miércoles, 24 de agosto de 2016

El wáter cósmico_ Cheo descubre a Clara


Viene de una entrega anterior:
Cheo y Fulgencio con deseos



Cheo descubre a Clara


_ Pues ahora tienes la oportunidad de cambiarte de calzoncillos cada día si te apetece_ dijo Fulgencio_, propinando de inmediato una carcajada desnaturalizada que se apoderó de su garganta, profiriendo unos ruidos guturales pertenecientes al más grosero de la cuadra, significándose como: el Genio Can de los lupanares y sin dejar que pensara riendo como él, Cheo; le lanzó una pregunta teñida con tintes de tontuna, pero que, al actor le interesaba recabar.

_ Tuviste que ver en la carnicería del Topless Diamond Trye, aquel bareto de ambiente y de niñas flojas, ya sabes… de las princesas del amor, ¿que hubo ya hace unos años en San Juan de Puerto Rico?

_ Bueno, yo allí tuve pérdidas, y casi consigo dar con mis huevos en la trena, si no hubiera estado hábil. ¡Fue una mierda!, un ajuste entre bandas; me quedé sin apenas putas, a todas las frieron con sus correspondientes clientes y me dejaron con las más guarras y feas. Menudo meneo, pude escapar y quedé en segundo plano, por milagro. Con lo que tuve que contratar, pasado el asunto y asumir las pérdidas millonarias. De nuevo conseguí una terna de tías africanas y asiáticas, que pude gestionar más o menos con éxito, para que mis clientes pudieran seguir follando con las gachís más atractivas de la tierra y procurando no perder demasiada cancha entre mis enemigos que también los tengo. Salvé el negocio, cargándome a unos cuantos marranos, que desaparecieron sin dejar huella y asumiendo yo su clientela y negocio_. ¿Conocías ese asunto? _ preguntó Fulgencio un tanto desorientado a Cheo.

_ ¡No sé muy poco!, pero _. Mintió para sonsacar más detalles.

En aquella época Cheo estaba trabajando subido en los andamios, haciendo de ayudante de albañil, en Sabadell, con su amigo Cándido y simuló el haber asistido aquel día en el Night Club, para mejor pretexto y saber de qué forma afinaba el cínico de Fulgencio

_ Yo estaba allí, era joven pero el pájaro ya se me ponía duro detrás de mis ligues y al escuchar todo aquel chocho, salí por piernas hasta perderme lejos de todo aquel pitote_. Prolongó el disimulo, mientras se hacía el imbécil tragando del gin que le habían servido en la terraza del precioso hotel de Arica. Asentando la mentira Cheo con su farsa creíble_. Si me hubieran pillado los de la DEA, estando fichado, me hubiera caído la de ¡Dios! En los Estados Unidos. Luego me enteré de más por mi curiosidad, y porque salió en todos los papeles de la isla. Fue sonado en Puerto Rico, por el ruido que hubo_, además en mi interior, quedé impresionado por cómo se las cargaron, porque, aunque eran fulanas, no merecían perder la vida por nada ni por nadie. Yo podía estar frito, de estar cuando dispararon con mi bey.

Fulgencio, volvió a recordar aquella redada y no establecía contacto con la realidad, quedando mudo y sin comentar absolutamente nada. No se encontraba cómodo, porque tampoco conocía tanto a Cheo, como para que de buenas a primeras confesar sus fechorías. De pronto y como una fulminación tormentosa se dirigió a Cheo y con interés preguntó.

_ Por cierto de dónde eres tu_ exigió respuesta Genio Can_ Aún no me lo has dicho y creo tengo la necesidad de saberlo, esto y todo lo que necesite conocer de ti. De donde sales tú, tan suspicaz y tan arquero.

_ ¡Claro que sí! ¡Con esas andamos aún tío! Me dejas de una piedra, y sales por peteneras_. El bueno de Cheo, volvía a descabalgar, con sus argumentos al tunante sinvergüenza por su naturalidad en la actuación que estaba realizando.

_Tu puedes preguntarme lo que te convenga y se te antoje ¡faltaría más! yo responderé sin tapujos, ¡sabes como soy! y que no me callo por nada. Mejor que me conozcas tú que nadie. Donde las ofrecen las retornan. No te confundas conmigo_ finalizó sus frases poniendo cara de dolido por las dudas que ofrecía Fulgencio, al camuflado José Trinidad Callejas Martínez. El auténtico Cheo, para continuar a renglón seguido con su poder de seducción. _Tengo confianza Fulgencio que juntos haremos cosas muy grandes, si es que tú, así lo decides ¡Claro! _ Vivía su interpretación, como si se tratara de un guion real y lo mantenía obnubilado con su presencia
_ ¡Contesta y rápido! Cabrón _ volvió a la carga, con su risa ilusoria_: de dónde vienes tú, hermoso negro zumbón, mijito de la gran puta ¿Eres de la alta sociedad Portorriqueña? O naciste en el seno de una familia de magnates mangantes.

_ No lo explico jamás, de donde soy; ¡nunca! Porque no lo sé_ volvió a mentir con descaro febril, sin que lo detectara el desfachatado de Fulgencio_ Me dejaron abandonado en un portal de quien sabe dónde, unos dicen de Uruguay, otros de Honduras, pero la realidad es que cuando me quise dar cuenta, salía de Bayamón repudiado por mi familia de acogida, camino de Venezuela. Allí refugiado por los frailes ingresé en un reformatorio, donde con el tiempo y amparado por otra gente buena y querida viví hasta que con su esfuerzo me educaron y amaron hasta que volé para ingresar en la Universidad de Caracas. Acabé licenciándome como Doctor en Medicina, lo cual no me ha servido para nada, porque ya me ves, haciendo de payaso desnudo en el teatro, de unos almacenes, para poder pagar mi factura del gas y poder comer_. quitó de nuevo hierro al envite, disimulando sabiamente y derivando el interés del Capo hacia otras conjeturas, fuera del alcance comprensivo del Padrino.

_ Por cierto, siguió Cheo con la palabra, desviando aún más el nudo _, me he fijado en lo guay que está la secretaria que tuviste en Managua.

_ ¿Cuál Rosalía? La dinamista, no es de aquí es de Tacna.

_ ¡No! esa chica es muy guapa y muy inteligente, me refería a la otra

_ ¡¿Ah… ¿Glenda?!  ¡Esa es mi mujer!  es mi querindanga. Igual te propone follar un día de estos. Es ninfómana_ Volvió a reír y enseñar sus muelas perfectamente alineadas.

_ No hombre, ya sé que Glenda, te ata tus deseos_, dijo con sorna y una sonrisa vulgar_ siempre hay que tener una excusa en la cama y en el armario. Las noches son demasiado largas y tú eres un mocetón de “Collons”, como dicen en Sabadell_. Sin dejar que abriera la boca insistió formalmente_. Por cierto, muy guapa también; tu cónyuge; pero yo me refería a la otra. La que atendía desde el espectáculo de Bello Horizonte y te pasaba notas con tu chofer.
_ No te referirás a Clara Delgarro_ Se atacó Fulgencio, al nombrarla.

_ ¡Ese es su nombre! ¡Pues no lo sé!, formalmente no he tenido trato con ella, no la conozco_ Otra mentira hirsuta, profirió por aquellos labios_ Es una mujer, que menaba muchos hilos y se veía desde el escenario, podría ser esa tal Clara que nombras_, volvió a estimar Cheo, dejando hablar al Capo con un gesto gracioso, típico de su guion en escena.

_ Es otra asistente que le puse a Glenda en Managua para la infraestructura y el apoyo en ese país. Sin embargo, no llego a entender como lo has sabido. Ya me lo contarás como te lo montas y con quien, para llegar a informaciones que son reservadas. A todo esto, veo que eres un tipo muy competente, ¿Cómo has adivinado, que Clara está en mi bloque? Si ese detalle prácticamente nadie lo conocía. ¡Ya me dirás!

_ Me lo contó la actriz contratada Cinta Vergaray, que estoy seguro, tienen relación, ya bien sea por simpatía o por amistad, incluso me explicó que sin nadie conocerlo estuvo también en Costa Rica, dirigiendo algo, o sea para el meneo del wáter cósmico. Recuerdo que le pregunté y me explicó que pertenece a la Orden de las monjas Trinitarias. Creo saber_ añadió Cheo_, que con los comerciales que representan el Wáter cojonudo, llegados desde España; en el mismo avión venía una monja muy moderna, Sor Marianela; haciendo buenas migas con todo el pasaje y alguien de estos, le presentó a la tal Clara, que ahora la tiene en mucha estima.

Claro que todo esto son conjeturas que me hago en la cabeza y que me llevan a pensar en voz alta lo que acabo de decirte. Dios me libre de meterme en asuntos que me pueden sacudir con mucha desazón. ¡Bastante tengo yo! Tú me dirás si es cierto o me engañaron.



Continuará  
to be continued







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