viernes, 21 de junio de 2024

Mucho cuento.-. Cinco nuevos componentes, Capt. nº 012

 













Capítulo 12.     Cinco nuevos componentes

 

Expuestas las cinco adaptaciones elegidas, y la autoría de los miembros presentada, tan solo quedaba por decidir que obra, se asignaba a los iniciales primeros grupos.

Con lo que la competencia entre autores daría comienzo, dando cancha al espacio de televisión que nunca había sido imaginado.

Los empleados de la cadena repartieron los dispositivos a los acomodados en las butacas y comenzaron a pulsar los números de los videos preferidos por cada uno de los que votaban.

Incertidumbre existía, ya que como siempre ocurre, alguno de los espectadores duda en último instante en dar su plácet a este o al otro.

Pasados tres minutos la gentil Amanda, dio por concluida la acción y junto al notario de la cadena, invitó al que sería el árbitro supremo de la contienda le ayudara en el reparto de papeles.

Entrando en ese instante con gesto muy serio y concentrado el benemérito Don Miguel de Cercanos y Salavedra, para dar las gracias y saludar a los cinco nuevos componentes.

Una vez resuelta la asignación de autores, sería el decano, el acreditado en nombrar y distribuir a los nominados.  

No había puntuación, ni existían primeros puestos. Tan solo pudieron enviar los electores, el sufragio que eligieron a la obra que mejor les pareció, en el momento del recuento.

El criterio era aquel que cada cual indicara al pulsar el mando a distancia, con lo que nadie podría hacer cambalache con su decisión. Por otra parte, podía intuirse que aquella votación carecía de exigencia y de compromiso. Dadas las normas de aquel espacio de competencias.

El tiempo se esfumó y repentinamente llegado el momento, la melodía de cabecera entró y se elevó por encima de tantas personas que esperaban aquella decisión del destino más puro.

Amanda junto a Don Miguel, se dignaron en expresar la voluntad del respetable.

Enunciando ella el nombre de la obra y autor, y Don Miguel, designaría el número del grupo que el respetable les había otorgado con la botonera del mando electrónico.

Por las pantallas se reflejaron unos guarismos, y unas gráficas, que no decían absolutamente nada a la gente en sus gradas que esperaba con interés, fueran designando a cada representante con su nuevo equipo y Couches.

Simplemente indicaban unos logaritmos y unos dígitos ordenados en porcentajes, los cuales serían descifrados por las chuletas que le habían dispensado a Amanda, y al consultor, procediendo a su lectura.

Un redoble de tambor estruendoso, indicó a la guapa guía, el comienzo de la lectura de aquellas decisiones.

 

—Raúl Locastro Grañón, autor del libreto, Mujer sin orillas, fue nombrado el primero por la elegantísima Gatypum y a continuación su compañero dictó que su grupo sería el capitaneado por Almudena Grandiosa.

Aplausos muy tímidos e insulsos, se dejaron escuchar, sin que fueran prolongados, porque la locutora siguió con el garbo de una mona amaestrada, leyendo aquel amplio protocolo, sin dejar tiempo a nada más.

—Nando Algarbe Molleja, autor del relato Pradera ondulada. Siguió como segundo nombrado de la terna y mirando a Don Miguel, dio preámbulo para que este pronunciara el nombre del conjunto al que tenía asignado. Anunciando sin más el grupo de —Camilo Martin Celades.

 

La gente ya no aplaudió, tan solo se escucharon murmuraciones y Amanda prosiguió leyendo y nombrando al tercero en disputa.

—Micaela Martos Robles, autora de la tesis, La noche desnuda.

A la que suscribió Don Miguel al grupo de Gloria Fuertes del Pazo.

La multitud recordó la historia de tanto crimen en las ciudades y a ella le otorgó un estruendoso aplauso, que hizo espabilar a la señorita Amanda, que tras un par de frases sin sentido vociferó con voz de degüello de un gallito tullido.

—Rosendo Bailén Grañón, autor del cuento La miel soez y salada, y fue culminado con el destino por parte del emérito al grupo del insigne de Arturo Pérez Rupérez.

Alboroto y señales de aprobación venida desde el anfiteatro, daban la enhorabuena al designado.

Sin preámbulo alguno siguieron las nombradías, del último de los exhibidos en pantalla, que recayó en el nombre seguidamente pronunciado por Gatypum, con garraspera incluida.

—Lucía de Xinzo de Lima, autora de Tu labio vertical, fue destinada de pleno derecho con Julia Navarrete Yepes.

La designación al completo estaba hecha, y cada uno de los aspirantes comenzaba a reunirse con sus entrenadores.

Con ello y una vez designados los nuevos candidatos, el regidor de la sala exigió un ensordecedor aplauso, dando señales a la gente que se explayara de forma efusiva. 

Cada instructor o guía, se reunió con sus pupilos. En realidad, eran los consejeros de cada grupo. Los Couches, que les había tocado en suerte, y tras un inicio frugal de bondades y agasajos quedaron prestos para el comienzo de las cruzadas.

Los Couches encargaron a cada uno de sus representados una historia. Con el fin de que cada prosista, pudiera crear y entregar su trama y así pudiera competir en ese programa contra el oponente que le tocara en suerte.

Encargo que cada uno de ellos, escribiría como les viniera en gusto, y dado el caso de mejorarlo. Modificar, repasar, y corregir con la ayuda de cada capitán de equipo serían atendidos. Iniciando una visión de proceso, desde el estrado de la cadena y en el plazo establecido.




continuará

 

 

 

 

 

 

 

 


Mucho cuento.-. Mujer sin orillas y Miel soez y salada. Cap:011

 

Capítulo nº 011.









El programa debía proseguir, ya dentro del rodaje y la velocidad que había tomado. El siguiente de los participantes era citado por la presentadora. Aireando el título de la obra y el nombre del ensayista.

 Pronto se dispondría del argumento del relato, también llevado a escena por el cuadro de actores de la cadena televisora. Donde se tocaban de pasada vicisitudes que estaban a la orden del día.

Conciliación con una realidad actual, dada en mujeres que se brindan a vivir mas a prisa de lo que la fisiología permite. A mudar de parejas asiduamente, por cansancio y al desparpajo de disfrutar del placer por bandera.

Sin ataduras con el matrimonio y sin atracción ni amor por precepto.

Relato llevado a la pantalla con mucha crudeza y usando la elocuencia del autor. Que compara los desiguales grupos y tipos entre mujeres y hombres. Aquellas que por capricho y sexo disfrutan con el cambio de individuo en el momento que ellas deciden, sin que ninguna razón les impida realizar la acción.

Evitando unos amoríos que quizás se abordaron por la prisa y por creencias de enamoramiento. Cuando en realidad no daban la talla ni tan siquiera en el inicio.

Parejas que se atraen temporalmente en la cama, y poco advierten en los espacios cortos. En las confidencias inexistentes, en los sacrificios comunes. Sin llegar a entenderse jamás. Compartiendo gastos generales, alquiler de apartamento, viajes y demás. Sabiendo que aquello es temporal y puede acabar de inmediato por un capricho proveniente de cualquiera de ellos, o por una discusión entablada, por diferencias existentes.

Los que hacen de esposos, o compañeros se encuentran fracasados al poco de compartir. Jóvenes ensimismados en las redes, con poca afección al trabajo, y menos a la familia. Usando del despotismo actual, se hacen insoportables. Usando a sus mujeres como objetos de deseo. Hasta que estas se hartan y los envían con sus mamás.

Muchas de ellas sufriendo tratos nefastos sin el respeto debido.

Temática que hilvana ejemplos de poca feminidad, de grupos sexuales dispares y relaciones homosexuales, entre la raza.

Actos que reflejan la actualidad entre matrimonios diversos perfectamente reconocidos por la sociedad.

Admisión y rechazo de la masculinidad abusiva y malos tratos entre parejas, que en muchas ocasiones llegan al límite de lo permitido. Dándose criminales actos que conllevan el deceso de las mujeres.

Temas que los sociólogos no han podido determinar, ni las autoridades evitar.

Iniciándose en aquellas féminas que quieren formar sus familias sin compromisos, ni ataduras, pudiendo emplear sus libertades con quienes les apetezca. Sin dejar sus ocupaciones profesionales, a las que dan privilegio.

Con otros conjuntos de señoritas que forman sus familias en un principio creyéndose enamoradas y el tiempo les deshace esa pasión porque su amor se les acaba.

Dejando la labor masculina, minimizada en todo aspecto.

Por la poca predisposición que suelen tener algunos de los hombres, con los que tropiezan a lo largo de su vida. Faltos de responsabilidad y de sacrificio.

Aquellos que con poco sentido paternal y conyugal deshacen familias y relaciones.

Describiendo dos asesinatos entre parejas.

El primero relacionado con malos tratos del varón hacia la mujer. Debido al alcohol y drogas y la falta de amor que se les escapó por la rendija del desagüe.

La segunda parte del video. La señora que poco a poco va minando la salud del marido, envenenándolo a ratitos. Desde el ponche acaramelado, a la pasta recién hecha en el horno con una miel diferente que le hace probar después de las cenas.

Hasta que le llega el fin irremediable, después de haberlo aguantado por más tiempo del que pudo soportar.

Lo despide con lágrimas en los ojos. Semejando un amor incondicional, cuando en la realidad lo ha estado detestando desde los primeros meses de matrimonio.

 Aplausos estruendosos al final de los diez minutos de proyección, agradando mucho y convirtiendo esa verdad, en causa común. Temática que comienza a ser de preocupación social. Que el autor acoge sin menoscabo y con toda la crudeza que cabe en estos relatos.

Se hizo un corto receso y sin prolongarlo en el tiempo, más allá de los anuncios reglamentarios emitidos por la cadena. Se puso en solfa la continuación de Mucho Cuento.

—¡Sigamos! ¡Anunció con voz de tango la Gatypum!

Sin más dilación y sin pérdida de tiempo, entró en escena la presentación a los asistentes del último capítulo que competía en aquella guerra literaria. Fue el que cerraba la terna y se presentaba con un título sugerente y descriptivo.

La miel soez y salada. Autor: Rosendo Bailén Triguero.

 

Historia que reflejaba la contienda habitual que existe entre los diferentes partidos políticos del panorama actual.

Relato que compartía amoríos, de una diputada de derechas, en pugna con un subsecretario de izquierdas.

Enconados y enemigos en el trabajo. Por los desvelos con las dificultades habidas entre las dos tendencias totalmente disímiles.

Tropezando vilmente entre ellos por sus signos y tendencias partidistas, pero tiernos y enamorados hasta el punto de entenderse como amantes a espaldas de sus matrimonios oficiales.

Muy activos en la cama, como tiernos corderos y contrarios en la opinión democrática.

Evitando y fingiendo sus encuentros a espaldas de cualquiera que les trataba. Imaginándose el público en general, que dos personas más antagónicas no podían existir.

Mostrando la aversión personal y mintiendo en sus comportamientos con sus respectivos cónyuges. Que creían a pies juntillas se odiaban a muerte.

Cuando en realidad jodían a menudo, y riéndose de todo bicho viviente. En un fingido teatro estupendo haciendo de actores de primer nivel. Ya que tenían a todos engañados.

Disimulando vida y sensaciones en la cruenta batalla de partido y su buena relación, cuando colgaban el traje de defensores del pueblo y quedaban juntos y desnudos en la habitación de cualquier hotel o posada.

Sin dar a conocer a sus respectivos partidos políticos, los trapicheos que tenían entre ellos y con el disimulo y el engaño que daban a sus respectivas parejas.

Las cuales, por sospechas fundadas, y una vez que averiguan esos devaneos, toman medidas y preparan un plan para exterminarlos a los dos mientras dormían.

El cornudo esposo de la Diputada, elabora un procedimiento, que se lo hace saber a la cónyuge burlada del Subsecretario.

Plan que preparan para hacerlo coincidir con el recuento de votos de las próximas elecciones en el mismísimo seno de cada partido. Relaciones que imaginando son discretas, ya eran de dominio de sus futuros asesinos.

Coincidencias vitales entre los ofendidos que poco a poco les fueron entendiendo, acercando más de lo normal y sin tardar enamorando a los propios engañados. Hasta que llegó el primer beso, el roce de sus manos, el aliento sosegado en el arrumaco y se rompió el apetito de los deshonrados.

Acabando aquellos injuriados follando como perros amaestrados. Metiéndose en una cama juntos y pasar las mismas noches de amor, que saltaban sus respectivas parejas.

Disfrutando vivamente del sexo a costa del engaño de la diputada y el señor subsecretario. Que además de traicionar a sus votantes y parejas, creían engañar al mundo entero. Ellos estaban siendo burlados por los que les iban a quitar la vida dulcemente.

Jurándose pasión eterna y venganza próxima para los desgraciados que trataban de jugársela y después si te he visto no me acuerdo. Lo diseñaban con rigor mientras disfrutaban de sus cuerpos, polvos y perfumes, a costa de los gastos del partido, que como no estaban cubiertos.

Analizando que según fueran los resultados obtenidos, las alegrías de la victoria de los sufragios y el aumento de sus escaños, les serviría de coartada. Validando la opción y mezclando el delito con todo lo que se da en un referéndum sin levantar sospechas.

 

Así lo concretaron, para disimular el trance. Cada cual, mataría al consorte de la parte opuesta. Evitando dejar huellas que les pudieran relacionar y después ellos podrían vivir de su amor frenético y convulsivo. Con la seguridad que los propios partidos harían olvidar el asesinato al mundo, por aquello que entre ellos no hay criminales.

La trama de la película agradó al respetable y además de disfrutar del video, entendieron que casi era normal, la comedia y la venganza que usan los burlados para engañar ellos a su vez y dejarles sin vida.

Una vez llega el recuento de los votos de aquella circunscripción encuentran al Subsecretario muerto junto a su oponente la Diputada. Ambos desnudos y en acto conyugal anónimo.

En el hotelito que frecuentan y en la suite reservada a cargo del partido que la disfrutan con deleite. Los encuentran sin vida, sonrientes, felices, con una nota al pie de la cama que decía.

Morimos por el pueblo. Nos quitamos la vida porque la política nos ha separado. La democracia no existía para nosotros.

Inhibiéndose y quitándose de en medio para dejar paso a nuevas generaciones, a la vez que pedían disculpas a sus respectivas parejas por semejante acto de valentía.

 

Versión dramatizada, y comedia refulgente que la gente disfrutó por ser el entorno de la política un mundo sórdido e inexpugnable, donde tan solo ellos saben realmente lo que traman, como nos engañan y lo que se embolsan.


continuará


 

 

 


viernes, 14 de junio de 2024

El deseo y el sexo de la señora Kinterbwole - entrega siete

 




 




El único varón que navegaba con nosotros era Andreas Gorgeous.

Que era el propietario, el consignatario y el mecenas. Todo el personal restante, que viajaba a bordo del Nautilos eran féminas. Incluyendo a la capitana de la marina turca. La laureada Briséis Nayim Zemin, a sueldo del farmacéutico armador.

Hablaba con menos miedo, pero con la seguridad que saldría mal parada de no ser convincente con aquellos truhanes que venían dispuestos a esclarecer los hechos de la colombiana.

—Dónde atracaron para el intercambio, en que puerto y quien recibió a las esclavas. — preguntó el ascensorista.

— En un principio pensaban recalar en el puerto deportivo de Santa Mónica, pero al Emir Ratmed Manya no le pareció seguro y modificaron la fecha y el lugar. Concluyendo fuera el cuarto día de navegar por aguas internacionales. Decidiendo que irían a fondear en las dársenas del puerto norte de la isla de Santa Catalina.

Allí transbordaron a las cuatro mujeres latinas, y se hicieron cargo de los ayudantes del argelino.

— Donde embarcaron esas modelos y de que países procedían. La doctora contestó haciendo un inciso y sabiendo que posiblemente aquella revelación le costaría más que un disgusto.

— Dorely, Mariol, Víchense, y Natalia eran propiedad de la prole de un tal Tucson, al que yo jamás conocí, pero por comentarios, sabía que es un personaje vengativo y cruel. Desconozco el procedimiento que usaron en el rapto. Distrayendo a las cuatro mujeres que drogadas no pusieron objeción, accediendo a lo que se les solicitaba.

La nicaragüense Dorely y Víchense procedían del harén que poseía su amo en los Ángeles y la guatemalteca Mariol del prostíbulo mexicano de Zihuatanejo.

La colombiana Nadia era especial. Llegando a ser la última amante conocida de Andreas. Con lo que en un principio no se contaba sacarla de la terna y que fuera mercancía carnal como las demás. Sin embargo, supo camelar al ateniense y al cabo fue la que protagonizó el suceso. descubriendo Andreas que Nadia estaba en complot con el sicario de Tucson y que ambos mantenían una relación más allá de los negocios. De hecho, la propia colombiana estando bajo los efectos de la síntesis, reconoció que el padre de su hija era Clyde Welsy, más conocido por el apodo de Tucson.

Después de las descalificaciones con el armador, y no estar totalmente en acuerdo. Contando que su salida y la de su hija era o estaba comprometida, y ante la imposibilidad de comunicarse con su amante. Agredió en un arrebato mortal al griego.

No sé muy bien con que arrolló al consignatario, porque yo estaba entonces atontando a las cuatro modelos y lo escuché desde la distancia.

Sin embargo, puedo asegurar, que el heleno quedó cadáver en el transcurso de la reyerta.

Succionó un trago de agua de un botellín colocado en su mesa y García siguió con su argumento

— Nos quedaba por poner el rumbo y navegar más de la mitad de las millas marinas que separaban aquella isla del continente y la capitana prefirió no fondear en Santa Catalina, y volver al puerto, para dar la denuncia en el país donde se había cometido el crimen. Así que Briséis Nayim Zemin recaló en el puerto de partida.

Al llegar la oficiala del navío dejó sin explicaciones y en libertad a las mujeres y unas millas antes preparó el cadáver de Andreas para hundirlo en aquellas aguas, tirándolo por la borda en cuanto entramos en el malecón. Con el fin que pudiera ser descubierto más tarde o temprano.




Nadia fue la única que pudo zafarse de aquella entrega, desapareciendo.

Se supone por lanzarse al agua y nadar hasta quien sabe dónde.

Una vez fondeó el velero, los guardacostas avisados por algún desconocido, hicieron su trabajo. Todos a sueldo del gran capo el señor Tucson, el que en aquella operación recuperó a todas las muchachas que en un principio fueron desviadas menos la tal Nadia, que fueron incapaces de encontrarla.

—Qué relación guardas ahora con Nadia, porque ella te visita en la consulta, estando en un manicomio.

— Todo es una tapadera, Nadia se quedó con todo el negocio de Andreas. No me preguntes cómo. Desplazando a sus esposas y manteniendo no sé en que forma los laboratorios y toda su sede de narcotráfico. Haciendo creer que Andrea aún vive y siendo ella la que menea los hilos del entramado. — Alcanzó argumentando, mientras se mecía el cabello.

— Reside en el manicomio como si fuera una paciente más, desde donde une el nexo de los negocios, simulando como ella sabe. Así en su clandestinidad, puede hacer vida normal, y ningún directivo médico la controla como enferma.

Yo soy su psiquiatra, su mano derecha, la que gobierno y educo la buena marcha de su Rita. Su hija y todo lo que le concierne.

Durante todas las manifestaciones que la doctora García le hacía a Cornelio, Tucson estaba presente, sin que la doctora descubriera la identidad del jefe. Escuchando de viva voz todo lo que estaba narrando la psicóloga, sin abrir la boca para preguntar, comentar o reafirmar.

Mantuvo su porte y nunca supo la licenciada García, que el mencionado como gran capo y jefe Tucson, estaba presente, frente a ella, sentado cara a cara, oyendo lo que Cornelio, su ayudante recababa.

   La niña de Nadia está afectada por alguna dolencia — preguntó Cornelio.

García como un resorte, no tardó en aclarar. — Eso es lo que ella ha hecho creer al mundo para que la dejen en paz. Rita es una niña preciosa, con valores destacados, que se está criando al margen de los enfrentamientos y los negocios. Saben disimular las dos y llevan un escrupuloso y eficaz silencio frente a los desconocidos. Manteniendo separada a hija y padre, por las consecuencias que ella cree, le cobrará el amigo Tucson si la descubriera.

La doctora fría como el mármol y concreta, confesó para dejarlos atónitos.

— Ahora mismo Nadia, está escuchándonos y viéndonos en este instante.

Hizo un gesto hacia un lateral marcando una zona donde se hallaba disimulada una diminuta y precisa cámara de observación y vigilancia y continuó argumentando.

— Así que, si deben enviarle algún mensaje o recado, es el momento.

Quedaron perplejos nuevamente. Cornelio se miró con descaro a Clyde Welsy, y le incitó a que hablara.

Sereno y comedido, sin rencor ni resentimiento después de pensarlo durante unos instantes se dirigió a la cámara y preguntó.

— Nadia o Thinoy, como quieras que te nombre, hemos de vernos. Sé que esa Rita es hija mía y tengo el derecho a conocerla y a acercarme a ella. Como, además, pretendo relacionarme contigo como lo solíamos hacer, antes de toda esta mala vivencia, de la cual creo tener todas las culpas. Por Dios, te pido des señales de vida.

En aquel preciso instante en un lugar de aquella ciudad dos mujeres. Madre e hija preparaban las maletas y valijas para salir y buscar un lugar de residencia bastante lejos y así jamás ser encontradas por nadie. Yendo a un destino desconocido incluso de la propia licenciada García.


De hecho, Nadia lo estaba preparando justo después del momento en que se cruzaron en el ascensor del The Steel, para huir de ese mundo del hampa y curar todas las penas tras haber asesinado a dos hombres que intentaron robar su libertad.

 

 

FIN.




lunes, 10 de junio de 2024

El deseo y el sexo de la señora Kinterbwole - entrega seis.

 





 

 

Fue mínima la estancia al aterrizar en Bogotá. Pronto los traficantes ilegales recogieron a la comitiva procedente de los Estados Unidos y los metieron en otro vuelo privado con destino a la Guajira, buscando el norte del país, que era dónde aquel Cártel, tenía además de sus plantaciones de cultivo las ingenierías para la transformación de aquella materia prima de la sutil carcoma blanca.

Nadia, no intentó si quiera, recabar ni visitar a sus parientes consanguíneos. Franqueando de puntillas por la urbe de su recordada Riohacha.

Resonando en su memoria aquella preciosa y alegre juventud, cuando se sentaba en los bancos de la iglesia, en aquella coqueta plaza del Almirante Padilla, dónde ella misma había contraído matrimonio con Pier Paolo. Ni quiso encontrar a su familia para abrazarla, como la reina pródiga que era para todos ellos.

Una vez cerrados los acuerdos en la plantación de la Tía Amalia, se volvieron Tucson y Nadia, a los alojamientos que disponían en la propia ciudad. Sin modo alguno de quedar fuera de la vigilancia de aquellos matones, que los custodiaban siempre junto a ellos, hasta que se concluyera el negocio.

Cerrando uno de los tratos más amplios habidos en aquellos años entre el país más poderoso del mundo con aquel semillero de sustancias para su reventa.

 

En la consulta de la Psicóloga García, esperaba ser atendido Tucson aquella tarde por la doctora, para ponerle en cuanto pudiera las cartas sobre la mesa. Intentando desmontar los pufos que parecía tener aquella licenciada, con traficantes habituales en su devenir.

A los que le debía pleitesía, por cómo se desarrollaban los acontecimientos. Utilizando a la mayor parte de sus pacientes como conejillos de laboratorio en pro de sus ensayos y análisis médicos. Todos ellos fuera de la ley. Rayando la criminalidad y la usurpación acometida en personas, con el principio de apoderarse de sus voluntades, por el vicio, la droga, la extorsión, y el robo de valores con propiedades a cuantos caían en sus redes.

 

Fue recibido por la toxicóloga García. Se había presentado en su consulta sin cortapisas, para sacar algún detalle claro de lo que la titulada guardaba en sus archivos.

Apoyo lo tenía sin dudar. Al otro lado de la puerta esperaba su nuevo correligionario. El hombre de la recepción del edificio.

Un tal Cornelio, conocido de la doctora por los servicios comunitarios prestados a lo largo de más de medio año. El que serviría de nexo de enlace si el momento lo requería y si tuviera que intervenir.

Acabó la licenciada de revisar un falso informe y datos, que le habían acercado de un imaginario paciente, como excusa para ser recibido el bribón que tenía acomodado en el diván por la titular del consultorio.

Tucson la miraba con atención, con gesto negligente esperando tener uso de la palabra.

— Usted señor, realmente a que viene a esta consulta y de qué modo podemos ayudarle. No le veo la relación entre lo que acabo de leer y su presencia — Preguntó cariñosamente García, viendo que la persona que tenía frente a ella, la miraba con escepticismo.

— Mire usted licenciada. — replicó Tucson desorbitado.

— No puedo perder el tiempo con este cuento que lleva desde hace meses, y con según que pacientes. Sé de qué va todo esto y quienes son los que están detrás de este engaño. — Se frenó algo en su exposición para tomar aire y prosiguió. Mientras era escuchado por la terapeuta con interés y desazón.

— Sé de buena tinta, que están tratando a la señora Kinterbwole, que por no ser cierto; ni siquiera ese es su verdadero nombre. A cuento del capricho de Andreas Georgious, el heleno fallecido y que lo mismo usted, nos puede aclarar alguna cosa del crimen.

Persona que apareció asesinado en el muelle de esta ciudad y de momento nadie sabe realmente la causa de esa violación.

La doctora quiso interrumpir de facto lo que estaba pasando, sin poder argüir de momento, ya que el tono de voz de Tucson y las amenazas veladas surgieron en aumento, para acabar aquella síntesis.

— Por tanto, tan solo deseo, que me ponga al corriente y al completo de todos los entresijos y barbaridades que le están haciendo a quien me he referido antes.

Nadia Kinterbwole, como creo que la tiene referenciada en su fichero.

— ¡Oiga usted! ¡De dónde emerge y quien es! —. preguntó García con tono agresivo—. No sé de qué me está usted hablando. Ni puedo dar datos de ninguno de mis pacientes, por lo que le ruego salga de mi despacho si no quiere que llame a la seguridad del edificio para que lo saquen a patadas de esa silla.

Acabó muy enojada la doctora tras aquellas palabras, que con mucho acento no alarmaron al matón.

El visitante sonrió y sin nervios quiso calmar a la médico, que fuera de entonación, no sabía dónde mirar.

— Doctora no se ponga así. Si es que valora su vida y siempre que quiera mantenerse ilesa y sin daños corporales. Evitando desperfectos en esta consulta y seguir con su rutina, sin que nadie altere su camino. Por lo que volveré a preguntarte, quien es el jefe de su organización, y porqué están sometiendo a una paciente suya llamada Nadia.

— Le repito que no sé qué me está hablando, y además no tengo porqué darle semejante información ni a usted ni a nadie. Voy a llamar ahora mismo a la seguridad.

Hizo el gesto para pulsar la llamada de emergencia, cuando recibió un bofetón que le cruzó la cara a la médica, desplazándole las gafas graduadas hacia la izquierda, evitando la alarma. Quedando aterrorizada movida brutalmente y mal sentada en su butaca.

De inmediato y siguiendo lo pactado se abrió la puerta del despacho de la psicóloga, entrando el amigo Cornelio, que con lenguaje corporal informaba a su jefe que le dejara en sus manos aquella interrogación.

Accediendo Tucson que el recién aparecido tomara el relevo.

Cornelio, desposeyó a su jefe de las riendas de las preguntas y ella, lo miraba con desprecio al conocerlo y haber conversado tantas veces en el cubículo del ascensor. Durante tantos meses, sin sospechar que fuera uno de los delincuentes que ahora la amenazaban.

Este sin miramientos y con dolo, presionó con uno de los lápices del escritorio, una de sus tetas y preguntó.

— Díganos que dolencias le trataba a Nadia, de existir alguna. Antes de que se nos acabe la paciencia y pasemos a mayores.

La coacción sobre la licenciada era brutal y aquella experta de la medicina a sueldo, se vino abajo y comenzó a relatar.

— El tal Andreas Georgious. Estuvo casado antes, por lo menos que yo sepa.

 — expresó avergonzada García. — Con dos mujeres a las que no les tenía respeto.

Nadia era la tercera con la que contraería nupcias en breve. Mujeres engreídas todas, que mantenía engañadas y con las que probaba sus nuevos fármacos y medicamentos, procedentes de su laboratorio —. Siguió apuntando mientras temblaba de miedo.

—Yo soy empleada suya, o por lo menos lo era antes de que lo asesinaran.

En el último crucero, navegando por alta mar, se inició una discusión muy fea con amenazas incluidas. Todo por la custodia de la niña de Nadia.

Lo que se vinculó después y llegó a mi conocimiento es que al ateniense lo habían asesinado.

—Quien crees tú que lo hizo — interrogó Cornelio.

—Dicen que fue la nueva novia, por lo menos es la impresión que circulaba a bordo. — sentenció García y añadió.

—Ya le habíamos suministrado un par de dosis del medicamento nuevo y ella creyó perder el oremos. Se le fue la pinza se apoderó de un pánico mortal y sintió un miedo atroz de perder la vida y a su Rita.

Una preciosidad de criatura. Además de simpática muy inteligente y hasta ese instante ahijada por el armador Andreas. El que quiso arrebatarle la niña a Nadia, para quizás venderla en el mercado asiático. Una vez tuvo certeza que no era su padre biológico.

— Cómo estás tan segura que la asesina fue Nadia. — indagó Cornelio a la licenciada y esta respondió sin titubeos.

— Porque yo también viajaba en ese velero. Fuera de la presencia de todos, escondida para poder ejercer el plan que Andreas había elaborado y administrar cuando fuera necesario, medicamentos no autorizados, drogas de diseño y el cloroformo a los pasajeros y rehenes para su desvanecimiento antes del intercambio. — Interrumpió el parloteo y curioseó, queriendo matizar Cornelio.

 

— ¡Pasajeros!!... ¡Rehenes!!... ¡Dime quien iba a bordo de aquel cascarón! Desconocemos ese punto. Habla sin mentir, que se me acaba la paciencia. Le atusó sin menoscabo aquel desquiciado.

— No lo parece. —Siguió tartamudeando la doctora—, pero el Nautilos tiene noventa metros de eslora y viajaban además de Nadia, bastantes invitados más. Yo era otro componente de la dotación.

Cómo les he comentado. Además de eso, un grupo amplio de azafatas que transportábamos como diversión sexual del Mustafá Alí Ratmed Manya y su séquito. Para su pasatiempo hasta arribar a puerto.

 

 

Continuará


miércoles, 5 de junio de 2024

Cumpliendo los siete

 







 

 




No sabíamos a quien rogar,

por falta de convicción

y sin querer alarmar,

el aguardo se hizo aval.

 

En la esperanza hospital.

Prenatal quedaba cerca,

nervioso aguarda final

y el nacimiento se allega.

 

Las horas lo consumían,

avanzando en su camino.

Se abrió la puerta de pronto

recibiendo aquel designio

 

El cuarto día de junio, fue fecha

destacada del año diez y siete.

Por una bienvenida, que ni inquiete

como lo hizo en mi orgullo, aquella flecha.

 

Hoy cumple los siete

de júbilos, fácil

sin nada que apriete.

Contar alegrías

y penas, inhábil

 

Sonando los soplos

que la vida deja

y guste o no guste

débil se coteja.

 

La Memoria crece.

Divina parodia,

la que a veces mece

morando custodia.

Sin llegar a trece.

Su abuelo salmodia

 

La niña es salero

canta el florilegio

de ese lisonjero

siendo un privilegio.



E.Moreno

junio 2024.