Mostrando entradas con la etiqueta procesiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta procesiones. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de marzo de 2018

Procesión del Santo Entierro - Valderrobres 2018 -



La Procesión del Santo Entierro, puede describirse sin letras. Tan sólo por la fotos de todos los visitantes y habituales que plasmaron con sus teléfono, vídeos y cámaras las improntas de cada instante.
Las que denotan el fervor y las ganas de resolver esa tradición de la forma más efectiva y efectista. Dando así una muestra de todo lo que se prepara en la Villa.
Un trabajo de ensayos, de comprobaciones, de desasosiego por los detalles que ocupa durante todo un año y que se sirve en tan solo en un instante.





Las Penitentes que acompañan a la Virgen Dolorosa, son las que mejor desfilan de cuantos participan en el Acto Procesionario. 
Tanto los toques de tambor con su tonalidad aguda, como los pasos ordenados de su desfile, son los que se asemejan más a los caminos ajustados del recorrido. 
Con otra particularidad, que no la aplican los hombres penitentes de otros pasos. Mantienen la concentración y ajustan sus perfiles en cada momento, a lo concerniente. Fijn sus miradas al centro y de entre los orificios oculares de sus capuchas, aparecen miradas tiernas, duras, enérgicas, dolientes, perfectas a lo que realmente están celebrando.
 Los hombres tienden mas a despistarse con cualquiera de los acontecimientos que ocurren, en aquel momento en la calle o esquinan donde estén—pierden el paso más de lo requerido—y hay momentos que no están en concentración y se les escapan los detalles, que los acompañantes o seguidores detectamos.




Gran escenografía muestra el penitente del madero a cuestas. Caminando descalzo, con grilletes en los tobillos, soportando un gran peso y llevando el esfuerzo a través de las calles de la localidad. Ya no se trata de lo que pesa la magnifica Cruz, si no de la presión que ha de soportar el sujeto que la sufre. Desconocido para el gran público, no muestra la cara ni se menciona en ningún sitio de quien se trata, ni la persona que se carga con semejante penitencia.




Las callejas del casco antiguo, ofrecen a los penitentes el poder hacer malabarismos para llevar los pasos hasta la Iglesia, donde el grueso de los feligreses, despiden todas las sacro santas tallas, que recorren la auténtica localidad. Bajo una autenticidad clara. Tradición de tantos años y de las cuales nos sentimos todos tan orgullosos por hacerlas nuestras.







Entre la calle del Codo y la Calle del Carmen se establece un recodo entre las propias casas, que es necesario tener una pericia especial para acceder con las tallas a la iglesia










miércoles, 18 de julio de 2012

Caminantes


San Cristóbal el patrón de los conductores, lleva el patronazgo de los caminantes es por ello que en la iconografía la imagen del Santo, se realza con gran importancia. Los himnos litúrgicos antiguos proclaman su auspicio sobre los peregrinos. Ello explica que en nuestros días los automovilistas hayan adoptado este excelso patrocinio en su conmemoración, cuya festividad, el día 10 de julio, cobra cada año mayor esplendor y cuya efigie adorna y protege innumerables automóviles.

De ningún modo había vivido tan de cerca una experiencia semejante, a pesar de estar al corriente de las costumbres de la zona. Nunca mejor que vivirla en directo sin zarandajas previas ni imaginaciones exportadas desde las opiniones ajenas, algunas partidistas, las cuales en ocasiones solo hacen que confundir y desorientar. No es que el reportero que firma esta crónica sea un beato descendiente de Relicto, que es el nombre que llevaba San Cristóforo, (Portador de Cristo sobre sus hombros), antes de su bautismo, pero si puede comprenderse cuando las tradiciones del pueblo tienen o no, rutina, consecuencia y esplendor. Las cuales hemos de respetar como si fuese mandato devocional o, mejor aún, usanza y practica del municipio.  


Al sonido de una jota, en romería hasta el lugar, llevando a la parroquia tras de la peana del Santo que procedente de la Iglesia Santa María la Mayor, todo feligrés interesado perseguía en procesión hasta el lugar pertinente y más adecuado. 

Uno de los carriles de la carretera, queda controlado por las fuerzas del orden y en la acera, se colocan los procesionarios, alojando la figura del Bendito en la sombra, mientras que el cura con el hisopo mojado en agua loada iba  mojando a todo motor, (humano y mecánico),  que se detenía frente a la peana. Mientras los hermanos mayores de la institución te ofrecían un detalle: ramilletes de espliego y unas bolsitas con trocitos de “pan bendito” a medida que van pasando los automóviles, carromatos, bicicletas, y viandantes, permutándose por un auxilio o donativo para la congregación.

Llevo un ramillete de espliego en mi vehículo, por ello desde estos manojos de lavándula angustifolia, que serán los que piloten mi caminar durante el próximo periplo del año, os hago llegar toda la ilusión que puedan depararme en mi deambular. Deseando para vosotros el placer de la salud y del sentir de esa felicidad que no se llega a percibir mientras la poseemos.
El pan bendito, me lo he comido, ya que a estas horas el querer compartirlo hubiese sido tarea ímproba, por haber quedado muy duro y la bendición  se hubiese florido.

Tradiciones de un pueblo precioso, cargado de historia, abolengo y de hidalguía, que bañado por un río de aguas claras, ayuda a lavarnos el alma.