jueves, 5 de septiembre de 2013

El wáter cósmico _atalajes_



Capitulo tres
Viene de la entrega: El wáter cósmico_ Acomodo_


Aquel mensaje que le entregaron los empleados del Princess a Ángel, le acercaba noticias frescas de su novia Demetria, dejándole pensativo, trasmitiendo y recordando el estado de buena esperanza en que se encontraba la señorita y el disgusto que le había sobrevenido cuando se enteró que se venía para las Américas; a tan solo un mes y medio de su boda. No obstante estas noticias no le desviaron de su cita con la recién conocida y espectacular Rosalía, que antes de desembarcar del Boeing, habían pactado pasar la noche juntos; una vez se hubiese acomodado Ángel en su destino y realizado todas las acciones y llamadas oportunas a quien correspondiera.

La revelación de la llegada de Anguela Kronen y Jurgen Otto, directivos de la empresa; acompañados de Natalio Rupérez, jefe de distribución, trastocaba los planes de Ángel.

Eran ni más ni menos que, sus directores y el que mandaba en los delegados que además es padre de Demetria, y futuro suegro, por lo que debía reaccionar pronto y usando de su gran imaginería hiló un plan para que ellos en el interin de controlar la totalidad de módulos sanitarios y distribuirlos a todos los países, donde se iba a generar la presentación y comercialización, se encontraran cómodos y le dejaran hacer su trabajo entre Perú y Chile.


Ya estaba en el hotel, maravillosa vista desde su habitación ejecutiva, sita en la calle Gregorio Albarracín, esquina a General Suarez, de la ciudad de Tacna, en el segundo piso, la suite 202, cuando releyó por enésima vez la nota que los empleados del hotel le habían entregado nada más tomar tierra en el aeropuerto.

Repasó las acotaciones que Demetria le hacía y de las advertencias que su padre imponía. Habiendo cambiado alguna de las decisiones que de una forma afectaban al mismo Ángel, por lo que debería improvisar sobre la marcha.

Marcó el teléfono de su novia y en unos instantes, en cuanto los tonos de llamada le llegaron al móvil Vodafone perteneciente a Demetria, ésta descolgó sin más el aparato, sabiendo que era su adorado, el que la rebuscaba.

Muy cariñoso y comprensivo, trató punto por punto con su novia, la nota que ella había enviado para que estuviera al corriente. Con su maestría acabó con las dudas que se debatían entre Demetria y el miedo a que no se cumplieran, dejando tranquila a la muchacha, y pidiéndole tuviera calma en las decisiones tomadas que a fin de cuentas, eran beneficiosas para ambos, y para el futuro hijo de estos.

_ Demetria, mi amor, como no has podido convencer a tus padres: es un empujón a nuestra economía, a nuestro futuro, a la vida que hemos de emprender juntos. El que haya venido a vender esta novedad, aunque sea precipitado y en el Perú.

_ Ángel, cielo ¡ya conoces a papá! Es muy mal pensado y ha creído que te desprendías del problema. Que te olvidabas de mi barriga, del hijo que hemos engendrado. No me ha creído por mucho que le he explicado, por eso va hacia ti, a ver que le respondes y a exigirte compromisos.

_ ¿Sabían ellos, tus padres… que estabas de cinco meses? _ Interrogó dubitativo

_ No se lo había dicho directamente a mi padre. Mamá; si lo conocía pero él, es mas cascarrabias. Ya le debes conocer, preferí hablarle más tarde, pero todo se desencadenó al venirte tan de improviso.

_ Procura convencerle, que desbloquee, las cuentas, he de hacer un par de transacciones, y si no tengo efectivo, mal negocio puedo hacer. ¿Cómo he de moverme por este país si no dispongo de capital? ¡Cariño convéncele! y que lo deje todo como estaba.

_Sabes mi cielo como es Natalio Rupérez, tu jefe y mi padre. Cuando se cabrea es temible y de qué manera soluciona los líos, por lo directo, veremos qué puedo hacer y como hago para que la cuenta del Santander quede abierta y disponible_, acabó matizando Demetria sin la seguridad que su padre, se retrajera.

_He de dejarte Demetria, ahora tengo asuntos que corren prisa y debo resolver, descansar y analizar mi estrategia para empezar cuanto antes con el cometido que me ha traído a América_, se despidió de su prometida y con el sonido de un beso colgó el teléfono emocionado a tal punto que imaginó estaban juntos, deseándose buenas noches y buen negocio. Demetria desde la distancia cerraba los ojos ofreciéndole su amor.

Sin premura, y sin más preámbulo, Ángel pensó en todo lo que pretendía y en sus consecuencias, sin embargo no quiso mezclar temas íntimos y personales, con otros que además de proporcionarle diversión y sexo, le traían negocio. Al punto que antes de entrar en la ducha, para refrescarse, llamó a Rosalía, que estaba de camino hacia el hotel, indicándole el número de la suite de residencia en el Princess, para que únicamente tuviera que dar las buenas noches en admisión y subir a la segunda plata, donde él, ya había puesto en antecedentes a los recepcionistas quedando presto para recibirla.


En otro país, en la capital de Costa Rica, ya se acomodaban en el apartamento de Coronado, Javier y Elvira, que habían llegado juntos en el mismo vuelo y que cada uno traía un cometido diferente.

Tras una travesía fenomenal, había decido Elvira hacer noche en la Urbanización Josué, acompañada por su joven macizo y nueva amistad, pero que debido a tantas horas de vuelo y ese efecto del cambio de horario, resoplaban por aguantar las fuerzas y que no les venciera el cansancio.

Mientras se acomodaba Javier llamó de nuevo a Zaragoza, para ver si en esa ocasión le tomaban el teléfono y podía dar el saludo a la familia tras su llegada al destino temporal.

Elvira, a instancias de Javier hizo lo propio poniéndose en contacto con sus padres que esperaban ansiosos su aviso de llegada. Los cuales quedaron tranquilos, creyendo que había llegado a Cartago, y desconociendo que se quedaba en un apartamento de Coronado, con un casi desconocido que había hecho un cascabeleo sexual y que ambos tras una seducción atrayente, habían dispuesto modificar un tanto sus costumbres y sus conductas.

Dos llamadas hizo Elvira, la primera sin tapujos y sin disimulos: a la gobernanta de de la fonda Suspiros sita en la calle once de la ciudad Costarricense de Cartago, hospedería que quedaba cerca de la estación de ferrocarriles a poca distancia de la parada de buses de Loyola. Anunciando su retraso de un día en su llegada. La segunda llamada fue en voz baja y aprovechando el mercadeo de su amigo, se puso en contacto con su representante: un tal Xilí; Francesco Xilema, un medio italiano gerundense, que además de hacer las veces de mediador en sus contratos profesionales, también la llevaba a la cama y la auxiliaba con algún que otro polvo, en las noches apasionadas, cuando se exaltaba por necesidades fisiológicas, a las cuales recurría encolerizada solicitando: sexo brutal sin medida.

Entre tanto, Javier al no conseguir hablar con su domicilio en Zaragoza, con disimulo y discreción marcó en teléfono de Cecilia, amiga con la que había tenido un affaire hacia ya algunos años, y que fue un idilio sin agotar, sin punto y final. Tampoco pudo contactar en principio, lo que hizo dejarle un recado en su contestador mensafónico, de la dirección del hotel y de su habitación, para verse en cuanto pudieran.

Una persona Cecilia; preciosa, tanto por su cualidad de mujer, como de belleza intangible, dispuesta y especial. Licenciada en farmacia, con dotes balsámicas espirituales, con una ternura sencilla que concede. Enloquecedora en distancias cortas. Original, sensual elegante y sofisticada. Seductora y amante indesmayable, sofocadora de contingentes extraviados, fascinante dama de los deseos y sensaciones.

Gran animadora de fiestas, especialista en desterrar depresiones, mujer profunda, amable y sugerente y con un sentido emocional potente, que transfería necesidad de amarla sin remedio. Ahora separada y con tres hijas, vivía en las inmediaciones de San José, la capital de la nación.

Haciéndole saber que había llegado como le adelantó desde Zaragoza, para que pudiesen verse y charlar como buenos amigos del periodo en que ella anduvo por España, en el desempeño de su Máster de Farmacia, poco después de licenciarse como boticaria, revivir aquellos encantos que la juventud les hizo conllevar por Barcelona y poner al día sus cosas. A la vez de resolver por parte de Javier, dudas sobre el “modus vivendi” e impresiones de las costumbres del país, en pro y para acelerar las ideas de cómo afrontar el negocio que le ocupaba.

Se quedaron solos, tras las disposiciones y los preámbulos de ambos. Decidieron quedarse en el apartamento. No salir a cenar fuera, ya era muy tarde y estaban necesitados de tranquilidad, amor y fantasía.

Abastecerse de la gran y repleta despensa de la residencia y del frigorífico que tenia alimentos y víveres como esperando que alguien abriera sus grandes portones y se sirviera de todo lo bueno que contenía.

Tras una rápida y expedita ensalada, y unos sándwiches de ave doméstica. Se miraban furtivamente: Javier, pensaba mientras degustaba el filete de pollo picado entre aquellas esponjosas rebanadas de pan untadas con salsa: << Elisa era una bella mujer y se encontraba en el punto preciso para recibir amor; además le apetecía tener un revolcón con ella, sentirse dentro de su cuerpo, ser deseado por su amable figura y dejarse envolver por esa silueta preciosa que sin más, le atraía >>

Necesitaba hacerla suya; llevarla al Olimpo para consigo, la deseaba a pesar del cansancio, del viaje y de todos los inconvenientes. Era una mujer preciosa, y la codiciaba.





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