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miércoles, 5 de septiembre de 2018

Otro vehículo; la palabra












Yo soy de los que evito juramentos
sobre todo al hablar de mis ideales,
de mis sueños y amores todos reales.
Olvidando a los falsos instrumentos.

No concibo expresarme con lamentos,
ofrezco sensaciones más actuales
cuando en mi realidad son naturales.
Dejando así lucir conocimientos.

No toda la palabra, es aceptable
para verter certeza por barullo,
tantas veces de forma inexcusable.

Ofendiendo al lenguaje poco orgullo,
de ser mejor que el peor, tan indeseable.
Insultando a mi idioma, del que no huyo 





lunes, 13 de febrero de 2017

Dirty Dancing en Barcelona.


Fenomenal espectáculo visto en el Tívoli de la ciudad de Barcelona. La adaptación de la película Dirty Dancing, teatralizada, de forma genial por el elenco de artistas que componen el equipo creativo, que lo ha escenificado en la ciudad de Barcelona:
Dirigidos por Federico Bellone, y la escritora Eleanor Bergstein. Consiguiendo una puesta en escena, divertida, amena y sugerente, arrancando el aplauso del respetable en varios momentos de la actuación.
Todos recordaremos el film donde se exponía la historia de una muchacha joven que se dejaba seducir por la música, aquel verano cuando no existían ni móviles, ni redes sociales, ni tan siquiera permisos paternos para seguir nuestras voluntades.

En el verano de 1963, la joven de 17 años Frances "Baby" Houseman está a punto de aprender una de las mayores lecciones de la vida, así como un par de cosas sobre baile.
Estando de vacaciones junto con sus padres y hermana mayor en el lujoso hotel Kellerman's en Catskill, New York.
Frances, _ conocida por Baby en la revista. Es nuestra queridísima Amanda Digón.
Muestra muy poco interés en las actividades recreativas del lugar hasta que encuentra una mejor forma de entretenerse cuando descubre por accidente una desenfrenada fiesta llena de música y baile
                    ..
en el área de empleados del hotel.
Fascinada por los provocativos pasos de baile y los hipnóticos ritmos musicales, Baby no podrá esperar ni un segundo para ser parte de ese mundo, sobre todo tras conocer a Johnny Castle_, el protagonista de la adaptación. Cristian Sánchez_, el carismático instructor de baile.
Su vida cambiará para siempre en el instante en que Baby se transforme en la compañera de Johnny tanto en el escenario como fuera de él, dos jóvenes de espíritus ferozmente independientes y de mundos distintosque se unirán en lo que será el más desafiante verano de sus vidas.




Fotos y mini vídeo:
Emilio Moreno
reportaje facilitado por
la empresa distribuidora


sábado, 20 de agosto de 2016

El wáter cósmico_ Sabor entre los labios




Viene de entrega anterior:
Luciendo la Cruz entre las tetas


Sabor entre los labios


_ Rosalía, con educación y celo, manifestó con gesto de agrado al caballero su amabilidad por tanto dispendio, retornándole de inmediato el saludo _: Buenas tardes tenga usted, licenciado, es para mí un placer ser recibida por usted en sus dependencias privadas.
Rodolfo, acepto de buen grado aquella postura, casi sin prestar atención, indicando por mediación de señas, hacía aquellas servidoras que le habían acompañado hasta aquel precioso recinto; desaparecieran sin hacer el más mínimo susurro.

_ Pero por favor acomódate, como si estuvieras en tu casa.

Siguió Navales con el uso de la palabra para señalar_ Mis ayudantes me han ilustrado con algún detalle poco afortunado. Sucesos que no te han parecido normal mientras te recogían, que has puesto alguna objeción en la forma en como hemos actuado y acompañado hasta esta finca.

Silencio pactado por parte de Rosalía, para repensarse bien, lo que debía referir, y durante dos segundos Rudi, esperó aquellas reticencias.

_ Pues la verdad, creí que sería usted el que me recibiría sin más, ya que fuimos los dos, los que ingeniamos el vernos.

_ De entrada_ dijo Rodolfo_ no me trates como si fuera un viejo o un magnate, prefiero seas cordial como lo seré yo, y que nos regalemos los oídos, con palabras gratificantes y con deseos de bienestar, que a fin de cuentas son los detalles que ayudan a hacernos la vida más sencilla. ¡Te parece bien! Concluyó el educado funcionario, mirando descarado a Rosalía que sin nervios y con soltura sonreía.
Acto seguido y sin dejar que ella contestara, se le acercó y sutilmente la ayudó a acomodarse en un sillón de piel majestuoso, reposando su cuerpo cándidamente para encontrar aquellos sutiles agrados regalados por las membranas casi vivas del diván.
Abandonando su cuerpo y deponiéndose hendida entre los muelles o relajos del gran sitial del descanso. Adoptando una postura más que cómoda a la vez relajada, para que ella misma, sin darse cuenta, o acaso dándose de osada; abriera sus piernas y dejara las vistas de su horizonte sexual traslúcido al abasto del caballero.
Rodolfo sin perder tiempo se dispuso a derrumbarse frente a ella, para poder disfrutar de ese resquicio que dejaba entre su falda y sus bragas. En un preámbulo que ambos habían comenzado antes de meterse mano.
No hubo palabras, no hubo proemio para desgastar un tanto lo; que de lascivo tenia aquel instante.
Apetito el suyo, sustentado por sus ojos, que conducían por la avenida cortada del escalofrío placentero.
Triángulo erótico mostrado por la propia Rosalía, dejando abierta la autopista entre su corto vestido y la apertura sin peaje de su vagina. Vistas claras desde el canal apetitoso de sus dos maravillosos muslos, poniendo a gusto al gentil y afortunado financiero. Antes de desquiciarle el aplomo y situarlo dieléctrico previo a proponerle gozar en el refinado dormitorio, de uno de sus apareamientos agresivos, obscenos y vertiginosos.
_ ¿Tomamos algo, antes de discutir de negocios? _ apuntó Rodolfo, respirando y frenando su lubricidad, creyendo que Rosalía estaba a punto de una orgasmia compulsiva sin parangón.
Ella muy femenina, muy dulce y seductora, también trataba de que aquello no fuera un polvo maquinal, que pasara por su momento sin dejar más que el calambrazo temporal de la cubrición.
Un aquí te pillo, y te jodo y luego a cascarla por ahí con un traguito de vodka. Por lo que frenó algo su carrera y le respondió con sinceridad y sin ningún fingimiento.
_ Bueno si lo prefieres, lo alistamos ahora. Yo los contratos y endosos, los traigo preparados, con sus análisis correspondientes de mercado, todo será que le des el visto bueno de un plumazo y pronto comencemos a entendernos más flojos de ropa y de convencionalismos.
_ Vas directa a lo que te atañe_, dijo Rudi, sin menoscabo_ eres una mujer muy resuelta, pero yo puedo dudar de ti y hacer que lo que me traes sea verificado por mis asesores, antes de firmarlo, ¿No crees? _ esperó la respuesta mirándola fijamente a sus cejas, pretendiendo ver el arqueo mentiroso que suelen hacer los embusteros.
_ Deberías hacerlo, si no lo has hecho ya_, le recriminó Rosalía sonriente y segura _, para que una vez finalizado nuestro encuentro_ gesticuló con los brazos, marcando el tamaño de su sexo_ no tengamos que volver por lo menos a resolver asuntos mercantiles.
Los caudales de otro tipo, siempre y cuando tú quieras, yo estaré dispuesta a satisfacerlos, porque me vas y mucho y conociéndome, creo que me costará muy poco levantarme las faldas si tú me lo pides.
_ Eso se lo debes decir a todo amante, que esté a punto de enredarse y apretarte las tetas, como voy yo a hacer ahora.
_ ¿Tú crees? que hay tantos ejemplares en Nicaragua, con tanto poder y tan guaperas como tú, que con un plumazo puedes hacer feliz a la mujer que te plazca, o con un gesto joderle la vida para siempre. ¿Crees que soy tan boba? Si estoy aquí contigo es porque quiero, primero: el contrato y después de eso, rebasar el disfrute de tu cuerpo, entregarme a ti el rato que quieras y darte aquello que tengo reservado solo para los ministros.
Poder disfrutar de ti y de tu sexualidad que imagino a razón de lo que dicen tus conquistas y de la cual exhibes y presumes, debes ser el auténtico "mamífero del deseo".
Llevarme el placer que me des y yo sea capaz de conseguir, a mi propio país y ya; posiblemente vivir del recuerdo, cuando te compare con otro de los sementales a los que suelo tirarme en esplendorosos tálamos_ finalizó su sexi parlamento, a la vez que le enseñaba desde su posición en la butaca, parte del ensueño que guardaba en el puente de sus ingles.
Rodolfo buscó un pulsímetro que estaba situado detrás de un falso libro, de la estantería frontal de la gran sala, presionando y restituyéndolo dentro del mueble.  
Al pronto se presentó un meritorio con un grueso de papeles bien ordenados. Dispuestos todos ellos dentro de un cartapacio color verde que decía en la etiqueta: Distribución Ministerial en zonas pobladas del país.
Fijándose con disimulo y por el rabillo del ojo, en aquella señorita que distinguida estaba sentada en la butaca del salón grande, mostrando sus perneras sin el más mínimo recato. A la vez que se dirigía con mucha educación a su prócer.

_ Buenas tardes Don Rodolfo, aquí le traigo lo que solicitó, todo en orden y cotejado y además perfectamente legalizado y en escrupuloso orden. Según informe de Mercedes Riachuelo, la señora Secretaría Oficial de Comercio.
_ ¿Lo ha verificado el subsecretario? Le lanzó la pregunta al pasante, sin ni siquiera molestarse en verle la cara, con una voz ronca y acanallada.
_ ¡Así es Don Rodolfo! Todo está dentro de los márgenes establecidos del Comercio Nacional, y simplemente son autorizaciones de disposición frente a otros licitadores_ Contestó el muchacho, como si estuviera declamando una de las tablas de multiplicar al profesor enfadado. 
Esperó que Rodolfo buscara algo que le interesaba y que ya había sido repasado por su ayudante, y una vez comprobado procedió con diplomacia, a restituirlo de nuevo, dejándolo dentro de un sobre refulgente tamaño standard y lo situó sobre una mesa de la misma familia que el anaquel de caoba; firmando sus pliegos sin mediar gestos, miradas ni palabras con el becario, mientras lo certificaba.
_ Entrégalos todos ellos, al Superintendente de Distribución Estatal, y le dejas una copia a mi secretario el Sr. Rojas; ¿estamos? _ Con una voz tan recia como altanera, le indicó a su pupilo sin dejes de afecto ni apego.

_ Como usted mande Licenciado Navales, así se hará ¿Manda usted alguna cosa más?
_ Puedes retirarte y di al jefe de protocolo que vuelva dentro de dos horas, para recogerme y llevarme a mi casa_ lo que usted mande señor, dispense y a mandar.
Se retiró el admirable ayudante, sin mirar a los ojos de nadie, sin haber visto ni oído nada y sin saber absolutamente de nada de lo que se cocía en el entorno de aquel reservado tan discreto.
Rosalía entendió lo ocurrido, lo existido y lo suscrito y no abrió la boca para suplicar nada más, unos segundos de silencio inundaron el salón, mientras Rodolfo, se acercaba al mueble bar y lo abría de par en par, dejándose ver la ingente cantidad de licores en el ubicados, gesticulando con la cabeza al tiempo que le decía a Rosalía.

_ Te sirvo un poco de agua vigorosa, para que te suba el estímulo, o no te son necesarias las ayudas externas. ¡Claro! _ se contestó él mismo a su propia duda_. En una mujer con tanta vocación de servicio y tanta actitud dinámica como lo eres tú; el meterse un chute de potencia, no creo sea necesario. El atrevimiento os sobra ¿verdad querida?
_ Sírveme_ le dijo con extraordinaria dulzura_ lo que tú hayas decidido saborear junto a mí. Será sin duda un néctar para hurtar de tu aliento, quiero que sea un encuentro de lo más natural posible. Que se mezclen los sabores entre nuestros labios y lenguas, que todo sea un ensamblaje dibujado por los momentos apasionados.
No tengo el regodeo de yacer a menudo con un ministro_ siguió adulando_ que además es el más galano de su saga y sin duda el hombre más atractivo del Gabinete de Gobierno.
Rodolfo se acercó a ella, con dos copas asidas una en cada mano y le acercó sin decirle apenas lo que le había dispensado, detalle que ella había explorado ávida, cuando servía los recipientes, viendo que se trataba de un exquisito caldo de Jerez seco, una manzanilla de la cosecha del noventa y seis, procedente de Sanlúcar de Barrameda.
Rosalía tomó con su mano izquierda aquella ilusión y la llevó a sus labios, mojándose ligeramente la boca, para después disponerse a besar al ministro, mientras la estrechaba en sus brazos, y sin dejar de circular, en exagerados pasos de baile asidos por la lengua y el deseo, entraron en una suite a su izquierda, para con mucho placer, dibujar los meneos que se ejecutan en la práctica del amor.
















martes, 31 de mayo de 2016

En el cielo, ya estoy...

                   
Disfruten de las maravillas de la Vida



                    

Teide Majestuoso





Tenerife con el teide
nos recibe entre sus brumas
casualidad o deleite
su presencia, si me acuna






Le veo tan descarado
y me recuerda ufano
mi promesa de hace un año
volver antes del verano.









Le miro entre sus tinieblas
que no es más que seducción
para que me de, la suerte
en volver a este rincón








Desde este punto saludo
respeto y emoción
                                                               a mis amigos que leen
                                                             mis poemas con fervor.







sábado, 7 de febrero de 2015

Sin despertar _ segunda parte





Viene de la entrega anterior
capitulo de hoy: Aqui la muerta no está


A primera hora Eddy, hizo la llamada pertinente al cabo de la policía meridional el cual por teléfono, de una forma muy sutil y sofisticada, sin llegar a decir ni a pronunciar la palabra muerte, pudo informarle del sucedido, ya que solo informan en persona de casos graves como el que les ocupaba.

Sin embargo, ¡Sí! le ofreció cierta información para que se personara en el tanatorio de la ciudad, donde allí le ampliarían lo sucedido y podría ver si el cadáver de Magda, correspondía realmente con su pariente.


_ Buenos días, soy Eddy Decanto.  Vengo de parte de la brigada, en referencia a una persona que trasladaron ayer difunta, que encontraron sin vida en su domicilio de la calle Yerterday, de esta ciudad.

_ No señor, ¡aquí no está!, deberá ir a la Ciudad de la Justicia y en el Anatómico Forense, podrá verla, ya que siempre pasan por allí, antes de recalar en esta institución los fallecidos en condiciones anormales.
_ Perdone, pero a mí directamente me envían de la comisaria de Gracia y me aseguran que el cuerpo de Magda, está depositado en estas instalaciones. Que entró ayer a las cuatro de la tarde aproximadamente.

Aquel subordinado, con cara de pocos amigos, miró en las anotaciones y entró en el sistema interno de recepciones con muy pocas ganas, desde la pantalla de su ordenador a mirar los últimos cadáveres recibidos, meneando la cabeza en señal de disconformidad y con la poca simpatía que había demostrado desde el comienzo de la atención solicitada por Eddy.


_ Como le digo_ afirmó muy seguro el empleado de la funeraria_, Aquí no ha llegado nadie, con ese nombre y desde el lugar que nos indica, por lo que deberá desplazarse hasta el lugar donde le digo, y allí verá usted como da con el cuerpo que usted busca para reconocer.

Está en la Ciudad de la Justicia_ siguió informando el profesional, ya más puesto en su papel de auxilio_, y es allí donde le indicaran que trámites ha de hacer para poder acceder a él. 

Es práctica habitual que vayan directamente allí_ volvió a repetir el tipo del traje negro, con mucha seguridad_ Además piense usted que debe ser así, ya que allí es donde les practican las autopsias y los preparan.

Con un plumazo y sin averiguar más detalles, se quitó de encima al afectado, tomando éste el camino de esa ciudad, que la denominan: justicia.

Salió a la calle y más que llover, lloraba alguien desde el cielo, por la fuerza y la cantidad de agua que soportaba el pavimento, que sumada al frio intenso de aquella mañana de febrero, daba una imagen de desánimo y de tristeza que echaba hacia atrás al más aventurado.

El metropolitano de nuevo hacia de plataforma de partida, línea roja hasta la parada de España, el enlace de transbordo con el transporte que le dejaba a unos metros de aquellos inmensos pabellones de una construcción no muy lejana, donde se dirimían todas las trifurcas y los líos de leyes de aquella gran urbe. La Ciudad de la Justicia.

Al entrar tuvo que depositar todos los enseres que llevaba consigo, en las bandejas de contenido: reloj, correa del pantalón, llaves, y objetos metálicos para que las pasarelas lo pasearan entre los equipos de rayos detectores de la policía. Mientras él se introducía por la zona de localización y franqueaba ese límite sin problemas, sin revelar ningún metal en su persona, acercándose a la mesa de información.
Una vez había recogido sus pertenencias y se había colocado la correa entre la presillas del pantalón para que este no se le cayera al suelo, y tosiera un par de veces para sentirse a gusto a si mismo, con su propio tono y su serenidad se acercó al mostrador donde estaban tres personas para atenderle.

_ Buenos días agente_ dijo Eddy dirigiéndose a una joven policía que esperaba tras el mostrador para ofrecer ayuda.

_ Muéstreme su documento de identidad y en que puedo ayudarle_ comentó la agente, con voz de canto

_ Estoy buscando a una persona, que ingresó cadáver según me dicen ayer tarde sobre las cuatro y que tiene por nombre_ acercando el informe y el documento nacional de identidad a la empleada _ en espera de la instrucción que necesitaba.

_ Es familia de usted, esta tal Magda. Según reza este documento, es...

_ ¡Sí! Es familia_ contestó Eddy, con naturalidad. Mirando los movimientos que hacía la empleada con las manos.

_ Pase a esa sala_ le ordenó, con su voz musical_, se puede sentar y en unos instantes, lo atenderán los forenses.

Eddy Decanto, se dirigió hacia la sala, acompañado de un agente, que le cerró la puerta en cuanto atravesó el umbral del acceso.

Pasaron veinte minutos largos, cuando se abrió la puerta y entraron en la misma dos personas, una doctora y su ayudante. La doctora se le reconocía por el demostrativo que llevaba en la solapa de su bata blanca y el ayudante por la posición que tomó en cuanto penetraron dentro de la sala.

_ ¿Quién y por qué le envían a usted a estas dependencias? Interrogó la doctora a Eddy

_ La policía regional, ha encontrado el cadáver de mi tía en su domicilio, muerta según me informan desde hace unas semanas y, me han indicado que fuera a la funeraria principal. 

Es allí donde me han enviado hacia ustedes, indicándome que ellos no reciben jamás, cadáveres para ser vistos y reconocidos, por familiares.

Adujeron que viniera a la Ciudad de la Justicia, que los empleados del Anatómico Forense, podrían enseñarme el cadáver, para reconocer si es ella en verdad, que no haya una confusión y estemos dando por difunta a una persona sin saber si es ella realmente.

_ Mire_ dijo la doctora_, es que nosotros no podemos mostrarles sin más el cuerpo inerte de nadie, sin estar seguros de que se trata de la persona que usted busca. Es la primera vez que nos ocurre un caso igual y no entendemos nada.

_ Lo comprendo, pero díganme que es lo que he de hacer ahora, me envían de un lugar a otro, precedido de una noticia luctuosa de la muerte de un familiar, quien me ordena es la policía, quiero decir que, tiene su peso. Sigo a pies juntilla, lo que me ordenan y cuando llego al final del trayecto ustedes me dicen que tampoco está la finada en este lugar.
Yo que puedo hacer, ¿volver a comenzar de nuevo? ¿Y repetir los mismos pasos?


_ Dígame, su allegado llevaba en la muñeca izquierda un reloj de ¿plástico color verde?

_ No lo sé. Puedo decirle de la misma, cabello corto, estatura media, entrada en años, tez europea, pero ignoro si llevaba un reloj de plástico en la muñeca.


_ Aquí tenemos un cadáver por identificar_ anunció de nuevo la doctora_, pero no corresponden los datos que me aporta usted, con los que nosotros poseemos, por lo que creo se trata de otra persona.
Como usted comprenderá nosotros no le podemos mostrar a nadie, sin estar completamente seguros de lo que estamos haciendo, por lo que supongo ha habido un error en todo este trámite, ¡Sígame! que veremos si lo podemos averiguar.


Acompañado de aquellas personas Eddy dejó la sala de espera y se quedó frente al mostrador de la ordenanza que al entrar le había tomado los datos de su personalidad.
Al cabo de unos minutos, tras la charla de la doctora mantenía con la comisaría, y con la empresa funeraria, optó por salir de su reservado con un documento donde estaba una dirección un teléfono y un horario, para informar sobre lo que Eddy debería hacer a partir de aquel instante.

_ ¡Señor!, aquí no está la difunta. Con certeza se lo adelanto, lo que no sé es donde puede estar, ahora usted por su cuenta, habrá de buscarla, ha de comprender que nosotros somos forenses y hacemos nuestro trabajo, pero ya no le podemos ayudar más.

Le entregó en mano un documento donde estaban una serie de datos  y le volvió a repetir con mucho agrado la doctora_ Aquí la muerta no está.




CONTINUARA.
TO BE CONTINUED 




jueves, 12 de junio de 2014

Tinta morada

La necesidad de escribir. !Bien o mal!, mejor ...peor, de aquella manera o de la otra, sin ánimo de ser un artífice, pero con deseo de que sus impresiones quedarán en hoja de cuartilla, eran una urgencia potente. En definitiva, ya despuntaba como un jovencito especial, quería ser reconocido por sus familiares y ser adorado, le venía desde muy niño, por todas las tribulaciones que le habían inculcado, sus abuelos, en especial los cuentos fantásticos que le contaba Timoteo, su yayo.

Recordaba Octavio, su niñez y sus inclinaciones no tan infantiles cuando aún vivía en las "Casas baratas de Ramón Albo". Más conocidas por las casas baratas de Horta, en los años de la nada, del estraperlo, de las mentiras sociales, de las causas pérdidas, de los líos en las casas de alquiler, compartidas entre dos y tres familias distintas.


Sus padres, en aquellos tiempos también dominados por la sinrazón de sus miserias, sus egoísmos, sus "neuras", pasaban bastante de los chiquillos, tenían que trabajar mucho para poder llevarse a la boca un pedazo de pan duro. Eso hacia que el cariño, en según que familias brillará por su ausencia, y los hijos dejaran de ser la principal preocupación. Dejándolos casi abandonados a su suerte.

Octavio estudiaba por obcecación de alguien de su familia, que le había notado algún gesto de valía. No precisamente por sus padres, los cuales habían traído al mundo a dos  niños, para que fuesen sus criados. Dos hijos que no eran deseados, dos polvos que mal disfrutaron una noche de jodienda y que iban a dejar huella profunda tanto en los creadores como  en los afectados chiquillos.

El primogénito tenia siete años y pudo entrar en el colegio de los hermanos de la Salle, Isaac, el menor, se quedó a las puertas de acceso,  por dos  motivos  el primero porque no sabia leer todavía y tampoco le acompañaban las ganas de desprenderse de sus padres.

Octavio ya comenzaba a vislumbrar detalles grotescos en  su familia. Una madre, muy delicada de espíritu, muy cobarde y ramplona y con mucha teatralidad para camuflar las realidades. Fingiendo siempre, mintiendo en más ocasiones de las necesarias, ocultando realidades claras, simulandolas y medicandose sin necesidad, para que los humanos que le rodeaban pensarán que se moría a chorros. Una mujer mezquina.

El padre, un listillo de manual, un hombre pobre de recursos, con una infancia infame, que había tenido que vérselas con la disciplina de un orfanato, sin el cariño de persona alguna.
Engreído sin medida, y bastante corto de entendederas. Celoso hasta límites insospechados, por su falta de preparación y muy dictatorial e intransigente con sus hijos y esposa. De cara a los demás, daba una imagen errónea de la clase de tipo que era.

Octavio comenzó a fabular todo aquello que veía en primera fila de su existencia, que era sin duda el comportamiento de su mamá, y su papá, en relación con ellos mismos y para con sus hermano. Rápidamente comprendió a pesar de la poca edad, que debía portarse de forma mezquina para disimular ciertos momentos con el devenir y lo que le llamaban entonces "el no se entera de nada es un nene". Por lo que aprendió con rapidez y su propia identidad le generó una salida sistemática, que además de ayudarle a escribirlo de forma ilegible para los componentes de su entorno, le diera la posibilidad de no olvidar y guardarlo en un rincón de su cerebro para recordarlo y reproducirlo, en el momento que lo necesitase. Enfermó de pena y quedó tocado para siempre, haciendo de él, una persona destructiva y feroz, que vaga por el mundo disimulando esa tristeza de espíritu que le contagiaron sus propios descendientes.

Isaac, no superó los mínimos indispensables para formarse como un tipo normal, educado y sobre todo equilibrado. Fueron tan graves las lesiones disimuladas e imperceptibles que le quedaron que jamás llego a ser aceptado por el común de las personas como un ser digno. Se mezcló con maleantes y malhechores, hasta que su propia imaginación le llevó a ni siquiera llegarles a la suela de los zapatos, por su mente infantil y enredosa hasta que lo echaron de la banda.

Los tiempos pasaron, las personas se van quedando en el camino, aquellos chiquillos traviesos de entonces, que se escondían jugando, bajo la mesa del comedor de  su casa, sin que nadie lo supiera y que disimulados por los faldones de la mesa, hacían como si fuesen desaparecidos, y escuchar toda la conversación mantenida. Crecieron y se hicieron personas no demasiado normales.

Ni siquiera escribió una línea aprovechable de sus locuras el fantástico de Octavio, que dada las condicionantes en el seno de su gran y desastrosa familia, le aburrieron hasta límites impensables. Hoy malviven escondidos, Octavio e Isaac, sonriendo para paliar sus desgracias, con una sumisión extraordinaria, con disimulo profesional, tras unos cuerpos, que igual nos tropezamos con frecuencia en la parada del bus.