Mostrando entradas con la etiqueta Asociación de Poetas en Cornellá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asociación de Poetas en Cornellá. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de mayo de 2017

Allí estaba Irene, muy muerta




El cuidado al descender por las escalinatas del metro tuvo que ser de concentración, puesto que los charcos abundaban y mezclados con la basura y los detritos hacían aquellos pasillos fueran pistas de patinaje, sin agarraderos y con un solo destino, el romperse la crisma en el mínimo despiste.

__< Pensaba Edwin, en sus adentros… encima que he de reconocerla, ya muerta, de no sé cuantos días. No sé como me sentará.
Solo y con esa pena que no me deja tranquilo, será un colapso para mi. He de reponerme, no tiene a nadie más, ha de ser una desgracia morir tan solo y tan despreciado> __ volvió a la realidad, para comprobar donde se encontraba y volvió a bucear por los pensamientos en solitario__
Además en un día triste, gris, y lluvioso, de los que valdría la pena, no intentar aventuras, por lo despiadado de la realidad>.

Al poco llegaba de nuevo a la puerta de acceso de las dependencias de la Morgue, yendo directamente al departamento de información de los sótanos y dirigiéndose a una persona, que ya de entrada al verle penetrar temeroso en el luengo pasillo, le sonrió amablemente, y con mucha educación, desde la distancia.
Antes de llegar al lugar, en el soportal, se dio cuenta del paseo habido en aquellas dependencias. El fenomenal tráfico de muertos, que peregrinaban en sus respectivas yacijas, con uno de los pies fuera de la sábana y en el dedo anular una etiqueta colgante, con una inscripción.

Todos ellos arrastrados por empleados, con una bata verde transparente, un dogal y un gorrito de nailon, en evitación de cualquier bacteria suspendida y para no tragarse nada que no fuera menester por los accesos de la garganta.
Un estremecimiento agalludo le sobrevino, antes de preguntar al conserje amable, que le hizo fonetizar su voz antes de dirigirse al informador, que todavía le miraba con aquel agrado__ Mire usted, vengo de la Ciudad de la Justicia y voy buscando a una familiar que murió sola en su domicilio, para reconocerla.

__ Lleva usted algún documento de ese difunto__ preguntó el celador y corrigió de inmediato__ o difunta, creo me ha dicho, ¿verdad?
__ Por supuesto, aquí lo tiene usted__ Acercándoselo y depositándolo encima del mostrador sin llegar a tocar el mármol, por la cantidad de barreduras inmundas y por el yuyo, que le dio al mirar aquel cristal transparente, que reflejaba debajo del propio aparador. Un manojo de etiquetas de las que van colgadas y atadas con un cordoncillo, en los dedos de los pies de los muertos.

El simpático empleado, pidiendo disculpas se ausentó del mostrador y entró en uno de los accesos de la izquierda, apareciendo de nuevo con un uniformado en verde, con gorro de plástico y protección bucal.

__ Buenas tardes tenga usted__ saludó aquel disfrazado__Soy el doctor Jacobo Merino, jefe de planta.
__ Hola doctor buenas tardes__ contestó Edwin, para seguir dando explicaciones de su causa, sin necesidad, ya que Merino le cortó para decirle unas palabras.
__ Mire usted, yo solo quiero saber si de verdad, está preparado para ver a Irene.
__ ¿Por qué dice usted eso?, no le entiendo. ¡Lo siento!
__ Pues porque Irene, ya no es Irene, a ver si me entiende. Quisiera ser muy claro, para que usted, no se lleve un disgusto, o se desplome de inmediato. En las limitaciones que se encuentra, es duro, no crea. Nosotros porque lo tenemos por la mano, pero hasta ahí podemos decir__ siguió argumentando__. Ha de pensar que lleva muchos días muerta, ya no tiene boca, ni ojos, las cejas le han caído. Toda ella es carne putrefacta.
__ Entonces doctor, para que me llaman a reconocimiento.
He de pasar por ese trance. Aunque no sea completamente encima de ella, con una distancia prudencial que la pueda reconocer y dar este trámite por hecho.
__ ¡Bueno pues! ¡Andando! __ asintió el doctor Merino. Introduciéndolo en la sala dónde estaban dispuestas las piltras, con todos los fallecidos, los de hacía poco tiempo y los que esperan actuación y diagnostico de certificación visual. Las fresqueras herméticas con los cuerpos yertos, sumamente rígidos y tiesos en demora por las diligencias para reconocerles y, los que han de ser incinerados en breve.


Todos ellos marcados con el grueso cartoncillo etiquetado, sujeto del dedo indice del pie siniestro, designando su procedencia, y descripción.
El olor era anormal para las pituitarias de los no acostumbrados y el desasosiego temeroso se adosaba al blando lienzo de la dermis, semejando un cuento del famoso Dickens.

De forma húmeda, adhesiva y pegajosa, se impregnaba abrasivo en la piel. La vista no sabía donde ir a depositarse para no tropezar con nada no esperado y de pronto, se detuvo el doctor Merino, el forense acreditado de la morgue y, desde una distancia de unos cinco metros, le indicó a Edwin, haciéndole gestos expresivos para que intentara reconocer a Irene y que le dispensara el número del tálamo que estaba amortajada, para así certificar y comprender, si la visita, realmente reconocía a quien venía buscando.
Tuvo que mirar dos veces, escrutar realmente a la media docena de muertos situados en preferente, para la autenticación visual. Estaban más que muertos, pero jamás se había enfrentado a semejante comité asambleario tan carentes y faltos de vida.

Menuda prueba para una partida, para un decir adiós a un ser querido, que no imaginaba hubiese tenido que despedirse en la forma que estaba sucediendo.
Allí estaba Irene, muy muerta. Con su conocida media sonrisa, y su cabello claro, muy cuidado, sin canas, tapaba parte de de la frente descompuesta y la juntura de lo que fue el bonito arqueo de sus cejas, ahora desfigurado, igual que los párpados desencerrados, sin dejar ver aquellos ojos tan cálidos, que Edwin recordaba y dejando entre sus pieles aquel resquicio que dibuja un sueño perdido sin retorno.







sábado, 25 de febrero de 2017

Aprodico con su gente maravillosa

El viernes 23 de febrero, la Asociación de Poetas de Cornellá, estuvo agasajando a la gente estupenda de Aprodico en el reconocimiento que anualmente se realiza con esta agrupación de personas pro-disminuidos, que son un encanto y que celebran como el que más, todos los detalles artísticos con que solemos disfrutar a menudo, poesía, cante, y la presentación en escena de nuestro compañero David, que hacía sus pinitos como solista encima de un escenario, y que lo acompañó a la guitarra Gabriel.
Todos ellos, el público rodeados de sus familias, pudieron encontrarse con amigos, y sobre todo convivieron con la cultura y con las buenas formas de la ya dilatada asociación a la que pertenecemos, que día a día, va fortaleciendo de forma fehaciente sus valores y los va aireando al publico de esta ciudad de Cornella, que es donde radica nuestra Sede y desde donde airea el buen arte de la cultura; atreviéndome a decir bien alto y claro que Cornellá es de las ciudades limítrofes que nos circundan. La más dada al apoyo y cuidado de las artes y las letras.
Detalles que valoraron a lo largo de la trayectoria del encuentro y que se pudo palpar en el ambiente de todos los presentes. Ha sido emotivo por circunstancias tocantes a todos nosotros, dándose un encuentro estupendo con un carácter amistoso y entrañable entre todas las personas que se reunieron en las instalaciones de la celebración, que habitualmente gozan en la espaciosa sala de la no menos carismática Biblioteca García Nieto, donde solemos pasar los momentos estelares los poetas de Cornellá.
El cartel de actuación era estupendo, recitaban los poetas Jesús Pico, Gabriel Moreno y el abajo firmante, un servidor de ustedes. Con las dos primeras referencias ya quedan garantizadas todas las expectativas de buenos poemas y de representación escénica.
El acto fue presentado por nuestro compañero Jordi Subirá, un dinamista del escenario, un trovador de la elocuencia, que hace unas presentaciones adecuadas y sobresalientes, siempre dándole ese toque de frescor y de escrupulosidad, que él solamente propone. Además de ser un gran trovador y estupendo guionista, letrista y poeta.
David, es una nueva incorporación del grupo y nos sorprendió a todos con su single, que en esta ocasión a falta de su guitarrista habitual, cantó acompañado por los acordes que le dispensaba nuestro amigo Gabriel, poniendo en solfa un par de canciones de autor y de nueva creación que no dejó indiferente a nadie de los que estaban en las sillas del anfiteatro. Una felicitación a nuestro joven colega, que con seguridad nos irá sorprendiendo con nuevas y exquisitas interpretaciones.

El público asistente, permanecía expectante tras ver lo que comenzaba a moverse en el perímetro de la zona cero, queriendo más madera y sintiéndose arropado por tanta influencia artística y tanta literatura doméstica a los oídos de los que quieren resarcirse con una buena proposición de odas, versos y relatos musicales tan afines y tan amenos. Nadie parecía tener prisa porque aquello finalizase y, el tiempo se nos echaba encima con lo que siguió en la actuación el gran amigo y rapsoda Gabriel Moreno, con sus creaciones de vodevil, esta vez trasladadas al escenario puro y duro de la natural comedia, en su tan particular representación escénica. ¡Amigos un lujo! Ver deambular a Gabriel por el entarimado estableciendo esa comunión con el púbico que admirado queda a su merced, al antojo de la variedad de sofismas que de forma amalgamada, deja para el sabor del que le está escuchando.

Los Presidentes de Aprodico, como de nuestra asociación de Poetas de Cornellá, viejos conocidos estuvieron, ambos dos presidiendo el acto y disfrutando como cualquier espectador, durante todo el espacio de tiempo que duró el acontecimiento. Se guardó un escrupuloso respeto para los actuantes, y demás personas. Explicándonos, como dirigentes que son; que clase de milagros harán para que estas relaciones se mantengan intactas y nos reunamos de motu propio.
Ellos en sus ideales mantuvieron las expectativas de poder reencontrarnos el año próximo. Con la misma ilusión que se ha sucedido el presente.
Jesús Pico nos volvió a recitar el último de sus sonetos y pudimos saborear con sonido de fondo, gracias al guitarreo medido y inviolable del acompañante. Él;  regio en su expresión, sin dar pie al menoscabo, ganándole a la métrica de sus frases endecasílabas,  el tono, el ritmo y su cadencia que iba desgranando pedazo a pedazo, como si se tratase de una verde manzana, que en el paladar se hace fruto con el maravilloso soneto que nos dejó
El público atendía razonablemente todo lo que transcendía en el escenario y lo disfrutaba a nuestro entender, de ahí las caras de satisfacción generadas.
Os dejo una pincelada de cuanto os decía, para no aburriros con tanta letra, ustedes mismos pueden ir visionando lo que les dije al oído.
A nuestro Presidente, que además lo merece todo, se le hicieron en muchísimas ocasiones gestos de admiración, de agrado y de cariño por parte de todos los componentes de APC.


Muchas gracias por todo, quedo de Vds., su seguro y servidor .

Emilio Moreno
cronista de APC

martes, 26 de julio de 2016

Catre y zarandeo para la venerable


Viene de la entrega anterior: El escote de la reverenda
nueva entrega: Catre y zarandeo de la venerable



_ Tú tampoco te quedas atrás con tus opiniones, por eso me has venido esta tarde como anillo al dedo, ¡Como te digo, no te extrañes! _, le conminó Javier a Marianela; haciendo un gesto de convicción para seguir con la perorata_, porque si hay alguien en estas latitudes que me puede ayudar eres tú_. Volvió a argumentar, con su opinión en voz muy alta, para que no cupieran dudas.

_Te lo digo porque te conozco muy bien y eres el tipo de mujer que pocos comprenden, porque no demuestras lo que eres. Monja que enseña las piernas, que habla como si fuera la vecina de la esquina, sientes sin remilgos y lo expresas y si se tercia pues echas tu cana al aire sin dar explicaciones a nadie

_ ¡Eres un bobo! o has perdido el juicio, porque idiota sé que no eres, ¡Que estás diciendo capullo! _ le frenó Marianela molesta por la cobardía de Javier_ parece que estés borracho o que hables sin pensar en lo que pronuncias, debes estar muy jodido Javier. Anda cuenta sin perder el tiempo lo que tienes, que dentro de un rato me vienen a recoger y me marcho_.  Recuerda, que con mis votos, estoy tan casada como cualquiera, ¡Más sacrificio aún! y no lo demostramos con la falsedad que se hacía antes.
_ ¡Sí!... muy casada ! _ interrumpió Javier, para decir de manera graciosa_: ¡Casada con Jesús! El  de Arimatea, ¡nada menos! y rieron los dos de forma espectacular acabando así su puesta en escena de la situación.

_ Perdona Marianela, ahora muy en serio; eres una gran ayuda para mí, además por el socorro que me ofreciste para la venta de tantos equipos del cósmico, en tantos Conventos y lugares de culto y por tus atenciones tan exquisitas.
Fue en esta ocasión la monja la que interrumpió a Javier, para decirle_: Por cierto, ya me han liquidado todas las comisiones y no os habéis portado nada mal. Con ello quiero seguir adelante en el trazado de mis planes eclesiásticos.
Javier sonrió con agrado por el detalle del comentario, pero sin que aquella algazara se hiciera perceptible en el tiempo ni en su sonido, para proseguir sonsacando directamente a Marianela, sin que ella,  esperase la pregunta.

_ Qué me dices de Prudencio, ¿qué te solicitó? de forma íntima, que no me quisiste decir por teléfono la última vez que contactamos, y  si se lo concedías_ me indicaste_, era porque te venía en gana, mimarlo o machacarlo.
_ ¡Ah! Pero quieres saberlo. Te importa más que el problema que ¿llevas tú? antes de recibir tu consejo. ¡No te entiendo!

_ ¡Sí! Marianela, igual tu decisión o tu conveniencia me enseñan de una vez por todas y me hacen más concienzudo para discernir en mis asuntos
Además _ siguió comentando _  quiero estar seguro, que nadie se aprovecha de ti, después de los favores que nos dispensaste.
¡Claro!  Explica hasta donde puedas, siempre que no sea un tema privado que por sensibilidad no quieras comentar.
La monjita maquillada y preciosa, ya con medio coctel consumido, se dispuso sin cobardía a referirle el trato que había hecho en su momento con Prudencio. Aquel presbítero tan mujeriego y sinvergüenza de su convento.
Dadas las presiones que Javier, le requería, y sin retroceso habló para decir:
_ Prudencio, como sabes se folla a la novicia Remedios, y a ésta parece que le va la marcha. Por lo menos calla y lo disfruta. Además está convencida que le darán los votos en un par de años y seguirá mamándosela cada noche al descastado párroco.

_ Hasta ahí, lo sabemos_ dijo Javier Martos, esperando que la reverenda se abriera, y no de piernas, que ya bastante ancha estaba. Necesitaba conocer toda la historia sin melindres.
_ Pues nada, sencillamente_ expresó Marianela_ acomodándose en la butaca y quitándose los zapatos_ Propuso, que fuera yo quien le sirviera de amante. Así de sencillo.

_ Tuvo la cara dura de proponértelo así sin más  y ¿Eso le pidió al Obispo? _ preguntó Javier, desconcertado.
_ ¡No a él no se le pueden pedir esas concesiones! Tuvo la valentía de pedírmelo a mí, con toda su cara. Pensaba que como soy monja me iba a callar y a limitarme a santiguarme y rezar unas cuantas Aves María, bajarles los calzones y hacerle las succiones.

_ Y como lo resolviste, porque ese tipejo, no es de los que no manda_ volvió a interrogar Javier.

_ El muy gilipollas recibió un ostión de campeonato. Le metí un puñetazo que casi lo doblo, primero porque no es lo que hacen las reverendas madres, y después porque creo que hasta le gustó a muy putero. ¡Como imaginaras, se quedó con la ostia, y además no me pudo denunciar por desacato ni por abuso, ¿Quién se iba a creer que una monja tan frágil como Sor Marianela agrede a su confesor?  Con ello, tuvimos una conversación de órdago y decisoria, ya sabes que todo tiene un precio.

_ ¿Un precio Marianela?

_ ¡Sí Javier! No sé porque haces esa pregunta, cuando tú lo sabes de sobras, que te has arrimado y follado a todas las que vinieron en el viaje. Excepto a mi; y es porque no me lo pediste en su momento. No querrás que te cite las ocasiones ni las damas atropelladas ¿verdad?

_ Bueno pero vosotros sois religiosos, y eso tiene unos compromisos, ¿no?
_ ¡Ah! Es que vosotros, estáis exentos de tales compromisos y no vale la fidelidad, la decencia y el decoro.

_ Tienes razón. ¿Entonces qué precio te puso el muy bribón? Porque el trance ya nos lo imaginamos, catre y zarandeo.

_ ¡Pues eso mismo! Aquella noche lo desvirgué oficialmente hasta romperlo, pero le saqué lo que pretendía, sin que imaginara que además, de la empresa del wáter cósmico, me iban a dar una suculenta comisión. ¡Lo que yo proyectaba!
Asimismo de la excedencia de cinco años, en Zihuatanejo, con el fin de abrir allí un Convento de las Trinitarias, y yo como Madre Superiora, que a mis treinta y seis años, es lo mejor que me podía pasar dentro de mi Congregación y mi vocación.
Prudencio, no aguantó dos rounds, me quiso derrochar demasiado a prisa, cuando yo soy un todo terreno. Simulé como lo hacía en el tugurio donde trabajaba en mi inicio. El cabaret del Labio Vertical, en mi Málaga natal, ya sabes. ¿Te lo conté recuerdas?_ matizó muy integra en su papel_  quise hacerle ver, que era un "Tío abultado de pelotas" un brillante don Juan barato,  y otro "mil hombres" ya sabes un "rompe bragas de Kentucky". Cuando realmente es un auténtico "mierda seca", otro despiadado abusador y un ardiente impotente y fanático del vicio y de la palpadura. Un onanista barato y putrefacto.

Lo dejé cao en la mitad del primer round, se durmió como un ternero joven, sin haber disfrutado de mí. Casi ni me tocó la piel, cuando comenzó a babear le di de lo que necesitaba, y un poco de perfume y aire y cayó a mis pies como un asqueroso detrito sensible, hecho una piltrafa.
Soy demasiada monja para un ungido sin potencia como él_ finalizó riéndose a mandíbula batiente, para acabar dándole un trago al ron de la copa.
Después de una profunda reflexión de Javier, al escuchar aquel relato crudo y despectivo sobre los intríngulis de los religiosos que no sienten su vocación, quiso reaccionar y volver a la realidad más próxima, dejando de lado y no haciendo más preguntas ni comentarios sobre lo que había escuchado de labios de la mujer metida a monja: Manuela Pinote, conocida como Sor Marianela.

_ Así quedamos en nuestra última charla, Manuela; ¿te suena?_ expresó Javier haciendo una pausa e intentando cambiar de nexo_: Espero consigas tus propósitos, que para ello has trabajado y rezado y verte en otro momento como ahora mismo, tan guapa, con esta ropa tan guay, y esa figura esbelta, que bien podrías pasar por modelo, en lugar de adherirte a los votos de las Trinitarias y dejarlos para personas sin tantas ganas de vivir como las tuyas.

_ Lo recuerdo, eso me lo dijiste, en la última charla telefónica, que mantuvimos y es verdad, ahora viene la verdadera cuestión de tu preocupación. Mejor será comiences, por si necesitas demasiada contrición.
Javier sin más preámbulos, abordó destacando lo primordial de su pena y directo y sin reservas comenzó a compartir con su reverenda amiga, sus tribulaciones.

_ He visto a Cecilia, y a sus hijas, Caterina, Natalia y Soraya_ quedó callado, como si estuviera petrificado.

Marianela tomó la palabra, y sin demasiado énfasis le dijo a Javier, después de suspirar y de chasquear los labios_ Caterina es hija tuya; ¿verdad?

_ Como lo has sabido_  Preguntó Javier, sin demasiada sorpresa.

_ Soy monja, pero también soy mujer, y ya sabes que antes fui vedette de alterne en mi tierra. Imaginaba que tenías algún hijo desperdigado y no reconocido.




To be continued
Continuará


viernes, 27 de noviembre de 2015

Anécdotas de Federico García


 Esta tarde nos da la charla Antonina Rodrigo, periodista, escritora y cronista representativa del insigne poeta Federico García Lorca. Haciendo gala del conocimiento que posee la historiadora granadina del personaje y la persona del poeta, quien nos paseó por alguna de sus anécdotas que según sus palabras_: Son la forma donde realmente conoces los detalles del gran personaje.


Para hacer un poco de reseña sobre ella nos haremos eco de lo que dicen los escritos publicados en las esferas literarias que: Antonina Rodrigo 

Nació en Granada, en el barrio del Albaicín, en 1935, y desde hace décadas vive en Barcelona. Comenzó a escribir muy joven. Entre sus numerosas publicaciones cabe destacar las dedicadas a Mariana de Pineda, heroína de la libertad desde el trono del garrote vil, García Lorca, Salvador Dalí y personajes de la República, la guerra y el exilio, como Margarita Xirgu y mujeres anónimas represaliadas.

Sus obras han sido traducidas a diversos idiomas y ha recibido premios como el Internacional de Periodismo Manuel de Falla (Madrid, 1975), el Internacional de la Academia Europea de las Artes (París, 1988), el Aldaba (Granada, 1980) o el Premio a la Lealtad Republicana de la Asociación Manuel Azaña (Madrid, 2000). Fue elegida entre las :: 100 Mujeres del siglo xx que abrieron camino a la igualdad en el siglo xxi :: (Madrid, 2001); por elección popular forma parte de ::Los Cien Granadinos del siglo xx:: (Granada, 2000). En 2006 la Generalitat de Catalunya le otorgó la Creu de Sant Jordi. Asimismo, ha recibido el Premio María Zambrano (Sevilla, 2010), el Premio Seco de Lucena de Periodismo (Granada, 2011), el Premio de la Universidad de Sevilla, Modalidad Prensa (2011) y el Premio del Círculo Artístico Literario ::El Semillero Azul :: (Barcelona, 2012).
Antonina, una mujer andaluza, sencilla y directa, escritora y defensora de tantas y tantas causas derramadas y otras que aún son de total actualidad. Nos sedujo con su franca exposición sobre el gran maestro Federico García Lorca y nos relató alguno de los pasajes de niño y de joven del poeta. Apuntando que Federico iba para músico, que su madre doña Vicenta, más conocida por Tica_ explicó con mucha gracia Antonina, que Andalucía, es la tierra de los remates a los nombres y sustantivos en “ico” e “ica”. Por lo que de Vicenta… Vicentica; se quedó en Tica_. Era maestra en el pueblo de Fuente Vaqueros y además era una mujer muy 
preparada, que contrajo matrimonio con Federico García, el padre del poeta, cuando este ya era viudo de su primera esposa. Según cuenta Antonina, la foto de aquella señora, jamás fue desterrada de la casa, estando presente en la infancia de los niños habidos en el segundo matrimonio y Federico creció viendo esa imagen de otra mujer, además de su madre hasta que comprendió, a quien pertenecía aquel retrato de la dama que lucía en uno de los marcos de la casa.

La bondad económica les venía a los García, precisamente del original enlace matrimonial del progenitor de Federico con su primera esposa_ sigue apuntando Antonina_, en Granada, las leyes estaban de la forma que si en el matrimonio la mujer aportaba bienes materiales como capitales dinerarios, si ésta fallecía todos pasaban al erario del marido. Por lo que su nivel era alto dadas las circunstancias venidas por parte de su primera esposa.
Federico; _ apuntó Antonina_ iba para músico, teniendo unas cualidades innatas  impresionantes. De los muchos tíos que tenía Federico por parte de padre, nueve eran músicos ambulantes y Tica; la madre no quiso que Federico pudiera verse involucrado en esa tesitura y llegara; dado el caso y la mala suerte a esos extremos, por lo que llegado el momento en que el profesor de García Lorca, insistió en que el joven alumno debía proseguir sus estudios en Paris, o Berlín, por ser incapaz de enseñarle más técnica musical, la madre doña Tica, prefirió que se quedara en España, que acabara la carrera, pero sin tener que ausentarse y así fue como con su talento intelectual entró definitivamente como un resorte en el mundo de la prosa, y literatura.

Amigo del maestro Falla, Federico le admiraba y fueron grandes amigos y colegas, además de trabajar juntos en numerosas ocasiones. Se conoce mucho sobre Federico García Lorca y sobre Manuel de Falla, pero se sabe muy poco de la amistad que surgió entre ambos tras su encuentro en Granada en el año 1920.

Nos explica Antonina; que contaba Isabel García Lorca_: “Un día se presentó Federico en casa de Manuel de Falla y le dijo: quiero ser su amigo” Desde ese instante fluyó una admiración y una amistad que duró hasta el final de sus días. Pasando por las peripecias en el Concurso de Cante Jondo en Granada en 1922 y hasta la reacción de Manuel de Falla al conocer el asesinato de Lorca, se desempolva una emotiva y excepcional historia.

También nos revela la señora Rodrigo, que derivada de la amistad que mantuvo desde que entró en la Residencia de Estudiantes, Lorca con Dalí, este llegó a tomarle tal afecto, que lo invitó una temporada al Ampurdan, para que pasara unos días con la familia de Salvador Dalí. Nos refiere con mucho gracejo Antonina Rodrigo_: Cuando la conoció Federico García Lorca, en la primavera de 1925, aquella camaradería fue una realidad insólita. En tiempos en que la mujer permanecía, social y culturalmente, marginada del mundo de los hombres, Anna María formaba parte del grupo de amigos y compañeros de su hermano. Fue atentísima testigo de la obra de Salvador y su más asidua modelo de la etapa plástica esencial del pintor de los años diez.
Cuando se acabaron las primeras vacaciones de Lorca en Cadaqués se inició entre Anna María y el poeta una correspondencia intimista: "Querida Ana María: llevo varios días en Granada y a cada momento tengo necesidad de hacer un retrato tuyo a mis hermanas". Son cartas de singular belleza literaria, de sorprendentes imágenes, donde campea el fino lirismo del poeta y su delicadísimo humor: "(...) Dichosa tú, Ana María, sirena y pastora al mismo tiempo, morena de aceitunas y blanca de espuma fría. ¡Hijita de los olivos y sobrina del mar!". Anna María cultivó la mística del recuerdo lorquiano retenido en su casa.
Ella aseguraba que oía la fulgurante risa de Federico; el eco de sus bromas, de "increíble y sorprendente ingenuidad", y su voz "bellas y totalmente inolvidables".

Sobre Margarita Xirgú _ la señora Antonina nos deleitó con alguna historia_ Tal fue cuando se la presentaron Federico tenía veinticinco años y ella diez más que él, y rápidamente nació una amistad profunda que llegaría al final de sus días. Tal que Federico, había escrito obras de teatro, que las actrices destacadas de aquel tiempo, regañaban para interpretar y la afamada Margarita, puso en escena con un éxito inenarrable.

El moderador y presidente de nuestra Asociación de Poetas de Cornellá, con mucho tacto tuvo que poner fin al despliegue de información, que la señora Rodrigo desplegaba, por falta de tiempo. Quedándonos boquiabiertos los allí presentes, por la fabulosa tarde que nos había hecho pasar, simplemente con el uso de la palabra.


Agradecer al Presidente del Casal de la Gent Gran de la calle Bellaterrra y en su nombre al Ayuntamiento de Cornellá, por facilitarnos una vez más esta tarde de cultura y de poemas. Amén del  lujo en recibir a una persona tan preparada y tan especial como es Antonina Rodrigo.















Desde el lugar de los hechos
El Cronista de la Asociación de Poetas
Textos y fotos

E. Moreno