martes, 23 de junio de 2026

El Edén de Tilín. - Segunda parte.-

 

Segunda Parte de :  El Edén de Tilín.





Las reuniones entre los cuerpos de seguridad estatal comenzaron a dar sus frutos y a aportar todos los datos conocidos. Desde donde se iniciaban los procedimientos y cuales les pertenecía o tocaba a cada uno de los grupos de seguridad del ciudadano.

Pudiendo comenzar a desempeñar la resolución del enigma desde ese mismo instante.

Las diversas compañías de telefonía entregaron el historial de las llamadas entrantes y salientes de las abonadas que habían desaparecido. Todos los teléfonos afectados y pinchados debidamente, por órdenes del juez, y bajo la férrea atención de los analistas del tribunal, de momento no se activaban.

Las cámaras de visionado instaladas a lo ancho y amplio, ya no de la zona, sino de toda la ciudad. Revisadas con lupa y minuto a minuto para llegar hasta donde comenzaban aquellas violaciones y raptos. Iban ofreciendo suficientes imágenes, algunas alarmantes. Que hacían pensar que en algún instante aparecería un dibujo de persona conocida, actuando de forma improcedente. Quedando el caso para un sumarísimo juicio, que sin duda sería escandaloso por el daño hecho a las jóvenes de aquella comunidad.

Así mismo los bancos hicieron su trabajo. Sobre las cuentas de las tarjetas de crédito expedidas a las desaparecidas. Ofreciendo sus movimientos con el detalle que se requería. Teniendo en cuenta que aunque no todas aquellas jóvenes tuvieran un crédito activo, se extendió a los padres de las mismas para que sin levantar polvo, la policía supiera que clase de tendencias inhabituales o gastos extraordinarios sospechosos habían cubierto en el último tiempo las familias de las desaparecidas.

Se le abrió un control discreto al showman de la sala “Edén del tilín”, Gregor Stivenson, del que se conocía su trayectoria como guardaespaldas de algunos pudientes y artistas.

De sus cambalaches y desde que había salido del presidio comarcal, que fue en el último trimestre. De su reconocida regeneración gradual, después de haber cumplido dos años a la sombra, en los pabellones médicos de la prisión, reponiéndose del rastro dejado por los excesos, narcóticos y mierdas que se había metido entre las venas. Extractos bancarios que fueron aportados a la policía del ínclito Gregor, para el análisis de gastos y de haberes, por si hubiere caso.

Tampoco se había dejado sin analizar al delincuente conocido como Hipól. Abreviación a su nombre de bautismo del forajido de Hippolyte Insane.

El amarillento y engreído timador amoroso.

El falso instructor de luchas marciales. El presumido rompebragas de las playas. Engreído delictivo, que a casi todas las jóvenes incautas las eclipsaba mostrándole sus atributos y que ellas soñaban con aquellos cuentos eróticos que les explicaba, antes de eclipsarlas y llevadas de la mano hasta el parquin de la discoteca Péndulo, para ser raptadas.

Sujeto al que se le abrió un procedimiento de indagación, dadas las consecuencias que presentaba en su hoja militar de servicios con sus superiores.

Acusaciones realizadas por la Coronela, directora del cuerpo de élite de las Aspas Voladoras. Que lo llevaron a la expulsión con un expediente lleno de arrestos y sanciones, por desacatos y demás alegrías.

Hippolyte Insane, resurgió de nuevo con sus desquicios y barbaridades. Ahora por pertenencia a la clandestina secta de los Guerreros de la fe. Que estaban siendo inquiridos en algún que otro país. Conjunto de trastornados, vilmente dedicados a la inmolación de niñas, como ofrenda a un dios emergente del inexplorado espacio.

Una de las primeras acciones dadas por la politóloga, la ínclita especialista Susanna Slim, fue socavar desde las estadísticas policiales, las denuncias de género habidas y no resueltas. Todas ellas en waiting o standby. Sin estar atendidas por ninguno de los agentes.

El número y las causas coincidentes con lo que se analizaba y derivados fehacientes ocurridos quedaban en la sumisión, como si alguno de los responsables no le diera el tono de salida.

Todo aquel ritmo cambió con la llegada de la doctora, que impulsó las causas poniéndole plazo.

En un margen y con una antigüedad de veinticuatro meses, que se creía era el intervalo del comienzo de las desapariciones fortuitas. Las que no habían sido relacionadas con el incremento de los delitos disparados en el último tiempo se atendieron.

Contactó también por medio de sus colegas y ayudantes con la Dirección General de Desaparecidos, del Ministerio de Humanidades, para lograr descubrir detalles en el contacto, con todos los padres afectados.

Estudiando incluso los casos resueltos de las menores aparecidas, que sin dudar había. Las menos, pero aportaron sus impresiones, y suposiciones, que a la señorita Slim, que normalmente sacaba trigo de las cañas, usó para el procedimiento que se iniciaba.

Intentando establecer detalles, recuerdos y pesadumbres de las que tuvieron la suerte de volver a sus casas.

Se investigaron los accidentes de tráfico, peleas entre jóvenes, robos y menudeos, habidos alrededor de la discoteca, sumados a reyertas entre borrachos, abusos habidos por celos, y trifulcas entre bandas por drogas, que sin dudar ofrecieron un espejo de lo que sucedía en aquel sector.

Programando una batida con agentes de paisano, disimulados que hablaban con empleados, con vecinos y asiduos a la zona, por si había detalles que pudieran ser tenidos en cuenta. dando pocos frutos ese movimiento, ya que la gente del barrio no quería verse envuelta ni mezclada con aquella gentuza.

No se dejó nada al azar, aunque todo no dio el resultado que se esperaba, y la criminalista Susanna, estaba atenta a todo el desarrollo de cuanto habían planeado.

La disposición entre los comisarios y agentes, estaba decidida.

La letrada Susanna, estaba preparada para entrar en acción en cuanto se diera el pitido de salida.

Aquella tarde, sin esperarlo, la gendarmería se activó con una alarma. Se dio un movimiento en una de las tarjetas bancarias de una de las ausentes. Había sido en una población aneja a donde estaba residida la boîte del Péndulo, comenzando a revisar la cámara de aquel cajero de inmediato.

Los teléfonos estaban pinchados. Silenciosos de momento. Como si hubiera un chivatazo desde dentro de la organización que iba por delante de las acciones de la criminóloga Susanna. Era muy raro, un topo desde dentro, pero se habían detectado indicios. Indicios demasiado patentes para declararlos.

Las familias alertadas, con toda la batería de la tecnología al abasto dispuesta, esperaba alguna llamada. Reclamando alguna especie de rescate. Era raro que ninguno de los padres de las liberadas hablara y mostrara pruebas de que habían pagado esta o aquella cantidad por la libertad de su hija. Algo estaba ocurriendo muy tétrico que no llegaba a entender la profesora Slim.

En el aparcadero del rio, se encontró un cadáver, el de Teodora O’Jhara, una de las desaparecidas más jóvenes. Con señales de violencia sexual, desmembrada de brazos y extremidades inferiores y sin ningún respeto por los despojos de la muchacha. Unas manchas en el pecho que más que manchas eran tatuajes desconocidos que mostraban dos hisopos religiosos dentro de sus recipientes. Dos vasijas anchas y rasas semejantes a los clásicos orinales o bacinas.  

Hallando detalles que los están confrontando y preparando para dar con el Maestro de los Guerreros de la Fe, y todo el escuadrón de afiliados.

 

Han pasado cinco años de los hechos ocurridos. La discoteca El Péndulo está cerrada desde el comienzo de las investigaciones. La doctora criminalista Susanna Slim, fue asesinada al salir una noche de la prefectura de la policía. Un franco tirador desde ni se sabe que distancia acertó a encontrar su frente y dejarla tirada en la calzada.

En la última semana los periodistas de investigación del Serial Murders, tirando de un detalle que en principio no tenía la más mínima repercusión, han llegado a un descubrimiento importante, que podría llevar a la dirección de seguridad del ministerio, a la resolución del caso.

En las noticias, del mencionado rotativo Serial Murders, se publica la foto del que podría ser el Maestro de la Secta: Guerreros de la Fe.

Según se dice, se habla y se comenta, podría tratarse de un alto cargo eclesiástico que dirige los destinos de la religión profesada en la nación.



autor: Emilio Moreno




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