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lunes, 13 de agosto de 2018

Creyendo













Es soberbio profundo, desahuciado,
que intentando agradar a los colegas,
se desvive en dulzor, sin estrategas.
Mutando el parecer de lo estimado.

Jamás revela su flanco de agrado
para quedar exento en sus refriegas.
Cobardes alas que, dejan a ciegas.
Dando una falsedad en su enunciado.

El Bohemio por llamarlo de algún modo
miente, engaña y presume de su ego.
Sin camelar a nadie en su incomodo.

Mostrando a todos su desasosiego,
en su gran presunción y con su apodo.
Creyéndose, el ser con más apego.






sábado, 30 de junio de 2012

Privilegio


Sujeta mantengo la gracia,
si es que, algo llevo en mi talla.
No todos tienen salero,
para expresar la arrogancia.

Con frecuencia los escarmientos
restan alegrías y regocijos.
Por ello, no estoy seguro,
de expresar los acertijos.

El ego va impreso en el nombre.
Desde que naces lo exponen.
Se graba con ADN y viene,
cual matrícula en los genes.

Me encantaría embelesar,
por lo menos en ocasiones.
Vislumbro que a todo el mundo
es imposible, “agradarles”.

Del íntimo han salido,
poemas, prosas y pensares.
Existencias originales.
¡Así me parió mi madre!

Un privilegio si tengo,
el que tú; puedas leerme.
Aunque seas exigente,
¡Medítalo!  Es suficiente.

Imagina si agradezco,
¿Al intuir tu leyenda?
Por eso cuando la escribo.
No me olvido de la esencia.

Tal como el viento las lleva.
Desde España;  a tu vera,
todos sentados, ¡muy cerca!
Quizás allá lejos ¡América!

Van mis poesías hartas,
arrullando sus escenas
para darte que pensar y,
encima me comprendas.

Si nadie las leyera,
me daría que pensar.
Todas se perderían.
Entre el continente y el mar.

Hoy amanecí donoso,
como a menudo acaece.
Te brindo esta ocurrencia.
Por tu ilusión permanente

El orgullo de mi pluma,
se refleja cuando escribo.
La mano decreta estilo,
por ello lo que pienso fijo.

Poco puedo regalarte,
que se considere material.
Sin embargo, yo quisiera
abrazarte, con mi verso natural.

Ahí donde estés,
 recibe mi afecto intacto.
Enviado con respeto
y con toda mi verdad, declaro.

Sabes a ciencia cierta,
de qué manera me inspiro.
Mi slogan es todo cierto.
¡Lo que siento…, lo escribo,


jueves, 28 de junio de 2012

Enredo


Afeito al silencio,
garabato que provoca
la ausencia del ego.
El que permite,
renovar mi talento.

A veces escarbo.
¿Soy capaz de alojar en mi seno,
el bagaje que contengo?
Hasta el punto
de creerlo cierto.

Sigo reprochando con denuedo,
la alegría del momento.
Gozo por creer en el suceso,
de que sea un sueño
y,  carezca de enredo.

He visto como se derrama,
el llanto de la nada,
dejando la piel escasa,
y por ella, resbalar esa fama,
que creías tener ganada.

Deseo volar en tu huerto,
para que comprendas perfecto,
el juego de las espirales de mi calma.
Poco acostumbradas a levitar,
por tu blanda almohada.

Percibo y sin embargo.
No soy sincero,
haciendo escaramuzas en el viento,
para que al caer al suelo,
se esparzan mis secretos.

Dudo de mis principios,
cuando por una decisión escasa,
creas que la validez se anula.
Desequilibre mi espalda
y mi valentía se parta.

Siento como me tiemblan,
las palabras exactas,
al reclamar aquello que baste,
que aísle, cerque y rechace al fin,
las dudas nefastas.

Soplo con todas mis fuerzas,
a esa luz que nos aclara,
que a propósito desgarra,
por si pudiera apagarla.
¡Quizás mejor!  ¡Que arda!

Creo en la canción sin música,
en el hambre de la esperanza,
en el miedo de abundancias
y en la tormenta sin agua.