miércoles, 24 de junio de 2026

Ausencia en el alma...

 




¡¡Pérez. Que sepas que te echo a faltar!! … y mucho.



 

Te lo dejo por escrito, porque ya sabes… lo que siempre hablábamos, ¡Seguro que lo recuerdas!… Para mí, aquellas efemérides son indisolubles. Las frases y discursos, el viento se las lleva…

Aunque estoy seguro que desde algún sitio me sigues.

Igual que te seguiría yo a ti, de no haber tomado la delantera en el abandono de esta cruzada.

Recordarás que en los últimos años, en fechas como las de hoy, siempre dedicaba alguna línea para felicitarte. Bien fuera en poema, de relato o incluso de alguna de las aventuras que disfrutamos al unísono. ¡Qué fuerte!

¡Como comprenderás! Este año; el primero de tu ausencia no iba a ser menos.

No he podido quedarme quieto sin felicitarte. Y como dónde estás, no llega el WhatsApp, y aunque; si llegara. Eras de los que pasabas de estas mierdas, y preferías hablarlo.

Te felicito. ¡Eso intento Juan!… Hacerte llegar mis deseos terrenales.

 

Verbena de San Juan. Noche de truenos, de fuegos, de celebración del verano, de cava y coca. De aquellas charlas amenas a la luz de la luna, de vísperas y de ilusiones por llegar.

Esas que se sueñan y sabes a ciencia cierta que no llegarán jamás.

Noche de recuerdos, de ausencias y distanciamiento fatal de aquellos que se han ido.

Familia o amigos que nos esperan en la finca de los deletéreos, esa que dista a tan solo unos segundos; del ser o no ser.

De esta existencia que conocemos y que normalmente creemos que la hemos de sitiar siempre. Aquella que tú y yo denominábamos en plan de guasa, y en broma como el “terreno de los callados”, 

Es curioso lo que se llega a echar en menos a una persona que apreciabas, y que sigues apreciando aunque no estés. A ese tipo que te acercaba a lo real, con agrado y sencillez. A ese ser tan cercano, a veces un poco exagerado y gracioso, que llenaba tu espacio de alegría y de conformidad. A ese amigo que un buen día sin esperarlo, se marcha sin decirte apenas aquello de…Ya nos veremos en el jardín celestial.

Como las recuerdo, aquellas tertulias habidas tan minuciosas, algunas incluso celebradas desde el teléfono. Un modo del que normalmente huíamos por no acercarte lo suficiente a gestos, miradas y sentidos figurados.

Juan, puedo decirlo porque así lo creo y podría jurarlo. Fuiste mi amigo, y lo serás siempre. Un auténtico camarada, quizás el más completo que conocí. Al que considero, y por ello lo suscribo: por ser amigo sincero. Amigo que por cierto; fue en las postrimerías de nuestra juventud.

Es curioso lo que son a veces las cosas. —Pienso de habernos conocido en la niñez o quizás en la juventud, no hubiese llegado nuestra confianza tan lejos. Esa que pretendo continuar, mañana, luego; no lo sé: cuando me toque a mí, ir a encontrarte, allí donde habíamos hablado tantas veces, que sé que lo recuerdas.

¡¡Pérez… No arrugues el bigote, y que sepas que te echo a faltar!! … y mucho.

  

Voy a dejar alguna constancia de años anteriores, en este día celebrado de tu onomástica, cuando nos reíamos de todo lo que se movía y dábamos nuestras opiniones privadas sin hacerlas extensivas a los que siempre se han creído más inteligentes que nosotros.

¡¡FELICIDADES¡¡



 






En memoria de Juan


Lo que siento, ...lo escribo: Felicidades para ti Juan y para Juana también.




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