¡¡Pérez. Que
sepas que te echo a faltar!! … y mucho.
Te lo dejo
por escrito, porque ya sabes… lo que siempre hablábamos, ¡Seguro que lo
recuerdas!… Para mí, aquellas efemérides son indisolubles. Las frases y
discursos, el viento se las lleva…
Aunque
estoy seguro que desde algún sitio me sigues.
Igual que
te seguiría yo a ti, de no haber tomado la delantera en el abandono de esta
cruzada.
Recordarás
que en los últimos años, en fechas como las de hoy, siempre dedicaba alguna
línea para felicitarte. Bien fuera en poema, de relato o incluso de alguna de
las aventuras que disfrutamos al unísono. ¡Qué fuerte!
¡Como
comprenderás! Este año; el primero de tu ausencia no iba a ser menos.
No he
podido quedarme quieto sin felicitarte. Y como dónde estás, no llega el
WhatsApp, y aunque; si llegara. Eras de los que pasabas de estas mierdas, y
preferías hablarlo.
Te
felicito. ¡Eso intento Juan!… Hacerte llegar mis deseos terrenales.
Verbena de
San Juan. Noche de truenos, de fuegos, de celebración del verano, de cava y
coca. De aquellas charlas amenas a la luz de la luna, de vísperas y de
ilusiones por llegar.
Esas que se
sueñan y sabes a ciencia cierta que no llegarán jamás.
Noche de
recuerdos, de ausencias y distanciamiento fatal de aquellos que se han ido.
Familia o
amigos que nos esperan en la finca de los deletéreos, esa que dista a tan solo
unos segundos; del ser o no ser.
De esta
existencia que conocemos y que normalmente creemos que la hemos de sitiar
siempre. Aquella que tú y yo denominábamos en plan de guasa, y en broma como el
“terreno de los callados”,
Es curioso
lo que se llega a echar en menos a una persona que apreciabas, y que sigues
apreciando aunque no estés. A ese tipo que te acercaba a lo real, con agrado y
sencillez. A ese ser tan cercano, a veces un poco exagerado y gracioso, que llenaba
tu espacio de alegría y de conformidad. A ese amigo que un buen día sin
esperarlo, se marcha sin decirte apenas aquello de…Ya nos veremos en el jardín celestial.
Como las recuerdo,
aquellas tertulias habidas tan minuciosas, algunas incluso celebradas desde el
teléfono. Un modo del que normalmente huíamos por no acercarte lo suficiente a
gestos, miradas y sentidos figurados.
Juan, puedo
decirlo porque así lo creo y podría jurarlo. Fuiste mi amigo, y lo serás
siempre. Un auténtico camarada, quizás el más completo que conocí. Al que
considero, y por ello lo suscribo: por ser amigo sincero. Amigo que por cierto;
fue en las postrimerías de nuestra juventud.
Es curioso
lo que son a veces las cosas. —Pienso de habernos
conocido en la niñez o quizás en la juventud, no hubiese llegado nuestra
confianza tan lejos. Esa que pretendo continuar,
mañana, luego; no lo sé: cuando me toque a mí, ir a encontrarte, allí donde
habíamos hablado tantas veces, que sé que lo recuerdas.
¡¡Pérez… No
arrugues el bigote, y que sepas que te echo a faltar!! … y mucho.
Voy a dejar
alguna constancia de años anteriores, en este día celebrado de tu onomástica,
cuando nos reíamos de todo lo que se movía y dábamos nuestras opiniones
privadas sin hacerlas extensivas a los que siempre se han creído más
inteligentes que nosotros.
¡¡FELICIDADES¡¡
En memoria de Juan
—
Lo que siento, ...lo escribo: Felicidades para ti Juan y para Juana también.


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