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viernes, 5 de junio de 2020

Desenredo nudos




Salté al espacio

mi vida apostaba,

y ya levitando

creí que aguantaba.


No llegué al asfalto

y sin darme cuenta,

tropecé en su cielo

por una prebenda.


Lugar escondido,

en caída libre.

Detrás de unas jaras

no hay quien, lo supiera.


Todos me miraban

como la alcanzaba,

desde la cintura

pude sostenerla.


Seguía cayendo,

sin red y sin tregua.

Mi orgullo enganchaba

en su boca, y lengua


Reacia al principio

quedó tan deshecha,

ponía prejuicios

aunque satisfecha.


Después del viaje

y ya sin vergüenza,

me dijo al oído,

que lo repitiera.


Seguía cayendo

del borde del cielo,

y sin sostenerme

sujetó mi anhelo.


Palpó mi deseo

y vio que mi nervio,

no entraba en su juego

con el desvarío.


Meciendo el cabello

y sin miramientos,

me citó en caída

libando hacia dentro,


y sin hacer ruido,

bajaba hacia el suelo,

justo me esperaba

con su pecho abierto.


Desgarrando entero,

mi febril empeño,

recibí punzada

del dolor más fiero.


Me causaba herida

de un sueño supuesto,

que vi descendiendo

de la muerte exento.


En su madrugada,

nadie noto apenas,

a pesar de todo.

Lodo por mis venas.


Cuando me pregunto

por aquella escena

¿Sería durmiendo?

Tras de aquella cena.








lunes, 27 de agosto de 2018

Antes del yerro.











Me resisto a estar nervioso,
el premio está repartido.
Se han presentado cincuenta,
no soy de los elegidos.

Otra vez con esa piedra
tropieza mi cometido,
sin esperar grandes logros
participo sin atino.

No me asustan los artistas,
participo con alivio.
Si algún día soplan mi gaita
me encontraré muy perdido

Mi nombre está dentro el bombo,
sin embargo no confío,
por nunca tener la suerte
en ser de los distinguidos.

La calidad siempre cuenta
y la mía está en mi atino,
será lo que yo esperaba
con versos tan aguerridos.

Dicen que algunos superan,
por tener un mejor trino.
Conozco de buena tinta,
cual será siempre mi sino.

Confieso me haría gracia
participar en el ruido,
por eso fui trabajando
para comerme el cocido.

Como todos los poetas
argumentamos sentido,
aunque alguno de nosotros
somos un poco engreídos.

En esta viña hay de todo,
copleros muy atrevidos.
Les apetece lucirse
con su egoísmo lascivo.

Tal de agudo fue el presagio
que antes de escoger latido,
ya eligieron al premiado
siendo lo más divertido.

El mérito al candidato
como siempre decidido,
es el que más lo merece
aunque sea un afligido.

La cara que se nos queda
y el ruido de los suspiros,
supera la fantasía
y el tono de los destinos.