Mostrando entradas con la etiqueta autor de Testigo Tácito de un antecesor criminal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autor de Testigo Tácito de un antecesor criminal. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de junio de 2021

A bote pronto, se me ocurre…recordarte

 



 


Feliz día de Sant Juan - Bona diada de Sant Joan, a todos mis amigos, vecinos, conocidos y público en general que, de una forma u otra, sigue mis poemas, narraciones y novelas. Para todos, un fuerte abrazo; de corazón.

 

Nosotros los “brigadas” de la pluma, los atentos escribidores. Esos que tanto sufren para resurgir de entre las tinieblas. Calimas exigentes, que nos esconden entre sus brumas, sin que nadie se fije en aquello que ofrecemos. Cuentos, narraciones y poemarios. Ese trabajo arduo que como inicio comporta el atrevimiento en buscar argumento, para nuestras fábulas y personajes ignotos, reconocibles para los lectores, que una vez plantearlos en una historia, den tono al relato.

 

Descubrir de entre los legajos de escritos repartidos entre parroquias, ayuntamientos y registros, y llevarlos al blanco del papel, con su consistencia y su historia, que es el resultado del compendio mencionado. Corregirlo una vez tras otra y al final mandarlo a distintas entidades editoriales, las que parece no tienen personal especializado en leer todas las obras que les llegan a su redacción y olvidados, si queremos que nuestra novela salga a la luz, la hemos de sufragar, corriendo con los gastos que conlleva en su auto publicación, en lugares donde tratan de aprovecharse del necesitado y dicen que corrigen los escritos, tipográficos y demás, siendo una patraña que cobran y no lo realizan. (Pasar una obra por el corrector ortográfico), no es depurar una ortografía ni una reparación del estilo.

 

Por ello este escrito va en pro de tantos y tantos amigos y amigas que estamos en esas tesituras, que valientes no cejamos en desistir en nuestro empeño, porque estamos seguros que lo que subrayamos tiene como no, el valor suficiente para ser leído por ustedes.

Ni pido nada, porque no soy yo quien debe solicitar a nadie que cambie de proceder, tan solo agradecería, y con ello estaría plenamente satisfecho, que cuando ustedes tengan un libro o novela en sus manos, piensen por un momento que es el resultado del esfuerzo de una persona, que lo único que desea es agradar, convencer y motivar.

Tres verbos, con los que deberíamos mezclarnos, de forma natural.





Gracias. Emilio Moreno



jueves, 6 de mayo de 2021

Cuando tantos amigos se van.


La otra mañana salía Bruno, de las puertas de su casa, cuando le sonó el teléfono móvil y quiso atender la llamada allí mismo en el hueco de la planta, entre el ascensor y todas las reactancias de seguridad que tienen ahora las comunidades de vecinos. No escuchaba lo suficiente el mensaje, pero sabía quién llamaba, prorrogó la contestación hasta que salió a la calle y allí reanudó. __ ¡Perdona! Dime. No te escuchaba. 

Aquella voz, no era la del amigo que marcaba en el teléfono de su colega, por lo que intuyó, pasaba alguna cosa de importancia y, antes de poder interrogar la tenue voz preguntó

 __ ¿Eres Bruno? 

Noté por el tono, que era aún más grave, que intentaban dar una notica dura. En síntesis que, estaba pasando algo, y de pronto Bruno, preguntó

 __ Pepe Luis, eres tú, y aquella voz gimoteando, contestó__ ¡No!, soy su hija Patrice.

Bruno quedó entre cortado y difuso, esperando algún irremediable dolor, que en breve conocería. Dejó que se explayara, aquella muchacha, sorteando todo el dolor que mantenía, inspirando la mucosidad junto con su jadeante respiración y dijo. 

__ Anoche, el papa se fue.

__ ¡Pero ¡cómo! ¡Dios!, si hace menos de una semana, hablábamos __ < pensó Bruno, volviendo a certificar que no somos nada ni nadie >

Reaccionó a bote pronto, con cierto retraso, para poder seguir atendiendo a Patrice, sin poder llegar a entender. No supo preguntar el motivo por el cual, su amigo emprendió la marcha sin retorno. Fecha que de un modo u otro hemos de principiar todos sin saber, instante, ni el momento. Con el disgusto, no supo decirle más; que lo sentía y perdonara que se había quedado de una pieza. ¡De hielo!, sin gesticular, sin reaccionar, sin entender como mi amigo, y mis tres vecinos, en una semana partían sin poder solicitar ni siquiera, una dispensa. Tantas personas de los que no conozco, de esos que están dentro de los números de las estadísticas, quedan sin un adiós.

Para mi amigo José Luis, mis vecinos y los demás, que han emprendido ese viaje.

D.E.P.