domingo, 4 de febrero de 2018

Embudo singular






Estábamos aparcando el coche a punto de entrar en el bar de la estación, aquella mañana con tiempo de sobras.
Un miércoles para ser más exacto, de aquel abril tan lluvioso. Eran las diez y quince de aquella jornada, y ya habíamos trabajado hasta las tres y media de la madrugada anterior, por unos problemas en la gestión de un proceso en el Centro de Cálculo.

Por lo que volvíamos sin prisa al trabajo, después de descansar un rato.
Nos disponíamos a tomar un reconstituyente antes de reincorporárnos de nuevo a la oficina, después de haber dormido, tan solo cuatro horas muy justas.
El descontrol de mi cuerpo para aquellos días estaba servido.

Cuando el sueño se interrumpe por causas ajenas y no es estable ni equilibrado por la escasez de dormir. Cuesta un hartazgo reponerlo__Ya pueden ser los problemas del tipo que sea. Si lo son y, se arrincona el descanso a la brava__ Voy de mal en peor toda la semana__(Esa era nuestra situación. Tanto para Antonio, completamente agotado, como para mí).
Al bajar de aquel Citroën Dyan 6, que se meneaba más que las caderas de la Trueñy.

Los dos camareros del bareto Estación, conocían perfectamente a Antonio Vidal. A mi no tanto, pero yo diría que me tenían visto de otras ocasiones, no por ser cliente tan fiel como mi compañero pero, si me tenían en la lista.
Sin preguntar a nadie, los muchachos de la barrita, sirvieron sendas copas alargadas y ovoides trasparentes y regordonas, con un néctar al que Toni, le encantaba.

Retirando las botellas y colocándolas en las estanterías suspendidas del centro del mostrador. Justo en el marco de lo que ocupaba toda la amplia barra del bar.
En cuanto tuvo el servicio dispuesto frente a él; mi amigo Antonio, tomó su copa airadamente y con ganas la degustó. Con un trago corto, sin pestañear.

__Esto no es brandy Mariscal Hinojosa__,dijo mi compañero mirándome a los ojos y poniendo cara de ser estafado de buena mañana. 

Tomó mi consumición __¡A ver la tuya, cómo sabe! Sin pedir el mínimo permiso, se la llevó a los labios y se tragó mitad del contenido. Después de catar el trago, Antonio me cedió la copa y me hizo un gesto gracioso de los muchos que hacía. Invitándome a que procediera.

__ Críspulo, prueba el brandy y dime por favor que no me equivoco. Estos tíos, son unos tramposos y han querido engañarme el día que menos debían hacerlo.
Alcé mi vasito y brindé, mojandome el gaznate, creyendo que estaba en plan de guasa. Sin entender aún y sin acabar el trago.

__ Yo no noto nada Toni, a mi me parece que sabe como cada día ¿No? __ sonreí amable y confiado.
Airado acabó de consumir mi copa y repitió de nuevo_ esto es un robo, ¡Joder!

Llamó al camarero, de forma grosera ¡Oye tú, ven para aquí, prenda!
El barman; otro guapete, de esos a los que no se les puede mirar demasiado de galga porque se ofenden muy a prisa, se acercó con una ceja ya arqueada y preguntó:

__ ¡Usted dirá señor Vidal! Con mucha guasa y descaro, como diciendo__ ( de que vas. Conmigo has tropezado en el bordillo de la barra y se te van a caer los dientes ).

__ Déjate de ostias y deja al señor Vidal, no sea que te arrepientas__ alertó con grosería.

__ Estos tragos que nos has puesto en la copa, no son de la marca que tomamos siempre.
No son Mariscal Hinojosa, y además es brandy de garrafa, del que vendéis a granel o les colocáis a todos los borrachines del barrio. Los clientes de paso y no entendidos.
Cobrandoles su consumición como si fuera del original. ¡Así engañáis a los tomados!
¡A mi no es necesario me engañes! ¡Suelo conocer muy bien los sabores!

__ ¡De qué vas tío! Quieres formarla de buena mañana__dijo el Barman presumido, retocándose su tirabuzón del flequillo__ ¡Imposible!, nosotros no rellenamos las botellas con un embudo amarillo pequeño, dispensado por la marca distribuidora, que guardamos en el cajón de debajo del fregadero, con el coñac perruno de la garrafa gris__ Acabó rematando el sabelotodo y buen empleado con poca convicción y con un final de comentario áspero para hacerlo creíble.
__ ¡Eso te lo inventas tú!

__ ¡No quiero esta mañana, ni líos ni a tramposos! Te lo diré sosegado antes de que se me junten los cables y os arrepintáis__ amenazó Antonio__ ¡Dile a tu jefe, ese que se esconde, que aflore el morro!

No pasaron treinta segundos, cuando la cortina de canutillo del final del pasillo sonó con tantas albricias que todos los allí presentes giraron la testa en dirección de donde llegaba el ruido.
Apareciendo súbito y con cara maliciosa, un tal Mingo. Conocido por todos los borrachos del barrio, como gente muy salida de toda regla. Además responsable de la cantina.

Llevando en sus manos muy a la vista, una original botella sin desvirgar. Una peculiar y auténtica reserva de brandy Mariscal Hinojosa, para descorcharla delante de los dos amigos; diciendo

__ Ha debido ser un error Antonio__ No solemos hacer tejemanejes en este local y todas las bebidas son autenticas y muy auténticas.

__ Entonces__ arremetió Antonio con evidencia__ para que tenéis ese embudo singular, amarillo canario y tan preciso y adecuado, de la marca del licor. Con el logo de la distribuidora, que dispensan precisamente los comerciales para el relleno de no todas,... ¿pero sí para algunos envases? Lo puedes explicar sin excitarte.

__ ¿Tú cómo sabes esos detalles tío?__ comentó Mingo, con una cara de pocos amigos, repasando con los ojos a sus dos camareros, que secaban la vajilla y las tazas del fregadero pendientes, con algo de temblor en sus extremidades superiores.

Antonio respondió, riendo y haciendo el gesto que Mingo conocía y le era muy familiar, al balizar con su dedo a uno de los ayudantes de la barra, que demostraba la veracidad en lo que decía, por sus gestos de sincera aprobación.

Queriendo quitar un poco de tensión y, haciendole un gesto al barman para que desapareciera del escenario Mingo;  le anticipó unos pensamientos, que sonaron a amenaza. Retomando la conversación sin sofocos.

__ Por tu bien, y mira que te estoy aconsejando amigo Antonio__ Vaticinó con cara de ganster el tal Mingo__: No vuelvas a ofendernos jamás, con esos comentarios y menos frente a los parroquianos que tenemos en el snack y para que veas que somos de buena ley, y siempre andamos con la auténtica verdad por delante__ siguió apaciguando el jefe de la cantina__ A ver que opinas ahora del liquido de este reserva.

Si gusta al paladar de los señores y por si una de las casualidades también, creen comparable, con los rellenados nocturnos de brandy más barato, que según ustedes preparamos con nocturnidad usando el embudo de la marca y que se guarda para su disimulo bajo el fregadero






0 comentarios:

Publicar un comentario