Segunda Parte de : El Edén de Tilín.
Las
reuniones entre los cuerpos de seguridad estatal comenzaron a dar sus frutos y
a aportar todos los datos conocidos. Desde donde se iniciaban los
procedimientos y cuales les pertenecía o tocaba a cada uno de los grupos de
seguridad del ciudadano.
Pudiendo comenzar
a desempeñar la resolución del enigma desde ese mismo instante.
Las diversas
compañías de telefonía entregaron el historial de las llamadas entrantes y
salientes de las abonadas que habían desaparecido. Todos los teléfonos afectados
y pinchados debidamente, por órdenes del juez, y bajo la férrea atención de los
analistas del tribunal, de momento no se activaban.
Las cámaras
de visionado instaladas a lo ancho y amplio, ya no de la zona, sino de toda la
ciudad. Revisadas con lupa y minuto a minuto para llegar hasta donde comenzaban
aquellas violaciones y raptos. Iban ofreciendo suficientes imágenes, algunas
alarmantes. Que hacían pensar que en algún instante aparecería un dibujo de
persona conocida, actuando de forma improcedente. Quedando el caso para un sumarísimo
juicio, que sin duda sería escandaloso por el daño hecho a las jóvenes de
aquella comunidad.
Así mismo
los bancos hicieron su trabajo. Sobre las cuentas de las tarjetas de crédito expedidas
a las desaparecidas. Ofreciendo sus movimientos con el detalle que se requería.
Teniendo en cuenta que aunque no todas aquellas jóvenes tuvieran un crédito
activo, se extendió a los padres de las mismas para que sin levantar polvo, la
policía supiera que clase de tendencias inhabituales o gastos extraordinarios
sospechosos habían cubierto en el último tiempo las familias de las desaparecidas.
Se le abrió
un control discreto al showman de la sala “Edén del tilín”, Gregor Stivenson,
del que se conocía su trayectoria como guardaespaldas de algunos pudientes y
artistas.
De sus cambalaches
y desde que había salido del presidio comarcal, que fue en el último trimestre.
De su reconocida regeneración gradual, después de haber cumplido dos años a la
sombra, en los pabellones médicos de la prisión, reponiéndose del rastro dejado
por los excesos, narcóticos y mierdas que se había metido entre las venas. Extractos
bancarios que fueron aportados a la policía del ínclito Gregor, para el análisis
de gastos y de haberes, por si hubiere caso.
Tampoco se
había dejado sin analizar al delincuente conocido como Hipól. Abreviación a su
nombre de bautismo del forajido de Hippolyte Insane.
El amarillento
y engreído timador amoroso.
El falso
instructor de luchas marciales. El presumido rompebragas de las playas. Engreído
delictivo, que a casi todas las jóvenes incautas las eclipsaba mostrándole sus
atributos y que ellas soñaban con aquellos cuentos eróticos que les explicaba,
antes de eclipsarlas y llevadas de la mano hasta el parquin de la discoteca Péndulo,
para ser raptadas.
Sujeto al que
se le abrió un procedimiento de indagación, dadas las consecuencias que presentaba
en su hoja militar de servicios con sus superiores.
Acusaciones
realizadas por la Coronela, directora del cuerpo de élite de las Aspas
Voladoras. Que lo llevaron a la expulsión con un expediente lleno de arrestos y
sanciones, por desacatos y demás alegrías.
Hippolyte
Insane, resurgió de nuevo con sus desquicios y barbaridades. Ahora por
pertenencia a la clandestina secta de los Guerreros de la fe. Que estaban
siendo inquiridos en algún que otro país. Conjunto de trastornados, vilmente
dedicados a la inmolación de niñas, como ofrenda a un dios emergente del
inexplorado espacio.
Una de las
primeras acciones dadas por la politóloga, la ínclita especialista Susanna Slim,
fue socavar desde las estadísticas policiales, las denuncias de género habidas
y no resueltas. Todas ellas en waiting o standby. Sin estar atendidas por
ninguno de los agentes.
El número y
las causas coincidentes con lo que se analizaba y derivados fehacientes ocurridos
quedaban en la sumisión, como si alguno de los responsables no le diera el tono
de salida.
Todo aquel
ritmo cambió con la llegada de la doctora, que impulsó las causas poniéndole
plazo.
En un
margen y con una antigüedad de veinticuatro meses, que se creía era el
intervalo del comienzo de las desapariciones fortuitas. Las que no habían sido
relacionadas con el incremento de los delitos disparados en el último tiempo se
atendieron.
Contactó también
por medio de sus colegas y ayudantes con la Dirección General de Desaparecidos,
del Ministerio de Humanidades, para lograr descubrir detalles en el contacto, con
todos los padres afectados.
Estudiando
incluso los casos resueltos de las menores aparecidas, que sin dudar había. Las
menos, pero aportaron sus impresiones, y suposiciones, que a la señorita Slim, que
normalmente sacaba trigo de las cañas, usó para el procedimiento que se
iniciaba.
Intentando
establecer detalles, recuerdos y pesadumbres de las que tuvieron la suerte de
volver a sus casas.
Se investigaron
los accidentes de tráfico, peleas entre jóvenes, robos y menudeos, habidos
alrededor de la discoteca, sumados a reyertas entre borrachos, abusos habidos
por celos, y trifulcas entre bandas por drogas, que sin dudar ofrecieron un
espejo de lo que sucedía en aquel sector.
Programando
una batida con agentes de paisano, disimulados que hablaban con empleados, con
vecinos y asiduos a la zona, por si había detalles que pudieran ser tenidos en
cuenta. dando pocos frutos ese movimiento, ya que la gente del barrio no quería
verse envuelta ni mezclada con aquella gentuza.
No se dejó
nada al azar, aunque todo no dio el resultado que se esperaba, y la
criminalista Susanna, estaba atenta a todo el desarrollo de cuanto habían
planeado.
La disposición
entre los comisarios y agentes, estaba decidida.
La letrada
Susanna, estaba preparada para entrar en acción en cuanto se diera el pitido de
salida.
Aquella
tarde, sin esperarlo, la gendarmería se activó con una alarma. Se dio un
movimiento en una de las tarjetas bancarias de una de las ausentes. Había sido
en una población aneja a donde estaba residida la boîte del Péndulo, comenzando
a revisar la cámara de aquel cajero de inmediato.
Los
teléfonos estaban pinchados. Silenciosos de momento. Como si hubiera un
chivatazo desde dentro de la organización que iba por delante de las acciones
de la criminóloga Susanna. Era muy raro, un topo desde dentro, pero se habían
detectado indicios. Indicios demasiado patentes para declararlos.
Las familias
alertadas, con toda la batería de la tecnología al abasto dispuesta, esperaba
alguna llamada. Reclamando alguna especie de rescate. Era raro que ninguno de
los padres de las liberadas hablara y mostrara pruebas de que habían pagado
esta o aquella cantidad por la libertad de su hija. Algo estaba ocurriendo muy
tétrico que no llegaba a entender la profesora Slim.
En el
aparcadero del rio, se encontró un cadáver, el de Teodora O’Jhara, una de las
desaparecidas más jóvenes. Con señales de violencia sexual, desmembrada de
brazos y extremidades inferiores y sin ningún respeto por los despojos de la
muchacha. Unas manchas en el pecho que más que manchas eran tatuajes
desconocidos que mostraban dos hisopos religiosos dentro de sus recipientes. Dos
vasijas anchas y rasas semejantes a los clásicos orinales o bacinas.
Hallando detalles
que los están confrontando y preparando para dar con el Maestro de los
Guerreros de la Fe, y todo el escuadrón de afiliados.
Han pasado
cinco años de los hechos ocurridos. La discoteca El Péndulo está cerrada desde
el comienzo de las investigaciones. La doctora criminalista Susanna Slim, fue
asesinada al salir una noche de la prefectura de la policía. Un franco tirador
desde ni se sabe que distancia acertó a encontrar su frente y dejarla tirada en
la calzada.
En la última
semana los periodistas de investigación del Serial Murders, tirando
de un detalle que en principio no tenía la más mínima repercusión, han llegado
a un descubrimiento importante, que podría llevar a la dirección de seguridad
del ministerio, a la resolución del caso.
En las noticias,
del mencionado rotativo Serial Murders, se publica la foto del que podría ser
el Maestro de la Secta: Guerreros de la Fe.
Según se
dice, se habla y se comenta, podría tratarse de un alto cargo eclesiástico que
dirige los destinos de la religión profesada en la nación.
autor: Emilio Moreno


0 comentarios:
Publicar un comentario