Mostrando entradas con la etiqueta ... lo escribo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ... lo escribo. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de enero de 2017

Quebranto de una promesa




Anduvo muy raro aquella jornada. Atareado como siempre pero fuera de la concentración que habitualmente llevaba por costumbre. Como si las cosas que hacía no estuviesen ajustadas a sus deseos. Un cansancio especial, y no habitual le envolvía el cuerpo, no pudiendo atender a muchas señales de felicitación que recibía por su éxito en el último de los negocios, tan productivo que había cerrado en tan poco espacio de tiempo.

A media jornada y en vista que no mejoraba su estado de tristeza, decidió salir de la oficina, indicándole a su secretaria que no atendería al teléfono en todo lo que restaba de día.

Únicamente le alertara si era imprescindible y, si lo necesitaba con urgencia, por alguno de los temas candentes del negocio. En caso contrario no intentara notificar ni dar detalle y lo dejara pendiente, que lo pospusiera hasta mañana, que sería un nuevo día para afrontar todos los resultados.

El agobio que llevaba con él, no era corriente. Una angustia le sobrevenía sin motivo aparente, sin saber la causa, ni haber tenido molestias en el último tiempo en cuanto a salud.

La respiración se le entre cortaba y sus pulmones quedaban sin oxígeno, produciéndole una inestabilidad alarmante. Entre sus pensamientos buscaba la causa de aquella indisposición inesperada, de aquella falta de estabilidad no acostumbrada y repasaba en su mente, los últimos acontecimientos que había protagonizado.

Descendía por el ascensor medio destrozado, desde el piso vigésimo primero, removiendo en los bolsillos de su chaqueta, alguno de los legajos que portaba en su billetera, y tomó una cuartilla en su mano. Como en él era habitual, sin saludar a los que le acompañaban en el trayecto. No tenía esa costumbre.

Nadie le conocía, y los que sabían quién era, le evitaban, por respeto y por miedo, no solían acercarse a menos de dos metros de su persona. A pesar de haber estado en aquellas instalaciones día por día, sin faltar a ellas ni un solo domingo, ni festivo desde hacía más de dos años.

Al llegar a la planta principal, solo tenía deseos de llegar a la calle y no fue a recoger su gran automóvil. Ni tan siquiera le dio aviso a su chofer para que lo transportara a ningún lugar. Necesitaba salir de aquel complejo de oficinas, a la vía pública y respirar con urgencia aire, o morir en ese menester. Estar solo y dejar caer unas lágrimas reales y sentidas, procedentes de quien sabe que padecimiento o dolencia, que ni el mismo Martín pudiera hacer cábala.

Sin hallar los motivos de tal pesadumbre desconocida y personal, aunque se cercenaba el pensamiento en localizarla. Sin éxito, ¡Sería una gripe virulenta!

En la Avenida, a la luz de aquel sol radiante, se refugió antes de desvanecerse, en las paredes del edificio principal y dejó salir el sollozo contenido.

De cara a la pared, para evitar lo vieran y afectado por la presión arterial que soportaba, quiso caer en la acera, sin conseguirlo porque una mano fortuita le sostuvo y lo aquietó.

La fiebre iba entumeciendo su rostro y cabalgaba por su epidermis, dejándole una suave y sudorosa película mojada, que al notar el palpo de aquel ente que intentaba socorrerle, ensombreció su presencia.

__ No es el momento de dejarse ir. Cada cual ha de saber purgar sus faltas__ le dijo aquella oscuridad impenetrable que le sostenía.

__ ¿Quién eres, tú; para recriminarme semejante inculpación? No me conoces de nada y tampoco te he pedido auxilio.

__ Tienes poca memoria, Martín Zubiría, ahora hace un año, estabas haciendo una promesa, que no has cumplido. Se la hacías a una persona que te quería y que ya no está en este valle de lágrimas. Una promesa que no has cumplido y vengo a cobrarla en su nombre.

__ Hace un año, es demasiado tiempo para mí, que vivo tan rápido y no recuerdo bien a quién pudiera yo hacerle semejante ofrenda. Además, los muertos no exigen plazos, ni requieren cumplimientos.

__ Eso es lo que tú crees. Lo que el mundo imagina e incumple descaradamente, haciendo del compromiso de una ofrenda, una fiesta deleznable.

Entendiendo que puede quedar exento de las exigencias de lo prometido porque las hiciste en silencio, sin presencia de terceras personas, que lo corroboren. En secreto, así nadie las conoce. ¿Verdad?

Martín, no lo has cumplido y sabemos que no lo harás, venimos a cobrarlo con tu vida, no sin darte un escarmiento. De ahí esa teatralidad desde que has despertado y ese sufrir en tu día habitual de trabajo. Esa agonía parpadeante que todo el mundo ha descubierto y que ninguno, ha querido socorrerte. ¡Morirás en breves segundos! Solo te doy unas décimas para tu arrepentimiento.

Quedó postrado en el bordillo de la avenida, con una nota en su mano derecha, que él mismo había encontrado en su billetera, que decía: Muero por quebranto de promesa




lunes, 28 de enero de 2013

A la bartola p.t


La economía no daba para más y tuvo que buscarse los garbanzos en un tiempo donde la crisis también azotaba, aquel tipo tenía un sueldecito que no llegaba para afrontar el gasto de su familia y poder llegar a final de mes sin penurias y sacrificios. Por lo que en vez de quejarse de su suerte, buscaba la forma de poder paliar ese déficit que le impedía, tener un nivel de vida un poco más amplio, donde sus hijos pudiesen tomar clases de inglés y de vez en cuando, llevar a su mujer al cine, regalarle una flor sin quitarlo de la economía doméstica.

Aquel día, recortó los anuncios que le podían interesar, que conectando con su perfil y en sus gustos le llamaron más la atención y envió los requisitos y solicitudes, además de hacer las llamadas telefónicas pertinentes, a las direcciones que ofertaban esas vacantes de empleo, dejando su currículum vitae a expensas de que alguno de aquellos empresarios, o especialistas en la gestión de la ocupación, descubriera en él, una posibilidad de encaje dentro de cualquiera de aquellas empresas.

Habían pasado tres semanas, desde que Germán, había gestionado aquella tramitación en busca de una ocupación extra, cuando regresando a su casa se detuvo en el buzón y recogió el correo recién llegado, dónde reconoció que una de las cartas, era de una de las empresas a las que él, había escrito solicitando función. La carta escueta, indicaba que había sido seleccionado para en principio una entrevista, y si pasaba los imperativos que la empresa requería, podría participar en los cursos de la propia firma, donde se capacitaría por medio de unas técnicas de especialidad súper modernas en ventas. Fecha y hora de la entrevista y la denominación y nombre de la sociedad.

Aquella tarde, el autobús le dejó frente a la Sede Social de la: Solidaria de Seguros A la Bartola. P.T, organización federal de seguros para la vida y la muerte, donde le esperaban en veinte minutos un empleado de recursos humanos, para pasar la entrevista. Puntualidad extrema, cuando se abrió la puerta de aquel despacho de la planta novena, donde una docena y media de candidatos esperaban ser entrevistados por el equipo de la firma. Una señorita muy segura, alta, sobre unos zapatos de aguja de unos cuantos centímetros, y una blusa diáfana, que en la espalda llevaba bordado un slogan muy llameante que decía: soy La Bartola, puedes tumbarte, les saludó dándoles la bienvenida y haciendo gala de su profesionalidad, les indicó a los aspirantes, por la puerta de oficina que serían atendidos cada cual y acto seguido, llamó a los seis primeros, dándoles vía libre al reservado, en los que Germán, estaba nominado.

_ Pase, por favor; y tome acomodo. ¿Usted es Germán Patiño? __, pronunció el entrevistador, haciéndole gesto para que se acomodara en una de las dos butacas que tenía frente a su mesa. Mientras le observaba, desde los pies a la cabeza, con la seguridad de no perderse ningún detalle y de forma descarada y brutal.

_ ¡Sí! Ese es mi nombre. Gracias por atenderme__. Contestó Germán, sin ningún tipo de cortapisas ni timideces, sentándose en la butaca y mirando al gestor a los ojos.

_ Me llamo Wilfredo, soy uno más del equipo de contratación de la casa y lo voy a someter a un pequeño interrogatorio, si me lo permite. El cuestionario consta de diez preguntas, pero cada manager, tiene su forma de trabajar, yo prefiero que usted hable y yo iré entresacando conclusiones. Así también veo, si usted tiene don de palabra, personalidad, modos, timbre de voz, dedicación y empatía, agrado por el trabajo, pulcritud en su forma de vida, sensación de esfuerzo, cariño por sus ideales, poco absentismo, credibilidad personal, salud y energía, control de crisis, sabiduría e intelecto, éxito en sus convicciones, amor al prójimo, control del dolor, valor y arrojo. Ya sabe… esas cosas que son tan necesarias para la venta__, y prosiguió sin detenerse con la iniciación  ¿Tiene usted ocupación actual?

_ Así es, tengo trabajo fijo. Soy contable en una empresa de electrodomésticos. El motivo por el que vengo, es para ganar en calidad de vida__, comenzó con su relato Germán, sin dejar de mirar a los ojos al Coach, a la vez que éste, estaba totalmente concentrado en lo que manifestaba__. Explico: necesito tener un sueldo extra, para no ir tan apretados en la economía familiar. Ya sabe, los sueldos ahora no son boyantes y para los ascensos es época inviable, dado como está la economía en general. Tengo tiempo libre por las tardes y creo que en lugar de quejarme de la situación y pasando al movimiento, pues igual encuentro ocupación parcial y a la vez que soluciono el cometido principal de mi necesidad, que es contar con otros ingresos; pues amplío conocimientos, que nunca vienen mal.  En esto pensaba, y vi su anuncio en la prensa local, solicitando personal para ventas, pensé en que igual, si llegábamos a un acuerdo, podría trabajar con ustedes.

_ No le voy a hacer perder más tiempo, Germán, creo que encaja dentro de la silueta de los vendedores que buscamos y le llamaremos, para que haga los cursos pertinentes, antes de comenzar dentro de La Bartola P.T. Como usted conoce, somos una empresa de seguros y reaseguros, nuestro principal producto  el seguro de la vida humana, y nos dedicamos a asegurar a las personas, con toda la gama de productos al uso, haciendo Planes de Jubilación, Compromisos a plazo fijo, seguros de accidente, y el clásico seguro de Vida, en previsión de la muerte. ¿Tiene alguna pregunta qué hacer?

_ ¡Sí! Necesito alguna explicación sobre la empresa__, incorporándose algo, de la butaca, donde se hallaba cómodamente sentado, preguntó Germán__, en principio que significan las siglas P.T, dentro de la denominación de la razón social.

_ Las siglas de P.T, significan Puedes Tumbarte, el nombre de la empresa al completo es: A la Bartola Puedes Tumbarte, lo que significa, que todo queda en nuestras manos, el cliente asegurado, no se ha de preocupar por nada. Despreocúpate, es el segundo lema. Pueden nuestros clientes, confiar en la profesionalidad de la sociedad, sin desasosiegos, ni menoscabos. Por motivos comerciales y ya desde los principios se registró como: La Bartola, P.T, por ser un nombre muy popular y mercantilista, que adjetiva nuestro papel en la sociedad__. Contestó Wilfredo convencido y ensimismado.

_ Entonces que clase de ¿remuneraciones tiene el agente empleado a tiempo parcial?, ¿Qué es lo que gana, a cuánto ascienden las comisiones de venta? He leído mientras esperaba entrar en este reservado que: los cursos de capacitación van a cargo del alumno, que los pertrechos y gastos de material, asimismo han de incluirse a cargo del aspirante al puesto, que los permisos para colegiarse dentro del Gremio de Seguros, son a cargo del interesado y que si la venta de la póliza es retornada por el motivo que sea, la comisión es restada al agente de sus haberes y por último para poder representar a la empresa, todos los seguros particulares, de hogar, de defunción, del automóvil, en una palabra, cualquier convenio del agente con aseguradoras, han de estar fijados en la Bartola.

 ¿Qué clase de jornal, le queda al vendedor y conque comisión puede contar al final del mes, para llevar a su casa?

_ El agente una vez preparado con nuestros cursos__, anunció Wilfredo, con una risita en su cara__, si convence, se motiva y trabaja, si vende, si mete en cintura y cierra pólizas, en las visitas domiciliarias, si firma contratos, si hace clientes, si les fuerza a crear necesidad, Si cierra negocio y subyuga, sometiendo, avasallando, dominando al cliente en la importancia del seguro. Si vende Bartola, en previsión a sus accidentes laborales. Si persuade en que compren y se despreocupen, si inclina la balanza a su interés y vende nuestros valores de la empresa líder Bartola y lo hace perdurable por lo menos en dos años.

¡Gana el dos por ciento de lo que venda!  Además del reconocimiento de la propia empresa, y los beneficios del  sector.

_ Pues muchas gracias por su atención y ofrecimiento__, contravino, levantándose de la butaca, y alargando la mano para estrecharla con la de Wilfredo, despidiéndose enérgicamente__. Esta noche hablaré con mi esposa, a ver si todos los gastos, los esfuerzos, los pagos, las deudas, la hipoteca, los colegios,  la cesta de la compra y los seguros, deja de preocuparnos ¡Los echamos a la bartola!  Y, nos tumbamos con ella.

 

viernes, 11 de noviembre de 2011

Escaparate



Desde la ventana miro,
como pasan mis recuerdos ofendidos.
No los puedo detener a todos,
ni siquiera los distingo.



Siento como me abandonan las fuerzas
bravas que tenia antaño,
es quizás el entre acto,
o el no querer entrar en desengaños.



Tengo la necesidad de dormir,
de sentirme arropado entre tus halos
y no herirme a mí mismo,
con decepciones y hábitos.



Fuerza no tengo para frenar los años,
quizás se escapan porque no los engaño,
el devenir de la felicidad,
los hace rápidos y el dejarlos escapar
me pone malo.



Desde ese mirador observo
como pasó mi vida a lo largo,
porque de ancho, no la reconozco
es mucho trabajo y arduo



Cuantas cosas,
desacertadas muchas,
corregiría ahora para sosegarme algo.
Cambiando órdenes, oyendo al cauto,
siendo más sensato, más humano.



De otros modos y con mejor trato,
con humildad, con deseos claros.
Sin hacer daño, sin ser diablo
lo mismo si me dejaran, sería un fiasco
porque a veces, ni sabemos,
ni queremos cambiarlo.



Desde mi ventana comprendo,
como fueron aquellos actos
que por desidia deje pasar,
por cobardía y falta de tacto.



Ahora,  arrepentido, lo veo claro,
las añoro y deploro.
Por eso me engaño.
Si no lo hiciera, me harían daño.



Desde los cristales turbios de la ventana
echo un vistazo,
a vuela pluma comprendo,
soy un extraño. Conmigo mismo,
contigo  y sin ti, solo me siento,
solo me apaño.



Desde ese mirador observo
como pasó mi vida a lo largo,
porque de ancho, no la reconozco
es mucho trabajo y arduo



Darme pena es lo más sencillo,
mas no quiero, lo rechazo.
Excusarme como individuo
es lo fácil, es un pacto.



De volver atrás, igual sería alivio
no ostentaría esos caprichos,
que trajeron tempestades
razones que no explicito,
pretendo purgar lo equívoco
siendo yo mismo.



Quizás es un error vigente,
verme desde esta ventana ausente,
como regalé la vida,
sin ruidos aparentes.
Por ello mi pasado no se entiende.



Cuando no hay remedio ni comprendes,
amargado y borracho con mi soledad,
tú ya no sientes,
tú ya no quieres,
tú ya no vienes.



Sollozando desde esa ventana amplia
veo caminar mis temores,
se hizo tarde para corregir errores.
Sálvame de la desgracia,
quizás la vida me acobarda
y no sepa admitir ciertos rumores. 



Soy como soy y
no puedo modificarme
aunque lo pretenda,
sería un disfraz de mi naturaleza.



Si me has de perdonar,
hazlo sin que yo lo sepa,
de otro modo sería obligarte,
quizás no comprendas,
como sufren los hombres
que a ciencia cierta
padecen y lloran,
sin que les vean.



Desde ese mirador observo
como pasó mi vida a lo largo,
porque de ancho, no la reconozco
es mucho trabajo y arduo



Tantas cosas cambiaria,
antes de morir y dejar la vida mía.
Como siempre ¡falta alegría!
Aquellas utopías sobrantes,
con sus formas elegantes.
Ni tú misma, entenderías.



Carezco de esplendor natural,
¡Esa gracia!  No tuve jamás.
Es un don que nos viene desde atrás
predomina en el signo zodiacal.



No se decírtelo...  ¡Te quiero!
Quizás no quiero que lo sepas,
igual es mi capa de franela
que permite cuando estoy solo,
esconder esa rareza.
Que solo sé que es tan cierta,
que te adoro, que te extraño y
eso no tiene espera.