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jueves, 2 de enero de 2025

Que no falte la guasa.

 




 

Alcé mi copa como un potrinco,

engullí las doce uvas, sin parar.

El pasado cayó y este pinto

nos dejó sonrisas al trovar.

Sin llegar a conceder el sincro,

acabé a gusto, sin conformar.

 

La copa de cava con más sino

En alto subió, y luego abajo.

Al centro acudió con mucho garbo

Oyéndose la señal. ¡“Adentro”!

Que encarna el buen tragar vespertino

 

Ya estamos en el cinco por cinco,

consecuencia de centuplicar.

Esfuerzos de los muchos que afinco

pretendiendo dicha sin dudar.

En un año que viene sin cristos.

 

Otro periodo a justificar,

aguantaré soportando el brinco,

y todo nos pueda deslumbrar

por su gran elocuencia y atrinco,

y en verdad, podamos disfrutar,

del año del dos mil veinticinco.


 

Me dicen que conseguiré ahorrar

que la cabriola dará otro respingo,

y sin duda será el confirmar,

que al responsable le darán chingo

y el que quiera, siempre podrá dar.

 

Con la confianza me podré fiar.

Abonar mis deudas siempre al trinco,

sin miedos, y confiando agachar.

Sin el peligro cruel. ¡Te la hinco!

 

 

Vuelvo con la melodía del pinco,

cinco por seis, nos da su mujer.

Repetido por siete. Se mete.

Esa cifra por ocho. Es pinocho.

Si cuaja. A los nueve, viene un nene.

 

Del año que comienza me aplico,

y me apunto siempre a disfrutar.

Si no acompañas, no me complico.

Ni caso, a lo de multiplicar,

lo bueno se esfuma y no duplico

brindando por la felicidad.















autor: Emilio Moreno
enero de 2025.




martes, 31 de diciembre de 2024

Saltamos al veinticinco.

 




En este instante del día 31 de diciembre, cuando vamos a darle en pocas horas, carpetazo al año 2024.

Quisiera daros las gracias por todas vuestras atenciones, por ayudar a que estas y otras letras, hayan podido surcar las balsas de la poesía, el relato, la narración y sobre todo la realidad, que en ocasiones es más cruel que la propia ficción.

 

Feliz salida del 2024 y muchas fuerzas, alegrías y sal

para el que nos urge. 2025.

 

 

Saltamos al veinticinco

 

Al filo del año estamos,

y es bien verdad. No consigo.

Parece que enero fue ayer,

y con simpleza cruzamos

sin saber y sin abrigo.

 

Un año de padecer.

y el diciembre lo acabamos.

Callando lo que no digo,

veo al mundo florecer.

Aunque me aflijo contigo

 

Por perjuicio soportamos,     

a la intemperie sufrimos,

de sucesos, por doquier,

que sin duda toleramos

sin voz y llanto… ¡Castigo!

 

En el año veinticuatro

han pasado muchas cosas,

La Dana, incendios, pateras,

Con sus cien mil etcéteras,

y todas caben en prosa.

No las voy a perfilar.

 

Están en nuestro recuerdo,

por lo menos, así creo,

y por mucho que yo apriete

quien debe aflojar ataca,

y si te vi, no me acuerdo.

 

Ponernos en sus zapatos

en las chanclas afectadas,

para notar la tragedia.

Sería ver sin recatos

el disgusto y la miseria.

 

Y por mucho que digamos,

además de lo afligido.

Ellos siguen sin su techo,

y han enterrado a queridos,

Familias que se han deshecho

porque todo lo han perdido.

 

Donde están esas ayudas,

que soportan los seguros,

los pagamos de por vida

y cuando llega el suceso.

Siguen fumando sus puros.

 

Nos remiten al Consorcio,

y todo sigue su curso.

A los pobres que les den,

aunque todos pasen susto.

¡Y ahora que no nos ven!

Piensan esos seres justos,

políticos y mangantes

están en otro conjuro.

 

A menudo callo y sigo

sin mencionar esta mierda.

No porque no las recuerde,

toda injusticia incierta,

con aquel y con el otro,

pero que nadie se pierda,

se olvide, y que me entienda.

Que siempre hay delincuentes,

dentro de la propia Hacienda.

 

Que son para no olvidar.

No lo repito en la glosa.

Por lo cual y recordar,

que la memoria se borra

pero la pena perdura,

y aquellos damnificados

siguen su condena cruda.

 

De ahí que dije al comienzo

en el año veinticuatro

han pasado muchas cosas.

La Dana, incendios, pateras,

escándalos sin fronteras

fraudes, y leyes torticeras

y todas caben en prosa.

 

 En poemas y estribillos.

escritos con tinta fresca

y sin temblar su frenillo,

acaso cuando se engrescan

se acuestan en calzoncillos

y sus membranas aprietan.

 

Esos grandes gerifaltes

Nos tratan como chiquillos.

No los voy a rematar,

están en nuestro recuerdo

y por mucho que yo apriete,

duermen por su lado izquierdo.

 

Como dice la canción.

Si te vi ya no me acuerdo.

Quien debe aflojar ataca,

y el pobre, pobre se queda.

 

Estatales, y demás.

Ninguno tenéis conciencia,

y si en el cielo hay verdad,

ninguno tendréis clemencia.

Llegado el juicio final,

Os pasaran por la piedra.

 

Al filo del año estamos,

y es bien verdad. No consigo.

Olvidarme del ayer,

De pros y contras vividos,

Pero la vida persigue

Arrojo, saber y abrigo.

 

 


 

 








En recuerdo a los afectados

Por la Dana. Valencianos,

Castellano Manchegos, y

Murcianos, andaluces.

Espero no olvidar a nadie.

A todos. Condolencias.

 

 










Autor: Emilio Moreno