viernes, 3 de mayo de 2013

El símil




Te comparo a mi suerte,
viento,
contigo; contigo,
vislumbro mi destino.
 

Contigo,
inclemencia que adivino,
contrariado vas y vuelves
renunciando a los sentidos.
 

Contigo,
céfiro que hurtas                                               
por esos cielos,
y por las praderas,
dejas frío.
 

Contigo, contigo,
tormentas y relámpagos,
infructuosos deseos
y la suerte que no atino.
 

Contigo,
que en noches de vendaval
me arrugas y ciegas,
rugiendo y  evitando
que mi suerte se extienda.
 

Contigo,
con mi confusión en vela,
para tenerme despierto
junto a la candela,
esperando ese hálito
que no llega.
 

Contigo, contigo,
que me arrastras,
para no ser siquiera,
ni persona consecuente,
ni persona razonable,
ni persona que se precia.
 

Contigo,
viento sofocante,
suerte que se queja
que me persigue
y no asienta. 
 

Contigo,
que igual pudiese
adaptarme al soplo,
y que fuera brisa
de mi suerte presa.
 

Viento febril
aire que trae y lleva
aquella suerte extrema
que tanta falta me hace
y que conmigo juega.

 

 

 

2 comentarios:

PITEIRA dijo...

La suerte, como el viento, vuela de uno a otro lado, imprevisible. Uno la busca siempre, pero nunca sabe donde encontrarla.

PITEIRA dijo...

La suerte, como el viento, vuela de uno a otro lado, imprevisible. Uno la busca siempre, pero nunca sabe donde encontrarla.

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