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domingo, 11 de febrero de 2018

Un beato enamorado







San Valentín es la estela del gusto,
del recuerdo de amar y ser amado,
la dicha de vivir enamorado.
El patrón del amor bonito y fausto.

Se envalentona y es un tanto injusto.
No pregunta si estás amartelado,
yendo a la suya, te infecta, el alado,
contagiando sus mimbres sin disgusto.

Entrando en su voluta estás soñando.
Si algún amor te ronda: que gozada,
lindo es vivir bajo el laurel; amando.

Busca el día catorce y; da a tu amada,
ese flagrante amor, que estas deseando,

para hacerla feliz y; ve sembrando





felicidades a todos los enamorados por ser

uno de los estados más felices de las mujeres
y hombres. Es como una droga, que si dura 
en marcha deleita y propaga un zumo invisible.
Ay si la llama se difumina y se pierde, entonces
es un mar de incertidumbres.
Procurad que no se apague ese fuego.










martes, 20 de marzo de 2012

Viento sin escondrijos



La mácula que porta el viento,
se sufre con destemplanza,
no tiene peso. Poco silencio,
en lontananza

No simpatiza con nadie,
pretende ser muy moderno.
Molesta sin esperanza,
en la frente sempiterno.

Decía la nube al cometa,
mientras el viento sea eso,
seguiré ocultando
mis pechos entre los cielos.

Ingrata potencia robusta,
parece ser turbulenta,
no muestra ninguna paciencia.
Viento eres fuerza infusa.

Mueve molinos y compuertas
menea a los mares, desconcierta.
Revuelve los cielos y tinieblas,
concluye con la entereza,

Viento, careces de recuerdos,
de ilusión y de pasado.
Fuerza bruta en tu interior
olvidas desesperado.

De que huyen esos aires,
que no dejan descansar.
De sí mismo, de los mares,
se pretenden desatar

Mi aire es el suyo,
mi viento el del sur.
El vendaval lo prefiero,
a que no estuvieras tú.

Rincones no tiene el fiero,
cuando expele con maldad.
Escondrijos aireados,
muy poca serenidad

Ceguera lleva el tifón,
desgarrando cuando choca.
Habrá alguna razón.
 ¡Oh;  naturaleza  loca!

Agrada el viento invencible,
ese que siempre persiste.
Jamás se ablanda y me dice.
¡Sigues ahí! ¿No te fuiste?

Qué motivos carga el viento,
cuando destroza poblados,
quien debe ponerle el genio.
Convertido en desalmado.

Esas fuerzas destructoras,
motivos han de tener,
cuando no es una, son dos
y a poco que piense van tres.

No las puede mandar Dios.
Él; dueño sereno del Trino.
Siempre ha sido el Creador
para perder el sentido.

A no ser que resentido,
de tanta injusticia clara,
quiera airear sus enaguas,
enviando esos rugidos.

A pesar de todo ello,
siempre castiga a los mismos,
esos que no pueden beber,
ni comer ni hacer malabarismos.

Algún día, ha de llegar,
la paciencia de los vientos,
y si algo ha de soplar
será para refrescar alientos.

Ese momento será,
el último que nos traslade
cuando no haya injusticia
y todos estemos dables.

Cuando ya no hayan pobres.
Ni ricos que despilfarren,
cuando no tengamos vida,
por ser tan indeseables.

El mar se almacenará,
en su envase con dibujos.
Ya no será necesario,
bañarnos con tanto influjo

El viento se calmará,
se dormirá en su donaire,
no hará falta el resoplar
porque no seremos nadie.