miércoles, 13 de mayo de 2026

Despull, la nueva gogó...

 



Marianela quería quedarse en cinta, y no lo conseguía ni tan siquiera haciendo malabares prohibidos.

Confiaba mucho en aquella mujer que le había echado las cartas en una sesión de espiritismo, a la que asistió sin que Herminio Baldomer, su esposo lo supiera. María Manuela deseando ser madre y desesperada al ver que el arroz se le pasaba, y por consejo de su cuñada, tomó medidas para intentar modificar su cuerpo, su presencia y su vida, para disfrutar y notarse fecundada.

Anotó la dirección de Blasiema Sarkó y preparó una cita sin retrasarse en el tiempo.

Aquella médium era formal, y muy honrada…decían, los que la habían tratado y Marieta, como la llamaban los allegados, quería agarrarse al último clavo ardiendo que su edad le proponía para sentirse feliz y quedar preñada con garantías.

La fecha de visita y encuentro en el gabinete de Madám Sarkó, la habían fijado para un día clave. Momento y fecha en que la Patrona y Virgen de su localidad celebraba su octavo centenario. Mientras Marianela, era atendida por la visionaria, y en pro de darle soluciones.

En la ermita… en el gran oratorio de la montaña, donde poseía su cueva aquella deidad, la ofrendaban sus seguidoras.

Todos los años, se sucedían aquellos actos. En ese día sin faltar, con alegría, cantos y devociones acometían el mismo festejo sonado. Se articulaba un tenderete con fiestas y alharacas en homenaje a los beneficios que la “Blanca Mensajera” donaba y concedía a sus devotos.

Bañando aquellas madres agradecidas, embargadas de emoción real, y creyendo en las bondades de la virgen, mojaban a sus criaturas menores de dos años en la alberca de la parcelada capilla, y el resto de mujeres ofrendaba con flores, velas y regalos a la nívea santidad.

 

Madám Sarkó atendió atenta y cariñosa a su nueva seguidora Marieta, la que le contó brevemente su vida. Tan sucinta que hasta la propia y enternecida interesada, quedó sorprendida por el conocimiento que tenía sobre ella, Madám Blasiema. Sin haber siquiera contado aún demasiados pasajes de su existencia. Aquella hechicera calzaba mucho y dominaba sin que nadie le hubiese alertado de las arbitrariedades de la afectada y dolida mujer. La Sarkó sin mover un dedo y nadie le anunciara datos secretos y ocultos, descubrió los atolladeros de la coexistencia de Marianela, los escenarios ocurridos en su entorno y demás milagros ocultos existentes.

 

El primer punto donde incidió fue en su hombre, Herminio Baldomer, pareja desde hacía unos años, con el que se casó ya mayorcita, como lo era él. Un tipo desgarbado y bebedor, cliente de todas las barras del pueblo, acostumbrado al trago corto y fuerte y a ser despectivo y desagradable. Un desgraciado que la poseía sin amor, sin atracción y desgana visceral.

Violaciones más que contactos conyugales que se establecían ciertas noches, en las que llegaba a casa menos ebrio que de costumbre. Después de haber visitado a Dominique Despull, la nueva gogó de veinte años, en el reservado de la House Gels.

Antro ubicado en la carretera hacia la puebla. Prostíbulo dónde iban a parar aquellos que eran amantes del despelote más vulgar. Negocio situado entre la nada y el desierto de las calamidades, dependencias opacas que unía el sexo y la droga, con el engaño y la falta de honradez.

 

La médium le aseguró que pondría punto y final a las correrías de su Herminio, sin que ella se viera afectada por ningún contratiempo y que llegaría el momento que su hombre bebería de su cuerpo completamente enamorado.

No era precisamente lo que quería conseguir Marieta, pero dejó que la pudiente del destino se extendiera desmenuzando lo que iba a suceder en su futuro más cercano

Después con dilatada potestad, aquella visionaria sibilina hizo incursión en ella, mezclando deseos y desagravios en sus últimas relaciones prohibidas, con aquellos que había mantenido amoríos para poder llegar al estado de buena esperanza. Sabiendo que hasta el momento el borrachín de Herminio, no la poseía por hallarla vulgar, indolente y descarada. Marieta ya no lo respetaba ni como varón ni como marido. Hubiera dado lo que no tenía por quitárselo de encima, las pocas veces que la deseaba y sobre todo por perderle la pista que es lo que apetecía.

Lo provocaba para sacarlo de sus casillas por si en una de aquellas ocasiones pudiera hacerle perder los papeles y cometiera una falta tan grave, que pudieran meterlo en la penitenciaría de la ciudad, acusado de cualquier fechoría. Marianela no ponía medios para evitarlo, y jamás desdeñaba las ocasiones de yacer con él, por si en alguna de aquellas oportunidades. Escasas, quedaba preñada, intentando ser mamá. Que era su fin.

Marieta jugaba con el cálculo de sus probabilidades, y contaba con ciertas jugadas, disimuladas por el ejercicio del adulterio más descarado con cualquiera que se le ponía a tiro.

En el intento de quedar fecundada y por qué no. Disfrutar de ese sexo que ansiaba y su pareja le negaba, regalándolo a las señoritas de compañía del antro de la Hose Gels. Se ofrecía sin miramiento, al placer que le pudieran ofrecer aquellos hombres que le parecían dignos de revolcón.

Engañando descaradamente al saco de carne que de vez en cuando eructaba a su lado en la cama.

 

La médium indicó a Marianela, que se llevara cuidado tanto con su esposo como con el que normalmente, la montaba en aquellos actos de pasión, disfrutando de esas relaciones sexuales tan promiscuas, que gozaban en secreto.

Madám Blasiema, le informó en aquel instante de su estado de buena esperanza, que había conseguido en las ultimas relaciones tenidas, con una misma persona, la que aun y sabiendo de quien se trataba no descubrió.

Informando a la buena mujer que estaba preñada, después de haberle hecho la prueba de fertilidad en aquella sesión. Debiendo personarse sin faltar en cuanto pudiera en la ermita. A dar su agradecimiento a la Blanca, por haber concedido aquello que pedía tan fervorosa y que para conseguirlo había faltado a los principios del mandamiento del matrimonio.

Herminio conocía de buena tinta que ella lo engatusaba y con quien. Además el amante que la montaba, acompañaba y desnudaba en sus horas ardientes, no quería descubrirse, por ser un personaje importante de aquel sector y destacar por grandes proezas.

En aquel instante la única que sabía que esperaba un hijo, eran las dos confidentes, la médium y la clienta. Nadie más.

El acto de contrición que le impuso Madám Blasiema, fue ir una tarde sin que nadie lo supiera a la alberca de la ermita de la “Blanca Mensajera” y desnuda completamente se bañara en sus aguas, rezando unas frases que ella le pronosticó al oído, para que incluso no conocieran ni las propias inteligencias habidas de aquel despacho.

Que esperara a que se sucedieran los actos de homenaje de aquella fecha y sin mas tardar se acercara a la ladera del monte, y en la charca del templete, se inundara completamente desnuda con unas ramas de romero y de hinojos.

 

Han pasado seis meses de aquellas fechas, Marianela encontró la muerte en aquel estanque, donde primeramente la ahogaron y a posteriori la descerrajaron con inquina.

Dejándola inerte sobre las aguas, sin más. Hasta que una ferviente y asidua vecina, en una de las visitas a la ermita, la descubrió dando aviso a las autoridades.

La hallaron despedazada dentro de las aguas frías del depósito de la balsa. Sus ropas juntas a una roca mediana esperaban junto a la documentación y el teléfono de la víctima.

Están detenidos tanto Herminio el esposo oficial de María Manuela, como el amante de la misma el prior y confesor del convento de las Angustias, por sospechas de asesinato.



Emilio Moreno




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