sábado, 22 de enero de 2011

Esta tele... tiene guasa


_Escucha que te diga nene: Cuando vendrás, no sé qué le pasa a esta tele, que cada vez que suena el móvil, se menean todas las emisoras y por el teléfono, nadie me habla. Como si estuvieran callados, escuchando.

_ ¿que se vuelve loca y el teléfono mudo?
_ Sí; nene, como lo oyes.

_ ¡Papa! Estás seguro, mira, que me cuesta creerlo.

_Que te lo diga tu madre, que está aquí…suena el móvil y ya no vemos nada. Se mueven las emisoras como locas. El jodido teléfono, sigue pitando y zumbando, pero mudo. ¡No te voy a engañar! ¿Crees que soy tonto?

_No digo, que seas tonto papa, pero; me estás contando una historia.

_No se a quien te pareces tan desconfiado. ¡Puedo esperar! Pero te repito que la tele hace pijaditas desde que han anunciado, lo del apagón.

-¡Papa, intenta comprender! No tiene relación. El hecho que te llamen al teléfono, no tiene porqué dejarse de ver la película.
-¡No! Ya me lo dirás, listillo. ¡Ven cuando puedas!
_Venga, ya me paso ahora, estoy cerca de casa, aprovecho y os veo.
_Te esperamos, no tardes.

No habían transcurrido veinte minutos, cuando sonó estruendoso ese timbre de la puerta de la casa; que está súper potente para que se escuche desde los últimos rincones de la vivienda.
_ ¡Paco, están llamando!

_Es tu hijo, Carmen; ábrele la puerta, que seguro, nos estropea el timbre con esa prisa que lleva siempre.

No tardó en abrirse el portón, apareciendo una señora con batita acolchada y zapatillas de lana
_Hola mama, un besito, ¡como estáis!
_Cómo quieres que estemos, hijo mío, pues viejos, y achacosos.

_ ¡Calla! Estáis fenomenales, se os ve guapos a los dos. Parece, que el tiempo no pase para vosotros.

_Ay hijo; que vas a decir tú. Anda pasa, que tu padre, está todo el día trasteando la tele, el video, y no quiero decirle nada, pero con esos juguetes, no se aclara.

_ ¡heiiiy… papa!, un beso, que has estropeado ahora, ¡dime!



Después de un abrazo, de cariño, y unas miradas llenas de ilusión, el padre pregunta:
_ Hola, nene, como estás, te veo más delgado, ¿es que no comes?
_ ¡Papa; por Dios! Más delgado debería estar, el médico, me dice, que tengo que perder peso y andar mucho, y tú siempre… me ves como el perro del afilador.
_No hagas caso de los médicos, que todo lo arreglan, con andar mucho, comer poco y si te pones pesado, te dicen que es de los nervios, o necesitas un psicólogo.

_ ¡Vamos a lo que importa! Nene; a ver si nos llama alguien y te demuestro lo que te decía._ replicó el abuelillo haciendo ademán de esperar. El hijo, quería ir a solucionar el problema, y pronto argumentó:

_Conecta la tele y yo mismo hago la llamada, veremos que ocurre, con las locuras de esa televisión. ¿Te parece bien papa?
_ ¡Venga; vale! Carmen; conecta la tele, y siéntate aquí con nosotros. ¡Verás como llevo razón!

El televisor se puso en funcionamiento, como es natural, anuncios para aburrir, ya que la hora correspondía a una franja de máxima audiencia. Los dos ancianos tomaron asiento, en aquel sofá mullido, que les acomodaba, disponiéndose a recrear de nuevo las incidencias comentadas. Frente a ellos; en la mesilla revistero, posaban discretos el mando del video, del televisor, del reproductor de dvds y unas revistas de cotilleos, de esas que nadie lee, pero que todo el mundo compra. A la par que el hijo, marcaba el número del teléfono móvil del papa. A los pocos segundos, aquel aparato comenzó a sonar con una musiquilla chillona y pegadiza. Titititi tititititi titititit tititititi


_Espera, déjale que suene un par de veces más_ dijo aquel abuelito saleroso

Repentinamente, Paco, se levanta del sofá toma el mando del televisor, y comienza a pulsar el botón Play, mientras se lo pone en la oreja izquierda, clamando cada vez más recio, ¡Dígame! ¿Oiga quién es?

_ ¡Lo ves! ¿No te lo creías verdad? Ahí lo tienes, mira cómo se van cambiando las cadenas sin parar, y escucha, nadie dice nada. Pon el oído, compruébalo nene.

_Papa, no te has dado cuenta, que el teléfono, sigue sonando.

_ ¡Anda, leches! Éste no es el teléfono, me estoy poniendo el mando de la tele en la oreja.





0 comentarios:

Publicar un comentario