lunes, 21 de julio de 2014

¡Viva! La Reina de las Fiestas 2014 ¡Viva!





Para Robinson y Liliana había pasado un año. _ ¡Menudo año! Quien lo hubiera dicho ¿verdad Liliana?_ preguntó Robinson mientras acababan de cenar en la Charradeta, al lado del río, junto a una mesita con sombrilla y justo al lado de la murallita que establece el perímetro del bar y el declive de la cuenca de la ribera.

_ Ya lo puedes decir, que ha sido de olé_ dijo la guapetona mujer, mirando por encima del hombro de Robinson, y observando que la Banda de Música, dirigida por el amigo Juan Luis y con las autoridades y Damas de Honor iban buscando a la Reina saliente y la entrante.

_ ¿Qué miras? Pregunto Robinson, al ver que la visual y el pensamiento se perdían a lo lejos.

_ Recordaba, más que mirar. En todo, o en casi todo lo más relevante que nos ha pasado este largo ciclo_ Afirmó Liliana, volviendo al mundo terrenal y entrando con su sonrisa en la esfera de un sábado noche_. Perdona, ya estoy aquí, a veces se me va la pinza y sin querer, entro en los momentos raquíticos del pesado final 2013.

_ A mí me pasa un poco lo mismo. Aunque quieras, hay ratitos, que no puedes evitar el preguntarte tantas cuestiones, que sin querer, dejas sin zanjar y de estar ausente en este terreno_ siguió Robinson preguntando_ ¿Tomamos un café antes de ir a la pista?

_ ¡Pues casi que sí! Ya no entramos en la plaza, hay mucha gente y además a estas alturas no veremos nada, con lo que casi, nos vamos a la pista y nos sentamos frente al acotado de frente al escenario para poder ver la Presentación desde un sitial escogido_ dijo Liliana, sin dejar la palabra y abonando_ Recuerda la última presentación, lo mal que vimos el baile de gala. La gente se arremolinó al escenario y nosotros tuvimos que conformarnos con ver detalles en la lejanía.



_ ¡Pues eso hacemos!_ Robinson con un gesto llamó a Luisa, que efectiva como siempre y rapidísima, se plantó frente a ellos preguntando_ ¿Ya os vais? _ ¡No de momento! _ dijo Robinson con garbo_  tráenos un cortado descafeinado y otro normal y ve preparando la cuenta que nos piramos sin más a la pista directos.
_ Es lo mejor, vosotros ya sabéis de qué va este cirio_ Puntualizó Luisa

Se marchó como alma en pena a preparar los dos cafés y quedó el silencio de la noche turbado por unos jóvenes que charlaban amigablemente en una mesa contigua y sin querer, Robinson y Liliana, se sumaron sin percatarse, llevados por el tono de voz, mal escuchando lo que decían.

_  Si quieres lo pruebas y me dices que gusto tiene_, refiriéndose a un helado de esos almendrados que sirven algunas firmas de prestigio_ le dijo el chaval del corte de pelo raso a su chica.

_ ¡Déjate de cuentos!, que estas mierdas todas engordan y luego me dirás que se me pone el culo de comadre_, le contestó la rubiales con gracia, al momento que el peladito le indicaba_ ¡Joder tía! Todo te sienta mal, lo decía para que se te helara un poco la mala leche, que llevas desde el comienzo de la tarde.

_ ¡Ni mala leche ni ostias! _, chapoteó con su lengua la denominada Tía, mientras acababa de beber un trago del vino peleón que tenían sobre la mesa_,  tú te crees que todo es fácil. Como todo lo encuentras hecho ¿verdad? Cabronazo. Que poco has cumplido lo pactado. No haces ni el “guevo” y después presumes de hacendoso, de hacer más de la mitad de la faena de la casa. ¡Eres un jodido embustero!

El joven, calló sin querer continuar por ese andurrial, que le llevaba a no mojar esa noche, quitándole crudeza al comentario, mientras interrumpía el hilo al llegar  Luisa, con sus dos vasitos humeantes de café en su bandeja redonda.

_ Aquí tenéis chicos, ¡bien calentito! y la cuenta la dejo también.
Se marchó Luisa con su marcha y quedaron frente al olor de aquella taza, que les llevó  a Lili y a Robín de nuevo a lo real.

_ No veo ambiente de fiesta este año_ comentó Liliana, mientras se guardaba el sobrecito de azúcar en el bolso y daba vueltas a su cortado, para enfriarlo un poco.

_ Eso dices cada mes de julio_ respondió Robinson_, cuando llegan estos días, pero es además verdad, lo veo todo muy parado, la gente no sale o que les pasa.

 ¿Tanto acusan la crisis?, no sé no veo ambiente y el poco parné que se menea no da para alegrías, ¡es para tener miedo!,  o es que puede la tele con ellos. Hoy no hay partido, y aquí ¡esta noche! presentan a la reina nueva. ¡Donde paran!

_ Otra cosa, ¡el rollito de las damas y reinas! No lo dicen pero los padres han de sufragar los gastos a base de bien, para darles gusto a sus nenas, ¡Eso de presumir de reina en casa! Es mucho para algunos. ¡Eso sí!  Los que pueden ¡Lo pagan a gusto!
¡Cómo me hubiera gustado a mí pasar por esta delicia! _ Acabó la frase Liliana, entusiasmada.

_ Pues debe ser así, sin embargo hoy no me digas que, bien parece  le falta reina al ambiente_, dijo Robinson mientras se miraba la cuenta que esperaba ser abonada en el plato marrón_, que no parece que sea día para estos menesteres, porque hasta la banda que han traído para la fiesta es de una categoría inferior a la del pasado año_  arguyó sin gestos, sin darle demasiada importancia y entre dientes para que nadie escuchara el comentario y le sentara mal.


_ ¡Anda no seas aguafiestas! Que todo se arregla después con el Vals y la música. Ya verás que bien lo pasamos y como nos distraemos_ Sentenció Liliana, ya levantada de la silla a punto de emprender la marcha hacia la pista.


En el camino, se tropezaron con algunos conocidos, y el ambiente, fue fortaleciéndose a medida que avanzaba la noche, llegaron con tiempo y pudieron elegir el lugar para sentarse, a pesar de todo, ya había gente que les había precedido y acomodado en tribuna.


Tomaron dos sillas de la esquina, llenas de polvo y las acercaron al lugar limpiándolas un poco, antes de sentarse, quedando en segunda fila del escenario y en un lugar apetecible.

La noche de película, nada de calor y un ambiente climático estupendo, risa por la derecha, comentario por la izquierda, mirada al centro, fue pasando poco a poco la hora hasta que llegó la furgoneta, que preparaba los entresijos y la infraestructura, con flores, y con agasajos.


¡Que guapas las reinas! ¡Que jóvenes que son! _ Comentó Liliana entusiasmada y por qué no decirlo algo emocionada _. Es una delicia, verlas disfrutar del momento, las damas rodeando a las emperatrices, tanto la saliente, como la exultante niña que coronaran este Año 2014. ¡Guapa!


Rodeadas por las Damas, se sienten importantes, en esta noche, que recordaran para siempre.

Una vez en el escenario las autoridades y las homenajeadas, acompañadas de los mocitos, que a más de uno se le notaba su bisoñez quedaron a expensas de la speaker llamando al orden para que se atendiera a todo el devenir que iba a darse en breves instantes.

El alcalde, lo de cada año parece que el pregón sea una imposición, no se nota natural desde abajo, las mismas frases de siempre, ¡claro!  Que se le hace tan poco caso al hombre, que debe pensar, “A ver si bailo mejor que el año pasado”

Una vez repartidas las flores y las bandas a las damas y a la Soberana entrante, se hace un paréntesis y se agradece a todos los que han colaborado en el evento, reconociéndoles los méritos y dando paso al Vals de Inicio de velada, que este año, la Orquesta que acompañó el episodio, por no tener ninguna pieza en su repertorio de Vals Vienés, salió del paso con el Vals de las Mariposas del conocido Dani Daniel.


Ruido, música y brillantez entre el cielo sereno y la tierra seca por el ambiente. Noche fugaz, momentos de baile apretado, aquellos que aprendieron a moverse entre el paso doble y la rumba samba.



Eco para hacer una invocación al santo silencio, alegrías entre las gentes del pueblo, animosidad en los que a pie de la barra del bar consumían sus alegatos por la garganta.

Miradas furtivas de las señoras que desean aquello que no tienen en casa y disimulan al pairo en tanto el tiempo pasa. Chismes entre la oscuridad de la noche alada, canción de marineros que suena cansada. Motivos de celos que levitan por doquier entre amistades heladas. Maridos que disimulan y parece que no miran nada, pero que ven más allá de la alborada.

Alegría seca, cuba libre de ron cargado hacen de la gran sombra su primer asalto. Diversión asegurada la de la noche preciada, un bolero canta el esperpento de la banda mojada. ¿Y mañana?_ pregunta Liliana_ ¡Mañana! _, le contesta Robinson_. ¡Será otro gran día! Mi querida señora imaginada.




sábado, 19 de julio de 2014

El Wáter Cósmico _ Cecilia, boticaria _





A la par que esperaba paciente el vendedor y agradable Javier Martos, a Cecilia en la Cava del Duende, repasaba el cierre y la transcendencia de sus ventas en el Convento, tras haber hecho todo lo importante y conseguir unas ventas indecentes en la presentación de su producto.

Un mesero del restaurante al ver que esperaba desde hacía unos minutos en el comedor del salón, se le acercó y le instó si deseaba algún detalle.

_ ¡Señor muy bienvenido sea! La Cava del Duende, le da la bienvenida. Imagino espera usted, a alguna otra persona ¡desea tomar algún refresco! , vermut, o un Jerez muy bueno que tenemos importado de Cádiz, ¿en  España?
Javier miró con agrado al joven y detectó que también al muchacho, le hacía falta vender, para sobrevivir, que cada cual se gana la vida como Dios, le da a entender, que la vida es ¡Venta! Y no hay más

_ ¡Sí! Por favor, tráeme una copa de Oporto negro, mientras llega la dama que estoy aguardando.

_ Faltaba más caballero, ¡volando voy! _ dijo el barman apurándose en servir al cliente.

El pensamiento de Javier retornó hacia donde le estaba intentando llevar desde hacía bastantes horas. A repasar aquel cierre en la venta, y a refrescar cuales fueron las preguntas que le hicieron aquellos hombres y aquellas mujeres que a pesar de haber ofrecido sus vidas a los demás y estar en la vida eclesiástica, parecía fueran de otra galaxia, que no pertenecieran a este mundo, que tuviesen que velar por una decencia irreal y que pretendieran ponerse como los salvadores de las buenas creencias y virtudes, cuando ellos eran los primeros en que rasgaban las normas, en silencio y en su beneficio.


Por ello y después de haber dado un traguito al vino de Oporto, volvió a repasar en su percepción los detalles y preguntas realizadas por cada uno de los invitados. Llegando  a su clarividencia la recreación de los detalles.

La primera observación fue de la hermana de las Virtudes Marianela, que sin encomendarse al confesor, ni al agregado del Obispo, quiso saber cuánto se tardaba en la instalación de las diez primeras unidades y cuál era el precio que la empresa les ofrecía. Estando realmente interesada por lo que de sencillez y practicidad le podía suponer para el desarrollo de su encomienda.


Cuando el telón se había corrido y el hielo roto por la inmediatez de Marínela, solo quedó en aquel escenario el comercial más intrépido, haciendo frente nada menos que a un clero poco dado a las ventajas tecnológicas y a los cambios bruscos en el aseo corporal tras una deposición estomacal.

Le lanzaron una máxima para abrir boca y ponerle en guardia_. La Santa Madre Iglesia, no aprueba estas acciones, tan sexuales y carnales. Es como entrar en la vida de la antigua Sodoma_ dijo el reverendo Teodoro_, esperando que alguien de los allí presentes le echara un capote de ayuda.

Sorprendentemente el  vicario general y administrador de la orden Don Prudencio y el ayudante del señor Obispo fueron los que sosegaron algo las embestidas anti ventajas del viejo confesor.  Aduciendo y valorando, la poca infraestructura, el poco consumo, lo práctico y sobre todo el mantenimiento del equipo que se auto preparaba y desinfectaba sin necesidad de la mano humana.



En ello estaba Javier, cuando apareció en el umbral de la puerta una mujer con una sonrisa abierta, que escoltada por el sirviente, que le atendió minutos antes, la acercó a la altura de la mesa y los dejó solos en su ceremonia.

Cecilia, guapa mujer, desenvuelta, ágil y simpática, se le echó a los brazos a Javier, sin mediar más que un aullido controlado gutural, que le salió sin introito. El abrazo perseveró por unos instantes y era de los que se dan con el alma y se reciben con el deseo y la necesidad.

_ Deja que te mire, ¡que guapo estás bandido!_ expresó Cecilia, mirándole de arriba abajo y sin poder dar crédito a lo que estaba sucediendo_ algo más llenito pero con una carona de poca vergüenza que no se la salta un caballo pelotero_, continuó objetando Cecilia, un poco más serena y esperando que Javier diera su impronta de acogida.

_ Cecilia, me equivoqué dejando que te vinieras sin mí. Se ha cumplido todo lo que me presagiaste, y soy peor sujeto, No me ha ido demasiado bien la vida en el aspecto emocional. En cuanto al material, al de mi profesión, el trabajo, y todas las ñoñerías que se valoran ahora, pues he ido saliendo, pero que te voy a contar si tú me lo advertiste tanto. ¡Deja que te de otro abrazo!

Muy serio, la besó en los labios y ella, no respiró, ni hizo el gesto de quítate, que ya no toca, participó en el tocamiento y en el baboseo, como si hiciese media hora hubieran saltado de una cama desnudos, buscándose de nuevo.

Se miraron a los ojos y las intuiciones comenzaron a producirse enviando información subliminal en ambos sentidos, los dos hicieron un repaso urgente a sus vidas en ese tiempo de ausencia. Ella, que sabía leer entre miradas y conocía a la perfección el lenguaje corporal, supo que Javier, no era feliz desde entonces.


Él muy cortes y caballero, la observó y notó que el perfume que llevaba, era el que siempre le había encandilado, que sus ojeras no eran de enamorada, su posición sobre su figura la mantenía erguida pero inestable.

La invitó a que tomara asiento, sin dejarle las manos y diciéndole_ tengo mucho que contarte_, la ayudó a acomodarse, como lo hacía en los roñosos restaurantes de las Ramblas de Barcelona, o las tabernas de “Pueblo Seco” cerca de la Barceloneta, en aquellas noches de ¡Pura Vida! Como siempre anunciaba ella.


_ ¡Qué alegría Cecilia! No sabes el vuelco que me ha dado el corazón al verte tan airosa, tan clara y tan bueno… me callo y pedimos primero para ir avanzando porque imagino, tu tiempo debe ser, como siempre justo y medido ¿verdad?


_ Pues ¡Sí!, Acá las cosas van así y hemos de respetar nuestras pausas. Otra cosa, es que quedemos, si es tu gusto en otro momento, pero hoy en dos horas como máximo tres, ¡no más!  He de estar en la botica.

Tú Javi, ¡aún me acuerdo! Te veo tan… como decía aquella vecina que teníamos en el primero izquierda. ¡Tan coñero!  ¡Tan tarambanas! ¡Tan rompe bragas! Aunque de verdad te digo_ proclamó Cecilia sin rubor_ el corazón también me palpitó con fuerza al verte y recordar en dos segundos toda nuestra bonita e enigmática relación_. Con esa sentencia, respiró para dejar que él, pidiera al servicio la comida que iban a degustar.

Hicieron su pedido al chef  del restaurador La Cava y bebieron agua, como les era habitual en sus salidas de antaño. Quedando frente a frente y ambos sonrieron por no llorar.



_ Cuéntame_, dijo Javier_, quien empieza, con tantas cosas que he de decirte, no sé yo si me alcanza. Has de prometerme, que pase lo que pase, nos hemos de volver a encontrar de nuevo sin prisas, para comer y acabar de explicarte todo lo que no pueda hacer ahora, en este espacio tan corto de tiempo,  por olvido, por vergüenza y miedo, o por la causa que sea_ esperó la anuencia de Cecilia, que no tardó en responder con gracia pero a la vez dando en el clavo, como siempre._ ¡Ah que raro, ¿ y follar?,  te has dejado de mencionar en las posibles causas, el acostarnos, lo que siempre pides a las chicas en cuanto las conoces.
En cuanto lo mencionó Cecilia, la última causa, se dio cuenta, que no era o no venía a cuento, a pesar de saber que lo pensaba, como lo deseaba ella misma.

_ ¡Perdona! Javier, no he querido ofender_ apartándole la mirada de los ojos, tomó el vaso que ya contenía agua y dio un sorbo para pasar aquel mal momento.

_ ¡Qué quieres que perdone! Si has vuelto a acertar. Yo debería haber sido más persona, o quizás no cerrar la puerta con tantas llaves y no dejarte marchar. Sabes que si hubiera apretado algo más las clavijas, te hubieras quedado en Barcelona conmigo.

Ahora no puedo pedirte nada. Y como no es momento de follar, ¡como bien dices!, comeremos y hablaremos de lo que nos ha sucedido en nuestras vidas ¡Yo por lo menos!   Así lo haré, no para que me compadezcas, sino para que sepas como me han ido las cosas y para que puedas reprenderme si quieres.



La comida estaba servida y en buena paz, degustaban los frugales alimentos que solicitaron, dadas las circunstancias. Fue Cecilia la que comenzó a hablar, sin que fuese forzada por Javier. Le venía en gana en aquel momento, desató la lengua y la fábula desde el momento en que despegó el avión con destino a Frankfurt desde Barcelona, aquel día de noviembre gris y desangelado, para hacer escala y llegar a la capital de Costa Rica. En una marcha de retirada.

_ Mi vida dijo_ Cecilia_ ha estado rebozada de muchas alegrías y algún que otro sinsabor, como le suele pasar a la mayoría de los humanos. Tienen temporadas buenas y otras que no lo son para enmarcar. 






martes, 15 de julio de 2014

El Wáter Cósmico_ Decisiones_




Elvira de forma sincrónica, llamó a Ariel Petrowsky, porque sabía de la demostración que se celebró ya mismo en el Convento de las Hermanas Trinitarias, en el colegio mayor de señoritas de San José, bastante céntrico en la capital, y que además tal y como le anticipó Javier, recién llegados de España, sabía que Ariel estaría presente.

La modelo, estaba muy interesada en conocer como había ido la presentación del artilugio, porque quizás ella también podría colaborar en algún otro lance de ese tipo, ya que en Cartago, donde ella paseaba la ropa por las prestigiosas pasarelas había gente de mucho dinero y que estaba abierta a todas las buenas nuevas llegadas de Europa.

La señorita Elvira, conocedora por su talante y talento, sabía de la buena impresión que le había causado a Ariel, y que ella podía pedirle cualquier detalle al joven sin demasiadas cortapisas.
El agregado cultural nacido en Alcañiz, era un hombre delicado y sensible y poco dado a fiestas con mujeres, su experiencia no había salido más allá de los límites de la Universidad y su poca costumbre sexual, se le veía a dos leguas.
Detalle con el que se quedó la modelo nacida en Badalona y que utilizaba en esos instantes.

_ ¡Sí! ¡Quien es! _ preguntó Ariel, al pulsar el botón verde de su Smartphone.

_ ¡Cariño! ¡Soy Elvira, me recuerdas maño! La guapa del viaje ¿¡ya!?

_ ¡Que ilusión!  Y que gusto me da, que te hayas acordado de mí. No sabes la de veces que vienes a mi cabeza al cabo del día_ dijo Ariel, sin percatarse que estaba dialogando llevado por su ilusión con aquella guapa mujer, y ella le dejaba expandir su espejismo con idea material, para después entrar a la carga emocional.

_ ¡No seas malo! Conmigo cariño sé sincero, ¡vida mía! y dime siempre la verdad, por cruda que sea o parezca_ remató Elvira, riéndose y haciendo jeribeques con sus ojillos.

_ ¿Por qué dices eso Elvira? Me suena a que estás confundida por algo.

_ ¿Solo piensas en mí, por el día? ¿No me vayas a decir que en las noches de San José?, no te has acordado ni una sola vez de mí. ¡Anda miénteme!_ Incitó con gracia y donaire al licenciado en historia.

_ ¡Es verdad! ¡Tienes toda la razón! Me acuerdo también por las noches de ti, debe ser una manía, porque chicas guapas a mí alrededor las hay, y como te comento muchas. Todas, como argumento de buen ver, sin embargo tú estás, en primera fila de todas.
Igual es por la impresión que me diste al conocerte, de mujer barata al principio, para después pasar a pensar de ti, que eres una musa celestial, muy buena por cierto, cariñosa, gentil y estupenda persona.
Ese síntoma de recordarte a todas horas, espero que sea momentáneo, porque de no cambiar, sería bastante impertinente y poco práctico, cuando haya de relacionarme con alguna guapa mujer de esta preciosa tierra_. Siguió charlando el licenciado, que de palabras tenía, para poder parar a un barco a la deriva_.Has pedido que fuera embustero y que te mintiera_, acomodó el ultimo acento Ariel para que todo quedara ajustado a la frase y darle motivos a Elvira, para contrarrestar.

_ Eres un guapillo, sabes que me tienes medio loca y que nos veremos, con seguridad bastante pronto. No pienses que te me escapas, doctor licenciado, que no soy de las que desaparecen y no vuelven.

_ Es lo que le dijiste a Javier, para camelarle y hacerle perder el oremus, cuando aterrizasteis recién llegados,  valiéndote de tus perfumes y meneos, seducciones todas de manual de libertina ¿para qué te invitara a pasar la noche con él?_ Adujo Ariel, con la coña que habían comenzado el titubeo lingüístico.

_ No cariño_,  dijo Elvira, sonriente_, fue muy amable, en dejarme pernoctar, y no hacerme continuar viaje, con la de peligros que existen en el mundo. Además él se llevó un polvo marinero, que no olvidará fácil. ¿Te ha comentado algo?

_ Para nada, él es muy caballero, con estas cosas y jamás explicaría de sus episodios. Le admiro, porque es un sinvergüenza gracioso y dicharachero. Sin embargo tú Elvira_ dijo Ariel, más serio_ llamas por alguna cosa que te hace falta o te interesa, ¿verdad? 


_ Déjate de cuentos Ariel, y dime corazón mío, como fue en líneas generales la presentación del W.C. cósmico, en ese sitio tan remilgoso como debe ser un monasterio, con tanto tío raro, digo raros porque seguro no lo serán todos pero, que ya me entiendes, tanto confesor y tanta pureza fingida. Con tantos traumas y tantas estampas de falsedad.
Ya me entiendes Ariel, cariño, esta gente viven de espalda a la realidad actual, para ellos todo es pecado, todo es maligno, todo es infamia.

Cuando ellos mismos hacen cosas que si realmente salieran a la luz, nadie las podría entender ni tapar. ¿No crees jayuelito?
_ Aún no salgo de mi asombro_, dijo Ariel_, en lo bien que lo planteó Javier, de lo cojonudo que lo hicieron Cinta y Severiano.

Era para filmarlo en video profesional, que de hecho creo que así fue, porque habrá lugares donde el espectáculo no se podrá escenificar y con tan sólo pasar ese tráiler venderán cósmicos como churros_ dejó un inciso para saber si su amiga le seguía de cerca. Detalle que fue suficiente, para que Elvira arrebatara de nuevo sus preguntas y sus interrogantes.

_ Ahora cuenta pijito mío, que cara pusieron los curas cuando vieron a la actriz medio en pelotas, mostrando la barriga y la vagina. Cuando interpretaba el papel de mujer en apuros por orinar y al modelo masculino, recrear unas escenas tan normales, pero a la vez tan íntimas. Con el pájaro al aire, enseñando culo y sintiendo los efluvios del roce de las manos mágicas del retrete prodigioso.

_ ¿Se les cayó la baba a las novicias?, que efecto tuvo en sor Marianela, la que  vino con nosotros en el avión desde Madrid, ¡vamos la monja cachonda! _ hizo una pausa la chica, para que Ariel revelara.

_ ¡Mira! Cuando Cinta, que así se llama la actriz, se quitó las bragas, para guardarlas en la percha y resguardarlas, y se sentó en el cubículo, ¡se le vio todo! ¡Como es natural! Dieron todos los allí presentes, un suspiro de placer. Silencioso ¡Eso sí! Muy en silencio, para no demostrar que les encantaba verle el rumbo erótico a la guapa Cinta.

El confesor, Timoteo Massana, Don Prudencio el Vicario General y Administrador de la Orden, el ayudante del obispo... la madre superiora, Paloma Pérez Borrachero ¡hasta la propia Marianela! ¡Fíjate que!...  ¡Hasta a mí! Me entraron unas alegrías locas, por ver aquel espectáculo.

Luego al final, aquellos hombres intachables, los conductores espirituales que hacen sus necesidades sexuales encubiertos, pusieron el grito en el cielo, por la indecencia, por la inmoralidad, por la insolencia.
Todas las palabras y calificativos, comenzaban por “In...” Sin embargo, creo que todos probarían de buen gusto ese meneo que ofrece el escusado cojonudo, llamado wáter cósmico.
El único que no abrió la boca, ni dijo anormalidades fue el adjunto al Obispo, se mostró normal y muy educado, un tipo con inteligencia y con los pies en el suelo. ¡De este mundo! 

Aunque lleve sotanas, es de los que apoyan la nueva apertura laica, de los que reconocen el retraso y la necesaria puesta a punto. Un cura moderno, un tipo normal en definitiva.
Yo me lo pasé bomba, me excitó toda la representación, tan natural, amena, y vinculante, y digo vinculante_ matizó el  Ariel _, porque yo aún y siendo vergonzoso al ver el placer experimentado por los actuantes,  me hubiese sometido a la prueba. Tan solo por el placer que sentían y que derivaban a los espectadores. Una vivencia única.

De hecho esfuerzos hice por aguantar mi esfínter... ya me entiendes nena, para que dar más información a una chavala tan  moderna de Badalona_, puso entonces fin a tanta dicción, aquel hombre joven culto, que estaba en aquel país para educar.

_ ¿Te excitaste verdad Ariel? Porque tu relato me ha puesto a ¡mil!  En unos segundos y yo presumo de ser una mujer fría, helada en estas ocasiones.

_ ¡Sí! Tuve que retener mis inmediateces. Cuesta aunque no lo parezca, por ello sin ser una demostración sexual, porque obedecía a la exposición de un producto tecnológico, no deja de usar el cuerpo humano, el de una mujer entera y bonita y un hombre deportista y aceptable para las mujeres. Detalles que hacen trabajar la mente y esta ponerse a sospechar escenas.

_ Entonces ¿éxito de Javier? Ventas seguras, o no llegó a concertarse nada en particular_ preguntó la modelo de ropa íntima.

_ Ya conoces a Javier, ese le vende un frigorífico a un esquimal, por lo tanto, lo que él quería es sentar en un principio y en un lugar de reconocimiento su producto, ahora son los mandamases y los que deciden los que dirán si adquieren tantos o cuantos, pero me da que es una venta segura, por toda la modernidad y por toda la higiene que arrastra el equipo, con mínimo mantenimiento, con instalación escueta, con una serie de ventajas que las grandes firmas y los complejos enormes, llegaran a tenerlo sin demora.

_ Te imaginas Ariel, como estará de contento Javier, ahora que ha llegado al punto que él quería_ asentó Elvira, preguntando de nuevo al licenciado, para mirar de sonsacarle más información de última hora.

_ Tú dirás, ahora que está tan contento, espera verse con su Cecilia, bueno “suya” es mucho decir… Con la farmacéutica, recuerdas que nos lo contó. Todo aquel devaneo que tuvo con la señorita, cuando hacia su master en Barcelona.

Ahora que lo pienso, deben ahora mismo estar juntos porque me ha llamado por teléfono esta madrugada, después de la celebración de todo lo que ha pasado y de los informes que ha enviado a sus responsables, los jefes de la empresa, que según me ha contado están en Chile, y en breve vendrán aquí y a Nicaragua.

Ya sabes que son tres comerciales, según contó Javier, los vendedores que traían el producto. Anoche no durmió en el apartamento de Coronado, se ha dado una ducha después del festín y se ha ido a ver a Cecilia.

_ Ariel, estamos en contacto, nos hablamos y nos vemos.

_ Así será querida Elvira, espero hablar contigo más a menudo y si podemos vernos mejor.



Javier Martos, estaba esperando a Cecilia en un coqueto y amplio restaurante llamado la Cava del Duende, donde habían quedado para almorzar, tras un permiso que ella había solicitado en la farmacia donde trabajaba, por la zona de la calle siete, en la capital de San José.

Hacía bastantes años que dejaron de hablarse, y ella siempre fue una mujer discreta y nada excéntrica, que simuló sus vivencias de una forma sencilla y sin llamar la atención. Muy valiente afrontando los sinsabores que dejan las decisiones mal tomadas y las acciones intrépidas de la juventud.

Cecilia Ramírez, doctora en farmacia, soltera, con un futuro de ensueño voló a la península Ibérica y estuvo en ella durante cinco meses, trabajando y haciendo prácticas en el Hospital de San Pablo, finalizando su  master en la universidad y ciudad de Barcelona, allá por el año 2005.


En aquel tiempo conoció muy bien a Javier Martos Díaz, un empleado comercial muy seductor, con unas ínfulas de llegar al cenit insuperable, con el cual mantuvo una relación amorosa, muy importante, y duradera, con grandes expectativas y proyectos. Hasta que la doctora una vez concluyó su tesis, le planteó a su pareja Javier, volverse a su país para desarrollar toda su vocación con los suyos y este no contempló esa posibilidad.



Cuando se vino de España, estaba en cinta de su primera hija, sin haber dado el debido conocimiento a Javier, que era su pareja de hecho desde hacía meses. Teniendo que afrontar, sola, todas las dificultades que se fueron generando a medida que el tiempo pasaba. 


Su familia, aceptó divinamente la decisión de Cecilia, de proseguir con aquel embarazo y ahora tras un divorcio anunciado, se encontraba en la plenitud de su vida, con un oficio al que ama, una parroquia fenomenal, y tres hijas preciosas, que la adoran.