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jueves, 4 de abril de 2013

Calvario temporal


 
Llueve a plétoras
el tambor berrea,
en la calle de piedra.
Semana Santa empieza. 

Cornetas que suenan
la gente se apresta.
Se perfila el paso,
situación serena. 

¡Señor! En los cielos.
Gestiona el talento.
¡Para saber siempre!
Aliviar mi peso. 

Excesos, la vida tensa.
Con el alma aviesa.
¡Solo  en procesión!
Purgando condenas. 

El bombo, rugiendo
el tambor lloriquea.
Lavando pecados,
en noche perversa. 

Redobla el sonido,
la cerrazón espera.
Pensares censuro,
castigo que llega. 

Cofrades portando,
esa imagen bella.
Descubro al instante,
 ignorancia entera. 

La Virgen se posa,
bajo la luz esquinera.
Parece me mire,
tiemblo con la escena. 

Nadie sesea,
tambor repiquetea.
Ausencias insulsas.
Ni cantan saetas 

Corneta solloza,
bombo que golpea.
Sentimientos ajados,
¡Vaya usted y lo vea! 

Sincero talante
Calvario y suplicio.
El año que viene
en el mismo sitio. 

Llueve  abundante
el tambor anhela.
Cuerpos calados
¡Así se venera! 

Peregrinación que acaba,
fachada de iglesia.
Atajo con rampas,
el clarín cancela.

 

 

miércoles, 11 de mayo de 2011

Dos Océanos


Dos mares existen
en el camino a tu casa
no los cruzaré nadando,
transitaré por las aguas

Dos motivos aparentes
se reflejan en el alma
que si los digo, te engaño
y si me callo, regañas

Paciente me entretengo
pensando en tu playa blanca
cuando miro yo la mía
que serena me regala

Dos minutos tenga el viento
para sobrevolar tú calma
aunque ese aire, siempre lleva
olor verde, sal y ganas

En el puerto, me detengo
a ver zarpar las gabarras
sin saberlo me desquicio
por no poder abrigarlas

Amarrada está la mía
junto al sueño que arrebata
si lo suelto, se evapora
si lo dejo, se escapa.

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Olas silenciosas emergen
llevando arrullo de gracia
van y vienen muy de prisa
más todas ellas escampan

Esa brisa marinera
se precipita en mi cara
envejece mi elemento
disuade mi perspicacia

Canta suavemente al alba
bailando con luna clara
embriagado con licores,
danzando con la nostalgia

En el camino a la casa
nos separan dos océanos
uno es propiedad del cielo
El otro no responde, calla



martes, 10 de mayo de 2011

Suspiro y Deseo


Me encuentro a mucha distancia
le dijo el suspiro al deseo
acerca aquella vida a mi pueblo
o regálame un viaje expreso

Quiero vivir valiendo la pena
con ilusión sin aportar condena
entre tus murallas incomunicado
jamás sería fiel al legado

Si me hubiera llevado el barco,
a tu orilla navegando
frasquito de perfume te hubiera llevado
con cuidado y mimo para tu cabello dorado

Alcanzo el olor desde el origen de los encantos
deploro el color de tardes estivales sin tu canto
amargo frescor de las ausencias y quebranto
obtengo ilusión de tus labios suspirando

No estás de mi lado, ni cerca ni lejos
siento desconsuelo o es solo reflejo
de la angustia, sin dudas ni embargo
oyendo al mar, lamentando su trago amargo

Clarín musical y desafío, nos traen las olas
Además en un tono melodioso que no es el mío
Ni siquiera fue tormenta arisca
Tránsfuga del colmo con la ventisca

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Nunca fue esplendor soñado
llegó como arriban los disgustos anticipados
el poso esparció ilusión en el ambiente
intuyo que al no palparlo, jamás se siente

No lo perdí porque jamás fue mío
por no buscarlo ni lo encontré
cruzó mi vida, sin existir
pasó de largo, ese elixir

A estas alturas del tiempo
que se agota por momentos
solo pido por precepto
estar firme y muy discreto

Distingue ahora la distancia anunciada
la discusión del deseo y el suspiro
siendo el deseo pasión y el suspiro exhalación
es difícil conjuntarlos con rigor

Por ser ellos culpables del esplendor





sábado, 30 de abril de 2011

la esquela de Marcelo

Era una mujer joven y triste, sin demasiadas expectativas de futuro, algo delicada sin llegar a estar enferma, que había resignado su vida a recibir mal trato primero de sus padres; hasta que les dejó de lado al llegar a la mayoría de edad y después, reanudar la infelicidad con un marido de conveniencia, que los pocos años de compartir hogar, no fueron un mundo idílico de ilusión amor ni compromiso, hasta que todo se acabó. Fallecido hacia meses, después de un exceso de consumo de alcohol, fue a tropezar con una velocidad inadecuada mientras conducía su coche contra un muro que allí mismo le hizo pagar su tributo permanente. Lo único que no fue lamentable de aquella pérdida, fue la mísera paga mensual que le quedó por viuda y el tiempo exiguo que tardó en conocer a la persona, que podía llevarle a ese mundo de tranquilidad y sosiego.

Conoció a su nuevo compañero una tarde de espera en la academia los “Cachivaches de la cocina”, una escuela para principiantes. Marcelo, un hombre demacrado, también acababa de salir de un mal rollo con su pareja, que le llevó prácticamente al desenfreno y al desinterés. La casualidad quiso, que él fuese el peor alumno y ella la instructora paciente que debía enseñarle a freír huevos y a prepararse la sopa instantánea. Esas coincidencias, les unió hasta que sin darse cuenta llevaban viviendo en pareja, el tiempo necesario para disfrutar de la felicidad. Sin grandes pretensiones, pero manteniendo las constantes de sensatez y de cariño precisas para que ambos se acoplaran como matrimonio enamorado. Poco a poco, a Angélica, le fue retornando su forma característica de sonreír por las cosas más insignificantes y, contar con el amparo y concurso de su compañero. Estaba conociendo lo que era ser dichosa sin plazo de caducidad y con amplias miras en que ese júbilo se prolongara hasta los confines de sus días. Su desposado había vuelto a saborear el suspiro de tranquilidad manifiesta y orden, que fue trucado por aquel sollozo de pena y amargura que a menudo debía soportar. Ahora, cerrando los ojos y aspirando se encontraba en el mundo celestial de ángeles que le proporcionaba aquella mujer que un día conoció, cuando aprendía a cocinar.

Hasta que la enfermedad hizo acto de presencia en su persona y la delicada salud forjó que tras varios meses de resultados, de análisis, pruebas y de achaques con entradas y salidas de los hospitales, hiciera que fuese dado de baja de forma permanente por problemas derivados de ansiedad, nervios y de la detección de una enfermedad crítica, con prisas de liquidación. Al conocer con exactitud que les esperaba en un plazo inminente, el desánimo quiso entrar en la antesala de sus cerebros, sumando a las consecuencias del enfermo, los gravosos días que llegarían, dado que les quedó una paga mínima, con la que debían vivir y abonar aquellas facturas de farmacia que eran constantes.


Imperativo es; ir tirando con las costas de la casa, esos gastos que agravan las familias tanto que hacen que los meses parezcan años y no se llegue nunca a poder alcanzar el cenit, amén de afrontar diversos gastos del hogar y de servicios domésticos implícitamente anexionados a todo el general.

Angélica, antes de reunir su vida con Marcelo, cobrara un subsidio que le había quedado a la muerte de su marido. Además de las pecunias que cobraba dando clases en aquel “Cachivaches” enseñando a los iniciados en las artes culinarias. Con todo ese montante y, lo poco del sueldo de Marcelo podían afrontar las vicisitudes de la vida.

Toda la ilusión de Marcelo es casarse con Angélica, sin embargo esa salud de pronóstico reservado que tenía no acompañaban a sus gustos ni a sus fuerzas.

_ ¡Angélica, hemos de casarnos! No quiero morir sin ese capricho_ Le decía Marcelo a su compañera, mirándola con tristeza y no comprendiendo que las cosas, no eran como él las planteaba. Ella, no atendía de buen grado su petición dado que las cosas románticas dejan de serlo cuando aprietan los disgustos y el propio impulso de la incertidumbre. Sin embargo, el cariño y el respeto tampoco se pueden aparcar en la esquina del boulevard y cerrar los oídos, convirtiéndote en piedra de sal.


_Yo te cuidaré siempre, por eso no sufras_ le decía con complacencia._ Angélica.

_ No quiero, que en la comunicación mortuoria, conste tu nombre, como: compañera, frente al resto de mi familia, de mis hijos, que jamás han estado a mi lado_ decía Marcelo, sin pensar de forma egoísta en él mismo, sin rumiar más allá de una ilusión, ni en el motivo por los cuales sus hijos le habían dado la espalda.

_ Ese capricho tuyo, no sé dónde quieres llevarlo, ni si es por amargar en algún momento a alguien que no alcanzo a comprender, pero no me parece buena idea. Ahora, no creo estemos ni en trance de afrontar gastos y menos poner cara de alegría. Que pensaran tu familia, tus hijos, tu ex mujer, que lo haces por cabezonería, por darles un disgusto más._ Dijo la mujer entristecida.

_ ¡No, por eso no es! Quiero que seas mi esposa con todas las consecuencias y frente a todas las personas físicas y jurídicas_ Dijo con convicción Marcelo, dejando caer una lágrima que no detectó su compañera Angélica.



Por circunstancias que pasan, por leyes “murphianas”, por detalles que no se tienen en cuenta, por dejarse cómodamente llevar por la ignorancia, sin pensar en más, que en el amor; se celebró una boda, sin demasiados chirridos ni grandezas. En el juzgado estuvieron ellos y sus testigos, unos amigos que había conocido mientras hacia el nuevo esposo, su curso de cocina. Después de la boda, un refresco rapidito en el bar del paseo y cada cual a sus cosas.

Ambos vivían del amor. Sencillos en los planteamientos, bajo el devenir de las cosas, de afrontar los malos momentos tan juntos y compartiendo lo que tenían, viendo la realidad y contando los días. Estaban solos, sin embargo, se les notaban muy felices.

Aquella mujer resignada, recién casada, por el hecho de contraer nuevas nupcias, dejó de percibir por Ley; el subsidio de viuda, que le había dejado su primer marido al fallecer en tremenda tragedia.

_ A partir de ahora, querido; hemos de apretarnos el cinturón, nos han retirado la paga que yo tenía_ Anunció Angélica a su esposo

_ No te preocupes “Cosita”, que el dinero, no lo es todo, podremos salir con mi pensión, que a pesar de todo, nos cubre bien los gastos habituales. Verás como llegará el día que todo sean risas_ decía Marcelo confiado en el milagro


Aquella enfermedad no detenía el tiempo ni el padecer, los tratamientos de quimio comenzaron a dejarle huella manifiesta. Con aquella fuerza y ganas de vivir, iban sobrellevando la rutina, con aquel amor limpio que solo se da en las personas equilibradas. Él, no se dejaba vencer por la adversidad, y volvía a recibir cada nueva sesión de terapia, como si ésta fuera la que le diera el definitivo toque de curación.

Un semestre y una semana habían pasado, cuando se le daba sepultura a Marcelo, tras haber sufrido un cruel y rápido desenlace, quedándose todas las expectativas aparcadas, sin haber cumplido fecha de inicio. Excepto una de ellas, que en la esquela de defunción, señoreaba claramente: su esposa Angélica le llora.


Además de quedarse sin compañero, sin esposo, sin ese amor que tanto y tanto disfrutó en un periodo tan exiguo, al mismo tiempo, se quedó también sin la mísera retribución mensual, dado que hasta que se lo dictaminen las normas y pueda cobrar la infortunada paga de viuda, Angélica, deberá seguir enseñando a cocinar en los fogones de los “Cachivaches”



jueves, 28 de abril de 2011

Otra ...Semana Santa


Semana Santa pasó
año que escapa, tambor que suena
lluvia perenne que moja y condena
alma que aloja empapada silueta


Procesión del silencio
sin palabras me encuentro
prefiero callarlas
disimulo lamento




Calles oscuras, penas rodando
te miro en silencio, te noto escapando
tenerte tan cerca, tenerte a mi lado
saber que te siento, aunque estés llorando


Saeta que cantas, sin voz sin hablarla
lo mismo la expresas, aun sin cantarla
le pides al cielo, a la virgen Santa
que su mano ponga, y gratifique el alma




Es llanto, es rabia, es amargura innata
es tiempo de indulto, de dolor que amarga
las calles recorro, con saya morada
azoto mi cuerpo, flagelo mi espalda




Por ello te pido, silueta sagrada
controles mi aspecto, reduzcas mi saña
perdones al mundo y con él mi alma
que he sido injusto, al decirle basta





 

Mira aquel niño en la ventana
como reza a su virgen en pos de su mama
para que la cure, para que esté sana
que a la pobre le queda, solo esta semana.


Ya no hay medicina, que cure su alma
solo hay despilfarro por querer sanarla
que somos humanos, a todos nos falta
fingiendo consuelo en Semana Santa



 

Procesión del Silencio
en el cruce parado, está Cristo muerto
prefiero callarme para estar exento
del martirio que llevo por eso le ruego


Señor de los cielos, si es verdad que cantas
entona conmigo, esta pena amarga
muéstrame la música feliz que espero
descubre el camino, que te soy sincero









lunes, 25 de abril de 2011

Procesión: Noche Viernes Santo

                 PROCESION del SANTO ENTIERRO

No podemos decir demasiado sobre la Semana Santa, que ya no se haya reflejado en diversas y diferentes crónicas de tantos y tantas personas entendidas sobre el tema. Que irradian a las claras, las tradiciones de muchos de  los pueblos de Aragón. Recorriendo calles y avenidas, paseando sus veneradas procesiones. Con sus tambores y bombos rememorar la crucifixión de Cristo en la Cruz, con las vigilias y penitencias en su iglesia de Santa Maria la Mayor, donde las mujeres hacen "la vela", que no es más que la Custodia al Cristo y a las Vírgenes de sus retablos e imagenes, durante los dias llamados de dolor. La Rompida con el estruendo de los tambores y bombos a medio dia de Viernes Santo, alterando con ese tremendo ruido la monotonía de las cosas y llamando a la gente a su participación y penitencia.

Valderrobres, se une a estas ceremonias de la Semana Santa y desde hace decenios escenifica con ese agasajo y esa devoción su "Semana" de respeto y de dolor, acogiendo a los diferentes visitantes, que desde todas partes llegan a presenciar estas tradiciones de la villa.

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En este Año del 2011, el tiempo no ha sido excepcional, pero si ha permitido se celebren los actos más memorables y significativos. Las lluvias no han faltado, sin embargo todo se ha podido sustentar, dado que el tiempo se ha serenado en los momentos más carismáticos  e insignes de la Semana. Vaya este mensaje al mundo en general para significarles a sus gentes que les esperamos para próximas ediciones, en la Semana Santa y en cualquier semana del año. Con la seguridad que seran recibidos con la amistad, la alegría y el gusto que solemos repartir a las personas.