó de aires y ambos tomaron vidas diferentes, llegaron los días de las ausencias.
Aquella mañana de domingo llovía tímidamente. __Aquel pluxim, que caía esos días calurosos de verano__

Llevaba puesto un trajecito claro con camisa azulona y recogió el paraguas gris, _aquel anchuroso que tenía para pasear juntos y evitar que ella se mojara_
Los zapatos los llevaba salpicados de gotas, dibujando a modo de lágrimas en el calzado.

Cuando le dijeron que la habían visto huir muy de mañana camino de la playa, no lo entendió pero, cuando llevaba esperándola más de una hora, comprendió, que la noticia era cierta. Lo que nunca supo con certeza, el porqué no tuvo valor para decírselo. Ya nunca volvieron a verse, ni en la rambla, ni en el paseo, ni en ningún sitio.
El tiempo transcurrió y tuvo que despegar para no quedarse firme y oxidado, fueron tiempos de oportunidades competitivas y de logros interesantes, viajó desde la Meca a la Ceca y vivió al minuto, sin más reparo que su propia identidad y salvaguarda. No fijó su residencia muy lejos pero si lo suficientemente para cambiar de aires.
Los amigos jamás apuntaron nada, entre ellos hablaban y comentaban, a él; nunca por respeto decían ni bueno ni regular sobre el tema. Como nunca fue persona timorata ni escindida y siempre presumió de tener arrojo y decencia se valió y jamás dio sensación de ser un desdichado ni un perdulario
Jamás trató de llamarla, de hablar, que le dijera que ocurría; si alguien se había interpuesto entre ambos, nunca quiso saber más allá de lo que le permitía su orgullo y su genio. Les fue ganando la distancia y un día se enteró que se casaba y con el paso de los años, olvidó.
No había vuelto a sentarse en aquel banquito de la plaza, _ ya es de otro material más moderno, pero ocupa el mismo lugar, el mismo sentido_
La misma orientación, hacia el este, mirando al mar. Hace pocas fechas lo volvió a ocupar después de un sinfín de años sin apostarse en él, con la excusa de leer la prensa a la vez que tomaba el sol.
Los domingos por la mañana, aquel paseo lo recorren otros jóvenes, de otro relevo, sin embargo las costumbres y las tendencias jamás cambian y suelen repetirse estirpe tras estirpe.
Odón; el vendedor de helados, ya con mucha edad y con sus achaques físicos se acercó a él y dijo con una sonrisa: _ “Ella lo tomaba de vainilla, tu lo preferías de nueces; ¡Quieres uno!”_
Se miraron a los ojos y estos delataron el tiempo que había transcurrido.


_Lo vio mayor, desgastado, pero feliz y sonrió con la misma gracia que tenía hace treinta y muchos años diciendo: Ten disfrútalo mientras te cuento. Tomó el helado y el vendedor comenzó a hablar__
_ ¿Sabes? Ella no ha vuelto a tener una sonrisa como la que lucía.
No hace mucho, quizás la temporada pasada, se sentó en el banquito y ocupó la posición que tomaba, cuando venía contigo; en el mismo lugar. Estaba sola y también le vine a ofrecer su helado. _Preguntó por ti, siguió arguyendo Odón.

_Le dije que te iba bien, me ilustró sobre el paraguas gris, aquel que tenías tan enorme, que usabas para cobijarla y que no se mojara. Me sondeó. Intentaba conocer; si en ocasiones viniste a sentarte con alguna chica al banco de madera, si la arropabas como a ella con la misma gallardía. Se marchó con lágrimas en sus ojos. No quiso que la invitara, dijo: que la última persona que la había convidado a consumir un helado de vainilla, eras tú y así debía seguir.
Me dio tristeza, verla en aquella tesitura_
Dejó que finalizará de hablar, no inquirió nada, absolutamente nada, solo atendió, asintió con la cabeza y le dio las gracias por aquel estupendo helado de nueces inigualable en la zona.
Alzó sus posaderas del banco, y se alejó paseando por la rambla.”

Rinnng …Rinnng
. El teléfono móvil, que está situado en la mesilla de noche suena y hace que despierte de su noche.

_ ¿Sí; quién es?

_ ¡Hola, del restaurante Los Sueños Inolvidables! Tiene usted reservada una mesa para el domingo, que lo ha invitado una dama y quería decirle que de postres solo tendrán helado de vainilla y de nueces. Sólo quería participarle ese detalle, adiós buenos días y perdone la hora, pero me urgía. ¡Adiós!

El restaurante Los Sueños Inolvidables, no viene en la guía telefónica, no tiene referencias y nadie sabe dónde encontrarlo.

Esperaré a volver a soñar y quedarme con los detalles.
















jueves, 11 de noviembre de 2010

El tintineo del brindis


Tintinear de copas
besos lisonjas, mimos cobas,
somos clementes, nadie se ausente
placidez excedida, música viva
amigos de siempre, canciones del alma
maravillosa estrella, la vida es doncella


Tintinear de copas
cristal de bohemia
choque de mejillas
labios que me mojan
la algarabía brilla
alcohol que aloja

Chin …chin amigo ¡Venga esa copa!
cáliz que carga fuego a la boca
mímica falsa, artificial semblante
todos lo dicen, nadie lo hace
como se quieren, que intimidades
fingen sentir, pocas verdades


Sensación entera, la fiesta señera
todos lo saben, ninguno se entera
unos disfrutan, todos comentan
sorbe otra copa y disfruta con ella
que nadie se fija si palpas o tientas
si finges , si lloras, ni tengas presencia


Fiesta de amigos, de colegas amables
rumor de pasiones, no se escapa nadie
unos fumando todos bebiendo
otros se meten lo que no entiendo
la música arriba el ruido debajo
que nadie se olvide de limpiar su rastro


Olor a jazmines sabor malicioso
será la maría de verdes opiáceos
mirar femenino, con ojos de llanto
está confundida, está lamentando
no llora, no rinde , está como ves
sin fuerza sin gracia, con poca altivez


Aquí en el salón habrá más de cien
todos confundidos, no saben con quien
bebidos tomados, pierden el control
se excusan se ausentan, parece anormal
desisten de todo, imposible aguantar
visitan retrete para descargar



Algunos se irritan no pueden lograr
piden aspirinas para controlar
sus mentes oscuras han de sofocar
sus vicios perennes corrupción total
fiesta para todos, espectáculo general
que no decaiga el ritmo, exiguo pedestal


Tintinear de copas
noche ocasional y negligente
de amores furtivos de poco relieve
de cristales rotos, de lodos ingentes
tropiezo de bocas , alientos delebles
labios que se besan , sin saber que quieren


Chin…chin amigo ¡Venga esa copa!
brinda contigo, aleluya preciosa
vaso que carga fuego a la boca
chin …chin amigo ¡Choca otra vez ¡
contigo celebro mi suerte también
jarro que ofrezco por ser como es.