domingo, 8 de octubre de 2017

Cenizas en la nevera



Acristalamientos grandiosos en los pasillos, puertas cerradas, en tonalidades azuladas y grisáceas, adobaban aquella simple decoración.

__ Fue con usted, Edwin con el que hablé anoche ¿El que recibió la noticia del suceso?__ preguntó la oficiala, mirándole simulando arrogancia y desinterés.

__ El mismo que ha seguido las instrucciones dadas por usted con lo que al rastrearlas, por cierto__, respondió asintiendo y atisbando Edwin el color de los ojos de la oficial.

__ Ha costado dar con ella y, me refiero a la difunta.

__ He pululado de un sitio a otro sin saber realmente si llegaría a término. Hay muchos funcionarios que mal les pese, no saben hacer su trabajo__ Comentó Edwin, con mucho énfasis y convicción, mientras la caporal, escuchaba y espiaba sus palabras y fisonomía para proseguir en cuanto le diera posibilidad aquel declarante.

__ Orientan mal al desinformado. No escuchan ni precisan, tan solo para quitarse de encima al paquete, sin importarles el trabajo bien hecho y burlándose de nosotros los afectados.
Motivo éste__; siguió usando la jerigonza__ me ha hecho recorrer innecesariamente media ciudad, desde la zona de Sancho de Ávila a la Ciudad de la Justicia y viceversa.

Perder el tiempo y el ánimo de forma miserable deambulando desde el mortuorio, hasta el Instituto de Medicina Forense, situado en la Zona Franca.
Para volver de nuevo al necrológico de Marina, y al final gracias a un alma caritativa que antes de enviarme de excursión a otro destino, se preocupó en oírme, escucharme y saber de verdad, cual era mi necesidad, para poder reconocer un cadáver.

La gendarme viendo que se lanzaba, le arrumbó a quemarropa con una pregunta concisa y muy directa, intentando imponer ella misma su marcha, sin dejar que aquello fuera una cháchara de vecinos.

__ Ha reconocido ya a su familiar, ¿verdad?__ preguntó la oficiala mirando a Edwin a los ojos, sin pestañear y fijando detenidamente la atención en la respuesta, intentando descubrir sus reacciones.

__ ¡Por supuesto! ¡Claro! ¡Era ella, Irene! __ chasqueó los labios y frunció la frente para terminar diciendo__: muy deteriorada.
Sin puntualizar más Edwin, intentó mitigar el recuerdo de aquellas imágenes que soportó con un gemido agrio y mudo, pretendiendo pasara desapercibido.
Pensando a la vez, con aquella rabia contenida que a veces mostraba.
La clase de familia que les había correspondido tanto a Irene, como a él.
Una hermana desarraigada y cruel, sin interés por saber como había fallecido, ni cuales fueron los motivos por los que había dejado de existir. ¡Si la abuela levantara la cabeza! __ caviló, para reanudar con la otra pata de la cuestión y añadiendo a la suma al sobrino.
A su ahijado, que excusándose en añejas relaciones pasadas que no venían a cuento y fuera de la realidad, pretendía sirvieran como excusa, para librarse tan solo de las obligación, de zafar los dolores de cabeza y esconderse frente al lío del papeleo.
Ni siquiera accedió a verla, a asistirla ni ayudar a que se le diera entierro de forma humanizada.

__ Lo que no comprendo__ dijo el hombre apenado__ es como ustedes, la han tenido tantos días en la nevera, sin dar aviso.

__ ¿Aviso? ¡Dice usted!__ con energía contestó la agente sin contemplaciones y mostrando la nata cuajada que guardaba.
__ Nosotros el Cuerpo de Policía, iniciamos la búsqueda en cuanto supimos de su muerte.
Tenga en cuenta, que hasta que los Mossos, detectaron el cuerpo sin vida, habían pasado mínimo..., ¡mínimo!, mes y medio, por tanto no me haga esa pregunta__ serenándose un tanto prosiguió, mostrando algo más de templanza.

__ Es una interrogante que se la puede contestar usted mismo. A poco que sea inteligente__ descarada, enfatizó la caporal Esmirna.
Notando que aquellas palabras eran hirientes quiso suavizarlas.

__Si piensa y analiza, usted mismo, puede responderse y quedar convencido sin ayudas externas.
Rompió estrepitosamente la escena con una sonrisa forzada Esmirna y, mantuvo a Edwin concentrado y comprendiendo que aquello no hacía más que iniciarse. Causando un sinfín de confusiones nefastas.

Se llenó el plexo de aire renovado y siguió con su alegato.

__ En la nevera__, como usted dice __,no lleva más de cuatro días. Tan solo el tiempo que nos alcanzó para dar con usted. Tras las negativas de primero: Concepción y segundo de: Antonio. 
Personas de la familia que negaron toda participación y ayuda.

Siendo trámites bastante rápidos pero complicados, por tener que levantar acta y seguir con las investigaciones paralelas, por si existiera relación, con el deceso dudoso al que nos enfrentamos__ explicó la cabo, haciendo un inciso y bajando el tono.

__ Dimos con el paradero de los colaterales y antepasados de Irene, por casualidad al comprobar en el Registro zonal, una coincidencia de apellidos y una avenencia causal, en una dirección sita en el perímetro de Barcelona, dentro de una zona urbanística del cinturón de la ciudad. En la que residían dos mujeres posibles familiares de Irene, de las cuales Piedad ya difunta, se relacionaba por consanguinidad.
Detalles que nos llevaron con bastante fiabilidad, con un leve atestado establecido por una denuncia, registrada en nuestras dependencias policiales.
Imputaciones derivadas entre vecinos, por divergencias de lindes en las parcelas de los terrenos de una Urbanización próxima a la carretera nacional que va desde Barcelona a Cádiz.
Contingencia que establecía el referencial de la dirección de una tal: Concepción, allegada anexa de la difunta Irene.


Fue desgranando multitud de esencias y detalles claros, mientras Edwin, escuchaba aquellas manifestaciones frente al escritorio de la caporal de la policía autonómica, que siguió argumentando.








1 comentarios:

Esperanza sandoval santander dijo...

Gracias Emilio por compartir tus escritos que siempre leo con interés, es un placer pasear por esos retales de vivencias que nos regalas tan generosamente. Un abrazo.

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