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viernes, 27 de mayo de 2022

Con tonos flojos.

 










En un abrir y cerrar los ojos 

pasó mi vida entera delante.

No lo inicié, ni fue por antojos

tampoco quise ser desquiciante,

admitiendo quebrantos tan rojos 

como premonición anhelante,

paseó frente a mi sin enojos,

planteando una imagen semejante

sin hedor, feliz, con tonos flojos.

Casi me asustó y titubeante

seguí, mudo viendo mis despojos.

Hasta que un sobresalto incesante

rompió en pedazos, la vi, de hinojos.

Fue la muerte fea y fulminante,

que prendía ilesa de sonrojos

nutrir mi oído tan susurrante.

Al final, del final, son congojos



Aquel modo de herir sin abordar

lo conjeturé sin razón queriendo

y volver a soñar, sutil viviendo.

A menudo lo vuelvo a recordar






lunes, 1 de octubre de 2018

Se puede pedir más

















Con su mirar risueño casi aprieta
los deseos que a ella le interesa.
Es niña y así debe ser ¡Se estresa!
Con sus antojos raros no se inquieta.

Camina por su mundo, su planeta,
haciendo niñerías que procesa
y así su abuelo, la mima y la besa.
¡Como la quiero Dios! Es mi saeta.

Polichinela en trance adelantado,
es un oficio nuevo en conjeturas
donde el poeta es el príncipe alado.

Siendo un payaso con narices duras
que alcanzando su risa, está pagado.
No habiendo mejor premio ni lisuras.