viernes, 25 de agosto de 2017

Adulterio entre madre e hija.


Florencio hacia unos años vivía solo, en un pisito del centro de la ciudad. De una ciudad diminuta, donde nunca pasaba nada.
Sin cine, sin grandes almacenes, para ir a derrochar el dinero, sin cabaret, donde ver alguna revista sexy, sin hospital para las urgencias, ni estación de tren. Ni siquiera pretensiones por llegar a poseerlos.
De lo que podían presumir era de la tranquilidad, del buen vino, de la misa de doce los domingos, de la falsía de los vecinos y de las muchas barras de bar en los diferentes locales de aquella urbe.
Los censados del lugar, vivían social y reciamente unidos entre ellos. Sin fisuras y como quiera que, se conocían desde la infancia, todos ellos pertenecían a peñas de amistad inexpugnables.
Según edades y fecha de nacimiento, dependiendo de los años de leva y de escuela. Sin dejar entrar en el seno del grupo a ninguna persona forastera, que no perteneciera al pueblo
También existían los raros e inadaptados, como en todos sitios. Aquellos que emigraron y vieron otras culturas, ni mejores ni peores. Diferentes y ya no volvieron más que a pasar periodos vacacionales. Callando lo que pensaban, por miedo a ser marginados, por ser auténticos.
A ellos, hasta las familias y parentelas les habían olvidado y ni siquiera se relacionaban como castigo a su deserción.

La ocupación profesional de Florencio, le llevó por circunstancias a la población mencionada, y por evitar desplazamientos, quiso radicarse cerca de donde desempeñaba sus labores.
Motivo entre otros, por el que cambió de residencia y se fue a vivir a la zona, evitando desplazamientos y madrugones exagerados.
Ocupando un pisito reducido de la calle Carbones. El único inmueble de aquella singular calleja, tan floreada y empinada.
Aprovechando como no, el distanciar además; tierra de por medio después del dificultoso divorcio que mantuvo con su joven y descentrada ex mujer.
Necesitando poner carretera y mojón, entre todos los indeseables problemas de entendimiento de la pareja, durante aquellos días inolvidables, que le sacaron de su naturalidad y de su calma.
De no haber tomado aquella decisión, con seguridad, estaría preso en alguna penitenciaría del país, por motivos más que espeluznantes.

Una noche Florencio, estaba sentado en la terraza principal del bar Montevideo de aquel arrabal, justo al lado de una mesa en la que estaba sentada Irene, acompañada de su grupo de amigos, los de su peña de toda la vida, su corro acogedor y de tanto en vez, las miradas de ambos se entrecruzaban sin reproches.
Se buscaban, como si se conocieran, como si no pudieran traspasar mas de tres segundos sin mirarse directamente a los ojos.
Ella, una dama ya madura de mediana caducidad, separada desde hacía lustros y con dos hijas mayores, con sus líos matrimoniales, que ya estaban emancipadas desde hacía varios años.
Una de ellas en una ciudad costera del litoral y la otra, en la capital del Canadá, Montreal.
Irene necesitada de algo más que no fuera el repicoteo de las estufas en los inviernos, que le rompían el normal devenir de su vida y del ventilador del aire acondicionado en verano, para atosigar sus ganas de existir.
La había abandonado su marido de manera brutal por una amiga íntima de ella y de la familia, una vecina del pueblo que además, se jactaban frente a ella, en los veranos por la plaza, al salir de la iglesia.
Una amiga que había sido dama de honor con Irene en la misma añada, de las fiestas de hacía ya veinte años.

Sabía que ninguno de los mozos maduros y solteros o divorciados del pueblo se le acercaría para entablar una amistad o, relación duradera. Con tintes de seguir adelante una vida normalizada en pareja o en unión juntos hasta el final. Estaba si no lo remediaba, abocada a la soledad y al olvido.
Las normas de aquella sociedad eran estrictas con las mujeres. En caso de no tragar con quien de entrada festejabas, te relegaba a la omisión y al abandono. A la solitud indeseada o, a la soltería más recalcitrante sin remisión.
El acercarse a alguien que no fuera de la tribu, no estaba bien mirado. Tan solo debía cuidarse de aquellos que la provocaban para intentar mantener sexo secreto y después, seguir como si nada hubiere existido, disimulando, al descuido con cuidado, como en casi todos los pueblos.
La reunión que mantenía con los amigos en la terraza del Montevideo, estaba llegando a su fin y ella hizo para desempolvarse de sus amistades y que la dejaran sola en aquel lugar, con una extraña desvergüenza que nadie creyó, pero que aceptaron, dejándola a su suerte y al pairo de sus elucubraciones.
Al quedar sola, acomodada en la faja de aquel mirador, Irene creyó que Florencio, le abordaría para entablar conversación.
Al no conseguir los óptimos resultados que ella preveía y al pasar un tiempo prudencial, fue la guapa madame, la que preguntó al caballero, de forma descarada y con mucha amabilidad.
__ ¿Por qué, me miras tan fijamente. Me conoces?
Florencio, sin perder la estabilidad y con esa tranquilidad que muestran los que nada tienen que perder, miró tras de sí, por si aquella interrogación no fuera con él.
Se cercioró de que tenía que responder indefectiblemente, a una mujer muy guapa, sensual, muy falta de tocamientos sensuales. Tan caliente y persuasiva que se ponía a tiro, a pesar de ser algo mas vieja que él.
__ ¿Me preguntas a mí? ¿Verdad?__ dijo con sorna Florencio sonriéndole y siguió__ En serio te diriges a mi persona, sin miedo a que te ¿critiquen? ¡Que valentía la tuya! ¿No?
Ella, sin inquietud y con la dulzura con que había iniciado su interrogación quiso seguir siendo amable, y le alargó la mano, esperando que Florencio hiciera lo propio, a la vez que le decía__ Me llamo Irene y creo que te conozco de algo, o me lo parece.
__ Igual eres del tipo de persona, que cuando te ven fuera de su propia población, te saludan sin más y cuando llegan a ésta, te niegan hasta la mirada al pasar por la calle y bajan el morro, pasando disimulados por tu lado evitándote. Así nadie los relaciona.
__ Yo no soy de esas, pero se de lo que me hablas. Conozco a mucha gente de aquí, que lo practica. No estoy en disposición de ganarme más enemigos. Aquí es lo que hay, si te gusta bien y si no, pues te encuentras despreciado. Te montan el boicot y cómo si no existieras.
Cumplido Florencio, le estrechó la mano y aquella noche durmieron juntos en la casa de la calle Carbones, a pesar de que aquel hombre, no tenía intención de enredarse con nadie.
Le dejó bien claro a Irene, que de entresijos pocos, y de obligaciones menos, que sólo hacía unos meses había salido de un lio demasiado grave y no estaba dispuesto a compartir habitáculo con otra mujer.
Después de lo que había vivido con su ex mujer, una ninfómana exagerada, bastante más joven que él, y que durante dos años estuvieron en un puño, viviendo del amor, sin disentir para nada. Hasta que llegó la infidelidad de la damisela, con un hispano aventurero y sin papeles.
Aparte de todas las contra indicaciones habladas y analizadas los días fueron pasando y pasando y ellos follaban todas las noches, apechugando con toda la carga, y el bagaje de ambos.
Fijando una frágil pero emocionante relación que les duraba, día tras día, en la clandestinidad del pasaje Carbones.
Volvieron las alegrías a la vida de Irene, a raíz de los coitos noctámbulos tan agradecidos por la oxidada mujer. Le cambió el carácter y se rejuveneció. Tomó la vida de nuevo con apasionamiento y a pesar de comentarios de las cabilas de la diminuta ciudad, fueron traspasando fechas de ternura y de sexo.
Florencio, aceptaba aquella ilusión de buen grado, sabiendo que las cosas se interrumpen sin avisar.
Aquel hombre, preveía en algún momento la posible ruptura ajena a los intereses de aquella pareja y disfrutaba del momento sin dejarse llevar por las exageraciones ni confianzas.
Inmersos en aquella realidad tan frágil, en aquel deleite tan fanático de ella, tuvieron noticias de una de las hijas, que pasando por malos momentos, le pedía a la madre volver a su casa para reponerse.
Volver al domicilio paterno de Irene, vacío desde su relación con Florencio desde hacía no más de dos meses.
Después del amargo divorcio que disputaría con el que fuera su esposo, su amor de juventud, aquel que la abandonó por una de sus mejores amigas.
Ahora Irene, repuesta con su nuevo amor, no partiría peras con nadie, y no pretendía compartirlo con ajenos, ni siquiera con la presencia de una de sus hijas.
Por lo que cedió a la recién llegada, la casa de los abuelos y no tener que convivir de nuevo juntas.
Aquel apartamento tan solo distaba de la calle Carbones a escasas manzanas de distancia. Donde al poco ingresó una noche, en forma de secreto Davinia, la hija de Irene, para desbaratar la felicidad de su madre.
Davinia, llegó al pueblo sin conocer lo que iba a propinar a Irene y a Florencio.
Dejando a su madre en la pura desgracia, sin posibilidad de arreglo, sin hombre, a pasar a la escasez sexual nocturna y a regalarle otra depresión sin salida.
Jamás imaginó Irene que, su hija Davinia, fue la joven esposa infiel de Florencio, la que hacía pocos años formó pareja con el hombre, que ahora se acostaba con ella.
La demente que le complicó la vida al amante de su mamá y le hizo saltar de su tranquilidad, al cometer adulterio.








martes, 22 de agosto de 2017

Lance con chascarrillo





Erase una vez, un grupo de personas que habían estado prácticamente toda su existencia juvenil mezclados. Eran compañeros, pero con ciertas atribuciones adquiridas.
Vinculados a una clase de profesionales con rango y mucho recurso, ademas de pertenecer a una de esas grandes y potentes empresas que aparentan ser madres putativas, o sea que les consideraba a todos hijos, sin serlo.
Por lo cual todos ellos se sentían amparados, bajo su marca y desde ahí arrancaban su orgullo al mundo.

Con lo cual, estaban sumamente imbuidos por esa razón social, a su empresa, con su exclusiva dedicación a ella.
La firma, que les daba de comer que; cualquier detalle unilateral, o vivencia que comenzaran, ya bien personal, familiar o relacional, les afectaba en el alma.

El nombre de esa falsa gran “Mamá”, siempre iba por delante.
Tanto era así, que muchos de ellos, respiraban en su nombre, creían ser los dueños de la misma y poco a poco iban creando una tela invisible, difícil de penetrar, para otros empleados, no tan empecinados como ellos, y quizás más listos.
En su tiempo diario de trabajo, todo era compartido, su vida era un préstamo sin final, sin apenas intereses.
Aparentemente sin excusas, sin secretos. Mujeres y hombres, sin ser de familia, dominaban los vericuetos de su alcoba, las economías de la casa, las vicisitudes y dificultades de cada uno de ellos.

Se criticaban ¡claro está!, pero de forma velada, y siempre intentando ser los mejores del grupo, admitiendo los pequeños fallos, a cambio de risas y pequeñas amenazas. Perdonándose entre ellos, esos chismes. Lo que contaba era la dedicación a la tarea diaria. Por eso eran los elegidos__decían ellos.

Era un paraíso terrenal, que llevado por los más líderes y derrochando tanta comprensión, pretendían que aquella vivencia les durara la vida entera.
Sin pensar que todos, absolutamente todos iban cumpliendo años y serían sustituidos, por otros que más jóvenes, resolverían los negocios tan importantes con otras miras, y con los mismos resultados.
Cambiando el contexto de ese proceder en el departamento de productos y asistencia a clientes externos y con un sueldo más exíguo.

Estaban ligados desde la mañana hasta la noche, siempre en contacto. Sabían unos de otros hasta los detalles más ínfimos de su existencia.
Entre ellos, los más afines habían salido muchas veces unidos en familia, avecinados a celebrar los éxitos familiares, nacimientos, comuniones, puestas de largo de las hijas, vacaciones y demás ilusiones.

Como es natural, entre algunos había más cordialidad y mas entendimiento que con otros, pero la realidad es que aquel grupo de personas solían tratarse tan a menudo como las circunstancias lo demandaban.

Permitiendo que el jefe, que a su vez lo miraban con un poco de encono, por no ser de la región, no hablar su dialecto idiomático y, porque se estaba trajinando a Virtudes, la encargada de facturación de proyectos técnicos.

Él casado, con su esposa de toda la vida y ella, con su marido. Un zapatero remendón, muy discreto y timorato.
Disimulaban jefe y empleada, pero no dejaban de verse y tocarse cuando podían, con el consentimiento de ambos.
Como los éxitos, los engaños, los líos, el sexo, y las cosas en general no suelen durar mas de cien años, llegó el punto que todo aquello finalizó de la manera mas hipócrita que humano pueda entender.

Comenzaron por un despido semi general, que partía de la gran “Mamá” la madre putativa. Aquella marca prestigiosa, ya no quería amparar a sus hijos, aquellos empleados, que creían ser su sangre roja.


Con énfasis político y con un breve discurso los puso en las colas, primero del paro y después de la jubilación anticipada.
¡Ángela María!, patrona de los incompetentes.
¡Trato inmerecido, a los afectados!
¡Que vida mas cruel!

Se quedaron con un palmo de narices, todos aquellos mercachifles, que pensando que el negocio era suyo, se lo arrebataban, por la cara.
Lamento de todos ellos, ahora se encontraban ofendidos, por no contar con ellos, más que para que fueran a firmar el finiquito a su respectiva oficina.

Se acabaron los contubernios. Término que puede aplicarse al tema, acabando de raíz aquellos pactos ilícitos, montados entre aquellos graciosos compañeros del alma, finalizando las conspiraciones u otros entendimientos que merecen repudio.

Un buen día cada uno se despertó en su cama, con su mujer y sin su gran tarea, la de representar a la marca que toda la vida, les había dado motivo para vivir, con un saneado sueldo.
Ya no era necesario, que el jefe, acosara a la empleada que facturaba los proyectos.

Aquel jefe, ya caduco estaba jubilado, y vive sin recuerdos con su esposa. Fue el primero en salir, para recoger todos los laureles y beneficios, los demás. Aquellos que creían ser la roja sangre, la savia espermatozoide de tantos negocios. Hacen la cola de la Seguridad Social.









viernes, 18 de agosto de 2017

Novela: El váter cósmico, en el Matarraña


Emilio Moreno


El martes día 15 de Agosto, celebración de la Virgen de la Ascensión, presenté mi novela en las instalaciones de la librería Serret, siendo el día central de las Fiestas Patronales, con lo que mucho personal, iba de un sitio hacia otro, celebrando la esperada diversión. 
La banda Comarcal, correteaba las calles de la población marcando el ritmo con sus partituras y sus pasacalles agradables. 
La gente, engalanada camino de la iglesia, y después a tomar el vermouth, correteaba y saludaba a familia y conocidos.

Buena e ideal jornada para sentarme a firmar y esperar en el córner de la librería, con el dueño del acogedor local; el amigo Octavio, a que fueran pasando los amigos y los que estaban interesados en la citada narración.
Disfrutando de las explicaciones que me solicitaban los que se acercaban al stand de la citada catedral de la lectura en el Matarraña. 
Esa librería tan afamada y archiconocida en cualquiera de los territorios donde se respire literatura, poemas y cultura.
A otros clientes los más tímidos, aquellos que no daban señales de estar, que casi querían pasar desapercibidos, porque no querían hacer gasto y comprar otra novela más, los abordábamos con un deseo. El de la necesidad de acariciar las letras, sin más.

Tampoco es de extrañar y hay que aceptar todas las excusas recibidas como las que indico a renglón seguido_: "Yo no leo mucho", "No tengo tiempo para leer","Voy a la biblioteca popular". Aún y así, personalmente, me acerqué a ellos para que no mostraran temor ni reticencia y les hice una valoración de lo que tenían en sus manos, una novela actual, descarada y directa. 
Los había que preguntaban precio, por aquello de la comparación; otros ni siquiera les fue necesario, por no interesarles de entrada.

Agradecido con el entorno, y con el amparo recibido quedo muy satisfecho y contento con mi presentación en el Matarraña, se cubrieron mis expectativas y firmé con mucho gusto todas las novelas que tenía previstas. 
No fue la avalancha de otros lugares, tampoco habían canapés, ni copa de cava. Ni encontré, porque no se presentaron, aquellos amigos que siempre te valoran tanto por la calle, con grandes aspavientos de alegría. Esta vez ausentes. 

Tienen su novela esperando en la librería Serret, y sé que pasaran a recogerla sin problema.
Creo que si hubiera sido regalada, lo hubiésemos agotado todo. 
También hubo quien,  sin conocerme, siendo la primera vez que tropezábamos intuyeron la verdad de la novela y además del interés mostrado al tocarla, releerla por encima y tenerla en sus manos, vieron claramente que se trataba de una historia candente y que se la llevaban consigo, para disfrutarla en silencio. 
De hecho, casi que tuve que desglosar paso a paso la narración, ya que en un momento determinado, me sentí inmerso en la propia historia, y volví a disfrutar de todos aquellos instantes agridulces e interesantes. Además de intensos que pasé cuando la estaba escribiendo.

Hubo en especial una persona, que quiso conocer, los intríngulis de las entrañas de lo narrado en la historia, preguntando a la vez; si se acercaba más a la realidad, o era todo prácticamente invención del autor. 
Fue entonces cuando me percaté de que en ocasiones aquello que describes en tus relatos mucho antes de que ocurra, llega a suceder. 
Ya que la persona a que me refiero, me confesó algunos detalles de su impronta, y bien podía reflejarse y confundirse con uno de los personajes del cuento que ya quería tener en su poder. De hecho parecía colarse en las casuísticas del Váter Cósmico, por la semejanza en lo que me explicó.

En lineas generales y en particular me fue muy bien. Disfrutando de unos momentos mágicos que engrasan aún más mis ganas por lo que hago. 
Riendo a momentos, con las acudidas de Octavio, que siempre sabe lo que hace y adonde va. 
Sentando de antemano que todos no pudieron aparecer, a recoger su novela. 
Otros, quizás no lo recordaron a pesar de los "pesares" y de lo "plomazo" que nos ponemos los autores, avisándoles mucho antes de que tengan compromisos en sus agendas. Algunos pues, ni se molestaron, aunque advirtieron que pasarían sin falta, por aquello de salir del paso. 



Gracias a la vida por darme estas y tantas oportunidades, y por certificar tantos y tantos pensamientos, hacer realidad tantos deseos y permitirme con mi pluma acercarme a ti, que ahora estás leyéndome atento y atónito.


Emilio Moreno, en la firma del Váter Cósmico...

Emilio Moreno Delgado en la Biblioteca
de Cornellá







jueves, 17 de agosto de 2017

Presentación de la Reina y las Damas. 2017

Otro Año Maravilloso con La Reina y las Damas.
En uno de los lugares más "Bonitos del Mundo"

Como cada anualidad para estas mismas fechas, se celebra en la población la cesión de la Corona de las Fiestas entre la Reina del pasado 2016 y la Reina nominada y sucesora durante el año. Acto emotivo, que por trillado no se hace pesado ni triste. Todo lo contrario, la juventud lugareña espera con sus cánticos ese cambio de diadema de una preciosa joven a otra. 



Acompañada de las autoridades políticas y sociales de la villa, que reparten los ramos de flores a todas las bellezas del escenario, que no son otras que la galana compañía de la regente, sus damas de honor, luciendo hermosos vestidos y atavíos. Peinados lucidos que por bellos y sencillos no son rimbombantes. Los parroquianos se arremolinan alrededor del escenario, a partir de las nueve de la noche, a la bienvenida de las cáfilas que portan a las escogidas señoritas que son las que durante el año, portaran el título correspondiente de Reina, Damas de Honor y Jerarca Taurina.


Simplemente dejar constancia del momento precioso, que a pesar de los años que transcurren jamás es exacto al anterior y cada uno de ellos contiene la esencia de la lozanía del año en vigor, con sus gracias y aptitudes puestas al abasto de su simpatía.


También decir con mucho respeto para que nadie se enoje y por si alguien puede remediarlo en pro de todos, ponentes y oidores escuchantes; que el sonido instalado en el recinto para el acto y actuaciones no mejora, ni tampoco la iluminación, con lo cual para poder disfrutar del estupendo festejo, los responsables de los Actos, deberían analizar estos aspectos, para que la población habitual y forastera pudiera gozar con mayor nitidez.
Cuando los pregones finalizan, todo está a punto para dispararse, por delante cinco días de los que la alegría corre y se desparrama por las esquinas, con las charangas, las peñas de jóvenes y maduros y la pista de los espectáculos que se engalana con la carpa y los músicos que van preparando la noche de baile.

CONCIERTO DE FIESTAS



El Concierto de este año, ha sido del todo maravilloso, con la actuación de la Orquesta de la Nueva Alaska, que con su elenco de artistas nos han dejado calidad y música bien interpretada, para que el público la disfrutara como nunca. Os dejo muestras de todo ello, para que dentro de unos años y volvamos a repasar las efemérides de las Fiestas, recordemos todo lo que de bueno llevaban.


Un abrazo a todos los que hacen posible, el que muchos podamos disfrutar de todo ello, porque el hacer feliz a la gente es maravilloso.


Autor:
Emilio Moreno

lunes, 14 de agosto de 2017

la desnuda, mentira




Había bajado del vagón del convoy que le retornaba a casa después de un desplazamiento larguísimo y de una jornada amplia de trabajo.
La cabeza le botaba por tantas recriminaciones que se hacía por el último error comercial que había protagonizado.
Nadie le recriminaría nada, puesto que lo guardaría como un secreto, ni siquiera sus jefes se enterarían.
Tenía licencia en el despacho para hacer lo que a él le viniera en gana pero su remordimiento trabajaba a marchas forzadas.
No era un profesional embaucador ni tramposo, jamás había cometido desfalco, ni malversación.
Era una persona amplia de miras, y no poseía aires de grandeza, ni tenía entre sus aficiones la corrupción ni el latrocinio en sus transacciones. Tampoco se había embolsado comisiones que no le pertenecieran, aun y sabiendo que nadie daría con esos asientos contables. Era un ejemplo de persona.
Cuando llegó a su estación, la de siempre, en su trayecto habitual sin saber por qué ni cómo, se encaminó en sentido contrario a su domicilio.
Arrastrado por una fuerza superior que lo abstraía y se lo llevaba calle abajo.
Luchó con tesón por hacer intentos de encontrar una explicación al suceso, pero sin darse cuenta, cada vez se alejaba mas de su entorno.
No tenía voluntad, le era imposible, inaudito el determinar y reaccionar en la dirección real, no era capaz de cambiar su decisión y volver a lo que siempre había estado como normal. Un trayecto el suyo de regreso, fácil y conocido.
Incapaz se dejó llevar, no sin percatarse que le sucedía algo aberrante. Imposible acceder a lo coherente que le dictaba su cabeza. No fue ni llegó directamente a su barrio, ni a su calle, ni tan siquiera a su casa. Iba en dirección opuesta a su vida, a su dominio a su mundo.
Sus fuerzas habían quedado exhaustas y era incapaz de tomar las riendas de su decisión. Cuando de pronto se detuvo en la esquina de la calle Decepción, confluencia con la Avenida Desarraigo y en el numero cinco de la casa, pulsó el timbre.
Era su antigua casa, donde vivió con sus padres, en su adolescencia.
Un pulsador envejecido y medio roto, sonó en el pasillo interior de la casa.
No tardando demasiado, como si ya le estuvieran esperando, se abrió la puerta, con el conocido chirrido del desengrase, del comienzo de un mal sueño.
De pronto miró y no daba crédito a lo que estaba viendo. Aquella joven estaba desnuda frente a él; en el portal de la casa, sin mayor problema.
No estaba protegida ni por el mínimo paño, descalza en el suelo, con los brazos caídos, mostraba la enjundia de un cuerpo de mujer madura, que se mostraba al mundo, sin ningún tipo de recato ni reserva.
Su melena, excesivamente larga, le caía por encima de los hombros, llegándole a los pechos. Sin nervios ni prisas la mujer esperaba una reacción por parte de Neftaly, que había pulsado el timbre de la casa.
__ ¿Quien eres?__ preguntó Neftaly, con una sorpresa y susto en la cara.
__ Soy ...__ antes de responder, se lo pensó para buscar una nombradía apropiada y dijo__ Me llaman Memoria, pero puedes llamarme “Mem” __ y exigió a Neftaly que accediera al interior.
__ Qué estás esperando para entrar__ dijo la Memoria totalmente desnuda al incrédulo llegado.
__ Acomódate, que iré explicando paso a paso, el por qué y la razón de este lance.
__ Esta casa, ya no es mía__ dijo Neftaly__, aquí vivían mis padres, pero yo me emancipé con Teresa.
__ ¿No te acuerdas de nada Neftaly? __ preguntó sorprendida Mem __ Va a ser verdad, que estás volviendo a la vida__ conformó la desnuda mujer.
__ ¡Oye tu no eres mi novia! Ni siquiera se quién eres__ intentó aclarar Neftaly __ Te presentas ante mi en pelotas y sin ningún recato ni vergüenza y me abordas con un cuento macareno.
__ Voy sin ropa, porque soy tu memoria verdadera, precisamente al lirondo, pelada, tan desnuda como la verdad__ dijo “Mem”_ Has vuelto a esta casa, porque es, donde si se reactiva tu vida, ¡vivirás!
__ ¡No entiendo nada! __dijo Neftaly__ Oye Memoria, o como quiera que te llames, yo vuelvo de un viaje de trabajo y quiero llegar a mi casa, con mi novia, y no entiendo nada de lo que me dices. ¡Estamos!
__ Tu novia, ya no es tuya y tu casa tampoco __ le dijo “Mem”, para continuar
__ Hace mucho que tuviste un accidente en el tren correo. Jamás volviste a casa, después de esperar mucho tiempo, a que salieras del hospital curado, ella Teresa, aburrida de esperar, contrajo matrimonio con el farmacéutico del pueblo__ Hizo un alto, para dejarle que recuperara el tempo del recuerdo.
__ Si haces cábalas recordarás aquel amigo que tenía en la escuela__ Larry__ ¡Así se llamaba!__ para continuar con las efemérides.
Yo soy tu memoria, debilitada, ¡pero esa soy! Intentando me recuperes, después de haber salido de un coma inducido de dos años y quedarte vegetal durante otros veinte.
Nadie daba por ti un duro y mira por donde has salido. Los médicos no saben si tus constantes se activaran y quedaras normal, pero yo me adelanto y antes que despiertes por completo, te pongo al corriente, por si sucede; para que tengas fuerzas para revivir y sepas a que atenerte.
__ Entonces__ preguntó Neftaly__, aquella tarde del ruido en el tren, ¿ocurrió un desastre?, porque si no me engaño de nuevo, hace un momento yo intentaba volver a mi casa, para encontrarme con Teresa y seguir la vida que llevaba.
__ Aquella tarde, respondió su memoria retardada__ Antes de llegar el convoy a la estación terminal, otra locomotora que venía en sentido contrario tropezó con la que intentaba llegar a los andenes.
Fue tal el impacto sufrido, que tan solo se salvaron de los ciento cincuenta pasajeros que llevaba, tres y uno de ellos eres tu, que has pasado media vida entre las sábanas del hospital Comarcal.
__ Entonces si no bajé jamás del vagón, como es que mi cabeza, recuerda que me apeaba en la estación aquella tarde__ pregunto Neftaly
__ Intenta volver atrás__ le dijo la mujer__ y descubrirás, que tu cabeza ardía en problemas, después de aquel error cometido en los negocios.
Tu remordimiento no te dejaba, ver ni oír lo que estaba alrededor tuyo.
Dudaste en afrontar con valentía la situación. La que creías incierta y fallada por un error tuyo fue un revulsivo__. Todo lo contrario a lo que creíste, pero no te dio tiempo a verlo ni a disfrutarlo.
Tanto es así, que después con la decisión que tu creíste, era errónea, cambiaron los destinos de todos los negocios, a favor.
Fue un acierto en toda regla, todo lo contrario de lo que analizaste. El mayor lucimiento comercial que pudiste tener en tu carrera y así te lo reconocieron. La iniciación de un negocio floreciente en favor de la empresa.
__ ¡Viviré! __ preguntó Neftaly mirando el cuerpo desnudo de Memoria.

__ De ti depende aunque lo que te espera, no es nada fácil. 





viernes, 11 de agosto de 2017

Hechizo








Propongo viajar unido al viento,
traspasando fronteras desde el cielo,
sin importarme el cuerpo, solo vuelo
levitando por ti; mi sufrimiento.

Desnudo con la brisa en un lamento,
invoqué acariciar tu endrino pelo,
mientras cubrimos carne sin desvelo,
tantos anhelos álgidos que siento.

La noche en su atavío negro y luengo,
dispara los momentos y enredados
por amor, con tu piel ensueños tengo.

Mezclando el vino azul de los pecados
quiero afluir, tocarte y enredados,
franquear los extremos desbocados.





Soneto heptasílabo
creado por el autor
E.Moreno











martes, 8 de agosto de 2017

Tan sólo quedan 48 horas







Estaba en la consulta del médico, los resultados de los análisis consumados. 

Se los certificaron en aquel instante. Fueron escuetos, muy breves.

__ ¡Tan solo te quedan cuarenta y ocho horas

Se levantó de su asiento y condujo en silencio hasta su domicilio, teniendo siempre una aptitud de resignación. 

Abrió la puerta y se encontró con su esposa que le preguntó directamente, sospechando lo peor. 

__ ¿Queda poco, verdad? 

__ ¡Dos días! _respondió sin mirarla. 

__ ¡Dios mío cúrale el resfriado ya! Tiene una tos muy fea.









viernes, 4 de agosto de 2017

Trajinando con Dolores


Marina con su madre, también se las había tenido por mor de estos contenciosos y por diferencias de celos y de rango en el orden de la familia.
Al padre, le temía como a un salvaje contenido y educado, muy rencoroso. Procuraba tener con él un trato menor.

Disimulando reacciones y machacándose la lengua en ciento de ocasiones, para no pronunciarse. Dejando su pensamiento para ella misma.
Evitando un combate directo, con aquel hombre, su padre al que no le confiaría ni el mínimo detalle.

La madre, le dirigió unas palabras, y una serie de precisiones para que las cumpliera y, además velara por sus dos hermanas. Por ser ella, la más originaria, quizás la más parecida a su predecesor aunque ella ni siquiera lo intuyera y estuviera encontrada con él.

Era la más asilvestrada y no guardaba temor a incumplir con los principios del tan manido ridículo, o “el que dirán” aquellas lenguas rurales viperinas, tras las persianas después de haber descargado la tormenta de sobresaltos contenidos.
Le invitó a que hiciera gala de su fortaleza y complexión y de carácter, con lo que le sería mas fácil que a las demás y podría con todo.

__ Marina, sobre todo ayuda a Xarme, que se le presenta una papeleta muy áspera y difícil con todos los líos de la casa y sobre todo para amoldar a papá. Creo que entre las dos, podéis hacer un tandem bueno y poco a poco, que la familia se entienda.

Le indicó la madre, disimulando las dudas sobre el cumplimiento y tapándose la boca, a una cierta distancia de la muchacha.

__ Madre__ le dijo Marina, con basteza, notándose que ya había analizado la situación desde hacía semanas y con toda la crudeza le manifestó.

__ Tú sabes, que yo en cuanto pueda, me marcharé de la casa.
No pretendo nada, pero lo que menos quiero es estar con padre, que es una persona asalvajada y a nosotras, en especial a mi, me detesta.

No me trata como si fuera parte de su profusión. Sabe que nos abominamos, con una fuerza que trabaja en sentido contrario a los anhelos del cariño__ mencionó Marina, recogiendo su postura y acción en un lugar tan difuso y penoso, para seguir con su perorata.
__ Conoce de buena tinta, que sería capaz de denunciarlo, por tanta crueldad cometida. ¡Contigo, con nosotras, con sus pacientes, con el pueblo en general!
Es una especie de ser astuto carente de principios de lenidad y de dulzura, que no le apetece nadie y que sabe que todo es episódico y nada es durable, es una especie de diablo enmascarado en la tierra.
En cuanto a mi hermana, sabes de siempre que:__ hizo un inciso para llenarse el plexo de aire infecto.

__ No la soporto, somos completamente dispares y esos aires de grandeza que refleja, no estoy para nada en pro de aceptarlos. Por supuesto, ni que intente dirigir mi vida. Para eso yo soy suficientemente capaz de arreglármelas sola, sin atender a sus caprichos.

__ Cuidado Marina con tus expresiones. No son enseñanzas nuestras esas malas artes, ni esos celos infundados con tu hermana__, quiso hablar la moribunda.
__ Deja que acabe__, insistió Marina__ Está libre de toda regla y puede hacer lo que le sale del alma.
Asintió con rencor para continuar sin dejar que la madre pudiera poner una dispensa.

__ Madre tu mueres en el peor momento, nos dejas a todos a la deriva, igual hubiera sido preferible fenecer una de nosotras tres, o mejor aún, las tres hermanas y tu quedar aquí, para domeñar a tu esposo, que para eso lo elegiste ¿Verdad?
Sin afear ni criticar lo de padre. Tu se lo has permitido toda la vida, de otro modo este asunto estaría zanjado. Cómo coño has aguantado que te engañara y te menospreciara con esas barraganas del balneario y otras que se hacen pasar por honradas amas de casa.

La madre le tomó la mano a su hija y temblando pulso y salud le pronosticó.
__ Marina, no juzgues tan a la ligera. Yo me encontré sin esperarlo, prometida con él un buen día y ni siquiera fui dueña de mis antojos.
Estaba escrito que yo debía ser su consorte y así lo dispusieron tus abuelos, tanto mis padres, como los suyos.

Unas deudas entre ellos hicieron que dentro de la condonación de pago entrara mi persona, como moneda y mercancía de quitación. Así que vamos a dejarlo, que ya no tengo prorroga para explicarlo.
Me muero pronto y no me queda lugar para lamentaciones, ni para que una hija que no quiere comprender, lo entienda.

Imagino lo sabes__ salió al paso Marina, con lágrimas en los ojos y ya fuera de sus entretelas, notando que ¡para qué! Sin embargo, no quiso que se le quedara en el tintero la última fechoría vista por sus propios ojos.


__ Padre es un putero acabado madre y ¡Lo sabes!, no hace tantos días, lo pillé en el despacho del Balneario, trajinándose a Dolores, La peluquera. ¡Sí... montándola! De forma embravecida, como dos apestados que no les quedara vida, intentando follar como te digo; como dos perros sarnosos y mientras tú aquí en el tálamo del adiós. Intentando librarte de la muerte, luchando por sobrevivir.