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viernes, 27 de julio de 2012

Orgasmo del viento


No podrá escaparse el viento
sin rozar sutil tu cuerpo.
Él; quiere llevarte al cielo
rolar prefiere, tus adentros

Desnudo el viento te toca,
esperando de ti  …otra cosa
¿Qué no sabes?  O, lo ignoras.
Ese deseo te implora.

Chocar contra ti desea,
acariciar tu figura, espera.
Calar  en ese sudor y mojarse,
a la vez que intenta peinarte.

Corriente aérea aparece,
cuando menos algo esperas.
Quiere refrescar el ambiente,
pregunta si tú… ¿Deseas?

Con que gusto el aire husmea,
en tus delicadas piernas.
Mientras se enfríen todas,
disimulado penetra.

Vienes en el soplo inserta.
Injertados tus besos en él,
cimbrados deseos acechan.
Ninguno quieres perder.

Viento del norte, con furia pegas,
será, que no entiendes la cantinela.
Viento del sur, alegrías llevas
será, que la encuentras, y así te alegras.

Desde aquí; te felicito sin que me veas,
prenda de seda, prenda mía, entera.
Garantía de cariño eterna. Espero no me olvides,
cuando no quede sangre en mis arterias.

Quejido y ansias de acariciarte plena.
Sé del suspiro que el viento aleja.
Nunca sabrás lo que el alma alberga,
porque nunca tocaste mi piel canela.

El aire se transforma en mujer,
enmascarada y bella.
Trocado en perfume parece hembra.
Te viste y desnuda. Subsistes yerta,

El viento, se arremangó
con ínfulas de corsario.
Mostró sus atributos
a sus parientes los astros.

Tráeme caricias al alba,
que por ti , destapo brisas.
Esas que te van manoseando,
los pechos, con sus caricias.

¡Ay cuando soplas!
Éxtasis y espasmo.
¡Nunca detengas!
La fruición del orgasmo. 










miércoles, 18 de julio de 2012

Caminantes


San Cristóbal el patrón de los conductores, lleva el patronazgo de los caminantes es por ello que en la iconografía la imagen del Santo, se realza con gran importancia. Los himnos litúrgicos antiguos proclaman su auspicio sobre los peregrinos. Ello explica que en nuestros días los automovilistas hayan adoptado este excelso patrocinio en su conmemoración, cuya festividad, el día 10 de julio, cobra cada año mayor esplendor y cuya efigie adorna y protege innumerables automóviles.

De ningún modo había vivido tan de cerca una experiencia semejante, a pesar de estar al corriente de las costumbres de la zona. Nunca mejor que vivirla en directo sin zarandajas previas ni imaginaciones exportadas desde las opiniones ajenas, algunas partidistas, las cuales en ocasiones solo hacen que confundir y desorientar. No es que el reportero que firma esta crónica sea un beato descendiente de Relicto, que es el nombre que llevaba San Cristóforo, (Portador de Cristo sobre sus hombros), antes de su bautismo, pero si puede comprenderse cuando las tradiciones del pueblo tienen o no, rutina, consecuencia y esplendor. Las cuales hemos de respetar como si fuese mandato devocional o, mejor aún, usanza y practica del municipio.  


Al sonido de una jota, en romería hasta el lugar, llevando a la parroquia tras de la peana del Santo que procedente de la Iglesia Santa María la Mayor, todo feligrés interesado perseguía en procesión hasta el lugar pertinente y más adecuado. 

Uno de los carriles de la carretera, queda controlado por las fuerzas del orden y en la acera, se colocan los procesionarios, alojando la figura del Bendito en la sombra, mientras que el cura con el hisopo mojado en agua loada iba  mojando a todo motor, (humano y mecánico),  que se detenía frente a la peana. Mientras los hermanos mayores de la institución te ofrecían un detalle: ramilletes de espliego y unas bolsitas con trocitos de “pan bendito” a medida que van pasando los automóviles, carromatos, bicicletas, y viandantes, permutándose por un auxilio o donativo para la congregación.

Llevo un ramillete de espliego en mi vehículo, por ello desde estos manojos de lavándula angustifolia, que serán los que piloten mi caminar durante el próximo periplo del año, os hago llegar toda la ilusión que puedan depararme en mi deambular. Deseando para vosotros el placer de la salud y del sentir de esa felicidad que no se llega a percibir mientras la poseemos.
El pan bendito, me lo he comido, ya que a estas horas el querer compartirlo hubiese sido tarea ímproba, por haber quedado muy duro y la bendición  se hubiese florido.

Tradiciones de un pueblo precioso, cargado de historia, abolengo y de hidalguía, que bañado por un río de aguas claras, ayuda a lavarnos el alma.