sábado, 7 de septiembre de 2013

El wáter Cósmico _arreos_




Viene del Capítulo Anterior: _Atalajes_




Recién duchada y el cabello completamente mojado cayéndole apelmazado por la amplia espalda morena que exhibía, sin sujetadores dejando al pairo unos pechos no demasiado originales, ocurrentes y visiblemente pasados por quirófano; pero sí redondos y tostados por el sol de la playa, o por los rayos uva, de tantas y tantas sesiones inacabables, que sin caer por el peso de la carne, ni por la gravedad que siempre ejerce atracción hacia el suelo demostraban una salud pectoral inusitada, manteniéndose erguidos y preciosos como dos melocotones de Calanda. Agarrados y equilibrados, rubios y espesos; duros y tirantes. Tan solo una toalla verde esperanza anudada alrededor de la cintura, atada por un nudo marinero deslizable, la hacía espectacular. Dejaba pasar más paisaje clandestino que una diapositiva de Clint Eastwood. Intentando ocultar un triangulo especial, un segmento de su cuerpo que no estaba al alcance de cualquiera. Sin miramiento y a medida que adoptaba distintas posiciones acomodadas en aquel sofá, iba dibujando la perfección de sus muslos y del bajo vientre, del bello del pubis, del triangulo equilátero del latifundio sensual y de dos nalgas bien detalladas y lujosas que esbozaban en la penumbra un espacio quimérico.

_ ¿Te gusta, lo que ves? _ preguntó Elvira, mirando con lujuria a Javier, mostrando todo su morbo y descaro_, si quieres puedo darte más.

Javier, sin demostrar excesivas alegrías, y sin mediar palabra. Se levantó desde donde estaba sentado acercándose a ella y le acarició el pezón derecho de forma sutil, anunciándole_: Acabemos de cenar y ya tendrás tiempo de regalarme todo eso que tanto deseas_.  Volviendo después del arrumaco a su posición original.

 _¿No me deseas Javier? No te apetece derrochar conmigo todo el placer del paraíso; ¿quieres quedarte desmayado dentro de mi cuerpo?, y perderte en él, sin prisas ni  demoras_. Le retó, apartándose de un lado la toalla verde y dejando al aire todo su muslamen y sus labios genitales, demostrando tener una necesidad de ser poseída en cuerpo y sexo.

Aquel hombre sonrió relamiéndose en sus pensamientos, dejando escapar momentáneamente la imaginación, para retomarla en el momento que descorchaba una botella de champan francés, que había salido del frigorífico y que ya le llenaba una de las copas, para entregársela a Elvira, que desnuda, ansiosa y deshecha de agitación sensual,  pretendía ser tomada por todas las hendiduras que su continente le permitiera.

La cena había finalizado sin postres,  repentinamente y de forma azarosa, cuando ella, de forma ruda le bajó los humos al vendedor sumiéndolo en un callejón de goces opacos, sensoriales y conocidos.

Elvira es una mujer desinhibida y actual, moderna, que sabe pedir lo que necesita en el momento que lo precisa, sin tonterías, ni absurdas definiciones equívocas. Directa y al grano, sin pretender parecer una mojigata mimosa retraída y estúpida, en todo caso demostrar que es una hembra, con soluciones para todas las situaciones que se dan entre los humanos y remedios concluyentes tanto en el campo profesional, como en el personal. Acabando sus necesidades en el momento que mueren sus ganas de deleitarse, con quien a ella le viene a tiro y sin dejar pasar las ocasiones que la vida le presenta y que entiende son placenteras. Pensando que igual no se volverán a dar esas realidades.  Sin atarse con nadie ni a ninguno.

Ella puede y debe programarse el camino de su vida para no tener que depender de ningún héroe  que la manipule a su gusto y capricho. Ama a su novio que la espera en Badalona, pero que si ha de echarse en la pitra, en el suelo, en la  alfombra con Javier, porque éste ha sabido ponerla libidinosa y cachonda; lo monta sin más, y cuando finaliza, piensa que ya es pretérito. Agua pasada. Se ducha y olvida.

Necesita encontrar aquello que no tiene, y que nadie le provee, por ello sigue en la brecha luchando por su profesión sin dejar atrás su vida y sus sensaciones emocionales. Sin miedo, sin prisa, con gracia. Sin vicios destacados, no fuma, no se droga, no se complica la existencia con sustancias que le pudieran perjudicar.

Por ello, adora el idilio ocasional que disfruta con Francesco Xilema, su representante; llamado en la intimidad : “Xilí”; un hombre natural sin dobleces que además de llevarle los contratos profesionales, se acuesta con él, cada vez que le viene en ganas, ya que jamás se piden nada a cambio, ni la pone en franquía, ni le exige responsabilidades. Solo la hace feliz cuando ella lo exige.
 

Manuel, ya en su habitación del hotel Los Robles cerca de la zona residencial de los Parques de Altamira, en Mangua, hizo unas llamadas tras haberse instalado, precisamente a placer en aquel paraje tan moderno y tan singular. La primera de las cuales fue para la familia, dando detalles del viaje y de lo que comenzaba a disfrutar del panorama del propio país, sus gentes, detalles propios del descubrimiento de un lugar que iba mas allá de lo que pudiera haber imaginado con lo que le explicaban del mismo.

Al cabo llamó a Natalio Rupérez, pretendiendo saber qué cantidad de unidades le iban a mandar desde Tacna en el Perú, que sería donde se recibiría la totalidad del embarque general facturado de España. Pretendiendo no pecar de ignorancia en la cantidad que le correspondía recibir en Managua, ya que él, se disponía desde buen principio a la gestión comercial, para mirar de adelantar cuanto pudiera en el tiempo su cifra y después poder dedicarla a tiempo libre y compartirlo con Mechthild una amiga muy imponente que Manuel García de la Serrana, tenía en Managua. Sin más preámbulo lanzó la llamada.

_ ¿Natalio Rupérez? _ preguntó Manuel, al escuchar la voz fina y penetrante del responsable de la distribución de su empresa.

 ¡¿Sí, eres Manuel, verdad?! _ Enseguida le conoció por la voz, Natalio_, siguiendo sin parar de hablar de alegría_. No podía ser otro, ¡mira macho! ¡No sé cómo!,  ponerme en contacto con Ángel y Javier, ¿No sabrás nada de ellos?_ Dejó caer Natalio, casi preocupado e interrogante.

_ Pues ¡No!, ¿es que debía saberlo? _ Contestó Manolo_, no sin gracia y además imaginándose que ellos, sus compañeros y amigos,  le habían hecho la “pirula” a él y al más pintado_. ¡Yo!  …Natalio, como comprenderás_ siguió dialogando Manuel_,  solo llamo porque me he enterado que mandáis una cantidad de wáteres cósmicos a Tacna; que desde ahí serán distribuidos a Costa Rica y a Nicaragua, y necesito saber cuántos recibiré, para finiquitar cuanto antes mí trabajo en la zona y controlar el embarque y mis propias ventas. Intentaré adelantar mis compromisos, porque quiero disfrutar de unos días libres en Managua_. Acabó matizando.

_ Olé, tus narices Manolo; no has empezado a vender ni un solo wáter y ¿ya estás pensando en la vacación?_ asentó Natalio, con guasa, a su mejor comercial.

_ ¿Y tú que sabes si he vendido o no?  ¡¿Lo he hecho!? _ Riendo respondió Manolo, queriendo tirar de la lengua a su compañero de empresa_. Anda y no seas miserable, dime la cantidad de accesorios que he de recibir, que sabes que yo no estoy dispuesto a perder el tiempo, y necesito vender estos equipos lo antes que pueda.

_ Estoy casi seguro_ dijo Natalio agradecido_, te mandamos cien unidades completas, con ello nos damos por satisfechos que queden en los servicios oficiales del ámbito sanitario en ese país, además de las demostraciones que sé harás, no tardando nada. Detalle que me gusta, porque te conozco_. Por cierto_ preguntó interesado_, ¿cómo te has enterado que enviamos los sanitarios al Perú? ¿Te lo ha dicho mi yerno Ángel?_ finalizó su interpelación Natalio.

_ Pues mira por donde no ha sido él_.  Respondió gracioso Manuel, y siguió dejándose querer por unos segundos, sin dejar que Natalio, se emborrachara de su propio genio_. Ni ha sido por casualidad. He entrado en la página oficial de la Schissen Lecker.  La que indica además, que venís para América, tú; la señora-frau Anguela Kronen y el señor-herr: Jurgen Otto, la delegada y el director del departamento_. Tomó aire y refrescó su ingenio con una respiración abdominal que le refrescó el intelecto y siguió argumentando_. Ya me dirás, si no nos podíais haber informado en España, que teníais estas intenciones. Aunque si quieres que sea sincero Natalio_, siguió razonando Manolo_, no nos vendrá nada mal, poder hacer las pruebas con tres jefes y además voluntarios para el magnífico: Kosmische Wasser.  Imagino que vosotros no os haréis los duros al tener que bajaros los pantalones y calzoncillos, en el caso tuyo y de Jurgen, y las bragas en caso de la señora Anguela Kronen, para la demostración perfecta, del wáter perfecto_. Estalló de risa Manolo, con una carcajada sonora, tras la parrafada guasona_, por lo menos_ siguió objetando_ que el costo de vuestro viaje sirva para la promoción. ¿No lo crees así amigo Natalio?_ preguntó irónico Manuel García de la Serrana, al jefe de la distribución de: “Schissen Lecker , que traducido al castellano es: Defecar gustoso.

_ ¡No!;  mira Manolo, nos hemos dado cuenta, que en Perú y Chile quizás haga falta algún apoyo a Ángel. Últimamente, le encuentro algo descentrado y me hace padecer a mí y a mi hija_, anunció desconfiado Natalio_ Supongo que te habrás enterado de lo que sucede_ siguió matizando receloso sin dejar que interviniera Manuel.

Manolo, no pretendía entrar en detalles personales, ya sabía cómo finalizaban aquellos enredos. Él había viajado a Nicaragua, para vender su wáter cósmico y ganarse su buena comisión, aparte de encontrarse con su amiga Mechthild. Por lo que le dio excusas a Natalio alegando que no sabía nada ni pretendía solucionarle la vida a nadie.

Con ello, se quitaba de encima preocupaciones y malos rollos. Dejando la conversación aparcada, una vez había descubierto la cantidad de retretes que debía recibir en Managua, para su posterior reparto y distribución.

Sin más y con un esfuerzo adicional se despidió de Natalio, con mucha cordialidad y educación_. Nos llamamos Natalio, no me dejes de informar si hubiere algún cambio, sabes que no soporto las sorpresas y menos si son desagradables o van en contra de mis intereses_, le advirtió Manuel a su compañero, deseándose suerte y salud.

_ Un abrazo Manolo, que tengas muchas ventas y bajes muchos pantalones en las demostraciones_, sugirió Natalio cortando la llamada de Manuel.

Continuará.
To be Continued

 

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