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lunes, 28 de septiembre de 2026

La pulsera.

 






Le colocaron una pulsera al llegar, que decía además de su nombre y matrícula de enfermo, las palabras: adelante, atrás, centro. Eran las normas de aquel hospital, donde después de atenderle y hacer el ingreso, le indicaron que se acomodara en la sala de espera.

Para ser atendido cuando le tocara, después del triaje que suelen hacer los doctores de urgencias y según la gravedad del primer diagnóstico.

Había llegado con la máxima premura. Mas que eso con urgencia. Asustado por la erupción de su piel que le estaba mutando por momentos, en un pellejo semejante al de los reptiles, parecido al clásico lagarto o la vulgar serpiente. Super escamoso que no llegaba a entender de donde le provenía semejante contagio.

Aquello iba a más. Tanto es así, que llegada la hora de ser visitado, por el doctor Verdugo Contreras le dijo.

—No es el primer paciente que se infecta con la “Escama del Ectotermo” —, no se me asuste—siguió diciendo.

—Son los animales de sangre fría que dependen del calor del cercano para regular su temperatura corporal. Mientras no le afecte a la cara todo irá bien—finalizó su dictamen el doctor.

—Oiga doctor—pregunto asustado. — y esto de que me viene. Cumplo con la higiene riguroso, trato de cuidarme y no ser un abandonado, ¿Qué me ha pasado?

El doctor Contreras le sugirió sin llegar a dar una opinión exacta, hasta que no tuviera los resultados del análisis, que le iba a practicar de inmediato.

—No creo que sea muy grave, ni duradero. Es posible que le haya mordido un lagarto, una Guyana o algo parecido; y su sistema inmunológico no haya podido evitar el contagio—. Hizo una pausa y respiró para seguir sin pretender asustar.

—Si no me equivoco, su piel se arrugará como si tuviera cincuenta años más, para ir poco a poco recuperando su normalidad—Miró de nuevo sus escamas y pronosticó.

—Tenga en cuenta—le dijo contreras—que además de mutar su cuerpo y cara, su talento también se incrementará en ese periodo, y cuando remita la infección, recuperará lo poco o mucho del talento. Que pueda ganar, o quizás pueda perder.

Salió el paciente, de la consulta acompañado de una enfermera y lo llevaron en camilla a un slot cerrado, donde lo introdujeron en un equipo cilíndrico alargado que tenía luces y teclas por doquier.

De un diámetro de más de metro y medio y una longitud de tres diez. Le colocaron los electrodos y lo introdujeron en el dispositivo acomodándolo en la camilla interna, mirando hacia abajo.

Antes de sellar la compuerta el contagiado peguntó—Que duración aproximada tendrá esta peripecia, o analítica como ustedes la llaman?... La respuesta del diplomado fue.

—Si lo resiste serán veinte minutos mas o menos.

—Y si no lo resisto, quiso saber Arcadio.

—Entonces no volverá a ser jamás quien es.

—Es un poco alarmante lo que me dice no cree.

—Es una broma, no se me asuste, que no es nada. Lo pasará bien. Vivirá en un mundo raro y extremadamente desconocido, tanto que lo recordará para siempre, ¡Se lo aseguro!

Los portones se clausuraron con hermética precisión sin dejar pasar sonido alguno. Conectando aquel raro empleado el input de inicio.

A los ocho minutos y tres segundos el sistema hizo una falla en el proceso, quedando la prueba en un bucle que permaneció bloqueado por espacio de casi una hora. Cincuenta y dos minutos, exactamente.

Mientras estuvo dentro Arcadio le pareció vivir en la antigüedad. En una de las fases pretéritas del mundo. Notándose dentro de algo parecido a la Edad Media, que la soportó durante un rato. Comprendiendo en la forma en que aquella gente vivía, se asociaba y se divertía. Como se ganaba el sustento, que clase de platos y verduras comían, y como remate al suceder aquel imprevisto de la falta de tensión y mientras retornaba el Powers, convivió con los hombres y mujeres que vivirán dentro de quinientos años.

Así aquella sensación le ofrecía sin más: según los poderes, que adquiriera tras aquella prueba selecta. Pudiera ir a su gusto a la época que determinara.

Tan solo repitiendo la palabra atrás o delante y como punto de volver a su verdad decir: actual.

La prueba finalizó y Arcadio apareció sin manchas en la piel, completamente tersa, dúctil y engrasada. Su cara tersa y juvenil, quizás algo más maduro que cuando se inició la prueba, por lo canoso de su cabello. Barbudo cuando era imberbe, o casi. Notando como asustado, que había crecido en estatura sobre diez centímetros más de estatura.

 

SEGUIRÁ



TO BE CONTINUED…

 

 

 

                 

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